Thursday, May 7, 2026

DAB Español, Viernes 08 de Mayo

Día 128, DAB Español, Viernes 08 de Mayo


1 Samuel 2:22-4:22; Juan 5:24-47; Salmos 106:1-12; Proverbios 14:30-31 (Dios Habla Hoy (DHH))










1 Samuel 2:22-4

Dios Habla Hoy

22 En cuanto a Elí, era ya muy viejo, pero estaba enterado de todo lo que sus hijos les hacían a los israelitas, y que hasta se acostaban con las mujeres que estaban de servicio a la entrada de la tienda del encuentro con Dios. 23 Por tanto les dijo: «Todo el mundo me habla de las malas acciones de ustedes. ¿Por qué se portan así? 24 No, hijos míos, no es nada bueno lo que sé que el pueblo del Señor anda contando acerca de ustedes. 25 Si una persona comete una falta contra otra, el Señor puede intervenir en su favor; pero si una persona ofende al Señor, ¿quién la defenderá?» Pero ellos no hicieron caso de lo que su padre les dijo, porque el Señor había decidido quitarles la vida.


26 Mientras tanto, el joven Samuel seguía creciendo, y su conducta agradaba tanto al Señor como a los hombres.


27 Por ese tiempo llegó un profeta a visitar a Elí, y le dijo: «El Señor ha declarado lo siguiente: “Cuando tus antepasados estaban en Egipto al servicio del faraón, claramente me manifesté a ellos. 28 Y de entre todas las tribus de Israel los escogí para que fueran mis sacerdotes, para que ofrecieran holocaustos sobre mi altar, y quemaran incienso, y llevaran el efod en mi presencia. Además concedí a tus antepasados todas las ofrendas que los israelitas queman en honor del Señor. 29 ¿Por qué, pues, han despreciado los sacrificios y ofrendas que yo he ordenado realizar? ¿Por qué das más preferencia a tus hijos que a mí, engordándolos con lo mejor de todas las ofrendas de Israel, mi pueblo?” 30 Por lo tanto, el Señor, el Dios de Israel, que había dicho que tú y tu familia le servirían siempre, ahora declara: “Jamás permitiré tal cosa, sino que honraré a los que me honren, y los que me desprecien serán puestos en ridículo. Yo, el Señor, lo afirmo. 31 Ya se acerca el momento en que voy a destruir tu poder y el de tus antepasados, y ninguno de tu familia llegará a viejo. 32 Contemplarás con angustia y envidia todo el bien que yo haré en Israel, y jamás nadie en tu familia llegará a viejo. 33 Pero dejaré a alguno de tus parientes cerca de mi altar, para que se consuman de envidia sus ojos y de dolor su alma, y todos tus otros descendientes serán asesinados. 34 Te servirá de muestra lo que ocurrirá a tus dos hijos, Hofní y Finees: los dos morirán el mismo día. 35 Luego pondré un sacerdote digno de confianza y que actúe de acuerdo con mi voluntad y criterio, al que le daré una descendencia continua y le haré estar siempre al servicio del rey que yo haya escogido. 36 Entonces, todo el que haya quedado vivo en tu familia vendrá a inclinarse ante él a cambio de una moneda de plata o un trozo de pan, rogándole que le dé algún trabajo entre los sacerdotes para poder ganarse el alimento.”»


El Señor llama a Samuel

3 El joven Samuel seguía sirviendo al Señor bajo las órdenes de Elí. En aquella época era muy raro que el Señor comunicara a alguien un mensaje; no era frecuente que alguien tuviera una visión. 2 Pero un día Elí, que había comenzado a quedarse ciego y no podía ver bien, estaba durmiendo en su habitación. 3 Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara del santuario seguía encendida. 4 Entonces el Señor lo llamó:


—¡Samuel!


—¡Aquí estoy! —contestó él.


5 Luego corrió adonde estaba Elí, y le dijo:


—Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería?


—Yo no te he llamado —contestó Elí—. Vuelve a acostarte.


Entonces Samuel fue y se acostó. 6 Pero el Señor llamó otra vez:


—¡Samuel!


Y Samuel se levantó y fue junto a Elí, diciendo:


—Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería?


—Yo no te he llamado, hijo mío —respondió Elí—. Vuelve a acostarte.


7 Samuel no conocía al Señor todavía, pues él aún no le había manifestado nada. 8 Pero por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y éste se levantó y fue a decirle a Elí:


—Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería?


Elí, comprendiendo entonces que era el Señor quien llamaba al joven, 9 dijo a éste:


—Ve a acostarte; y si el Señor te llama, respóndele: “Habla, que tu siervo escucha.”


Entonces Samuel se fue y se acostó en su sitio. 10 Después llegó el Señor, se detuvo y lo llamó igual que antes:


—¡Samuel! ¡Samuel!


—Habla, que tu siervo escucha —contestó Samuel.


11 Y el Señor le dijo:


—Voy a hacer algo en Israel que hasta los oídos le dolerán a todo el que lo oiga. 12 Ese día, sin falta, cumpliré a Elí todo lo que le he dicho respecto a su familia. 13 Le he anunciado que voy a castigar a los suyos para siempre, por la maldad que él ya sabe; pues sus hijos me han maldecido y él no los ha reprendido. 14 Por tanto, he jurado contra la familia de Elí que su maldad no se borrará jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.


15 Después de esto, Samuel se acostó hasta la mañana siguiente, y entonces abrió las puertas del templo del Señor. Samuel tenía miedo de contarle a Elí la visión que había tenido, 16 pero Elí lo llamó y le dijo:


—¡Samuel, hijo mío!


—Aquí estoy —respondió él.


17 Y Elí le preguntó:


—¿Qué es lo que te ha dicho el Señor? Te ruego que no me ocultes nada. ¡Que Dios te castigue duramente si me ocultas algo de todo lo que él te ha dicho!


18 Samuel le declaró todo el asunto, sin ocultarle nada, y Elí exclamó:


—¡Él es el Señor! ¡Hágase lo que a él le parezca mejor!


19 Samuel creció, y el Señor lo ayudó y no dejó de cumplir ninguna de sus promesas. 20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, reconoció que Samuel era un verdadero profeta del Señor. 21 Y el Señor volvió a revelarse en Siló, pues allí era donde él daba a conocer a Samuel su mensaje; 4 1 después Samuel se lo comunicaba a todo Israel.


Los filisteos capturan el arca de la alianza

Por aquel entonces se juntaron los filisteos para luchar contra Israel, por lo cual salieron los israelitas a hacer frente a los filisteos, y acamparon junto a Eben-ézer. Los filisteos establecieron su campamento en Afec, 2 desplegándose para atacar a los israelitas, y al entablarse la lucha, los filisteos vencieron a los israelitas y mataron a cuatro mil de sus hombres en el campo de batalla. 3 Cuando el ejército israelita volvió al campamento, los ancianos de Israel dijeron: «¿Por qué permitió hoy el Señor que nos derrotaran los filisteos? ¡Vamos a traernos de Siló el arca de la alianza del Señor, para que él marche en medio de nosotros y nos libre de nuestros enemigos!»


4 Por consiguiente, los israelitas enviaron un destacamento a Siló, y trajeron de allá el arca de la alianza del Señor todopoderoso, que tiene su trono sobre los querubines. Hofní y Finees, los dos hijos de Elí, acompañaban también al arca de la alianza de Dios. 5 Y ocurrió que al llegar al campamento el arca de la alianza del Señor, los israelitas gritaron con tanta alegría que hasta retumbó la tierra.


6 Cuando los filisteos escucharon aquel griterío, preguntaron: «¿Por qué hay tanto alboroto en el campamento de los hebreos?» Pero al saber que el arca del Señor había llegado al campamento, 7 tuvieron miedo y dijeron: «¡Dios ha llegado al campamento! ¡Ay de nosotros, porque hasta ahora no había sido así! 8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de caer en las manos de este Dios tan poderoso? ¡Él es quien destruyó a los egipcios en el desierto con toda clase de plagas! 9 ¡Ármense, pues, de valor, soldados filisteos, y luchen con ardor para que no lleguen a ser esclavos de los hebreos, como ellos lo han sido de ustedes!»


10 Entonces los filisteos atacaron y derrotaron a los israelitas, los cuales huyeron a su campamento. La matanza que hicieron fue tremenda, pues de la infantería israelita cayeron treinta mil hombres. 11 También capturaron el arca de Dios, y mataron a Hofní y Finees, los dos hijos de Elí. 12 Pero un soldado de la tribu de Benjamín logró escapar del campo de batalla, y corriendo llegó a Siló el mismo día. Llevaba rasgada la ropa y llena de tierra la cabeza. 13 Cuando llegó, Elí estaba sentado en un sillón, junto a la puerta, vigilando el camino, porque se sentía muy preocupado por el arca de Dios. Aquel hombre entró en la ciudad y dio la noticia; en seguida todos sus habitantes comenzaron a gritar. 14 Al escuchar Elí aquel griterío, preguntó:


—¿Qué significa todo ese alboroto?


Aquel hombre se apresuró entonces a comunicar la noticia a Elí, 15 que tenía ya noventa y ocho años y se había quedado completamente ciego. 16 Le dijo:


—Acabo de llegar del campo de batalla. Hoy he logrado escapar del combate.


—¿Qué ha pasado, hijo mío? —preguntó Elí.


17 —Los israelitas huyeron ante los filisteos —respondió el mensajero—. Además, ha habido una gran matanza de gente, en la que también murieron tus dos hijos, Hofní y Finees, y el arca de Dios ha caído en manos de los filisteos.


18 En cuanto el mensajero mencionó el arca de Dios, Elí cayó de espaldas al lado de la puerta, fuera del sillón, y como era ya un hombre viejo y pesado, se rompió la nuca y murió. Había sido caudillo de Israel durante cuarenta años. 19 A su nuera, la mujer de Finees, que estaba embarazada y pronto iba a dar a luz, le vinieron los dolores de parto al saber que habían capturado el arca de Dios y que su suegro y su marido habían muerto; entonces, retorciéndose de dolor, dio a luz. 20 Y al ver las que la asistían que ella se moría, le dijeron: «No tengas miedo, que has dado a luz un niño.» Pero ella no respondió ni les hizo caso; 21-22 y al niño le puso por nombre Icabod, diciendo: «Israel se ha quedado sin honor, porque han capturado el arca de Dios.» Con ello aludía a la captura del arca y a la muerte de su suegro y de su marido.


Juan 5:24-47

Dios Habla Hoy

24 »Les aseguro que quien presta atención a lo que yo digo y cree en el que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, pues ya ha pasado de la muerte a la vida. 25 Les aseguro que viene la hora, y es ahora mismo, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha hecho que el Hijo tenga vida en sí mismo, 27 y le ha dado autoridad para juzgar, por cuanto que es el Hijo del hombre. 28 No se admiren de esto, porque va a llegar la hora en que todos los muertos oirán su voz 29 y saldrán de las tumbas. Los que hicieron el bien, resucitarán para tener vida; pero los que hicieron el mal, resucitarán para ser condenados.


Pruebas de la autoridad de Jesús

30 »Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta. Juzgo según el Padre me ordena, y mi juicio es justo, pues no trato de hacer mi voluntad sino la voluntad del Padre, que me ha enviado. 31 Si yo diera testimonio en favor mío, mi testimonio no valdría como prueba. 32 Pero hay otro que da testimonio en favor mío, y me consta que su testimonio sí vale como prueba. 33 Ustedes enviaron a preguntarle a Juan, y él dio testimonio a favor de la verdad. 34 Pero yo no dependo del testimonio de ningún hombre. Sólo digo esto para que ustedes alcancen la salvación. 35 Juan era como una lámpara que ardía y alumbraba, y ustedes quisieron gozar de su luz por un corto tiempo. 36 Pero tengo a mi favor un testimonio más valioso que el de Juan. Lo que yo hago, que es lo que el Padre me encargó que hiciera, comprueba que de veras el Padre me ha enviado. 37 Y también el Padre, que me ha enviado, da testimonio a mi favor, a pesar de que ustedes nunca han oído su voz ni lo han visto, 38 ni dejan que su palabra permanezca en ustedes, porque no creen en aquel que el Padre envió. 39 Ustedes estudian las Escrituras con mucho cuidado, porque esperan encontrar en ellas la vida eterna; sin embargo, aunque las Escrituras dan testimonio de mí, 40 ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida.


41 »Yo no acepto gloria que venga de los hombres. 42 Además, los conozco a ustedes y sé que no tienen el amor de Dios. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes no me aceptan; en cambio, si viniera otro en nombre propio, a ése lo aceptarían. 44 ¿Cómo pueden creer ustedes, si reciben gloria los unos de los otros y no buscan la gloria que viene del Dios único? 45 No crean que yo los voy a acusar delante de mi Padre; el que los acusa es Moisés mismo, en quien ustedes han puesto su confianza. 46 Porque si ustedes le creyeran a Moisés, también me creerían a mí, porque Moisés escribió acerca de mí. 47 Pero si no creen lo que él escribió, ¿cómo van a creer lo que yo les digo?»


Salmos 106:1-12

Dios Habla Hoy

La constante rebeldía de Israel

106 ¡Aleluya!


Den gracias al Señor, porque él es bueno,

porque su amor es eterno.

2 ¿Quién podrá describir las victorias del Señor?

¿Quién podrá alabarlo como merece?

3 Felices los que practican la justicia

y hacen siempre lo que es justo.

4 Acuérdate de mí, Señor, cuando hagas bien a tu pueblo;

tenme presente cuando vengas a salvar,

5 para que vea yo la dicha de tus escogidos,

para que me alegre y enorgullezca

con el pueblo que te pertenece.


6 Hemos pecado igual que nuestros padres;

nos hemos pervertido; hemos hecho lo malo.

7 Nuestros padres, allá en Egipto,

no dieron importancia a tus grandes hechos;

se olvidaron de tu gran amor,

y junto al Mar Rojo se rebelaron contra ti.


8 Pero Dios los salvó, y dio a conocer su poder

haciendo honor a su nombre.

9 Reprendió al Mar Rojo y lo dejó seco.

Los hizo pasar por el fondo del mar

como por un desierto.

10 Así los salvó de sus enemigos,

del poder de quienes los odiaban.

11 El agua cubrió a sus rivales

y ni uno de ellos quedó con vida.

12 Entonces creyeron en las promesas de Dios

y le cantaron alabanzas.


Proverbios 14:30-31

Dios Habla Hoy

30 La mente tranquila es vida para el cuerpo,

pero la envidia corroe hasta los huesos.


31 Ofende a su Creador quien oprime al pobre,

pero lo honra quien le tiene compasión.


Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.


Doctrinas fundmentales 08

Los bautismos – a continuación
Estudiamos:
 A. Unas cosas sobre las lenguas:
  1. Es parte de la Gran Comisión.
  2. Hay lenguas personales y para la congregación.
 B. Para recibir la llenura – creer y recibir.
 C. El bautismo en fuego.
  1. Hay fuego de juicio de Dios.
  2. Hay fuego "purificador" para los seguidores de Dios.







Lección 08               Doctrinas fundamentales
 
Repaso – Siempre tocando el "bautismo en el Espíritu Santo"
 1. Lo que no es...
   a) Una licencia para portarnos todo raro.
   b) Algo que produzca automáticamente el carácter de Cristo.  
   c) El sello de la aprobación de Dios de todo lo que hacemos o decimos.
   d) No es un juego ni juguete.
 2. ¿Es distinto de recibir a Cristo? Generalmente sí, pero, no siempre.
 3. Las señales de haber recibido al Espíritu Santo en Hechos:
  a) La más usual - hablar en otras lenguas, pero, hay otras.
  b) Predicar sin temor, llenarse de gozo, profetizar.
 
  Unas Cosas sobre "Lenguas"
    1) Marcos 16:15-18 - Se miran en "La Gran Comisión"
    2) Hay 2 formas distintas de lenguas:
      a. Personal - para orar y alabar a Dios
       1. 1 Corintios 14:2 - La persona habla directamente a Dios
       2. 1 Corintios 14:4 - La persona se edifica a si misma
       3. Romanos 8:26-27 - El ES nos ayuda a orar
      b. Para la iglesia 1 Corintios 14:13-19,27-29 - y trae su interpretación
 
   ¿Cómo Recibir esta llenura del Espíritu Santo?
      1) Nuestra Parte
         a. Creer que la promesa de Dios es para nosotros.
         b. Estar en actitud de oración.
         c. Recibir este regalo así como recibimos la salvación.
      2) Formas Bíblicas
        a. Imponer manos - Hechos 8:17-18;9:17-18;19:5-6 
        b. Por sólo oír la palabra - Hechos 10:44-45
        c. Por mover soberano de Dios - Hechos 2:1-4
      3) Preguntas..
        a. ¿Tenemos que esperar? como hacen muchos - hasta años
        b. ¿Será para todos o sólo unos "elegidos por Dios"?
    i) Cosas Varias
      1) ¿Es experiencia de una sola vez, o de varias?  !AMBAS!
       a. Una vez cuando recibimos el regalo.
       b. Muchas veces también.
        1. Efesios 5:18 - Implica el hábito de llenarse.
        2. Hechos 4:31 - Se llenaron otra vez.
      2) Ser lleno del ES es la vida "normal" del creyente.
  3. Bautismo Con Fuego
    a) Intro - La Biblia habla de "fuego" en 4 sentidos:
      1) El fuego del juicio de Dios (mayor sentido).
      2) El fuego consumidor que nos limpia de toda basura.
      3) Señal de la presencia de Dios (Éxodo 13:21; Hechos 2)
      4) En sacrificios.
    b) En el sentido figurativo, Dios usa fuego en nuestra vida
    c) El Bautismo Con Fuego (Mateo 3:11-12)
      1) Mateo 3:11-12;13:40; Génesis 19:24; Apocalipsis 8:7;16:8;20:15
      2) Fuego que purifica:
        a. Malaquías 3:1-3     >>  Fuegos que limpian, que quema lo que impide,
        b. Zacarías 13:7-9    >>  incluso las OBRAS MUERTAS
        c. Isaías 6:6-7     >>
        d. 1 Pedro 4:12-15 >>  Puede ser persecución, sufrimiento, etc.
      3) 1 Corintios 3:11-13 - El mismo fuego - a uno juzga, a otro limpia

 

 


Wednesday, May 6, 2026

DAB Español, Jueves 07 de Mayo

Día 127, DAB Español, Jueves 07 de Mayo


1 Samuel 1:1-2:21; Juan 5:1-23; Salmos 105:37-45; Proverbios 14:28-29 (Dios Habla Hoy (DHH))










1 Samuel 1:1-2:21

Dios Habla Hoy

Dios concede un hijo a Ana

1 En un lugar de los montes de Efraín, llamado Ramá, vivía un hombre de la familia de Suf, cuyo nombre era Elcaná. Era hijo de Jeroham y nieto de Elihú. Su bisabuelo fue Tohu, hijo de Suf, que pertenecía a la tribu de Efraín. 2 Elcaná tenía dos esposas. Una se llamaba Ana, y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no los tenía. 3 Todos los años salía Elcaná de su pueblo para rendir culto y ofrecer sacrificios en Siló al Señor todopoderoso. Allí había dos hijos del sacerdote Elí, llamados Hofní y Finees, que también eran sacerdotes del Señor.


4 Cuando Elcaná ofrecía el sacrificio, daba su ración correspondiente a Peniná y a todos los hijos e hijas de ella, 5 pero a Ana le daba una ración especial, porque la amaba mucho, a pesar de que el Señor le había impedido tener hijos. 6 Por esto Peniná, que era su rival, la molestaba y se burlaba de ella, humillándola porque el Señor la había hecho estéril.


7 Cada año, cuando iban al templo del Señor, Peniná la molestaba de este modo; por eso Ana lloraba y no comía. 8 Entonces le decía Elcaná, su marido: «Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué estás triste y no comes? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?»


9 En cierta ocasión, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. 10 Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor 11 y le hizo esta promesa: «Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.»


12 Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca; 13 pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, 14 y le dijo:


—¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino!


15 —No es eso, señor —contestó Ana—. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. 16 No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.


17 —Vete en paz —le contestó Elí—, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.


18 —Muchísimas gracias —contestó ella.


Luego Ana regresó por donde había venido, y fue a comer, y nunca más volvió a estar triste. 19 A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. 20 Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor.


21 Luego fue Elcaná con toda su familia a Siló, para cumplir su promesa y ofrecer el sacrificio anual; 22 pero Ana no fue, porque le dijo a su marido:


—No iré hasta que destete al niño. Entonces lo llevaré para dedicárselo al Señor y que se quede allá para siempre.


23 Elcaná, su marido, le respondió:


—Haz lo que mejor te parezca. Quédate hasta que lo hayas destetado. Y que el Señor cumpla su promesa.


Así ella se quedó y crió a su hijo hasta que lo destetó. 24 Y cuando le quitó el pecho, y siendo todavía él un niño pequeño, lo llevó consigo al templo del Señor en Siló. También llevó tres becerros, veintidós litros de trigo y un cuero de vino. 25 Entonces sacrificaron un becerro y presentaron el niño a Elí. 26 Y Ana le dijo:


—Perdone usted, señor, pero tan cierto como que usted vive es que yo soy aquella mujer que estuvo orando al Señor aquí, cerca de usted. 27 Le pedí al Señor que me diera este hijo, y él me lo concedió. 28 Yo, por mi parte, lo he dedicado al Señor, y mientras viva estará dedicado a él.


Entonces Elí se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, delante del Señor.


Cántico de Ana

2 Y Ana oró de esta manera:


«Señor, yo me alegro en ti de corazón

porque tú me das nuevas fuerzas.

Puedo hablar contra mis enemigos

porque tú me has ayudado.

¡Estoy alegre!

2 ¡Nadie es santo como tú, Señor!

¡Nadie protege como tú, Dios nuestro!

¡Nadie hay fuera de ti!

3 Que nadie hable con orgullo,

que nadie se jacte demasiado,

porque el Señor es el Dios que todo lo sabe,

y él pesa y juzga lo que hace el hombre.

4 Él destruye los arcos de los poderosos,

y reviste de poder a los débiles;

5 los que antes tenían de sobra,

ahora se alquilan por un pedazo de pan;

pero los que tenían hambre,

ahora ya no la tienen.

La mujer que no podía tener hijos,

ha dado a luz siete veces;

pero la que tenía muchos hijos,

ahora está completamente marchita.

6 El Señor quita la vida y la da;

nos hace bajar al sepulcro

y de él nos hace subir.

7 El Señor nos hace pobres o ricos;

nos hace caer y nos levanta.

8 Dios levanta del suelo al pobre

y saca del basurero al mendigo,

para sentarlo entre grandes hombres

y hacerle ocupar un lugar de honor;

porque el Señor es el dueño

de las bases de la tierra,

y sobre ellas colocó el mundo.

9 Él cuida los pasos de sus fieles,

pero los malvados mueren en la oscuridad,

porque nadie triunfa por la fuerza.

10 El Señor hará pedazos a sus enemigos,

y desde el cielo enviará truenos contra ellos.

El Señor juzgará al mundo entero;

dará poder al rey que ha escogido

y hará crecer su poder.»


11 Luego regresó Elcaná a su casa, en Ramá, pero el niño se quedó sirviendo al Señor bajo las órdenes del sacerdote Elí.


La maldad de los hijos de Elí

12 Los hijos de Elí eran unos malvados, y no les importaba el Señor 13 ni los deberes de los sacerdotes para con el pueblo; pues cuando alguien ofrecía un sacrificio, llegaba un criado del sacerdote con un tenedor en la mano y, mientras la carne estaba cociéndose, 14 metía el tenedor en el perol, en la olla, en el caldero o en la cazuela, y todo lo que sacaba con el tenedor era para el sacerdote. Así hacían con todo israelita que llegaba a Siló. 15 Además, antes de que quemaran la grasa en el altar, llegaba el criado del sacerdote y decía al que iba a ofrecer el sacrificio: «Dame carne para asársela al sacerdote; porque no te va a aceptar la carne ya cocida, sino cruda.» 16 Y si la persona le respondía que primero tenían que quemar la grasa, y que luego él podría tomar lo que quisiera, el criado contestaba: «¡No, me la tienes que dar ahora! De lo contrario, te la quitaré a la fuerza.» 17 Así pues, el pecado que estos jóvenes cometían ante el Señor era gravísimo, porque trataban con desprecio las ofrendas que pertenecían al Señor.


18 Mientras tanto, el joven Samuel, vestido con un efod de lino, continuaba al servicio del Señor. 19 Y cada año, cuando su madre iba al templo con su marido para ofrecer el sacrificio anual, le llevaba una capa pequeña que le había hecho. 20 Entonces Elí bendecía a Elcaná y a su esposa, diciendo: «Que el Señor te recompense dándote hijos de esta mujer, a cambio del que ella le ha dedicado.» Después de esto regresaban a su hogar, 21 y el Señor bendecía a Ana, la cual quedaba embarazada. De esa manera, Ana dio a luz tres hijos y dos hijas, y el niño Samuel seguía creciendo ante el Señor.


Juan 5:1-23

Dios Habla Hoy

Jesús sana al paralítico de Betzatá

5 Algún tiempo después, los judíos celebraban una fiesta, y Jesús volvió a Jerusalén. 2 En Jerusalén, cerca de la puerta llamada de las Ovejas, hay un estanque que en hebreo se llama Betzatá. Tiene cinco pórticos, 3 en los cuales se encontraban muchos enfermos, ciegos, cojos y tullidos echados en el suelo. 5 Había entre ellos un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. 6 Cuando Jesús lo vio allí acostado y se enteró del mucho tiempo que llevaba así, le preguntó:


—¿Quieres recobrar la salud?


7 El enfermo le contestó:


—Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se remueve el agua. Cada vez que quiero meterme, otro lo hace primero.


8 Jesús le dijo:


—Levántate, alza tu camilla y anda.


9 En aquel momento el hombre recobró la salud, alzó su camilla y comenzó a andar. Pero como era sábado, 10 los judíos dijeron al que había sido sanado:


—Hoy es sábado; no te está permitido llevar tu camilla.


11 Aquel hombre les contestó:


—El que me devolvió la salud, me dijo: “Alza tu camilla y anda.”


12 Ellos le preguntaron:


—¿Quién es el que te dijo: “Alza tu camilla y anda”?


13 Pero el hombre no sabía quién lo había sanado, porque Jesús había desaparecido entre la mucha gente que había allí. 14 Después Jesús lo encontró en el templo, y le dijo:


—Mira, ahora que ya estás sano, no vuelvas a pecar, para que no te pase algo peor.


15 El hombre se fue y comunicó a los judíos que Jesús era quien le había devuelto la salud. 16 Por eso los judíos perseguían a Jesús, pues hacía estas cosas en sábado. 17 Pero Jesús les dijo:


—Mi Padre siempre ha trabajado, y yo también trabajo.


18 Por esto, los judíos tenían aún más deseos de matarlo, porque no solamente no observaba el mandato sobre el sábado, sino que además se hacía igual a Dios al decir que Dios era su propio Padre.


La autoridad del Hijo de Dios

19 Jesús les dijo: «Les aseguro que el Hijo de Dios no puede hacer nada por su propia cuenta; solamente hace lo que ve hacer al Padre. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo. 20 Pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace; y le mostrará cosas todavía más grandes, que los dejarán a ustedes asombrados. 21 Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, también el Hijo da vida a quienes quiere dársela. 22 Y el Padre no juzga a nadie, sino que le ha dado a su Hijo todo el poder de juzgar, 23 para que todos den al Hijo la misma honra que dan al Padre. El que no honra al Hijo, tampoco honra al Padre, que lo ha enviado.


Salmos 105:37-45

Dios Habla Hoy

37 Dios sacó después a su pueblo

cargado de oro y plata,

y nadie entre las tribus tropezó.

38 Los egipcios se alegraron de verlos partir,

pues estaban aterrados.

39 Dios extendió una nube para cubrirlos

y un fuego para alumbrarlos de noche.

40 Pidieron comida, y les mandó codornices,

y con pan del cielo los dejó satisfechos.

41 Partió la roca, y de ella brotó agua

que corrió por el desierto como un río.

42 Pues se acordó de la santa promesa

que había hecho a su siervo Abraham.

43 Fue así como Dios sacó a su pueblo escogido,

entre gritos de alegría,

44 y les dio las tierras de otras naciones

y el fruto del trabajo de otros pueblos,

45 para que respetaran y atendieran

las leyes y enseñanzas del Señor.


¡Aleluya!


Proverbios 14:28-29

Dios Habla Hoy

28 Gobernar a muchos es una honra para el rey;

gobernar a pocos es su ruina.


29 Ser paciente es muestra de mucha inteligencia;

ser impaciente es muestra de gran estupidez.


Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.


Tuesday, May 5, 2026

DAB Español, Miércoles 06 de Mayo

Día 126, DAB Español, Miércoles 06 de Mayo


Rut 2:1-4:22; Juan 4:43-54; Salmos 105:16-36; Proverbios 14:26-27 (Dios Habla Hoy (DHH))










Rut 2-4

Dios Habla Hoy

Rut en el campo de Booz

2 Noemí tenía un pariente por parte de su esposo Elimélec, que se llamaba Booz y era muy rico e influyente.


2 Un día Rut le dijo a Noemí:


—Déjame que vaya al campo, a ver si algún segador me permite ir detrás de él recogiendo espigas.


—Ve, hija mía —le respondió su suegra.


3 Rut, pues, fue al campo y se puso a recoger las espigas que dejaban los segadores. Y tuvo la suerte de que aquel campo fuera de Booz, el pariente de Elimélec. 4 En eso, Booz llegó de Belén y saludó a los segadores:


—¡Que el Señor esté con ustedes!


—¡Que el Señor le bendiga a usted! —le respondieron ellos.


5 Luego Booz le preguntó al capataz de los segadores:


—¿De qué familia es esa muchacha?


6 El capataz le contestó:


—Es una moabita, que vino de Moab con Noemí. 7 Me pidió permiso para ir detrás de los segadores recogiendo espigas, y se ha pasado trabajando toda la mañana, hasta ahora mismo que ha venido a descansar un poco.


8 Entonces Booz le dijo a Rut:


—Escucha, hija mía, no vayas a recoger espigas a ningún otro campo. Quédate aquí, con mis criadas, 9 y luego síguelas a donde veas que los segadores están trabajando. Ya he dado órdenes a mis criados para que nadie te moleste. Cuando tengas sed, ve a donde están las vasijas del agua y toma de la que ellos sacan.


10 Rut se inclinó hasta el suelo en señal de respeto, y le preguntó a Booz:


—¿Por qué se ha fijado usted en mí y es tan amable conmigo, siendo yo una extranjera?


11 Booz respondió:


—Sé muy bien todo lo que has hecho por tu suegra desde que murió tu marido, y también sé que dejaste a tus padres y a tu patria por venir a vivir con nosotros, que éramos gente desconocida para ti. 12 ¡Que Dios te lo pague! ¡Que el Señor y Dios de Israel, en quien has buscado amparo, te premie por todo lo que has hecho!


13 Ella le contestó:


—Usted es muy amable conmigo, y sus palabras me llenan de aliento. Me ha hablado usted con cariño, aunque yo ni siquiera soy como una de sus criadas.


14 A la hora de comer, Booz llamó a Rut y le dijo:


—Ven acá, toma un pedazo de pan y mójalo en esta salsa de vinagre.


Rut se sentó junto a los segadores, y Booz le dio grano tostado. Ella comió hasta quedar satisfecha, y todavía le sobró. 15 Luego, cuando fue otra vez a recoger espigas, Booz ordenó a sus criados:


—Dejen que también recoja espigas entre los manojos de cebada. No se lo impidan. 16 Y aun dejen caer algunas espigas de sus propios manojos, para que ella las recoja. ¡Que nadie la moleste!


17 Rut recogió espigas en el campo de Booz hasta que llegó la noche. Y lo recogido por ella dio, al desgranarlo, más de veinte kilos de cebada. 18 Regresó entonces a la ciudad cargada con el grano, y fue a mostrárselo a su suegra. Después sacó lo que le había sobrado de la comida y se lo dio a Noemí.


19 —¿Dónde trabajaste hoy? —le preguntó Noemí—. ¿Dónde recogiste tantas espigas? ¡Bendito sea el que te ha ayudado de esa manera!


Rut le contó a su suegra con quién había estado trabajando.


—El hombre con quien he trabajado se llama Booz —le dijo.


20 Y Noemí le contestó:


—¡Que el Señor lo bendiga! Él ha sido bondadoso con nosotras ahora, como antes lo fue con los que ya han muerto. Ese hombre es pariente cercano de nosotras, y por eso es uno de los que tienen el deber de protegernos.


21 Rut añadió:


—También me dijo que siga yo trabajando con sus criadas hasta que se termine la cosecha.


22 Entonces Noemí respondió a su nuera:


—Hija mía, me parece bien que te quedes con sus criadas y que no vayas a ningún otro campo, para que nadie te moleste.


23 Rut siguió, pues, recogiendo espigas con las criadas de Booz hasta que se terminó la cosecha de la cebada y el trigo. Mientras tanto, vivía en compañía de su suegra.


La bondad de Booz

3 Un día Noemí le dijo a Rut:


—Hija mía, yo debo buscarte un esposo que te haga feliz. 2 Mira, nuestro pariente Booz, con cuyas criadas estuviste trabajando, va a ir esta noche al campo a separar el grano de la paja. 3 Haz, pues, lo siguiente: Báñate, perfúmate y ponte tu mejor vestido, y vete allá. Pero no dejes que Booz te reconozca antes que termine de comer y beber. 4 Fíjate bien en dónde se acuesta a dormir. Entonces ve y destápale los pies, y acuéstate allí. Luego, él mismo te dirá lo que debes hacer.


5 Rut contestó:


—Haré todo lo que me has dicho.


6 Rut se fue al campo e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió, bebió y se mostró muy contento. Luego se acostó a dormir junto al montón de grano. Más tarde Rut llegó sin hacer ruido, le destapó los pies y se acostó allí. 8 A medianoche, Booz se despertó de pronto, y al darse una vuelta se sorprendió de que una mujer estuviera acostada a sus pies.


9 —¿Quién eres tú? —preguntó Booz.


—Soy Rut, su servidora —contestó ella—. Usted es mi pariente más cercano y tiene el deber de ampararme. Quiero que se case usted conmigo.


10 —¡Que el Señor te bendiga! —dijo Booz—. Ahora más que nunca has mostrado que eres fiel a tu difunto esposo. Bien podrías haber buscado a otro más joven que yo, pobre o rico, pero no lo has hecho. 11 No tengas miedo, hija mía, que todos en mi pueblo saben ya que eres una mujer ejemplar. Por eso, yo haré lo que me pidas. 12 Sin embargo, aunque es verdad que soy pariente cercano tuyo, tú tienes otro pariente aún más cercano que yo. 13 Quédate aquí esta noche. Si mañana él quiere cumplir con sus deberes de pariente, que lo haga; pero si no lo hace, te prometo delante del Señor que yo lo haré. Ahora duérmete hasta que amanezca.


14 Rut durmió aquella noche a los pies de Booz. Al día siguiente se levantó antes del amanecer, cuando todavía estaba muy oscuro, porque Booz había dicho: «Nadie debe saber que esta mujer ha venido al campo.»


15 Entonces Booz le dijo:


—Quítate la capa y sujétala bien.


Mientras Rut sostenía su capa, Booz echó en ella más de cuarenta kilos de cebada. Luego la ayudó a echarse la carga sobre el hombro, y ella se fue a la ciudad.


16 Cuando Rut llegó a donde estaba su suegra, ésta le preguntó:


—¿Qué tal te fue, hija mía?


Rut le contó todo lo que Booz había hecho por ella, 17 y añadió:


—Me dio toda esta cebada, y me dijo: «No debes volver a tu suegra con las manos vacías.»


18 Entonces Noemí dijo:


—Ahora, hija mía, espera a ver qué pasa. Este hombre no descansará hoy hasta dejar resuelto el asunto.


Boda de Booz y Rut

4 Más tarde, Booz fue a sentarse a la entrada del pueblo, que era el lugar donde se reunía la gente. En aquel momento pasaba por allí el pariente del cual Booz había hablado.


—Oye —le dijo Booz—, ven acá y siéntate.


El pariente fue y se sentó. 2 En seguida Booz llamó a diez ancianos del pueblo, y también les pidió que se sentaran con él. Cuando ellos se sentaron, 3 Booz le dijo a su pariente:


—Noemí, que ha vuelto de Moab, está decidida a vender el terreno que perteneció a nuestro pariente Elimélec. 4 Quiero que lo sepas, para que, si te interesa comprarlo, lo hagas ahora delante de estos testigos y de los ancianos del pueblo. Como tú eres el pariente más cercano de Elimélec, tienes el derecho de comprar su tierra. Pero si tú no la compras, házmelo saber, pues después de ti yo soy quien tiene ese derecho.


El pariente contestó:


—La compro.


5 Entonces Booz le hizo esta aclaración:


—Ten en cuenta que si compras el terreno de Noemí, quedas también obligado a casarte con Rut, la viuda moabita, para que la propiedad siga a nombre del difunto.


6 Al oír esto, el pariente contestó:


—En ese caso no puedo hacer la compra, porque podría perjudicar mi herencia. Pero si tú quieres comprar, hazlo; yo te cedo mis derechos de compra.


7 En aquellos tiempos había en Israel una costumbre: cuando uno cedía a otro el derecho de parentesco, o cuando se cerraba un contrato de compra-venta, el que cedía o vendía se quitaba una sandalia y se la daba al otro. De acuerdo, pues, con esta costumbre, 8 el pariente de Booz se quitó la sandalia, se la dio a Booz y le dijo:


—Compra tú.


9 Entonces Booz dijo a los ancianos y a los allí presentes:


—Todos ustedes son hoy testigos de que le compro a Noemí las propiedades de Elimélec, Quilión y Mahlón. 10 También son testigos de que tomo por esposa a Rut, la viuda moabita, para que la propiedad se mantenga a nombre de Mahlón, su difunto esposo. Así no se borrará el nombre de Mahlón de entre los suyos, ni será olvidado en este pueblo. Hoy son ustedes testigos.


11 Los ancianos y todos los presentes contestaron:


—Sí, lo somos. ¡El Señor haga que la mujer que va a entrar en tu casa sea como Raquel y Lía, de quienes descendemos todos los israelitas! Y tú, sé un hombre ilustre en Efrata, un hombre notable en Belén. 12 Que el Señor te dé muchos hijos de esta mujer. Que tengas una familia numerosa, como la tuvo Fares, el hijo de Tamar y Judá.


13 Así fue como Booz se casó con Rut. Y se unió a ella, y el Señor permitió que quedara embarazada y que tuviera un hijo.


14 Entonces las mujeres decían a Noemí:


—¡Alabado sea el Señor, que te ha dado hoy un nieto para que cuide de ti! ¡Ojalá tu nieto sea famoso en Israel! 15 Él te dará ánimos y te sostendrá en tu vejez, porque es el hijo de tu nuera, la que tanto te quiere y que vale para ti más que siete hijos.


16 Noemí tomó al niño en su regazo y se encargó de criarlo. 17 Al verlo, las vecinas decían:


—¡Le ha nacido un hijo a Noemí!


Y le pusieron por nombre Obed. Éste fue el padre de Jesé y abuelo de David.


Los antepasados de David

18 Éstos fueron los descendientes de Fares: Fares fue el padre de Hesrón, 19 Hesrón fue el padre de Ram, Ram fue el padre de Aminadab, 20 Aminadab fue el padre de Nahasón, Nahasón fue el padre de Salmón, 21 Salmón fue el padre de Booz, Booz fue el padre de Obed, 22 Obed fue el padre de Jesé, y Jesé fue el padre de David.


Juan 4:43-54

Dios Habla Hoy

Jesús sana al hijo de un oficial del rey

43 Pasados esos dos días, Jesús salió de Samaria y siguió su viaje a Galilea. 44 Porque, como él mismo dijo, a un profeta no lo honran en su propia tierra. 45 Cuando llegó a Galilea, los de aquella región lo recibieron bien, porque también habían ido a la fiesta de la Pascua a Jerusalén y habían visto todo lo que él hizo entonces.


46 Jesús regresó a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había un alto oficial del rey, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. 47 Cuando el oficial supo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a su casa y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir. 48 Jesús le contestó:


—Ustedes no creen, si no ven señales y milagros.


49 Pero el oficial le dijo:


—Señor, ven pronto, antes que mi hijo se muera.


50 Jesús le dijo entonces:


—Vuelve a casa; tu hijo vive.


El hombre creyó lo que Jesús le dijo, y se fue. 51 Mientras regresaba a su casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron:


—¡Su hijo vive!


52 Él les preguntó a qué hora había comenzado a sentirse mejor su hijo, y le contestaron:


—Ayer a la una de la tarde se le quitó la fiebre.


53 El padre cayó entonces en la cuenta de que era la misma hora en que Jesús le dijo: «Tu hijo vive»; y él y toda su familia creyeron en Jesús.


54 Ésta fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús, cuando volvió de Judea a Galilea.


Salmos 105:16-36

Dios Habla Hoy

16 Hizo venir hambre a aquella tierra,

y les quitó todo alimento.

17 Pero envió delante de ellos a José,

al que habían vendido como esclavo.

18 Le lastimaron los pies con cadenas;

¡lo aprisionaron con hierros!

19 La palabra del Señor puso a prueba a José,

hasta que se cumplió lo que José había anunciado.

20 El rey, el que gobernaba a mucha gente,

ordenó que le dieran libertad;

21 lo nombró amo y señor de su casa

y de todo cuanto tenía,

22 para que enseñara e hiciera sabios

a los jefes y a los ancianos.


23 Vino después Israel, que es Jacob,

y vivió como extranjero en Egipto,

en la tierra de Cam.

24 Dios hizo grande en número a su pueblo,

y más fuerte que los egipcios.

25 Pero hizo que los egipcios

se pusieran en contra de su pueblo

y engañaran a los siervos de Dios.


26 Entonces Dios envió a su siervo Moisés,

y a Aarón, a quien había escogido,

27 y ellos realizaron señales de Dios en el desierto:

¡grandes maravillas en la tierra de Cam!

28 Envió Dios una oscuridad que todo lo cubrió,

pero los egipcios desatendieron sus palabras.

29 Convirtió en sangre el agua de sus ríos,

y mató a sus peces;

30 infestó de ranas el país,

y aun la alcoba del rey.

31 Habló Dios, y nubes de tábanos y mosquitos

invadieron el territorio egipcio.

32 En vez de lluvia, envió granizo

y llamas de fuego sobre el país.

33 Destrozó sus viñas y sus higueras;

¡destrozó los árboles de Egipto!

34 Habló Dios, y llegaron las langostas;

¡tantas eran, que no se podían contar!

35 ¡Devoraron la hierba del campo

y todo lo que la tierra había producido!

36 ¡Hirió de muerte, en Egipto mismo,

al primer hijo de toda familia egipcia!


Proverbios 14:26-27

Dios Habla Hoy

26 El honrar al Señor es una firme esperanza

que da seguridad a los hijos.


27 El honrar al Señor es fuente de vida

que libra de los lazos de la muerte.


Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.


DAB Español, Viernes 08 de Mayo

Día 128, DAB Español, Viernes 08 de Mayo 1 Samuel 2:22-4:22; Juan 5:24-47; Salmos 106:1-12; Proverbios 14:30-31 (Dios Habla Hoy (DHH)) Su ...