Saturday, June 20, 2026

DAB Español, Domingo 21 de Junio

Día 172, DAB Español, Domingo 21 de Junio


2 Reyes 1:1-2:25; Hechos 13:42-14:7; Salmos 139; Proverbios 17:19-21 (Nueva Biblia Viva (NBV))










2 Reyes 1-2

Nueva Biblia Viva

El juicio del Señor contra Ocozías

1 Después de la muerte del rey Acab, Moab se declaró independiente y se negó a seguir pagando tributos a Israel.


2 Ocozías, el nuevo rey de Israel, que se había caído de la terraza de su palacio en Samaria y había quedado seriamente herido, envió mensajeros al santuario del dios de Baal Zebub, dios de Ecrón, a preguntar si se recuperaría de sus heridas.


3 Pero un ángel del Señor le dijo al profeta Elías: «Ve al encuentro de los mensajeros que el rey de Samaria ha enviado a Ecrón, y pregúntales: “¿Es que no hay Dios en Israel, que van a preguntarle a Baal Zebub, el dios de Ecrón, si el rey se pondrá bien?”. 4-5 Por cuanto el rey Ocozías ha hecho esto, el Señor le dice: “No te sanarás, sino que morirás”».


Cuando Elías les dijo esto a los mensajeros, ellos regresaron inmediatamente ante el rey.


―¿Por qué han regresado tan pronto? —les preguntó.


6 ―Un hombre vino a nosotros —contestaron— y nos dijo que regresáramos ante usted a decirle: “Por qué envías a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón? ¿Es que no hay Dios en Israel? Por haber hecho esto, el Señor le hace saber al rey que no se recuperará de sus heridas, sino que morirá”.


7 ―¿Quién era aquel individuo? —preguntó el rey—. ¿Qué aspecto tenía?


8 ―Llevaba un abrigo de pelo —le respondieron—, y usaba un cinturón ancho de cuero.


―¡Era el profeta Elías! —exclamó el rey.


9 Entonces envió a un oficial con cincuenta soldados, a arrestarlo. Lo encontraron sentado en la cumbre de una colina. El capitán le dijo:


―Varón de Dios, el rey nos ha mandado a que te llevemos ante él.


10 Pero Elías respondió:


―Si yo soy un varón de Dios, que descienda fuego del cielo y te destruya junto con tus cincuenta hombres.


Y descendió fuego del cielo sobre ellos, y los mató a todos.


11 El rey envió a otro oficial, con cincuenta hombres, a que le dijera:


―Varón de Dios, el rey dice que debes bajar inmediatamente.


12 Elías respondió:


―Si soy un varón de Dios, que descienda fuego del cielo y te destruya a ti con tus cincuenta hombres.


Y nuevamente descendió fuego de Dios, y los quemó.


13 Una vez más, el rey envió cincuenta hombres, pero esta vez el oficial se puso de rodillas ante Elías, y le rogó:


―Varón de Dios, perdona mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos. 14 Yo sé que los otros dos oficiales y sus soldados, que vinieron antes de nosotros, murieron quemados por el fuego que cayó del cielo. Por eso, te pido que nos perdones la vida.


15 Entonces el ángel del Señor le dijo a Elías: «No temas. Ve con él».


Y Elías fue ante la presencia del rey.


16 ―¿Por qué enviaste mensajeros a consultar acerca de tu enfermedad a Baal Zebub, dios de Ecrón? —preguntó Elías—. ¿Acaso no hay un Dios en Israel a quien consultar? Por cuanto has hecho esto, no te levantarás de esta cama; ciertamente morirás.


17 Ocozías murió de la manera anunciada por Elías, y Jorán fue el nuevo rey, porque Ocozías no tenía un hijo que le sucediera en el trono. Esto ocurrió en el segundo año del reinado de Jorán hijo de Josafat, rey de Judá. 18 El resto de la historia de Ocozías y su reinado está registrado en el libro de los reyes de Israel.


Elías llevado al cielo

2 Llegó el día en que el Señor se iba a llevar a Elías al cielo en un torbellino. Elías le dijo a Eliseo cuando salieron de Guilgal:


2 ―Quédate aquí, porque el Señor me ha dicho que vaya a Betel.


Pero Eliseo le respondió:


―Juro por el Señor y por tu vida que no te dejaré.


Entonces fueron juntos a Betel. 3 Allí los jóvenes que se preparaban para la labor profética salieron a recibirlos, y le preguntaron a Eliseo:


―¿Sabes que hoy el Señor va a llevarse a tu maestro de tu lado?


―¡Cállense! —dijo Eliseo—. ¡Desde luego que lo sé!


4 Poco después Elías dijo a Eliseo:


―Quédate en Betel, porque el Señor me ha enviado a Jericó.


Pero Eliseo le replicó:


―Juro por el Señor y por tu vida que no te dejaré.


Y se fueron juntos a Jericó. 5 Entonces los jóvenes que se preparaban para profetas en Jericó se acercaron a Eliseo, y le preguntaron:


―¿Sabes que hoy el Señor va a llevarse a tu maestro de tu lado?


―¡Cállense! —les ordenó—. ¡Por supuesto que lo sé!


6-7 Luego Elías le dijo a Eliseo:


―Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al río Jordán.


Pero Eliseo le respondió como antes:


―Juro por el Señor y por tu vida que no te dejaré.


Y partieron juntos y se pararon junto al río Jordán, mientras cincuenta de los jóvenes profetas miraban desde la distancia. 8 Elías dobló su túnica y golpeó con ella las aguas, y el río se abrió ante ellos, y cruzaron por tierra seca.


9 Cuando llegaron a la otra orilla, Elías le dijo a Eliseo:


―¿Qué deseas que te conceda antes de ser llevado arriba?


Y Eliseo le respondió:


―Concédeme el doble del poder profético que tú has tenido.


10 ―Has pedido algo difícil —respondió Elías—. Si me ves cuando sea quitado de tu lado, entonces obtendrás lo que has pedido. Pero si no me ves, no te será concedido.


11 Mientras caminaban juntos y conversaban, repentinamente un carro de fuego, tirado por caballos de fuego, apareció y se puso entre ellos, y Elías fue llevado al cielo en un torbellino.


12 Eliseo, al verlo, gritó: «¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel y su guía!».


Eliseo no volvió a ver a Elías.


Luego, rasgó sus vestidos y los partió en dos. 13-14 Recogió la túnica de Elías, regresó a la orilla del río Jordán, y golpeó las aguas con ella, al tiempo que exclamaba: «¿Dónde está el Dios de Elías?». Apenas golpeó las aguas, estas se separaron, y Eliseo pudo cruzar el río en seco.


15 Cuando los jóvenes profetas de Jericó vieron lo ocurrido, exclamaron: «¡El espíritu de Elías está sobre Eliseo!». Y fueron a su encuentro, y lo saludaron con respeto.


16 ―Señor —le dijeron—, basta con que diga usted una palabra y nuestros mejores corredores, cincuenta de ellos, buscarán en el desierto a su amo; quizás el Espíritu del Señor lo ha dejado en alguna montaña o en alguna barranca.


―No —dijo Eliseo—, no se preocupen.


17 Pero ellos siguieron presionándolo, hasta que él se sintió molesto, y les dijo:


―¡Muy bien, vayan!


Cincuenta de ellos estuvieron buscando a Elías durante tres días, y no lo pudieron encontrar.


18 Eliseo estaba todavía en Jericó cuando regresaron.


―Les dije que no fueran —los reprendió.


Eliseo purifica el agua

19 Entonces un grupo de ciudadanos notables de Jericó visitaron a Eliseo:


―Tenemos un problema —le dijeron—. Esta ciudad tiene una localización muy hermosa, como puede usted ver; pero el agua es mala y hace que la tierra sea improductiva.


20 ―Bien —les dijo—, tráiganme una vasija nueva llena de sal. Ellos hicieron lo que les pidió. 21 Entonces Eliseo se dirigió al manantial, que estaba en las afueras de la ciudad, y lanzando la sal en el manantial, declaró:


―El Señor ha purificado estas aguas. Ya no causarán más muerte ni esterilidad.


22 Y así ocurrió. El agua quedó purificada, tal como Eliseo lo dijo.


Eliseo maldice a los burlones

23 Eliseo salió de Jericó y se dirigió a Betel. En el camino, unos muchachos de la ciudad comenzaron a burlarse de él. «¡Calvo, sube al cielo tú también! ¡Calvo, sube!». 24 Él se dio vuelta, y los maldijo en el nombre del Señor. Al instante, dos osas salieron del bosque y mataron a cuarenta y dos de ellos. 25 De allí, Eliseo fue al monte Carmelo, y luego regresó a Samaria.


Hechos 13:42-14:7

Nueva Biblia Viva

42 Al salir de la sinagoga, les pidieron que regresaran a hablarles la siguiente semana. 43 Pero muchos judíos y gentiles piadosos que adoraban en la sinagoga siguieron a Pablo y a Bernabé, y estos les aconsejaron que permanecieran fieles en la gracia que Dios les ofrecía.


44 A la semana siguiente, casi la ciudad entera fue a escucharlos predicar la palabra de Dios. 45 Pero cuando los judíos vieron el gentío, llenos de celos se pusieron a blasfemar y a rebatir las palabras de Pablo.


46 Entonces Pablo y Bernabé valientemente les dijeron: «Era necesario que las buenas noticias de Dios las conocieran primero ustedes los judíos. Pero como las rechazan y se muestran indignos de la vida eterna, no nos queda otro remedio que ofrecérselas a los gentiles. 47 Después de todo, el Señor nos lo ha ordenado:


»“Te he convertido en luz que ilumina a los gentiles y, por lo tanto, les has de llevar la salvación hasta lo más recóndito del mundo”».


48 Al oír esto los gentiles sintieron una gran alegría y celebraron la palabra del Señor. Y creyeron los que estaban destinados para obtener la vida eterna. 49 Y el mensaje de Dios se propagó en toda aquella región.


50 Pero un día, los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los jefes de la comunidad, y persiguieron a Pablo y Bernabé y los expulsaron de la localidad. 51 Ellos se sacudieron entonces el polvo de los pies, como señal, contra la ciudad y se fueron a Iconio. 52 Y sus discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.


En Iconio

14 Pablo y Bernabé fueron a la sinagoga judía en Iconio y predicaron de tal modo que un gran número de gentiles y judíos creyeron. 2 Pero los judíos incrédulos sembraron mala voluntad entre los gentiles contra los hermanos. 3 Sin embargo, Pablo y Bernabé permanecieron allí bastante tiempo, predicando abiertamente en el nombre del Señor; quien les concedía el poder de hacer grandes milagros que confirmaban el mensaje de su gracia.


4 La opinión de los habitantes de la ciudad estaba dividida. Unos estaban de parte de los judíos y otros respaldaban a los apóstoles. 5 Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de que los judíos y los gentiles, junto con sus dirigentes, estaban urdiendo un plan para que los atacaran y apedrearan, 6 huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a las regiones adyacentes, 7 y allí predicaron el evangelio.


Salmos 139

Nueva Biblia Viva

Al director musical. Salmo de David.

139 Señor, tú me has examinado el corazón y me conoces muy bien. 2 Sabes si me siento o me levantó. Cuando estoy lejos, conoces cada uno de mis pensamientos. 3 Trazas la senda delante de mí, y me dices dónde debo descansar. Cada momento sabes dónde estoy. 4 Sabes lo que voy a decir antes que lo diga, Señor. 5 Por delante y por detrás me rodeas, y colocas tu mano sobre mi cabeza.


6 Conocimiento tan maravilloso está más allá de mi comprensión; tan grande es que no puedo entenderlo. 7 ¡Jamás podré alejarme de tu Espíritu! ¡Jamás podré huir de su presencia! 8 Si me voy al cielo, allí estás tú. Si desciendo al lugar de los muertos, allí estás. 9 Si cabalgo en los vientos matutinos y habito en los lejanos océanos, 10 aun allí me guiará tu mano, tu fuerza me sostendrá. 11 Puedo pedirle a las tinieblas que me oculten; y a la luz que me rodea que se haga noche. 12 Pero aun en las tinieblas no puedo ocultarme de ti; para ti la noche es tan brillante como el día. Para ti son lo mismo las tinieblas que la luz.


13 Tú hiciste todas las delicadas partes internas de mi cuerpo y las uniste en el vientre de mi madre. 14 ¡Gracias por haberme hecho tan admirable! Es admirable pensar en ello. Maravillosa es la obra de tus manos, y eso lo sé muy bien. 15 Tú me observaste cuando en lo más recóndito era yo formado. 16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.


17 ¡Cuán preciosos son los pensamientos que tienes de mí, oh Dios! ¡Son innumerables! 18 No puedo contarlos, superan en número a los granos de arena. Y cuando despierto en la mañana, tú todavía estás conmigo.


19 Dios, si solamente destruyeras a los malvados. ¡Apártense de mi vida, ustedes, asesinos! 20 Ellos blasfeman contra ti; tus enemigos toman tu nombre en vano. 21 Señor, ¿no debo odiar a quienes te odian? ¿No detesto a los que te rechazan? 22 Sí, los odio, con un odio implacable, pues tus enemigos son mis enemigos.


23 Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. 24 Señálame lo que en mí te ofende, y guíame por la senda de la vida eterna.


Proverbios 17:19-21

Nueva Biblia Viva

19 Al que le gusta pecar, le gusta pelear; el que abre mucho la boca, busca que se la rompan.


20 El hombre de corazón perverso jamás prospera; el de lengua mentirosa caerá en desgracia.


21 Es doloroso ser el padre de un necio; no hay alegría en ser el padre de un tonto.


Nueva Biblia Viva (NBV)

Nueva Biblia Viva, © 2006, 2008 por Biblica, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.

DAB Español, Sábado 20 de Junio

Día 171, DAB Español, Sábado 20 de Junio


1 Reyes 22:1-53; Hechos 13:16-41; Salmos 138; Proverbios 17:17-18 (Reina Valera Actualizada (RVA-2015))










1 Reyes 22

Reina Valera Actualizada

Acab y Josafat van contra

los sirios

22 Tres años pasaron sin que hubiera guerra entre Siria e Israel. 2 Y aconteció al tercer año que Josafat, rey de Judá, descendió a visitar al rey de Israel. 3 Entonces el rey de Israel dijo a sus servidores:


—¿Saben que Ramot de Galaad nos pertenece? ¡Y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de mano del rey de Siria!


4 Luego preguntó a Josafat:


—¿Irás conmigo a la guerra a Ramot de Galaad?


Y Josafat respondió al rey de Israel:


—Yo soy como eres tú, y mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos.


5 Además, Josafat dijo al rey de Israel:


—Por favor, consulta hoy la palabra del SEÑOR.


6 Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les preguntó:


—¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad, o desistiré?


Ellos respondieron:


—Sube, porque el Señor la entregará en mano del rey.


7 Entonces preguntó Josafat:


—¿No hay aquí todavía algún profeta del SEÑOR, para que consultemos por medio de él?


8 El rey de Israel respondió a Josafat:


—Todavía hay un hombre por medio del cual podríamos consultar al SEÑOR; pero yo lo aborrezco, porque no me profetiza el bien, sino el mal. Es Micaías hijo de Imla.


Josafat respondió:


—No hable así el rey.


9 Entonces el rey de Israel llamó a un funcionario y le dijo:


—Trae pronto a Micaías hijo de Imla.


10 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, vestidos con sus vestiduras reales, estaban sentados, cada uno en su trono, en la era a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 11 Sedequías hijo de Quenaana se había hecho unos cuernos de hierro y decía:


—Así ha dicho el SEÑOR: “¡Con estos embestirás a los sirios, hasta acabar con ellos!”.


12 Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo:


—Sube a Ramot de Galaad y triunfa, porque el SEÑOR la entregará en mano del rey.


13 El mensajero que había ido a llamar a Micaías le habló diciendo:


—He aquí, las palabras de los profetas unánimamente anuncian el bien al rey. Sea, pues, tu palabra como la de uno de ellos, y anuncia el bien.


14 Pero Micaías respondió:


—¡Vive el SEÑOR, que lo que el SEÑOR me diga, eso hablaré!


15 Llegó al rey, y el rey le preguntó:


—Micaías, ¿iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o desistiremos?


Él respondió:


—Sube y triunfa, porque el SEÑOR la entregará en mano del rey.


16 El rey le dijo:


—¿Cuántas veces tengo que hacerte jurar que no me digas sino la verdad en el nombre del SEÑOR?


17 Entonces respondió:


—He visto a todo Israel dispersado por los montes como ovejas que no tienen pastor. Y el SEÑOR dijo: “Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz”.


18 Entonces el rey de Israel dijo a Josafat:


—¿No te dije que no profetizaría acerca de mí el bien, sino el mal?


19 Luego dijo Micaías:


—Escucha, pues, la palabra del SEÑOR: Yo he visto al SEÑOR sentado en su trono; y todo el ejército de los cielos estaba de pie junto a él, a su derecha y a su izquierda. 20 Entonces el SEÑOR preguntó: “¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?”. Y uno respondía de una manera, y otro respondía de otra manera. 21 Entonces salió un espíritu, se puso delante del SEÑOR y dijo: “Yo lo induciré”. El SEÑOR le preguntó: “¿De qué manera?”. 22 Y él le respondió: “Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas”. Y el SEÑOR dijo: “Tú lo inducirás, y también prevalecerás. Sal y hazlo así”. 23 Ahora pues, he aquí que el SEÑOR ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, porque el SEÑOR ha decretado el mal con respecto a ti.


24 Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciéndole:


—¿Por qué camino[a] se apartó de mí el Espíritu del SEÑOR, para hablarte a ti?


25 Y Micaías respondió:


—¡He aquí, tú lo verás aquel día, cuando te metas de cuarto en cuarto para esconderte!


26 Entonces dijo el rey de Israel:


—Toma a Micaías y hazlo volver a Amón, alcalde de la ciudad, y a Joás, hijo del rey. 27 Y di: “El rey ha dicho así: ‘Pongan a este en la cárcel y manténganlo con una escasa ración de pan y de agua, hasta que yo llegue en paz’”.


28 Y Micaías dijo:


—Si logras volver en paz, el SEÑOR no ha hablado por medio de mí. —Y añadió—: ¡Óiganlo, pueblos todos!


29 El rey de Israel subió con Josafat, rey de Judá, a Ramot de Galaad. 30 El rey de Israel dijo a Josafat:


—Yo me disfrazaré y entraré en la batalla; pero tú, vístete con tus vestiduras.


Entonces el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.


Derrota de Israel y muerte de Acab

31 Ahora bien, el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos jefes de los carros que tenía, diciendo: “No luchen contra chico ni contra grande, sino solo contra el rey de Israel”. 32 Y sucedió que cuando los jefes de los carros vieron a Josafat, dijeron:


—¡Ciertamente este es el rey de Israel!


Entonces se dirigieron hacia él para atacarlo pero Josafat gritó. 33 Y sucedió que al ver los jefes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de él. 34 Entonces un hombre tiró con su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura y la coraza. Y él dijo al que guiaba su carro:


—¡Da la vuelta y sácame de la batalla[b], porque he sido herido!


35 La batalla arreció aquel día, y el rey fue sostenido en pie en el carro, frente a los sirios. Y murió al atardecer. La sangre de la herida corría hasta el fondo del carro. 36 A la puesta del sol salió una proclama por todo el campamento, diciendo:


—¡Cada uno a su ciudad! ¡Cada uno a su tierra!


37 Murió, pues, el rey y fue llevado a Samaria; luego sepultaron al rey en Samaria. 38 Lavaron el carro junto al estanque de Samaria (donde las prostitutas se lavaban), mientras los perros lamían su sangre, conforme a la palabra que el SEÑOR había hablado.


39 Los demás hechos de Acab y todo lo que hizo, la casa de marfil y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 40 Acab reposó con sus padres, y su hijo Ocozías reinó en su lugar.


Resumen del reinado de Josafat

41 Josafat hijo de Asa comenzó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab rey de Israel. 42 Josafat tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Azuba hija de Silji.


43 Él anduvo en todo el camino de su padre Asa, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos del SEÑOR. Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo continuaba ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los lugares altos. 44 Josafat también hizo la paz con el rey de Israel.


45 Los demás hechos de Josafat, el poderío que logró y las guerras que llevó a cabo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 46 Él eliminó del país el resto de los varones consagrados a la prostitución ritual que habían quedado del tiempo de su padre Asa.


47 No había entonces rey en Edom; solo había un gobernador de parte del rey.


48 Josafat hizo barcos como los de Tarsis, para ir a Ofir por oro. Pero no fueron, pues los barcos se destrozaron en Ezión-geber. 49 Entonces Ocozías hijo de Acab dijo a Josafat: “Que vayan mis servidores con tus servidores en los barcos”. Pero Josafat no quiso.


50 Josafat reposó con sus padres y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David, su padre. Y su hijo Joram reinó en su lugar.


Ocozías, rey de Israel

51 Ocozías hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel, en Samaria, en el año diecisiete de Josafat, rey de Judá, y reinó dos años sobre Israel.


52 Él hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR y anduvo en el camino de su padre, en el camino de su madre y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel. 53 Sirvió a Baal y lo adoró, y provocó a ira al SEÑOR Dios de Israel, conforme a todas las cosas que su padre había hecho.


Footnotes

1 Reyes 22:24 Según LXX; heb. omite tu carro.

1 Reyes 22:34 Vers. antiguas tienen a sus ojos.

Hechos 13:16-41

Reina Valera Actualizada

16 Entonces Pablo se levantó, y haciendo una señal con la mano, dijo:


—Hombres de Israel y los que temen a Dios, oigan. 17 El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres. Enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de allí. 18 Por un tiempo como de cuarenta años los soportó[a] en el desierto. 19 Luego destruyó siete naciones en la tierra de Canaán, y les hizo heredar la tierra de ellas; 20 como unos cuatrocientos cincuenta años.


»Después de eso[b], les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21 Y a partir de entonces pidieron rey, y Dios les dio por cuarenta años a Saúl hijo de Quis, hombre de la tribu de Benjamín[c].


22 »Después de quitarlo, les levantó por rey a David, de quien dio testimonio diciendo: “He hallado a David hijo de Isaí, hombre conforme a mi corazón[d], quien hará toda mi voluntad”. 23 De la descendencia de David, conforme a la promesa, Dios trajo para Israel un Salvador, Jesús. 24 Antes de presenciar su venida, Juan predicó el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25 Entonces, cuando Juan terminaba su carrera, decía: “¿Quién pensaban que yo soy? Yo no lo soy. Más bien, he aquí viene tras mí uno de quien yo no soy digno de desatar el calzado de sus pies”[e].


26 »Hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre ustedes temen a Dios: A nosotros[f] nos ha sido enviado el mensaje de esta salvación. 27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, por no reconocer a Jesús ni hacer caso a las palabras de los profetas que se leen todos los sábados, las cumplieron al condenarlo. 28 Sin hallar en él ninguna causa digna de muerte, pidieron a Pilato que lo matara. 29 Y como habían cumplido todas las cosas escritas acerca de él, lo bajaron del madero y lo pusieron en el sepulcro. 30 Pero Dios le levantó de entre los muertos. 31 Y él apareció por muchos días a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo.


32 »Nosotros también les anunciamos las buenas nuevas de que la promesa que fue hecha a los padres, 33 esta la ha cumplido Dios para nosotros sus hijos[g], cuando resucitó a Jesús; como también está escrito en el Salmo segundo:


Mi hijo eres tú;


yo te he engendrado hoy[h].


34 »Y acerca de que le levantó de los muertos para no volver más a la corrupción, ha dicho así: Les daré las santas y fieles bendiciones prometidas a David[i]. 35 Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu Santo vea corrupción[j]. 36 Porque, después de haber servido en su propia generación a la voluntad de Dios, David murió, fue reunido con sus padres y vio corrupción. 37 En cambio, aquel a quien Dios levantó no vio corrupción.


38 »Por lo tanto, hermanos, sea conocido de ustedes que por medio de él se les anuncia el perdón de pecados. 39 Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudieron ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree. 40 Miren, pues, que no sobrevenga lo que está dicho en los Profetas:


41 Miren, burladores, asómbrense y perezcan. Porque yo hago una gran obra en sus días: una obra que jamás la creerán,


aunque alguien se las cuente[k].


Footnotes

Hechos 13:18 Algunos mss. antiguos tienen los llevó en sus brazos como una nodriza.

Hechos 13:20 Algunos mss. antiguos tienen …ellas. 20. Después de eso, por cuatrocientos cincuenta años les dio…; sobre las alusiones históricas, cf. Deut. 1:31; 7:1; Jos. 12:7, 8.

Hechos 13:21 Cf. 1 Sam. 8:5; 10:1.

Hechos 13:22 1 Sam. 13:14; cf. 1 Sam. 16:12, 13; Sal. 89:20.

Hechos 13:25 Cf. Juan 1:20, 27; Luc. 3:16.

Hechos 13:26 Algunos mss. antiguos tienen A ustedes les ha sido enviado el mensaje…

Hechos 13:33 Algunos mss. antiguos dicen para nuestros hijos.

Hechos 13:33 Sal. 2:7.

Hechos 13:34 Isa. 55:3 (LXX).

Hechos 13:35 Sal. 16:10 (LXX).

Hechos 13:41 Hab. 1:5 (LXX).

Salmos 138

Reina Valera Actualizada

Gratitud por el favor de Dios

138 Salmo de David.


Te doy gracias con todo mi corazón; delante de los dioses

te cantaré salmos.

2 Me postro hacia tu santo templo

y doy gracias a tu nombre

por tu misericordia y tu verdad, porque has engrandecido tu nombre

y tu palabra sobre todas las cosas.

3 El día que clamé, me respondiste; mucho valor infundiste a mi alma.

4 Oh SEÑOR, todos los reyes de la tierra te alabarán

cuando escuchen los dichos de tu boca.

5 Cantarán acerca de los caminos del SEÑOR

pues grande es la gloria del SEÑOR.

6 Aunque el SEÑOR es sublime, mira al humilde;

pero al altivo lo reconoce de lejos.

7 Aunque yo camine en medio de

la angustia,

tú me preservarás la vida.

Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano

y me salvará tu diestra.

8 El SEÑOR cumplirá su propósito en mí. Oh SEÑOR, tu misericordia es para siempre;

no desampares la obra de tus manos.


Proverbios 17:17-18

Reina Valera Actualizada

17 En todo tiempo ama el amigo,

y el hermano nace para el tiempo

de angustia.

18 El hombre falto de entendimiento

estrecha la mano,

dando fianza en presencia de su amigo.


Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

Version Reina Valera Actualizada, Copyright © 2015 by Editorial Mundo Hispano

Thursday, June 18, 2026

DAB Español, Viernes 19 de Junio

Día 170, DAB Español, Viernes 19 de Junio


1 Reyes 20:1-21:29; Hechos 12:24-13:15; Salmos 137; Proverbios 17:16 (Reina Valera Actualizada (RVA-2015))










1 Reyes 20-21

Reina Valera Actualizada

Ben-hadad sitia Samaria

20 Entonces Ben-hadad, rey de Siria, reunió todo su ejército. Estaban con él treinta y dos reyes, con caballos y carros. Luego subió, sitió Samaria y combatió contra ella. 2 Después envió mensajeros a la ciudad, a Acab, rey de Israel, diciendo: 3 “Así ha dicho Ben-hadad: ‘Tu plata y tu oro son míos; tus mujeres y los mejores de tus hijos son míos’”.


4 El rey de Israel respondió diciendo: “Como tú dices, oh mi señor el rey, yo soy tuyo con todo lo que tengo”.


5 Volvieron otra vez los mensajeros y dijeron: “Así dice Ben-hadad: ‘Por cierto, te envié a decir que me dieras tu plata, tu oro, tus mujeres y tus hijos. 6 Mañana a estas horas te enviaré mis servidores, los cuales registrarán tu casa y las casas de tus servidores. Y sucederá que tomarán con sus manos y se llevarán todo lo precioso[a] que tengas’”.


7 El rey de Israel llamó a todos los ancianos del país y les dijo:


—Sepan, pues, y vean cómo este no busca sino el mal; porque ha enviado por mis mujeres y mis hijos, y por mi plata y mi oro; y yo no se lo he negado.


8 Y todos los ancianos y todo el pueblo respondieron:


—No lo escuches ni accedas.


9 Entonces Acab respondió a los mensajeros de Ben-hadad:


—Díganle a mi señor el rey: “Haré todo lo que enviaste a exigir a tu siervo al principio, pero esto no lo puedo hacer”.


Los mensajeros fueron y le dieron la respuesta, 10 y Ben-hadad envió a decirle: “Así me hagan los dioses y aun me añadan, si el polvo de Samaria basta para llenar las manos de todo el pueblo que me sigue”.


11 El rey de Israel respondió y dijo: “Díganle: ‘No se jacte tanto el que se ciñe como el que se desciñe’”.


12 Y sucedió que cuando él oyó estas palabras, mientras bebía con los reyes en las cabañas, dijo a sus servidores:


—¡Tomen posiciones!


Y tomaron posiciones contra la ciudad.


Acab derrota a Ben-hadad

13 He aquí, un profeta se acercó a Acab, rey de Israel, y le dijo:


—Así ha dicho el SEÑOR: “¿Has visto toda aquella gran multitud? He aquí, yo la entregaré hoy en tu mano, para que reconozcas que yo soy el SEÑOR”.


14 Acab preguntó:


—¿Por medio de quién?


Y él respondió:


—Así ha dicho el SEÑOR: “Por medio de los jóvenes de los jefes de las provincias”.


Y Acab preguntó:


—¿Quién comenzará la batalla?


Él respondió:


—Tú.


15 Acab pasó revista a los jóvenes de los jefes de las provincias, los cuales eran doscientos treinta y dos. Después de ellos, pasó revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que eran siete mil. 16 Y estos salieron al mediodía, mientras Ben-hadad estaba bebiendo hasta emborracharse en las cabañas con los reyes, los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda. 17 Los jóvenes de los jefes de las provincias salieron primero. Ben-hadad había enviado a algunos, quienes le informaron diciendo:


—Unos hombres han salido de Samaria.


18 Él dijo:


—Si han salido para hacer la paz, préndanlos vivos. Y si han salido para combatir, préndanlos vivos.


19 Salieron, pues, de la ciudad los jóvenes de los jefes de las provincias, y tras ellos salió el ejército. 20 Y cada uno mató al que venía contra él; y los sirios huyeron, e Israel los persiguió. Pero Ben-hadad, rey de Siria, se escapó a caballo con algunos jinetes. 21 Entonces salió el rey de Israel, atacó[b] los caballos y los carros, y ocasionó a los sirios una gran derrota.


Victoria sobre los sirios en Afec

22 Luego se acercó el profeta al rey de Israel y le dijo:


—Ve, cobra ánimo; considera y mira lo que has de hacer, porque el rey de Siria volverá contra ti el próximo año.


23 Los servidores del rey de Siria le dijeron:


—Sus dioses son dioses de las montañas; por eso fueron más fuertes que nosotros. Pero si combatimos contra ellos en la llanura, sin duda seremos más fuertes que ellos. 24 Haz, pues, así: Saca a cada uno de los reyes de su puesto, y pon gobernadores en su lugar. 25 Y tú, organiza otro ejército como el ejército que perdiste, caballo por caballo y carro por carro. Luego combatiremos contra ellos en la llanura, y sin duda seremos más fuertes que ellos.


Él les prestó atención, y lo hizo así. 26 Y aconteció, al año siguiente, que Ben-hadad pasó revista a los sirios y fue a Afec para combatir contra Israel. 27 También se pasó revista a los hijos de Israel, y tomando provisiones les salieron al encuentro. Los hijos de Israel acamparon frente a ellos y eran como dos pequeños rebaños de cabras, mientras que los sirios llenaban el campo. 28 Entonces el hombre de Dios se acercó al rey de Israel y le habló diciendo:


—Así ha dicho el SEÑOR: “Porque los sirios han dicho: ‘El SEÑOR es un dios de las montañas; no es un dios de los valles’, yo entregaré a toda esta gran multitud en tu mano, para que reconozcas que yo soy el SEÑOR”.


29 Siete días estuvieron acampados los unos frente a los otros. Y sucedió que al séptimo día se dio la batalla. Entonces los hijos de Israel mataron en un día a cien mil hombres de infantería de los sirios. 30 Los demás huyeron a la ciudad de Afec, pero el muro cayó encima de veintisiete mil hombres que habían quedado. También Ben-hadad fue huyendo a la ciudad y se escondía de cuarto en cuarto.


Acab hace alianza con Ben-hadad

31 Sus servidores dijeron a Ben-hadad:


—He aquí, hemos oído que los reyes de la casa de Israel son reyes clementes. Pongamos, pues, cilicio sobre nuestras espaldas y sogas a nuestros cuellos, y salgamos al rey de Israel; quizás nos[c] perdone la vida.


32 Entonces se ciñeron sus lomos con cilicio y pusieron sogas a sus cuellos, y fueron al rey de Israel y dijeron:


—Tu siervo Ben-hadad dice: “Por favor, perdóname la vida”.


Y él respondió:


—¿Todavía vive? ¡Es mi hermano!


33 Aquellos hombres tomaron esto como buen augurio y se apresuraron a tomarle la palabra, diciendo:


—¡Tu hermano es Ben-hadad!


Él dijo:


—Vayan y tráiganlo.


Ben-hadad se presentó ante Acab, quien lo hizo subir en su carro. 34 Luego le dijo Ben-hadad:


—Yo restituiré las ciudades que mi padre tomó a tu padre. Tú también podrás establecer centros comerciales en Damasco, como mi padre hizo en Samaria.


—Entonces con este convenio yo te dejaré ir libre.


Hizo, pues, un convenio con él y lo dejó ir.


Acab es reprendido respecto a Ben-hadad

35 Entonces un hombre de los hijos de los profetas dijo a su compañero, por mandato del SEÑOR:


—¡Golpéame, por favor!


Pero el hombre rehusó golpearlo. 36 Y él le dijo:


—Porque no has obedecido la voz del SEÑOR, he aquí que cuando te apartes de mí, te matará un león.


Cuando se apartó de él, lo encontró un león y lo mató.


37 Luego se encontró con otro hombre y le dijo:


—¡Golpéame, por favor!


El hombre le dio un golpe y le ocasionó una herida. 38 Entonces el profeta se fue y se puso de pie delante del rey en el camino, disfrazándose con una venda sobre los ojos. 39 Sucedió que cuando el rey pasaba, aquel gritó al rey y dijo:


—¡Tu siervo estuvo en medio de la batalla, y he aquí que uno se apartó trayéndome a un hombre y me dijo: “Guarda a este hombre, porque si llega a escapar, tu vida responderá por la suya o pagarás treinta y tres kilos de plata”. 40 Pero sucedió que mientras tu siervo estaba ocupado en una y otra cosa, él desapareció.


Entonces el rey de Israel le dijo:


—¡Esa será tu sentencia! ¡Tú mismo la has pronunciado!


41 Entonces se quitó apresuradamente la venda de sus ojos, y el rey de Israel reconoció que era uno de los profetas. 42 Y este dijo al rey:


—Así ha dicho el SEÑOR: “¡Por cuanto soltaste de la mano al hombre que yo había designado como anatema, tu vida responderá por la suya, y tu pueblo por el suyo!”.


43 El rey de Israel se fue a su casa decaído y enfadado, y llegó a Samaria.


Acab y la viña de Nabot

21 Pasadas estas cosas aconteció que Nabot de Jezreel tenía una viña en Jezreel, junto al palacio de Acab, rey de Samaria. 2 Y Acab habló a Nabot diciendo:


—Dame tu viña para que me sirva como huerto de verduras, porque está junto a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta. O si te parece mejor, te pagaré su precio en dinero.


3 Nabot respondió a Acab:


—¡Guárdeme el SEÑOR de darte la heredad de mis padres!


4 Acab se fue a su casa decaído y enfadado por las palabras que le había respondido Nabot de Jezreel, quien le había dicho: “No te daré la heredad de mis padres”. Se acostó en su cama, volvió su cara y no tomó alimentos.


5 Jezabel, su mujer, fue a él y le preguntó:


—¿Por qué está decaído tu espíritu y no tomas alimentos?


6 Y él le respondió:


—Porque hablé con Nabot de Jezreel y le dije: “Dame tu viña por dinero; o si te parece mejor, te daré otra viña por ella”. Y él respondió: “No te daré mi viña”.


7 Su mujer Jezabel le dijo:


—¿Tú actúas ahora como rey sobre Israel? ¡Levántate, toma alimentos y alégrese tu corazón! ¡Yo te daré la viña de Nabot de Jezreel!


8 Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, las selló con su anillo y las envió a los ancianos y principales que habitaban en su ciudad con Nabot. 9 Las cartas que escribió decían así:


Proclamen ayuno y hagan que Nabot se siente frente al pueblo. 10 Hagan que se sienten frente a él dos hombres perversos para que testifiquen contra él diciendo: “¡Tú has maldecido a Dios y al rey!”. Entonces sáquenlo y apedréenlo, y que muera.


11 Los hombres de su ciudad, los ancianos y los principales que vivían en su ciudad hicieron como les mandó Jezabel. Conforme a lo escrito en las cartas que ella había enviado, 12 proclamaron ayuno e hicieron sentar a Nabot frente al pueblo. 13 Luego vinieron los dos hombres perversos y se sentaron frente a él. Y estos hombres perversos dieron testimonio contra Nabot frente al pueblo, diciendo:


—Nabot ha maldecido a Dios y al rey.


Lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon, y murió. 14 Después enviaron a decir a Jezabel: “Nabot ha sido apedreado y ha muerto”.


15 Sucedió que cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y que había muerto, Jezabel dijo a Acab:


—Levántate y toma posesión de la viña de Nabot de Jezreel, quien no te la quiso dar por dinero. Nabot ya no vive; ha muerto.


16 Y sucedió que cuando Acab oyó que Nabot había muerto, se levantó Acab para descender a la viña de Nabot de Jezreel a fin de tomar posesión de ella.


Elías anuncia juicio contra Acab

17 Aconteció que vino la palabra del SEÑOR a Elías el tisbita, diciendo:


18 —Levántate, desciende al encuentro de Acab, rey de Israel, que reside en Samaria. He aquí que está en la viña de Nabot, a donde ha descendido para tomar posesión de ella. 19 Le hablarás diciendo: “Así ha dicho el SEÑOR: ‘¿Has asesinado y también has tomado posesión?’”. Luego le hablarás diciendo: “Así ha dicho el SEÑOR: ‘En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre’”.


20 Acab dijo a Elías:


—¿Así que me has encontrado, enemigo mío?


Él respondió:


—Te he encontrado, porque te has vendido para hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR. 21 Así dice el SEÑOR[d]: “He aquí, yo traeré el mal sobre ti y te barreré por completo. Eliminaré de Acab a todo varón en Israel, tanto al esclavo como al libre. 22 Yo haré a los de tu casa como a los de la casa de Jeroboam hijo de Nabat y a los de la casa de Baasa hijo de Ajías, por la provocación con que me has provocado a ira y con que has hecho pecar a Israel”. 23 También de Jezabel ha hablado el SEÑOR diciendo: “Los perros comerán a Jezabel en la parcela[e] de Jezreel. 24 Al que de Acab muera en la ciudad, lo comerán los perros; y al que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo”.


25 No hubo realmente nadie como Acab, que se vendiera para hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, pues su mujer Jezabel lo incitaba. 26 Él actuó de manera muy abominable, yendo tras los ídolos, conforme a todo lo que hacían los amorreos, a los cuales el SEÑOR había echado de delante de los hijos de Israel.


27 Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestiduras, puso cilicio sobre su cuerpo, ayunó y se acostó con el cilicio; y andaba humillado. 28 Entonces vino la palabra del SEÑOR a Elías el tisbita, diciendo:


29 —¿Has visto cómo se ha humillado Acab delante de mí? Por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.


Footnotes

1 Reyes 20:6 TM tiene la forma variante Abisalom; posiblemente Maaca era su nieta; cf. 2 Sam. 14:27; 2 Crón. 11:20, 21

1 Reyes 20:21 Según varios mss.; cf. 2 Crón. 13:2; cf. LXX y Peshita; TM, Roboam.

1 Reyes 20:31 Según vers. antiguas; heb., tu.

1 Reyes 21:21 Según varios mss. y vers. antiguas; TM omite escondió de cincuenta en cincuenta; cf. v. 13.

1 Reyes 21:23 Cf. Gén. 32:28.

Hechos 12:24-13:15

Reina Valera Actualizada

24 Pero la palabra de Dios crecía y se multiplicaba. 25 Bernabé y Saulo volvieron de[a] Jerusalén, una vez cumplido su encargo, tomando también consigo a Juan que tenía por sobrenombre Marcos.


Bernabé y Saulo apartados para la obra misionera

13 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía unos profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Níger, Lucio de Cirene, Manaén, que había sido criado con el tetrarca Herodes, y Saulo. 2 Mientras ellos ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado”. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.


Bernabé y Saulo en Chipre

4 Por lo tanto, siendo enviados por el Espíritu Santo, ellos descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. 5 Después de llegar a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. También tenían a Juan como ayudante.


6 Habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a un mago, falso profeta judío, llamado Barjesús. 7 Él estaba con el procónsul Sergio Paulo, un hombre prudente. Este, mandando llamar a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. 8 Pero el mago Elimas (pues así se traduce su nombre) les resistía, intentando apartar al procónsul de la fe.


9 Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijó los ojos en él 10 y dijo:


—¡Oh tú, lleno de todo engaño y de toda malicia, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de pervertir los caminos rectos del Señor? 11 Y ahora, ¡he aquí la mano del Señor está contra ti! Quedarás ciego por un tiempo sin ver el sol.


De repente cayeron sobre él niebla y tinieblas, y andando a tientas, buscaba quien le condujera de la mano. 12 Entonces, al ver lo que había sucedido, el procónsul creyó, maravillado de la doctrina del Señor.


Pablo en Antioquía de Pisidia

13 Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén. 14 Pasando de Perge, ellos llegaron a Antioquía de Pisidia. Y en el día sábado, habiendo entrado en la sinagoga, se sentaron.


15 Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles:


—Hermanos, si tienen alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablen.


Footnotes

Hechos 12:25 Algunos mss. antiguos tienen a Jerusalén.

Salmos 137

Reina Valera Actualizada

Nostalgia por Jerusalén

137 Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos


acordándonos de Sion.

2 Sobre los sauces en medio de ella colgábamos nuestras liras.

3 Los que allá nos habían llevado cautivos nos pedían cantares;

los que nos habían hecho llorar nos pedían alegría, diciendo:

“Cántennos algunos de los cánticos

de Sion”.

4 ¿Cómo cantaremos las canciones del SEÑOR en tierra de extraños?

5 Si me olvido de ti, oh Jerusalén, que mi mano derecha olvide su destreza.

6 Mi lengua se pegue a mi paladar

si no me acuerdo de ti,

si no ensalzo a Jerusalén

como principal motivo de mi alegría.

7 Acuérdate, oh SEÑOR,

de los hijos de Edom

que en el día de Jerusalén decían: “¡Arrásenla!

¡Arrásenla hasta los cimientos!”.

8 Oh hija de Babilonia, la despojadora[a]: ¡Bienaventurado el que te dé la paga por lo que tú nos hiciste!

9 ¡Bienaventurado el que tome

a tus pequeños

y los estrelle contra la roca!


Footnotes

Salmos 137:8 Según Peshita; heb., despojada.

Proverbios 17:16

Reina Valera Actualizada

16 ¿De qué sirve el dinero en la mano del necio

para adquirir sabiduría, si no tiene entendimiento?


Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

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DAB Español, Domingo 21 de Junio

Día 172, DAB Español, Domingo 21 de Junio 2 Reyes 1:1-2:25; Hechos 13:42-14:7; Salmos 139; Proverbios 17:19-21 (Nueva Biblia Viva (NBV)) S...