Thursday, March 12, 2026

El Manto de Gracia de Dios 02

En esta lección estudiamos ejemplos prácticos de nuestra vida bajo el manto de Dios y fuera de ella – como en la oración, tratando con las relaciones , y ministrando a otros.







Lección 02                  El Manto de Gracia de Dios

 

Repaso       

 1. La gracia define al cristianismo

 2. Pablo estaba frustrado con los que comenzaron bajo la gracia y

     después seguían la religión

 3. Igual Jesús

 4. Según Colosenses, comenzamos bajo la gracia y así debemos 

     continuar

 5. El plan de Dios para nuestras vidas es uno de gracia, no simplemente 

     incluye la gracia

 6. Salmo 91 – Las bendiciones de vivir bajo la gracia de Dios    

 

Unos Ejemplos de Vida bajo el Manto  Otra vez Salmo 91:1-2

 A. Orando

  1. Bajo el Manto:

   a) Uno ve a Dios del punto de vista de su amor y seguridad

        Y por eso, ora según la voluntad de Dios y con toda fe

   b) Cree a Dios y confía en Él

   c) Recibe con toda confianza

   d) Reposa en la respuesta que Dios da y su tiempo.

      No intenta mejorar la respuesta que Dios da, ni hacer sugerencias

  2. Fuera de la cobertura del manto

    a) Nosotros, sin paz interna, tratamos de convencer a Dios, a

           nosotros mismos y a otros

    b) Cuando Dios habla y no nos gusta la respuesta o el tiempo,

           tratamos de negociar con Él, y hasta cambiar su respuesta.

    c) Tratamos de manipular a Dios

     1) Dios, Tú dices, Tú tienes que darme, ....

     2) Y en vez de ayuno, hacemos “Huelga de Hambre”

 B. Problemas de relaciones (familia, trabajo, etc.)

  1. Bajo la cobertura del manto

   a) Estás seguro en su amor y su favor “no merecido” que te

       cubre         

   b) Fácilmente recibes y extiendes el perdón (por estar seguro)

  2. Fuera de la cobertura del Manto

   a) Siempre tratas de justificarte a ti mismo en vez de reposar en

          su gracia, hasta hacer cosas religiosas para mostrar tu justicia

   b) No puedes perdonar y soltar a otros

   c) El rencor no se experimenta bajo el manto de gracia


  3. Bajo La Cobertura del Manto

   a) Dejas que Dios establezca la norma para la justicia y la

        misericordia

   b) No buscas la venganza

   c) No dirás “Nunca lo puedo perdonar esto”

   d) De verdad, puedes soltarlo y dejarlo con Dios.

   e) Tú haces lo correcto y deja el resto en las manos de Dios.

  4. Fuera de la cobertura del Manto

   a) estableces las normas para las relaciones y comportamiento.

   b) buscas la venganza y la justicia.

   c) Tú haces todo para resolver todo problema como tú quieres.

C. Ministrando a otros

  1. Bajo la cobertura del Manto

      * Tienes confianza en Dios y en el poder de su evangelio

  2. Fuera de la cobertura del Manto

   a) Todo el esfuerzo es tuyo - tú eres el centro de todo en vez de

        tener a Cristo y la gente que lo necesita como el enfoque del

        ministerio.

   b) Ej. Si tú oras por un enfermo que no sana y después dices "No es

         por MI falta de fe".

  3. Bajo la cobertura del Manto

   a) Puedes compartir con otros y presentarles a tu Dios confiando en

        el poder del evangelio y las promesas de Dios.

   b) Puedes sembrar, regar, cosechar - con toda confianza

  4. Fuera de la cobertura del Manto

   a) Intentas ganar a la gente a ti mismo.

   b) Casi como una conquista personal  "Yo tengo la verdad".

  5. Bajo la cobertura del Manto

         El fruto se da por Dios

  6. Fuera de la cobertura del Manto

      Tiendes a cambiar el evangelio para agradar a la gente y sentirte

      bien.

 

Conclusión - Vivir con la mentalidad de la gracia de Dios

  1. La gracia no significa que no hagas nada

  2. Mas bien, muestra de donde sacas tu fuerza para la vida


Wednesday, March 11, 2026

DAB Español, Jueves 12 de Marzo

Día 072, DAB Español, Jueves 12 de Marzo


Números 16:41-18:32; Marcos 16:1-20; Salmos 55; Proverbios 11:7 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Números 16:41-18:32

Nueva Versión Internacional

Aarón intercede por el pueblo

41 Al día siguiente, toda la congregación de los israelitas volvió a murmurar contra Moisés y Aarón, alegando:


—Ustedes mataron al pueblo del Señor.


42 Como la congregación empezó a amotinarse contra Moisés y Aarón, estos se dirigieron a la Tienda de reunión. De repente la nube cubrió la Tienda y apareció la gloria del Señor. 43 Entonces Moisés y Aarón se detuvieron frente a la Tienda de reunión 44 y el Señor dijo a Moisés:


45 —Apártate de esta gente, para que yo la consuma de una vez por todas.


Ellos se postraron rostro en tierra 46 y Moisés dijo a Aarón:


—Toma tu incensario y pon en él algunas brasas del altar, agrégale incienso y vete corriendo adonde está la congregación, para pedir perdón por ellos, porque la ira del Señor se ha desbordado y una desgracia ha caído sobre ellos.


47 Aarón hizo lo que Moisés dijo y corrió a ponerse en medio de la asamblea. La desgracia de parte de Dios ya había empezado entre el pueblo, así que Aarón ofreció incienso y pidió perdón por el pecado del pueblo. 48 Se puso entre los vivos y los muertos, y así detuvo la plaga. 49 Con todo, catorce mil setecientas personas murieron por la plaga, sin contar las que perdieron la vida por causa de Coré. 50 Una vez que cesó la plaga, Aarón volvió a la entrada de la Tienda de reunión, donde estaba Moisés.


La vara de Aarón

17 El Señor ordenó a Moisés: 2 «Diles a los israelitas que traigan doce varas, una por cada familia patriarcal, es decir, una por cada uno de los jefes de las familias patriarcales. Escribe el nombre de cada uno de ellos sobre su propia vara. 3 Sobre la vara de Leví escribe el nombre de Aarón, pues cada jefe de familia patriarcal debe tener su vara. 4 Colócalas en la Tienda de reunión, frente al arca con las tablas del pacto, donde me reúno con ustedes. 5 La vara que retoñe será la de mi elegido. De tal manera me quitaré de encima las constantes quejas que los israelitas levantan contra ustedes».


6 Moisés se lo comunicó a los israelitas y los jefes le entregaron doce varas, una por cada jefe de su familia patriarcal. Entre ellas estaba la vara de Aarón. 7 Moisés colocó las varas delante del Señor, en la Tienda donde se guardan las tablas del pacto.


8 Al día siguiente, Moisés entró en la Tienda y, al fijarse en la vara que representaba a la familia de Leví, vio que la vara de Aarón no solo había retoñado, sino que también tenía botones, flores y almendras. 9 Sacó entonces de la presencia del Señor todas las varas y las puso delante de los israelitas, para que por sí mismos vieran lo que había ocurrido, y cada jefe tomó su propia vara.


10 El Señor dijo a Moisés: «Vuelve a colocar la vara de Aarón frente al arca con las tablas del pacto, para que sirva de advertencia a los rebeldes. Así terminarás con las quejas en contra mía y evitarás que mueran los israelitas».


11 Moisés hizo todo tal como el Señor se lo ordenó. 12 Entonces los israelitas dijeron a Moisés: «¡Estamos perdidos, totalmente perdidos! ¡Vamos a morir! 13 Todo el que se acerca al santuario del Señor muere, ¡así que todos moriremos!».


Deberes de sacerdotes y levitas

18 El Señor dijo a Aarón: «Todos los de la tribu de Leví se expondrán a sufrir las consecuencias por las ofensas relacionadas con el santuario, pero de entre ellos solo tú y tus hijos se expondrán a las consecuencias asociadas con el sacerdocio. 2 Cuando tú y tus hijos estén ministrando delante de la Tienda donde están las tablas del pacto, tendrán como ayudantes a sus hermanos de la tribu de Leví. 3 Ellos te ayudarán en tus deberes y estarán a cargo de la Tienda, pero no se acercarán a los objetos sagrados ni al altar, para que no mueran. 4 Ellos serán tus ayudantes, y estarán a cargo de la Tienda de reunión y de todo su servicio. Así que, cuando ustedes ministren, nadie que no esté autorizado se les acercará.


5 »Solo ustedes estarán a cargo de las cosas sagradas y del altar, para que no se vuelva a derramar mi ira sobre los israelitas. 6 Considera que yo mismo he escogido, de entre la comunidad, a tus hermanos los levitas, para dártelos como un regalo. Ellos han sido dedicados al Señor para que sirvan en la Tienda de reunión. 7 Pero solo tú y tus hijos se harán cargo del sacerdocio, es decir, de todo lo referente al altar y a lo que está detrás de la cortina. A ustedes les doy de regalo el sacerdocio, pero cualquier extraño que se acerque a las cosas sagradas será condenado a muerte».


Privilegios de los sacerdotes

8 El Señor dijo a Aarón: «Yo mismo te he puesto a cargo de todas las cosas sagradas que los israelitas me traen como contribución. A ti y a tus hijos se las he entregado como su porción consagrada, como estatuto perpetuo. 9 Te corresponderán las cosas más sagradas que no se queman en el altar. Tuya será toda ofrenda que presenten los israelitas, junto con las ofrendas de cereal, los sacrificios por el perdón de pecados y los sacrificios por la culpa. Todo esto que ellos me traen será algo muy santo para ti y para tus hijos. 10 Comerás de las cosas más sagradas y las considerarás santas. Todo varón comerá de ellas.


11 »También te corresponderán las contribuciones de todas las ofrendas mecidas que me presenten los israelitas. A ti, a tus hijos e hijas que vivan contigo se las he dado, como estatuto perpetuo; y todas las personas que vivan en tu casa que estén ceremonialmente limpias, pueden comerla.


12 »De las primicias que ellos traigan al Señor, te daré también lo mejor del aceite, del vino nuevo y del trigo. 13 Ellos traerán al Señor las primicias de todo lo que la tierra produce y yo te las entregaré a ti. Toda persona de tu familia que esté ritualmente pura podrá comer de ellas.


14 »Todo lo que en Israel haya sido dedicado por completo al Señor será tuyo. 15 Todo primogénito presentado al Señor será tuyo, ya sea de hombre o de animal. Pero rescatarás al primogénito nacido de hombre y al de animales impuros. 16 El rescate tendrá lugar cuando el primogénito tenga un mes de edad. El precio del rescate será de cinco siclos[a] de plata, según el peso oficial del santuario, que son veinte guerás.


17 »Pero no podrás rescatar al primogénito de un toro, de una oveja o de un macho cabrío, pues son santos. Rociarás su sangre en el altar y quemarás su grasa como ofrenda puesta al fuego, cuyo aroma es grato al Señor. 18 Pero la carne será tuya, lo mismo que el pecho de la ofrenda mecida y el muslo derecho. 19 Yo, el Señor, te entrego todas las contribuciones sagradas que los israelitas me presentan. Son tuyas, y de tus hijos e hijas que vivan contigo, como estatuto perpetuo. Este es un pacto perpetuo[b] que hago contigo y con tus descendientes».


Privilegios de los levitas

20 El Señor dijo a Aarón: «Tú no tendrás herencia en el país, tampoco recibirás ninguna porción de tierra, porque yo soy tu porción; yo soy tu herencia entre los israelitas.


21 »A los levitas doy como herencia, y en pago por su servicio en la Tienda de reunión, todos los diezmos de Israel. 22 De ahora en adelante los demás israelitas no se acercarán a la Tienda de reunión, de lo contrario sufrirán las consecuencias de su pecado y morirán. 23 Únicamente los levitas servirán en la Tienda de reunión y cargarán con la culpa de los israelitas. El siguiente es un estatuto perpetuo para todas las generaciones venideras: Los levitas no recibirán herencia entre los israelitas, 24 porque yo les he dado como herencia los diezmos que los israelitas ofrecen al Señor como contribución. Por eso he decidido que no tengan herencia entre los israelitas».


El diezmo de los diezmos

25 El Señor ordenó a Moisés 26 que dijera a los levitas: «Cuando reciban de los israelitas los diezmos que les he dado a ustedes como herencia, presenten al Señor el diezmo de esos diezmos como contribución. 27 Esa contribución será contada como si fuera trigo o vino. 28 Así reservarán para el Señor, como su contribución, el diezmo de todos los diezmos que reciban de los israelitas, y se lo entregarán al sacerdote Aarón. 29 De todos los dones que reciban reservarán para el Señor una contribución. Y le consagrarán lo mejor.


30 »Cuando los levitas hayan presentado la mejor parte, se tomará en cuenta como si fuera vino o grano. 31 Lo que sobre, ustedes y sus familias podrán comerlo donde quieran. Ese será el pago por su ministerio en la Tienda de reunión. 32 Después de presentar el diezmo de los diezmos, ya no será pecado que coman lo que sobre.


»No profanen las ofrendas sagradas de los israelitas, porque de lo contrario morirán».


Footnotes

18:16 Es decir, aprox. 58 g.

18:19 perpetuo. Lit. de sal; véase 2Cr 13:5.

Marcos 16

Nueva Versión Internacional

La resurrección

16 Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo de Jesús. 2 Muy de mañana, el primer día de la semana, apenas salido el sol, se dirigieron al sepulcro. 3 Iban diciéndose unas a otras: «¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?». 4 Pues la piedra era muy grande.


Pero al fijarse bien, se dieron cuenta de que estaba corrida. 5 Al entrar en el sepulcro, vieron a un joven vestido con un manto blanco, sentado a la derecha, y se asustaron.


6 —No se asusten —dijo—. Ustedes buscan a Jesús el Nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. 7 Pero vayan a decirles a sus discípulos y a Pedro: “Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo”.


8 Temblorosas y desconcertadas, las mujeres salieron huyendo del sepulcro. No dijeron nada a nadie porque tenían miedo.[a]


Apariciones y ascensión de Jesús

9 Cuando Jesús resucitó en la madrugada del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. 10 Ella fue y avisó a los que habían estado con él, que estaban lamentándose y llorando. 11 Pero ellos, al oír que Jesús estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron.


12 Después se apareció Jesús en otra forma a dos de ellos que iban de camino al campo. 13 Estos volvieron y avisaron a los demás, pero no les creyeron a ellos tampoco.


14 Por último, se apareció Jesús a los once mientras comían; los reprendió por su falta de fe y por su obstinación en no creerles a los que lo habían visto resucitado.


15 Les dijo:


—Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas noticias a toda criatura. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. 17 Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en nuevas lenguas, 18 tomarán serpientes con sus manos y, cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos y estos recobrarán la salud.


19 Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. 20 Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban.


Footnotes

16:8 Estas palabras de vv. 9-20 están presentes en manuscritos tardíos del NT griego. En lugar de este pasaje, algunos mss. incluyen una conclusión más breve.

Salmos 55

Nueva Versión Internacional

Al director musical. Acompáñese con instrumentos de cuerda. Masquil de David.

55 Escucha, oh Dios, mi oración;

    no pases por alto mi súplica.

2 ¡Óyeme y respóndeme,

    porque mis angustias me perturban!

Me aterran 3 las amenazas del enemigo

    y la opresión de los malvados,

pues me causan sufrimiento

    y con furia me atacan.


4 Se me estremece el corazón dentro del pecho,

    y me invaden los terrores de la muerte.

5 El temor y el temblor me dominan,

    el pánico se apodera de mí.

6 ¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma

    y volar hasta encontrar reposo!

7 Me iría muy lejos de aquí;

    me quedaría a vivir en el desierto. Selah

8 Presuroso volaría a mi refugio,

    para librarme de la tempestad y de la tormenta.


9 ¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje!

    En la ciudad solo veo contiendas y violencia;

10 día y noche rondan por sus muros,

    y dentro de ella hay intrigas y maldad.

11 En su seno hay fuerzas destructivas;

    de sus calles no se apartan la opresión y el engaño.


12 Si un enemigo me insultara,

    yo lo podría soportar;

si un adversario me humillara,

    de él me podría yo esconder.

13 Pero lo has hecho tú, un hombre como yo,

    mi compañero, mi mejor amigo,

14 a quien me unía una bella amistad

    y con quien caminaba entre los adoradores

    en la casa de Dios.


15 ¡Que sorprenda la muerte a mis enemigos!

    ¡Que desciendan vivos a los dominios de la muerte,[a]

    pues en ellos habita la maldad!


16 Pero yo clamaré a Dios,

    y el Señor me salvará.

17 En la noche, en la mañana y al mediodía,

    clamo angustiado y él me escucha.

18 Aunque son muchos los que me combaten,

    él me rescata, me salva la vida

    en la batalla que se libra contra mí.

19 ¡Dios, que reina desde la eternidad,

    habrá de oírme y los afligirá! Selah

Esa gente no cambia de conducta,

    pues no tiene temor de Dios.


20 Levantan la mano contra sus amigos

    y no cumplen sus compromisos.

21 Su palabra es blanda como la mantequilla,

    pero su corazón es belicoso.

Sus palabras son más suaves que el aceite,

    pero no son sino espadas desenvainadas.


22 Entrégale tus afanes al Señor

    y él te sostendrá;

no permitirá que el justo caiga

    y quede abatido para siempre.

23 Tú, oh Dios, abatirás a los impíos

    y los arrojarás en la fosa de la muerte;

la gente sanguinaria y mentirosa

    no llegará ni a la mitad de su vida.


Yo, por mi parte, en ti confío.


Footnotes

55:15 a los dominios de la muerte. Lit. al Seol.

Proverbios 11:7

Nueva Versión Internacional

7 Muere el malvado y con él, su esperanza;

    muere también su ilusión de poder.


Nueva Versión Internacional (NVI)

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Tuesday, March 10, 2026

DAB Español, Miércoles 11 de Marzo

Día 071, DAB Español, Miércoles 11 de Marzo


Números 15:17-16:40; Marcos 15:1-47; Salmos 54; Proverbios 11:5-6 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Números 15:17-16:40

Nueva Versión Internacional

Ofrenda de los primeros frutos

17 El Señor ordenó a Moisés 18 que dijera a los israelitas: «Cuando entren en la tierra adonde los llevo 19 y coman de lo que ella produce, ofrecerán una contribución al Señor. 20 De la primera horneada, presentarán una torta de harina; la ofrecerán como una contribución de su cosecha. 21 Todos sus descendientes ofrecerán perpetuamente al Señor una contribución de la primera horneada.


Ofrendas por pecados inadvertidos

22 »Podría ocurrir que ustedes pecaran involuntariamente, y que no cumplieran con todos los mandamientos que el Señor entregó a Moisés; 23 es decir, con todos los mandamientos que el Señor dio a ustedes por medio de Moisés, desde el día en que los promulgó para todos sus descendientes. 24 Si el pecado de la comunidad pasa inadvertido, esta ofrecerá un ternero como holocausto de aroma grato al Señor, junto con la ofrenda líquida, la ofrenda de cereal y un macho cabrío como sacrificio por el perdón de pecados, tal como está ordenado. 25 El sacerdote pedirá el perdón en favor de toda la comunidad israelita, y serán perdonados porque fue un pecado inadvertido y porque presentaron al Señor una ofrenda puesta al fuego y un sacrificio por el perdón del pecado inadvertido que cometieron. 26 Toda la comunidad israelita será perdonada, junto con los extranjeros, porque todo el pueblo pecó involuntariamente.


27 »Si es una persona la que peca involuntariamente, deberá presentar, como sacrificio por el perdón, una cabra de un año. 28 El sacerdote pedirá el perdón ante el Señor en favor de la persona que haya pecado involuntariamente. El sacerdote pedirá el perdón y la persona que pecó será perdonada. 29 Una sola ley se aplicará para todo el que peque involuntariamente, tanto para el israelita como para el extranjero residente.


30 »Pero el que peque deliberadamente, sea nativo o extranjero, ofende al Señor. Tal persona será eliminada de la comunidad 31 y cargará con su culpa por haber despreciado la palabra del Señor y quebrantado su mandamiento».


Quebrantamiento del día de reposo

32 Un sábado, durante la estadía de los israelitas en el desierto, un hombre fue sorprendido recogiendo leña. 33 Quienes lo sorprendieron lo llevaron ante Moisés, Aarón y ante toda la comunidad. 34 Al principio solo quedó detenido, porque no estaba claro qué se debía hacer con él. 35 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Ese hombre debe morir. Que toda la comunidad lo apedree fuera del campamento». 36 Así que la comunidad lo llevó fuera del campamento y lo apedreó hasta matarlo, tal como el Señor se lo ordenó a Moisés.


Flecos recordatorios

37 El Señor ordenó a Moisés 38 que dijera a los israelitas: «Ustedes y todos sus descendientes deberán confeccionarse flecos y coserlos en los bordes de sus vestidos con hilo de color azul. 39 Estos flecos les ayudarán a recordar que deben cumplir con todos los mandamientos del Señor, y que no deben prostituirse ni dejarse llevar por los impulsos de su corazón ni por los deseos de sus ojos. 40 Tendrán presentes todos mis mandamientos y los pondrán por obra. Así serán para su Dios un pueblo consagrado. 41 Yo soy el Señor su Dios, que los sacó de Egipto para ser su Dios. ¡Yo soy el Señor su Dios!».


La rebelión de Coré, Datán y Abirán

16 Coré, que era hijo de Izar, nieto de Coat y bisnieto de Leví, y los rubenitas Datán y Abirán, hijos de Eliab, y On, hijo de Pélet, 2 se atrevieron a sublevarse contra Moisés, con el apoyo de doscientos cincuenta israelitas. Todos ellos eran personas de renombre y líderes de la comunidad que habían sido nombrados miembros del consejo. 3 Se reunieron para oponerse a Moisés y a Aarón, y les dijeron:


—¡Ustedes han ido ya demasiado lejos! Si toda la comunidad es santa, lo mismo que sus miembros, y el Señor está en medio de ellos, ¿por qué se creen ustedes los dueños de la comunidad del Señor?


4 Cuando Moisés escuchó lo que le decían, cayó rostro en tierra ante ellos, 5 y respondió a Coré y a todo su grupo:


—Mañana el Señor mostrará quién es suyo y quién es santo. Será él quien declare quién es su escogido, y hará que se le acerque. 6 Coré, esto es lo que tú y tu gente harán: tomarán incensarios 7 y mañana les pondrán fuego e incienso en la presencia del Señor. El escogido del Señor será el que sea santo. ¡Son ustedes, hijos de Leví, los que han ido demasiado lejos!


8 Moisés dijo a Coré:


—¡Escúchenme ahora, levitas! 9 ¿Les parece poco que el Dios de Israel los haya separado del resto de la comunidad para que estén cerca de él, ministren en el santuario del Señor y se distingan como servidores de la comunidad? 10 Dios mismo los ha puesto a su lado, a ti y a todos los levitas, ¿y ahora quieren también el sacerdocio? 11 Tú y tu gente se han reunido para oponerse al Señor, porque ¿quién es Aarón para que murmuren contra él?


12 Moisés mandó llamar a Datán y Abirán, hijos de Eliab, pero ellos contestaron:


—¡No iremos! 13 ¿Te parece poco habernos sacado de la tierra donde abundan la leche y la miel, para que ahora quieras matarnos en este desierto y dártelas de gobernante con nosotros? 14 Lo cierto es que tú no has logrado llevarnos a esa tierra donde abundan la leche y la miel; tampoco nos has dado posesión de campos y viñas. Lo único que quieres es seguir engañando[a] a este pueblo. ¡Pues no iremos!


15 Entonces Moisés, sumamente enojado, dijo al Señor:


—No aceptes la ofrenda que te traigan, que yo de ellos no he tomado ni siquiera un asno ni les he hecho ningún daño.


16 A Coré, Moisés le dijo:


—Tú y tu gente y Aarón se presentarán mañana ante el Señor. 17 Cada uno de ustedes se acercará al Señor con su incensario lleno de incienso, es decir, se acercarán con doscientos cincuenta incensarios. También tú y Aarón llevarán los suyos.


18 Así que cada uno, con su incensario lleno de fuego e incienso, se puso de pie a la entrada de la Tienda de reunión, junto con Moisés y Aarón. 19 Cuando Coré hubo reunido a toda su gente en contra de Moisés y Aarón a la entrada de la Tienda de reunión, la gloria del Señor se apareció ante todos ellos. 20 Entonces el Señor dijo a Moisés y a Aarón:


21 —Apártense de esta gente para que yo la consuma de una vez por todas.


22 Pero Moisés y Aarón se postraron rostro en tierra y exclamaron:


—Oh Dios, Dios de toda la humanidad:[b] un solo hombre ha pecado, ¿y vas tú a enojarte con todos ellos?


23 Entonces el Señor dijo a Moisés:


24 —Ordénales que se alejen de las tiendas de Coré, Datán y Abirán.


25 Moisés y los ancianos jefes de Israel fueron adonde estaban Datán y Abirán. 26 Entonces Moisés advirtió a la gente:


—¡Aléjense de las tiendas de estos impíos! No toquen ninguna de sus pertenencias para que ustedes no perezcan por los pecados de ellos.


27 El pueblo se alejó de las tiendas de Coré, Datán y Abirán. Los dos últimos habían salido a la entrada de sus tiendas y estaban allí, de pie, con sus esposas y todos sus hijos.


28 Moisés siguió diciendo:


—Ahora van a saber si el Señor me ha enviado a hacer todas estas cosas o si estoy actuando por mi cuenta. 29 Si estos hombres mueren de muerte natural, como es el destino de todos los hombres, eso querrá decir que el Señor no me ha enviado. 30 Pero si el Señor crea algo nuevo, hace que la tierra se abra y se los trague con todas sus pertenencias, de tal manera que desciendan vivos a los dominios de la muerte;[c] entonces sabrán que estos hombres menospreciaron al Señor.


31 Tan pronto como Moisés terminó de hablar, la tierra se abrió debajo de ellos; 32 se abrió y se los tragó, a ellos y a sus familias, junto con la gente y las posesiones de Coré. 33 Bajaron vivos a los dominios de la muerte, junto con todo lo que tenían, y la tierra se cerró sobre ellos. De este modo fueron eliminados de la comunidad. 34 Al oírlos gritar, todos los israelitas huyeron de allí exclamando:


—¡Corramos, no sea que la tierra nos trague también a nosotros!


35 Y los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso fueron consumidos por el fuego del Señor.


Los incensarios

36 El Señor dijo a Moisés: 37 «Ya que ahora los incensarios están consagrados a mí, ordena a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que los retire del rescoldo y que esparza las brasas. 38 Toma los incensarios de aquellos que pecaron a costa de su vida y haz con ellos láminas para recubrir el altar. Ahora están consagrados porque fueron presentados ante el Señor y serán así una señal para los israelitas».


39 Entonces el sacerdote Eleazar recogió esos incensarios de bronce y con ellos mandó hacer láminas para recubrir el altar. 40 Las láminas quedaron allí, como advertencia a los israelitas, para que ninguno que no fuera descendiente de Aarón ni estuviera autorizado se atreviera a ofrecer incienso ante el Señor; de lo contrario, le sucedería lo mismo que a Coré y su gente, tal como el Señor se lo había advertido por medio de Moisés.


Footnotes

16:14 seguir engañando. Lit. sacarle los ojos.

16:22 toda la humanidad. Lit. los espíritus de toda carne.

16:30 a los dominios de la muerte. Lit. al Seol; también en v. 33.

Marcos 15

Nueva Versión Internacional

Jesús ante Pilato

15 Muy de mañana, los jefes de los sacerdotes, con los líderes religiosos, los maestros de la Ley y el Consejo en pleno, llegaron a una decisión. Ataron a Jesús, se lo llevaron y se lo entregaron a Pilato.


2 —¿Eres tú el rey de los judíos? —le preguntó Pilato.


—Tú mismo lo dices —respondió.


3 Los jefes de los sacerdotes se pusieron a acusarlo de muchas cosas.


4 —¿No vas a contestar? —preguntó de nuevo Pilato—. Mira de cuántas cosas te están acusando.


5 Pero Jesús ni aun con eso contestó nada, de modo que Pilato se quedó asombrado.


6 Ahora bien, durante la fiesta él acostumbraba a soltar un preso, el que la gente pidiera. 7 Y resulta que un hombre llamado Barrabás estaba encarcelado con los rebeldes condenados por haber cometido homicidio en una rebelión. 8 Subió la multitud y pidió a Pilato que le concediera lo que acostumbraba.


9 —¿Quieren que suelte al rey de los judíos? —respondió Pilato, 10 porque se daba cuenta de que los jefes de los sacerdotes habían entregado a Jesús por envidia.


11 Pero los jefes de los sacerdotes incitaron a la multitud para que Pilato soltara más bien a Barrabás.


12 —¿Y qué voy a hacer con el que ustedes llaman el rey de los judíos? —preguntó Pilato.


13 —¡Crucifícalo! —gritaron.


14 Pilato les preguntó:


—¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?


Pero ellos gritaban aún más fuerte:


—¡Crucifícalo!


15 Como quería satisfacer a la multitud, Pilato soltó a Barrabás; a Jesús lo mandó azotar y lo entregó para que lo crucificaran.


Los soldados se burlan de Jesús

16 Los soldados llevaron a Jesús al interior del palacio (es decir, al pretorio) y reunieron a toda la tropa. 17 Le pusieron un manto color púrpura; luego trenzaron una corona de espinas y se la colocaron.


18 —¡Viva el rey de los judíos! —lo aclamaban.


19 Lo golpeaban en la cabeza con una vara y lo escupían. Doblando la rodilla, le rendían homenaje. 20 Después de burlarse de él, le quitaron el manto color púrpura, le pusieron su propia ropa y se lo llevaron para crucificarlo.


La crucifixión

21 A uno que pasaba por allí de vuelta del campo, un tal Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, lo obligaron a llevar la cruz. 22 Condujeron a Jesús al lugar llamado Gólgota, que significa «Lugar de la Calavera». 23 Le dieron vino mezclado con mirra, pero no lo tomó. 24 Y lo crucificaron. Repartieron su ropa, echando suertes para ver qué le tocaría a cada uno.


25 Eran las nueve de la mañana[a] cuando lo crucificaron. 26 Un letrero tenía escrita la causa de su condena:


el rey de los judíos.


27 Con él crucificaron a dos bandidos,[b] uno a su derecha y otro a su izquierda. 28 [c] 29 Los que pasaban meneaban la cabeza y blasfemaban contra él:


—¡Eh! Tú que destruyes el Templo y en tres días lo reconstruyes, 30 ¡baja de la cruz y sálvate a ti mismo!


31 De la misma manera se burlaban de él los jefes de los sacerdotes, junto con los maestros de la Ley.


—Salvó a otros —decían—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! 32 Que baje ahora de la cruz ese Cristo, el rey de Israel, para que veamos y creamos.


También lo insultaban los que estaban crucificados con él.


Muerte de Jesús

33 Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde toda la tierra quedó en oscuridad. 34 A las tres de la tarde,[d] Jesús gritó con fuerza:


—Eloi, Eloi, ¿lema sabactani? —que significa “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.[e]


35 Cuando lo oyeron, algunos de los que estaban cerca dijeron:


—Escuchen, está llamando a Elías.


36 Un hombre corrió, empapó una esponja en vinagre, la puso en una vara y se la ofreció a Jesús para que bebiera.


—Déjenlo, a ver si viene Elías a bajarlo —dijo.


37 Entonces Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró.


38 La cortina del santuario del Templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. 39 Y el centurión, que estaba frente a Jesús, al ver cómo murió, dijo:


—¡Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios!


40 Algunas mujeres miraban desde lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago, el menor, y de José y Salomé. 41 Estas mujeres lo habían seguido y atendido cuando estaba en Galilea. Además, había allí muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.


Sepultura de Jesús

42 Era el día de preparación, es decir, la víspera del sábado. Así que al atardecer, 43 José de Arimatea, miembro distinguido del Consejo, que también esperaba el reino de Dios, se atrevió a presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. 44 Pilato, sorprendido de que ya hubiera muerto, llamó al centurión y le preguntó si hacía mucho que[f] había muerto. 45 Una vez informado por el centurión, entregó el cuerpo a José. 46 Entonces José bajó el cuerpo, lo envolvió en una sábana de tela de lino que había comprado y lo puso en un sepulcro cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. 47 María Magdalena y María la madre de José vieron dónde lo pusieron.


Footnotes

15:25 Eran … mañana. Lit. Era la hora tercera.

15:27 bandidos. Alt. insurgentes.

15:28 Algunos manuscritos agregan lo siguiente: Así se cumplió la Escritura que dice: «Fue contado entre los malhechores» (Is 53:12; Lc 22:37).

15:33-34 Desde … tarde. Lit. Y llegando la hora sexta vino oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 34 Y en la hora novena.

15:34 Sal 22:1.

15:44 hacía mucho que. Var. ya.

Salmos 54

Nueva Versión Internacional

Al director musical. Acompáñese con instrumentos de cuerda. Masquil de David, cuando gente de Zif fue a decirle a Saúl: «¿No está David escondido entre nosotros?».

54 ¡Sálvame, oh Dios, por tu nombre!

    ¡Defiéndeme con tu poder!

2 ¡Escucha, oh Dios, mi oración!

    ¡Presta oído a las palabras de mi boca!


3 Pues gente extraña se levanta contra mí;

    gente violenta procura matarme,

    sin tener en cuenta a Dios. Selah


4 Pero Dios es mi socorro;

    el Señor es quien me sostiene.


5 Hará recaer el mal sobre mis enemigos.

    Por tu fidelidad, Señor, ¡destrúyelos!


6 Te presentaré una ofrenda voluntaria

    y alabaré tu nombre, Señor, porque es bueno;

7 pues me has librado de todas mis angustias

    y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.


Proverbios 11:5-6

Nueva Versión Internacional

5 La justicia endereza el camino de los íntegros,

    pero la maldad hace caer a los malvados.


6 La justicia de los íntegros los libra,

    pero la codicia atrapa a los traidores.


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El Manto de Gracia de Dios 02

En esta lección estudiamos ejemplos prácticos de nuestra vida bajo el manto de Dios y fuera de ella – como en la oración, tratando con las r...