Sunday, June 7, 2026

DAB Español, Lunes 08 de Junio

Día 159, DAB Español, Lunes 08 de Junio


1 Reyes 3:3-4:34; Hechos 6:1-15; Salmos 126; Proverbios 16:26-27 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










1 Reyes 3:3-4:34

Palabra de Dios para Todos

3 Pero Salomón mostró que él amaba al SEÑOR al obedecer todo lo que su papá David le dijo. Sin embargo, el mismo Salomón todavía ofrecía sacrificios e incienso en los santuarios sobre las colinas, en el campo.


4 El rey Salomón fue a ofrecer un sacrificio en Gabaón porque era el santuario más importante. Ofreció 1000 animales como sacrificios que deben quemarse completamente. 5 Mientras Salomón estaba en Gabaón, el SEÑOR le apareció en un sueño. Dios le dijo: «Pide lo que quieras y yo te lo daré».


6 Salomón contestó: «Tú mostraste mucho fiel amor a mi papá David. Él te siguió fielmente, con justicia y rectitud de corazón. Y tú has seguido constante al mostrarle el fiel amor más grande: has permitido que en el día de hoy su hijo tome el trono en su lugar. 7 SEÑOR mi Dios, tú has permitido que yo reinara en lugar de mi papá, pero me siento como un niño. No tengo la sabiduría necesaria para cumplir mi trabajo. 8 Soy tu siervo en medio de tu pueblo, a quien tú elegiste. Es una nación tan numerosa que nadie la puede contar. 9 Dame a mí, tu siervo, una mente que entienda cómo gobernar a tu pueblo y que sepa la diferencia entre el bien y el mal. ¿Quién será capaz de gobernar tu pueblo tan numeroso?»


10 Al SEÑOR le agradó que Salomón pidiera esto. 11 Dios le dijo: «Por haber pedido sabiduría para gobernar y no pediste para ti mismo una vida larga, ni riquezas, ni que matara a tus enemigos, 12 te concederé lo que has pedido. Te daré la mente más sabia y entendida de todos los tiempos. 13 También te daré lo que no pediste: más riqueza que ningún otro rey jamás tendrá. 14 Sígueme y obedece mis decisiones y mandatos, tal como lo hizo tu papá David, y así te daré una larga vida».


15 Salomón se despertó reconociendo que Dios le había hablado en un sueño. Entonces Salomón fue a Jerusalén y de pie ante el Cofre Sagrado del SEÑOR, ofreció sacrificios que deben quemarse completamente y presentó ofrendas para festejar. También invitó a una fiesta a todos los líderes y oficiales que lo ayudaban a reinar.


16 Después entraron dos prostitutas para presentarse ante el rey. 17 La primera habló así:


—Le ruego a Su majestad que escuche mi caso. Esta mujer y yo vivimos en la misma casa y yo tuve un bebé. 18 Tres días después esta mujer también tuvo un bebé. No había nadie más en casa, sólo nosotras dos. 19 Entonces durante la noche murió el bebé de esta mujer porque ella se acostó encima de él. 20 Ella se levantó durante la noche y me quitó el niño mío, estando yo durmiendo, y lo puso en la cama con ella. Después puso al bebé muerto junto a mí en la cama. 21 Cuando me levanté en la madrugada para amamantarlo, vi que estaba muerto. Pero en la mañana me di cuenta de que ese no era mi bebé.


22 La segunda mujer dijo:


—¡No! Mi hijo está vivo y el tuyo está muerto.


Pero la primera respondía:


—¡No! ¡Tu hijo es el muerto y el mío está vivo!


Así hablaban al rey.


23 El rey pensó: «Esta mujer dice que su bebé es el que está vivo y el de la otra es el que está muerto. La otra afirma lo contrario, que el suyo es el que está vivo y que el que está muerto es de esta mujer». 24 Entonces el rey Salomón mandó que un siervo suyo trajera una espada y así lo hizo. 25 Luego el rey dijo:


—Corten el bebé vivo en dos pedazos y denle un pedazo a cada una.


26 La verdadera madre del niño sintió compasión por él y dijo:


—Por favor, Su Majestad, denle la criatura a ella, pero por favor, ¡no lo maten!


La otra mujer decía:


—No será ni para mí ni para ella; divídanlo.


27 Entonces el rey Salomón dijo:


—¡No maten al bebé! Dénselo a la primera mujer. Ella es la mamá.


28 Toda la nación de Israel oyó de la decisión del rey Salomón. Le tuvieron temor, respetándolo mucho, porque era muy sabio. Reconocieron que la sabiduría divina[a] habitaba en él dándole la capacidad de tomar decisiones justas.


El reino de Salomón

4 El rey Salomón era rey de todo Israel. 2 Los líderes que le ayudaron a gobernar fueron los siguientes:


Azarías hijo de Sadoc era el sacerdote.


3 Elijoref y Ahías, hijos de Sisá, eran los secretarios de la corte.


Josafat hijo de Ajilud era el historiador.


4 Benaías hijo de Joyadá era el comandante del ejército.


Sadoc y Abiatar eran sacerdotes.


5 Azarías hijo de Natán estaba a cargo de los gobernadores de los diferentes distritos.


Zabud hijo de Natán era sacerdote y consejero del rey Salomón.


6 Ajisar era el administrador del palacio real.


Adonirán hijo de Abdá estaba a cargo de los esclavos.


7 Israel fue dividido en doce áreas llamadas distritos. Salomón nombró un gobernador para cada distrito. Mandó a los gobernadores que juntaran alimentos en cada distrito y los entregaran al rey y a su familia. Cada uno de los doce gobernadores era responsable por juntar los alimentos necesarios para un mes. 8 Los doce gobernadores eran:


Ben Jur, gobernador de la región montañosa de Efraín.


9 Ben Decar, gobernador de Macaz, Salbín,


Bet Semes y Elón Bet Janán.


10 Ben Jésed, gobernador de Arubot, Soco y Héfer.


11 Ben Abinadab, gobernador de Nafot Dor, casado con Tafat hija de Salomón.


12 Baná hijo de Ajilud era gobernador de Tanac y de Meguido y de todo Betseán junto a Saretán, abajo de Jezrel, desde Betseán a Abel Mejolá en frente de Jocmeán.


13 Ben Guéber, gobernador de Ramot de Galaad, gobernaba todas las aldeas y pueblos de Yaír hijo de Manasés que estaba en Galaad. También era el gobernador del distrito de Argob que estaba en Basán. En esta región había 60 ciudades protegidas por grandes muros con barras de bronce que reforzaban las puertas.


14 Ajinadab hijo de Idó, gobernador de Majanayin.


15 Ajimaz, gobernador de Neftalí. Estaba casado con Basemat hija de Salomón.


16 Baná hijo de Husay, gobernador de Aser y Alot.


17 Josafat hijo de Parúaj, gobernador de Isacar.


18 Simí hijo de Elá, gobernador de Benjamín.


19 Guéber hijo de Uri, gobernador de Galaad. Galaad era el país donde vivió Sijón, rey de los amorreos, y el país donde vivió Og, rey de Basán. Pero Guéber era el único gobernador de aquellos distritos.


20 Hubo tanta gente en Judá e Israel como la arena en la playa. Vivían felices con comida y bebida en abundancia.


21 Salomón dominaba todos los reinos, desde el río Éufrates hasta la tierra de los filisteos y hasta el territorio de Egipto. Los reyes de estos países le llevaban tributo a Salomón y lo sirvieron toda su vida.


22 Esta era la cantidad de comida necesaria para Salomón y los que dependían de las provisiones del rey: 5000 kilos[b] de harina fina, 10 000 kilos de harina común, 23 diez bueyes alimentados con grano, 20 bueyes alimentados en el campo, 100 ovejas; animales silvestres como ciervos, gacelas, corzos y aves de caza.


24 Salomón dominaba todos los países al occidente del río Éufrates, o sea todo el territorio y los reyes ubicados al occidente del río Éufrates, desde Tifsa hasta Gaza. Por todos lados hubo paz en su reino. 25 Durante todo el tiempo de su reinado, Judá e Israel, desde Dan hasta Berseba, gozaron de paz y seguridad. Cada cual se sentaba bajo su propia higuera y su propia vid.


26 Salomón tenía 4000[c] establos para los caballos que tiraban sus carros y tenía 12 000 jinetes. 27 Cada mes uno de los doce gobernadores de los distritos le daba al rey Salomón todo lo necesario para servir a todos los que dependían de las provisiones del rey. Nunca faltaba nada. 28 También cada uno por su lado proveía los caballos de guerra y los de carga que llevaban bultos con cebada y paja.


Sabiduría de Salomón

29 Dios le daba sabiduría y muchísimo entendimiento a Salomón. Tenía tanta inteligencia que no se puede comprender la profundidad de su entendimiento, así como no se puede contar la arena en la playa. 30 La sabiduría de Salomón era más grande que la sabiduría combinada de los sabios del oriente y que toda la sabiduría de Egipto. 31 Era más sabio que cualquier persona del mundo. Era aun más sabio que Etán el ezraíta y que Hemán, Calcol y Dardá, los hijos de Majol. El rey Salomón llegó a ser muy famoso entre las naciones del mundo de aquel entonces. 32 Durante su vida Salomón pronunció 3000 proverbios y compuso 1005 canciones.


33 Salomón también entendía la naturaleza. Enseñaba sobre las plantas, desde los cedros altos del Líbano hasta las enredaderas. También enseñaba acerca de los animales grandes, aves y bichos de toda clase. 34 Los reyes mandaban delegados de todas las naciones para escuchar su sabiduría.


Footnotes

3:28 sabiduría divina o sabiduría de Dios. Ver Pr 8. Representa una manera en la que Dios habita entre su pueblo.

4:22 5000 kilos Textualmente 30 coros. Ver tabla de pesas y medidas.

4:26 4000 Según algunos manuscritos de LXX. TM: 40 000, pero compárese con 2 Cr 9:25.

Hechos 6

Palabra de Dios para Todos

Se nombran siete ayudantes

6 El número de seguidores de Jesús aumentaba más y más. Pero en esa época los seguidores judíos que hablaban griego se quejaban de los seguidores judíos que hablaban arameo. Decían que sus viudas no estaban recibiendo la ayuda diaria que les correspondía. 2 Los doce apóstoles llamaron a todo el grupo de seguidores y le dijeron:


—No es correcto que nosotros descuidemos la enseñanza de la palabra de Dios por estar administrando la ayuda diaria. 3 Entonces, hermanos, elijan de entre ustedes a siete hombres de toda su confianza. Ellos deben tener mucha sabiduría y estar llenos del Espíritu Santo. Nosotros les encargaremos ese trabajo. 4 Así podremos dedicar nuestro tiempo a orar y a enseñar la palabra de Dios.


5 A todo el grupo le gustó la idea. Entonces eligieron a estos siete hombres: Esteban, hombre de mucha fe y lleno del Espíritu Santo, Felipe[a], Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, uno de Antioquía que se había hecho judío. 6 Ellos les presentaron los siete hombres a los apóstoles, quienes oraron por los recién elegidos y les impusieron las manos.


7 La palabra de Dios se difundía más y más. El grupo de seguidores en Jerusalén crecía muchísimo, y hasta un gran número de sacerdotes obedeció el mensaje de fe.


Arresto de Esteban

8 Esteban, lleno del poder y de la bendición de Dios, hacía grandes maravillas y señales milagrosas entre el pueblo. 9 Pero unos de la sinagoga llamada los Libertos[b] se oponían a él. Estos judíos eran de Cirene y Alejandría y se unieron con unos de Cilicia y Asia. Todos ellos empezaron a discutir con Esteban, 10 pero no podían contradecirlo porque él tenía la sabiduría que le daba el Espíritu Santo. 11 Entonces les pagaron a algunos hombres para que dijeran: «Nosotros lo escuchamos hablando contra Moisés y contra Dios».


12 Así alborotaron al pueblo, a los ancianos líderes y a los maestros de la ley. Le cayeron de repente, lo agarraron y lo llevaron ante el Consejo. 13 Presentaron unos testigos falsos contra Esteban, que dijeron: «Este hombre no deja de hablar en contra de este lugar sagrado y en contra de la ley. 14 Nosotros lo escuchamos decir que Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que Moisés nos dejó».


15 Todos los que estaban ahí se fijaron en Esteban y vieron que su cara parecía la de un ángel.


Footnotes

6:5 Felipe No se refiere al apóstol llamado Felipe.

6:9 los Libertos Eran unos judíos que habían sido esclavos o cuyos padres habían sido esclavos.

Salmos 126

Palabra de Dios para Todos

Danos de nuevo la libertad

Canto para los peregrinos.

1 Cuando el SEÑOR traiga a los deportados de vuelta a Sion,

    parecerá que estamos soñando;

2 nos llenaremos de felicidad

    y entonaremos canciones alegres.

La gente de otras naciones dirá:

    «El SEÑOR ha hecho maravillas por ellos».

3 En el pasado, el SEÑOR hizo maravillas por nosotros,

    y estábamos felices de ello.


4 SEÑOR, danos de nuevo la libertad;

    haz que seamos como desiertos que se llenan de manantiales.

5 Los que con lágrimas sembraron,

    con gritos de alegría cosecharán.

6 El que vaya andando y llorando llevando la bolsa de semillas,

    volverá gritando de alegría llevando manojos de trigo.


Proverbios 16:26-27

Palabra de Dios para Todos

26 El apetito de un trabajador hace que siga trabajando;

    el hambre lo hace trabajar.

27 El perverso sólo planea el mal,

    y sus palabras destruyen como el fuego.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

© 2005, 2015 Bible League International

Saturday, June 6, 2026

DAB Español, Domingo 07 de Junio

Día 158, DAB Español, Domingo 07 de Junio


1 Reyes 2:1-3:2; Hechos 5:1-42; Salmos 125; Proverbios 16:25 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










1 Reyes 2:1-3:2

Palabra de Dios para Todos

Muerte del rey David

2 Se acercaba el día en que David iba a morir, y le dio esta orden a su hijo Salomón: 2 «Estoy por morir, como es el destino que le espera a todo el mundo. Sé fuerte y pórtate como un hombre. 3 Ahora, obedece cuidadosamente todos los mandamientos del SEÑOR tu Dios, y cumple cuidadosamente todos sus decretos, mandatos, decisiones y principios. Obedece todo lo que está escrito en las enseñanzas de Moisés para que tengas éxito en todo lo que emprendas y por dondequiera que vayas. 4 De esa manera el SEÑOR cumplirá la promesa que me hizo: “Si tus hijos sinceramente tienen cuidado de vivir como yo quiero, y si lo hacen de todo corazón y con toda el alma, entonces el rey de Israel siempre será un hombre de tu dinastía”».


5 David también le dijo: «Tú sabes bien lo que Joab hijo de Sarvia me hizo. Cuando ya no estábamos en guerra, mató a dos comandantes de los ejércitos de Israel: a Abner hijo de Ner y a Amasá hijo de Jéter. El cinturón y las botas que Joab lleva están manchados de sangre. Yo debí haberlo castigado. 6 Usa tu inteligencia y no dejes que él muera tranquilamente de viejo. 7 Mantén mi pacto de mostrar lealtad con los hijos de Barzilay de Galaad. Que sean entre tus amigos que comparten tus provisiones. Ellos me ayudaron cuando tuve que huir de tu hermano Absalón.


8 »Y recuerda que Simí hijo de Guerá todavía está por ahí. Es de la tribu de Benjamín y vive en Bajurín. Recuerda que él me hizo una maldición de mala salud cuando tuve que huir a Majanayin; pero cuando él me vino a saludar en el río Jordán, le hice una promesa ante el SEÑOR que a Simí no lo iba a matar con la espada. 9 Ahora, de tu parte, no lo perdones; tú eres un hombre inteligente y sabes lo que debes hacer con él para que no muera tranquilamente en su vejez, sino de muerte violenta».


10 Murió David y fue sepultado en la Ciudad de David. 11 David fue rey de Israel durante 40 años. Gobernó siete años en Hebrón y 33 años en Jerusalén.


Salomón toma el control de su reino

12 El reino entonces pasó a manos de Salomón, quien reinó en lugar de su papá David. Su poder se consolidó firmemente.


13 Entonces Adonías hijo de Jaguit fue a ver a Betsabé, la mamá de Salomón. Betsabé le preguntó:


—¿Vienes en paz?


Adonías contestó:


—Sí. Es una visita pacífica. 14 Quiero pedirte algo.


Betsabé dijo:


—Pues habla.


15 Le dijo:


—¿Te acuerdas que en un momento dado el reino era mío? Todos los israelitas aceptaban que yo iba a ser el rey. Sin embargo, las cosas cambiaron. Ahora mi hermano es el rey porque el SEÑOR así lo quiso. 16 Así que tengo un favor que pedirte, no me lo niegues.


Betsabé le contestó:


—Dímelo.


17 Adonías le dijo:


—Sé que el rey Salomón hará lo que le pidas. Dile que me permita casarme con Abisag la sunamita.


18 Entonces Betsabé le dijo:


—Está bien, hablaré de tu parte ante el rey.


19 Así que Betsabé se fue a ver al rey Salomón para hablarle a favor de Adonías. El rey Salomón la vio y se levantó para saludarla. Se inclinó ante ella y luego se sentó en su trono. A los sirvientes les dijo que trajeran un trono para ella. Así que ella se sentó a la derecha del rey.


20 Betsabé le dijo:


—Tengo un pequeño favor que pedirte; no me lo niegues.


El rey contestó:


—Pide lo que quieras, no te lo negaré.


21 Así que Betsabé le dijo:


—Permite que tu hermano Adonías se case con Abisag la sunamita.


22 El rey Salomón contestó a su mamá:


—¿Por qué me estás diciendo que le dé Abisag a Adonías? ¿Por qué no me pides hacerlo rey también, ya que es mayor que yo? El sacerdote Abiatar y Joab lo apoyan.


23 Entonces Salomón juró por el SEÑOR diciendo:


—Que Dios me trate muy severamente si Adonías no paga por esto. ¡Este error le va a costar la vida! 24 El SEÑOR me hizo rey de Israel y me dio el trono que pertenecía a mi papá David, y prometió darme el reino a mí y a mis descendientes. Ahora, tan seguro como que Dios existe que prometo que Adonías morirá hoy mismo.


25 El rey Salomón le dio la orden a Benaías, quien fue y mató a Adonías.


26 Entonces el rey Salomón le dijo al sacerdote Abiatar:


—Debería matarte, pero te permitiré regresar a tu casa en Anatot. Hoy no te mataré, porque tú llevabas el Cofre Sagrado del Señor DIOS y fuiste compañero de mi papá David. Tú compartiste momentos difíciles por los que atravesó mi papá.


27 Salomón le dijo a Abiatar[a] que no seguiría siendo sacerdote del SEÑOR. Esto cumplió lo que el SEÑOR había dicho sobre el sacerdote Elí y su familia cuando vivían en Siló.


28 Cuando Joab escuchó las noticias, tuvo miedo. Había apoyado a Adonías y no a Salomón[b]. Joab salió corriendo a la Carpa Sagrada del SEÑOR para agarrarse de las puntas del altar. 29 Alguien le dijo al rey Salomón que Joab estaba aferrado al altar en la carpa del SEÑOR. Así que Salomón le ordenó a Benaías que fuera a matarlo.


30 Benaías fue a la carpa del SEÑOR y le dijo a Joab:


—El rey te ordena que salgas de ahí.


Pero Joab le contestó:


—¡No! Aquí moriré.


Así que Benaías regresó a donde estaba el rey y le contó lo que Joab le había dicho. 31 Entonces el rey le dio esta orden a Benaías:


—¡Haz lo que él dice! Mátalo ahí y después sepúltalo. De esta manera librarás a mi familia de la culpa que causó por haber matado a gente inocente. 32 Joab mató a dos hombres más justos y mejores que él: Abner hijo de Ner y Amasá hijo de Jéter. Abner fue el comandante del ejército de Israel y Amasá fue el comandante del ejército de Judá. En su momento mi papá David no supo que Joab los había matado. Por eso el SEÑOR castigará a Joab por los hombres que mató. 33 De esta manera la culpa de su muerte caerá sobre Joab y su familia para siempre, pero el SEÑOR traerá la paz para David, sus descendientes, su familia y su dinastía para siempre.


34 Así que Benaías hijo de Joyadá mató a Joab; quien fue sepultado cerca de su casa en el desierto. 35 Entonces Salomón nombró comandante del ejército a Benaías hijo de Joyadá, en lugar de Joab. También Salomón nombró sacerdote a Sadoc, en lugar de Abiatar. 36 Entonces el rey mandó buscar a Simí y le dijo:


—Construye una casa aquí en Jerusalén, vive en ella y no salgas de la ciudad. 37 Pero ten la seguridad de que el día en que tú salgas de Jerusalén, más allá del valle Cedrón, morirás, y la culpa será tuya.


38 Entonces Simí contestó:


—Muy bien, Su Majestad, obedeceré.


Simí vivió en Jerusalén por mucho tiempo. 39 Pero después de unos tres años, dos de sus esclavos se escaparon y se fueron con los de Aquis hijo de Macá, el rey de Gat. Simí escuchó que sus esclavos estaban en Gat. 40 Así que ensilló su asno y fue a Gat, a donde estaba el rey Aquis para recuperar sus esclavos. Los encontró y los hizo regresar de Gat. 41 Pero alguien le dijo a Salomón que Simí había viajado de ida y vuelta a Gat. 42 Así que Salomón lo mandó buscar y le dijo:


—Te hice jurar por el SEÑOR que no saldrías de Jerusalén. Te advertí que si te ibas a cualquier parte morirías. Estuviste de acuerdo y me dijiste que me ibas a obedecer. 43 ¿Por qué entonces no cumpliste con el juramento que hiciste ante el SEÑOR y con la orden que te di? 44 Tú sabes todo el mal que le hiciste a David, mi papá. El SEÑOR te va a castigar por todo lo que hiciste. 45 Pero a mí, el rey Salomón, el SEÑOR me va a bendecir y hará que el reino de David se consolide.


46 Entonces el rey ordenó que Benaías matara a Simí, y así lo hizo. De esta manera Salomón consolidó su autoridad como rey.


Salomón pide sabiduría

3 Salomón hizo una alianza con el faraón, el rey de Egipto, casándose con su hija. Salomón la llevó a la Ciudad de David mientras todavía estaban en plena construcción del palacio, el templo del SEÑOR y el muro alrededor de Jerusalén. 2 El mayor problema que tenía era que la gente todavía hacía sacrificios en los santuarios sobre las colinas, en el campo. En esos días no existía un templo en honor al SEÑOR.


Footnotes

2:27 Abiatar Era un descendiente de la familia de Elí.

2:28 Salomón Según algunos manuscritos de LXX, Siríaca y Vulgata. TM y otros manuscritos de LXX: Absalón.

Hechos 5

Palabra de Dios para Todos

Ananías y Safira

5 Había un hombre llamado Ananías, su esposa se llamaba Safira. Se puso de acuerdo con ella para vender un terreno que tenían, 2 pero entregó sólo una parte del dinero a los apóstoles y se quedó con el resto. Su esposa sabía lo que había hecho. 3 Entonces Pedro dijo:


—Ananías, ¿por qué permitiste que Satanás entrara en tu corazón? Mentiste y trataste de engañar al Espíritu Santo. Vendiste el terreno, pero ¿por qué te quedaste con parte del dinero? 4 El terreno era tuyo antes de venderlo, pudiste haber dispuesto del dinero a tu gusto. ¿Por qué se te ocurrió eso? ¡Le mentiste a Dios, no a los hombres!


5 Cuando Ananías escuchó esto, cayó muerto. Todos los que supieron esto se asustaron mucho. 6 Unos jóvenes vinieron y envolvieron su cuerpo, lo sacaron y lo enterraron.


7 Más o menos tres horas después, entró su esposa Safira, quien no sabía lo que le había pasado a su marido. 8 Pedro le preguntó:


—Dime, ¿cuánto recibieron por la venta del terreno? ¿Fue esta cantidad?


Safira le respondió:


—Sí, esa fue la cantidad que recibimos por la venta del terreno.


9 Pedro le preguntó:


—¿Por qué estuviste de acuerdo a la hora de probar al Espíritu del Señor? ¡Escucha! ¿Puedes oír esos pasos? Los hombres que acaban de enterrar a tu esposo están a la puerta y ahora van a hacer lo mismo contigo.


10 De inmediato Safira cayó muerta. Los jóvenes entraron y al darse cuenta de que estaba muerta, se la llevaron y la enterraron al lado de su esposo. 11 Toda la iglesia y los que supieron de esto, sintieron muchísimo miedo.


Los apóstoles hacen muchos milagros

12 El poder de Dios se manifestó entre la gente por medio de muchas señales milagrosas y maravillas hechas por los apóstoles. Todos ellos se reunían en el Pórtico de Salomón. 13 Los demás no se atrevían a juntarse con ellos; sin embargo, todos hablaban muy bien de ellos. 14 Cada vez eran añadidos al grupo gran cantidad de hombres y mujeres que creían en el Señor. 15 Así que sacaban a los enfermos y los acostaban en camas o en camillas para que al menos la sombra de Pedro los cubriera mientras caminaba por la calle. 16 Mucha gente de los pueblos cercanos a Jerusalén traía a sus enfermos y a los atormentados por espíritus malignos, y todos eran sanados.


Tratan de callar a los apóstoles

17 El sumo sacerdote y su círculo más cercano, el grupo de los saduceos, se llenaron de envidia. 18 Así que arrestaron a los apóstoles y los metieron en la cárcel. 19 Pero en la noche, un ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel, los dejó salir y les dijo: 20 «Vayan al área del templo y cuéntenle a la gente todo el mensaje de la nueva vida». 21 Una vez oído esto, los apóstoles entraron al área del templo al amanecer y empezaron a enseñar.


El sumo sacerdote y sus amigos llegaron y llamaron a los ancianos líderes de Israel para llevar a cabo una reunión del Consejo. Después mandaron traer de la cárcel a los apóstoles. 22 Pero cuando los guardias llegaron a la cárcel, no los encontraron. Entonces regresaron e informaron lo que había pasado:


23 —Encontramos la cárcel bien asegurada y los guardias a la entrada, pero cuando entramos, la cárcel estaba vacía.


24 Al oír esto, el capitán de los guardias del templo y los jefes de los sacerdotes quedaron confundidos y se preguntaban en qué terminaría todo eso. 25 Entonces alguien vino y les dijo:


—Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el área del templo enseñando a la gente.


26 Así que el capitán y sus hombres fueron y se los llevaron de vuelta. Los soldados no usaron la fuerza porque temían morir apedreados por el pueblo. 27 Los soldados llevaron a los apóstoles ante el Consejo, y el sumo sacerdote les dijo:


28 —Les advertimos que dejaran de enseñar acerca de ese hombre, pero ¡claro, siguen en las mismas y han llenado a Jerusalén de sus enseñanzas! Ustedes están tratando de echarnos la culpa por la muerte de ese hombre.


29 Pero Pedro y los otros apóstoles respondieron:


—Nosotros tenemos que obedecer a Dios antes que a los seres humanos. 30 El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, pero ustedes lo trataron como a un criminal: lo mataron con violencia colgándolo en un madero.[a] 31 Dios le dio el gran honor de sentarse a su derecha, porque ha decidido que Jesús sea nuestro Líder, para hacer cambiar la manera de pensar y de vivir de Israel; y Salvador, para obtener el perdón sus pecados. 32 Nosotros somos testigos de esto, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a todos los que lo obedecen.


33 Al oír esto, se enfurecieron tanto que empezaron a planear cómo matar a los apóstoles. 34 En la reunión estaba un fariseo, llamado Gamaliel, maestro de la ley y respetado por todo el pueblo. Él se puso de pie y pidió que retiraran por un momento a los apóstoles de la reunión, 35 diciendo:


—Israelitas: tengan cuidado con lo que les van a hacer a estos hombres. 36 Recuerden lo que pasó con Teudas. Él decía que era un hombre muy importante y reunió como 400 hombres. Sin embargo, a él lo mataron, todos los que lo seguían se dispersaron y no pasó nada. 37 Después, un tal Judas vino de Galilea en la época del censo, y él también reunió un buen número de seguidores. Con él sucedió lo mismo, lo mataron y sus seguidores se dispersaron. 38 En este caso les aconsejo que se alejen de estos hombres y los dejen en paz. Si su plan es de parte de los hombres, fallará. 39 Pero si es de parte de Dios, ustedes no podrán detenerlos y resultarán peleando contra Dios.


El Consejo estuvo de acuerdo con Gamaliel. 40 Así que llamaron a los apóstoles, los azotaron y les ordenaron que no siguieran hablando en el nombre de Jesús. Luego los dejaron ir. 41 Los apóstoles se fueron de la reunión del Consejo, contentos de tener el honor de sufrir por causa del nombre de Jesús. 42 Diariamente en el área del templo y por las casas, los apóstoles continuaban enseñando y anunciando las buenas noticias de que Jesús es el Mesías.


Footnotes

5:30 colgándolo en un madero o crucificándolo. La expresión «colgar en un madero» es una forma de referirse a la crucifixión. Aquí se muestra que los líderes judíos acusaban a Jesús de rebelión. Comparar con Dt 21:23 y Gá 3:13. También en 10:30.

Salmos 125

Palabra de Dios para Todos

El Señor rodea a su pueblo

Canto para los peregrinos.

1 Al igual que el monte Sion,

    quienes confían en el SEÑOR

nunca temblarán ni caerán;

    permanecerán para siempre.

2 Así como Jerusalén está rodeada de montañas,

    así el SEÑOR rodea a su pueblo, desde ahora y para siempre.

3 El gobernante perverso no permanecerá sobre la tierra dada a los justos

    para que así los justos no extiendan sus manos hacia el delito.


4 SEÑOR, haz bien a la gente buena,

    a los que son honestos;

5 pero a los que se desvían por caminos torcidos,

    el SEÑOR los llevará con los que hacen maldades.


¡Que haya paz en Israel!


Proverbios 16:25

Palabra de Dios para Todos

25 Hay caminos que a uno le parecen correctos,

    pero en realidad llevan a la muerte.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

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DAB Español, Sábado 06 de Junio

Día 157, DAB Español, Sábado 06 de Junio


1 Reyes 1:1-53; Hechos 4:1-37; Salmos 124; Proverbios 16:24 (Nueva Versión Internacional (NVI))










1 Reyes 1

Nueva Versión Internacional

Adonías usurpa el trono

1 El rey David era ya tan anciano y entrado en años que, por más que lo abrigaban, no conseguía entrar en calor. 2 Por eso sus servidores le dijeron: «Busquemos a una joven virgen para que atienda a nuestro señor el rey, lo cuide y se acueste a su lado para darle calor».


3 Así que fueron por todo Israel en busca de una muchacha hermosa. Entonces encontraron a una sunamita llamada Abisag y se la llevaron al rey. 4 La muchacha era realmente muy hermosa y se dedicó a cuidar y a servir al rey, aunque el rey nunca tuvo relaciones sexuales con ella.


5 Adonías, cuya madre fue Jaguit, se llenó de ambición y dijo: «¡Yo voy a ser rey!». Por lo tanto, consiguió carros de combate, caballos[a] y cincuenta guardias de escolta. 6 Adonías, que había nacido inmediatamente luego de Absalón, era muy bien parecido. Y como David, su padre, nunca lo había contrariado ni le había pedido cuentas de lo que hacía, 7 Adonías se confabuló con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, y estos le dieron su apoyo. 8 Quienes no lo apoyaron fueron el sacerdote Sadoc, Benaías, hijo de Joyadá, el profeta Natán, Simí, Reguí y la guardia personal de David.


9 Cerca de Enroguel, junto a la peña de Zojélet, Adonías ofreció un sacrificio de ovejas, bueyes y terneros engordados. Invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los funcionarios reales de Judá, 10 pero no invitó al profeta Natán, ni a Benaías, ni a la guardia real ni a su hermano Salomón. 11 Por eso Natán preguntó a Betsabé, la madre de Salomón: «¿Ya sabes que Adonías, el hijo de Jaguit, se ha proclamado rey a espaldas de nuestro señor David? 12 Pues, si quieres salvar tu vida y la de tu hijo Salomón, déjame darte un consejo: 13 Ve a presentarte ante el rey David y dile: “¿Acaso no le había jurado mi señor el rey a esta servidora suya que mi hijo Salomón reinaría después de usted y se sentaría en su trono? ¿Cómo es que ahora el rey es Adonías?”. 14 Mientras tú estés allí, hablando con el rey, yo entraré para confirmar tus palabras».


15 Betsabé se dirigió entonces a la habitación del rey. Como este ya era muy anciano, lo atendía Abisag la sunamita. 16 Al llegar Betsabé, se inclinó y postró ante el rey y este le preguntó:


—¿Qué quieres?


17 —Mi señor juró por el Señor su Dios a esta servidora suya —contestó Betsabé—, que mi hijo Salomón reinaría después de usted y se sentaría en su trono. 18 Pero ahora resulta que Adonías se ha proclamado rey a espaldas de usted, mi señor y rey. 19 Ha sacrificado una gran cantidad de toros, terneros engordados y ovejas. También ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, comandante del ejército; sin embargo, no invitó a su servidor Salomón. 20 Mi señor y rey, todo Israel está a la expectativa y quiere que usted le diga quién lo sucederá en el trono. 21 De lo contrario, tan pronto como mi señor el rey muera, mi hijo Salomón y yo seremos acusados de alta traición.


22 Mientras Betsabé hablaba con el rey, llegó el profeta Natán, 23 y el rey se enteró de su llegada. Entonces Natán se presentó ante el rey, se postró con su rostro en tierra 24 y dijo:


—Mi señor y rey, ¿acaso ha decretado usted que Adonías lo suceda en el trono? 25 Pregunto esto porque él ha ido hoy a sacrificar una gran cantidad de toros, terneros engordados y ovejas. Además, ha invitado a todos los hijos del rey, a los comandantes del ejército y al sacerdote Abiatar; allí están todos ellos comiendo y bebiendo y gritando en su presencia: “¡Viva el rey Adonías!”. 26 Sin embargo, no me invitó a mí, su servidor, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaías, hijo de Joyadá, ni a su servidor Salomón. 27 ¿Será posible que mi señor y rey haya hecho esto sin dignarse comunicarles a sus servidores quién lo sucederá en el trono?


David proclama rey a Salomón

28 Al oír esto, el rey David ordenó:


—¡Llamen a Betsabé!


Ella entró y se quedó de pie ante el rey. 29 Entonces el rey le hizo este juramento:


—Tan cierto como que vive el Señor, que me ha librado de toda angustia, 30 te aseguro que hoy cumpliré lo que te juré por el Señor, el Dios de Israel. Yo te prometí que tu hijo Salomón me sucederá en el trono y reinará en mi lugar.


31 Betsabé se inclinó ante el rey y, postrándose rostro en tierra, exclamó:


—¡Que viva para siempre mi señor el rey David!


32 David ordenó:


—Llamen al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Joyadá.


Cuando los tres se presentaron ante el rey, 33 este les dijo:


—Tomen con ustedes a los funcionarios de la corte, monten a mi hijo Salomón en mi propia mula, y bajen con él a Guijón 34 para que el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan como rey de Israel. Toquen luego la trompeta y griten: “¡Viva el rey Salomón!”. 35 Después de eso, regresen con él para que ocupe el trono en mi lugar y me suceda como rey, pues he dispuesto que sea él quien gobierne a Israel y a Judá.


36 —¡Que así sea! —le respondió Benaías, hijo de Joyadá—. ¡Que así lo confirme el Señor, Dios de mi señor el rey! 37 Que así como el Señor estuvo con mi señor el rey, esté también con Salomón; ¡y que engrandezca su trono aún más que el trono de mi señor el rey David!


38 El sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías, hijo de Joyadá, y los quereteos y los peleteos, montaron a Salomón en la mula del rey David y lo escoltaron mientras bajaban hasta Guijón. 39 Allí el sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite que estaba en la Tienda y ungió a Salomón. Tocaron entonces la trompeta y todo el pueblo gritó: «¡Viva el rey Salomón!». 40 Luego, todos subieron detrás de él, tocando flautas y lanzando gritos de alegría. Era tal el estruendo que la tierra temblaba.


41 Adonías y todos sus invitados estaban por terminar de comer cuando sintieron el estruendo. Al oír el sonido de la trompeta, Joab preguntó:


—¿Por qué habrá tanta bulla en la ciudad?


42 Aún estaba hablando cuando llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar.


—¡Entra! —dijo Adonías—. Un hombre respetable como tú debe traer buenas noticias.


43 —¡No es así! —exclamó Jonatán—. Nuestro señor el rey David ha nombrado rey a Salomón. 44 También ha ordenado que el sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías, hijo de Joyadá, con los quereteos y los peleteos, monten a Salomón en la mula del rey. 45 Sadoc y Natán lo han ungido como rey en Guijón. Desde allí han subido lanzando gritos de alegría y la ciudad está alborotada. A eso se debe el griterío que se escucha. 46 Además, Salomón se ha sentado en el trono real 47 y los funcionarios de la corte han ido a felicitar a nuestro señor, el rey David. Hasta le desearon que su Dios hiciera el nombre de Salomón más famoso todavía que el de David y que engrandeciera el trono de Salomón más que el suyo. Ante eso, el rey se postró en su cama 48 y dijo: “¡Alabado sea el Señor, Dios de Israel, que hoy me ha concedido ver a mi sucesor sentarse en mi trono!”.


49 Al oír eso, todos los invitados de Adonías se levantaron llenos de miedo y se dispersaron. 50 Adonías, por temor a Salomón, se refugió en el santuario, en donde se agarró de los cuernos del altar. 51 No faltó quien fuera a decirle a Salomón:


—Adonías tiene miedo de usted, rey Salomón, y está agarrado de los cuernos del altar. Ha dicho: “¡Quiero que hoy mismo jure el rey Salomón que no condenará a muerte a este servidor suyo!”.


52 Salomón respondió:


—Si demuestra que es un hombre de honor, no perderá ni un cabello de su cabeza; pero si se le sorprende en alguna maldad, será condenado a muerte.


53 Acto seguido, el rey Salomón mandó que lo trajeran. Cuando Adonías llegó, se postró ante el rey Salomón y este le ordenó que se fuera a su casa.


Footnotes

1:5 caballos. Alt. conductores de los carros.

Hechos 4

Nueva Versión Internacional

Pedro y Juan ante el Consejo

4 Mientras Pedro y Juan hablaban a la gente, se presentaron los sacerdotes, el capitán de la guardia del Templo y los saduceos. 2 Estaban muy disgustados porque los apóstoles enseñaban a la gente y proclamaban la resurrección, que se había hecho evidente en el caso de Jesús. 3 Arrestaron a Pedro y a Juan y, como ya anochecía, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. 4 Pero muchos de los que oyeron el mensaje creyeron y el número de estos, contando solo a los hombres, llegaba a unos cinco mil.


5 Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los líderes religiosos y los maestros de la Ley. 6 Allí estaban el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan, Alejandro y los otros miembros de la familia del sumo sacerdote. 7 Hicieron que Pedro y Juan comparecieran ante ellos y comenzaron a interrogarlos:


—¿Con qué poder o en nombre de quién hicieron ustedes esto?


8 Pedro, lleno del Espíritu Santo, respondió:


—Gobernantes del pueblo y líderes religiosos: 9 Hoy se nos procesa por haber favorecido a un paralítico, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado! 10 Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret, crucificado por ustedes, pero resucitado por Dios. 11 Jesucristo es


»“la piedra que desecharon ustedes los constructores

    y que ha llegado a ser la piedra angular”.[a]


12 De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.


13 Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús. 14 Además, como vieron que los acompañaba el hombre que había sido sanado, no tenían nada que alegar. 15 Así que les mandaron que se retiraran del Consejo y se pusieron a deliberar entre sí: 16 «¿Qué vamos a hacer con estos sujetos? Es un hecho que por medio de ellos ha ocurrido un milagro evidente; todos los que viven en Jerusalén lo saben y no podemos negarlo. 17 Para evitar que este asunto siga divulgándose entre la gente, vamos a amenazarlos y así no volverán a hablar de ese nombre a nadie».


18 Los llamaron y les ordenaron terminantemente que dejaran de hablar y enseñar acerca del nombre de Jesús. 19 Pero Pedro y Juan replicaron:


—¿Es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes en vez de obedecerlo a él? ¡Júzguenlo ustedes mismos! 20 Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.


21 Después de nuevas amenazas, los dejaron irse. Por causa de la gente, no hallaban manera de castigarlos: todos alababan a Dios por lo que había sucedido, 22 pues el hombre que había sido milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años.


La oración de los creyentes

23 Al quedar libres, Pedro y Juan volvieron a los suyos y les relataron todo lo que habían dicho los jefes de los sacerdotes y los líderes religiosos. 24 Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: «Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, 25 tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo:


»“¿Por qué se enfurecen las naciones

    y en vano conspiran los pueblos?

26 Los reyes de la tierra se rebelan;

    los gobernantes se confabulan

contra el Señor

    y contra su ungido”.[b]


27 En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo[c] de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste 28 para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera. 29 Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno. 30 Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús».


31 Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.


Los creyentes comparten sus bienes

32 Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. 33 Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, 34 pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas 35 y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera según la necesidad de cada uno.


36 José, un levita natural de Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé, que significa «Hijo de consolación», 37 vendió un terreno que poseía, llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.


Footnotes

4:11 Sal 118:22.

4:26 ungido. Alt. Cristo; Sal 2:1-2.

4:27 el pueblo. Lit. los pueblos.

Salmos 124

Nueva Versión Internacional

Cántico de los peregrinos. De David.

124 Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

    —que lo repita ahora Israel—,

2 si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

    cuando hubo gente que se levantó contra nosotros,

3 nos habrían tragado vivos

    al encenderse su furor contra nosotros;

4 nos habrían inundado las aguas,

    el torrente nos habría arrastrado,

5     nos habrían arrastrado las aguas turbulentas.


6 ¡Bendito sea el Señor, que no dejó

    que nos despedazaran con sus dientes!

7 Como las aves, hemos escapado

    de la trampa del cazador;

¡la trampa se rompió,

    y nosotros escapamos!

8 Nuestra ayuda está en el nombre del Señor,

    que hizo el cielo y la tierra.


Proverbios 16:24

Nueva Versión Internacional

24 Panal de miel son las palabras amables:

    endulzan la vida y dan salud al cuerpo.[a]


Footnotes

16:24 al cuerpo. Lit. a los huesos.

Nueva Versión Internacional (NVI)

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DAB Español, Lunes 08 de Junio

Día 159, DAB Español, Lunes 08 de Junio 1 Reyes 3:3-4:34; Hechos 6:1-15; Salmos 126; Proverbios 16:26-27 (Palabra de Dios para Todos (PDT)) ...