Thursday, August 27, 2026

DAB Español, Jueves 27 de Agosto

Día 239, DAB Español, Jueves 27 de Agosto


Job 23:1-27:23; 2 Corintios 1:12-2:11; Salmos 41; Proverbios 22:5-6 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Job 23-27

Nueva Versión Internacional

Octavo discurso de Job

23 A esto respondió Job:


2 «Mi queja sigue siendo amarga;

    gimo bajo el peso de su mano.[a]

3 ¡Ah, si supiera yo dónde encontrar a Dios!

    ¡Si pudiera llegar adonde él habita!

4 Ante él expondría mi caso;

    llenaría mi boca de argumentos.

5 Podría conocer su respuesta,

    y trataría de entenderla.

6 ¿Disputaría él conmigo con todo su poder?

    ¡Claro que no! ¡Ni me acusaría!

7 Ante él cualquier hombre intachable podría presentar su caso,

    y yo sería absuelto para siempre delante de mi Juez.


8 »Si me dirijo hacia el este, no está allí;

    si me encamino al oeste, no lo encuentro.

9 Si está ocupado en el norte, no lo veo;

    si se vuelve al sur, no alcanzo a percibirlo.

10 Él, en cambio, conoce mis caminos;

    si me pusiera a prueba, saldría yo puro como el oro.

11 En sus sendas he afirmado mis pies;

    he seguido su camino sin desviarme.

12 No me he apartado de los mandamientos de sus labios;

    valoro más las palabras de su boca que mi pan de cada día.


13 »Pero él es soberano;[b]

    ¿quién puede hacerlo desistir?

    Lo que él quiere hacer, lo hace.

14 Hará conmigo lo que ha determinado;

    todo lo que tiene pensado lo realizará.

15 Por eso me espanto en su presencia;

    si pienso en todo esto, me lleno de temor.

16 Dios ha hecho que mi corazón desmaye;

    me tiene aterrado el Todopoderoso.

17 Con todo, no logran acallarme las tinieblas

    ni la densa oscuridad que cubre mi rostro.


24 »¿Por qué el Todopoderoso no establece tiempos de juicio?

    ¿Por qué quienes lo conocen buscan en vano esos días?

2 Hay quienes no respetan los linderos

    y pastorean ganado robado;

3 a los huérfanos los despojan de sus asnos;

    a las viudas les quitan en prenda sus bueyes;

4 apartan del camino a los necesitados;

    a los pobres del país los obligan a esconderse.

5 Como asnos salvajes del desierto,

    madrugan los pobres a buscar su comida

    y la llanura del desierto da de comer a sus hijos.

6 En campos ajenos recogen forraje

    y en las viñas de los malvados recogen uvas.

7 Por no tener ropa, se pasan la noche desnudos;

    ¡no tienen con qué protegerse del frío!

8 Las lluvias de las montañas los empapan;

    no teniendo más abrigo, se arriman a las peñas.

9 Al huérfano se le aparta de los pechos de su madre;

    al pobre se le retiene a cambio de una deuda.

10 Por no tener ropa, andan desnudos;

    aunque cargados de trigo, van muriéndose de hambre.

11 Exprimen aceitunas en sus terrazas;

    pisan uvas en las cubas, pero desfallecen de sed.

12 De la ciudad se eleva el clamor de los moribundos;

    la garganta de los heridos reclama ayuda,

    ¡pero Dios ni se da por enterado!


13 »Hay quienes se oponen a la luz;

    no viven conforme a ella

    ni reconocen sus caminos.

14 Apenas amanece, se levanta el asesino

    y mata al pobre y al necesitado;

    apenas cae la noche, actúa como ladrón.

15 Los ojos del adúltero están pendientes de la noche;

    se dice a sí mismo: “No habrá quien me vea”,

    y mantiene oculto el rostro.

16 Por la noche, penetra el ladrón la casa ajena,

    pero se encierra durante el día;

    ¡de la luz no quiere saber nada!

17 Para todos ellos, la mañana es oscuridad;

    prefieren el horror de las tinieblas.


18 »Los malvados son como espuma sobre el agua;

    su parcela está bajo maldición;

    ya no van a trabajar a los viñedos.

19 Y así como el calor y la sequía

    arrebatan la nieve derretida,

    así la muerte[c] arrebata a los pecadores.

20 Su propia madre se olvida de ellos;

    los gusanos se los comen.

Nadie vuelve a recordarlos;

    son desgajados como árboles.

21 Maltratan a la estéril, a la mujer sin hijos;

    jamás buscan el bien de la viuda.

22 Pero Dios, con su poder, arrastra a los poderosos;

    cuando él se levanta, nadie tiene segura la vida.

23 Dios los deja sentirse seguros,

    pero no les quita la vista de encima.

24 Por algún tiempo son exaltados,

    pero luego dejan de existir;

son humillados y recogidos como hierba,[d]

    son cortados como espigas.


25 »¿Quién puede probar que es falso lo que digo

    y reducir mis palabras a la nada?».


Tercer discurso de Bildad

25 A esto respondió Bildad de Súah:


2 «Dios es poderoso e infunde temor;

    él pone orden en las alturas de los cielos.

3 ¿Pueden contarse acaso sus ejércitos?

    ¿Sobre quién no alumbra su luz?

4 ¿Cómo puede una persona declararse justo ante Dios?

    ¿Cómo puede alegar pureza quien ha nacido de mujer?

5 Si a sus ojos no tiene brillo la luna,

    ni son puras las estrellas,

6 mucho menos el hombre, simple gusano;

    ¡mucho menos el hombre, miserable lombriz!».


Interrupción de Job

26 Pero Job intervino:


2 «¡Tú sí que ayudas al débil!

    ¡Tú sí que salvas al que no tiene fuerza!

3 ¡Qué consejos sabes dar al ignorante!

    ¡Qué gran discernimiento has demostrado!

4 ¿Quién te ayudó a pronunciar tal discurso?

    ¿Qué espíritu ha hablado por tu boca?


5 »Un estremecimiento invade a los muertos,

    a los que habitan debajo de las aguas.

6 Ante Dios, los dominios de la muerte[e] quedan al descubierto;

    nada hay que oculte el abismo destructor.

7 Dios extiende el cielo del norte sobre el vacío;

    sobre la nada tiene suspendida la tierra.

8 En sus nubes envuelve las aguas,

    pero las nubes no se revientan con su peso.

9 Cubre la faz de la luna llena

    al extender sobre ella sus nubes.

10 Dibuja el horizonte sobre la superficie de las aguas

    para dividir la luz de las tinieblas.

11 Aterrados por su reprensión,

    tiemblan los pilares de los cielos.

12 Con su poder Dios agita el mar;

    con su sabiduría descuartizó a Rahab.

13 Un soplo suyo despeja los cielos;

    con su mano ensartó a la serpiente escurridiza.

14 ¡Y esto es solo una muestra de sus obras,[f]

    un murmullo que logramos escuchar!

    ¿Quién podrá comprender su trueno poderoso?».


Noveno discurso de Job

27 Job, retomando la palabra, dijo:


2 «Vive Dios, el Todopoderoso,

    quien se niega a hacerme justicia,

    quien me ha amargado el ánimo,

3 que mientras haya vida en mí

    y aliento divino en mi nariz,

4 mis labios no pronunciarán maldad alguna

    ni mi lengua proferirá mentiras.

5 Jamás podré admitir que ustedes tengan la razón;

    mientras viva, insistiré en mi integridad.

6 Insistiré en mi inocencia; no cederé.

    Mientras viva, no me remorderá la conciencia.


7 »¡Que terminen mis enemigos como los malvados

    y mis adversarios como los injustos!

8 ¿Qué esperanza tienen los impíos

    cuando son eliminados,

    cuando Dios les quita la vida?

9 ¿Escucha Dios su clamor

    cuando les sobreviene la angustia?

10 ¿Acaso se deleitan en el Todopoderoso,

    o claman a Dios en todo tiempo?


11 »¡Yo les voy a mostrar algo del poder de Dios!

    ¡No les voy a ocultar los planes del Todopoderoso!

12 Si ustedes mismos han visto todo esto,

    ¿a qué viene tanta palabrería?


13 »Este es el destino que Dios tiene reservado para los malvados;

    esta es la herencia que los tiranos recibirán del Todopoderoso:

14 No importa cuántos hijos tengan,

    la espada los aguarda;

    jamás sus descendientes comerán hasta saciarse.

15 La plaga sepultará a quienes les sobrevivan;

    sus viudas no llorarán por ellos.

16 Y aunque amontonen plata como polvo,

    y apilen vestidos como arcilla,

17 será el justo quien se ponga esos vestidos,

    y el inocente quien reparta esa plata.

18 Las casas que construyen parecen larvas de polilla,

    parecen cobertizo de vigilancia.

19 Se acuestan siendo ricos, pero por última vez;

    cuando abren los ojos, sus riquezas se han esfumado.

20 Les sobreviene un diluvio de terrores;

    la tempestad los arrebata por la noche.

21 El viento del este se los lleva y desaparecen;

    los arranca de su lugar.

22 Se lanza contra ellos sin clemencia,

    mientras ellos tratan de huir de su poder.

23 Agita las manos y aplaude burlón;

    entre silbidos, los arranca de su lugar».


Footnotes

23:2 su mano (LXX y Siríaca); mi mano (TM).

23:13 pero él es soberano. Lit. y él, en uno.

24:19 la muerte. Lit. el Seol.

24:24 como hierba (LXX); como todo (TM).

26:6 los dominios de la muerte. Lit. el Seol.

26:14 una muestra de sus obras. Lit. los extremos de sus caminos.

2 Corintios 1:12-2:11

Nueva Versión Internacional

Pablo cambia de planes

12 Para nosotros, el motivo de satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo, y especialmente entre ustedes, con la santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría humana, sino a la gracia de Dios. 13 No estamos escribiéndoles nada que no puedan leer ni entender. Espero que lleguen a comprender todo, 14 así como ya nos han comprendido en parte, que pueden sentirse orgullosos de nosotros como también nosotros nos sentiremos orgullosos de ustedes en el día del Señor Jesús.


15 Confiando en esto, quise visitarlos primero a ustedes para que recibieran una doble bendición; 16 es decir, visitarlos de paso a Macedonia y verlos otra vez a mi regreso de allá. Así podrían ayudarme a seguir el viaje a Judea. 17 Al proponerme esto, ¿acaso lo hice a la ligera? ¿O es que hago mis planes según criterios meramente humanos, de manera que diga «sí, sí» y «no, no» al mismo tiempo?


18 Pero tan cierto como que Dios es fiel, el mensaje que les hemos dirigido no es «sí» y «no». 19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, a quien Silvano, Timoteo y yo predicamos entre ustedes, no fue «sí» y «no»; en él siempre ha sido «sí». 20 Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. 21 Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, 22 nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón como garantía de sus promesas.


23 ¡Por mi vida! Invoco a Dios como testigo de que todavía no he ido a Corinto solo por consideración a ustedes. 24 No es que intentemos imponerles la fe, sino que deseamos contribuir a la alegría de ustedes, pues por la fe se mantienen firmes.


2 En efecto, decidí no hacerles otra visita que causara tristeza. 2 Porque, si yo los entristezco, ¿quién me brindará alegría, sino aquel a quien yo haya entristecido? 3 Escribí como lo hice para que, al llegar yo, los que debían alegrarme no me causaran tristeza. Estaba confiado de que todos ustedes harían suya mi alegría. 4 Escribí con gran tristeza y angustia de corazón y con muchas lágrimas, no para entristecerlos, sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo.


Perdón para el pecador

5 Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado solo a mí; hasta cierto punto —y lo digo para no exagerar— se la ha causado a todos ustedes. 6 Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría. 7 Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. 8 Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él. 9 Con este propósito escribí: para ver si pasan la prueba de la completa obediencia. 10 A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.


Salmos 41

Nueva Versión Internacional

Al director musical. Salmo de David.

41 Dichoso el que piensa en el débil;

    el Señor lo librará en el día de la desgracia.

2 El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida;

    lo hará dichoso en la tierra

    y no lo entregará al capricho de sus enemigos.

3 El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor;

    cuando caiga enfermo lo restaurará.


4 Yo he dicho:

«Señor, ten piedad de mí;

    sáname, pues contra ti he pecado».

5 Mis enemigos hablan males contra mí:

    «¿Cuándo morirá?

    ¿Cuándo su nombre pasará al olvido?».

6 Si alguno viene a verme, me dice mentiras;

    su corazón acumula maldad

    y luego al salir lo cuenta.


7 Todos mis enemigos se juntan y murmuran contra mí;

    me hacen responsable de mi mal. Dicen:

8 «Le ha afligido un mal devastador;

    de esa cama no volverá a levantarse».

9 Hasta mi amigo cercano,

    en quien yo confiaba

y que compartía el pan conmigo,

    se ha vuelto contra mí.


10 Pero tú, Señor, ten piedad de mí;

    haz que vuelva a levantarme para darles su merecido.

11 En esto conozco que te he agradado:

    en que mi enemigo no triunfe sobre mí.

12 Por mi integridad me sostienes

    y en tu presencia me mantendrás para siempre.


13 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,

    por los siglos de los siglos.

Amén y amén.


Proverbios 22:5-6

Nueva Versión Internacional

5 Espinas y trampas hay en la senda de los malvados,

    pero el que cuida su vida se aleja de ellas.


6 Instruye al niño en el camino correcto

    y aun en su vejez no lo abandonará.


Nueva Versión Internacional (NVI)

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Efesios 12










Wednesday, August 26, 2026

DAB Español, Miércoles 26 de Agosto

Día 238, DAB Español, Miércoles 26 de Agosto


Job 20:1-22:30; 2 Corintios 1:1-11; Salmos 40:11-17; Proverbios 22:2-4 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Job 20-22

Nueva Versión Internacional

Segundo discurso de Zofar

20 A esto respondió Zofar de Namat:


2 «Mis turbados pensamientos me hacen replicar,

    pues me hallo muy desconcertado.

3 He escuchado una reprensión que me deshonra

    y mi inteligencia me obliga a responder.


4 »Bien sabes tú que desde antaño,

    desde que Dios puso al ser humano[a] en la tierra,

5 muy breve ha sido la algarabía del malvado

    y la alegría del impío ha sido pasajera.

6 Aunque su orgullo llegue hasta los cielos

    y alcance a tocar con la cabeza las nubes,

7 él perecerá para siempre, como su excremento,

    y sus allegados dirán: “¿Qué se hizo?”.

8 Como un sueño, como una visión nocturna,

    se desvanecerá y no volverá a ser hallado.

9 Los ojos que lo vieron no volverán a verlo;

    su lugar no volverá a contemplarlo.

10 Sus hijos tendrán que indemnizar a los pobres;

    ellos mismos restituirán las riquezas de su padre.

11 El vigor juvenil que hoy sostiene sus huesos

    un día reposará en el polvo con él.


12 »Aunque en su boca el mal sabe dulce

    y lo disimula bajo la lengua,

13 y aunque no lo suelta para nada,

    sino que tenazmente lo retiene,

14 ese pan se le agriará en el estómago;

    dentro de él se volverá veneno de áspid.

15 Vomitará las riquezas que se engulló;

    Dios hará que las arroje de su vientre.

16 Chupará veneno de serpientes;

    la lengua de un áspid lo matará.

17 No disfrutará de los arroyos,

    de los ríos de crema y miel;

18 no se engullirá las ganancias de sus negocios;

    no disfrutará de sus riquezas,

19 porque oprimió al pobre y lo dejó sin nada,

    y se adueñó de casas que nunca construyó.


20 »Su ambición nunca quedó satisfecha;

    no se salvará con su tesoro.

21 Nada se libró de su voracidad;

    por eso no perdurará su bienestar.

22 En medio de la abundancia, lo abrumará la angustia;

    le sobrevendrá toda la fuerza de la desgracia.

23 Cuando el malvado se haya llenado el vientre,

    Dios dará rienda suelta a su enojo contra él

    y descargará sobre él sus golpes.

24 Aunque huya de las armas de hierro,

    una flecha de bronce lo atravesará.

25 Cuando del hígado y de la espalda

    intente sacarse la punta de la flecha,

se verá sobrecogido de espanto,

26     y la oscuridad total acechará sus tesoros.

Un fuego no atizado acabará con él

    y con todo lo que haya quedado de su casa.

27 Los cielos harán pública su culpa;

    la tierra se levantará a denunciarlo.

28 En el día de la ira de Dios,

    un aluvión arrasará con su casa.

29 Tal es el fin que Dios reserva al malvado;

    tal es la herencia que le asignó».


Séptimo discurso de Job

21 A esto, Job respondió:


2 «Escuchen atentamente mis palabras;

    concédanme este consuelo.

3 Tolérenme un poco mientras hablo

    y búrlense cuando haya terminado.


4 »¿Acaso dirijo mi queja a los mortales?

    ¿Por qué creen que pierdo la paciencia?

5 Mírenme, y queden asombrados;

    tápense la boca con la mano.

6 Si pienso en esto, me lleno de espanto;

    un escalofrío me corre por el cuerpo.

7 ¿Por qué siguen con vida los malvados,

    cada vez más viejos y ricos?

8 Ven establecerse en torno suyo

    a sus hijos y a sus descendientes.

9 Tienen paz en su hogar y están libres de temores;

    la vara de Dios no los castiga.

10 Sus toros son verdaderos sementales;

    sus vacas paren y no pierden las crías.

11 Dejan correr a sus niños como si fueran ovejas;

    sus pequeñuelos danzan alegres.

12 Cantan al son del pandero y del arpa;

    se divierten al son de la flauta.

13 Pasan la vida con gran bienestar

    y son sepultados[b] en paz.

14 A Dios increpan: “¡Déjanos tranquilos!

    ¡No nos interesa para nada conocer tus caminos!

15 ¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos?

    ¿Qué ganamos con dirigirle nuestras oraciones?”.

16 Pero su bienestar no depende de ellos.

    ¡Jamás me dejaré llevar por sus malos consejos!


17 »¿Cuándo se ha apagado la lámpara de los malvados?

    ¿Cuándo les ha sobrevenido el desastre?

    ¿Cuándo Dios, en su enojo, los ha hecho sufrir

18 como paja que arrebata el viento,

    como tamo que se lleva la tormenta?

19 Me dirán que Dios reserva el castigo

    para los hijos del pecador.

¡Mejor que castigue al que peca,

    para que escarmiente!

20 ¡Que sufra el pecador su propia destrucción!

    ¡Que beba de la ira del Todopoderoso!

21 ¿Qué le puede importar la familia que deja,

    si le quedan pocos meses de vida?


22 »¿Quién puede enseñarle algo a Dios,

    si es él quien juzga a las grandes eminencias?

23 Hay quienes mueren en la flor de la vida,

    rebosantes de salud y de paz;

24 sus caderas,[c] llenas de grasa;

    sus huesos, recios hasta la médula.

25 Otros mueren con el ánimo amargado,

    sin haber disfrutado de lo bueno.

26 En el polvo yacen unos y otros,

    todos ellos cubiertos de gusanos.


27 »Sé muy bien lo que están pensando

    y los planes que tienen de hacerme daño.

28 También sé que se preguntan:

    “¿Dónde está la mansión del noble?

    ¿Dónde están las moradas de los inicuos?”.

29 ¿No han interrogado a los viajeros?

    ¿No han prestado atención a sus argumentos?

30 En el día del desastre, el malvado se salva;

    en el día de la ira, es puesto a salvo.

31 ¿Y quién le echa en cara su conducta?

    ¿Quién le da su merecido por sus hechos?

32 Cuando lo llevan al sepulcro,

    sobre su tumba se pone vigilancia;

33 mucha gente le abre paso,

    y muchos más cierran el cortejo.

    ¡Descansa en paz bajo la tierra del valle![d]


34 »¿Cómo esperan consolarme con discursos sin sentido?

    ¡Sus respuestas no son más que falacias!».


Tercer discurso de Elifaz

22 A esto respondió Elifaz de Temán:


2 «¿Puede alguien, por muy sabio que sea,

    serle a Dios de algún provecho?

3 ¿Sacará alguna ventaja el Todopoderoso

    con que seas un hombre justo?

¿Tendrá algún beneficio

    si tu conducta es intachable?


4 »¿Acaso te reprende por temerlo

    y por eso te lleva a juicio?

5 ¿No es acaso demasiada tu maldad?

    ¿Y no son incontables tus pecados?

6 Sin motivo demandabas fianza de tus hermanos,

    y en prenda los despojabas de sus mantos;

    desnudos los dejabas.

7 Al sediento no le dabas agua;

    al hambriento le negabas la comida.

8 Como hombre de poder te adueñaste de la tierra;

    como hombre prominente, en ella te asentaste.

9 No dabas nada a las viudas

    y rompías los brazos[e] a los huérfanos.

10 Por eso ahora te ves rodeado de trampas

    y te asaltan temores repentinos;

11 la oscuridad te impide ver

    y te ahogan las aguas torrenciales.


12 »¿No está Dios en las alturas de los cielos?

    ¡Mira las estrellas, cuán altas y remotas!

13 Sin embargo, cuestionas: “¿Y Dios qué sabe?

    ¿Puede acaso juzgar a través de las tinieblas?

14 Él recorre los cielos de un extremo al otro

    y densas nubes lo envuelven,

    ¡así que no puede vernos!”.

15 ¿Vas a seguir por los trillados caminos

    que han recorrido los malvados?

16 Perdieron la vida antes de tiempo;

    un diluvio arrasó sus cimientos.

17 Increparon a Dios: “¡Déjanos tranquilos!

    ¿Qué puedes tú hacernos,[f] Todopoderoso?”.

18 ¡Y fue Dios quien llenó sus casas de bienes!

    ¡Yo no me dejaré llevar por sus malos consejos!

19 Los justos se alegran al ver la ruina de los malvados;

    los inocentes dicen en son de burla:

20 “Nuestros enemigos han sido destruidos;

    el fuego ha consumido sus riquezas”.


21 »Sométete a Dios; ponte en paz con él

    y volverá a ti la prosperidad.

22 Acepta la enseñanza que mana de su boca;

    grábate sus palabras en tu corazón.

23 Si te vuelves al Todopoderoso

    y alejas de tu casa la maldad,

    serás del todo restaurado;

24 si tu oro refinado[g] lo arrojas por el suelo,

    entre rocas y cañadas,

25 tendrás por oro al Todopoderoso,

    y será él para ti como plata refinada.

26 En el Todopoderoso te deleitarás;

    ante Dios levantarás tu rostro.

27 Cuando ores, él te escuchará

    y tú le cumplirás tus promesas.

28 Tendrás éxito en tus decisiones

    y en tus caminos brillará la luz.

29 Cuando sean humillados y les digas “Levántense”,

    Dios salvará a los humildes.

30 Él librará aun al que no es inocente;

    si tienes manos limpias, quedarás a salvo».


Footnotes

20:4 al ser humano. Alt. a Adán.

21:13 son sepultados. Lit. descienden al Seol.

21:24 caderas. Palabra de difícil traducción.

21:33 ¡Descansa … valle! Lit. Dulce le es el suelo del valle.

22:9 rompías los brazos. Alt. les anulaste la fuerza.

22:17 hacernos (LXX y Siríaca); hacerle (TM).

22:24 oro refinado. Lit. oro de Ofir.

2 Corintios 1:1-11

Nueva Versión Internacional

1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo nuestro hermano,


a la iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los creyentes en toda la región de Acaya:


2 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.


El Dios de toda consolación

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, 4 quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. 5 Pues, así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así también por medio de él tenemos abundante consuelo. 6 Si sufrimos, es para que ustedes tengan consuelo y salvación; y si somos consolados, es para que ustedes tengan el consuelo que los ayude a soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. 7 Firme es la esperanza que tenemos en cuanto a ustedes, porque sabemos que, así como participan de nuestros sufrimientos, así también participan de nuestro consuelo.


8 Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión que hasta perdimos la esperanza de salir con vida: 9 nos sentíamos como sentenciados a muerte. Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos. 10 Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza y él seguirá librándonos. 11 Mientras tanto, ustedes nos ayudan orando por nosotros. Así muchos darán gracias a Dios por nosotros[a] a causa del don que se nos ha concedido en respuesta a tantas oraciones.


Footnotes

1:11 nosotros. Var. ustedes.

Salmos 40:11-17

Nueva Versión Internacional

11 No me niegues, Señor, tu misericordia;

    que siempre me protejan tu amor y tu verdad.

12 Muchos males me han rodeado;

    tantos son que no puedo contarlos.

Me han alcanzado mis iniquidades

    y ya ni puedo ver.

Son más que los cabellos de mi cabeza

    y mi corazón desfallece.

13 Por favor, Señor, ¡ven a librarme!

    ¡Ven pronto, Señor, en mi auxilio!


14 Que sean avergonzados y confundidos

    todos los que tratan de matarme.

Que retrocedan humillados

    todos los que desean mi ruina.

15 Que se llenen de pánico por su vergüenza

    los que se burlan de mí.

16 Pero que todos los que te buscan

    se alegren en ti y se regocijen;

que los que aman tu salvación digan siempre:

    «¡Sea el Señor exaltado!».


17 Yo soy pobre y necesitado;

    quiera el Señor tomarme en cuenta.

Tú eres mi socorro y mi libertador;

    ¡no te demores, Dios mío!


Proverbios 22:2-4

Nueva Versión Internacional

2 El rico y el pobre tienen esto en común:

    a ambos los hizo el Señor.


3 El prudente ve el peligro y busca refugio;

    el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.


4 Recompensa de la humildad y del temor del Señor

    son las riquezas, la honra y la vida.


Nueva Versión Internacional (NVI)

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DAB Español, Jueves 27 de Agosto

Día 239, DAB Español, Jueves 27 de Agosto Job 23:1-27:23; 2 Corintios 1:12-2:11; Salmos 41; Proverbios 22:5-6 (Nueva Versión Internacional (...