Saturday, August 8, 2026

DAB Español, Domingo 09 de Agosto

Día 221, DAB Español, Domingo 09 de Agosto


Esdras 8:21-9:15; 1 Corintios 5:1-13; Salmos 31:1-8; Proverbios 21:1-2 (Nueva Traducción Viviente (NTV))










Esdras 8:21-9:15

Nueva Traducción Viviente

21 Allí, junto al canal de Ahava, di órdenes de que todos ayunáramos y nos humilláramos ante nuestro Dios. En oración le pedimos a Dios que nos diera un buen viaje y nos protegiera en el camino tanto a nosotros como a nuestros hijos y nuestros bienes. 22 Pues me dio vergüenza pedirle al rey soldados y jinetes[a] que nos acompañaran y nos protegieran de los enemigos durante el viaje. Después de todo, ya le habíamos dicho al rey que «la mano protectora de nuestro Dios está sobre todos los que lo adoran, pero su enojo feroz se desata contra quienes lo abandonan». 23 Así que ayunamos y oramos intensamente para que nuestro Dios nos cuidara, y él oyó nuestra oración.


24 Nombré doce jefes de los sacerdotes—Serebías, Hasabías y otros diez sacerdotes— 25 para que se encargaran de transportar la plata, el oro, los recipientes de oro y los demás artículos que el rey, sus consejeros y funcionarios, y todo el pueblo de Israel había presentado para el templo de Dios. 26 Pesé el tesoro mientras se lo entregaba a ellos y el total sumaba lo siguiente:


22 toneladas[b] de plata,


3400 kilos[c] de objetos de plata,


3400 kilos de oro,


27 20 recipientes de oro (equivalentes al valor de 1000 monedas de oro[d]),


2 objetos finos de bronce pulido (tan valiosos como el oro).


28 Luego les dije a los sacerdotes: «Ustedes y esos tesoros son santos, separados al Señor. La plata y el oro son una ofrenda voluntaria para el Señor, Dios de nuestros antepasados. 29 Cuiden bien esos tesoros hasta que se los entreguen a los principales sacerdotes, a los levitas y a los jefes de Israel, quienes los pesarán en los depósitos del templo del Señor en Jerusalén». 30 Entonces los sacerdotes y los levitas aceptaron la tarea de transportar esos tesoros de plata y de oro al templo de nuestro Dios en Jerusalén.


31 El 19 de abril,[e] levantamos el campamento junto al canal de Ahava y nos dirigimos a Jerusalén. La bondadosa mano de nuestro Dios nos protegió y nos salvó de enemigos y bandidos a lo largo del camino. 32 Así que llegamos a salvo a Jerusalén, donde descansamos tres días.


33 Al cuarto día de nuestra llegada, la plata, el oro y los demás objetos de valor fueron pesados en el templo de nuestro Dios y encomendados a Meremot, hijo del sacerdote Urías, y a Eleazar, hijo de Finees, junto con Jozabad, hijo de Jesúa, y Noadías, hijo de Binúi, ambos levitas. 34 Ellos rindieron cuenta de todo por número y peso, y el peso total quedó asentado en los registros oficiales.


35 Luego, los desterrados que habían regresado del cautiverio sacrificaron ofrendas quemadas al Dios de Israel. Ofrecieron doce toros por todo el pueblo de Israel, además de noventa y seis carneros y setenta y siete corderos. También sacrificaron doce chivos como ofrenda por el pecado. Todo se ofreció como una ofrenda quemada al Señor. 36 Los decretos del rey fueron entregados a sus funcionarios de más alta posición y a los gobernadores de la provincia situada al occidente del río Éufrates,[f] quienes colaboraron dando su apoyo al pueblo y al templo de Dios.


Oración de Esdras acerca de los matrimonios mixtos

9 Una vez realizadas estas cosas, los líderes judíos vinieron a verme y dijeron: «Muchos del pueblo de Israel e incluso algunos sacerdotes y levitas no se han mantenido separados de los otros pueblos que viven en esta tierra. Han adoptado las prácticas detestables de los cananeos, los hititas, los ferezeos, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos. 2 Pues los hombres de Israel se han casado con mujeres de esos pueblos y también las han tomado como esposas para sus hijos. De manera que la raza santa se ha corrompido a causa de esos matrimonios mixtos. Peor aún, los primeros en cometer este ultraje han sido los líderes y los funcionarios».


3 Al oír esto, me rasgué el manto y la camisa, me arranqué el pelo de la cabeza y de la barba, y me senté completamente horrorizado. 4 Entonces todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel vinieron y se sentaron conmigo a causa de este ultraje cometido por los que habían regresado del destierro. Allí me quedé sentado, totalmente horrorizado, hasta la hora del sacrificio vespertino.


5 A la hora del sacrificio, me levanté de donde había estado sentado haciendo duelo con mis ropas rasgadas. Caí de rodillas y levanté las manos al Señor mi Dios. 6 Hice la siguiente oración:


«Oh Dios mío, estoy totalmente avergonzado; me da vergüenza elevar mi rostro a ti. Pues nuestros pecados se han amontonado tanto que son más altos que nosotros, y nuestra culpa llega a los cielos. 7 Desde el tiempo de nuestros antepasados hasta el día de hoy, hemos vivido sumergidos en el pecado. Por esa razón, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos estado a merced de los reyes paganos de la tierra. Nos han matado, capturado, robado y deshonrado, tal como estamos hoy.


8 »Sin embargo, ahora se nos concedió un breve momento de gracia, porque el Señor nuestro Dios ha permitido que unos cuantos de nosotros sobreviviéramos como un remanente. Él nos ha dado seguridad en este lugar santo. Nuestro Dios nos ha iluminado los ojos y nos ha concedido un poco de alivio de nuestra esclavitud. 9 Pues éramos esclavos pero, en su amor inagotable, nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud. Por el contrario, hizo que los reyes de Persia nos trataran favorablemente. Él nos dio nuevas fuerzas, para que pudiéramos reconstruir el templo de nuestro Dios y reparar las ruinas. Nos dio una muralla de protección en Judá y en Jerusalén.


10 »Ahora, Dios nuestro, ¿qué podemos decir después de semejantes cosas? ¡Pues una vez más hemos abandonado tus mandatos! 11 Tus siervos, los profetas, nos advirtieron cuando dijeron: “La tierra en la que están a punto de entrar y poseer está totalmente contaminada por las prácticas detestables de los pueblos que la habitan. De un extremo al otro, la tierra está llena de corrupción. 12 ¡No permitan que sus hijas se casen con los hijos de ellos! ¡No tomen a las hijas de ellos como esposas para sus hijos! Jamás promuevan la paz y la prosperidad para esas naciones. Si ustedes siguen estas instrucciones, serán fuertes y disfrutarán de las buenas cosas que la tierra produce, y dejarán esta prosperidad como herencia a sus hijos para siempre”.


13 »Ahora somos castigados por nuestra perversión y nuestra gran culpa; pero en realidad, el castigo que recibimos es mucho menor de lo que merecemos, porque tú, Dios nuestro, has permitido que algunos de nosotros sobreviviéramos como un remanente. 14 Sin embargo, aun así, otra vez estamos quebrantando tus mandatos y nos estamos casando con personas que cometen esos actos detestables. ¿Acaso no será suficiente tu enojo para destruirnos, para que ni aun este pequeño remanente sobreviva? 15 Oh Señor, Dios de Israel, tú eres justo. Nos acercamos a ti con nuestra culpa, sin ser más que un remanente que ha escapado, aunque en semejante condición ninguno de nosotros puede estar en tu presencia».


Footnotes

8:22 O conductores de carros de guerra.

8:26a En hebreo 650 talentos [24 toneladas cortas].

8:26b En hebreo 100 talentos [7500 libras]; también en 8:26c.

8:27 En hebreo 1000 dáricos, unos 8,6 kilos o 19 libras.

8:31 En hebreo El día doce del primer mes, del antiguo calendario lunar hebreo. Ese día fue el 19 de abril del 458 a. C.; ver también la nota en 6:15.

8:36 En hebreo la provincia situada más allá del río.

1 Corintios 5

Nueva Traducción Viviente

Pablo condena el orgullo espiritual

5 Me cuesta creer lo que me informan acerca de la inmoralidad sexual que hay entre ustedes, algo que ni siquiera los paganos hacen. Me dicen que un hombre de su iglesia vive en pecado con su madrastra.[a] 2 Ustedes están muy orgullosos de sí mismos, en cambio, deberían estar llorando de dolor y vergüenza y echar a ese hombre de la congregación.


3 Aunque no estoy con ustedes en persona, sí lo estoy en el Espíritu;[b] y como si estuviera ahí, ya emití mi juicio sobre ese hombre 4 en el nombre del Señor Jesús. Ustedes deben convocar a una reunión de la iglesia.[c] Yo estaré presente en espíritu, igual que el poder de nuestro Señor Jesús. 5 Entonces deben expulsar a ese hombre y entregárselo a Satanás, para que su naturaleza pecaminosa sea destruida[d] y él mismo[e] sea salvo el día que el Señor[f] vuelva.


6 Es terrible que se jacten sobre dicho asunto. ¿No se dan cuenta de que ese pecado es como un poco de levadura que impregna toda la masa? 7 Desháganse de la vieja «levadura» quitando a ese perverso de entre ustedes. Entonces serán como una nueva masa preparada sin levadura, que es lo que realmente son. Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido sacrificado por nosotros.[g] 8 Por lo tanto, celebremos el festival, no con el viejo pan[h] de perversidad y maldad, sino con el nuevo pan[i] de sinceridad y verdad.


9 Cuando les escribí anteriormente, les dije que no se relacionaran con personas que se entregan al pecado sexual; 10 pero no me refería a los incrédulos que se entregan al pecado sexual o son avaros o estafadores o rinden culto a ídolos. Uno tendría que salir de este mundo para evitar gente como esa. 11 Lo que quise decir es: no se relacionen con ninguno que afirma ser creyente[j] y aun así se entrega al pecado sexual o es avaro o rinde culto a ídolos o insulta o es borracho o estafador. Ni siquiera coman con esa gente.


12 No es mi deber juzgar a los de afuera, pero sí es responsabilidad de ustedes juzgar a los que son de la iglesia y están en pecado. 13 Dios juzgará a los de afuera; pero como dicen las Escrituras: «Quiten al malvado de entre ustedes»[k].


Footnotes

5:1 En griego con la esposa de su padre.

5:3 O en espíritu.

5:4 O En el nombre del Señor Jesús, ustedes deben convocar a una reunión de la iglesia.

5:5a O para que su cuerpo sea destruido; en griego dice para la destrucción de la carne.

5:5b En griego y el espíritu.

5:5c Otros manuscritos dicen el Señor Jesús; incluso otros dicen nuestro Señor Jesucristo.

5:7 En griego ha sido sacrificado.

5:8a En griego no con levadura vieja.

5:8b En griego sino [con pan] sin levadura.

5:11 En griego un hermano.

5:13 Dt 17:7.

Salmos 31:1-8

Nueva Traducción Viviente

Para el director del coro: salmo de David.

31 Oh Señor, a ti acudo en busca de protección;

    no dejes que me avergüencen.

    Sálvame, porque tú haces lo correcto.

2 Inclina tu oído para escucharme;

    rescátame pronto.

Sé mi roca de protección,

    una fortaleza donde estaré a salvo.

3 Tú eres mi roca y mi fortaleza;

    por el honor de tu nombre, sácame de este peligro.

4 Rescátame de la trampa que me tendieron mis enemigos,

    porque solo en ti encuentro protección.

5 Encomiendo mi espíritu en tu mano;

    rescátame, Señor, porque tú eres un Dios fiel.


6 Detesto a los que rinden culto a ídolos inútiles;

    yo confío en el Señor.

7 Me gozaré y me alegraré en tu amor inagotable,

    porque has visto mis dificultades

    y te preocupas por la angustia de mi alma.

8 No me entregaste a mis enemigos,

    sino que me pusiste en un lugar seguro.


Proverbios 21:1-2

Nueva Traducción Viviente

21 El corazón del rey es como un arroyo dirigido por el Señor,

    quien lo guía por donde él quiere.


2 La gente puede considerarse en lo correcto según su propia opinión,

    pero el Señor examina el corazón.


Nueva Traducción Viviente (NTV)

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.


Friday, August 7, 2026

DAB Español, Sábado 08 de Agosto

Día 220, DAB Español, Sábado 08 de Agosto


Esdras 7:1-8:20; 1 Corintios 4:1-21; Salmos 30; Proverbios 20:28-30 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Esdras 7:1-8:20

Reina Valera Contemporánea

Esdras y sus compañeros llegan a Jerusalén

7 Años después, durante el reinado del rey Artajerjes de Persia, hubo un hombre llamado Esdras, descendiente en línea directa de Seraías, Azarías, Hilcías, 2 Salún, Sadoc, Ajitob, 3 Amarías, Azarías, Merayot, 4 Zeraías, Uzi, Buqui, 5 Abisúa, Finés y Eleazar. Todos ellos eran descendientes de Aarón, el primer sacerdote de los israelitas. 6 Este Esdras salió de Babilonia, y era un escriba con amplios conocimientos de la ley que el Señor y Dios de Israel le había dado a Moisés. El rey Artajerjes le concedió a Esdras todo lo que éste le pidió, porque el poder del Señor estaba con él.


7 En el séptimo año del reinado de Artajerjes Esdras y algunos israelitas salieron hacia Jerusalén, y también sacerdotes, levitas, cantores, porteros y criados del templo. 8 Cuando Esdras llegó a Jerusalén, corría el quinto mes del séptimo año del reinado de Artajerjes. 9 Esdras y su gente salieron de Babilonia el primer día del primer mes, y llegaron a Jerusalén el primer día del quinto mes, guiados por la bondadosa mano de Dios. 10 Y es que Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas y ordenanzas.


11 Ésta es la copia de la carta que el rey Artajerjes entregó al sacerdote Esdras, profundo conocedor de los mandamientos y estatutos que el Señor había dado a Israel:


12 «De Artajerjes, rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo. Paz.


13 »Por este conducto ordeno que todo israelita, sacerdote o levita, que viva en mi reino y quiera ir contigo a Jerusalén, puede irse. 14 Yo, el rey, y mis siete consejeros, hemos acordado enviarte a Judea y a Jerusalén, en conformidad con la ley de tu Dios, la cual obra en tus manos. 15 Llevarás contigo toda la plata y el oro que mis consejeros y yo voluntariamente ofrecemos al Dios de Israel, cuyo templo está en Jerusalén. 16 Llevarás también toda la plata y el oro que logres recaudar en toda la provincia de Babilonia, lo mismo que las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes para el templo de Dios en Jerusalén. 17 Con lo que recaudes podrás comprar becerros, carneros y corderos, además de cereales y vino, para que los ofrezcas sobre el altar del templo del Dios de ustedes en Jerusalén. 18 Si a ti y a tus hermanos les parece que con el oro y la plata restante pueden comprar otras cosas, háganlo, de acuerdo con la voluntad de su Dios. 19 Los utensilios que te serán devueltos son para el servicio del templo de tu Dios, así que los devolverás ante tu Dios en Jerusalén. 20 Cualquier otra cosa que sea necesaria para el templo de tu Dios, y que tengas que pagar, lo pagarás del tesoro real.


21 »Yo, el rey Artajerjes, ordeno a todos los tesoreros que están al otro lado del río Éufrates proveer a Esdras, sacerdote y escriba de la ley del Dios del cielo, todo lo que él les pida, y hacerlo de manera inmediata, 22 siendo el límite de hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino, cien batos de aceite, y sal sin medida. 23 Que todo lo que ordene el Dios del cielo para su templo se haga con prontitud. ¿Por qué exponernos a que el Señor se enoje contra el rey y contra sus hijos?


24 »Tómese nota de que todos los sacerdotes, levitas, cantores, porteros, criados del templo y ministros del templo del Señor, estarán exentos de pagar tributo, contribución o renta.


25 »En cuanto a ti, Esdras, usa la sabiduría que tu Dios te ha concedido y elige jueces y gobernadores para el pueblo que está al otro lado del río Éufrates, que conoce los mandamientos de tu Dios. Si alguno no los conoce, tú deberás instruirlo.


26 »Todo aquel que no cumpla con la ley de tu Dios ni con la ley del rey, deberá ser juzgado de inmediato y condenado a muerte, a destierro, a pagar una multa, o a ir a prisión.»


Gratitud de Esdras

27 «Yo, Esdras, bendigo al Señor, Dios de nuestros padres, por haber puesto esos sentimientos en el corazón del rey, para honrar el templo del Señor en Jerusalén, 28 y por su bondad y misericordia para conmigo, pues he sido bien visto por el rey y por sus consejeros y por todos los hombres de importancia que rodean al rey. El poder de Dios me ha permitido recobrar las fuerzas y reunir a los hombres importantes de Israel para que me acompañen.»


8 Ésta es la lista de las casas patriarcales y la genealogía de los que durante el reinado de Artajerjes salieron conmigo de Babilonia a Jerusalén:


2 Gersón, descendiente de la familia de Finés;


Daniel, de la familia de Itamar;


Jatús, de la familia de David.


3 Zacarías, de los descendientes de Secanías y de Paros, más ciento cincuenta varones.


4 Elioguenay hijo de Zeraías, de los descendientes de Pajat Moab, más doscientos varones.


5 El hijo de Jahaziel, de los descendientes de Secanías, más trescientos varones.


6 Ebed, hijo de Jonatán, de los descendientes de Adín, más cincuenta varones.


7 Jesaías hijo de Atalías, de los descendientes de Elam, más setenta varones.


8 Zebadías hijo de Micael, de los descendientes de Sefatías, más ochenta varones.


9 Abdías hijo de Yejiel, de los descendientes de Joab, más doscientos dieciocho varones.


10 El hijo de Josifías, de los descendientes de Selomit, más ciento sesenta varones.


11 Zacarías hijo de Bebay, de los descendientes de Bebay, más veintiocho varones.


12 Johanán hijo de Hacatán, de los descendientes de Azgad, más ciento diez varones.


13 Los últimos descendientes de Adonicán, que eran Elifelet, Yeguiel y Semaías, más sesenta varones.


14 Utay y Zabud, descendientes de Bigvay, más setenta varones.


15 Yo reuní a todos estos junto al río que se dirige a Ahava, y acampamos allí durante tres días. Busqué entre el pueblo y entre los sacerdotes, pero no encontré a ningún descendiente de Leví. 16 Entonces despaché a Eliezer, Ariel, Semaías, Elnatán, Jarib, Elnatán, Natán, Zacarías y Mesulán, que eran hombres importantes, y también a Joyarib y a Elnatán, hombres de muchos conocimientos, 17 y los envié a Casifia, donde Iddo era el jefe, y los instruí en cuanto a lo que debían decir a Iddo, lo mismo que a sus hermanos que servían en el templo en Casifia; específicamente le pedí que nos proporcionaran ministros para el templo de nuestro Dios. 18 Y como la mano de nuestro Dios estaba con nosotros, nos trajeron a Serebías, que era un hombre muy entendido y que era descendiente de Majali hijo de Leví, el hijo de Israel. Con él llegaron sus hijos y sus hermanos, dieciocho varones en total; 19 Jasabías y Jesaías, de los descendientes de Merari, con sus hijos y sus hermanos, veinte varones en total; 20 más doscientos criados del templo, a quienes David y los jefes israelitas habían puesto bajo la dirección de los levitas, cada uno de los cuales fue designado por nombre para servir en el templo.


1 Corintios 4

Reina Valera Contemporánea

El ministerio de los apóstoles

4 Todos deben considerarnos servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. 2 Ahora bien, de los administradores se espera que demuestren ser dignos de confianza. 3 Por mi parte, no me preocupa mucho ser juzgado por ustedes o por algún tribunal humano; es más, ni siquiera yo mismo me juzgo. 4 Y aunque mi conciencia no me acusa de nada, no por eso quedo justificado; quien me juzga es el Señor. 5 Así que no juzguen ustedes nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual sacará a la luz lo que esté escondido y pondrá al descubierto las intenciones de los corazones. Entonces Dios le dará a cada uno la alabanza que merezca.


6 Pero esto, hermanos, lo digo para su propio bien, y pongo como ejemplo a Apolos y a mí, para que de nuestro ejemplo aprendan a no pensar más allá de lo que está escrito, no sea que se envanezcan por favorecer a uno en perjuicio del otro. 7 Porque ¿quién te hace superior? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no te lo hubieran dado?


8 Ustedes ya están satisfechos. Ya son ricos, y aun sin nosotros reinan. ¡Pues cómo quisiera yo que reinaran, para que también nosotros reináramos juntamente con ustedes! 9 Lo que creo es que Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como si fuéramos lo último, ¡como si estuviéramos sentenciados a muerte! Hemos llegado a ser el hazmerreír del mundo, de los ángeles y de los hombres. 10 Por amor a Cristo, nosotros somos los insensatos, y ustedes los prudentes en Cristo; nosotros somos los débiles, y ustedes los fuertes; ustedes son respetados, y a nosotros se nos desprecia. 11 Hasta el momento pasamos hambre, tenemos sed, andamos desnudos, nos abofetean, y no tenemos dónde vivir. 12 Trabajamos hasta el cansancio con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; nos persiguen, y soportamos la persecución; 13 nos difaman, y no nos ofendemos. Hemos llegado a ser como la escoria del mundo, como el desecho de todos.


14 No escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a mis hijos amados. 15 Porque aunque ustedes tengan diez mil instructores en Cristo, no tienen muchos padres, pues en Cristo Jesús yo los engendré por medio del evangelio. 16 Por tanto, les ruego que me imiten. 17 Por eso les he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual les recordará mi modo de ser en Cristo, tal y como enseño en todas partes y en todas las iglesias. 18 Pero algunos se creen muy importantes, y creen que yo nunca iré a visitarlos. 19 Pero, si el Señor así lo quiere, pronto iré a verlos, y entonces sabré cuánto pueden hacer esos engreídos, y no cuánto pueden hablar. 20 Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de poder. 21 ¿Qué prefieren ustedes? ¿Que los visite con una vara, o con amor y con un espíritu apacible?


Salmos 30

Reina Valera Contemporánea

Acción de gracias por haber sido librado de la muerte

Salmo cantado durante la dedicación de la casa.

Salmo de David.

30 Te alabo, Señor, porque me has salvado;

porque no dejaste que mis enemigos

se burlaran de mí.

2 Mi Señor y Dios,

te pedí ayuda, y tú me sanaste;

3 tú, Señor, me devolviste la vida;

¡me libraste de caer en el sepulcro!


4 Ustedes, pueblo fiel del Señor,

¡canten salmos y alaben su santo nombre!

5 Su enojo dura sólo un momento,

pero su bondad dura toda la vida.

Tal vez lloremos durante la noche,

pero en la mañana saltaremos de alegría.


6 En mi prosperidad llegué a pensar

que nunca conocería la derrota.

7 Y es que tú, Señor, con tu bondad,

me mantenías firme como un baluarte.

Pero me diste la espalda, y quedé aterrado.


8 A ti, Señor, seguiré clamando,

y jamás dejaré de suplicarte.

9 ¿Qué ganas con que yo muera,

con que baje yo al sepulcro?

¿Acaso el polvo podrá alabarte?

¿Acaso el polvo proclamará tu verdad?

10 ¡Escúchame, Señor, y tenme compasión!

¡Nunca dejes, Señor, de ayudarme!

11 Tú cambias mis lágrimas en danza;

me quitas la tristeza y me rodeas de alegría,

12 para que cante salmos a tu gloria.

Señor, mi Dios: ¡no puedo quedarme callado!

¡siempre te daré gracias!


Proverbios 20:28-30

Reina Valera Contemporánea

28 La misericordia y la verdad cuidan del rey,

y la clemencia sustenta su trono.

29 Los jóvenes se ufanan de su fuerza;

los ancianos se enorgullecen de sus canas.

30 Los azotes hieren pero curan la maldad;

el castigo purifica lo más recóndito del ser.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas

Thursday, August 6, 2026

DAB Español, Viernes 07 de Agosto

Día 219, DAB Español, Viernes 07 de Agosto


Esdras 5:1-6:22; 1 Corintios 3:5-23; Salmos 29; Proverbios 20:26-27 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Esdras 5-6

Reina Valera Contemporánea

Reedificación del templo

5 Los profetas Hageo y Zacarías hijo de Iddo hablaron a los judíos que vivían en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel, que velaba sobre ellos. 2 Entonces Zorobabel hijo de Salatiel y Josué hijo de Josadac reiniciaron la reconstrución del templo de Dios en Jerusalén Los profetas de Dios los ayudaban.


3 Pero Tatenay, que era el gobernador del otro lado del río Éufrates, y Setar Bosnay y sus compañeros, fueron a verlos y les preguntaron:


«¿Quién les ha dado permiso para reconstruir el templo y para reforzar las murallas?»


4 También les preguntaron:


«¿Quiénes son los que dirigen las obras?»


5 Pero el Señor protegía a los ancianos judíos, y no les pudieron impedir que siguieran con la reconstrucción, hasta que el asunto fue llevado ante el rey Darío y hubo una respuesta por escrito. 6 Entonces Tatenay, gobernador del otro lado del río Éufrates, y Setar Bosnay y sus compañeros, que también gobernaban en esa región, enviaron una carta al rey Darío, 7 la cual decía:


«A Su Majestad el rey Darío. Paz.


8 »Debe saber Su Majestad que fuimos a la provincia de Judea y al templo del gran Dios, y vimos que el templo se está reconstruyendo con grandes bloques de piedra. Ya se han colocado las vigas del templo, y la obra avanza de prisa y con gran cuidado. 9 Llamamos a los dirigentes y les preguntamos: “¿Quién les dio permiso para reconstruir el templo y reforzar las murallas de la ciudad?”


10 »También preguntamos por el nombre de las personas responsables de la obra, para informar a Su Majestad, 11 y ellos respondieron: “Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reconstruyendo el templo que hace muchos años edificó y concluyó el gran rey de Israel. 12 Como nuestros padres desobedecieron al Dios del cielo y de la tierra, él se enojó con su pueblo y los puso en manos del caldeo Nabucodonosor, rey de Babilonia, el cual destruyó este templo y a nuestro pueblo se lo llevó cautivo a Babilonia. 13 Pero durante el primer año del reinado de Ciro en Babilonia, él mismo ordenó que este templo de Dios fuera reconstruido. 14 También ordenó que todos los utensilios de oro y de plata que por orden de Nabucodonosor fueron sacados del templo de Dios en Jerusalén, y que fueron llevados al templo de Babilonia, fueran entregados a Sesbasar, a quien había nombrado gobernador. 15 El rey Ciro en persona le dijo: ‘Toma estos utensilios y llévalos al templo en Jerusalén, y que el templo de Dios sea reconstruido en el mismo lugar.’ 16 En cumplimiento de las órdenes del rey Ciro, Sesbasar vino y echó los cimientos del templo de Dios en Jerusalén, y desde entonces hemos estado reconstruyendo, pero aún no terminamos. 17 Si a Su Majestad le parece bien, ordene buscar en los archivos de Babilonia hasta dar con una carta que tiene la orden del rey Ciro para reconstruir el templo de Dios en Jerusalén. Cuando ésta sea hallada, tenga a bien Su Majestad comunicarnos su voluntad al respecto.”»


Se halla el edicto de Ciro

6 El rey Darío ordenó buscar en los archivos de Babilonia, en el palacio donde guardaban los tesoros, 2 y en el palacio de Acmeta, que está en la provincia de Media, hallaron un libro con este escrito:


«Memorándum. 3 Fechado el primer año del rey Ciro.


»Su Majestad ordena la reconstrucción del templo de Dios en Jerusalén, y el restablecimiento de los sacrificios.


»Su Majestad ordena también que las murallas sean reafirmadas, con una altura y una anchura de sesenta codos, 4 y con tres hileras de grandes bloques de piedra y una hilera de madera nueva. El costo total de la obra será pagado por el tesoro real.


5 »En cuanto a los utensilios de oro y de plata del templo de Dios en Jerusalén, los cuales Nabucodonosor sacó de allí para traerlos a Babilonia, éstos deberán ser devueltos y llevados al templo de Dios en Jerusalén.»


Respuesta de Darío a Tatenay

6 «Por lo tanto, ustedes, Tatenay, gobernador de la ribera occidental del río Éufrates, y Setar Bosnay y compañeros, deberán alejarse de allí 7 y dejar que el gobernador y los ancianos judíos lleven a cabo la reconstrucción del templo de Dios en su mismo lugar.


8 »Yo, Darío, ordeno que los gastos de la obra sean cubiertos puntualmente por la tesorería del rey, tomándolos de los tributos que se recogen al otro lado del río Éufrates y entregándolos a los ancianos judíos para que la obra de reconstrucción no se detenga. 9 Todo lo que sea necesario, como becerros, carneros, corderos, trigo, sal, vino y aceite para los holocaustos en honor del Dios del cielo, sea proporcionado diariamente a los sacerdotes en Jerusalén, según ellos lo pidan y sin obstáculo alguno, 10 a fin de que puedan ofrecer sacrificios gratos al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y de sus hijos.


11 »Yo, Darío, ordeno que cualquiera que altere este decreto sea empalado con una viga arrancada de su propia casa, y que esa casa sea convertida en un muladar. 12 Que el Dios que estableció ese lugar como residencia de su nombre destruya a cualquier rey o pueblo que interfiera o se oponga, o quiera destruir el templo de Dios en Jerusalén. Yo, Darío, emito este decreto y ordeno que se cumpla con prontitud.»


Reanudación de las obras de reconstrucción

13 Entonces Tatenay, que era el gobernador de la ribera occidental del río Éufrates, y Setar Bosnay y sus compañeros, se apresuraron a cumplir lo que el rey Darío había ordenado. 14 Así, los ancianos judíos avanzaron en la obra de reconstrucción, tal como lo habían anunciado los profetas Hageo y Zacarías hijo de Iddo. La obra se terminó porque el Dios de Israel así lo ordenó, y por los decretos de Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia.


Culminación de las obras de reconstrucción

15 La reconstrucción del templo concluyó el tercer día del mes de Adar del sexto año del reinado de Darío. 16 Ese día, los israelitas, los sacerdotes y los levitas, y todos lo que habían vuelto del cautiverio, celebraron con gran alegría la dedicación del templo de Dios. 17 Como expiación por los pecados de todos los israelitas, se ofrecieron cien becerros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos, y doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel. 18 A los sacerdotes se les asignaron sus turnos, lo mismo que a los levitas, para que sirvieran a Dios en Jerusalén, conforme a lo estipulado en el libro de Moisés.


19 También los israelitas que volvieron del cautiverio celebraron la fiesta de la pascua el día catorce del primer mes. 20 Los sacerdotes y los levitas se habían purificado como un solo hombre, y estaban ritualmente limpios y listos para ofrecer el sacrificio de la pascua, tanto por ellos mismos como por los que habían estado cautivos y por sus hermanos los sacerdotes. 21 Los israelitas que habían vuelto del cautiverio comieron con todos los que se habían apartado de las prácticas repugnantes de la gente que habitaba esas tierras, y habían decidido buscar al Señor, el Dios de Israel. 22 Con gran alegría celebraron durante siete días la fiesta solemne de los panes sin levadura, porque el Señor los había llenado de alegría al hacer que el rey de Asiria se compadeciera de ellos, y porque habían cobrado fuerzas para la reconstrucción del templo del Dios de Israel.


1 Corintios 3:5-23

Reina Valera Contemporánea

5 Después de todo, ¿quién es Pablo, y quién es Apolos? Sólo servidores por medio de los cuales ustedes han creído, según lo que a cada uno le concedió el Señor. 6 Yo sembré, y Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que siembra ni el que riega son algo, sino Dios, que da el crecimiento. 8 Y tanto el que siembra como el que riega son iguales, aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.


10 Según la gracia que Dios me ha dado, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento, mientras que otro sigue construyendo encima, pero cada uno debe tener cuidado de cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Y si alguno edifica sobre este fundamento, y pone oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, u hojarasca, 13 su obra podrá verse claramente; el día la pondrá al descubierto, y la obra de cada uno, sea la que sea, será revelada y probada por el fuego. 14 Si lo que alguno sobreedificó permanece, ése recibirá su recompensa. 15 Si lo que alguno sobreedificó se quema, ése sufrirá una pérdida, si bien él mismo se salvará, aunque como quien escapa del fuego.


16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? 17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y ustedes son ese templo.


18 Que nadie se engañe. Si alguno de ustedes se cree sabio según la sabiduría de este mundo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. 19 Porque para Dios la sabiduría de este mundo es insensatez; pues escrito está: «Él atrapa a los sabios en sus propias trampas». 20 Y en otra parte dice: «El Señor conoce los pensamientos de los sabios, y éstos son inútiles». 21 Así que nadie debe vanagloriarse de los hombres, porque todo es de ustedes: 22 sea Pablo, Apolos, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente o lo por venir, todo es de ustedes, 23 y ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.


Salmos 29

Reina Valera Contemporánea

Poder y gloria del Señor

Salmo de David.

29 ¡Rindan al Señor, seres celestiales;

rindan al Señor la gloria y el poder!

2 ¡Ríndanle la gloria digna de su nombre!

¡Adoren al Señor en su santuario hermoso!


3 La voz del Señor resuena sobre las aguas.

El Dios de la gloria hace oír su voz.

El Señor está sobre las muchas aguas.

4 La voz del Señor es potente.

La voz del Señor es majestuosa.

5 La voz del Señor desgaja los cedros;

¡el Señor desgaja los cedros del Líbano!

6 ¡Su voz hace que los montes Líbano y Sirión

salten como becerros, como búfalos pequeños!

7 La voz del Señor lanza llamas de fuego.

8 La voz del Señor hace temblar al desierto;

el Señor hace temblar al desierto de Cades.

9 La voz del Señor desgaja las encinas

y deja los árboles sin hojas,

mientras en su templo todos proclaman su gloria.


10 El Señor es el rey eterno;

¡él ocupa su trono sobre las aguas!

11 El Señor infunde poder a su pueblo

y lo bendice con la paz.


Proverbios 20:26-27

Reina Valera Contemporánea

26 El rey sabio avienta como trigo a los impíos,

y luego pasa sobre ellos la rueda del molino.

27 El espíritu del hombre es la lámpara del Señor

que escudriña los sentimientos más profundos.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas



Efesios 08

Capítulo 4 (a continuación) El hombre transformado en Cristo
 1. No anda como los otros gentiles, en la vanidad de su mente, con el entendimiento
     entenebrecido, ajenos de la vida en Dios por su dureza.
 2. Lo que hace el creyente (viendo los verbos en el pasaje)
  a) v.22 - Despójate del viejo hombre (no lo permitas lugar)
  b) v.23 - Renuévate en su mente (por la Palabra - la meditación)
  c) v.24 - Vístete en el hombre nuevo - ya creado en la justicia, santidad, y
  a) v.25 - Habla la verdad









Wednesday, August 5, 2026

DAB Español, Jueves 06 de Agosto

Día 218, DAB Español, Jueves 06 de Agosto


Esdras 3:1-4:24; 1 Corintios 2:6-3:4; Salmos 28; Proverbios 20:24-25 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Esdras 3-4

Reina Valera Contemporánea

Restauración del altar y del culto

3 Siete meses después, cuando los israelitas ya se habían establecido en sus respectivos pueblos y ciudades, todo el pueblo de Israel fue convocado a una reunión en Jerusalén. 2 Entonces Josué hijo de Josadac y sus hermanos sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, se dispusieron a reconstruir el altar del Dios de Israel para ofrecer holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, hombre de Dios. 3 Colocaron el altar sobre una base, por temor a los pueblos que los rodeaban, y todos los días, por la mañana y por la tarde, ofrecían holocaustos al Señor. 4 Celebraron con toda solemnidad la fiesta de las enramadas, como está escrito, y diariamente ofrecían holocaustos al Señor, conforme a cada celebración, y cada cosa en su día, 5 además de los holocaustos diarios, las fiestas de luna nueva, y todas las fiestas solemnes del Señor, como también los sacrificios espontáneos y las ofrendas voluntarias para el Señor. 6 El pueblo empezó a ofrecer holocaustos desde el primer día del séptimo mes, aunque todavía no se habían echado los cimientos del templo. 7 Luego contrataron albañiles y carpinteros, y les proveyeron de alimentos, bebidas, y aceite y también transportistas de Sidón y de Tiro para que trajeran por mar, hasta el puerto de Jope, madera de cedro del monte Líbano, conforme a lo ordenado por el rey Ciro de Persia.


Colocación de los cimientos del templo

8 En el segundo mes del segundo año de haber llegado al templo del Señor en Jerusalén, comenzaron la reconstrucción del templo Zorobabel hijo de Salatiel, Josué hijo de Josadac, sus parientes sacerdotes y levitas, y todo el pueblo que había regresado de la cautividad de Babilonia a Jerusalén. Para supervisar el avance de la obra en el templo, escogieron a los levitas mayores de veinte años. 9 En la supervisión también tomaron parte Josué y sus hijos y parientes, Cadmiel y sus hijos, todos ellos descendientes de Judá, más los hijos y parientes de Henadad, que eran levitas. Todos ellos supervisaban cuidadosamente el avance de la reconstrucción del templo del Señor.


10 Mientras los albañiles echaban los cimientos del templo, llegaban los sacerdotes con sus vestiduras y sus trompetas, y los levitas descendientes de Asaf con sus platillos de bronce, y alababan al Señor, según lo había ordenado el rey David de Israel. 11 Y entonaban alabanzas de gratitud al Señor, y decían: «Dios es bueno, y su misericordia por Israel es eterna». Y todo el pueblo unánime alababa a Dios con júbilo al ver cómo se echaban los cimientos del templo del Señor. 12 Muchos sacerdotes y levitas, y jefes de familias ya ancianos, que habían conocido el primer templo, lloraban a voz en cuello al ver cómo se echaban los cimientos del templo, mientras otros gritaban de alegría. 13 Era tan fuerte el rumor que se escuchaba desde lejos, que la gente no podía distinguir el llanto de los gritos de alegría.


Los adversarios detienen la obra

4 Cuando los enemigos de los descendientes de Judá y de Benjamín se enteraron de que los israelitas que habían regresado del cautiverio estaban reconstruyendo el templo del Dios de Israel, 2 fueron a entrevistarse con Zorobabel y con los jefes de esas familias, y les dijeron:


«Queremos ayudarlos en la reconstrucción del templo del Señor, pues también nosotros honramos al mismo Dios, y le hemos ofrecido sacrificios desde cuando Esarjadón era rey de Asiria y nos trajo a estas tierras.»


3 Pero Zorobabel, Josué y las demás familias descendientes de Israel, dijeron:


«No es conveniente que ustedes y nosotros edifiquemos juntos el templo del Señor. Lo reconstruiremos nosotros, porque así lo ordenó el rey Ciro de Persia.»


4 Pero los que poblaban esas tierras los amenazaron y los llenaron de temor para que no siguieran construyendo. 5 Sobornaron a los consejeros para que se pusieran en su contra, y lograron detener la obra durante el reinado de Ciro y hasta los días del rey Darío de Persia; 6 y cuando Asuero comenzó a reinar, escribieron serias acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.


7 También durante el reinado de Artajerjes de Persia, Bislán, Mitrídades, y Tabel y sus compañeros, escribieron al rey una carta en contra de los israelitas. La carta estaba escrita en arameo, 8 de parte del comandante Rejún y del secretario Simey, al rey Artajerjes, y redactada en contra de los habitantes de Jerusalén. 9 En esa ocasión escribieron el comandante Rejún y el secretario Simey, y sus demás compañeros, los jueces, gobernadores y oficiales de Persia y de Erec, Babilonia y Susa, es decir, de Elam, 10 y los otros pueblos que el grande y glorioso Asnapar llevó cautivos para que vivieran en la ciudad de Samaria y en otras provincias al otro lado del río Éufrates. 11 Lo que sigue es copia de las acusaciones que recibió el rey, la cual decía:


«Al rey Artajerjes. Saludos de sus siervos al otro lado del río Éufrates.


12 »Su Majestad debe saber que los judíos que salieron de Babilonia y vinieron a Jerusalén han comenzado a reconstruir su rebelde y malvada ciudad, y ya están echando nuevos cimientos y reparando sus murallas. 13 Su Majestad debe también saber que, en caso de que esa ciudad sea reconstruida y sus murallas sean reparadas, ya no pagará tributo ni impuestos ni rentas, con lo que las arcas del reino se verán afectadas. 14 Nosotros, como súbditos del reino, consideramos injusto que Su Majestad sea menospreciada, y por lo tanto creímos conveniente informar de esto a Su Majestad. 15 Ordene Su Majestad buscar en las memorias de sus antepasados, y podrá comprobar que esta ciudad siempre ha sido rebelde y perjudicial a los reyes y a las provincias del reino. Ya en el pasado se han suscitado rebeliones en ella, por lo cual esa ciudad fue destruida. 16 Sepa Su Majestad que, si esta ciudad llega a ser reconstruida y reforzadas sus murallas, la región que está al otro lado del río Éufrates dejará de ser de Su Majestad.»


17 La respuesta del rey fue la siguiente:


«Al gobernador Rejún, al secretario Simey, a todos sus compañeros que habitan en Samaria, y a los que están al otro lado del río Éufrates. Paz y prosperidad.


18 »La carta que de ustedes recibí me fue leída con toda claridad. 19 Habiendo dado la orden de investigar, se ha hallado que, en efecto, esa ciudad se ha rebelado en el pasado contra los reyes, y que aun entre ellos mismos se suscitan revueltas. 20 También se ha hallado que hubo allí reyes poderosos que dominaron todo el territorio al otro lado del río Éufrates, y que se les pagaba tributo, impuestos y rentas.


21 »Por tanto, ordenen a esos hombres suspender la reconstrucción de la ciudad, hasta nuevas órdenes de mi parte. 22 Pongan todo su empeño en cumplir mis órdenes, para evitar mayores daños al reino.»


23 Cuando la carta del rey Artajerjes fue leída en presencia de Rejún y de su secretario Simey, y de sus compañeros, éstos fueron inmediatamente a Jerusalén y con lujo de violencia obligaron a los judíos a detener las obras. 24 Fue así como la reconstrucción del templo de Jerusalén se suspendió hasta el segundo año del reinado del rey Darío de Persia.


1 Corintios 2:6-3:4

Reina Valera Contemporánea

La revelación por el Espíritu de Dios

6 Sin embargo, entre los que han alcanzado la madurez sí hablamos con sabiduría, pero no con la sabiduría de este mundo ni la de sus gobernantes, los cuales perecen. 7 Más bien hablamos de la sabiduría oculta y misteriosa de Dios, que desde hace mucho tiempo Dios había predestinado para nuestra gloria, 8 sabiduría que ninguno de los gobernantes de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria. 9 Como está escrito:


«Las cosas que ningún ojo vio, ni ningún oído escuchó,

Ni han penetrado en el corazón del hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que lo aman.»


10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo examina todo, aun las profundidades de Dios. 11 Porque ¿quién de entre los hombres puede saber las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así mismo, nadie conoce las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que entendamos lo que Dios nos ha dado, 13 de lo cual también hablamos, pero no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, que explican las cosas espirituales con términos espirituales.


14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; y tampoco las puede entender, porque tienen que discernirse espiritualmente. 15 En cambio, el hombre espiritual juzga todas las cosas, pero él no está sujeto al juicio de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿O quién podrá instruirlo? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.


Colaboradores de Dios

3 Hermanos, yo no pude hablarles como a personas espirituales sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. 2 Les di a beber leche, pues no eran capaces de asimilar alimento sólido, ni lo son todavía, 3 porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos. 4 Y es que cuando alguien dice: «Yo ciertamente soy de Pablo»; y el otro: «Yo soy de Apolos», ¿acaso no son gente carnal?


Salmos 28

Reina Valera Contemporánea

Plegaria y alabanza

Salmo de David.

28 Señor, tú eres mi roca.

A ti clamo. ¡No te apartes de mí!

De lo contrario, seré como los que bajan al sepulcro.

2 Escucha mi clamor, que pide tu ayuda,

cuando levanto mis manos hacia tu santo templo.

3 No me lleves junto con los malvados,

ni con los que hacen el mal;

con los que hablan de paz con sus amigos

pero por dentro están llenos de maldad.

4 Págales conforme a sus malas acciones;

por tanta maldad que cometen, dales su merecido.

5 Hazlos caer, Señor, y no vuelvas a levantarlos,

pues no han entendido tus acciones

ni han prestado atención a tus obras.


6 Bendito seas, Señor,

pues escuchas la voz de mis ruegos.

7 Tú, Señor, eres mi escudo y mi fuerza;

en ti confía mi corazón, pues recibo tu ayuda.

Por eso mi corazón se alegra

y te alaba con sus cánticos.

8 Tú, Señor, infundes fuerzas a tu pueblo;

tu ungido halla en ti un refugio salvador.

9 ¡Salva a tu pueblo, bendice a tu herencia!

¡Guíalos y cuida de ellos ahora y siempre!


Proverbios 20:24-25

Reina Valera Contemporánea

24 Si el Señor dirige los pasos del hombre,

¿cómo puede el hombre entender su camino?

25 Tú solo te tiendes la trampa

si a la ligera consagras algo a Dios

y después de eso te pones a pensar.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas



DAB Español, Domingo 09 de Agosto

Día 221, DAB Español, Domingo 09 de Agosto Esdras 8:21-9:15; 1 Corintios 5:1-13; Salmos 31:1-8; Proverbios 21:1-2 (Nueva Traducción Viviente...