Friday, August 14, 2026

DAB Español, Viernes 14 de Agosto

Día 226, DAB Español, Viernes 14 de Agosto


Nehemías 7:61-9:21; 1 Corintios 9:1-18; Salmos 33:12-22; Proverbios 21:11-12 (Nueva Traducción Viviente (NTV))










Nehemías 7:61-9:21

Nueva Traducción Viviente

61 Otro grupo regresó en esos días de las ciudades de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addán[a] e Imer. Sin embargo, ni ellos ni sus familias pudieron demostrar que eran descendientes de Israel. 62 Ese grupo incluía a las familias de Delaía, Tobías y Necoda: un total de seiscientas cuarenta y dos personas.


63 También regresaron tres familias de sacerdotes: Habaía, Cos y Barzilai. (Este Barzilai se había casado con una mujer que era descendiente de Barzilai de Galaad y había tomado el nombre de la familia de ella). 64 Buscaron sus nombres en los registros genealógicos pero no los encontraron, así que no calificaron para servir como sacerdotes. 65 El gobernador les dijo que no comieran de la porción de los sacrificios que correspondía a los sacerdotes hasta que un sacerdote pudiera consultar al Señor sobre ese asunto por medio del Urim y el Tumim, o sea, el sorteo sagrado.


66 Así que un total de 42.360 personas regresaron a Judá, 67 además de 7337 sirvientes y 245 cantores, tanto hombres como mujeres. 68 Llevaron consigo 736 caballos, 245 mulas,[b] 69 435 camellos y 6720 burros.


70 Algunos de los jefes de familia dieron ofrendas para la obra. El gobernador entregó a la tesorería 1000 monedas de oro,[c] 50 tazones de oro y 530 túnicas para los sacerdotes. 71 Los otros jefes dieron al tesoro 20.000 monedas de oro[d] y unos 1300 kilos[e] de plata para la obra. 72 El resto del pueblo entregó 20.000 monedas de oro, alrededor de 1200 kilos[f] de plata y 67 túnicas para los sacerdotes.


73 Entonces los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los sirvientes del templo y algunos miembros del pueblo se establecieron cerca de Jerusalén. El resto de la gente regresó a sus respectivas ciudades por todo el territorio de Israel.


Esdras lee la ley

En octubre,[g] cuando los israelitas ya se habían establecido en sus ciudades, 8 1 todo el pueblo se reunió con un mismo propósito en la plaza, justo dentro de la puerta del Agua. Le pidieron al escriba Esdras que sacara el libro de la ley de Moisés, la cual el Señor había dado a Israel para que la obedeciera.


2 Así que el 8 de octubre[h] el sacerdote Esdras llevó el libro de la ley ante la asamblea, que incluía a los hombres y a las mujeres y a todos los niños con edad suficiente para entender. 3 Se puso frente a la plaza, justo dentro de la entrada de la puerta del Agua, desde temprano por la mañana hasta el mediodía y leyó en voz alta a todos los que podían entender. Todo el pueblo escuchó atentamente la lectura del libro de la ley.


4 El escriba Esdras estaba de pie sobre una plataforma de madera que se había construido para la ocasión. A su derecha se encontraban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maaseías. A su izquierda estaban Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. 5 Esdras estaba de pie en la plataforma a plena vista de todo el pueblo. Cuando vieron que abría el libro, se pusieron todos de pie.


6 Entonces Esdras alabó al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, con las manos levantadas, exclamó: «¡Amén! ¡Amén!». Luego se inclinaron y, con el rostro en tierra, adoraron al Señor.


7 Entonces los levitas—Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maaseías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaías—instruyeron al pueblo en la ley mientras todos permanecían en sus lugares. 8 Leían del libro de la ley de Dios y explicaban con claridad el significado de lo que se leía, así ayudaban al pueblo a comprender cada pasaje.


9 Luego Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que interpretaban para el pueblo dijeron: «¡No se lamenten ni lloren en un día como este! Pues hoy es un día sagrado delante del Señor su Dios». Pues todo el pueblo había estado llorando mientras escuchaba las palabras de la ley.


10 Nehemías[i] continuó diciendo: «Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!».


11 También los levitas clamaban al pueblo y decían: «¡Cállense! ¡No lloren! Pues este es un día sagrado». 12 Así que el pueblo se fue a comer y a beber en una gran fiesta, a compartir porciones de la comida y a celebrar con gran alegría porque habían oído y entendido las palabras de Dios.


El Festival de las Enramadas

13 El 9 de octubre[j] los jefes de familia de todo el pueblo, junto con los sacerdotes y los levitas, se reunieron con el escriba Esdras para repasar la ley más detalladamente. 14 Mientras estudiaban la ley descubrieron que el Señor había ordenado, por medio de Moisés, que los israelitas debían vivir en enramadas durante el festival a celebrarse durante ese mes.[k] 15 Él había dicho que debía proclamarse al pueblo en todas sus ciudades y en Jerusalén, que fueran a las colinas a buscar ramas de olivo, olivo silvestre,[l] mirto, palmeras y otros árboles frondosos. Con esas ramas debían construirse enramadas para que habitaran en ellas durante el festival, como está establecido en la ley.


16 Así que el pueblo salió y cortó ramas y las usó para levantar enramadas en las azoteas de sus casas, en sus patios, en los atrios del templo de Dios o en las plazas justo dentro de la puerta del Agua y de la puerta de Efraín. 17 Entonces todos los que habían regresado del cautiverio vivieron en las enramadas durante el festival, ¡y todos ellos se llenaron de alegría! Los israelitas no habían celebrado de esa forma desde los días de Josué,[m] hijo de Nun.


18 Esdras leyó del libro de la ley de Dios en cada uno de los siete días del festival. Luego, al octavo día, realizaron una asamblea solemne, tal como lo exigía la ley.


El pueblo confiesa sus pecados

9 El 31 de octubre[n] el pueblo volvió a reunirse en asamblea. Esta vez ayunaron, se vistieron de tela áspera y se echaron polvo sobre la cabeza. 2 Los de ascendencia israelita se separaron de todos los extranjeros para confesar sus propios pecados y los pecados de sus antepasados. 3 Permanecieron de pie en el mismo lugar durante tres horas[o] mientras se les leía en voz alta el libro de la ley del Señor su Dios. Luego confesaron sus pecados y adoraron al Señor su Dios durante tres horas más. 4 Los levitas—Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenaní—estuvieron de pie en la escalera de los levitas y clamaron al Señor su Dios en voz alta.


5 Luego los jefes de los levitas—Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías—llamaron al pueblo: «¡Levántense y alaben al Señor su Dios, porque él vive desde la eternidad hasta la eternidad!». Entonces oraron:


«¡Que tu glorioso nombre sea alabado! ¡Que sea exaltado por sobre toda bendición y alabanza!


6 »Solo tú eres el Señor. Tú hiciste el firmamento, los cielos y todas las estrellas; hiciste la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú los preservas a todos, y los ángeles del cielo te adoran.


7 »Eres el Señor Dios, quien eligió a Abram y lo sacó de Ur de los caldeos y le dio un nuevo nombre, Abraham. 8 Cuando demostró ser fiel, hiciste un pacto con él para darle a él y a sus descendientes la tierra de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de los jebuseos y de los gergeseos; y has cumplido lo que prometiste, porque tú siempre eres fiel a tu palabra.


9 »Tú viste la miseria de nuestros antepasados en Egipto y escuchaste sus lamentos cuando estaban junto al mar Rojo.[p] 10 Realizaste señales milagrosas y maravillas contra el faraón, sus funcionarios y su pueblo, porque tú sabías con cuánta arrogancia trataban a nuestros antepasados. Tú tienes una gloriosa reputación que jamás ha sido olvidada. 11 ¡Dividiste el mar para que tu pueblo pudiera cruzarlo por tierra seca! Luego arrojaste a sus perseguidores a las profundidades del mar. Se hundieron como piedras en aguas turbulentas. 12 Guiaste a nuestros antepasados mediante una columna de nube durante el día y una columna de fuego durante la noche para que pudieran encontrar el camino.


13 »Bajaste al monte Sinaí y les hablaste desde el cielo. Les diste ordenanzas e instrucciones justas, y decretos y mandatos buenos. 14 Les diste instrucciones acerca de tu sagrado día de descanso. Además, por medio de tu siervo Moisés, les ordenaste que obedecieran todos tus mandatos, decretos e instrucciones.


15 »Les diste pan del cielo cuando tenían hambre y agua de la roca cuando tenían sed. Les ordenaste que fueran y tomaran posesión de la tierra que habías jurado darles.


16 »Sin embargo, nuestros antepasados fueron arrogantes y tercos, y no prestaron ninguna atención a tus mandatos. 17 Se negaron a obedecerte y no se acordaron de los milagros que habías hecho a favor de ellos. En cambio, se pusieron tercos y nombraron a un líder para que los llevara de regreso a su esclavitud en Egipto;[q] pero tú eres Dios de perdón, bondadoso y misericordioso, lento para enojarte y rico en amor inagotable. No los abandonaste, 18 ni siquiera cuando se hicieron un ídolo en forma de becerro y dijeron: “¡Este es tu dios que te sacó de Egipto!”. Cometieron terribles blasfemias.


19 »En tu gran misericordia no los abandonaste para que murieran en el desierto. La columna de nube todavía los guiaba de día, y la columna de fuego les mostraba el camino durante la noche. 20 Enviaste tu buen Espíritu para que les enseñara, y no dejaste de alimentarlos con maná del cielo ni de darles agua para su sed. 21 Durante cuarenta años los sustentaste en el desierto, y nada les faltó. ¡No se les desgastó la ropa, ni se les hincharon los pies!


Footnotes

7:61 Igual que el texto paralelo en Esd 2:59; en hebreo dice Adón.

7:68 Así aparece en algunos manuscritos hebreos (ver también Esd 2:66); la mayoría de los manuscritos hebreos no incluyen este versículo. Los versículos del 7:69-73 corresponden al 7:68-72 en el texto hebreo.

7:70 En hebreo 1000 dáricos de oro, alrededor de 8,6 kilos o 19 libras.

7:71a En hebreo 20.000 dáricos de oro, alrededor de 170 kilos o 375 libras; también en 7:72.

7:71b En hebreo 2200 minas [2750 libras].

7:72 En hebreo 2000 minas [2500 libras].

7:73 En hebreo En el séptimo mes. En el antiguo calendario lunar hebreo, ese mes cayó entre octubre y noviembre del 445 a. C.

8:2 En hebreo el primer día del séptimo mes, del antiguo calendario lunar hebreo. Ese día fue el 8 de octubre del 445 a. C.; ver también la nota en 1:1.

8:10 En hebreo Él.

8:13 En hebreo El segundo día, del séptimo mes del antiguo calendario lunar hebreo. Este día fue el 9 de octubre del 445 a. C.; ver también las notas en 1:1 y 8:2.

8:14 En hebreo en el séptimo mes. En el antiguo calendario lunar hebreo, ese mes, por lo general, cae entre septiembre y octubre. Ver Lv 23:39-43.

8:15 O pino; en hebreo dice árbol de aceite.

8:17 En hebreo Jesúa, una variante de Josué.

9:1 En hebreo El día veinticuatro del mismo mes, el séptimo mes del antiguo calendario lunar hebreo. Ese día fue el 31 de octubre del 445 a. C.; ver también las notas en 1:1 y 8:2.

9:3 En hebreo durante una cuarta parte del día.

9:9 En hebreo mar de juncos.

9:17 Así aparece en la versión griega; en hebreo dice en su rebelión.

1 Corintios 9:1-18

Nueva Traducción Viviente

Pablo renuncia a sus derechos

9 ¿Acaso no soy tan libre como cualquier otro? ¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús nuestro Señor con mis propios ojos? ¿No es gracias a mi trabajo que ustedes pertenecen al Señor? 2 Aunque otros piensen que no soy apóstol, ciertamente para ustedes lo soy. Ustedes mismos son la prueba de que soy apóstol del Señor.


3 Esta es mi respuesta a los que cuestionan mi autoridad.[a] 4 ¿Acaso no tenemos derecho de hospedarnos con ustedes y compartir sus comidas? 5 ¿No tenemos derecho a llevar con nosotros a una esposa creyente[b] como lo hacen los demás apóstoles y los hermanos del Señor y como lo hace Pedro[c]? 6 ¿O Bernabé y yo somos los únicos que tenemos que trabajar para sostenernos?


7 ¿Qué soldado tiene que pagar sus propios gastos? ¿Qué agricultor planta un viñedo y no tiene derecho a comer de su fruto? ¿A qué pastor que cuida de su rebaño de ovejas no se le permite beber un poco de la leche? 8 ¿Expreso meramente una opinión humana o dice la ley lo mismo? 9 Porque la ley de Moisés dice: «No le pongas bozal al buey para impedirle que coma mientras trilla el grano»[d]. ¿Acaso pensaba Dios únicamente en bueyes cuando dijo eso? 10 ¿No nos hablaba a nosotros en realidad? Claro que sí, se escribió para nosotros, a fin de que tanto el que ara como el que trilla el grano puedan esperar una porción de la cosecha.


11 Ya que hemos plantado la semilla espiritual entre ustedes, ¿no tenemos derecho a cosechar el alimento y la bebida material? 12 Si ustedes sostienen a otros que les predican, ¿no deberíamos tener nosotros aún mayor derecho a que nos sostengan? Pero nunca nos hemos valido de ese derecho. Preferiríamos soportar cualquier cosa antes que ser un obstáculo a la Buena Noticia acerca de Cristo.


13 ¿No se dan cuenta de que los que trabajan en el templo obtienen sus alimentos de las ofrendas que se llevan al templo? Y los que sirven en el altar reciben una porción de lo que se ofrece como sacrificio. 14 Del mismo modo, el Señor ordenó que los que predican la Buena Noticia sean sostenidos por los que reciben el beneficio del mensaje. 15 Sin embargo, yo jamás me he valido de ninguno de esos derechos. Y no escribo esto para sugerir que es mi deseo comenzar a hacerlo ahora. De hecho, preferiría morir antes que perder mi derecho a jactarme de predicar sin cobrar. 16 Sin embargo, predicar la Buena Noticia no es algo de lo que pueda jactarme. Estoy obligado por Dios a hacerlo. ¡Qué terrible sería para mí si no predicara la Buena Noticia!


17 Si lo hiciera por mi propia iniciativa, merecería que me paguen; pero no tengo opción, porque Dios me ha encomendado este deber sagrado. 18 ¿Cuál es, entonces, mi paga? Es la oportunidad de predicar la Buena Noticia sin cobrarle a nadie. Por esa razón, nunca reclamo mis derechos cuando predico la Buena Noticia.


Footnotes

9:3 En griego a los que me evalúan.

9:5a En griego una hermana una esposa.

9:5b En griego Cefas.

9:9 Dt 25:4.

Salmos 33:12-22

Nueva Traducción Viviente

12 Qué alegría para la nación cuyo Dios es el Señor,

    cuyo pueblo él eligió como herencia.


13 El Señor mira desde el cielo

    y ve a toda la raza humana.

14 Desde su trono observa

    a todos los que viven en la tierra.

15 Él hizo el corazón de ellos,

    así que entiende todo lo que hacen.

16 El ejército mejor equipado no puede salvar a un rey,

    ni una gran fuerza es suficiente para salvar a un guerrero.

17 No confíes en tu caballo de guerra para obtener la victoria;

    por mucha fuerza que tenga, no te puede salvar.


18 Pero el Señor vela por los que le temen,

    por aquellos que confían en su amor inagotable.

19 Los rescata de la muerte

    y los mantiene con vida en tiempos de hambre.


20 Nosotros ponemos nuestra esperanza en el Señor;

    él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

21 En él se alegra nuestro corazón,

    porque confiamos en su santo nombre.

22 Que tu amor inagotable nos rodee, Señor,

    porque solo en ti está nuestra esperanza.


Proverbios 21:11-12

Nueva Traducción Viviente

11 Si castigas al burlón, los ingenuos llegan a ser sabios;

    si instruyes al sabio, será aún más sabio.


12 El Justo[a] sabe lo que ocurre en el hogar de los perversos;

    él traerá desastre sobre ellos.


Footnotes

21:12 O El hombre justo.

Nueva Traducción Viviente (NTV)

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.



Thursday, August 13, 2026

DAB Español, Jueves 13 de Agosto

Día 225, DAB Español, Jueves 13 de Agosto


Nehemías 5:14-7:60; 1 Corintios 8:1-13; Salmos 33:1-11; Proverbios 21:8-10 (Nueva Traducción Viviente (NTV))










Nehemías 5:14-7:60

Nueva Traducción Viviente

14 Durante los doce años en los que fui gobernador de Judá—desde el año veinte hasta el año treinta y dos del reinado del rey Artajerjes[a]—ni yo ni mis funcionarios reclamamos la ración de comida que nos correspondía. 15 Los gobernadores anteriores, por contraste, impusieron pesadas cargas al pueblo, al exigir una ración diaria de comida y vino, además de cuarenta piezas[b] de plata. Hasta sus ayudantes se aprovechaban del pueblo. Sin embargo, como yo temía a Dios, no actué de esa manera.


16 También me dediqué a trabajar en la muralla y me negué a adquirir tierras. Además, exigí a todos mis sirvientes que dedicaran tiempo a trabajar en la muralla. 17 No pedí nada, aunque con frecuencia daba de comer a ciento cincuenta funcionarios judíos en mi mesa, ¡sin contar a todos los visitantes de otras tierras! 18 Las provisiones que yo pagaba todos los días incluían: un buey, seis ovejas o cabras selectas y una gran cantidad de carne de ave. Además, cada diez días necesitábamos una abundante provisión de toda clase de vino. Sin embargo, rehusé exigir la ración que me correspondía como gobernador porque el pueblo ya tenía una carga pesada.


19 Oh Dios mío, acuérdate de todo lo que he hecho por este pueblo y bendíceme.


Continúa la oposición a la reconstrucción

6 Sanbalat, Tobías, Gesem el árabe y los demás enemigos nuestros descubrieron que yo había terminado la reconstrucción de la muralla y que no quedaba ninguna brecha; a pesar de que todavía no habíamos levantado las puertas en sus respectivos lugares. 2 Así que Sanbalat y Gesem enviaron un mensaje pidiéndome que me encontrara con ellos en una de las aldeas[c] de la llanura de Ono.


Pero me di cuenta de que ellos tramaban hacerme daño, 3 de modo que les respondí con el siguiente mensaje: «Estoy ocupado en una gran tarea, así que no puedo ir. ¿Por qué habría de dejar el trabajo para ir a encontrarme con ustedes?».


4 Cuatro veces me enviaron el mismo mensaje, y cada vez les respondí lo mismo. 5 La quinta vez, el sirviente de Sanbalat llegó con una carta abierta en su mano 6 que decía:


«Circula un rumor entre las naciones vecinas, y Gesem[d] me asegura que es cierto, que tú y los judíos piensan rebelarse y que por eso reconstruyen la muralla. Según sus informes, tú te propones ser el rey. 7 También informa que has nombrado profetas en Jerusalén para que proclamen acerca de ti: “¡Atención! ¡Hay rey en Judá!”.


»Puedes tener la seguridad de que este informe llegará a oídos del rey, de modo que sugiero que vengas a hablar conmigo del asunto».


8 Yo respondí: «Todo lo que dices es puro cuento. Tú mismo inventaste todo».


9 Solo trataban de intimidarnos, creían que podrían desalentarnos y detener la obra. De modo que seguí con el trabajo más decidido que nunca.[e]


10 Más adelante fui a visitar a Semaías, hijo de Delaía y nieto de Mehetabel, que estaba recluido en su casa. Me dijo:


—Reunámonos dentro del templo de Dios y cerremos las puertas con cerrojos. Tus enemigos vienen a matarte esta noche.


11 Pero yo respondí:


—¿Acaso debería una persona en mi posición huir del peligro? ¿Acaso debería alguien en mi posición entrar al templo para salvar su vida? ¡No lo haré!


12 Me di cuenta de que Dios no le había hablado, sino que decía esa profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían contratado. 13 Ellos esperaban intimidarme y hacerme pecar. De esa forma podrían acusarme y desacreditarme.


14 Oh Dios mío, acuérdate de todas las cosas malvadas que Tobías y Sanbalat han hecho; y recuerda a la profetisa Noadías y a todos los profetas como ella que trataron de intimidarme.


Los trabajadores completan la muralla

15 Así que el 2 de octubre,[f] a los cincuenta y dos días después de comenzar la obra, se terminó la muralla. 16 Cuando se enteraron nuestros enemigos y las naciones vecinas, se sintieron aterrorizados y humillados. Se dieron cuenta de que esta obra se había realizado con la ayuda de nuestro Dios.


17 Durante esos cincuenta y dos días, circularon muchas cartas entre Tobías y los nobles de Judá. 18 Pues muchos en Judá le habían jurado lealtad porque su suegro era Secanías, hijo de Ara, y Johanán, su hijo, estaba casado con la hija de Mesulam, hijo de Berequías. 19 Constantemente ellos me hablaban de las buenas acciones de Tobías, y luego le contaban todo lo que yo decía. Por su parte, Tobías no dejaba de enviarme cartas amenazadoras a fin de intimidarme.


7 Cuando quedó terminada la muralla e instalé las puertas en sus sitios, se nombraron porteros, cantores y levitas. 2 A mi hermano Hananí le entregué la responsabilidad de gobernar Jerusalén junto con Hananías, el comandante de la fortaleza, porque era un hombre fiel que temía a Dios más que la mayoría. 3 Les dije: «No dejen abiertas las puertas durante las horas más calurosas del día;[g] y aun mientras los porteros estén de guardia, mantengan las puertas cerradas con las barras puestas. Asignen a los residentes de Jerusalén para que hagan guardia cada uno con un turno regular. Algunos servirán en puestos de centinela y otros frente a su propia casa».


Nehemías registra al pueblo

4 En ese tiempo, la ciudad era grande y espaciosa, pero poco poblada y ninguna de las casas se había reconstruido. 5 Entonces mi Dios me dio la idea de reunir a todos los nobles y dirigentes de la ciudad, junto con los ciudadanos comunes, para que se registraran. Yo había encontrado el registro genealógico de los primeros que habían regresado a Judá. Allí estaba escrito lo siguiente:


6 Esta es la lista de los desterrados judíos de las provincias que regresaron de su cautiverio. El rey Nabucodonosor los había desterrado a Babilonia, pero ahora regresaron a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá donde vivían originalmente. 7 Sus líderes fueron Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Seraías,[h] Reelaías,[i] Nahamaní, Mardoqueo, Bilsán, Mispar,[j] Bigvai, Rehum[k] y Baana.


Este es el total de los hombres de Israel que regresó del destierro:


8 la familia de Paros 2172

9 la familia de Sefatías 372

10 la familia de Ara 652

11 la familia de Pahat-moab (descendientes de Jesúa y Joab) 2818

12 la familia de Elam 1254

13 la familia de Zatu 845

14 la familia de Zacai 760

15 la familia de Bani[l] 648

16 la familia de Bebai 628

17 la familia de Azgad 2322

18 la familia de Adonicam 667

19 la familia de Bigvai 2067

20 la familia de Adín 655

21 la familia de Ater (descendientes de Ezequías) 98

22 la familia de Hasum 328

23 la familia de Bezai 324

24 la familia de Jora[m] 112

25 la familia de Gibar[n] 95

26 la gente de Belén y Netofa 188

27 la gente de Anatot 128

28 la gente de Bet-azmavet 42

29 la gente de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot 743

30 la gente de Ramá y Geba 621

31 la gente de Micmas 122

32 la gente de Betel y Hai 123

33 la gente de Nebo occidental[o] 52

34 los ciudadanos de Elam occidental[p] 1254

35 los ciudadanos de Harim 320

36 los ciudadanos de Jericó 345

37 los ciudadanos de Lod, Hadid y Ono 721

38 los ciudadanos de Senaa 3930

39 Estos son los sacerdotes que regresaron del destierro:


la familia de Jedaías (por la línea genealógica de Jesúa) 973

40 la familia de Imer 1052

41 la familia de Pasur 1247

42 la familia de Harim 1017

43 Estos son los levitas que regresaron del destierro:


la familia de Jesúa y la de Cadmiel (descendientes de Hodavías[q]) 74

44 los cantores de la familia de Asaf 148

45 los porteros de las familias de Salum, Ater, Talmón, Acub, Hatita y Sobai 138

46 Regresaron del destierro los descendientes de estos sirvientes del templo:


Ziha, Hasufa, Tabaot,


47 Queros, Siaha,[r] Padón,


48 Lebana, Hagaba, Salmai,


49 Hanán, Gidel, Gahar,


50 Reaía, Rezín, Necoda,


51 Gazam, Uza, Paseah,


52 Besai, Mehunim, Nefusim,[s]


53 Bacbuc, Hacufa, Harhur,


54 Bazlut,[t] Mehída, Harsa,


55 Barcos, Sísara, Tema,


56 Nezía y Hatifa.


57 Regresaron del destierro los descendientes de estos sirvientes del rey Salomón:


Sotai, Hasoferet, Peruda,[u]


58 Jaala,[v] Darcón, Gidel,


59 Sefatías, Hatil, Poqueret-hazebaim y Ami.[w]


60 En total, los sirvientes del templo y los descendientes de los sirvientes de Salomón fueron trescientas noventa y dos personas.


Footnotes

5:14 Es decir, 445–433 a. C.

5:15 En hebreo 40 siclos [456 gramos o una libra].

6:2 Así aparece en la versión griega; en hebreo dice en Quefirim.

6:6 En hebreo Gasmu, una variante de Gesem.

6:9 Así aparece en la versión griega; en hebreo dice Pero ahora para fortalecer mis manos.

6:15 En hebreo el día veinticinco del mes de elul, del antiguo calendario lunar hebreo. Este día fue el 2 de octubre del 445 a. C.; ver también la nota en 1:1.

7:3 O Mantengan las puertas de Jerusalén cerradas hasta que el sol esté caliente.

7:7a Igual que el texto paralelo en Esd 2:2; en hebreo dice Azarías.

7:7b Igual que el texto paralelo en Esd 2:2; en hebreo dice Raamías.

7:7c Igual que el texto paralelo en Esd 2:2; en hebreo dice Misperet.

7:7d Igual que el texto paralelo en Esd 2:2; en hebreo dice Nehum.

7:15 Igual que el texto paralelo en Esd 2:10; en hebreo dice Binúi.

7:24 Igual que el texto paralelo en Esd 2:18; en hebreo dice Harif.

7:25 Igual que el texto paralelo en Esd 2:20; en hebreo dice Gabaón.

7:33 O de la otra Nebo.

7:34 O de la otra Elam.

7:43 Igual que el texto paralelo en Esd 2:40; en hebreo dice Hodeva.

7:47 Igual que el texto paralelo en Esd 2:44; en hebreo dice Sia.

7:52 Igual que el texto paralelo en Esd 2:50; en hebreo dice Nefisesim.

7:54 Igual que el texto paralelo en Esd 2:52; en hebreo dice Bazlit.

7:57 Igual que el texto paralelo en Esd 2:55; en hebreo dice Sotai, Soferet, Perida.

7:58 Igual que el texto paralelo en Esd 2:56; en hebreo dice Jala.

7:59 Igual que el texto paralelo en Esd 2:57; en hebreo dice Amón.

1 Corintios 8

Nueva Traducción Viviente

Comida sacrificada a ídolos

8 Ahora, con respecto a la pregunta acerca de la comida que ha sido ofrecida a ídolos, es cierto, sabemos que «todos tenemos conocimiento» sobre este tema. Sin embargo, mientras que el conocimiento nos hace sentir importantes, es el amor lo que fortalece a la iglesia. 2 El que afirma que lo sabe todo, en realidad, no es que sepa mucho; 3 pero la persona que ama a Dios es a quien Dios reconoce.[a]


4 Entonces, ¿qué acerca de comer carne ofrecida a ídolos? Pues sabemos que un ídolo no es en verdad un dios y que hay solo un Dios. 5 Puede que existan esos llamados «dioses» tanto en el cielo como en la tierra, y algunas personas de hecho rinden culto a muchos dioses y a muchos señores. 6 Pero para nosotros:


Hay un Dios, el Padre,

    por quien todas las cosas fueron creadas

    y para quien vivimos;

y hay un Señor, Jesucristo,

    por medio de quien todas las cosas fueron creadas

    y por medio de quien vivimos.


7 Sin embargo, no todos los creyentes saben esto. Algunos están acostumbrados a pensar que los ídolos son reales, entonces, cuando comen un alimento que fue ofrecido a ídolos, lo consideran adoración a dioses verdaderos, y violan su débil conciencia. 8 Es cierto que no podemos obtener la aprobación de Dios por lo que comemos. No perdemos nada si no lo comemos, y no ganamos nada si lo comemos.


9 Pero ustedes deben tener cuidado de que su libertad no haga tropezar a los que tienen una conciencia más débil. 10 Pues, si otros te ven—con tu «conocimiento superior»—comiendo en el templo de un ídolo, ¿acaso no se sentirán alentados a violar su conciencia al comer un alimento que se ofreció a un ídolo? 11 Así que a causa de tu conocimiento superior, se destruirá un creyente[b] débil por quien Cristo murió. 12 Cuando ustedes pecan contra otros creyentes[c] al alentarlos a hacer algo que para ellos está mal, pecan contra Cristo. 13 Por lo tanto, si lo que como hace que otro creyente peque, nunca más comeré carne mientras viva, porque no quiero hacer que otro creyente tropiece.


Footnotes

8:3 Algunos manuscritos dicen la persona que ama tiene pleno conocimiento.

8:11 En griego hermano; también en 8:13.

8:12 En griego hermanos.

Salmos 33:1-11

Nueva Traducción Viviente

33 Que los justos canten de alegría al Señor;

    les corresponde a los puros alabarlo.

2 Alaben al Señor con melodías de la lira;

    toquen música para él en el arpa de diez cuerdas.

3 Entónenle un cántico nuevo de alabanza;

    toquen el arpa con destreza y canten con alegría.

4 Pues la palabra del Señor es verdadera

    y podemos confiar en todo lo que él hace.

5 Él ama lo que es justo y bueno;

    el amor inagotable del Señor llena la tierra.


6 El Señor tan solo habló

    y los cielos fueron creados.

Sopló la palabra,

    y nacieron todas las estrellas.

7 Asignó los límites al mar

    y encerró los océanos en enormes depósitos.

8 Que todo el mundo tema al Señor

    y todos estén ante él con temor reverente.

9 Pues cuando habló, el mundo comenzó a existir;

    apareció por orden del Señor.


10 El Señor frustra los planes de las naciones

    y hace fracasar todas sus intrigas.

11 Pero los planes del Señor se mantienen firmes para siempre;

    sus propósitos nunca serán frustrados.


Proverbios 21:8-10

Nueva Traducción Viviente

8 El culpable camina por un sendero torcido;

    el inocente anda por un camino recto.


9 Es mejor vivir solo en un rincón de la azotea

    que en una casa preciosa con una esposa que busca pleitos.


10 Los malvados desean el mal;

    no muestran compasión a sus vecinos.


Nueva Traducción Viviente (NTV)

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.

DAB Español, Viernes 14 de Agosto

Día 226, DAB Español, Viernes 14 de Agosto Nehemías 7:61-9:21; 1 Corintios 9:1-18; Salmos 33:12-22; Proverbios 21:11-12 (Nueva Traducción Vi...