Sunday, June 21, 2026

DAB Español, Lunes 22 de Junio

Día 173, DAB Español, Lunes 22 de Junio


2 Reyes 3:1-4:17; Hechos 14:8-28; Salmos 140; Proverbios 17:22 (Nueva Biblia Viva (NBV))










2 Reyes 3:1-4:17

Nueva Biblia Viva

Los moabitas se rebelan

3 Jorán hijo de Acab comenzó su reinado sobre Israel durante el año décimo octavo del rey Josafat, de Judá, y reinó doce años. Su capital fue Samaria. 2 Fue un hombre muy perverso, pero no tanto como lo habían sido su padre y su madre, porque al menos él derribó el altar de Baal, que su padre había construido. 3 Sin embargo, siguió practicando el gran pecado de Jeroboán hijo de Nabat, quien había hecho que el pueblo de Israel adorara ídolos.


4 El rey Mesá, de Moab, y su pueblo eran criadores de ovejas. Pagaban a Israel un tributo anual de cien mil corderos y la lana de cien mil carneros; 5 pero después de la muerte de Acab, el rey de Moab se rebeló contra Israel. 6-8 Inmediatamente el rey Jorán convocó a todo Israel, y envió este mensaje al rey Josafat, de Judá:


―El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Me ayudarás a pelear contra ellos?


―Desde luego que sí —contestó Josafat—. Mi pueblo y mis caballos son tuyos, y están a tus órdenes. ¿Cuáles son tus planes de batalla?


―Atacaremos desde el desierto de Edom —respondió Jorán.


9 Salieron los reyes de Israel y Judá con el rey de Edom y dieron un rodeo a través del desierto durante siete días; pero no había agua para los hombres ni para los animales de carga.


10 ―¿Qué haremos? —preguntó el rey de Israel—. El Señor nos ha traído aquí para que el rey de Moab nos derrote.


11 Pero Josafat, rey de Judá, preguntó:


―¿No hay aquí algún profeta del Señor con nosotros? Si lo hay, podemos preguntarle qué hemos de hacer.


―Eliseo hijo de Safat, que era siervo de Elías, vive cerca de aquí —respondió uno de los oficiales del rey de Israel.


12 ―Muy bien —respondió Josafat—. Él nos dará palabra del Señor.


Entonces los reyes de Israel, Judá y Edom fueron a consultar a Eliseo.


13 ―No quiero nada contigo —le dijo Eliseo al rey Jorán, de Israel—. Ve y pregúntales a los falsos profetas de tu padre y de tu madre.


Pero Jorán le respondió:


―No, porque es el Señor quien nos ha traído aquí para ser destruidos por el rey de Moab.


14 ―Juro por el Señor mi Dios que no me preocuparía por ti, si no fuera por la presencia del rey Josafat, de Judá —respondió Eliseo—. 15 Trae a alguien que pueda tocar el arpa.


Y mientras el músico tocaba el arpa, le llegó el mensaje del Señor a Eliseo.


16 ―El Señor dice que abran muchas zanjas en este valle seco, 17 pues, aunque no verán viento ni lluvia, este valle se llenará de agua, y tendrán suficiente para ustedes y para los animales. 18 Pero esto es sólo el comienzo, porque el Señor les dará la victoria sobre los moabitas. 19 Conquistarán sus mejores ciudades, aun las que están fortificadas; derribarán sus árboles frutales, taparán todas las fuentes de agua, y llenarán de piedras sus campos.


20 Y así fue. Al día siguiente, a la hora de ofrecer el sacrificio de la mañana, desde Edom comenzó a correr el agua, y todo el lugar quedó inundado.


21 Cuando la gente de Moab se enteró de que los reyes avanzaban hacia ellos, movilizaron a todo hombre que pudiera pelear, anciano y joven, y se pusieron a lo largo de su frontera. 22 Pero al amanecer del día siguiente, el sol proyectó su rojo resplandor sobre el agua, y esta se veía roja.


23 «¡Es sangre! —exclamaron—. Los reyes se han atacado y se han dado muerte unos a otros. ¡Vamos y recojamos el botín!».


24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los israelitas salieron y los atacaron. Entonces los moabitas emprendieron la huida. Los hombres de Israel avanzaron y entraron en el territorio de Moab, destruyendo todo lo que encontraban. 25 Destruyeron las ciudades, cubrieron de piedras todo terreno bueno para el cultivo, taparon los manantiales, y talaron los árboles frutales. Al final, sólo quedó el fuerte de Quir Jaréset, pero los hombres que estaban armados de hondas lo rodearon y conquistaron.


26 Cuando el rey de Moab vio que había perdido la batalla, dirigió a setecientos de sus soldados en un último y desesperado intento de alcanzar al rey de Edom, pero fracasó. 27 Entonces tomó a su hijo mayor, que era el heredero al trono, y lo sacrificó como holocausto sobre el muro. Esto hizo que los israelitas sintieran indignación, y por eso, se retiraron y regresaron a su tierra.


El aceite de la viuda

4 Un día la esposa de uno de los miembros de la escuela de profetas le contó a Eliseo que su esposo había muerto. Era un hombre que amaba a Dios, según dijo ella. Pero al morir debía algún dinero, y el acreedor le estaba exigiendo su pago. Si ella no pagaba, la amenazó con llevarse a sus dos hijos como esclavos.


2 ―¿Qué puedo hacer por ti? —le preguntó Eliseo—. ¿Qué tienes en la casa?


―Absolutamente nada, salvo un cántaro de aceite de oliva —contestó ella.


3 ―Entonces pide prestadas cuantas vasijas puedas de tus amigas y vecinos —le ordenó—. 4 Luego entra en casa con tus hijos, cierra la puerta y echa aceite de oliva de tu cántaro en las vasijas que hayas pedido prestadas, y ve poniendo aparte las que vayas llenando.


5 Ella lo hizo así. Sus hijos le iban pasando las vasijas, y ella las llenaba de aceite. 6 Después de haber llenado hasta el borde varias vasijas, la mujer le dijo a uno de sus hijos:


―Pásame otra vasija.


―No hay más —le contestó el hijo.


Y entonces, en ese mismo momento, el aceite que estaba en el cántaro se acabó. 7 Cuando le contó al profeta lo que había ocurrido, él le dijo:


―Ve y vende el aceite. Con lo que te den por la venta, podrás pagar la deuda, y te quedará dinero suficiente para que tú y tus hijos sigan viviendo.


El hijo de la sunamita

8 Un día que Eliseo fue a Sunén, una mujer importante de la ciudad lo invitó a comer. Después, cada vez que él pasaba por allí, se detenía a cenar.


9 La mujer entonces le dijo a su marido: «Estoy segura de que este hombre que se detiene de vez en cuando aquí en nuestra casa es un profeta. 10 Hagamos una habitación en la terraza para que, cada vez que venga al pueblo, se quede ahí. Podemos poner una cama, una mesa, una silla y una lámpara. Así, cuando venga, tendrá un lugar donde quedarse».


11-12 Un día que Eliseo estaba descansando en la habitación, le dijo a su sirviente Guiezi:


―Dile a la mujer que quiero hablar con ella.


Cuando ella llegó, 13 él le dijo a Guiezi:


―Dile que apreciamos la bondad que nos ha mostrado. Pregúntale qué podemos hacer por ella. ¿Querrá que diga una palabra en su favor al rey o al jefe del ejército?


―No —respondió ella—, estoy perfectamente contenta.


14 ―¿Qué podemos hacer por ella? —volvió a preguntarle Eliseo a Guiezi más tarde.


Guiezi sugirió:


―Ella no tiene hijos, y su marido es ya anciano.


15-16 ―Dile que vuelva —le dijo Eliseo.


Cuando ella regresó, él conversó con ella, mientras estaba parada en la puerta.


―El próximo año por este tiempo, tendrás un hijo —le dijo Eliseo.


―¡Varón de Dios! —exclamó ella—, no bromee de esa manera.


17 Pero era cierto. Pronto la mujer concibió y tuvo un niño, tal como Eliseo lo había profetizado.


Hechos 14:8-28

Nueva Biblia Viva

En Listra y Derbe

8 Estando en Listra, pasaron junto a un hombre inválido de nacimiento, que nunca había caminado porque tenía los pies tullidos. 9 Ese hombre estaba muy atento a la predicación de Pablo. Este, al notarlo, comprendió que aquel hombre tenía suficiente fe para obtener su sanidad.


10 ―¡Levántate! —le ordenó Pablo.


E inmediatamente el hombre se puso de pie y salió caminando.


11 Cuando el gentío vio lo que Pablo había hecho, gritaron (en el dialecto local):


―¡Estos son dioses con cuerpos humanos que han venido a visitarnos!


12 ¡Creían que Bernabé era Zeus y que Pablo, por cuanto era el orador principal, era Hermes! 13 El sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba situado en las afueras de la ciudad, llevó flores y toros para ofrecerles sacrificios, junto con el gentío. 14 Cuando Bernabé y Pablo se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, se rasgaron la ropa y se lanzaron entre la multitud gritando:


15 ―¡Señores! ¿Qué están haciendo? ¡Nosotros somos seres humanos como cualquiera de ustedes! Hemos venido a traerles las buenas noticias de que deben dejar ya estas cosas que no sirven para nada, y que se vuelvan al Dios viviente que hizo los cielos, la tierra, el mar y cuanto en ellos existe. 16 En el pasado, Dios permitió que las naciones anduvieran en sus propios caminos, 17 aunque nunca las dejó sin algo que hablara de él. ¡Y les dio la lluvia, las buenas cosechas, y llenó de alimentos y alegría los corazones!


18 A pesar de todo lo que dijeron, a duras penas pudieron evitar que el gentío les ofreciera sacrificio.


19 Sin embargo, llegaron de Antioquía e Iconio varios judíos que hicieron que ese gentío cambiara de parecer y apedreara a Pablo. Como creían que estaba muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. 20 Pero luego, mientras los creyentes lo rodeaban, Pablo se levantó y regresó a la ciudad. Al día siguiente él y Bernabé partieron rumbo a Derbe.


El regreso a Antioquía de Siria

21 Después de predicar el evangelio en Derbe y ganar muchos discípulos, regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22 donde fortalecieron a los discípulos y los animaron a seguir firmes en la fe. Les decían que era necesario que entraran al reino de Dios después de pasar por muchas tribulaciones.


23 Además, nombraron ancianos en cada iglesia, a los cuales, después de orar y ayunar con ellos, encomendaron al cuidado del Señor en quien habían creído.


24 Luego, ya de regreso, pasaron por Pisidia y Panfilia, 25 predicaron de nuevo en Perge y fueron a Atalía. 26 Finalmente, regresaron por barco a Antioquía, donde los habían encomendado a la gracia de Dios para que realizaran el trabajo que acababan de completar.


27 Sin perder tiempo, reunieron a la iglesia y les informaron de todo lo que Dios había hecho por medio de ellos y les contaron cómo Dios había abierto la puerta de la fe también a los gentiles.


28 Y permanecieron en Antioquía mucho tiempo con los discípulos.


Salmos 140

Nueva Biblia Viva

Al director musical. Salmo de David.

140 Señor, líbrame de los hombres malvados. Guárdeme de los violentos, 2 que todo el día fomentan pleitos y traman en su corazón el mal. 3 Afilan sus lenguas como lenguas de serpiente; veneno de víbora escurre por sus labios. 4 Guárdeme del poder de ellos; protégeme del poder de los impíos, de los que traman hacerme caer. 5 Esos orgullosos me han tendido una trampa; han puesto los lazos de su red, han tendido trampas a lo largo de mi camino.


6 Yo le dije al Señor: «Tú eres mi Dios». Escucha, Señor, mi súplica por misericordia. 7 Señor soberano, mi salvador poderoso que me protege en el día de la batalla. 8 No cumplas, Señor, sus perversos caprichos; no permitas que sus planes prosperen, para que no se llenen de orgullo. 9 Haz que sus planes se vuelvan contra ellos mismos. Que sean destruidos por el mismo mal que planearon para mí. 10 Que caigan brasas sobre sus cabezas, arrójalos al fuego, a profundos hoyos de donde no puedan escapar. 11 No permitas que prosperen los mentirosos aquí en nuestra tierra; que la calamidad caiga con gran fuerza y violencia. 12 Pero el Señor ciertamente auxiliará a los perseguidos por aquellos; él mantendrá los derechos de los pobres. 13 Ciertamente los justos están alabando tu nombre y vivirán en tu presencia.


Proverbios 17:22

Nueva Biblia Viva

22 El corazón alegre es una buena medicina, pero el ánimo triste debilita el cuerpo.


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Saturday, June 20, 2026

DAB Español, Domingo 21 de Junio

Día 172, DAB Español, Domingo 21 de Junio


2 Reyes 1:1-2:25; Hechos 13:42-14:7; Salmos 139; Proverbios 17:19-21 (Nueva Biblia Viva (NBV))










2 Reyes 1-2

Nueva Biblia Viva

El juicio del Señor contra Ocozías

1 Después de la muerte del rey Acab, Moab se declaró independiente y se negó a seguir pagando tributos a Israel.


2 Ocozías, el nuevo rey de Israel, que se había caído de la terraza de su palacio en Samaria y había quedado seriamente herido, envió mensajeros al santuario del dios de Baal Zebub, dios de Ecrón, a preguntar si se recuperaría de sus heridas.


3 Pero un ángel del Señor le dijo al profeta Elías: «Ve al encuentro de los mensajeros que el rey de Samaria ha enviado a Ecrón, y pregúntales: “¿Es que no hay Dios en Israel, que van a preguntarle a Baal Zebub, el dios de Ecrón, si el rey se pondrá bien?”. 4-5 Por cuanto el rey Ocozías ha hecho esto, el Señor le dice: “No te sanarás, sino que morirás”».


Cuando Elías les dijo esto a los mensajeros, ellos regresaron inmediatamente ante el rey.


―¿Por qué han regresado tan pronto? —les preguntó.


6 ―Un hombre vino a nosotros —contestaron— y nos dijo que regresáramos ante usted a decirle: “Por qué envías a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón? ¿Es que no hay Dios en Israel? Por haber hecho esto, el Señor le hace saber al rey que no se recuperará de sus heridas, sino que morirá”.


7 ―¿Quién era aquel individuo? —preguntó el rey—. ¿Qué aspecto tenía?


8 ―Llevaba un abrigo de pelo —le respondieron—, y usaba un cinturón ancho de cuero.


―¡Era el profeta Elías! —exclamó el rey.


9 Entonces envió a un oficial con cincuenta soldados, a arrestarlo. Lo encontraron sentado en la cumbre de una colina. El capitán le dijo:


―Varón de Dios, el rey nos ha mandado a que te llevemos ante él.


10 Pero Elías respondió:


―Si yo soy un varón de Dios, que descienda fuego del cielo y te destruya junto con tus cincuenta hombres.


Y descendió fuego del cielo sobre ellos, y los mató a todos.


11 El rey envió a otro oficial, con cincuenta hombres, a que le dijera:


―Varón de Dios, el rey dice que debes bajar inmediatamente.


12 Elías respondió:


―Si soy un varón de Dios, que descienda fuego del cielo y te destruya a ti con tus cincuenta hombres.


Y nuevamente descendió fuego de Dios, y los quemó.


13 Una vez más, el rey envió cincuenta hombres, pero esta vez el oficial se puso de rodillas ante Elías, y le rogó:


―Varón de Dios, perdona mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos. 14 Yo sé que los otros dos oficiales y sus soldados, que vinieron antes de nosotros, murieron quemados por el fuego que cayó del cielo. Por eso, te pido que nos perdones la vida.


15 Entonces el ángel del Señor le dijo a Elías: «No temas. Ve con él».


Y Elías fue ante la presencia del rey.


16 ―¿Por qué enviaste mensajeros a consultar acerca de tu enfermedad a Baal Zebub, dios de Ecrón? —preguntó Elías—. ¿Acaso no hay un Dios en Israel a quien consultar? Por cuanto has hecho esto, no te levantarás de esta cama; ciertamente morirás.


17 Ocozías murió de la manera anunciada por Elías, y Jorán fue el nuevo rey, porque Ocozías no tenía un hijo que le sucediera en el trono. Esto ocurrió en el segundo año del reinado de Jorán hijo de Josafat, rey de Judá. 18 El resto de la historia de Ocozías y su reinado está registrado en el libro de los reyes de Israel.


Elías llevado al cielo

2 Llegó el día en que el Señor se iba a llevar a Elías al cielo en un torbellino. Elías le dijo a Eliseo cuando salieron de Guilgal:


2 ―Quédate aquí, porque el Señor me ha dicho que vaya a Betel.


Pero Eliseo le respondió:


―Juro por el Señor y por tu vida que no te dejaré.


Entonces fueron juntos a Betel. 3 Allí los jóvenes que se preparaban para la labor profética salieron a recibirlos, y le preguntaron a Eliseo:


―¿Sabes que hoy el Señor va a llevarse a tu maestro de tu lado?


―¡Cállense! —dijo Eliseo—. ¡Desde luego que lo sé!


4 Poco después Elías dijo a Eliseo:


―Quédate en Betel, porque el Señor me ha enviado a Jericó.


Pero Eliseo le replicó:


―Juro por el Señor y por tu vida que no te dejaré.


Y se fueron juntos a Jericó. 5 Entonces los jóvenes que se preparaban para profetas en Jericó se acercaron a Eliseo, y le preguntaron:


―¿Sabes que hoy el Señor va a llevarse a tu maestro de tu lado?


―¡Cállense! —les ordenó—. ¡Por supuesto que lo sé!


6-7 Luego Elías le dijo a Eliseo:


―Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al río Jordán.


Pero Eliseo le respondió como antes:


―Juro por el Señor y por tu vida que no te dejaré.


Y partieron juntos y se pararon junto al río Jordán, mientras cincuenta de los jóvenes profetas miraban desde la distancia. 8 Elías dobló su túnica y golpeó con ella las aguas, y el río se abrió ante ellos, y cruzaron por tierra seca.


9 Cuando llegaron a la otra orilla, Elías le dijo a Eliseo:


―¿Qué deseas que te conceda antes de ser llevado arriba?


Y Eliseo le respondió:


―Concédeme el doble del poder profético que tú has tenido.


10 ―Has pedido algo difícil —respondió Elías—. Si me ves cuando sea quitado de tu lado, entonces obtendrás lo que has pedido. Pero si no me ves, no te será concedido.


11 Mientras caminaban juntos y conversaban, repentinamente un carro de fuego, tirado por caballos de fuego, apareció y se puso entre ellos, y Elías fue llevado al cielo en un torbellino.


12 Eliseo, al verlo, gritó: «¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel y su guía!».


Eliseo no volvió a ver a Elías.


Luego, rasgó sus vestidos y los partió en dos. 13-14 Recogió la túnica de Elías, regresó a la orilla del río Jordán, y golpeó las aguas con ella, al tiempo que exclamaba: «¿Dónde está el Dios de Elías?». Apenas golpeó las aguas, estas se separaron, y Eliseo pudo cruzar el río en seco.


15 Cuando los jóvenes profetas de Jericó vieron lo ocurrido, exclamaron: «¡El espíritu de Elías está sobre Eliseo!». Y fueron a su encuentro, y lo saludaron con respeto.


16 ―Señor —le dijeron—, basta con que diga usted una palabra y nuestros mejores corredores, cincuenta de ellos, buscarán en el desierto a su amo; quizás el Espíritu del Señor lo ha dejado en alguna montaña o en alguna barranca.


―No —dijo Eliseo—, no se preocupen.


17 Pero ellos siguieron presionándolo, hasta que él se sintió molesto, y les dijo:


―¡Muy bien, vayan!


Cincuenta de ellos estuvieron buscando a Elías durante tres días, y no lo pudieron encontrar.


18 Eliseo estaba todavía en Jericó cuando regresaron.


―Les dije que no fueran —los reprendió.


Eliseo purifica el agua

19 Entonces un grupo de ciudadanos notables de Jericó visitaron a Eliseo:


―Tenemos un problema —le dijeron—. Esta ciudad tiene una localización muy hermosa, como puede usted ver; pero el agua es mala y hace que la tierra sea improductiva.


20 ―Bien —les dijo—, tráiganme una vasija nueva llena de sal. Ellos hicieron lo que les pidió. 21 Entonces Eliseo se dirigió al manantial, que estaba en las afueras de la ciudad, y lanzando la sal en el manantial, declaró:


―El Señor ha purificado estas aguas. Ya no causarán más muerte ni esterilidad.


22 Y así ocurrió. El agua quedó purificada, tal como Eliseo lo dijo.


Eliseo maldice a los burlones

23 Eliseo salió de Jericó y se dirigió a Betel. En el camino, unos muchachos de la ciudad comenzaron a burlarse de él. «¡Calvo, sube al cielo tú también! ¡Calvo, sube!». 24 Él se dio vuelta, y los maldijo en el nombre del Señor. Al instante, dos osas salieron del bosque y mataron a cuarenta y dos de ellos. 25 De allí, Eliseo fue al monte Carmelo, y luego regresó a Samaria.


Hechos 13:42-14:7

Nueva Biblia Viva

42 Al salir de la sinagoga, les pidieron que regresaran a hablarles la siguiente semana. 43 Pero muchos judíos y gentiles piadosos que adoraban en la sinagoga siguieron a Pablo y a Bernabé, y estos les aconsejaron que permanecieran fieles en la gracia que Dios les ofrecía.


44 A la semana siguiente, casi la ciudad entera fue a escucharlos predicar la palabra de Dios. 45 Pero cuando los judíos vieron el gentío, llenos de celos se pusieron a blasfemar y a rebatir las palabras de Pablo.


46 Entonces Pablo y Bernabé valientemente les dijeron: «Era necesario que las buenas noticias de Dios las conocieran primero ustedes los judíos. Pero como las rechazan y se muestran indignos de la vida eterna, no nos queda otro remedio que ofrecérselas a los gentiles. 47 Después de todo, el Señor nos lo ha ordenado:


»“Te he convertido en luz que ilumina a los gentiles y, por lo tanto, les has de llevar la salvación hasta lo más recóndito del mundo”».


48 Al oír esto los gentiles sintieron una gran alegría y celebraron la palabra del Señor. Y creyeron los que estaban destinados para obtener la vida eterna. 49 Y el mensaje de Dios se propagó en toda aquella región.


50 Pero un día, los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los jefes de la comunidad, y persiguieron a Pablo y Bernabé y los expulsaron de la localidad. 51 Ellos se sacudieron entonces el polvo de los pies, como señal, contra la ciudad y se fueron a Iconio. 52 Y sus discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.


En Iconio

14 Pablo y Bernabé fueron a la sinagoga judía en Iconio y predicaron de tal modo que un gran número de gentiles y judíos creyeron. 2 Pero los judíos incrédulos sembraron mala voluntad entre los gentiles contra los hermanos. 3 Sin embargo, Pablo y Bernabé permanecieron allí bastante tiempo, predicando abiertamente en el nombre del Señor; quien les concedía el poder de hacer grandes milagros que confirmaban el mensaje de su gracia.


4 La opinión de los habitantes de la ciudad estaba dividida. Unos estaban de parte de los judíos y otros respaldaban a los apóstoles. 5 Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de que los judíos y los gentiles, junto con sus dirigentes, estaban urdiendo un plan para que los atacaran y apedrearan, 6 huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a las regiones adyacentes, 7 y allí predicaron el evangelio.


Salmos 139

Nueva Biblia Viva

Al director musical. Salmo de David.

139 Señor, tú me has examinado el corazón y me conoces muy bien. 2 Sabes si me siento o me levantó. Cuando estoy lejos, conoces cada uno de mis pensamientos. 3 Trazas la senda delante de mí, y me dices dónde debo descansar. Cada momento sabes dónde estoy. 4 Sabes lo que voy a decir antes que lo diga, Señor. 5 Por delante y por detrás me rodeas, y colocas tu mano sobre mi cabeza.


6 Conocimiento tan maravilloso está más allá de mi comprensión; tan grande es que no puedo entenderlo. 7 ¡Jamás podré alejarme de tu Espíritu! ¡Jamás podré huir de su presencia! 8 Si me voy al cielo, allí estás tú. Si desciendo al lugar de los muertos, allí estás. 9 Si cabalgo en los vientos matutinos y habito en los lejanos océanos, 10 aun allí me guiará tu mano, tu fuerza me sostendrá. 11 Puedo pedirle a las tinieblas que me oculten; y a la luz que me rodea que se haga noche. 12 Pero aun en las tinieblas no puedo ocultarme de ti; para ti la noche es tan brillante como el día. Para ti son lo mismo las tinieblas que la luz.


13 Tú hiciste todas las delicadas partes internas de mi cuerpo y las uniste en el vientre de mi madre. 14 ¡Gracias por haberme hecho tan admirable! Es admirable pensar en ello. Maravillosa es la obra de tus manos, y eso lo sé muy bien. 15 Tú me observaste cuando en lo más recóndito era yo formado. 16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.


17 ¡Cuán preciosos son los pensamientos que tienes de mí, oh Dios! ¡Son innumerables! 18 No puedo contarlos, superan en número a los granos de arena. Y cuando despierto en la mañana, tú todavía estás conmigo.


19 Dios, si solamente destruyeras a los malvados. ¡Apártense de mi vida, ustedes, asesinos! 20 Ellos blasfeman contra ti; tus enemigos toman tu nombre en vano. 21 Señor, ¿no debo odiar a quienes te odian? ¿No detesto a los que te rechazan? 22 Sí, los odio, con un odio implacable, pues tus enemigos son mis enemigos.


23 Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. 24 Señálame lo que en mí te ofende, y guíame por la senda de la vida eterna.


Proverbios 17:19-21

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19 Al que le gusta pecar, le gusta pelear; el que abre mucho la boca, busca que se la rompan.


20 El hombre de corazón perverso jamás prospera; el de lengua mentirosa caerá en desgracia.


21 Es doloroso ser el padre de un necio; no hay alegría en ser el padre de un tonto.


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DAB Español, Sábado 20 de Junio

Día 171, DAB Español, Sábado 20 de Junio


1 Reyes 22:1-53; Hechos 13:16-41; Salmos 138; Proverbios 17:17-18 (Reina Valera Actualizada (RVA-2015))










1 Reyes 22

Reina Valera Actualizada

Acab y Josafat van contra

los sirios

22 Tres años pasaron sin que hubiera guerra entre Siria e Israel. 2 Y aconteció al tercer año que Josafat, rey de Judá, descendió a visitar al rey de Israel. 3 Entonces el rey de Israel dijo a sus servidores:


—¿Saben que Ramot de Galaad nos pertenece? ¡Y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de mano del rey de Siria!


4 Luego preguntó a Josafat:


—¿Irás conmigo a la guerra a Ramot de Galaad?


Y Josafat respondió al rey de Israel:


—Yo soy como eres tú, y mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos.


5 Además, Josafat dijo al rey de Israel:


—Por favor, consulta hoy la palabra del SEÑOR.


6 Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les preguntó:


—¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad, o desistiré?


Ellos respondieron:


—Sube, porque el Señor la entregará en mano del rey.


7 Entonces preguntó Josafat:


—¿No hay aquí todavía algún profeta del SEÑOR, para que consultemos por medio de él?


8 El rey de Israel respondió a Josafat:


—Todavía hay un hombre por medio del cual podríamos consultar al SEÑOR; pero yo lo aborrezco, porque no me profetiza el bien, sino el mal. Es Micaías hijo de Imla.


Josafat respondió:


—No hable así el rey.


9 Entonces el rey de Israel llamó a un funcionario y le dijo:


—Trae pronto a Micaías hijo de Imla.


10 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, vestidos con sus vestiduras reales, estaban sentados, cada uno en su trono, en la era a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 11 Sedequías hijo de Quenaana se había hecho unos cuernos de hierro y decía:


—Así ha dicho el SEÑOR: “¡Con estos embestirás a los sirios, hasta acabar con ellos!”.


12 Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo:


—Sube a Ramot de Galaad y triunfa, porque el SEÑOR la entregará en mano del rey.


13 El mensajero que había ido a llamar a Micaías le habló diciendo:


—He aquí, las palabras de los profetas unánimamente anuncian el bien al rey. Sea, pues, tu palabra como la de uno de ellos, y anuncia el bien.


14 Pero Micaías respondió:


—¡Vive el SEÑOR, que lo que el SEÑOR me diga, eso hablaré!


15 Llegó al rey, y el rey le preguntó:


—Micaías, ¿iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o desistiremos?


Él respondió:


—Sube y triunfa, porque el SEÑOR la entregará en mano del rey.


16 El rey le dijo:


—¿Cuántas veces tengo que hacerte jurar que no me digas sino la verdad en el nombre del SEÑOR?


17 Entonces respondió:


—He visto a todo Israel dispersado por los montes como ovejas que no tienen pastor. Y el SEÑOR dijo: “Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz”.


18 Entonces el rey de Israel dijo a Josafat:


—¿No te dije que no profetizaría acerca de mí el bien, sino el mal?


19 Luego dijo Micaías:


—Escucha, pues, la palabra del SEÑOR: Yo he visto al SEÑOR sentado en su trono; y todo el ejército de los cielos estaba de pie junto a él, a su derecha y a su izquierda. 20 Entonces el SEÑOR preguntó: “¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?”. Y uno respondía de una manera, y otro respondía de otra manera. 21 Entonces salió un espíritu, se puso delante del SEÑOR y dijo: “Yo lo induciré”. El SEÑOR le preguntó: “¿De qué manera?”. 22 Y él le respondió: “Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas”. Y el SEÑOR dijo: “Tú lo inducirás, y también prevalecerás. Sal y hazlo así”. 23 Ahora pues, he aquí que el SEÑOR ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, porque el SEÑOR ha decretado el mal con respecto a ti.


24 Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciéndole:


—¿Por qué camino[a] se apartó de mí el Espíritu del SEÑOR, para hablarte a ti?


25 Y Micaías respondió:


—¡He aquí, tú lo verás aquel día, cuando te metas de cuarto en cuarto para esconderte!


26 Entonces dijo el rey de Israel:


—Toma a Micaías y hazlo volver a Amón, alcalde de la ciudad, y a Joás, hijo del rey. 27 Y di: “El rey ha dicho así: ‘Pongan a este en la cárcel y manténganlo con una escasa ración de pan y de agua, hasta que yo llegue en paz’”.


28 Y Micaías dijo:


—Si logras volver en paz, el SEÑOR no ha hablado por medio de mí. —Y añadió—: ¡Óiganlo, pueblos todos!


29 El rey de Israel subió con Josafat, rey de Judá, a Ramot de Galaad. 30 El rey de Israel dijo a Josafat:


—Yo me disfrazaré y entraré en la batalla; pero tú, vístete con tus vestiduras.


Entonces el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.


Derrota de Israel y muerte de Acab

31 Ahora bien, el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos jefes de los carros que tenía, diciendo: “No luchen contra chico ni contra grande, sino solo contra el rey de Israel”. 32 Y sucedió que cuando los jefes de los carros vieron a Josafat, dijeron:


—¡Ciertamente este es el rey de Israel!


Entonces se dirigieron hacia él para atacarlo pero Josafat gritó. 33 Y sucedió que al ver los jefes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de él. 34 Entonces un hombre tiró con su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura y la coraza. Y él dijo al que guiaba su carro:


—¡Da la vuelta y sácame de la batalla[b], porque he sido herido!


35 La batalla arreció aquel día, y el rey fue sostenido en pie en el carro, frente a los sirios. Y murió al atardecer. La sangre de la herida corría hasta el fondo del carro. 36 A la puesta del sol salió una proclama por todo el campamento, diciendo:


—¡Cada uno a su ciudad! ¡Cada uno a su tierra!


37 Murió, pues, el rey y fue llevado a Samaria; luego sepultaron al rey en Samaria. 38 Lavaron el carro junto al estanque de Samaria (donde las prostitutas se lavaban), mientras los perros lamían su sangre, conforme a la palabra que el SEÑOR había hablado.


39 Los demás hechos de Acab y todo lo que hizo, la casa de marfil y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 40 Acab reposó con sus padres, y su hijo Ocozías reinó en su lugar.


Resumen del reinado de Josafat

41 Josafat hijo de Asa comenzó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab rey de Israel. 42 Josafat tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Azuba hija de Silji.


43 Él anduvo en todo el camino de su padre Asa, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos del SEÑOR. Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo continuaba ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los lugares altos. 44 Josafat también hizo la paz con el rey de Israel.


45 Los demás hechos de Josafat, el poderío que logró y las guerras que llevó a cabo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 46 Él eliminó del país el resto de los varones consagrados a la prostitución ritual que habían quedado del tiempo de su padre Asa.


47 No había entonces rey en Edom; solo había un gobernador de parte del rey.


48 Josafat hizo barcos como los de Tarsis, para ir a Ofir por oro. Pero no fueron, pues los barcos se destrozaron en Ezión-geber. 49 Entonces Ocozías hijo de Acab dijo a Josafat: “Que vayan mis servidores con tus servidores en los barcos”. Pero Josafat no quiso.


50 Josafat reposó con sus padres y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David, su padre. Y su hijo Joram reinó en su lugar.


Ocozías, rey de Israel

51 Ocozías hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel, en Samaria, en el año diecisiete de Josafat, rey de Judá, y reinó dos años sobre Israel.


52 Él hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR y anduvo en el camino de su padre, en el camino de su madre y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel. 53 Sirvió a Baal y lo adoró, y provocó a ira al SEÑOR Dios de Israel, conforme a todas las cosas que su padre había hecho.


Footnotes

1 Reyes 22:24 Según LXX; heb. omite tu carro.

1 Reyes 22:34 Vers. antiguas tienen a sus ojos.

Hechos 13:16-41

Reina Valera Actualizada

16 Entonces Pablo se levantó, y haciendo una señal con la mano, dijo:


—Hombres de Israel y los que temen a Dios, oigan. 17 El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres. Enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de allí. 18 Por un tiempo como de cuarenta años los soportó[a] en el desierto. 19 Luego destruyó siete naciones en la tierra de Canaán, y les hizo heredar la tierra de ellas; 20 como unos cuatrocientos cincuenta años.


»Después de eso[b], les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21 Y a partir de entonces pidieron rey, y Dios les dio por cuarenta años a Saúl hijo de Quis, hombre de la tribu de Benjamín[c].


22 »Después de quitarlo, les levantó por rey a David, de quien dio testimonio diciendo: “He hallado a David hijo de Isaí, hombre conforme a mi corazón[d], quien hará toda mi voluntad”. 23 De la descendencia de David, conforme a la promesa, Dios trajo para Israel un Salvador, Jesús. 24 Antes de presenciar su venida, Juan predicó el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25 Entonces, cuando Juan terminaba su carrera, decía: “¿Quién pensaban que yo soy? Yo no lo soy. Más bien, he aquí viene tras mí uno de quien yo no soy digno de desatar el calzado de sus pies”[e].


26 »Hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre ustedes temen a Dios: A nosotros[f] nos ha sido enviado el mensaje de esta salvación. 27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, por no reconocer a Jesús ni hacer caso a las palabras de los profetas que se leen todos los sábados, las cumplieron al condenarlo. 28 Sin hallar en él ninguna causa digna de muerte, pidieron a Pilato que lo matara. 29 Y como habían cumplido todas las cosas escritas acerca de él, lo bajaron del madero y lo pusieron en el sepulcro. 30 Pero Dios le levantó de entre los muertos. 31 Y él apareció por muchos días a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo.


32 »Nosotros también les anunciamos las buenas nuevas de que la promesa que fue hecha a los padres, 33 esta la ha cumplido Dios para nosotros sus hijos[g], cuando resucitó a Jesús; como también está escrito en el Salmo segundo:


Mi hijo eres tú;


yo te he engendrado hoy[h].


34 »Y acerca de que le levantó de los muertos para no volver más a la corrupción, ha dicho así: Les daré las santas y fieles bendiciones prometidas a David[i]. 35 Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu Santo vea corrupción[j]. 36 Porque, después de haber servido en su propia generación a la voluntad de Dios, David murió, fue reunido con sus padres y vio corrupción. 37 En cambio, aquel a quien Dios levantó no vio corrupción.


38 »Por lo tanto, hermanos, sea conocido de ustedes que por medio de él se les anuncia el perdón de pecados. 39 Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudieron ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree. 40 Miren, pues, que no sobrevenga lo que está dicho en los Profetas:


41 Miren, burladores, asómbrense y perezcan. Porque yo hago una gran obra en sus días: una obra que jamás la creerán,


aunque alguien se las cuente[k].


Footnotes

Hechos 13:18 Algunos mss. antiguos tienen los llevó en sus brazos como una nodriza.

Hechos 13:20 Algunos mss. antiguos tienen …ellas. 20. Después de eso, por cuatrocientos cincuenta años les dio…; sobre las alusiones históricas, cf. Deut. 1:31; 7:1; Jos. 12:7, 8.

Hechos 13:21 Cf. 1 Sam. 8:5; 10:1.

Hechos 13:22 1 Sam. 13:14; cf. 1 Sam. 16:12, 13; Sal. 89:20.

Hechos 13:25 Cf. Juan 1:20, 27; Luc. 3:16.

Hechos 13:26 Algunos mss. antiguos tienen A ustedes les ha sido enviado el mensaje…

Hechos 13:33 Algunos mss. antiguos dicen para nuestros hijos.

Hechos 13:33 Sal. 2:7.

Hechos 13:34 Isa. 55:3 (LXX).

Hechos 13:35 Sal. 16:10 (LXX).

Hechos 13:41 Hab. 1:5 (LXX).

Salmos 138

Reina Valera Actualizada

Gratitud por el favor de Dios

138 Salmo de David.


Te doy gracias con todo mi corazón; delante de los dioses

te cantaré salmos.

2 Me postro hacia tu santo templo

y doy gracias a tu nombre

por tu misericordia y tu verdad, porque has engrandecido tu nombre

y tu palabra sobre todas las cosas.

3 El día que clamé, me respondiste; mucho valor infundiste a mi alma.

4 Oh SEÑOR, todos los reyes de la tierra te alabarán

cuando escuchen los dichos de tu boca.

5 Cantarán acerca de los caminos del SEÑOR

pues grande es la gloria del SEÑOR.

6 Aunque el SEÑOR es sublime, mira al humilde;

pero al altivo lo reconoce de lejos.

7 Aunque yo camine en medio de

la angustia,

tú me preservarás la vida.

Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano

y me salvará tu diestra.

8 El SEÑOR cumplirá su propósito en mí. Oh SEÑOR, tu misericordia es para siempre;

no desampares la obra de tus manos.


Proverbios 17:17-18

Reina Valera Actualizada

17 En todo tiempo ama el amigo,

y el hermano nace para el tiempo

de angustia.

18 El hombre falto de entendimiento

estrecha la mano,

dando fianza en presencia de su amigo.


Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

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DAB Español, Lunes 22 de Junio

Día 173, DAB Español, Lunes 22 de Junio 2 Reyes 3:1-4:17; Hechos 14:8-28; Salmos 140; Proverbios 17:22 (Nueva Biblia Viva (NBV)) Su navega...