Friday, May 15, 2026

DAB Español, Sábado 16 de Mayo

Día 136, DAB Español, Sábado 16 de Mayo


1 Samuel 18:5-19:24; Juan 8:31-59; Salmos 112; Proverbios 15:12-14 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 18:5-19:24

Reina Valera Contemporánea

5 David iba a dondequiera que Saúl lo enviaba, y tanta inteligencia mostraba que Saúl lo ascendió por encima de sus jefes del ejército, y era respetado por todo el pueblo y por los siervos de Saúl.


Saúl tiene celos de David

6 Después de que David mató al filisteo Goliat y regresó con el ejército, las mujeres de todas las ciudades israelitas se reunieron para recibir al rey Saúl y danzar y cantar al son de panderos y otros instrumentos musicales, 7 pero en sus cantos y danzas decían:


Saúl mató a miles de guerreros,

pero David mató a más de diez mil.


8 Cuando Saúl oyó esto, se enojó mucho, pues le desagradó escuchar que a David le reconocieran haber matado diez veces más soldados que a él, así que dijo: «Ahora sólo falta que David se quede con mi reino». 9 Y desde ese día le empezó a tener mala voluntad.


10 Al día siguiente, el espíritu maligno enviado por Dios atacó a Saúl, y éste andaba como loco por toda la casa. Y mientras David tocaba el arpa, como todos los días, Saúl andaba con una lanza en la mano. 11 De pronto, Saúl arrojó la lanza contra David, esperando dejarlo clavado contra la pared. Pero David lo esquivó dos veces.


12 Saúl ya vivía temeroso, porque era claro que el Señor ayudaba a David y se había apartado de Saúl; 13 por eso Saúl también se apartó de David y lo puso al mando de mil soldados, lo que permitió a David entrar y salir libremente de la ciudad. 14 Sin embargo, actuaba con prudencia en todo lo que hacía, y el Señor le ayudaba en todo. 15 Y al ver Saúl que David se comportaba inteligentemente, más temor tenía de él. 16 Todos en Israel y en Judá amaban a David, porque él los dirigía en sus campañas militares.


17 Un día, Saúl llamó a David y le dijo:


«Voy a darte por esposa a Merab, mi hija mayor, con la condición de que seas mi hombre fuerte en las batallas del Señor.»


Y es que Saúl pensaba: «Si él muere, no seré yo quien lo mate sino los filisteos.»


18 David le respondió:


«Pero, ¿quién soy yo? ¿Qué valor tiene mi vida, o la de mi familia en Israel, para que yo sea el yerno de Su Majestad?»


19 Pasó el tiempo, y el día en que Merab, la hija de Saúl, debía ser entregada por esposa a David, resultó que Saúl se la dio a Adriel el mejolatita.


20 Sin embargo, Mical, la otra hija de Saúl, estaba enamorada de David; y cuando Saúl lo supo, eso le pareció bien, 21 pues pensó: «Le voy a dar a Mical, para tenerlo bajo control, y para que los filisteos se ocupen de él.» Entonces llamó otra vez a David, y le dijo:


«Esta vez sí serás mi yerno.»


22 Y mandó a sus sirvientes a que en secreto le dijeran a David: «El rey te estima mucho, y todos sus servidores te quieren bien; anímate y acepta ser su yerno.»


23 Los sirvientes de Saúl fueron y le dijeron esto a David de manera confidencial, pero David les respondió:


«¿Ustedes creen que es poca cosa ser el yerno del rey? Si se dan cuenta, yo soy un hombre pobre y de poca estima.»


24 Cuando los sirvientes le dijeron a Saúl lo que había dicho David, 25 Saúl respondió:


«Díganle a David que no se preocupe por la dote; que sólo quiero cien prepucios de filisteos. Ésa será la dote y mi venganza sobre mis enemigos.»


Pero lo que Saúl quería, era que David cayera en poder de los filisteos. 26 Y cuando los sirvientes del rey le comunicaron a David lo que Saúl pedía para hacerlo su yerno, le pareció una buena idea, y antes que el plazo se cumpliera 27 se preparó con su gente y fue y mató a doscientos filisteos; luego llevó los prepucios y se los entregó al rey; entonces Saúl le dio por esposa a su hija Mical, y David se convirtió en su yerno. 28 Pero al ver Saúl que el Señor ayudaba a David, y que su hija Mical lo amaba, 29 tuvo más temor de David, y se convirtió en su peor enemigo.


30 Y cada vez que los jefes de los filisteos luchaban contra los israelitas, David obtenía más victorias que todos los oficiales de Saúl, por lo que su fama fue en aumento.


Saúl procura matar a David

19 Un día, Saúl llamó a su hijo Jonatán y a todos sus sirvientes, y les ordenó que mataran a David. Pero como Jonatán quería mucho a David, 2 le envió un aviso:


«Saúl, mi padre, quiere matarte. Ten cuidado entre hoy y mañana, y escóndete en un lugar seguro. 3 Yo procuraré salir con mi padre cerca de donde te escondas, y le voy a hablar bien de ti, y luego te diré cómo están las cosas.»


4 Y Jonatán le dijo a su padre que David era uno de sus mejores servidores, y añadió:


«No vaya Su Majestad a cometer un pecado contra su siervo David, porque él no ha hecho nada en contra de Su Majestad. Al contrario, todo lo que ha hecho es por el bien de Su Majestad. 5 Él mismo puso en riesgo su vida cuando peleó contra el filisteo, y por medio de él salvó el Señor al pueblo de Israel. Su Majestad lo vio y se alegró con él; ¿por qué quiere Su Majestad pecar derramando la sangre inocente de David, sin ninguna razón?»


6 Saúl aceptó lo que le dijo Jonatán, y juró por el Señor que respetaría la vida de David. 7 Entonces Jonatán llamó a David, y le dijo lo que había hablado con el rey, y él mismo lo llevó ante Saúl, y David volvió a servirle como al principio.


8 Tiempo después, los filisteos volvieron a pelear contra los israelitas, y David salió y peleó contra ellos, y los venció y los hizo huir. 9 Pero otra vez el espíritu maligno de parte del Señor volvió a atacar a Saúl, y mientras Saúl estaba descansando en su casa y David tocaba el arpa, Saúl tenía una lanza a su alcance. 10 De pronto, Saúl tomó la lanza y la arrojó, con la intención de atravesar con ella a David, pero éste la esquivó y la lanza quedó clavada en la pared. Esa misma noche David escapó de morir y huyó.


11 Saúl envió mensajeros a casa de David para que lo vigilaran y lo mataran al amanecer, pero Mical, su mujer, le advirtió:


«Si no te pones a salvo esta noche, mañana serás hombre muerto.»


12 Y así, Mical descolgó a David por una ventana para que pudiera escapar, 13 luego tomó una estatua, la puso sobre la cama, puso por cabecera una almohada, le puso encima pelo de cabra y la cubrió con una sábana. 14 Cuando los mensajeros de Saúl llegaron para aprehender a David, ella les dijo que estaba enfermo y en cama. 15 Pero Saúl volvió a enviar mensajeros para que vieran si David seguía allí, y les dijo:


«Tráiganlo con cama y todo, porque lo voy a matar.»


16 Los mensajeros entraron al cuarto de David, pero lo que vieron fue una estatua en la cama, y una almohada con pelo de cabra en la cabecera. 17 Entonces Saúl llamó a Mical y le dijo:


«¿Por qué me engañaste? ¿Por qué dejaste escapar a mi enemigo?»


Y Mical le respondió:


«Es que él me amenazó. Me dijo que si no lo dejaba escapar, me mataría.»


18 Y David huyó hasta Ramá, donde vivía Samuel, y le contó cómo Saúl había intentado matarlo. Entonces los dos se fueron a vivir en Nayot. 19 Saúl supo que David y Samuel estaban en Nayot de Ramá, 20 y envió mensajeros para que lo llevaran a su presencia; pero al llegar, vieron a un grupo de profetas dirigidos por Samuel, que estaban profetizando. Entonces el espíritu de Dios vino sobre los mensajeros, y también ellos comenzaron a profetizar. 21 Cuando lo supo Saúl, envió a otros mensajeros, y también ellos profetizaron. Y Saúl envió por tercera vez a otros mensajeros, y también ellos profetizaron. 22 Entonces Saúl mismo fue a Ramá, y cuando llegó al gran pozo que está en Secú, preguntó:


«¿Dónde están Samuel y David?»


Uno de los hombres respondió:


«Están en Nayot de Ramá.»


23 Y Saúl los fue a buscar, pero el espíritu de Dios también vino sobre él y, mientras caminaba, iba profetizando hasta llegar a Nayot de Ramá. 24 Al llegar delante de Samuel, se quitó la ropa y, totalmente desnudo, siguió profetizando todo el día y toda la noche. Desde ese día la gente suele decir: «¿También Saúl anda entre los profetas?»


Juan 8:31-59

Reina Valera Contemporánea

La verdad los hará libres

31 Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; 32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» 33 Le respondieron: «Nosotros somos descendientes de Abrahán, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir: “Ustedes serán libres”?»


34 Jesús les respondió: «De cierto, de cierto les digo, que todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado. 35 Y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo sí se queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres. 37 Yo sé que ustedes son descendientes de Abrahán; pero intentan matarme porque mi palabra no halla cabida en ustedes. 38 Yo hablo de lo que he visto con el Padre, pero ustedes hacen lo que han oído de parte de su padre.»


39 Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abrahán.» Jesús les dijo: «Si fueran hijos de Abrahán, harían las obras de Abrahán. 40 Pero ahora intentan matarme; a mí, que les he dicho la verdad, la cual he escuchado de Dios. Esto no lo hizo Abrahán. 41 Ustedes hacen las obras de su padre.» Entonces le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de un acto de inmoralidad. Tenemos un padre, que es Dios.» 42 Y Jesús les dijo: «Si su padre fuera Dios, ciertamente me amarían; porque yo he salido y he venido de Dios. No he venido por mi propia cuenta, sino que él me envió. 43 ¿Por qué no entienden mi lenguaje? Pues porque no pueden escuchar mi palabra. 44 Ustedes son de su padre el diablo, y quieren cumplir con los deseos de su padre, quien desde el principio ha sido un homicida. No se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que le es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira. 45 Pero a mí, que digo la verdad, no me creen. 46 ¿Quién de ustedes puede acusarme de haber pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué no me creen? 47 El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; pero ustedes no las escuchan, porque no son de Dios.»


La preexistencia de Cristo

48 Los judíos le respondieron: «¿Acaso no tenemos razón al decir que tú eres samaritano, y que tienes un demonio?» 49 Respondió Jesús: «Demonio no tengo. Yo lo que hago es honrar a mi Padre, pero ustedes me deshonran. 50 Y yo no busco mi gloria. Pero hay uno que la busca, y que juzga. 51 De cierto, de cierto les digo que, el que obedece mi palabra, nunca verá la muerte.» 52 Entonces los judíos le dijeron: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abrahán murió, lo mismo que los profetas; ¿y tú dices: “El que guarda mi palabra, nunca verá la muerte”? 53 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Abrahán, el cual murió? ¡Y también los profetas murieron! ¿Quién te crees tú?» 54 Jesús respondió: «Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; pero el que me glorifica es mi Padre, el que ustedes dicen que es su Dios. 55 Ustedes no lo conocen, pero yo sí lo conozco. Y si yo dijera que no lo conozco, sería un mentiroso como ustedes. Pero lo conozco, y obedezco su palabra. 56 Abrahán, el padre de ustedes, se alegró al saber que vería mi día. Y lo vio, y se alegró.» 57 Los judíos le dijeron: «Ni siquiera tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?» 58 Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Antes de que Abrahán fuera, yo soy.» 59 Entonces tomaron piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo.


Salmos 112

Reina Valera Contemporánea

Prosperidad del que teme al Señor

Aleluya.

112 Dichoso el hombre que honra al Señor

y se deleita obedeciendo sus mandatos.

2 Sus hijos tendrán poder en la tierra,

y serán bendecidos por su rectitud.

3 Su casa rebosará de bienestar y de riquezas,

y su justicia permanecerá para siempre.

4 Para los justos, la luz brilla en las tinieblas.

Dios es bueno, justo y compasivo.

5 El hombre bueno es compasivo y generoso;

todos sus negocios los maneja con justicia,

6 y por eso nunca tendrá tropiezos.

El hombre justo siempre será recordado;

7 vivirá sin temor a las malas noticias,

y su corazón estará firme y confiando en el Señor.

8 Su corazón estará tranquilo, sin ningún temor,

y llegará a ver la caída de sus enemigos.

9 El justo comparte con los pobres lo que tiene;

su justicia permanece para siempre,

y con mucha honra puede ostentar su poder.

10 El malvado lo ve y se enoja;

rechinando los dientes, se irá consumiendo;

pero sus malos deseos no prosperarán.


Proverbios 15:12-14

Reina Valera Contemporánea

12 Al burlón no le gusta que lo reprendan,

ni tampoco se junta con los sabios.

13 Un corazón alegre le hace bien al rostro,

pero las penas del corazón abaten el ánimo.

14 El corazón entendido tiene hambre de saber;

la boca del necio se alimenta de tonterías.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


Thursday, May 14, 2026

DAB Español, Viernes 15 de Mayo

Día 135, DAB Español, Viernes 15 de Mayo


1 Samuel 17:1-18:4; Juan 8:21-30; Salmos 111; Proverbios 15:11 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 17:1-18:4

Reina Valera Contemporánea

David mata a Goliat

17 Los filisteos volvieron a reunir sus tropas en Soco, un pueblo de Judá, y acamparon en Efesdamín, entre Soco y Azeca. 2 También Saúl reunió a los israelitas y acamparon en el valle de Elá, y se prepararon para presentar combate. 3 Un valle separaba a los dos ejércitos. Los filisteos estaban de un lado del monte, y los israelitas estaban del otro lado. 4 De las filas del ejército filisteo salió un guerrero llamado Goliat, que era de Gat, el cual medía unos tres metros de altura. 5 Llevaba puesto un casco de bronce, y una cota de malla, también de bronce, que pesaba cincuenta y cinco kilos. 6 Unas placas de bronce le protegían las piernas, y llevaba al hombro una jabalina del mismo metal. 7 El asta de su lanza era gruesa como un rodillo de telar, y la punta era de hierro y pesaba unos seis kilos. Su escudero iba delante de él. 8 Con fuertes gritos, el filisteo les dijo a los soldados israelitas:


«¿Para qué se forman en orden de batalla? Yo soy un guerrero filisteo, y ustedes están al servicio de Saúl. Escojan a uno de sus guerreros, para que venga y luche contra mí. 9 Si en la pelea él me vence, nosotros nos pondremos a su servicio; pero si yo lo venzo, entonces ustedes serán nuestros esclavos.»


10 Todavía añadió el filisteo:


«En este día, yo desafío al ejército israelita. Que venga uno de sus guerreros y pelee contra mí.»


11 Cuando Saúl y el ejército de Israel oyeron el reto del filisteo, se quedaron atónitos y se llenaron de miedo.


12 David era hijo del efrateo Yesé, el de Belén de Judá. Tenía ocho hijos, y cuando Saúl era rey, él ya era de los más ancianos del pueblo. 13 Sus tres hijos mayores eran parte del ejército de Saúl y habían salido a luchar contra los filisteos. Se llamaban Eliab, el primogénito, Abinadab y Samá, 14 y siguieron a Saúl, pero como David era el menor, 15 iba y volvía del campamento de Saúl a Belén, porque tenía que cuidar las ovejas de su padre.


16 Durante cuarenta días seguidos, y a mañana y tarde, el filisteo Goliat estuvo desafiando a los israelitas. 17 Uno de esos días, Yesé le dijo a David, su hijo:


«Ve al campamento y llévales a tus hermanos veinte litros de trigo tostado y estos diez panes. 18 Lleva también diez quesos de leche, y entrégaselos al comandante del batallón; pero asegúrate de que ellos estén bien, y tráeme algo que pruebe que están bien.»


19 Mientras tanto, Saúl y su ejército luchaban contra los filisteos en el valle de Elá. 20 Y David se levantó muy temprano, dejó las ovejas al cuidado de otro, y fue a cumplir con el encargo de su padre Yesé. Llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, lanzando gritos de combate, 21 y pudo ver cómo ambos ejércitos se formaban, uno frente al otro, para entrar en batalla. 22 Entonces David dejó el encargo en manos del que cuidaba las provisiones, y corrió a donde estaba el ejército para saber si sus hermanos estaban bien. 23 Pero mientras hablaba con ellos, oyó que Goliat, el guerrero filisteo, se puso en medio de los dos campamentos y lanzó el mismo desafío de los días anteriores. 24 También vio cómo, al ver al guerrero filisteo, los soldados israelitas se echaban a correr llenos de miedo, 25 mientras unos a otros se decían:


«¿Ya vieron a ese soldado? Siempre viene y nos desafía a pelear contra él. A quien lo venza, el rey Saúl lo colmará de riquezas y, además, le dará a su hija en matrimonio, y su familia quedará libre de pagar tributos.»


26 Entonces David les preguntó a los que estaban allí cerca:


«¿Qué recompensa se le dará a quien venza a este filisteo y libre a Israel de semejante afrenta? ¿Quién es este filisteo incircunciso, para provocar al ejército del Dios vivo?»


27 Los del ejército le dijeron lo mismo que ya le habían dicho, en cuanto a quien venciera al filisteo. 28 Pero cuando Eliab, su hermano mayor, lo oyó hablar con los soldados, se llenó de ira contra David y le dijo:


«¿A qué has venido? ¿Con quién dejaste nuestras pocas ovejas en el desierto? Yo sé que te crees muy valiente, y también sé que por malicia has venido a ver la batalla.»


29 David le respondió:


«¿Y qué es lo que he hecho? ¡Tú sólo hablas por hablar!»


30 Y se apartó de su hermano, y fue con otros soldados para que le confirmaran lo que había oído, y le dieron la misma respuesta. 31 Pero alguien oyó el comentario de David, y cuando Saúl lo supo, mandó que lo llevaran a su presencia. 32 Entonces David le dijo a Saúl:


«Que no se desanime nadie por causa de ese filisteo; este siervo tuyo irá a pelear contra él.»


33 Pero Saúl le dijo:


«No creo que puedas pelear contra él, pues todavía eres muy joven y él ha sido un guerrero desde su juventud.»


34 David le respondió:


«Sí, yo soy el pastor de las ovejas de mi padre, pero cuando un león o un oso viene a llevarse algún cordero del rebaño, 35 yo salgo tras el león o el oso, y lo hiero y lo libro de sus fauces. Si el animal me ataca, con mis manos lo agarro por las quijadas, y lo hiero hasta matarlo. 36 No importa si es un león o un oso, tu siervo los mata. Y este filisteo incircunciso es para mí como uno de esos animales, porque ha provocado al ejército del Dios vivo.»


37 Todavía añadió David:


«El Señor me ha librado de las garras de leones y de osos, y también me librará de este filisteo.»


Y Saúl le respondió:


«Ve, pues, y que el Señor te acompañe.»


38 Entonces Saúl le puso a David su propia ropa, y le puso un casco de bronce sobre la cabeza, y lo cubrió con una coraza. 39 David se colocó la espada al cinto, e hizo el intento de caminar, pues nunca había portado un equipo así. Y como no pudo caminar, le dijo a Saúl:


«No puedo moverme con estas cosas, porque nunca las he usado.»


Y desechó esos arreos militares, 40 y tomando su bastón de pastor escogió del arroyo cinco piedras lisas y las puso en su morral; luego, tomó su honda y fue al encuentro del filisteo, 41 que también se encaminó hacia David, precedido de su escudero. 42 Y cuando el filisteo vio a David, lo miró con desprecio, pues éste era un jovencito rubio y bien parecido. 43 Entonces el filisteo le gritó a David:


«¿Soy acaso un perro, para que vengas a darme de palos?»


Y maldijo a David en nombre de sus dioses, 44 y lo amenazó:


«Ven acá, que contigo voy a alimentar a las aves de rapiña y a los animales salvajes.»


45 Pero David le respondió:


«Tú vienes contra mí armado de espada, lanza y jabalina; pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos. Te voy a vencer, y te voy a cortar la cabeza, y los cadáveres de tus compatriotas se los voy a dar a las aves de rapiña y a los animales salvajes. Así en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel. 47 Toda esta gente va a saber que el Señor no necesita de espadas ni de lanzas para salvarlos. La victoria es del Señor, y él va a ponerlos a ustedes en nuestras manos.»


48 Y cuando el poderoso filisteo se encaminó para encontrarse con David, éste rápidamente se colocó en línea de combate frente al filisteo, 49 metió su mano en el morral y, sacando una piedra, la colocó en su honda y la arrojó con fuerza al filisteo. La piedra se incrustó en la frente de Goliat, y éste cayó con la cara al suelo.


50 Así fue como David venció al filisteo: con una honda y una piedra. Lo hirió de muerte sin necesidad de usar la espada. 51 Luego corrió y desenvainó la espada del filisteo, y se subió sobre él para rematarlo, y finalmente le cortó la cabeza. Y cuando el ejército de los filisteos vio que su gran guerrero estaba muerto, se dio a la fuga. 52 Pero los del ejército israelita y los de Judá lanzaron fuertes alaridos y se fueron por todo el valle, en persecusión de los filisteos, y los siguieron hasta las puertas de Ecrón. Por todo el camino que va a Sagarayin, Gat y Ecrón, los filisteos quedaron tendidos y heridos de muerte. 53 Después de perseguir a los filisteos, los israelitas volvieron y saquearon su campamento. 54 Por su parte, David tomó la cabeza del filisteo y la llevó a Jerusalén, aunque las armas del guerrero las guardó en su tienda.


55 Saúl vio a David cuando salía para luchar contra el filisteo, y le preguntó a Abner, que era el general de su ejército:


«¿Quién es el padre de ese joven?»


Y Abner respondió:


56 «Su Majestad me va a perdonar, pero le juro que no lo sé.»


Entonces el rey ordenó:


«Pues averigua quién es su padre.»


57 Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó del brazo y lo llevó ante Saúl, mientras David llevaba en su mano la cabeza del filisteo. 58 Y Saúl le preguntó:


«Dime, jovencito: ¿de quién eres hijo?»


Y David respondió:


«Mi padre es Yesé de Belén, siervo de Su Majestad.»


Pacto de Jonatán y David

18 Después de que David terminó de hablar con Saúl, sucedió que Jonatán se encariñó con David y lo quiso como a sí mismo. 2 Ese día Saúl tomó a David a su servicio, y ya no lo dejó volver con su padre. 3 Además, Jonatán y David hicieron un pacto de amistad, pues Jonatán lo quería como a sí mismo. 4 Hasta se quitó su manto y otras ropas suyas, y todo se lo dio a David, junto con su espada, su arco y su talabarte.


Juan 8:21-30

Reina Valera Contemporánea

A donde yo voy, ustedes no pueden venir

21 Una vez más, Jesús les dijo: «Yo me voy, y ustedes me buscarán; pero en su pecado morirán. A donde yo voy, ustedes no pueden venir.» 22 Los judíos decían: «¿Acaso se matará a sí mismo? Pues dice: “A donde yo voy, ustedes no pueden venir.”» 23 Él les dijo: «Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo. 24 Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si ustedes no creen que yo soy, en sus pecados morirán.» 25 Ellos le dijeron: «¿Y quién eres tú?» Jesús les respondió: «Lo que desde el principio les he dicho. 26 Mucho es lo que tengo que decir y juzgar de ustedes. Pero el que me envió es verdadero; y yo le digo al mundo lo que de él sé.» 27 Pero ellos no entendieron que les hablaba del Padre. 28 Entonces Jesús les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán entonces que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que hablo según lo que el Padre me enseñó. 29 Porque el que me envió está conmigo, y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada.» 30 Luego de que él dijo estas cosas, muchos creyeron en él.


Salmos 111

Reina Valera Contemporánea

Dios cuida de su pueblo

Aleluya.

111 Alabaré al Señor de todo corazón,

en compañía de la comunidad de los fieles.

2 Las obras del Señor son grandes;

todos los que las desean, las buscan.

3 La creación del Señor es hermosa,

y su justicia permanece para siempre.

4 El Señor es bondadoso y compasivo,

y todo lo que hace merece recordarse.

5 El Señor alimenta a quienes lo honran,

y nunca se olvida de su pacto.

6 Reveló a su pueblo su gran poder,

y le dio en propiedad las tierras de otras naciones.

7 Todo lo que él hace es justo y verdadero;

sus mandamientos son dignos de confianza.

8 Se mantendrán firmes para siempre,

porque los hizo con verdad y rectitud.

9 El Señor rescató a su pueblo,

y estableció su pacto para siempre.

El nombre del Señor es santo y temible.

10 El principio de la sabiduría es el temor al Señor.

Quienes practican esto adquieren entendimiento

y alaban al Señor toda su vida.


Proverbios 15:11

Reina Valera Contemporánea

11 Ante el Señor están la muerte y el sepulcro,

¡y también el corazón de los seres humanos!


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


Doctrinas fundmentales 09



La Imposición de manos
 1. La imposición de manos en el Antiguo Testamento fue para
    transferir la autoridad o  herencia, impartir unción o 
    ministerio, o apartar a una persona para algo especial.
 2. La imposición de manos en la iglesia primitiva fue para 
     separar a los diáconos, separar a los primeros misioneros, y 
     para ungir a los ancianos – siempre hecha por alguien en 
     autoridad, y para ministrar el bautismo en el Espíritu Santo, y 
     la sanidad, hechas por los creyentes.




Lección 09               Doctrinas fundamentales
 
Repaso
 A. Unas cosas sobre las lenguas.
  1. Es parte de la Gran Comisión.
  2. Hay lenguas personales y para la congregación.
 B. Para recibir la llenura – creer y recibir.
 C. El bautismo en fuego.
  1. Hay fuego del juicio de Dios.
  2. Hay fuego "purificador" para los seguidores de Dios.
 
La Imposición de manos
  A. Intro
    1. Es algo significante en el ministerio del Espíritu Santo.
        Poder, autoridad, sanidad, etc. se transfieren así.
    2. Lo hacemos en obediencia al Espíritu Santo y en fe.
    3. En términos generales, la imposición de manos es para:
      a) Impartir
      b) Bendecir (nunca para castigar)
  B. La imposición de manos en el Antiguo Testamento
   Fue para:
    1. Génesis 48:12-15 - Transferir la autoridad o herencia
    2. Números 27:18 - Impartir unción o ministerio
    3. 2 Reyes 13:16 - Apartar a una persona para algo especial
  C. La imposición de manos en la iglesia primitiva
    1. Hechos 6:6 - Para separar a los diáconos - Les trajo poder y unción
       (hombres ya probados - 1 Timoteo 3:8-12)
    2. Hechos 13:2-3 - Para los primeros misioneros
      a) La imposición reconoció y bendijo la obra del Espíritu Santo
        1) No tiene que ver nada con la voluntad del hombre
        2) Se pone de acuerdo con lo que el Espíritu Santo está haciendo
      b) v.4 - enviados por el ES
    3. 1 Timoteo 5:17 - Aparentemente, imponían manos sobre los ancianos
      a) 1 Timoteo 4:14 - Los ancianos transmitían dones espirituales.
      b) Si Dios no lo escoge, la imposición de manos no hace nada
    4. Hecha por los en autoridad, no por cualquier persona
  D. La imposición de manos en cuanto a la ministración
    1. Para ministrar el bautismo en el Espíritu Santo
      a) Hechos 8:15-17; Hechos 8:17 - en 3 del los 5 casos del bautismo en el
          Espíritu Santo en el libro de Hechos, sucedió por la imposición de manos.
      b) ES NORMAL, imponer manos para esto (Pero NO la única forma)
      c) Hechos 9:17 - No fue limitado sólo a los apóstoles
    2. Para ministrar sanidad a los enfermos
      a) Ministerio de Jesús: Marcos 5:23;7:32; Lucas 4:40;13:13
      b) Ministerio de los apóstoles: Hechos 5:12; Hechos 28:8
      c) Ministerio de la iglesia:
        1) Marcos 16:17-18 - Va juntamente con el evangelio
        2) Santiago 5:14 - En la iglesia - va con la unción de aceite, la oración de
            fe, ancianos, y perdón de pecado.
      d) No la única manera, pero la más usual.
        1) Ejemplos de sanidad sin imposición de manos
        2) ¿Otras formas para impartir la sanidad divina?
         a) Juan 9:6  - lodo
         b) Hechos 5:15-16  - una sombra
         c) Hechos 19:12 – ropa ungida
         d) Salmos 107:20 -  La Palabra de Dios
         e) Hechos 3:7  - Con fuerza
         f) Hebreos 11:11 – Creyendo a Dios
         g) Lucas 8:43-48  - Tocando el manto de Jesús
         h) Lucas 7:7 – Por hablar la palabra
         i) Hechos 14:10 – Con voz fuerte
         j) 1 Timoteo 5:23  - Con un poco de vino
         k) Juan 5:1-4  - Un mover soberano
         l) 2 Reyes 5:9-14  - Sumergirse en agua
         m) 2 Reyes 13:21 – Tocando los huesos de un hombre de Dios
        3) NO HAGAMOS UNA RELIGION DE LA MANERA
  E. Resumen
    1. En cuanto a bendecir, todos lo pueden hacer
    2. En cuanto a impartir autoridad, ministerio, etc., sólo los con la autoridad
        correspondiente pueden hacerlo
 

 


Wednesday, May 13, 2026

DAB Español, Jueves 14 de Mayo

Día 134, DAB Español, Jueves 14 de Mayo


1 Samuel 15:1-16:23; Juan 8:1-20; Salmos 110; Proverbios 15:8-10 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 15-16

Reina Valera Contemporánea

Saúl desobedece y es desechado

15 Tiempo después, Samuel le dijo a Saúl:


«El Señor me ha enviado a ungirte como rey de Israel, su pueblo. Por lo tanto, debes prestar atención a lo que el Señor te ordene. 2 Así ha dicho el Señor de los ejércitos: “Voy a castigar a Amalec por el mal que les hizo a los israelitas cuando los atacó al salir de Egipto, y les impidió que siguieran su camino.” 3 Así que ve y mata a los amalecitas; destruye todo lo que tienen. No les tengas compasión a sus hombres ni a sus mujeres, y ni siquiera a sus niños de pecho; ni a sus vacas, ovejas, camellos y asnos.»


4 Saúl ordenó que el pueblo se reuniera, y en Telayín les pasó revista. Eran doscientos mil soldados de infantería, y diez mil hombres de Judá. 5 Luego fue a la ciudad de Amalec, y puso una emboscada en el valle; 6 pero antes de la batalla mandó que les dijeran a los quenitas:


«Ustedes fueron compasivos con los israelitas cuando ellos venían de Egipto, así que apártense de los amalecitas. Huyan, para que no los destruya a ustedes lo mismo que a ellos.»


Y los quenitas salieron de la ciudad de los amalecitas. 7 Entonces Saúl lanzó todo su ejército sobre los amalecitas, y los derrotó; los persiguió desde Javilá hasta Shur, al oriente de Egipto, 8 y mató a filo de espada a todo el pueblo, aunque dejó con vida a Agag, el rey de Amalec. 9 Además de perdonar a Agag, Saúl y su gente también se quedaron con lo mejor de sus animales: ovejas, toros, becerros engordados y carneros; lo de poco valor lo destruyeron.


10 Pero el Señor le dijo a Samuel:


11 «Estoy muy disgustado por haber hecho rey de Israel a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha cumplido con lo que le ordené hacer.»


Cuando Samuel oyó esto, se llenó de pesar, y toda esa noche le estuvo rogando al Señor por Saúl. 12 Al amanecer, se levantó y fue a buscar a Saúl, y le avisaron que había estado en Carmel, donde había levantado un monumento, pero que había regresado a Gilgal. 13 Cuando Samuel llegó a donde estaba Saúl, éste le dijo:


«¡Que el Señor te bendiga! Ya cumplí con lo que el Señor me ordenó hacer.»


14 Pero Samuel le respondió:


«Entonces, ¿qué son esos balidos de ovejas, y esos bramidos de vacas que llegan a mis oídos?»


15 Y Saúl le respondió:


«Esos animales fueron traídos de Amalec. El pueblo dejó con vida a las mejores ovejas y vacas, para sacrificarlas al Señor tu Dios Todo lo demás fue destruido.»


16 Pero Samuel le dijo:


«Escucha bien lo que el Señor me dijo durante la noche.»


Y Saúl le respondió:


«Te escucho.»


17 Samuel añadió:


«¿No es verdad que tú mismo te considerabas alguien insignificante? ¿Y no es verdad que el Señor te ha hecho jefe de las tribus de Israel, y te ha consagrado como su rey? 18 El Señor te dio una misión, cuando te dijo: “Ve y destruye por completo a los amalecitas. Combátelos, hasta acabar con todos ellos.” 19 Entonces, ¿por qué no has obedecido lo que te ordenó el Señor, sino que has traído contigo lo que le quitaste a tus enemigos? A los ojos del Señor, has hecho mal.»


20 Pero Saúl le respondió:


«Yo cumplí con lo que me ordenó el Señor. Destruí a los amalecitas, y como prueba he traído a Agag, su rey. 21 Fue el pueblo quien tomó lo mejor de las ovejas y vacas, lo que debió haber sido destruido primero, para ofrecer sacrificios al Señor tu Dios en Gilgal.»


22 Samuel le contestó:


«¿Y crees que al Señor le gustan tus holocaustos y ofrendas más que la obediencia a sus palabras? Entiende que obedecer al Señor es mejor que ofrecerle sacrificios, y que escucharlo con atención es mejor que ofrecerle la grasa de los carneros. 23 Ser rebelde es lo mismo que practicar la adivinación, y ser obstinado es lo mismo que ser idólatra. Puesto que tú no tomaste en cuenta lo que el Señor te ordenó, tampoco él te toma en cuenta como rey de Israel.»


24 Entonces Saúl le respondió a Samuel:


«Reconozco mi pecado. He faltado al mandamiento del Señor y a tus palabras. Y es que tuve miedo del pueblo, y cedí ante sus exigencias. Yo te ruego que me perdones mi pecado, 25 y que me acompañes a adorar al Señor.»


26 Pero Samuel le contestó:


«No te voy a acompañar a ninguna parte. Puesto que tú no tomaste en cuenta las palabras del Señor, tampoco él te toma en cuenta como rey de Israel.»


27 Y Samuel se dispuso a retirarse, pero Saúl lo agarró de la punta del manto para detenerlo, y el manto se desgarró. 28 Entonces Samuel le dijo:


«Así como este manto ha quedado desgarrado, así el Señor te ha desgarrado del reino de Israel, y se lo ha entregado a alguien mejor que tú. 29 El Señor, que es la Gloria de Israel, no miente ni se arrepiente. El Señor no es un ser humano, para arrepentirse.»


30 Y Saúl respondió:


«Reconozco que he pecado. Por eso te ruego que me honres con tu presencia delante de los ancianos del pueblo, y delante de todos los israelitas, y me acompañes a adorar al Señor tu Dios.»


31 Samuel accedió, y acompañó a Saúl para adorar al Señor. 32 Después de eso, dijo Samuel:


«Que traigan a Agag, el rey de los amalecitas.»


Y Agag se presentó ante Samuel. Iba tan alegre, que le dijo:


«¡Qué bueno que ya acabó esta guerra!»


33 Pero Samuel le respondió:


«Tu espada mató a muchos israelitas, y sus mujeres se quedaron sin hijos; y así también tu madre se quedará sin su hijo.»


Y allí mismo en Gilgal, ante el Señor, Samuel cortó en pedazos a Agag. 34 Después de eso, Samuel regresó a Ramá, y Saúl se fue a su casa en Gabaa. 35 Y Samuel nunca más volvió a ver a Saúl, aunque lloraba por él. Y al Señor le pesó haber puesto a Saúl por rey de Israel.


Samuel unge a David

16 Un día, el Señor le dijo a Samuel:


«¿Hasta cuándo vas a estar triste por causa de Saúl? ¿No recuerdas que yo lo deseché como rey de Israel? Mejor llena de aceite tu cuerno, y ve a Belén; allí, vas a visitar a Yesé, porque uno de sus hijos será el próximo rey de Israel.»


2 Y Samuel le preguntó:


«¿Con qué pretexto voy a ir? Si Saúl llega a saber a qué voy, de seguro me matará.»


El Señor le respondió:


«Llévate una becerra de la vacada, y di que vas a ofrecerme un sacrificio. 3 Llama luego a Yesé para que te acompañe en el sacrificio, y allí te diré lo que tienes que hacer, y consagrarás como rey a quien yo te diga.»


4 Y Samuel hizo lo que el Señor le dijo. En cuanto llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron temerosos a recibirlo, y le preguntaron:


«¿Vienes con intenciones pacíficas?»


5 Y Samuel les respondió:


«Sí, vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y acompáñenme.»


Y Samuel purificó también a Yesé y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. 6 Y cuando todos estuvieron reunidos, Samuel vio a Eliab, y pensó: «Seguramente, éste es el que Dios ha escogido.»


7 Pero el Señor le dijo:


«No te dejes llevar por su apariencia ni por su estatura, porque éste no es mi elegido. Yo soy el Señor, y veo más allá de lo que el hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero yo miro el corazón.»


8 Luego Yesé llamó a Abinadab, y lo puso enfrente de Samuel, pero éste dijo:


«Tampoco éste es el elegido del Señor.»


9 Yesé presentó también a Samá, y Samuel repitió que tampoco éste era el elegido del Señor. 10 Yesé le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo que el Señor no había elegido a ninguno de ellos. 11 Y le preguntó:


«¿Éstos son todos tus hijos?»


Yesé respondió:


«Falta uno, que es el menor, pero él anda cuidando las ovejas.»


Y Samuel le dijo:


«Manda a traerlo, porque sin él no podemos sentarnos a la mesa.»


12 Yesé mandó a traerlo, y cuando éste llegó lo invitó a pasar. Era un jovencito rubio, de hermosos ojos y de agradable apariencia. Entonces el Señor le dijo a Samuel:


«Éste es mi elegido. Levántate y conságralo.»


13 Samuel tomó entonces el cuerno en donde llevaba el aceite, y lo ungió como rey en presencia de sus hermanos. Y a partir de ese día el espíritu del Señor estuvo sobre David.


Después de eso, Samuel regresó a Ramá.


David toca para Saúl

14 Como el espíritu del Señor ya se había apartado de Saúl, un espíritu maligno de parte del Señor lo atormentaba constantemente. 15 Entonces sus sirvientes le dijeron:


«Sabemos que te atormenta un espíritu maligno que viene de Dios. 16 Te sugerimos que envíes a alguno de nosotros para que busque quién sepa tañer el arpa. Así, cuando tu espíritu sea atormentado, éste tocará el arpa y la música calmará tu espíritu.»


17 Y Saúl les respondió:


«Sí, vayan y busquen alguien que toque bien el arpa, y tráiganlo acá.»


18 Uno de sus sirvientes le dijo:


«Yo conozco a uno de los hijos de Yesé, el de Belén. Toca muy bien el arpa; es un joven valiente, fuerte y aguerrido; además, es prudente cuando habla, y muy apuesto, y el Señor está con él.»


19 Entonces Saúl envió unos mensajeros a Yesé, para que le dijeran:


«Envíame a tu hijo David, el que cuida las ovejas.»


20 Yesé tomó un asno, lo cargó con pan y una vasija de vino, y un cabrito; y por medio de su hijo David se lo envió a Saúl. 21 Cuando David llegó, se presentó ante el rey; y en cuanto Saúl lo vio, quedó tan complacido que lo hizo su escudero. 22 Luego, Saúl mandó que le dijeran a Yesé:


«Te ruego que le permitas a tu hijo quedarse conmigo, pues se ha ganado mi estimación.»


23 Y cuando el espíritu maligno venía de parte de Dios y atormentaba a Saúl, David tomaba el arpa y la tocaba. Con esto Saúl se calmaba y se sentía mejor, y el espíritu maligno se apartaba de Saúl.


Juan 8:1-20

Reina Valera Contemporánea

8 1 y Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Por la mañana Jesús volvió al templo, y todo el pueblo se le acercó; y él se sentó y les enseñaba. 3 Entonces los escribas y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida cometiendo adulterio. La pusieron en medio, 4 y le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 5 En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a mujeres como ésta. ¿Y tú, qué dices?» 6 Ellos decían esto para ponerle una trampa, y así poder acusarlo. Pero Jesús se inclinó y, con el dedo, escribía en el suelo. 7 Como ellos insistían en sus preguntas, él se enderezó y les dijo: «Aquel de ustedes que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.» 8 Y Jesús volvió a inclinarse, y siguió escribiendo en el suelo. 9 Ellos, al oír esto, se fueron retirando uno a uno, comenzando por los más viejos y siguiendo por los más jóvenes. Sólo se quedó Jesús, y la mujer permanecía en medio. 10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: «Y, mujer, ¿dónde están todos? ¿Ya nadie te condena?» 11 Ella dijo: «Nadie, Señor.» Entonces Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y no peques más.»][a]


Jesús, la luz del mundo

12 En otra ocasión, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.» 13 Entonces los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.» 14 Jesús les respondió: «Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. 15 Ustedes juzgan según criterios humanos; yo no juzgo a nadie. 16 Y si acaso juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy sólo yo, sino el Padre, que me envió, y yo. 17 En la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo soy quien da testimonio de mí mismo, y el Padre, que me envió, da testimonio de mí.» 19 Ellos le dijeron: «¿Y dónde está tu Padre?» Jesús respondió: «Ustedes no me conocen a mí, ni tampoco conocen a mi Padre. Si me conocieran a mí, también conocerían a mi Padre.» 20 Jesús pronunció estas palabras en el lugar de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo; y nadie lo aprehendió, porque aún no había llegado su hora.


Footnotes

Juan 8:11 El texto entre corchetes sólo se halla en mss. tardíos.

Salmos 110

Reina Valera Contemporánea

El ungido del Señor

Salmo de David.

110 Palabra del Señor a mi señor:


«Siéntate a mi derecha,

hasta que yo ponga a tus enemigos

por estrado de tus pies.»


2 Desde Sión el Señor extenderá tu cetro real,

para que domines a todos tus enemigos.

3 En el día de tu victoria

tu ejército se te entregará por completo,

sobre los montes santos.

Al despertar la aurora,

tu juventud se fortalecerá con el rocío.


4 El Señor lo ha prometido,

y no va a cambiar de parecer:

«Tú eres sacerdote para siempre,

según el orden de Melquisedec.»


5 El Señor está a tu derecha.

En el día de su ira, derrotará reyes,

6 dictará sentencia entre las naciones,

y causará una gran mortandad

al doblegar a los poderosos de otras naciones.

7 En el camino, beberás agua de un arroyo,

y con eso recobrarás las fuerzas.


Proverbios 15:8-10

Reina Valera Contemporánea

8 El Señor aborrece las ofrendas de los impíos,

pero recibe con agrado la oración de los rectos.

9 El Señor aborrece el camino del impío,

pero ama al que va en pos de la justicia.

10 Para el descarriado, la corrección es molesta;

pero aborrecerla conduce a la muerte.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


DAB Español, Sábado 16 de Mayo

Día 136, DAB Español, Sábado 16 de Mayo 1 Samuel 18:5-19:24; Juan 8:31-59; Salmos 112; Proverbios 15:12-14 (Reina Valera Contemporánea (RVC)...