Thursday, May 14, 2026

DAB Español, Viernes 15 de Mayo

Día 135, DAB Español, Viernes 15 de Mayo


1 Samuel 17:1-18:4; Juan 8:21-30; Salmos 111; Proverbios 15:11 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 17:1-18:4

Reina Valera Contemporánea

David mata a Goliat

17 Los filisteos volvieron a reunir sus tropas en Soco, un pueblo de Judá, y acamparon en Efesdamín, entre Soco y Azeca. 2 También Saúl reunió a los israelitas y acamparon en el valle de Elá, y se prepararon para presentar combate. 3 Un valle separaba a los dos ejércitos. Los filisteos estaban de un lado del monte, y los israelitas estaban del otro lado. 4 De las filas del ejército filisteo salió un guerrero llamado Goliat, que era de Gat, el cual medía unos tres metros de altura. 5 Llevaba puesto un casco de bronce, y una cota de malla, también de bronce, que pesaba cincuenta y cinco kilos. 6 Unas placas de bronce le protegían las piernas, y llevaba al hombro una jabalina del mismo metal. 7 El asta de su lanza era gruesa como un rodillo de telar, y la punta era de hierro y pesaba unos seis kilos. Su escudero iba delante de él. 8 Con fuertes gritos, el filisteo les dijo a los soldados israelitas:


«¿Para qué se forman en orden de batalla? Yo soy un guerrero filisteo, y ustedes están al servicio de Saúl. Escojan a uno de sus guerreros, para que venga y luche contra mí. 9 Si en la pelea él me vence, nosotros nos pondremos a su servicio; pero si yo lo venzo, entonces ustedes serán nuestros esclavos.»


10 Todavía añadió el filisteo:


«En este día, yo desafío al ejército israelita. Que venga uno de sus guerreros y pelee contra mí.»


11 Cuando Saúl y el ejército de Israel oyeron el reto del filisteo, se quedaron atónitos y se llenaron de miedo.


12 David era hijo del efrateo Yesé, el de Belén de Judá. Tenía ocho hijos, y cuando Saúl era rey, él ya era de los más ancianos del pueblo. 13 Sus tres hijos mayores eran parte del ejército de Saúl y habían salido a luchar contra los filisteos. Se llamaban Eliab, el primogénito, Abinadab y Samá, 14 y siguieron a Saúl, pero como David era el menor, 15 iba y volvía del campamento de Saúl a Belén, porque tenía que cuidar las ovejas de su padre.


16 Durante cuarenta días seguidos, y a mañana y tarde, el filisteo Goliat estuvo desafiando a los israelitas. 17 Uno de esos días, Yesé le dijo a David, su hijo:


«Ve al campamento y llévales a tus hermanos veinte litros de trigo tostado y estos diez panes. 18 Lleva también diez quesos de leche, y entrégaselos al comandante del batallón; pero asegúrate de que ellos estén bien, y tráeme algo que pruebe que están bien.»


19 Mientras tanto, Saúl y su ejército luchaban contra los filisteos en el valle de Elá. 20 Y David se levantó muy temprano, dejó las ovejas al cuidado de otro, y fue a cumplir con el encargo de su padre Yesé. Llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, lanzando gritos de combate, 21 y pudo ver cómo ambos ejércitos se formaban, uno frente al otro, para entrar en batalla. 22 Entonces David dejó el encargo en manos del que cuidaba las provisiones, y corrió a donde estaba el ejército para saber si sus hermanos estaban bien. 23 Pero mientras hablaba con ellos, oyó que Goliat, el guerrero filisteo, se puso en medio de los dos campamentos y lanzó el mismo desafío de los días anteriores. 24 También vio cómo, al ver al guerrero filisteo, los soldados israelitas se echaban a correr llenos de miedo, 25 mientras unos a otros se decían:


«¿Ya vieron a ese soldado? Siempre viene y nos desafía a pelear contra él. A quien lo venza, el rey Saúl lo colmará de riquezas y, además, le dará a su hija en matrimonio, y su familia quedará libre de pagar tributos.»


26 Entonces David les preguntó a los que estaban allí cerca:


«¿Qué recompensa se le dará a quien venza a este filisteo y libre a Israel de semejante afrenta? ¿Quién es este filisteo incircunciso, para provocar al ejército del Dios vivo?»


27 Los del ejército le dijeron lo mismo que ya le habían dicho, en cuanto a quien venciera al filisteo. 28 Pero cuando Eliab, su hermano mayor, lo oyó hablar con los soldados, se llenó de ira contra David y le dijo:


«¿A qué has venido? ¿Con quién dejaste nuestras pocas ovejas en el desierto? Yo sé que te crees muy valiente, y también sé que por malicia has venido a ver la batalla.»


29 David le respondió:


«¿Y qué es lo que he hecho? ¡Tú sólo hablas por hablar!»


30 Y se apartó de su hermano, y fue con otros soldados para que le confirmaran lo que había oído, y le dieron la misma respuesta. 31 Pero alguien oyó el comentario de David, y cuando Saúl lo supo, mandó que lo llevaran a su presencia. 32 Entonces David le dijo a Saúl:


«Que no se desanime nadie por causa de ese filisteo; este siervo tuyo irá a pelear contra él.»


33 Pero Saúl le dijo:


«No creo que puedas pelear contra él, pues todavía eres muy joven y él ha sido un guerrero desde su juventud.»


34 David le respondió:


«Sí, yo soy el pastor de las ovejas de mi padre, pero cuando un león o un oso viene a llevarse algún cordero del rebaño, 35 yo salgo tras el león o el oso, y lo hiero y lo libro de sus fauces. Si el animal me ataca, con mis manos lo agarro por las quijadas, y lo hiero hasta matarlo. 36 No importa si es un león o un oso, tu siervo los mata. Y este filisteo incircunciso es para mí como uno de esos animales, porque ha provocado al ejército del Dios vivo.»


37 Todavía añadió David:


«El Señor me ha librado de las garras de leones y de osos, y también me librará de este filisteo.»


Y Saúl le respondió:


«Ve, pues, y que el Señor te acompañe.»


38 Entonces Saúl le puso a David su propia ropa, y le puso un casco de bronce sobre la cabeza, y lo cubrió con una coraza. 39 David se colocó la espada al cinto, e hizo el intento de caminar, pues nunca había portado un equipo así. Y como no pudo caminar, le dijo a Saúl:


«No puedo moverme con estas cosas, porque nunca las he usado.»


Y desechó esos arreos militares, 40 y tomando su bastón de pastor escogió del arroyo cinco piedras lisas y las puso en su morral; luego, tomó su honda y fue al encuentro del filisteo, 41 que también se encaminó hacia David, precedido de su escudero. 42 Y cuando el filisteo vio a David, lo miró con desprecio, pues éste era un jovencito rubio y bien parecido. 43 Entonces el filisteo le gritó a David:


«¿Soy acaso un perro, para que vengas a darme de palos?»


Y maldijo a David en nombre de sus dioses, 44 y lo amenazó:


«Ven acá, que contigo voy a alimentar a las aves de rapiña y a los animales salvajes.»


45 Pero David le respondió:


«Tú vienes contra mí armado de espada, lanza y jabalina; pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos. Te voy a vencer, y te voy a cortar la cabeza, y los cadáveres de tus compatriotas se los voy a dar a las aves de rapiña y a los animales salvajes. Así en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel. 47 Toda esta gente va a saber que el Señor no necesita de espadas ni de lanzas para salvarlos. La victoria es del Señor, y él va a ponerlos a ustedes en nuestras manos.»


48 Y cuando el poderoso filisteo se encaminó para encontrarse con David, éste rápidamente se colocó en línea de combate frente al filisteo, 49 metió su mano en el morral y, sacando una piedra, la colocó en su honda y la arrojó con fuerza al filisteo. La piedra se incrustó en la frente de Goliat, y éste cayó con la cara al suelo.


50 Así fue como David venció al filisteo: con una honda y una piedra. Lo hirió de muerte sin necesidad de usar la espada. 51 Luego corrió y desenvainó la espada del filisteo, y se subió sobre él para rematarlo, y finalmente le cortó la cabeza. Y cuando el ejército de los filisteos vio que su gran guerrero estaba muerto, se dio a la fuga. 52 Pero los del ejército israelita y los de Judá lanzaron fuertes alaridos y se fueron por todo el valle, en persecusión de los filisteos, y los siguieron hasta las puertas de Ecrón. Por todo el camino que va a Sagarayin, Gat y Ecrón, los filisteos quedaron tendidos y heridos de muerte. 53 Después de perseguir a los filisteos, los israelitas volvieron y saquearon su campamento. 54 Por su parte, David tomó la cabeza del filisteo y la llevó a Jerusalén, aunque las armas del guerrero las guardó en su tienda.


55 Saúl vio a David cuando salía para luchar contra el filisteo, y le preguntó a Abner, que era el general de su ejército:


«¿Quién es el padre de ese joven?»


Y Abner respondió:


56 «Su Majestad me va a perdonar, pero le juro que no lo sé.»


Entonces el rey ordenó:


«Pues averigua quién es su padre.»


57 Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó del brazo y lo llevó ante Saúl, mientras David llevaba en su mano la cabeza del filisteo. 58 Y Saúl le preguntó:


«Dime, jovencito: ¿de quién eres hijo?»


Y David respondió:


«Mi padre es Yesé de Belén, siervo de Su Majestad.»


Pacto de Jonatán y David

18 Después de que David terminó de hablar con Saúl, sucedió que Jonatán se encariñó con David y lo quiso como a sí mismo. 2 Ese día Saúl tomó a David a su servicio, y ya no lo dejó volver con su padre. 3 Además, Jonatán y David hicieron un pacto de amistad, pues Jonatán lo quería como a sí mismo. 4 Hasta se quitó su manto y otras ropas suyas, y todo se lo dio a David, junto con su espada, su arco y su talabarte.


Juan 8:21-30

Reina Valera Contemporánea

A donde yo voy, ustedes no pueden venir

21 Una vez más, Jesús les dijo: «Yo me voy, y ustedes me buscarán; pero en su pecado morirán. A donde yo voy, ustedes no pueden venir.» 22 Los judíos decían: «¿Acaso se matará a sí mismo? Pues dice: “A donde yo voy, ustedes no pueden venir.”» 23 Él les dijo: «Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo. 24 Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si ustedes no creen que yo soy, en sus pecados morirán.» 25 Ellos le dijeron: «¿Y quién eres tú?» Jesús les respondió: «Lo que desde el principio les he dicho. 26 Mucho es lo que tengo que decir y juzgar de ustedes. Pero el que me envió es verdadero; y yo le digo al mundo lo que de él sé.» 27 Pero ellos no entendieron que les hablaba del Padre. 28 Entonces Jesús les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán entonces que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que hablo según lo que el Padre me enseñó. 29 Porque el que me envió está conmigo, y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada.» 30 Luego de que él dijo estas cosas, muchos creyeron en él.


Salmos 111

Reina Valera Contemporánea

Dios cuida de su pueblo

Aleluya.

111 Alabaré al Señor de todo corazón,

en compañía de la comunidad de los fieles.

2 Las obras del Señor son grandes;

todos los que las desean, las buscan.

3 La creación del Señor es hermosa,

y su justicia permanece para siempre.

4 El Señor es bondadoso y compasivo,

y todo lo que hace merece recordarse.

5 El Señor alimenta a quienes lo honran,

y nunca se olvida de su pacto.

6 Reveló a su pueblo su gran poder,

y le dio en propiedad las tierras de otras naciones.

7 Todo lo que él hace es justo y verdadero;

sus mandamientos son dignos de confianza.

8 Se mantendrán firmes para siempre,

porque los hizo con verdad y rectitud.

9 El Señor rescató a su pueblo,

y estableció su pacto para siempre.

El nombre del Señor es santo y temible.

10 El principio de la sabiduría es el temor al Señor.

Quienes practican esto adquieren entendimiento

y alaban al Señor toda su vida.


Proverbios 15:11

Reina Valera Contemporánea

11 Ante el Señor están la muerte y el sepulcro,

¡y también el corazón de los seres humanos!


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


Doctrinas fundmentales 09



La Imposición de manos
 1. La imposición de manos en el Antiguo Testamento fue para
    transferir la autoridad o  herencia, impartir unción o 
    ministerio, o apartar a una persona para algo especial.
 2. La imposición de manos en la iglesia primitiva fue para 
     separar a los diáconos, separar a los primeros misioneros, y 
     para ungir a los ancianos – siempre hecha por alguien en 
     autoridad, y para ministrar el bautismo en el Espíritu Santo, y 
     la sanidad, hechas por los creyentes.




Lección 09               Doctrinas fundamentales
 
Repaso
 A. Unas cosas sobre las lenguas.
  1. Es parte de la Gran Comisión.
  2. Hay lenguas personales y para la congregación.
 B. Para recibir la llenura – creer y recibir.
 C. El bautismo en fuego.
  1. Hay fuego del juicio de Dios.
  2. Hay fuego "purificador" para los seguidores de Dios.
 
La Imposición de manos
  A. Intro
    1. Es algo significante en el ministerio del Espíritu Santo.
        Poder, autoridad, sanidad, etc. se transfieren así.
    2. Lo hacemos en obediencia al Espíritu Santo y en fe.
    3. En términos generales, la imposición de manos es para:
      a) Impartir
      b) Bendecir (nunca para castigar)
  B. La imposición de manos en el Antiguo Testamento
   Fue para:
    1. Génesis 48:12-15 - Transferir la autoridad o herencia
    2. Números 27:18 - Impartir unción o ministerio
    3. 2 Reyes 13:16 - Apartar a una persona para algo especial
  C. La imposición de manos en la iglesia primitiva
    1. Hechos 6:6 - Para separar a los diáconos - Les trajo poder y unción
       (hombres ya probados - 1 Timoteo 3:8-12)
    2. Hechos 13:2-3 - Para los primeros misioneros
      a) La imposición reconoció y bendijo la obra del Espíritu Santo
        1) No tiene que ver nada con la voluntad del hombre
        2) Se pone de acuerdo con lo que el Espíritu Santo está haciendo
      b) v.4 - enviados por el ES
    3. 1 Timoteo 5:17 - Aparentemente, imponían manos sobre los ancianos
      a) 1 Timoteo 4:14 - Los ancianos transmitían dones espirituales.
      b) Si Dios no lo escoge, la imposición de manos no hace nada
    4. Hecha por los en autoridad, no por cualquier persona
  D. La imposición de manos en cuanto a la ministración
    1. Para ministrar el bautismo en el Espíritu Santo
      a) Hechos 8:15-17; Hechos 8:17 - en 3 del los 5 casos del bautismo en el
          Espíritu Santo en el libro de Hechos, sucedió por la imposición de manos.
      b) ES NORMAL, imponer manos para esto (Pero NO la única forma)
      c) Hechos 9:17 - No fue limitado sólo a los apóstoles
    2. Para ministrar sanidad a los enfermos
      a) Ministerio de Jesús: Marcos 5:23;7:32; Lucas 4:40;13:13
      b) Ministerio de los apóstoles: Hechos 5:12; Hechos 28:8
      c) Ministerio de la iglesia:
        1) Marcos 16:17-18 - Va juntamente con el evangelio
        2) Santiago 5:14 - En la iglesia - va con la unción de aceite, la oración de
            fe, ancianos, y perdón de pecado.
      d) No la única manera, pero la más usual.
        1) Ejemplos de sanidad sin imposición de manos
        2) ¿Otras formas para impartir la sanidad divina?
         a) Juan 9:6  - lodo
         b) Hechos 5:15-16  - una sombra
         c) Hechos 19:12 – ropa ungida
         d) Salmos 107:20 -  La Palabra de Dios
         e) Hechos 3:7  - Con fuerza
         f) Hebreos 11:11 – Creyendo a Dios
         g) Lucas 8:43-48  - Tocando el manto de Jesús
         h) Lucas 7:7 – Por hablar la palabra
         i) Hechos 14:10 – Con voz fuerte
         j) 1 Timoteo 5:23  - Con un poco de vino
         k) Juan 5:1-4  - Un mover soberano
         l) 2 Reyes 5:9-14  - Sumergirse en agua
         m) 2 Reyes 13:21 – Tocando los huesos de un hombre de Dios
        3) NO HAGAMOS UNA RELIGION DE LA MANERA
  E. Resumen
    1. En cuanto a bendecir, todos lo pueden hacer
    2. En cuanto a impartir autoridad, ministerio, etc., sólo los con la autoridad
        correspondiente pueden hacerlo
 

 


Wednesday, May 13, 2026

DAB Español, Jueves 14 de Mayo

Día 134, DAB Español, Jueves 14 de Mayo


1 Samuel 15:1-16:23; Juan 8:1-20; Salmos 110; Proverbios 15:8-10 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 15-16

Reina Valera Contemporánea

Saúl desobedece y es desechado

15 Tiempo después, Samuel le dijo a Saúl:


«El Señor me ha enviado a ungirte como rey de Israel, su pueblo. Por lo tanto, debes prestar atención a lo que el Señor te ordene. 2 Así ha dicho el Señor de los ejércitos: “Voy a castigar a Amalec por el mal que les hizo a los israelitas cuando los atacó al salir de Egipto, y les impidió que siguieran su camino.” 3 Así que ve y mata a los amalecitas; destruye todo lo que tienen. No les tengas compasión a sus hombres ni a sus mujeres, y ni siquiera a sus niños de pecho; ni a sus vacas, ovejas, camellos y asnos.»


4 Saúl ordenó que el pueblo se reuniera, y en Telayín les pasó revista. Eran doscientos mil soldados de infantería, y diez mil hombres de Judá. 5 Luego fue a la ciudad de Amalec, y puso una emboscada en el valle; 6 pero antes de la batalla mandó que les dijeran a los quenitas:


«Ustedes fueron compasivos con los israelitas cuando ellos venían de Egipto, así que apártense de los amalecitas. Huyan, para que no los destruya a ustedes lo mismo que a ellos.»


Y los quenitas salieron de la ciudad de los amalecitas. 7 Entonces Saúl lanzó todo su ejército sobre los amalecitas, y los derrotó; los persiguió desde Javilá hasta Shur, al oriente de Egipto, 8 y mató a filo de espada a todo el pueblo, aunque dejó con vida a Agag, el rey de Amalec. 9 Además de perdonar a Agag, Saúl y su gente también se quedaron con lo mejor de sus animales: ovejas, toros, becerros engordados y carneros; lo de poco valor lo destruyeron.


10 Pero el Señor le dijo a Samuel:


11 «Estoy muy disgustado por haber hecho rey de Israel a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha cumplido con lo que le ordené hacer.»


Cuando Samuel oyó esto, se llenó de pesar, y toda esa noche le estuvo rogando al Señor por Saúl. 12 Al amanecer, se levantó y fue a buscar a Saúl, y le avisaron que había estado en Carmel, donde había levantado un monumento, pero que había regresado a Gilgal. 13 Cuando Samuel llegó a donde estaba Saúl, éste le dijo:


«¡Que el Señor te bendiga! Ya cumplí con lo que el Señor me ordenó hacer.»


14 Pero Samuel le respondió:


«Entonces, ¿qué son esos balidos de ovejas, y esos bramidos de vacas que llegan a mis oídos?»


15 Y Saúl le respondió:


«Esos animales fueron traídos de Amalec. El pueblo dejó con vida a las mejores ovejas y vacas, para sacrificarlas al Señor tu Dios Todo lo demás fue destruido.»


16 Pero Samuel le dijo:


«Escucha bien lo que el Señor me dijo durante la noche.»


Y Saúl le respondió:


«Te escucho.»


17 Samuel añadió:


«¿No es verdad que tú mismo te considerabas alguien insignificante? ¿Y no es verdad que el Señor te ha hecho jefe de las tribus de Israel, y te ha consagrado como su rey? 18 El Señor te dio una misión, cuando te dijo: “Ve y destruye por completo a los amalecitas. Combátelos, hasta acabar con todos ellos.” 19 Entonces, ¿por qué no has obedecido lo que te ordenó el Señor, sino que has traído contigo lo que le quitaste a tus enemigos? A los ojos del Señor, has hecho mal.»


20 Pero Saúl le respondió:


«Yo cumplí con lo que me ordenó el Señor. Destruí a los amalecitas, y como prueba he traído a Agag, su rey. 21 Fue el pueblo quien tomó lo mejor de las ovejas y vacas, lo que debió haber sido destruido primero, para ofrecer sacrificios al Señor tu Dios en Gilgal.»


22 Samuel le contestó:


«¿Y crees que al Señor le gustan tus holocaustos y ofrendas más que la obediencia a sus palabras? Entiende que obedecer al Señor es mejor que ofrecerle sacrificios, y que escucharlo con atención es mejor que ofrecerle la grasa de los carneros. 23 Ser rebelde es lo mismo que practicar la adivinación, y ser obstinado es lo mismo que ser idólatra. Puesto que tú no tomaste en cuenta lo que el Señor te ordenó, tampoco él te toma en cuenta como rey de Israel.»


24 Entonces Saúl le respondió a Samuel:


«Reconozco mi pecado. He faltado al mandamiento del Señor y a tus palabras. Y es que tuve miedo del pueblo, y cedí ante sus exigencias. Yo te ruego que me perdones mi pecado, 25 y que me acompañes a adorar al Señor.»


26 Pero Samuel le contestó:


«No te voy a acompañar a ninguna parte. Puesto que tú no tomaste en cuenta las palabras del Señor, tampoco él te toma en cuenta como rey de Israel.»


27 Y Samuel se dispuso a retirarse, pero Saúl lo agarró de la punta del manto para detenerlo, y el manto se desgarró. 28 Entonces Samuel le dijo:


«Así como este manto ha quedado desgarrado, así el Señor te ha desgarrado del reino de Israel, y se lo ha entregado a alguien mejor que tú. 29 El Señor, que es la Gloria de Israel, no miente ni se arrepiente. El Señor no es un ser humano, para arrepentirse.»


30 Y Saúl respondió:


«Reconozco que he pecado. Por eso te ruego que me honres con tu presencia delante de los ancianos del pueblo, y delante de todos los israelitas, y me acompañes a adorar al Señor tu Dios.»


31 Samuel accedió, y acompañó a Saúl para adorar al Señor. 32 Después de eso, dijo Samuel:


«Que traigan a Agag, el rey de los amalecitas.»


Y Agag se presentó ante Samuel. Iba tan alegre, que le dijo:


«¡Qué bueno que ya acabó esta guerra!»


33 Pero Samuel le respondió:


«Tu espada mató a muchos israelitas, y sus mujeres se quedaron sin hijos; y así también tu madre se quedará sin su hijo.»


Y allí mismo en Gilgal, ante el Señor, Samuel cortó en pedazos a Agag. 34 Después de eso, Samuel regresó a Ramá, y Saúl se fue a su casa en Gabaa. 35 Y Samuel nunca más volvió a ver a Saúl, aunque lloraba por él. Y al Señor le pesó haber puesto a Saúl por rey de Israel.


Samuel unge a David

16 Un día, el Señor le dijo a Samuel:


«¿Hasta cuándo vas a estar triste por causa de Saúl? ¿No recuerdas que yo lo deseché como rey de Israel? Mejor llena de aceite tu cuerno, y ve a Belén; allí, vas a visitar a Yesé, porque uno de sus hijos será el próximo rey de Israel.»


2 Y Samuel le preguntó:


«¿Con qué pretexto voy a ir? Si Saúl llega a saber a qué voy, de seguro me matará.»


El Señor le respondió:


«Llévate una becerra de la vacada, y di que vas a ofrecerme un sacrificio. 3 Llama luego a Yesé para que te acompañe en el sacrificio, y allí te diré lo que tienes que hacer, y consagrarás como rey a quien yo te diga.»


4 Y Samuel hizo lo que el Señor le dijo. En cuanto llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron temerosos a recibirlo, y le preguntaron:


«¿Vienes con intenciones pacíficas?»


5 Y Samuel les respondió:


«Sí, vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y acompáñenme.»


Y Samuel purificó también a Yesé y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. 6 Y cuando todos estuvieron reunidos, Samuel vio a Eliab, y pensó: «Seguramente, éste es el que Dios ha escogido.»


7 Pero el Señor le dijo:


«No te dejes llevar por su apariencia ni por su estatura, porque éste no es mi elegido. Yo soy el Señor, y veo más allá de lo que el hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero yo miro el corazón.»


8 Luego Yesé llamó a Abinadab, y lo puso enfrente de Samuel, pero éste dijo:


«Tampoco éste es el elegido del Señor.»


9 Yesé presentó también a Samá, y Samuel repitió que tampoco éste era el elegido del Señor. 10 Yesé le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo que el Señor no había elegido a ninguno de ellos. 11 Y le preguntó:


«¿Éstos son todos tus hijos?»


Yesé respondió:


«Falta uno, que es el menor, pero él anda cuidando las ovejas.»


Y Samuel le dijo:


«Manda a traerlo, porque sin él no podemos sentarnos a la mesa.»


12 Yesé mandó a traerlo, y cuando éste llegó lo invitó a pasar. Era un jovencito rubio, de hermosos ojos y de agradable apariencia. Entonces el Señor le dijo a Samuel:


«Éste es mi elegido. Levántate y conságralo.»


13 Samuel tomó entonces el cuerno en donde llevaba el aceite, y lo ungió como rey en presencia de sus hermanos. Y a partir de ese día el espíritu del Señor estuvo sobre David.


Después de eso, Samuel regresó a Ramá.


David toca para Saúl

14 Como el espíritu del Señor ya se había apartado de Saúl, un espíritu maligno de parte del Señor lo atormentaba constantemente. 15 Entonces sus sirvientes le dijeron:


«Sabemos que te atormenta un espíritu maligno que viene de Dios. 16 Te sugerimos que envíes a alguno de nosotros para que busque quién sepa tañer el arpa. Así, cuando tu espíritu sea atormentado, éste tocará el arpa y la música calmará tu espíritu.»


17 Y Saúl les respondió:


«Sí, vayan y busquen alguien que toque bien el arpa, y tráiganlo acá.»


18 Uno de sus sirvientes le dijo:


«Yo conozco a uno de los hijos de Yesé, el de Belén. Toca muy bien el arpa; es un joven valiente, fuerte y aguerrido; además, es prudente cuando habla, y muy apuesto, y el Señor está con él.»


19 Entonces Saúl envió unos mensajeros a Yesé, para que le dijeran:


«Envíame a tu hijo David, el que cuida las ovejas.»


20 Yesé tomó un asno, lo cargó con pan y una vasija de vino, y un cabrito; y por medio de su hijo David se lo envió a Saúl. 21 Cuando David llegó, se presentó ante el rey; y en cuanto Saúl lo vio, quedó tan complacido que lo hizo su escudero. 22 Luego, Saúl mandó que le dijeran a Yesé:


«Te ruego que le permitas a tu hijo quedarse conmigo, pues se ha ganado mi estimación.»


23 Y cuando el espíritu maligno venía de parte de Dios y atormentaba a Saúl, David tomaba el arpa y la tocaba. Con esto Saúl se calmaba y se sentía mejor, y el espíritu maligno se apartaba de Saúl.


Juan 8:1-20

Reina Valera Contemporánea

8 1 y Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Por la mañana Jesús volvió al templo, y todo el pueblo se le acercó; y él se sentó y les enseñaba. 3 Entonces los escribas y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida cometiendo adulterio. La pusieron en medio, 4 y le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 5 En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a mujeres como ésta. ¿Y tú, qué dices?» 6 Ellos decían esto para ponerle una trampa, y así poder acusarlo. Pero Jesús se inclinó y, con el dedo, escribía en el suelo. 7 Como ellos insistían en sus preguntas, él se enderezó y les dijo: «Aquel de ustedes que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.» 8 Y Jesús volvió a inclinarse, y siguió escribiendo en el suelo. 9 Ellos, al oír esto, se fueron retirando uno a uno, comenzando por los más viejos y siguiendo por los más jóvenes. Sólo se quedó Jesús, y la mujer permanecía en medio. 10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: «Y, mujer, ¿dónde están todos? ¿Ya nadie te condena?» 11 Ella dijo: «Nadie, Señor.» Entonces Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y no peques más.»][a]


Jesús, la luz del mundo

12 En otra ocasión, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.» 13 Entonces los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.» 14 Jesús les respondió: «Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. 15 Ustedes juzgan según criterios humanos; yo no juzgo a nadie. 16 Y si acaso juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy sólo yo, sino el Padre, que me envió, y yo. 17 En la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo soy quien da testimonio de mí mismo, y el Padre, que me envió, da testimonio de mí.» 19 Ellos le dijeron: «¿Y dónde está tu Padre?» Jesús respondió: «Ustedes no me conocen a mí, ni tampoco conocen a mi Padre. Si me conocieran a mí, también conocerían a mi Padre.» 20 Jesús pronunció estas palabras en el lugar de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo; y nadie lo aprehendió, porque aún no había llegado su hora.


Footnotes

Juan 8:11 El texto entre corchetes sólo se halla en mss. tardíos.

Salmos 110

Reina Valera Contemporánea

El ungido del Señor

Salmo de David.

110 Palabra del Señor a mi señor:


«Siéntate a mi derecha,

hasta que yo ponga a tus enemigos

por estrado de tus pies.»


2 Desde Sión el Señor extenderá tu cetro real,

para que domines a todos tus enemigos.

3 En el día de tu victoria

tu ejército se te entregará por completo,

sobre los montes santos.

Al despertar la aurora,

tu juventud se fortalecerá con el rocío.


4 El Señor lo ha prometido,

y no va a cambiar de parecer:

«Tú eres sacerdote para siempre,

según el orden de Melquisedec.»


5 El Señor está a tu derecha.

En el día de su ira, derrotará reyes,

6 dictará sentencia entre las naciones,

y causará una gran mortandad

al doblegar a los poderosos de otras naciones.

7 En el camino, beberás agua de un arroyo,

y con eso recobrarás las fuerzas.


Proverbios 15:8-10

Reina Valera Contemporánea

8 El Señor aborrece las ofrendas de los impíos,

pero recibe con agrado la oración de los rectos.

9 El Señor aborrece el camino del impío,

pero ama al que va en pos de la justicia.

10 Para el descarriado, la corrección es molesta;

pero aborrecerla conduce a la muerte.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


Tuesday, May 12, 2026

DAB Español, Miércoles 13 de Mayo

Día 133, DAB Español, Miércoles 13 de Mayo


1 Samuel 14:1-14:52; Juan 7:30-53; Salmos 109; Proverbios 15:5-7 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 14

Reina Valera Contemporánea

14 Entonces Jonatán, el hijo de Saúl, le dijo al criado que le llevaba las armas:


«Ven, vamos a pasar al otro lado, a la guarnición de los filisteos.»


Pero de esto nada le dijo a su padre, 2 que se encontraba bajo un granado en Migrón, en el extremo de Gabaa, acompañado de unos seiscientos hombres. 3 El efod lo llevaba Ajías hijo de Ajitob, que era hermano de Icabod hijo de Finés, el hijo de Elí, sacerdote del Señor en Silo. Nadie en el pueblo sabía que Jonatán se había ido. 4 Jonatán procuraba llegar a la guarnición de los filisteos pasando entre los desfiladeros, pero en ambos lados había dos peñascos agudos, conocidos como Boses y Sene; 5 uno de ellos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa. 6 Entonces Jonatán le dijo a su escudero:


«Ven, vamos a pasar a la guarnición de estos incircuncisos, y espero que el Señor nos ayude. Para él no es difícil vencer al enemigo con muchos hombres o con pocos.»


7 Su escudero le respondió:


«Haz todo lo que tienes pensado hacer. Adelante, que estoy contigo y te apoyo en todo.»


8 Y Jonatán le dijo:


«Acerquémonos, para que nos vean esos hombres. 9 Si al vernos nos dicen que los esperemos aquí, entonces nos quedaremos y no subiremos. 10 Pero si nos dicen que vayamos a donde ellos están, vayamos; ésa será la señal de que el Señor los ha entregado en nuestras manos.»


11 Salieron entonces de su escondite, para que los vieran los filisteos que estaban en la guarnición; y éstos, al verlos, dijeron:


«Miren, ¡los hebreos ya están saliendo de las cuevas donde estaban escondidos!»


12 Y desde la guarnición les gritaron:


«Vengan acá, con nosotros. Queremos decirles una cosa.»


Entonces Jonatán le dijo a su escudero:


«Ven, sígueme, que el Señor los ha puesto en manos de Israel.»


13 Y subió Jonatán, trepando con manos y pies, y seguido por su escudero, y empezó a luchar contra los filisteos; a los que caían delante de él, su escudero los remataba. 14 En esa primera lucha mataron como a veinte hombres, en un espacio reducido. 15 Entonces el pánico se apoderó de todo el campamento, en el campo y en toda la guarnición; y cuando lo supieron los espías, también se llenaron de miedo; y el pánico aumentó porque hubo un temblor de tierra.


16 Desde Gabaa de Benjamín los centinelas de Saúl vieron cómo la multitud de filisteos corría desconcertada de un lado para otro, en completo desorden. 17 Entonces Saúl dijo a los que estaban con él:


«Pasen revista. Veamos quién de los nuestros se fue.»


Al pasar revista, se dieron cuenta de que faltaban Jonatán y su escudero. 18 Entonces Saúl le dijo a Ajías:


«Trae el arca de Dios.»


En ese entonces el arca de Dios estaba con el pueblo de Israel. 19 Y mientras Saúl hablaba con el sacerdote, el desorden que había en el campamento de los filisteos iba en aumento. Entonces Saúl le dijo al sacerdote:


«Espera, no la traigas.»


20 Y Saúl reunió al pueblo que estaba con él, y fueron al campo de batalla, y allí vieron que los filisteos estaban tan confundidos que unos a otros se atacaban con sus espadas. 21 Además, los hebreos que desde hacía mucho tiempo habían vivido entre los filisteos, y que luchaban en su ejército, se pusieron a favor de los israelitas y se pasaron al bando de Saúl y Jonatán. 22 Lo mismo pasó con todos los israelitas que estaban escondidos en los montes de Efraín: cuando supieron que los filisteos huían, también bajaron a perseguirlos. 23 La batalla llegó hasta Bet Avén, y así salvó el Señor al pueblo de Israel.


24 Ese día los israelitas se vieron en aprietos, pues tenían mucha hambre porque Saúl había hecho jurar al pueblo que no comerían en todo el día, hasta que se hubieran vengado de sus enemigos. Cualquiera que desobedeciera quedaría bajo maldición. 25 En cierto momento, el ejército israelita llegó a un bosque en el que había tanta miel que parecía brotar del suelo. 26 Al entrar en él, vieron cómo la miel escurría de los árboles; pero nadie extendió la mano para probar la miel, por temor a la maldición. 27 Sin embargo, como Jonatán no había oído a su padre poner bajo juramento al pueblo, alargó la punta de una vara que traía en la mano, la remojó en un panal de miel, y se la llevó a la boca, con lo que recobró el ánimo. 28 Pero uno de los soldados le dijo:


«Tu padre nos hizo jurar solemnemente, cuando dijo: “Maldito sea todo el que hoy tome alimento.” Por eso el pueblo desfallece de hambre.»


29 Pero Jonatán le respondió:


«Mi padre ha causado un gran daño al pueblo. ¡Mírenme! Sólo probé un poco de miel, ¡y ya me reanimé! 30 ¿Qué habría pasado si el pueblo hubiera tenido libertad de comer del botín arrebatado al enemigo? ¡El estrago entre los filisteos hubiera sido mayor!»


31 Ese día los filisteos fueron heridos de muerte desde Micmas hasta Ayalón, pero el pueblo estaba muy cansado, 32 así que se lanzó sobre el botín, y tomaron ovejas, vacas y becerros, y los degollaron, y los comieron con sangre y todo. 33 Pero alguien dio aviso a Saúl, y le dijo:


«El pueblo ha ofendido al Señor, porque está comiendo la carne con sangre y todo.»


Entonces Saúl les dijo:


«¡Todos ustedes son unos pecadores! Rueden esa piedra grande, y pónganla aquí.»


34 Luego les dijo:


«Sepárense y mézclense entre el pueblo, y díganles que cada uno me traiga sus vacas o sus ovejas, para que las degüellen y puedan comer carne sin sangre, y así no ofendan al Señor.»


Esa misma noche todos los israelitas llevaron personalmente sus vacas, y las degollaron allí. 35 Saúl, por su parte, construyó allí su primer altar al Señor, 36 y dijo:


«Esta misma noche, y hasta el amanecer, vamos a atacar a los filisteos. Les quitaremos todo lo que tienen, y no dejaremos con vida a ninguno de ellos.»


Sus hombres le dijeron:


«Haz todo lo que te parezca mejor.»


El sacerdote les dijo:


«Antes consultemos a Dios.»


37 Entonces Saúl consultó al Señor:


«¿Debo perseguir a los filisteos? ¿Le darás la victoria a tu pueblo Israel?»


El Señor no le dijo nada ese día, 38 así que Saúl llamó a los jefes del pueblo y les preguntó:


«Díganme quién ha pecado hoy, y cuál ha sido su maldad; 39 porque juro por el Señor, el salvador de su pueblo Israel, que el culpable morirá, aun si el culpable es mi hijo Jonatán.»


Y como todo su ejército permaneció callado, 40 Saúl ordenó:


«Ustedes quédense de un lado, y mi hijo Jonatán y yo nos pondremos del otro lado.»


Y ellos respondieron:


«Haz lo que te parezca mejor.»


41 Entonces Saúl le dijo al Señor:


«Concédenos un sorteo perfecto.»


Como la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo quedó libre, 42 Saúl dijo:


«Ahora echen la suerte entre mi hijo Jonatán y yo.»


Como la suerte cayó sobre Jonatán, 43 Saúl le preguntó:


«Confiésame qué es lo que has hecho.»


Y Jonatán le dijo:


«Es verdad que comí un poco de miel, la cual tomé con la punta de la vara que traía en la mano. ¿Y por eso tengo que morir?»


44 Y Saúl respondió:


«Que Dios me añada mayor castigo, si no cumplo mi promesa. Hijo mío, ¡tienes que morir!»


45 Entonces el pueblo le dijo a Saúl:


«¿Tiene que morir tu hijo Jonatán, cuando ha sido él quien salvó al pueblo de Israel? ¡De ninguna manera! Juramos por el Señor que ni uno solo de sus cabellos caerá a tierra. Lo que él hizo hoy, lo hizo de acuerdo al plan de Dios.»


De esta manera el pueblo de Israel impidió la muerte de Jonatán. 46 Y como Saúl dejó de perseguir a los filisteos, éstos se fueron a sus tierras.


47 Después de tomar posesión del reino de Israel, Saúl luchó contra todos los enemigos que lo rodeaban: luchó contra los moabitas, los amonitas, los edomitas, los reyes de Soba y los filisteos; y por dondequiera que iba, salía victorioso. 48 Con el ejército que reunió, derrotó a los amalecitas y libró a Israel de quienes lo saqueaban.


49 Saúl tuvo cinco hijos: Los varones fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Las mujeres fueron Merab, la mayor, y Mical, la menor. 50 La mujer de Saúl se llamaba Ajinoán, y era hija de Ajimaz. El general de su ejército era su primo Abner hijo de Ner. 51 Su padre, Cis, era hermano de Ner, el padre de Abner; y los dos eran hijos de Abiel.


52 Mientras Saúl fue rey, la guerra contra los filisteos fue encarnizada. Por eso todos los hombres valientes y aptos para la guerra pasaban a formar parte de su ejército.


Juan 7:30-53

Reina Valera Contemporánea

30 Y aunque procuraban aprehenderlo, ninguno le puso la mano encima, porque su hora aún no había llegado. 31 Pero muchos de la multitud creyeron en él, y decían: «El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace?»


Los fariseos envían alguaciles para arrestar a Jesús

32 Los fariseos oyeron que la gente murmuraba estas cosas acerca de él; entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron guardias para que lo arrestaran. 33 Pero Jesús dijo: «Voy a estar con ustedes un poco más de tiempo, y luego volveré al que me envió. 34 Ustedes me buscarán, pero no me hallarán; a donde yo voy a estar, ustedes no podrán venir.» 35 Los judíos dijeron entre sí: «¿Y a dónde se irá éste, que no podremos hallarlo? ¿Acaso se irá a los que andan dispersos entre los griegos, para enseñar a los griegos? 36 ¿Qué significa esto de que: “Me buscarán, pero no me hallarán”; y de que “a donde yo voy a estar, ustedes no podrán venir”?»


Ríos de agua viva

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y en voz alta dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 Del interior del que cree en mí, correrán ríos de agua viva, como dice la Escritura.» 39 Jesús se refería al Espíritu que recibirían los que creyeran en él. El Espíritu aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado.


División entre la gente

40 Algunos de la multitud, al oír estas palabras, decían: «En verdad, éste es el profeta.» 41 Otros decían: «Éste es el Cristo.» Pero algunos otros decían: «¿Y de Galilea habría de venir el Cristo? 42 ¿Acaso no dice la Escritura que el Cristo será descendiente de David, y que vendrá de la aldea de Belén, de donde era David?» 43 Y por causa de él hubo disensión entre la gente. 44 Algunos de ellos querían aprehenderlo; pero ninguno le puso la mano encima.


¡Nunca nadie ha hablado así!

45 Los guardias fueron adonde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y éstos les dijeron: «¿Por qué no lo han traído?» 46 Los guardias respondieron: «¡Nunca antes alguien ha hablado como este hombre!» 47 Pero los fariseos les respondieron: «¿También ustedes han sido engañados? 48 ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos? 49 Pero esta gente, que no conoce la ley, está bajo maldición.» 50 Nicodemo, que había ido a hablar con Jesús de noche y era uno de ellos, les dijo: 51 «¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre sin antes oírlo y sin saber lo que ha hecho?» 52 Los fariseos le respondieron: «¿Qué, también tú eres galileo? Escudriña y verás que de Galilea nunca ha surgido un profeta.»


La mujer adúltera

[53 Cada uno se fue a su casa,


Salmos 109

Reina Valera Contemporánea

Clamor de venganza

Al músico principal. Salmo de David.

109 Dios de mi alabanza, ¡no te quedes callado!

2 Gente malvada y mentirosa habla en contra mía,

y con sus mentiras me calumnia.

3 Con palabras llenas de odio me persiguen,

y pelean contra mí sin tener motivo.

4 Yo los trato con amor, y ellos me pagan con odio;

¡pero yo sigo orando por ellos!

5 Les hago un bien y me pagan con un mal;

me tratan con odio, aunque yo los amo.


6 ¡Que lo juzgue un juez injusto!

¡Que el maligno lo condene!

7 ¡Que sea declarado culpable!

¡Que su oración revele su maldad!

8 ¡Que sus años de vida se reduzcan,

y que otro se quede con su oficio!

9 ¡Que se queden huérfanos sus hijos!

¡Que se quede viuda su mujer!

10 ¡Que sus hijos se queden sin techo,

y que mendiguen el pan lejos de sus ruinas!

11 ¡Que sus acreedores les quiten todos sus bienes!

¡Que gente extraña los despoje de sus posesiones!

12 ¡Que nadie tenga de él misericordia!

¡Que nadie compadezca a sus huérfanos!

13 ¡Que no quede rastro de sus descendientes!

¡Que su nombre sea borrado de la generación siguiente!


14 Señor, ¡no olvides la maldad de su padre!

¡Ten presente el pecado de su madre!

15 Señor, ¡no pases por alto su maldad,

y borra de la tierra su memoria!

16 Porque éste se olvidó de la misericordia,

y persiguió hasta darle muerte

al miserable que sufre y tiene roto el corazón.

17 Ya que amó la maldición, ¡que sea maldito!

Despreció la bendición, ¡que nunca sea bendecido!

18 La maldad lo envolvió como un manto;

como agua, penetró en todo su ser;

como aceite, le caló hasta los huesos.

19 ¡Pues que lo envuelva la maldad como un manto,

y que lo oprima para siempre como un cinto!

20 ¡Así les pague el Señor a los que me acusan,

a los que me calumnian y buscan mi mal!


21 Pero tú, mi Señor y Dios,

¡trátame bien por causa de tu nombre!

Por tu bondad y misericordia, ¡sálvame!

22 Te necesito, pues estoy muy afligido;

mi corazón tiene profundas heridas.

23 Siento que me muero, como muere el día;

soy sacudido como una langosta.

24 Las rodillas se me doblan por causa del ayuno,

estoy tan débil que mi cuerpo desfallece.

25 Soy para la gente objeto de burla;

los que me ven, mueven burlones la cabeza.


26 Señor y Dios mío, ¡ayúdame!;

por tu gran misericordia, ¡sálvame!

27 Así sabrán que esto viene de tu mano,

y que eres tú, Señor, quien me ha salvado.

28 No importa que me maldigan, ¡bendíceme tú!

Podrán atacarme, pero quedarán avergonzados,

mientras que este siervo tuyo se regocijará.

29 Cubre de vergüenza a los que me critican;

¡que la confusión los envuelva como un manto!

30 Yo te alabaré, Señor, con mucho gozo;

¡te cantaré en medio de una gran multitud!

31 Porque defiendes al que nada tiene,

y lo libras de quienes lo condenan a muerte.


Proverbios 15:5-7

Reina Valera Contemporánea

5 El necio desprecia la corrección de su padre;

el que la acata, alcanza la prudencia.

6 En la casa del justo siempre hay abundancia;

en las ganancias del impío siempre hay problemas.

7 La boca de los sabios imparte conocimientos;

el corazón de los necios hace todo lo contrario.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


DAB Español, Viernes 15 de Mayo

Día 135, DAB Español, Viernes 15 de Mayo 1 Samuel 17:1-18:4; Juan 8:21-30; Salmos 111; Proverbios 15:11 (Reina Valera Contemporánea (RVC)) ...