Saturday, March 14, 2026

DAB Español, Domingo 15 de Marzo

Día 075, DAB Español, Domingo 15 de Marzo


Números 22:21-23:30; Lucas 1:57-80; Salmos 58; Proverbios 11:12-13 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










Números 22:21-23:30

Palabra de Dios para Todos

21 Balán se levantó en la mañana, ensilló su burra y se fue con los jefes de Moab. 22 Entonces Dios se enojó con él porque se iba, así que el ángel del SEÑOR se interpuso en el camino para ejecutarlo. Balán iba montado en su burra, y lo acompañaban dos siervos suyos. 23 En cuanto la burra vio al ángel del SEÑOR parado en el camino con una espada en su mano, se salió del camino y fue hacia el campo. Entonces Balán golpeó a la burra para obligarla a volver al camino.


24 Luego el ángel del SEÑOR se paró en un sendero angosto por donde el camino pasaba entre viñedos con muros de piedra a ambos lados. 25 La burra vio al ángel del SEÑOR y se recostó contra el muro oprimiendo la pierna de Balán, entonces él la golpeó de nuevo.


26 El ángel del SEÑOR se adelantó de nuevo y se paró en un sitio angosto, sin dejar espacio ni a la izquierda ni a la derecha. 27 Cuando la burra vio al ángel del SEÑOR se echó al suelo, entonces Balán se enojó y la golpeó con su vara. 28 Entonces el SEÑOR hizo que la burra hablara y ella le dijo a Balán:


—¿Qué te he hecho para que me golpees tres veces de esa manera?


29 Balán le dijo a la burra:


—Te has estado burlando de mí y si tuviera una espada en mi mano, te mataría ahora mismo.


30 La burra le dijo a Balán:


—¿Acaso no soy la burra que toda tu vida has montado hasta el día de hoy? ¿Suelo actuar de esta manera?


—No—respondió Balán.


31 El SEÑOR permitió que Balán pudiera ver al ángel del SEÑOR, que estaba de pie en el camino y espada en mano. Balán se inclinó y se postró rostro en tierra. 32 El ángel del SEÑOR le dijo:


—¿Por qué has golpeado a tu burra esas tres veces? Mira, yo mismo he venido a detenerte porque tu viaje me disgusta.[a] 33 Cuando tu burra me vio se alejó de mí esas tres veces. Si no lo hubiera hecho, yo te habría matado a ti pero a ella la hubiera dejado con vida.


34 Balán le dijo al ángel del SEÑOR:


—He pecado porque no sabía que estabas ahí en el camino para detenerme, pero viendo ahora que mi viaje te desagrada, volveré a casa.


35 El ángel del SEÑOR le dijo a Balán:


—Ve con esos hombres, pero dirás sólo lo que yo te ordene.


Entonces Balán se fue con los jefes enviados por Balac.


36 Cuando Balac escuchó que Balán venía, salió a su encuentro a una ciudad de Moab que está en la ribera del río Arnón, en la parte más lejana de la frontera. 37 Balac le dijo a Balán:


—¿Acaso no envié hombres a traerte? ¿Por qué no viniste? ¿Es que acaso no soy capaz de recompensarte?


38 Balán le respondió:


—Bueno, pues ya estoy aquí. Sin embargo, no puedo decir sino sólo lo que Dios me comunique.


39 Balán y Balac salieron de allí a Quiriat Jusot, 40 donde Balac sacrificó ganado y ovejas y las compartió con Balán y con los jefes que estaban con él. 41 Al otro día por la mañana, Balac llevó a Balán a Bamot Baal, desde donde Balán pudo ver una parte del campamento israelita.


El primer mensaje de Balán

23 Balán le dijo a Balac: «Constrúyeme siete altares en este lugar y prepárame siete terneros y siete carneros». 2 Balac hizo lo que pidió Balán y juntos ofrecieron un ternero y un carnero en cada altar. 3 Luego Balán le dijo a Balac:


—Quédate al lado de tu sacrificio que debe quemarse completamente, y yo iré a ver si el SEÑOR quiere encontrarse conmigo; luego te diré lo que él me revele.


Entonces Balán se fue a la cima de una montaña, 4 donde Dios se le apareció y Balán le dijo:


—Hice siete altares y ofrecí un ternero y un carnero en cada altar.


5 Entonces el SEÑOR le dijo a Balán lo que debía decir y luego le ordenó:


—Vuelve a donde está Balac y dile lo que yo te acabo de decir.


6 Balán volvió donde estaba Balac, quien se encontraba de pie, al lado de su sacrificio que debe quemarse completamente, junto a los jefes de Moab. 7 Entonces Balán dijo esta profecía:


«Balac me trajo aquí desde Aram.

    El rey de Moab me hizo venir desde las montañas de oriente.

Ven, me dijo, maldice por mí a Jacob,

    ven, deséale el mal a Israel.

8 Pero, ¿cómo voy a maldecir al que Dios no maldice?

    ¿Cómo desearle mal al que el SEÑOR no lo hace?

9 Puedo verlos desde la cima de las montañas

    y desde las colinas los observo.

Es un pueblo que vive apartado

    y no se considera una nación entre las naciones.

10 ¿Quién puede contar a la descendencia de Jacob?

    Son tan numerosos como los granos de polvo.

    ¿O, quién puede contar al menos la cuarta parte de Israel?

¡Déjame morir honrado como muere esta buena gente,

y déjame terminar bien como ellos!»


11 Balac le dijo a Balán:


—¿Qué es esto que me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, pero no has hecho más que bendecirlos.


12 Pero Balán le contestó:


—¿No te das cuenta que tengo que decir sólo lo que el SEÑOR me diga?


13 Balac le dijo a Balán:


—Ven conmigo a otro sitio desde donde puedas verlos, aunque no verás todo el campamento sino sólo una parte, y maldícemelos desde ahí.


14 Entonces Balac lo llevó al campo de Zofín[b], en la cima del monte Pisgá. Balac construyó siete altares y ofreció un ternero y un carnero en cada altar. 15 Balán le dijo a Balac:


—Quédate aquí junto a tu sacrificio que debe quemarse completamente mientras voy a reunirme con Dios.


16 El SEÑOR fue a encontrarse con Balán y le dijo lo que tenía que decir. Después le ordenó:


—Vuelve a donde está Balac y dile eso.


17 Entonces Balán volvió a donde estaba Balac y lo encontró de pie al lado del sacrificio que debe quemarse completamente, junto con los jefes de Moab. Balac le preguntó:


—¿Qué dijo el SEÑOR?


Segundo mensaje de Balán

18 Entonces Balán dijo esta profecía:


«Párate Balac y escucha,

    escúchame hijo de Zipor.

19 Dios no es un ser humano

    para que mienta o cambie de opinión.

¿Acaso él no hace lo que dice,

    o no cumple lo que promete?

20 Mira, mis órdenes son de bendecir.

    Dios ha bendecido a Israel,

    y eso yo no lo puedo cambiar.

21 Para los descendientes de Jacob no se contempla calamidad alguna;

    ni tampoco se espera ninguna desgracia para Israel.

Pues el SEÑOR su Dios está con ellos;

    ellos lo proclaman su Rey.

22 Dios, que los sacó de Egipto,

    es para ellos su fortaleza,

    como los cuernos para el toro salvaje.

23 Contra Jacob no sirven los maleficios,

    ni hay brujería que valga contra Israel.

De Jacob y de Israel se dirá como se dice ahora:

    “Mira lo que Dios ha hecho”.

24 Este pueblo se levanta como una leona

    y se pone en pie como un león.

No descansará hasta devorar su presa

    y beber la sangre de sus víctimas».


25 Entonces Balac le dijo a Balán:


—¡Si no los vas a maldecir, entonces al menos no los bendigas!


26 Luego Balán le dijo a Balac:


—¿No te dije que haría todo lo que el SEÑOR me dijera?


27 Sin embargo, Balac le dijo a Balán:


—Ven, te llevaré a otro sitio, a lo mejor Dios quiera que tú me los maldigas desde ahí.


28 Balac llevó a Balán a la cima del monte Peor, que domina el desierto, 29 y Balán le dijo a Balac:


—Constrúyeme siete altares aquí, y prepárame siete toros y siete carneros.


30 Balac hizo lo que Balán le dijo y en cada altar sacrificó un ternero y un carnero.


Footnotes

22:32 tu viaje me disgusta El significado en hebreo es incierto.

23:14 campo de Zofín o Montañas del vigilante.

Lucas 1:57-80

Palabra de Dios para Todos

Nacimiento de Juan el Bautista

57 Cuando llegó el momento de dar a luz, Elisabet tuvo un hijo. 58 Sus vecinos y parientes se alegraron con ella al escuchar que el Señor había sido tan bueno con ella. 59 A los ocho días de nacido, cuando el niño iba a ser circuncidado, vinieron, y querían ponerle por nombre Zacarías, como su papá. 60 Pero la mamá levantó la voz y dijo:


—¡No! Su nombre debe ser Juan.


61 Ellos le dijeron:


—Ninguno de tus familiares se llama así.


62 Entonces, por señas le preguntaron a Zacarías qué nombre le quería poner a su hijo. 63 Pidió que le trajeran una tabla en la que escribió: «Su nombre es Juan». Todos se quedaron atónitos. 64 Inmediatamente se le soltó la lengua y empezó a hablar y a alabar al Señor. 65 Todos los vecinos se atemorizaron. Se corrió la voz de lo sucedido por toda la región montañosa donde vivían en Judea. 66 La gente se preguntaba: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque estaba claro que el poder del Señor estaba con él.


Zacarías alaba a Dios

67 Entonces Zacarías, el papá del niño, se llenó del Espíritu Santo y profetizó:


68 «Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

    porque ha venido a ayudar a su pueblo y a liberarlo.

69 Nos ha dado un Salvador poderoso

    de la familia de su siervo David,

70 tal como lo prometió en el pasado

    por medio de sus santos profetas.

71 Prometió salvarnos de nuestros enemigos

    y del poder de todos los que nos odian.

72 También prometió que tendría compasión de nuestros antepasados

    y que no olvidaría el pacto santo que hizo con ellos.

73 El pacto era la promesa que le hizo

    a nuestro antepasado Abraham.

Prometió liberarnos

74     del poder de nuestros enemigos

    para que podamos adorarle sin ningún temor.

75 Dios quiere que le adoremos con un corazón puro

    y que practiquemos la justicia toda nuestra vida.


76 »En cuanto a ti, hijito mío, te llamarán profeta del Dios Altísimo.

    Irás delante del Señor para prepararle el camino.

77 Tú le anunciarás a su pueblo que él los salvará

    por medio del perdón de sus pecados.


78 »Porque por el amor y la compasión de Dios,

    nos mandará del cielo un nuevo día.

79 Iluminará a los que viven en la oscuridad

    atemorizados por la muerte.

Su luz guiará nuestros pasos

    hacia el camino que lleva a la paz».


80 El niño crecía y se fortalecía espiritualmente[a]. Vivió en el desierto[b] hasta el día en que se presentó ante el pueblo de Israel.


Footnotes

1:80 espiritualmente o en el Espíritu.

1:80 desierto o áreas poco pobladas.

Salmos 58

Palabra de Dios para Todos

El Señor castiga la injusticia

Al director. Al compás de «No destruyas». Poema de David.

1 Ustedes los poderosos[a] no son justos en sus decisiones.

    No están gobernando a la gente como debe ser,

2 sino que tienen la mente llena de maldad.

    Dan rienda suelta a la violencia en el país.

3 Los perversos se corrompen desde que nacen;

    los mentirosos se descarrían desde el vientre materno.

4 Su veneno es como el de las serpientes,

    como el de una cobra sorda que cierra su oído,

5 para no oír la música de los encantadores,

    ni siquiera del encantador más hábil.


6 Rómpeles los dientes, Dios mío,

    arráncales a esos leones sus colmillos, SEÑOR.

7 Que su fuerza desaparezca como el agua entre los dedos;

    que sean aplastados como hierba que se pisa.

8 Que desaparezcan como la babosa que se deshace;

    que sean como un bebé que nace muerto y nunca ve la luz del sol.

9 Que antes de darse cuenta,

    ardan como espinos que se queman para calentar la olla.

Que sean arrancados con enojo,

    como hierba mala entre la hierba buena.


10 Y se alegre el justo al verse vengado,

    como el soldado que pisa la sangre del enemigo.

11 La gente dirá: «De veras los justos son recompensados;

    es verdad que hay un Dios que gobierna el mundo».


Footnotes

58:1 poderosos o dioses.

Proverbios 11:12-13

Palabra de Dios para Todos

12 El torpe habla mal de sus semejantes;

    el inteligente sabe cuándo callar.

13 El chismoso revela secretos;

    el que es digno de confianza guarda el secreto.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

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Friday, March 13, 2026

DAB Español, Sábado 14 de Marzo

Día 074, DAB Español, Sábado 14 de Marzo


Números 21:1-22:20; Lucas 1:26-56; Salmos 57; Proverbios 11:9-11 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Números 21:1-22:20

Nueva Versión Internacional

Derrota de Arad

21 Cuando el cananeo que reinaba en la ciudad de Arad y vivía en el Néguev se enteró de que los israelitas venían por el camino de Atarín, los atacó y capturó a algunos de ellos. 2 Entonces el pueblo de Israel hizo esta promesa al Señor: «Si tú nos aseguras la victoria sobre este enemigo, destruiremos por completo sus ciudades». 3 El Señor atendió a la súplica de los israelitas y les concedió la victoria sobre los cananeos, a los que destruyeron por completo, junto con sus ciudades. Por eso a aquel lugar se le llamó Jormá.[a]


La serpiente de bronce

4 Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del mar Rojo, bordeando el territorio de Edom. En el camino se impacientaron 5 y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés:


—¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!


6 Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran, y muchos israelitas murieron. 7 El pueblo se acercó entonces a Moisés y dijo:


—Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes.


Moisés intercedió por el pueblo, 8 y el Señor le dijo:


—Hazte una serpiente y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.


9 Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos miraban a la serpiente de bronce y vivían.


En camino a Moab

10 Los israelitas se pusieron en marcha y acamparon en Obot. 11 De allí partieron y acamparon en Iyé Abarín, que está en el desierto, al este de Moab. 12 De allí partieron y acamparon en el valle de Zéred. 13 De allí partieron y acamparon al otro lado del río Arnón, que está en el desierto que se extiende desde el territorio de los amorreos. El río Arnón sirve de frontera entre el territorio de los moabitas y el de los amorreos. 14 Por eso puede leerse en el libro de las guerras del Señor:


«…pasamos por Vaheb, en Sufá,

por los valles y el Arnón; 15     la ladera de los valles

que se extienden hasta la región de Ar

    y la frontera de Moab».


16 De allí continuaron hasta Ber, el pozo donde el Señor dijo a Moisés: «Reúne al pueblo y les daré agua».


17 En esa ocasión Israel entonó este cántico:


«¡Que brote agua del pozo!

    ¡Canten en su honor!

18 ¡Pozo que cavaron los príncipes,

    y que los nobles del pueblo abrieron con sus cetros y bastones de mando!».


Desde el desierto se dirigieron a Mataná; 19 de Mataná a Najaliel, de Najaliel a Bamot, 20 y de Bamot al valle que está en la región de Moab, hasta la cumbre del monte Pisgá, desde donde puede verse el desierto de Jesimón.


Victoria sobre Sijón

21 Israel envió mensajeros a Sijón, rey de los amorreos, con este mensaje:


22 «Te pido que nos dejes pasar por tu territorio. Te prometo que no entraremos en ningún campo ni viña, ni beberemos agua de ningún pozo. Nos limitaremos a pasar por el camino real, hasta que salgamos de tu territorio».


23 Pero Sijón no dejó que los israelitas pasaran por su territorio. Más bien, reunió a sus tropas y salió a hacerles frente en el desierto. Cuando llegó a Yahaza, los atacó. 24 Pero los israelitas lo derrotaron y se apoderaron de su territorio, desde el río Arnón hasta el río Jaboc, es decir, hasta la frontera de los amonitas, la cual estaba fortificada. 25 Israel se apoderó de todas las ciudades amorreas y se estableció en ellas, incluso en Hesbón y en todas sus aldeas. 26 Hesbón era la ciudad capital de Sijón, rey de los amorreos, quien había luchado en contra del anterior rey de Moab, conquistando todo su territorio, hasta el río Arnón.


27 Por eso dicen los poetas:


«Vengan a Hesbón, la ciudad de Sijón.

    ¡Reconstrúyanla! ¡Restáurenla!


28 »Porque de Hesbón ha salido fuego;

    de la ciudad de Sijón salieron llamas.

¡Y consumieron a Ar de Moab

    y los que habitan las alturas del Arnón!

29 ¡Ay de ti, Moab!

    ¡Estás destruido, pueblo de Quemós!

Tu dios convirtió a tus hijos en fugitivos

    y a tus hijas en prisioneras de Sijón,

    rey de los amorreos.


30 »Los hemos destruido por completo,

    desde Hesbón hasta Dibón.

Los devastamos hasta Nofa,

    ¡los destruimos hasta Medeba!».


31 Así fue como Israel se estableció en la tierra de los amorreos.


Victoria sobre el rey Og de Basán

32 Moisés también envió a explorar la ciudad de Jazer, y los israelitas se apoderaron de sus aldeas, expulsando a los amorreos que vivían allí. 33 Al volver, tomaron el camino de Basán; entonces el rey Og, que gobernaba ese país, salió con su ejército para hacerles frente en Edrey.


34 Pero el Señor dijo a Moisés: «No le tengas miedo, porque voy a entregar en tus manos a Og con su ejército y su territorio. Harás con él lo mismo que hiciste con Sijón, el rey de los amorreos que vivía en Hesbón».


35 Así fue como los israelitas mataron a Og, a sus hijos y a todo su ejército, hasta no dejar sobreviviente, y se apoderaron de su territorio.


Balac manda llamar a Balán

22 Los israelitas se pusieron otra vez en marcha y acamparon en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, a la altura de Jericó.


2 Cuando Balac, hijo de Zipor, se dio cuenta de todo lo que Israel había hecho con los amorreos, 3 los moabitas sintieron mucho miedo de los israelitas. Estaban verdaderamente aterrorizados de ellos, porque eran muchísimos.


4 Entonces dijeron los moabitas a los jefes de Madián: «¡Esta muchedumbre devorará todo lo que hay a nuestro alrededor, como cuando el ganado devora la hierba del campo!».


En aquel tiempo, Balac, hijo de Zipor, era rey de Moab; 5 así que mandó llamar a Balán, hijo de Beor, quien vivía en Petor, a orillas del río Éufrates, en la tierra de los amavitas.[b] Balac mandó a decirle:


«Hay un pueblo que salió de Egipto, y que ahora cubre toda la tierra y ha venido a asentarse cerca de mí. 6 Te ruego que vengas y maldigas por mí a este pueblo, porque es más poderoso que yo. Tal vez así pueda yo vencerlos y echarlos fuera del país. Yo sé que a quien tú bendices queda bendito y a quien tú maldices queda maldito».


7 Los jefes de Moab y de Madián fueron a dar a Balán el mensaje que Balac enviaba y llevaron consigo dinero para pagarle sus adivinaciones.


8 Balán los invitó a pasar allí la noche, prometiendo comunicarles después lo que el Señor dijera. Y los oficiales se quedaron con él.


9 Dios apareció a Balán y dijo:


—¿Quiénes son estos hombres que están contigo?


10 Balán respondió:


—Son los mensajeros que envió Balac, hijo de Zipor, que es el rey de Moab. Los envió a decirme: 11 “Un pueblo que salió de Egipto cubre ahora toda la tierra. Ven a maldecirlos por mí. Tal vez así pueda yo luchar contra ellos y echarlos fuera de mi territorio”.


12 Pero Dios dijo a Balán:


—No irás con ellos ni pronunciarás ninguna maldición sobre los israelitas, porque son un pueblo bendito.


13 La mañana siguiente Balán se levantó y dijo a los oficiales enviados por Balac: «Regresen a su tierra, porque el Señor no quiere que yo vaya con ustedes».


14 Los oficiales moabitas regresaron adonde estaba Balac y dijeron: «Balán no quiere venir con nosotros».


15 Balac envió entonces a otros oficiales, más numerosos y distinguidos que los primeros, 16 quienes fueron y dijeron a Balán:


—Esto es lo que dice Balac, hijo de Zipor: No permitas que nada te impida venir a verme, 17 porque yo te recompensaré con creces y haré todo lo que tú me pidas. Te ruego que vengas y maldigas por mí a este pueblo.


18 Pero Balán respondió a los siervos de Balac:


—Aun si Balac me diera su palacio lleno de oro y de plata, yo no podría hacer nada grande ni pequeño, sino ajustarme al mandamiento del Señor mi Dios. 19 Ustedes pueden también quedarse aquí esta noche, mientras yo averiguo si el Señor quiere decirme alguna otra cosa.


20 Aquella noche Dios se apareció a Balán y dijo: «Ya que estos hombres han venido a llamarte, ve con ellos, pero solo harás lo que yo te ordene».


Footnotes

21:3 En hebreo, Jormá significa destrucción.

22:5 de los amavitas. Alt. de los hijos de su pueblo.

Lucas 1:26-56

Nueva Versión Internacional

Anuncio del nacimiento de Jesús

26 A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, 27 a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David. La virgen se llamaba María. 28 El ángel se acercó a ella y le dijo:


—¡Te saludo,[a] tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo.[b]


29 Ante estas palabras, María se perturbó y se preguntaba qué podría significar este saludo.


30 —No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. 31 Quedarás embarazada y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32 Él será un gran hombre y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David 33 y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin.


34 —¿Cómo podrá suceder esto —preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?[c]


35 Y el ángel dijo:


—El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. 36 También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que decían que era estéril ya está en el sexto mes de embarazo. 37 Porque para Dios no hay nada imposible.


38 —Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho.


Con esto, el ángel la dejó.


María visita a Elisabet

39 A los pocos días María emprendió viaje y se fue de prisa a un pueblo en la región montañosa de Judea. 40 Al llegar, entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. 41 Tan pronto como Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre. Entonces Elisabet, llena del Espíritu Santo, 42 exclamó:


—¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el hijo que darás a luz![d] 43 Pero ¿cómo es esto que la madre de mi Señor venga a verme? 44 Te digo que tan pronto como llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de alegría la criatura que llevo en el vientre. 45 ¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!


El cántico de María

46 Entonces dijo María:


«Mi alma glorifica al Señor

47     y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador,

48 porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,

49     porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí.

    ¡Santo es su nombre!

50 De generación en generación

    se extiende su misericordia a los que le temen.

51 Hizo proezas con su brazo;

    desbarató las intrigas de los soberbios.[e]

52 De sus tronos derrocó a los poderosos,

    mientras que ha exaltado a los humildes.

53 A los hambrientos los colmó de bienes

    y a los ricos los despidió con las manos vacías.

54 Acudió en ayuda de su siervo Israel

    mostrando[f] su misericordia

55 a Abraham y sus descendientes para siempre,

    tal como había prometido a nuestros antepasados».


56 María se quedó con Elisabet unos tres meses y luego regresó a su casa.


Footnotes

1:28 ¡Te saludo. Alt. ¡Alégrate.

1:28 contigo. Var. contigo; bendita tú entre las mujeres.

1:34 soy virgen? Lit. no conozco a hombre?

1:42 el hijo que darás a luz! Lit. el fruto de tu vientre!

1:51 desbarató … soberbios. Lit. dispersó a los orgullosos en el pensamiento del corazón de ellos.

1:54 mostrando. Lit. recordando.

Salmos 57

Nueva Versión Internacional

Al director musical. Sígase la tonada de «No destruyas». Mictam de David, cuando David había huido de Saúl y estaba en una cueva.

57 Ten piedad de mí, oh Dios;

    ten piedad de mí, pues en ti me refugio.

A la sombra de tus alas me refugiaré,

    hasta que haya pasado el peligro.


2 Clamo al Dios Altísimo,

    al Dios que me brinda su apoyo.

3 Desde el cielo me envía la salvación

    y reprende a mis perseguidores. Selah

    ¡Dios me envía su gran amor y su verdad!


4 Me encuentro en medio de leones,

    rodeado de gente rapaz.

Sus dientes son lanzas y flechas;

    su lengua, una espada afilada.


5 ¡Sé exaltado, oh Dios, sobre los cielos!

    ¡Alza tu gloria sobre toda la tierra!


6 Tendieron una red en mi camino

    y mi ánimo quedó por los suelos.

En mi senda cavaron una fosa,

    pero ellos mismos cayeron en ella. Selah


7 Firme está, oh Dios, mi corazón;

    firme está mi corazón.

    ¡Voy a cantarte y entonarte salmos!

8 ¡Despierta, alma mía!

    ¡Despierten, lira y arpa!

    ¡Haré despertar al nuevo día!


9 Te alabaré, Señor, entre los pueblos;

    te cantaré salmos entre las naciones.

10 Pues tu gran amor se eleva hasta los cielos

    y tu verdad llega hasta las nubes.


11 ¡Sé exaltado, oh Dios, sobre los cielos!

    ¡Alza tu gloria sobre toda la tierra!


Proverbios 11:9-11

Nueva Versión Internacional

9 Con la boca el impío destruye a su prójimo,

    pero los justos se libran por el conocimiento.


10 Cuando los justos prosperan, la ciudad se alegra;

    cuando los malvados perecen, hay gran regocijo.


11 La bendición de los justos enaltece a la ciudad,

    pero la boca de los malvados la destruye.


Nueva Versión Internacional (NVI)

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DAB Español, Domingo 15 de Marzo

Día 075, DAB Español, Domingo 15 de Marzo Números 22:21-23:30; Lucas 1:57-80; Salmos 58; Proverbios 11:12-13 (Palabra de Dios para Todos (PD...