Thursday, October 29, 2026

DAB Español, Viernes 30 de Octubre

Día 303, DAB Español, Viernes 30 de Octubre


Lamentaciones 2:20-3:66; Hebreos 1:1-14; Salmos 102; Proverbios 26:21-22 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Lamentaciones 2:20-3:66 

Reina Valera Contemporánea

20 Ponte a pensar, Señor:

¿A quién has tratado así?

¿Acaso han de comerse las madres

a sus hijos, fruto de sus entrañas?

¿Acaso dentro de tu santuario

han de asesinar a sacerdotes y profetas?


21 En las calles, por los suelos,

yacen cuerpos de niños y viejos;

mis doncellas y mis jóvenes

han muerto a filo de espada.

¡En el día de tu furor

mataste y degollaste sin misericordia!


22 De todas partes convocaste al terror,

como si convocaras a una fiesta.

En el día de tu furor,

nadie, Señor, pudo escapar con vida.

A los hijos que tuve y mantuve,

el enemigo los aniquiló.


La misericordia de Dios es constante

3 Yo soy aquel que ha visto la aflicción

bajo el látigo de su enojo.

2 Me ha llevado por un sendero

no de luz sino de tinieblas.

3 A todas horas vuelve y revuelve

su mano contra mí.


4 Ha hecho envejecer mi carne y mi piel;

me ha despedazado los huesos.

5 Ha levantado en torno mío

un muro de amargura y de trabajo.

6 Me ha dejado en las tinieblas,

como a los que murieron hace tiempo.


7 Por todos lados me asedia y no puedo escapar;

¡muy pesadas son mis cadenas!

8 Grito pidiéndole ayuda,

pero él no atiende mi oración.

9 Ha cercado con piedras mis caminos;

me ha cerrado el paso.


10 Como un oso en acecho,

como león agazapado,

11 me desgarró por completo

y me obligó a cambiar de rumbo.

12 Tensó su arco y me puso

como blanco de sus flechas.


13 Me clavó en las entrañas

las saetas de su aljaba.

14 Todo el tiempo soy para mi pueblo

motivo de burla.

15 ¡Me ha llenado de amargura!

¡Me ha embriagado de ajenjo!


16 Me ha roto los dientes,

me ha cubierto de ceniza;

17 Ya no sé lo que es tener paz

ni lo que es disfrutar del bien,

18 y concluyo: «Fuerzas ya no tengo,

ni esperanza en el Señor.»


19 Tan amargo como la hiel es pensar

en mi aflicción y mi tristeza,

20 y lo traigo a la memoria

porque mi alma está del todo abatida;

21 pero en mi corazón recapacito,

y eso me devuelve la esperanza.


22 Por la misericordia del Señor

no hemos sido consumidos;

¡nunca su misericordia se ha agotado!

23 ¡Grande es su fidelidad,

y cada mañana se renueva!

24 Por eso digo con toda el alma:

«¡El Señor es mi herencia, y en él confío!»


25 Es bueno el Señor con quienes le buscan,

con quienes en él esperan.

26 Es bueno esperar en silencio

que el Señor venga a salvarnos.

27 Es bueno que llevemos el yugo

desde nuestra juventud.


28 Dios nos lo ha impuesto.

Así que callemos y confiemos.

29 Hundamos la cara en el polvo.

Tal vez aún haya esperanza.

30 Demos la otra mejilla a quien nos hiera.

¡Cubrámonos de afrentas!


31 El Señor no nos abandonará para siempre;

32 nos aflige, pero en su gran bondad

también nos compadece.

33 No es la voluntad del Señor

afligirnos ni entristecernos.


34 Hay quienes oprimen a todos

los encarcelados de la tierra,

35 y tuercen los derechos humanos

en presencia del Altísimo,

36 y aun trastornan las causas que defienden.

Pero el Señor no lo aprueba.


37 ¿Quién puede decir que algo sucede

sin que el Señor lo ordene?

38 ¿Acaso lo malo y lo bueno no proviene

de la boca del Altísimo?

39 ¿Cómo podemos quejarnos,

si sufrimos por nuestros pecados?


40 Examinemos nuestra conducta;

busquemos al Señor y volvámonos a él.

41 Elevemos al Dios de los cielos

nuestras manos y nuestros corazones.

42 Hemos sido rebeldes y desleales,

y tú no nos perdonaste.


43 Lleno de ira, no nos perdonaste;

¡nos perseguiste y nos mataste!

44 Te envolviste en una nube

para no escuchar nuestros ruegos.

45 Entre los paganos hiciste de nosotros

motivo de vergüenza y de rechazo.


46 Todos nuestros enemigos nos tuercen la boca;

47 son para nosotros una trampa,

¡son motivo de temor, destrucción y quebranto!

48 ¡Los ojos se me llenan de llanto

al ver el desastre de mi ciudad amada!


49 Mis ojos no dejan de llorar,

pues ya no hay remedio,

50 a menos que desde los cielos

el Señor se digne mirarnos.

51 Me llena de tristeza ver el sufrimiento

de las mujeres de mi ciudad.


52 Mis enemigos me acosaron sin motivo,

como si persiguieran a un ave;

53 me ataron y me arrojaron en un pozo,

y sobre mí pusieron una piedra;

54 las aguas me llegaron hasta el cuello,

y llegué a darme por muerto.


55 Desde el fondo de la cárcel

invoqué, Señor, tu nombre,

56 y tú oíste mi voz; no cerraste tus oídos

al clamor de mis suspiros;

57 el día que te invoqué, viniste a mí

y me dijiste: «No tengas miedo.»


58 Tú, Señor, me defendiste;

me salvaste la vida.

59 Tú, Señor, viste mi agravio

y viniste en mi defensa;

60 te diste cuenta de que ellos

sólo pensaban en vengarse de mí.


61 Tú, Señor, sabes cómo me ofenden,

cómo hacen planes contra mí;

62 sabes que mis enemigos

a todas horas piensan hacerme daño;

63 ¡en todo lo que hacen

soy el tema de sus burlas!


64 ¡Dales, Señor, el pago que merecen sus acciones!

65 ¡Déjalos en manos de su obstinación!

¡Que tu maldición caiga sobre ellos!

66 En tu furor, Señor, ¡persíguelos!

¡Haz que desaparezcan de este mundo!


Hebreos 1 

Reina Valera Contemporánea

Dios ha hablado por su Hijo

1 Dios, que muchas veces y de distintas maneras habló en otros tiempos a nuestros padres por medio de los profetas, 2 en estos días finales nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y mediante el cual hizo el universo. 3 Él es el resplandor de la gloria de Dios. Es la imagen misma de lo que Dios es. Él es quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la derecha de la Majestad, en las alturas, 4 y ha llegado a ser superior a los ángeles, pues ha recibido un nombre más sublime que el de ellos.


El Hijo es superior a los ángeles

5 Porque jamás dijo Dios a ninguno de sus ángeles:


«Tú eres mi Hijo.

Yo te he engendrado hoy.»


Ni tampoco:


«Yo seré su Padre,

y él será mi hijo.»


6 Además, cuando Dios introduce al Primogénito en el mundo, dice:


«Que lo adoren todos los ángeles de Dios.»


7 Acerca de los ángeles, dice:


«Él hace que sus ángeles sean como vientos,

y sus ministros como llamas de fuego.»


8 Pero del Hijo dice:


«Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;

el cetro de tu reino es un cetro de justicia.

9 Amas la justicia, y odias la maldad.

Por eso te ungió Dios, tu Dios,

con óleo de alegría más que a tus compañeros.»


10 Y también dice:


«Señor, tú fundaste la tierra en el principio,

Y los cielos son obra de tus manos.

11 Ellos perecerán, pero tú permaneces para siempre.

Todos ellos se desgastarán como un vestido;

12 los enrollarás como un manto, y quedarán cambiados;

pero tú eres el mismo,

Y tus años no tendrán fin.»


13 Dios jamás le dijo a ninguno de los ángeles:


«Siéntate a mi derecha

hasta que ponga a tus enemigos

por estrado de tus pies.»


14 ¿Y acaso no son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servir a quienes serán los herederos de la salvación?


Salmos 102 

Reina Valera Contemporánea

Oración de un afligido

Oración de alguien que sufre y que, en su angustia, expone su queja en presencia del Señor.

102 Señor, escucha mi oración;

¡deja que mi queja llegue a tus oídos!

2 No te alejes de mí cuando me veas angustiado;

inclina a mí tu oído,

¡respóndeme pronto cuando te invoque!


3 Mi vida se va desvaneciendo, como el humo;

mis huesos se deshacen, como tizón quemado.

4 Débil está mi corazón, y seco cual la hierba;

¡hasta me he olvidado de comer!

5 Tanto he llorado

que los huesos se me pegan a la carne.

6 Soy como los pelícanos del desierto;

¡soy como los búhos de las soledades!

7 Ya no duermo, y hasta me siento

como un pájaro solitario sobre el tejado.

8 Todos los días me insultan mis enemigos;

se confabulan y hacen planes contra mí.

9 El pan que como, me sabe a ceniza;

lo que bebo, se mezcla con mis lágrimas.

10 ¡Y es porque estás enojado conmigo!

¡Primero me elevas, y luego me dejas caer!

11 Mi vida se diluye como una sombra;

¡me voy secando como la hierba!


12 Pero tú, Señor, permaneces para siempre,

y todas las generaciones te recordarán.

13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sión,

porque ya se ha cumplido su tiempo;

¡ya es hora de que le tengas misericordia!

14 Tus siervos aman cada una de sus piedras;

ven sus ruinas, y se compadecen de ella.


15 Señor, las naciones honrarán tu nombre;

los reyes de la tierra reconocerán tu gloria,

16 porque tú, Señor, reconstruirás a Sión,

y en su esplendor serás reconocido.

17 Tendrás en cuenta la oración de los pobres,

y no dejarás de escuchar sus ruegos.

18 Esto, Señor, quedará escrito para los pueblos futuros,

¡para que las generaciones del mañana te alaben!


19 Desde su alto santuario, el Señor observa;

desde los cielos, el Señor contempla la tierra

20 para oír el clamor de los cautivos

y dar libertad a los sentenciados a muerte;

21 para que en Sión se anuncie el nombre del Señor,

¡para que en Jerusalén se proclame su alabanza!

22 Entonces todas las naciones y todos los reinos

vendrán y se unirán para servir al Señor.


23 En mi camino, el Señor me retiró su apoyo;

¡me recortó los días de mi vida!

24 Pero yo le supliqué:

«Dios mío, tú vives por todas las generaciones:

¡no me reduzcas la mitad de mi vida!

25 Tú fundaste la tierra desde el principio,

y con tus propias manos formaste los cielos.

26 Un día, ellos serán destruidos;

envejecerán, como vestidos usados,

y tú los cambiarás por otros;

¡Pero tú permanecerás!

27 ¡Tú seguirás siendo el mismo,

y tus años nunca tendrán fin!

28 Los hijos de tus siervos vivirán tranquilos,

y sus descendientes se afirmarán en tu presencia.


Proverbios 26:21-22 

Reina Valera Contemporánea

21 Para hacer brasas, el carbón;

para encender el fuego, la leña;

para encender los ánimos, el pendenciero.


22 Los chismes son deliciosos bocados,

que penetran hasta lo más profundo.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


Evangelio de San Juan 03

Entrando en capítulo 2, vimos la boda de Caná cuando Jesús proveyó vino para la celebración de un matrimonio, y como los sirvientes fueron los primeros en reconocer el milagro. También vimos que Jesús tenía hermanos (de la misma madre pero del padre diferente). Jesús, después limpia el templo de los comerciantes explicando que el reino de Dios no es un negocio.








Lección 03 Evangelio de San Juan

Capítulo 2 - Primer milagro

v.1-5 La boda de Caná

 1. Cristo apoya el _____________ , y la ___________

 2. María no lo _______________

     Le dice a la gente “Hagan ________ lo que les diga”

v.6-12 El milagro

 1. Los ______________ llenaron las tinajas

 2. Ellos fueron los primeros en reconocer el ____________

 3. El significado

  a) La ______________ siempre se requiere - aún __________ lo sabía

  b) Los que ________ son los que son usados por Dios, no los __________

  c) El ________ vino se refiere a ___________

 4. v.12 - Jesús tenía ______________

 5. Lecciones

   a) _____ lo que Cristo te dice

   b) Los __________ y discípulos ven el poder de Dios

   c) Cristo mismo es el ______ que alegra al hombre

   d) ___________________________________

 

Jesús purifica el __________

v.13-17 El fondo - La ___________

 1. Una celebración principal de los _________ (Éxodo 12)

 2. Se _________ que los judíos asistieran - viajaban hasta Jerusalén

 3. Los ____________ (llenaban el ______ del templo)

 4. Cambiaban la celebración en un __________

 5. Jesús era hombre ___________, pero, con celo divino

 6. Los sacrificios del templo.

  a) La gente traía sus ____________ para pagar sus pecados (de la ley)

  b) Los cambistas eran ____________, pero no en el ___________

 7. Lo que hizo Jesús - _____ todo

 v.18-22 Profecía de su __________  y resurrección

 v.22 - Los discípulos entendieron ___________ de la resurrección

Lecciones

 1. El cristianismo no es un ___________

 2. Dios es ___________

 3. A veces, con ___________, entendemos las cosas.

 


Wednesday, October 28, 2026

DAB Español, Jueves 29 de Octubre

Día 302, DAB Español, Jueves 29 de Octubre


Lamentaciones 1:1-2:19; Filemón 1:1-25; Salmos 101; Proverbios 26:20 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Lamentaciones 1:1-2:19 

Reina Valera Contemporánea

Jerusalén lamenta su caída

1 ¡Cuán solitaria ha quedado la otrora ciudad populosa!

¡Cual viuda ha quedado la capital de las naciones!

¡La princesa de las provincias es ahora tributaria!


2 Por las noches, amargas lágrimas corren por sus mejillas.

Ni uno solo de sus amantes viene a consolarla.

Sus amigos le fallaron; ¡se volvieron sus enemigos!


3 Presa de la aflicción y de cruel esclavitud,

Judá marcha al cautiverio;

ahora habita entre las naciones

sin hallar descanso alguno.

La acosan sus perseguidores,

la ponen en aprietos.


4 De luto están los caminos de Sión.

Ya nadie asiste a las fiestas.

Todas sus puertas están derribadas.

Sus sacerdotes lloran.

Amargada está Sión,

y afligidas sus doncellas.


5 Sus enconados enemigos son ahora grandes magnates.

¡El Señor la afligió por sus muchas rebeliones,

y sus jóvenes marchan ahora al cautiverio,

arreados por el enemigo!


6 La sin par belleza de Sión se ha esfumado;

sus príncipes andan como ciervos en busca de pastos;

fuerzas no tienen para oponerse a sus perseguidores.


7 Jerusalén recuerda su aflicción y sus rebeliones;

recuerda tantas cosas agradables

de que gozó en los tiempos antiguos;

recuerda cuando cayó ante el enemigo

y nadie vino en ayuda de su pueblo;

recuerda cómo la miraban sus enemigos

y se burlaban de su caída.


8 Pero Jerusalén pecó. ¡Por eso ha sido rechazada!

Al verla desnuda, la desprecian

quienes antes la admiraban;

y ella, sollozante, corre a esconderse.


9 Cubierta está de inmundicia.

No tuvo en cuenta su futuro.

Ha caído a lo más bajo,

y en su desconsuelo exclama:

«¡Mira, Señor, mi aflicción!

¡Mira cómo se regodean mis enemigos!»


10 El enemigo se ha adueñado de todos sus tesoros.

Jerusalén ha visto a los paganos irrumpir en su santuario,

aun cuando prohibiste que esa gente entrara en tu congregación.


11 Entre sollozos, sus habitantes buscan algo qué comer;

cambian por comida sus objetos más preciados

para lograr volver a la vida.

«¡Mírame, Señor!

¡Toma en cuenta mi desconsuelo!»


12 Ustedes, que van por el camino,

¿esto no los conmueve?

¡Consideren si hay dolor

que se compare con el mío!

¡La ira del Señor se encendió

y me envió este sufrimiento!


13 Envió un fuego desde lo alto

que me consumió los huesos;

tendió una red a mi paso

y me hizo retroceder;

me dejó en completa ruina,

y sufro a todas horas.


14 El Señor mismo me ha atado

al yugo de mis rebeliones;

me ha puesto en el cuello ataduras

que acaban con mis fuerzas;

me ha dejado en manos de enemigos

que no puedo vencer.


15 El Señor ha pisoteado en mis calles

a todos mis hombres fuertes;

ha convocado tropas para derrotar a mis valientes;

¡ha prensado a la virginal Judá

como si prensara uvas!


16 Ésta es la causa de mis lágrimas.

El llanto brota de mis ojos,

pues no tengo a nadie que me consuele;

¡no tengo a nadie que me reanime!

¡Mis hijos han sido derrotados!

¡El enemigo nos venció!


17 Sión tiende las manos suplicante,

y no hay quien la consuele;

el Señor hizo que los vecinos de Jacob

se volvieran sus enemigos;

¡Jerusalén les resulta algo repugnante!


18 Pero el Señor es justo.

¡Yo me rebelé contra su palabra!

¡Oigan esto, pueblos todos,

y consideren mi dolor!

¡Mis doncellas y mis jóvenes

fueron llevados al cautiverio!


19 Pedí ayuda a mis amantes, pero ellos me fallaron;

en la ciudad, mis sacerdotes y mis ancianos perecieron;

buscaban comida para volver a la vida.


20 ¡Mírame, Señor, atribulada

y con gran angustia interna!

El corazón me da vuelcos

por causa de mi gran rebeldía.

Allá afuera, hace estragos la espada;

aquí adentro, predomina la muerte.


21 Me oyen sollozar,

pero no hay quien me consuele;

Saben mis enemigos de mi mal,

y se alegran de lo que me haces.

¡Envía ya el día que tienes anunciado,

y que les vaya como a mí!


22 ¡Hazlos comparecer ante ti por toda su maldad,

y trátalos como a mí por todas mis rebeliones!

¡Demasiadas son mis lágrimas!

¡Tengo deshecho el corazón!


El castigo de Sión

2 El Señor, en su furor,

hundió a Sión en profunda oscuridad.

Derribó del cielo la hermosura de Israel;

la hizo caer por tierra;

en el día de su furor

no se acordó del estrado de sus pies.


2 El Señor destruyó, y no perdonó;

destruyó, en su furor,

todas las tiendas de Jacob;

derribó las fortalezas de la capital de Judá;

humilló al rey y a sus príncipes.


3 En el ardor de su ira,

puso fin al poderío de Israel;

le retiró su apoyo cuando se enfrentó al enemigo;

se encendió en Jacob un fuego que todo lo devoró.


4 Cual enemigo, cual adversario,

el Señor tensó su arco;

afirmó su diestra y destruyó todo lo bello;

¡en las calles de la hermosa Sión

cundió su enojo como fuego!


5 El Señor se volvió nuestro enemigo

y destruyó a Israel;

destruyó todos sus palacios,

derribó sus fortalezas,

y aumentó la tristeza y el lamento de Judá.


6 Como quien deshace la enramada de un huerto,

dejó en ruinas la sede principal de sus festividades;

en Sión, el Señor echó al olvido

las fiestas y los días de reposo;

en el ardor de su ira

desechó al rey y al sacerdote.


7 El Señor rechazó su altar,

menospreció su santuario;

dejó caer en manos del enemigo

los muros de sus palacios;

en el templo del Señor éstos vociferan

como si fuera un día de fiesta.


8 El Señor decidió destruir las murallas

de la bella ciudad de Sión;

con el nivel en la mano,

no desistió de su plan de destrucción;

entre lamentos, el muro y el antemuro

fueron juntamente destruidos.


9 Las puertas se vinieron abajo

cuando el Señor destruyó sus cerrojos;

esparcidos entre los paganos

se hallan su rey y sus príncipes;

ya no hay ley, ni los profetas reciben visiones del Señor.


10 En la bella Sión, los ancianos se sientan en el suelo;

en silencio y vestidos de luto

se echan polvo sobre la cabeza.

En Jerusalén, las doncellas

inclinan humilladas la cabeza.


11 Mis ojos se inundan en lágrimas,

mis entrañas se conmueven;

mi ánimo rueda por los suelos

al ver destruida a mi amada ciudad,

¡al ver que los niños de pecho

desfallecen por sus calles!


12 A sus madres les preguntan por el trigo y por el vino;

se desploman por las calles, como heridos de muerte,

y en el regazo de sus madres lanzan el último suspiro.


13 ¿Qué te puedo decir, bella Jerusalén?

¿A quién puedo compararte?

¿Comparada con quién podría yo consolarte,

virginal ciudad de Sión?

¡Grande como el mar es tu desgracia!

¿Quién podrá sanarte?


14 Tus profetas te hablaron de visiones falsas e ilusorias;

tu cautiverio pudo haberse impedido,

pero no te señalaron tu pecado;

más bien, te engañaron con visiones sin sentido.


15 Al verte, todos los viandantes aplaudían;

silbaban y movían con sorna la cabeza,

y decían de la ciudad de Jerusalén:

«¿Y ésta es la ciudad de hermosura perfecta,

la que alegraba a toda la tierra?»


16 Todos tus enemigos abrieron la boca contra ti;

rechinando los dientes, decían con sorna:

«¡Acabemos con ella!

¡Éste es el día esperado!

¡Nos ha tocado verlo y vivirlo!»


17 El Señor ha llevado a cabo

lo que había decidido hacer.

Ha cumplido lo que hace mucho tiempo

había decidido hacer.

Destruyó, y no perdonó;

hizo que el enemigo se burlara de ti.

¡El Señor enalteció el poder de tus adversarios!


18 Tus habitantes demandaban la ayuda del Señor.

¡Que tus lágrimas, bella Sión,

corran día y noche como arroyo!

¡No reprimas el llanto de tus ojos!


19 Por la noche, al comenzar las guardias,

¡levántate y grita!

¡Vierte tu corazón, como un torrente,

en la presencia del Señor!

¡Levanta hacia él las manos

y ruega por la vida de tus pequeños,

que desfallecen de hambre

en las esquinas de las calles!


Filemón 

Reina Valera Contemporánea

Saludo

1 Yo, Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, 2 a la amada hermana Apia, a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: 3 Reciban ustedes gracia y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.


El amor y la fe de Filemón

4 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ti en mis oraciones, 5 porque me he enterado del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; 6 y pido que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en ustedes por Cristo Jesús. 7 Hermano, tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti han sido reconfortados los corazones de los santos.


Pablo intercede por Onésimo

8 Por eso, y aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, 9 más bien te ruego por amor. Yo, Pablo, que ya soy anciano, y además prisionero de Jesucristo, 10 te ruego por mi hijo Onésimo,[a] que es el fruto de mis prisiones. 11 En otro tiempo, él te resultaba inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí. 12 Ahora vuelvo a enviártelo, y te pido recibirlo como si me recibieras a mí mismo. 13 Yo quisiera retenerlo conmigo, para que me sirviera en mis prisiones por el evangelio, en lugar tuyo; 14 pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que tu favor no te resulte una imposición, sino que sea un acto voluntario.


15 Tal vez para esto se apartó de ti por algún tiempo; para que lo recibieras para siempre, 16 no ya como a un esclavo, sino como a alguien más que un esclavo, como a un hermano amado, de manera especial para mí, pero más aún para ti, tanto en la carne como en el Señor. 17 Así que, si me consideras tu compañero, recíbelo como si fuera yo mismo. 18 Y si algún daño te causó, o si te debe algo, ponlo a mi cuenta. 19 Yo, Pablo, escribo esto de mi puño y letra; yo te lo pagaré; por no decir que tú mismo estás en deuda conmigo. 20 Así es, hermano; permíteme sacar algún provecho de ti en el Señor; reconforta mi corazón en el Señor.


21 Te he escrito porque confío en tu obediencia, y porque sé que harás aun más de lo que te pido. 22 Prepárame también alojamiento, pues espero que por las oraciones de ustedes se les concederá verme.


Salutaciones y bendición final

23 Te saludan Epafras, que es mi compañero de prisiones por Cristo Jesús, 24 y mis colaboradores Marcos, Aristarco, Demas y Lucas.


25 Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.


Filemón 1:10 Este nombre significa útil (v. 11) o provechoso (v. 20).

Salmos 101 

Reina Valera Contemporánea

Promesa de vivir rectamente

Salmo de David.

101 Alabaré tu misericordia y tu justicia;

cantaré, Señor, salmos a tu nombre.

2 Quiero entender tus perfectas enseñanzas.

¿Cuándo vendrás a mi encuentro?

Así me conduciré con rectitud en mi hogar,

3 y no pondré los ojos en la injusticia.


Odio a los que actúan de manera torcida;

no permito que ninguno de ellos se acerque a mí.

4 Mantengo alejados a los de intenciones perversas;

no tengo nada que ver con los malvados.


5 Destruiré al que con malicia deshonre a su prójimo;

no toleraré a los de mirada altanera y vanidosa.

6 Me fijaré en los que son fieles, y conmigo vivirán;

sólo me servirán los que vayan por el buen camino.

7 No habitará en mi casa quien cometa fraudes,

ni se presentará ante mí ningún mentiroso.

8 Por las mañanas borraré del país a todos los impíos,

y expulsaré de la ciudad del Señor a todos los malvados.


Proverbios 26:20 

Reina Valera Contemporánea

20 Sin leña se apaga el fuego,

y sin chismosos se acaba el pleito.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


DAB Español, Viernes 30 de Octubre

Día 303, DAB Español, Viernes 30 de Octubre Lamentaciones 2:20-3:66; Hebreos 1:1-14; Salmos 102; Proverbios 26:21-22 (Reina Valera Contempor...