Thursday, July 16, 2026

DAB Español, Viernes 17 de Julio

Día 198, DAB Español, Viernes 17 de Julio


1 Crónicas 24:1-26:11; Romanos 4:1-13; Salmos 13; Proverbios 19:15-16 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










1 Crónicas 24:1-26:19

Traducción en lenguaje actual

El trabajo de los sacerdotes

24 Aarón tuvo cuatro hijos:


Nadab,


Abihú,


Eleazar,


Itamar.


Aarón y sus descendientes fueron los encargados de todos los trabajos sacerdotales. 2 Pero como Nadab y Abihú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar se hicieron cargo del trabajo sacerdotal.


3-6 Después de hacer un sorteo, David, Sadoc y Ahimélec les asignaron turnos a los sacerdotes para que prestaran sus servicios. Lo hicieron así porque tanto entre los descendientes de Eleazar como entre los de Itamar había sacerdotes muy importantes dedicados al servicio del templo.


Uno de los ayudantes de los sacerdotes, llamado Semaías hijo de Natanael, fue el encargado de anotar todos los nombres en una lista oficial; el rey, los jefes, los sacerdotes Sadoc y Ahimélec, y los jefes de los grupos sacerdotales y de los grupos de ayudantes, fueron testigos de cómo se escribió esta lista.


Como había más sacerdotes descendientes de Eleazar que de Itamar, se asignaron más turnos a los jefes de Eleazar. A los de Itamar se les asignaron ocho turnos, y a los de Eleazar, dieciséis. 7-18 Según el sorteo que se hizo, éste es el orden:


Joiarib,


Jedaías,


Harim,


Seorim,


Malquías,


Mijamín,


Cos,


Abías,


Jesús,


Secanías,


Eliasib,


Jaquim,


Hupá,


Jesebab,


Bilgá,


Imer,


Hezir,


Pisés,


Petahías,


Hezequiel,


Jaquín,


Gamul,


Delaías,


Maazías.


19 De acuerdo a este orden, estos sacerdotes se fueron turnando para servir en el templo, tal como lo había ordenado el Dios de Israel por medio de Aarón.


Otra lista de ayudantes

20-31 Hubo otros ayudantes que también fueron asignados por sorteo para servir en el templo. Y tanto los sacerdotes como estos ayudantes fueron tratados de igual manera. También en este caso el rey David, Sadoc, Ahimélec y los jefes de los grupos familiares de los sacerdotes y de los descendientes de Leví, fueron testigos de cómo se hizo el sorteo.


Ésta es la lista de sus nombres y del grupo al que pertenecían:


Subael, descendiente de Amram;


Jehedías, descendiente de Subael;


Isías, descendiente de Rehabías. Isías era el principal de ellos.


Selomot, descendiente de Ishar;


Jáhat, descendiente de Selomot;


Jerías,


Amarías,


Jahaziel,


Jecamán; los cuatro anteriores eran descendientes de Hebrón;


Micaías, descendiente de Uziel;


Samir, descendiente de Micaías;


Isías, hermano de Micaías;


Zacarías, descendiente de Isías;


Mahli,


Musí, descendientes de Merarí;


Sóham,


Zacur,


Ibrí, descendientes de Jaazías, hijo de Merarí;


Eleazar, descendiente de Mahli, hijo de Merarí. Eleazar no tuvo hijos.


Jerahmeel, descendiente de Quis, hijo de Merarí;


Mahli,


Éder,


Jerimot, descendientes de Musí.


Los músicos del templo

25 1-6 David y los jefes encargados del templo apartaron a Asaf, a Hemán y a Jedutún, junto con todos sus hijos, para que se encargaran de la música de los cultos. Estos músicos comunicaban mensajes de Dios por medio de sus cantos o acompañados por instrumentos musicales, y estaban bajo las órdenes directas del rey David. Asaf, Hemán y Jedutún dirigían a sus hijos cuando alababan a Dios en el templo, acompañados de arpas, platillos y otros instrumentos de cuerdas. Ésta es la lista de sus nombres:


Los hijos de Asaf:


Jacur,


José,


Netanías,


Asarela.


Los hijos de Jedutún:


Guedalías,


Serí,


Isaías,


Simí,


Hasabías,


Matatías.


Los hijos de Hemán:


Buquías,


Matanías,


Uziel,


Sebuel,


Jeremot,


Hananías,


Hananí,


Eliatá,


Guidalti,


Romamti-ézer,


Josbecasa,


Malotí,


Hotir,


Mahaziot.


Estos catorce hombres, junto con sus tres hermanas, formaban la familia de Hemán, y por eso llegó a ser muy poderoso, pues así se lo había prometido Dios.


7 Los que estaban entrenados para cantar a Dios fueron en total doscientos ochenta y ocho. 8 Éstos se turnaron, por medio de un sorteo, para prestar su servicio, sin importar que fueran adultos o jóvenes, maestros o estudiantes. 9-31 Se organizaron en grupos de doce; cada grupo estaba compuesto por el jefe de familia, sus hijos y hermanos. Cada grupo tenía el nombre del jefe de familia; éste es el orden en que les tocó servir:


José,


Guedalías,


Zacur,


Isrí,


Netanías,


Buquías,


Jesarela,


Isaías,


Matanías,


Simí,


Azarel,


Hasabías,


Subael,


Matatías,


Jeremot,


Hananías,


Josbecasa,


Hananí,


Malotí,


Eliatá,


Hotir,


Guidalti,


Mahaziot,


Romamti-ézer.


Organización de los vigilantes

26 1-19 Los encargados de vigilar las entradas del templo de Dios también hicieron un sorteo para repartir los turnos de vigilancia. Así, los turnos se asignaron sin importar de qué familia era el vigilante, pues todos fueron tratados de la misma manera en que fueron tratados los ayudantes de los sacerdotes. Quedaron repartidos de acuerdo al siguiente orden:


Del grupo familiar de Coré:


Meselemías, hijo de Coré y nieto de Asaf, y sus siete hijos:


Zacarías,


Jediael,


Zebadías,


Jatniel,


Elam,


Johanán,


Eliehoenai.


Obed-edom y sus ocho hijos:


Semaías,


Jozabad,


Joah,


Sacar,


Natanael,


Amiel,


Isacar,


Peultai.


Semaías y sus seis hijos:


Otní,


Rafael,


Obed,


Elzabad,


Elihú,


Samaquías.


Estos seis fueron los jefes de sus grupos familiares. Obed-edom tuvo entonces sesenta y dos descendientes, pues Dios lo bendijo dándole muchos hijos. Los hijos y hermanos de Meselemías que sirvieron como vigilantes fueron dieciocho en total. Todos estos fueron hombres famosos por la valentía que mostraban como vigilantes del templo.


Del grupo familiar de Merarí:


Hosá y sus hijos:


Simrí,


Hilquías,


Tebalías,


Zacarías.


Los hijos y hermanos de Hosá fueron en total trece. Hosá nombró a Simrí como el jefe, aunque éste no era su hijo mayor.


Cada día los que vigilaban las entradas se repartían de la siguiente manera:


Seis hombres en la entrada del este, entre los que estaba Selemías.


Cuatro hombres en la entrada del norte, entre los que estaba un consejero sabio llamado Zacarías hijo de Selemías.


Cuatro hombres en la entrada del sur, para vigilar las dos bodegas que allí había. Dos hombres para cada bodega; entre ellos estaban Obed-edom y sus hijos.


Cuatro hombres en la entrada del oeste. Esta entrada estaba junto a la gran cuesta que lleva al patio oeste, y se le llamaba Saléquet. Entre estos vigilantes estaban Supím y Hosá.


Dos hombres para vigilar el patio oeste.


Romanos 4:1-13

Traducción en lenguaje actual

El ejemplo de Abraham

4 Pensemos en lo que le pasó a Abraham, nuestro antepasado. 2 Si Dios lo hubiera aceptado por todo lo que hizo, entonces podría sentirse orgulloso ante nosotros. Pero ante Dios no podía sentirse orgulloso de nada. 3 La Biblia dice:


«Dios aceptó a Abraham

porque Abraham confió en Dios.»


4 Ahora bien, el dinero que se le paga a alguien por un trabajo no es ningún regalo, sino algo que se le debe. 5 En cambio, Dios declara inocente al pecador, aunque el pecador no haya hecho nada para merecerlo, porque Dios le toma en cuenta su confianza en él. 6 David nos habla de la felicidad de aquellos a los que, sin hacer nada para merecerlo, Dios declara inocentes por confiar en él. Así lo dice en la Biblia:


7 «¡Qué felices son aquellos

a los que Dios perdona!

¡Dios ya se ha olvidado

de los pecados que cometieron!


8 »¡Qué felices son aquellos

a los que Dios perdona

de todo lo malo que han hecho!»


9 Pero esta felicidad, ¿es sólo de los que están circuncidados, o también de los que no lo están? Ya dijimos que Dios aceptó a Abraham, porque él confió en Dios. 10 Y no hay duda de que Dios aceptó a Abraham antes de que fuera circuncidado. 11 En realidad, Abraham fue circuncidado para demostrar que Dios ya lo había aceptado por confiar en él. Fue así como Abraham se convirtió en el padre de todos los que confían en Dios, aunque no estén circuncidados. 12 Pero Abraham es también el padre de los que están circuncidados, y que a la vez confían en Dios, pues con esto siguen el ejemplo de Abraham antes de que fuera circuncidado.


Promesa a los que confían en Dios

13 Dios le prometió a Abraham que a él y a sus descendientes les daría el mundo. Se lo prometió, no porque Abraham hubiera obedecido la ley, sino porque confió en Dios; esto hizo que Dios lo aceptara.


Salmos 13

Traducción en lenguaje actual

Mírame y respóndeme

SALMO 13 (12)

Himno de David.

13 1-3 Mi Señor y Dios,

¿vas a tenerme siempre olvidado?

¿Vas a negarte a mirarme?

¿Debe seguir mi corazón

siempre angustiado,

siempre sufriendo?

¿Hasta cuándo el enemigo

me va a seguir dominando?


Mírame y respóndeme;

¡ayúdame a entender lo que pasa!

De lo contrario, perderé la vida;

4 mi enemigo cantará victoria

y se alegrará de mi fracaso.


5-6 Pero yo, Dios mío,

confío en tu gran amor

y me lleno de alegría

porque me salvaste.

¡Voy a cantarte himnos

porque has sido bueno conmigo!


Proverbios 19:15-16

Traducción en lenguaje actual

15 Tanto duerme el perezoso

que acaba pasando hambre.


16 El que respeta una orden

se respeta a sí mismo;

el que deja de cumplirla

dicta su sentencia de muerte.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

Copyright © 2000 by United Bible Societies

Efesios 06

La segunda oración de Pablo (3:14-21)
Él ora (por los creyentes):      
 1. Que Dios les dé (conforme a sus riquezas)
  a) El ser fortalecido con poder 
  b) El "hombre interior" puede ver, oír, gustar, y palpar
      y debe ser ejercitado, limpiado, alimentado, y renovado
  c) Habite Cristo, por la fe, en vuestros corazones a fin de que…
   1) Estemos arraigados -
   2) Comprendamos que tan grande es el amor de Dios
   3) Que conozcamos este amor que excede todo conocimiento









Wednesday, July 15, 2026

DAB Español, Jueves 16 de Julio

Día 197, DAB Español, Jueves 16 de Julio


1 Crónicas 22:1-23:32; Romanos 3:9-31; Salmos 12; Proverbios 19:13-14 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










1 Crónicas 22-23

Traducción en lenguaje actual

22 Así fue como David decidió que allí se construiría el templo de Dios, y el altar para que Israel presentara las ofrendas quemadas.


Preparativos para construir el templo

2-5 Antes de morir, David dejó todo listo para construir el templo, pues pensó: «Mi hijo Salomón es todavía muy joven y no tiene experiencia; el templo de Dios deberá ser el más grandioso. Su fama y gloria serán conocidas en todo el mundo, así que le dejaré todo listo para que lo construya».


Entonces David ordenó que se reunieran todos los extranjeros que vivían en Israel, y les encargó que cortaran piedras para construir con ellas el templo de Dios. También juntó muchísimo hierro para los clavos y las bisagras de los portones; además reunió tanto bronce que no se pudo pesar. Y como la gente de Sidón y de Tiro le habían traído mucha madera de cedro, David guardó una cantidad tan grande de madera que no se pudo saber cuánta era.


La responsabilidad de Salomón

6 Después de esto, le encargó a su hijo Salomón que construyera el templo del Dios de Israel, 7 y le dijo:


«Hijo mío, yo quería construir un templo para honrar a mi Dios. 8 Pero él no me lo permitió, porque he participado en muchas batallas y he matado a mucha gente.


»Sin embargo, Dios me prometió 9 que tendría un hijo amante de la paz, y que no tendría problemas con sus enemigos, sino que durante todo su reinado Israel viviría en paz y tranquilidad. Por eso tu nombre es Salomón.[a]


10 »Dios me dijo que a ti sí te permitiría construir el templo. Él será como un padre para ti, y te tratará como a un hijo; hará que tu reino en Israel sea firme y permanezca para siempre.


11 »Por eso, hijo mío, mi mayor deseo es que Dios te ayude y que cumpla su promesa para que puedas construirle el templo. 12-13 Que Dios te dé inteligencia y sabiduría, para que cuando seas el rey de Israel obedezcas la ley que Dios dio a su pueblo por medio de Moisés.


»Si obedeces a Dios, tendrás éxito en todo lo que hagas. ¡Sólo te pido que seas muy fuerte y muy valiente! ¡No te desanimes ni tengas miedo!


14 »Mira, con muchos sacrificios he podido juntar esto para el templo de Dios: tres mil trescientas toneladas de oro, treinta y tres mil toneladas de plata, y una cantidad tan grande de bronce y de hierro que ni siquiera se puede pesar. Además, tenemos muchísima madera y piedra. A todo esto, tú debes añadir aún más.


15-16 »También he puesto a tu servicio una gran cantidad de obreros, albañiles, carpinteros y gente que sabe cortar piedras; además te ayudarán muchísimos obreros expertos en todo tipo de trabajos en oro, plata, hierro y bronce. Así que, ¡adelante, y que Dios te ayude!»


La responsabilidad de los jefes de Israel

17 Después de esto, David les ordenó a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo Salomón. 18 Les dijo:


«Dios los ha ayudado y les ha permitido vivir en paz en todo el país; él me ha permitido tener bajo mi dominio a todos los habitantes de este país, y ahora ellos están bajo el dominio de Dios y de su pueblo. 19 Por tanto, hagan una firme promesa a Dios, y constrúyanle un templo. Así podremos trasladar el cofre del pacto y los utensilios sagrados al templo que haremos para honrar su nombre».


Los ayudantes de los sacerdotes

23 Cuando David ya era un anciano, eligió a su hijo Salomón para que fuera rey de Israel.


2-32 David le había dicho al pueblo: «El Dios de Israel le ha dado tranquilidad a su pueblo y ha decidido vivir para siempre en Jerusalén. Los ayudantes de los sacerdotes ya no necesitan transportar la carpa de Dios ni los utensilios que se usan en el culto».


Por eso, David reunió a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a sus ayudantes, y les dio a conocer sus últimas decisiones con respecto a estos ayudantes. Ellos quedarían bajo las órdenes de los sacerdotes, que eran descendientes de Aarón, y los ayudarían en el trabajo del templo.


David también decidió contar a todos los ayudantes mayores de treinta años, para organizarlos y repartirles los trabajos del templo. En total se contaron treinta y ocho mil ayudantes, y su trabajo fue distribuido de la siguiente manera: Veinticuatro mil para dirigir el trabajo en el templo; seis mil serían asistentes y jueces; cuatro mil vigilarían las entradas del templo, y cuatro mil serían cantores y músicos encargados de la alabanza a Dios con instrumentos musicales que David había hecho. Todos estos ayudantes eran descendientes de Leví.


Luego, David hizo una lista de los descendientes de Leví que eran mayores de veinte años y jefes de sus grupos familiares, y los dividió en tres, según los hijos que tuvo Leví: Guersón, Quehat y Merarí.


Los guersonitas

Guersón tuvo dos hijos:


Ladán,


Simí.


Ladán tuvo tres hijos, y fueron jefes de sus grupos familiares:


Jehiel,


Zetam,


Joel.


Simí tuvo siete hijos:


Selomit,


Haziel,


Harán,


Jáhat,


Ziza,


Jeús,


Beriá.


Como los dos menores, Jeús y Beriá, no tuvieron muchos hijos, fueron contados y registrados como si fueran una familia.


Los quehatitas

Quehat tuvo cuatro hijos:


Amram,


Ishar,


Hebrón,


Uziel.


Amram tuvo dos hijos:


Aarón,


Moisés.


Aarón y sus descendientes fueron elegidos por Dios para que siempre presentaran ante él las ofrendas más sagradas, quemaran el incienso, y sirvieran y bendijeran al pueblo en el nombre de Dios.


Moisés y sus descendientes fueron contados como parte de la tribu de Leví. Moisés tuvo dos hijos:


Guersón,


Eliézer.


El hijo mayor de Guersón fue Sebuel.


Eliézer sólo tuvo un hijo llamado Rehabías, quien tuvo muchos hijos.


El hijo mayor de Ishar fue Selomit.


Hebrón tuvo cuatro hijos; sus nombres, del mayor al menor, fueron:


Jerías,


Amarías,


Jahaziel,


Jecamán.


Uziel tuvo dos hijos; sus nombres del mayor al menor, fueron:


Micaías,


Isías.


Los meraritas

Merarí tuvo dos hijos:


Mahli,


Musí.


Mahli tuvo dos hijos:


Eleazar,


Quis.


Eleazar nunca tuvo hijos varones, y las hijas que tuvo se casaron con sus primos, los hijos de Quis.


Musí tuvo tres hijos:


Mahli,


Éder,


Jeremot.


Nuevo trabajo de los ayudantes

Así fue como quedaron inscritos todos estos ayudantes, quienes quedaron a las órdenes de los sacerdotes para ayudarlos en el templo de Dios. De acuerdo al turno y la tarea que les había tocado, los distintos grupos de ayudantes cumplían con estos trabajos:


Cuidar y limpiar los patios del templo, los cuartos y todos los utensilios sagrados.


Ayudar en cualquiera de los cultos que se hacían en el templo.


Tener listo todo lo que se usaba en las ofrendas: el pan santo, la harina, las hojuelas de pan sin levadura, las ofrendas cocidas, la masa y los instrumentos que se usaban para pesar y medir.


Estar presentes en el templo, por la mañana y por la tarde, para dar gracias y alabar a Dios.


Ayudar a los sacerdotes siempre que se presentaban las ofrendas quemadas en honor de Dios, es decir, los sábados, los días de luna nueva y los de fiesta.


Footnotes

1 Crónicas 22:9 El nombre Salomón está relacionado con la palabra hebrea shalom, que significa paz.

Romanos 3:9-31

Traducción en lenguaje actual

Nadie es justo

9 ¿Quiere decir todo esto que nosotros, los judíos, somos mejores que los demás? ¡Claro que no! Como ya les dije, seamos judíos o no lo seamos, todos somos pecadores. 10 La Biblia nos lo dice:


«Nadie es justo.

11 Nadie entiende nada,

ni quiere buscar a Dios.


12 Todos se han alejado de él;

todos se han vuelto malos.


Nadie, absolutamente nadie,

quiere hacer lo bueno.


13 Sólo dicen cosas malas;

sólo saben decir mentiras.


Hacen tanto daño

con sus palabras,

como una serpiente

con su veneno.


14 Hablan con amargura

y maldicen a la gente.


15 Fácilmente se enojan

y matan a cualquiera.


16 A dondequiera que van,

todo lo destruyen

y lo dejan destrozado.


17 No saben vivir en paz,

18 ni respetan a Dios.»


19 Sabemos que la ley de Moisés tiene valor para los que se someten a ella. Y lo que la ley dice, es para que nadie pueda declararse inocente; es para que todo el mundo se reconozca culpable ante Dios. 20 El cumplimiento de la ley no nos hace inocentes ante Dios; la ley sólo sirve para que reconozcamos que somos pecadores.


La confianza en Jesucristo

21 La Biblia misma nos enseña claramente que ahora Dios nos acepta sin necesidad de cumplir la ley. 22 Dios acepta a todos los que creen y confían en Jesucristo, sin importar si son judíos o no lo son. 23 Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios. 24 Pero él nos ama mucho, y nos declara inocentes sin pedirnos nada a cambio. Por medio de Jesús, nos ha librado del castigo que merecían nuestros pecados. 25-26 Dios envió a Jesucristo para morir por nosotros. Si confiamos en que Jesús murió por nosotros, Dios nos perdonará. Con esto Dios demuestra que es justo y que, gracias a su paciencia, ahora nos perdona todo lo malo que antes hicimos. Él es justo, y sólo acepta a los que confían en Jesús.


27-28 Ante Dios, no tenemos nada de qué estar orgullosos. Pues Dios nos acepta porque confiamos en Jesucristo, y no por obedecer la ley de Moisés. 29 Dios no es solamente Dios de los judíos; en realidad, él es Dios de todos, sean o no judíos. 30 Hay un solo Dios, y es el Dios que acepta a todos los que confían en Jesucristo, sean judíos o no lo sean. 31 Pero si confiamos en Jesús, eso no quiere decir que la ley ya no sirva. Al contrario, si confiamos en él, la ley cobra más valor.


Salmos 12

Traducción en lenguaje actual

Tú siempre nos proteges

SALMO 12 (11)

Himno de David. Instrucciones para el director del coro: Este himno deberá cantarse acompañado de instrumentos de ocho cuerdas.

12 Sálvanos, Dios mío,

pues ya no hay en este mundo

gente que te sea fiel.

2 Todo el mundo dice mentiras

y unos a otros se engañan;

ahora dicen una cosa,

y luego dicen otra.


3 Tú acabarás con esa gente

mentirosa y arrogante,

4 con esa gente que dice:

«Lo que nos sobra es lengua;

sabemos hablar muy bien.

¡Nadie podrá dominarnos!»


5 Pero tú mismo has dicho:

«La gente pobre y humilde

ya no aguanta tanto maltrato;

voy a entrar en acción

y los pondré a salvo».


6-8 Dios mío,

tú siempre cumples tus promesas

y lo has demostrado una y otra vez.

Tus promesas son más valiosas

que plata refinada.


Podrá haber malvados en el mundo,

y la maldad ir en aumento,

pero tú siempre nos proteges

y nos defiendes de esa gente.


Proverbios 19:13-14

Traducción en lenguaje actual

13 El hijo tonto arruina a su padre,

y la mujer peleona

poco a poco arruina al marido.


14 La casa y el dinero

son regalo de los padres;

la esposa inteligente

es un regalo de Dios.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

Copyright © 2000 by United Bible Societies

DAB Español, Viernes 17 de Julio

Día 198, DAB Español, Viernes 17 de Julio 1 Crónicas 24:1-26:11; Romanos 4:1-13; Salmos 13; Proverbios 19:15-16 (Traducción en lenguaje actu...