Tuesday, August 4, 2026

DAB Español, Miércoles 05 de Agosto

Día 217, DAB Español, Miércoles 05 de Agosto


Esdras 1:1-2:70; 1 Corintios 1:18-2:5; Salmos 27:8-14; Proverbios 20:22-23 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Esdras 1-2

Reina Valera Contemporánea

El decreto de Ciro

1 Para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio de Jeremías, en el primer año del reinado de Ciro de Persia el Señor despertó el espíritu de Ciro para que hiciera pregonar por todo su reino, de palabra y por escrito, lo siguiente:


2 «Así dice Ciro, rey de los persas: El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha ordenado reconstruir el templo de Jerusalén, que está en Judá. 3 Si hay entre ustedes alguien que sea de su pueblo, que su Dios lo acompañe, y vuelva a Jerusalén, que está en Judá, para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, pues sólo él es Dios. 4 Todos los que se queden, sea cual sea el lugar donde residan, ayuden a los que se van y denles oro, plata, ganado y cualquier otro apoyo que puedan darles, además de las ofrendas voluntarias para el templo del Señor, que está en Jerusalén.»


El regreso a Jerusalén

5 Los patriarcas de las familias de Judá y de Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos aquellos en quienes Dios despertó en ellos el deseo de reconstruir el templo del Señor, se prepararon para ir a Jerusalén. 6 Los que vivían en los alrededores les ayudaron con oro, plata, bienes y objetos de valor, y ganado, además de toda clase de ofrendas voluntarias. 7 Además, el rey Ciro ordenó sacar los utensilios que habían estado en el templo del Señor, y que Nabucodonosor había sacado de Jerusalén para ponerlos en los templos de sus dioses. 8 Mitríades, tesorero del rey Ciro de Persia, hizo lo que el rey le mandó, y entregó uno por uno los utensilios a Sesbasar, jefe de Judá. 9 Ésta es la relación de lo entregado:


Treinta tazones de oro,


mil tazones de plata,


veintinueve cuchillos,


10 treinta tazas de oro,


cuatrocientas diez tazas de plata,


mil utensilios varios,


11 cinco mil cuatrocientos utensilios de oro y de plata.


Todo esto lo llevó Sesbasar a Jerusalén con los que se fueron y que antes habían estado cautivos en Babilonia.


Los que volvieron con Zorobabel

2 Ésta es la lista de la gente que Nabucodonosor había llevado cautiva a Babilonia, y que ahora regresaban a Jerusalén y a Judá, según la ciudad a la que pertenecían:


2 Zorobabel y sus acompañantes fueron Josué, Nehemías, Seraías, Relaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvay, Rejún y Baná.


El número de los israelitas fue el siguiente:


3 Los descendientes de Paros: dos mil ciento setenta y dos.


4 Los descendientes de Sefatías: trescientos setenta y dos.


5 Los descendientes de Araj: setecientos setenta y cinco.


6 Los descendientes de Pajat Moab: dos mil ochocientos doce descendientes de Josué y de Joab.


7 Los descendientes de Elam: mil doscientos cincuenta y cuatro.


8 Los descendientes de Zatu: novecientos cuarenta y cinco.


9 Los descendientes de Zacay: setecientos sesenta.


10 Los descendientes de Bani, seiscientos cuarenta y dos.


11 Los descendientes de Bebay, seiscientos veintitrés.


12 Los descendientes de Azgad: mil doscientos veintidós.


13 Los descendientes de Adonicán: seiscientos sesenta y seis.


14 Los descendientes de Bigvay: dos mil cincuenta y seis.


15 Los descendientes de Adín: cuatrocientos cincuenta y cuatro.


16 Los descendientes de Ater hijo de Ezequías: noventa y ocho.


17 Los descendientes de Besay: trescientos veintitrés.


18 Los descendientes de Jora: ciento doce.


19 Los descendientes de Jasún: doscientos veintitrés.


20 Los descendientes de Gibar: noventa y cinco.


21 Los descendientes de Belén: ciento veintitrés.


22 Los descendientes de Netofa: cincuenta y seis.


23 Los descendientes de Anatot: ciento veintiocho.


24 Los descendientes de Azmavet: cuarenta y dos.


25 Los descendientes de Quiriat Yearín, Cafira y Berot: setecientos cuarenta y tres.


26 Los descendientes de Ramá y Geba: seiscientos veintiuno.


27 Los descendientes de Micmas: ciento veintidós.


28 Los descendientes de Betel y Hai: doscientos veintitrés.


29 Los descendientes de Nebo: cincuenta y dos.


30 Los descendientes de Magbis: ciento cincuenta y seis.


31 Los descendientes del otro Elam: mil doscientos cincuenta y cuatro.


32 Los descendientes de Jarín: trescientos veinte.


33 Los descendientes de Lod, Jadid y Onó: setecientos veinticinco.


34 Los descendientes de Jericó: trescientos cuarenta y cinco.


35 Los descendientes de Sená: tres mil seiscientos treinta.


36 Los sacerdotes descendientes de Jedaías, de la familia de Josué: novecientos setenta y tres.


37 Los descendientes de Imer: mil cincuenta y dos.


38 Los descendientes de Pasjur: mil doscientos cuarenta y siete.


39 Los descendientes de Jarín: mil diecisiete.


40 Los levitas descendientes de Josué y de Cadmiel, de la familia de Hodavías: setenta y cuatro.


41 Los cantores descendientes de Asaf: ciento veintiocho.


42 Los porteros descendientes de Salún, Ater, Talmón, Acub, Jatitá y Sobay: ciento treinta y nueve en total.


43 Los sirvientes del templo eran descendientes de Sijá, Jasufá, Tabaot, 44 Queros, Sigá, Padón, 45 Lebana, Jagabá, Acub, 46 Jagab, Salmay, Janán, 47 Gidel, Gajar, Reaía, 48 Resín, Necoda, Gazán, 49 Uzá, Paseaj, Besay, 50 Asena, Meunín, Nefusim, 51 Bacbuc, Jacufá, Jarjur, 52 Bazlut, Mejidá, Jarsá, 53 Barcos, Sísara, Tema, 54 Nesiaj, Jatifá.


55 Los descendientes de los siervos de Salomón eran descendientes de Sotay, Soferet, Peruda, 56 Jalá, Darcón, Gidel, 57 Sefatías, Jatil, Poquéret Hasebayin y Ami.


58 Todos los sirvientes del templo descendientes de los siervos de Salomón: trescientos noventa y dos.


59 Hubo otros que también fueron a Jerusalén, y provenían de Tel Melaj, Tel Jarsá, Querub, Addán e Imer, pero no pudieron demostrar de qué familia o línea patriarcal eran, ni siquiera si eran israelitas o no, 60 aunque eran descendientes de Delaía, Tobías y Necoda: seiscientos cincuenta y dos.


61 Los descendientes de sacerdotes que tampoco pudieron demostrar si eran israelitas fueron los descendientes de Jabaías, Cos y Barzilay. Éste se casó con una de las hijas de Barzilay el galaadita, y tomó su nombre de la familia de ellas. 62 Todos ellos buscaron en vano el registro de sus genealogías y, como no lo hallaron, fueron excluidos del sacerdocio. 63 Por eso el gobernador les prohibió comer de las cosas sagradas hasta que hubiera un sacerdote que pudiera consultar con el Urim y el Tumim.


64 El total de la comunidad era de cuarenta y dos mil trescientas sesenta personas, 65 sin contar a los siervos y las siervas, que sumaban siete mil trescientos treinta y siete personas, entre las cuales había doscientos cantores y cantoras.


66 Además, llevaban setecientos treinta y seis caballos, doscientas cuarenta y cinco mulas, 67 cuatrocientos treinta y cinco camellos y seis mil setecientos veinte asnos.


68 Cuando llegaron al templo del Señor, en Jerusalén, algunos jefes de familia ofrecieron donativos para que se reedificara el templo en el mismo lugar. 69 Conforme a sus posibilidades, entregaron al tesorero de la obra cuatrocientos ochenta y ocho kilos de oro, dos mil setecientos cincuenta kilos de plata, y cien túnicas para los sacerdotes.


70 Después, los sacerdotes, los levitas, parte del pueblo, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo se quedaron a vivir en sus respectivos pueblos y ciudades, y el resto de Israel se fue a su ciudad natal.


1 Corintios 1:18-2:5

Reina Valera Contemporánea

Cristo, poder y sabiduría de Dios

18 El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios. 19 Pues está escrito:


«Destruiré la sabiduría de los sabios,

y desecharé la inteligencia de los inteligentes.»


20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que escudriña estos tiempos? ¿Acaso no ha hecho Dios enloquecer a la sabiduría de este mundo? 21 Porque Dios no permitió que el mundo lo conociera mediante la sabiduría, sino que dispuso salvar a los creyentes por la locura de la predicación. 22 Los judíos piden señales, y los griegos van tras la sabiduría, 23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que para los judíos es ciertamente un tropezadero, y para los no judíos una locura, 24 pero para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios. 25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.


26 Consideren, hermanos, su llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según los criterios humanos, ni son muchos los poderosos, ni muchos los nobles; 27 sino que Dios eligió lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo, para avergonzar a lo fuerte. 28 También Dios escogió lo vil del mundo y lo menospreciado, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie pueda jactarse en su presencia. 30 Pero gracias a Dios ustedes ahora son de Cristo Jesús, a quien Dios ha constituido como nuestra sabiduría, nuestra justificación, nuestra santificación y nuestra redención, 31 para que se cumpla lo que está escrito: «El que se gloría, que se gloríe en el Señor.»


Proclamación de Cristo crucificado

2 Así que, hermanos, cuando fui a ustedes para anunciarles el testimonio de Dios, no lo hice con palabras elocuentes ni sabias. 2 Más bien, al estar entre ustedes me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado. 3 Estuve entre ustedes con tanta debilidad, que temblaba yo de miedo. 4 Ni mi palabra ni mi predicación se basaron en palabras persuasivas de sabiduría humana, sino en la demostración del Espíritu y del poder, 5 para que la fe de ustedes no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.


Salmos 27:8-14

Reina Valera Contemporánea

8 A mi corazón le pides buscar tu rostro,

y yo, Señor, tu rostro busco.

9 Tú eres mi Dios y salvador;

¡No escondas de mí tu rostro!

No apartes con enojo a este siervo tuyo,

pues siempre has sido mi ayuda.

¡No me dejes ni me desampares!

10 Podrían mi padre y mi madre abandonarme,

pero tú, Señor, me recogerás.


11 Por causa de mis adversarios,

enséñame, Señor, tu camino

y llévame por el camino recto.

12 Testigos falsos y violentos se levantan contra mí;

¡no permitas que hagan conmigo lo que quieran!

13 ¡Yo estoy seguro, Señor, que he de ver

tu bondad en esta tierra de los vivientes!


14 ¡Espera en el Señor!

¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento!

¡Sí, espera en el Señor!


Proverbios 20:22-23

Reina Valera Contemporánea

22 Nunca digas: «¡Me voy a vengar!»

Mejor deja que el Señor lo haga por ti.

23 Al Señor le repugnan las pesas falsas;

la balanza falsa no es nada buena.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

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Monday, August 3, 2026

DAB Español, Martes 04 de Agosto

Día 216, DAB Español, Martes 04 de Agosto


2 Crónicas 35:1-36:23; 1 Corintios 1:1-17; Salmos 27:1-7; Proverbios 20:20-21 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










2 Crónicas 35-36

Reina Valera Contemporánea

Josías celebra la pascua

35 Josías celebró la pascua del Señor en Jerusalén a los catorce días del mes primero. 2 Puso a los sacerdotes en sus respectivos oficios, y los confirmó en el ministerio del templo del Señor. 3 A los levitas que enseñaban a todos los israelitas, y que estaban dedicados al Señor, les dijo:


«Ustedes no volverán a llevar sobre los hombros el arca santa. Pónganla en el templo que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, y sirvan ahora al Señor su Dios, y a su pueblo Israel. 4 Prepárense a servir por turnos y según el orden de las familias de sus padres, tal y como lo ordenaron el rey David y su hijo Salomón. 5 Quédense en el santuario, según la distribución de las familias de sus hermanos los hijos del pueblo, y según la distribución de la familia de los levitas. 6 Celebren la pascua, y después de que se hayan santificado, preparen a sus hermanos para que cumplan con la palabra que el Señor nos dio por medio de Moisés.»


7 Y el rey Josías dio al pueblo allí presente treinta mil ovejas, corderos y cabritos de sus propios rebaños, y tres mil bueyes, todo para la pascua. 8 También sus príncipes dieron con generosidad al pueblo y a los sacerdotes y levitas. Para celebrar la pascua, Hilcías, Zacarías y Yejiel, oficiales del templo de Dios, dieron a los sacerdotes dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes. 9 También Conanías y sus hermanos Semaías y Natanael, y Jasabías, Yeguiel y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas cinco mil ovejas y quinientos bueyes, para los sacrificios de la pascua.


10 Preparado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, lo mismo que los levitas, en sus turnos y conforme al mandamiento del rey. 11 Al celebrar la pascua, los sacerdotes esparcían la sangre que recibían de manos de los levitas, mientras los levitas desollaban a las víctimas. 12 Luego tomaron parte del holocausto y asimismo tomaron de los bueyes, y lo repartieron según lo que les correspondía a las familias del pueblo, para que ellos ofrecieran al Señor lo que está escrito en el libro de Moisés. 13 Asaron en el fuego el sacrificio de la pascua, conforme a la ordenanza, pero lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos y sartenes, y enseguida lo repartieron entre todo el pueblo. 14 Después prepararon lo que a ellos mismos y a los sacerdotes les correspondía, porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grasas. Por lo tanto, los levitas prepararon esto para ellos mismos y para los sacerdotes hijos de Aarón. 15 Los cantores hijos de Asaf estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf y de Hemán, y de Jedutún, el vidente del rey. Los porteros estaban en cada puerta, y no era necesario que se apartaran de su ministerio porque sus hermanos los levitas les preparaban lo que les correspondía.


16 Así fue preparado aquel día todo el servicio del Señor, para celebrar la pascua y para sacrificar los holocaustos sobre el altar del Señor, conforme al mandamiento del rey Josías. 17 Ese día, y durante los siete días siguientes, los israelitas que estaban allí celebraron la pascua y la fiesta solemne de los panes sin levadura. 18 Nunca antes, desde los días del profeta Samuel, fue celebrada en Israel una pascua como ésta, ni ningún rey de Israel celebró una pascua como la que celebró el rey Josías con los sacerdotes y levitas, y con todo Judá e Israel, y con los que se hallaban allí, y con los habitantes de Jerusalén. 19 Esta pascua se celebró en el año dieciocho del reinado de Josías.


Muerte de Josías

20 Después de todo esto, y luego de que Josías había reparado el templo del Señor, el rey Necao de Egipto le presentó batalla en Carquemis, a orillas del río Éufrates. Josías salió a su encuentro, 21 pero Necao envió mensajeros a decirle:


«¿Qué tengo yo que ver contigo, rey de Judá? Yo no he venido hoy a atacarte, sino que vengo contra la casa que me ha declarado la guerra. Dios me ha dicho que me apresure, así que deja de oponerte a Dios, pues él está de mi parte; no vaya a suceder que él te destruya.»


22 Pero Josías no se retiró ni atendió a las palabras de Necao, que eran de parte de Dios, sino que se disfrazó para presentarle batalla, y se enfrentó a él en el campo de Meguido. 23 Y como los arqueros disparaban sus flechas contra el rey Josías, éste les dijo a sus siervos:


«Sáquenme de aquí, que estoy gravemente herido.»


24 Sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en otro carro para llevarlo a Jerusalén, donde murió. Josías fue sepultado en los sepulcros de sus padres, y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por él. 25 En memoria de Josías, el profeta Jeremías compuso un lamento fúnebre, el cual se halla escrito en el libro de los lamentos, y hasta el día de hoy todos los cantores y cantoras recitan este lamento por Josías, que fue adoptado en Israel como el lamento oficial.


26 Los demás hechos de Josías, lo mismo que sus obras piadosas conforme a lo que está escrito en la ley del Señor, 27 y sus hechos, primeros y últimos, se hallan escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.


Reinado y derrocamiento de Joacaz

36 Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz hijo de Josías, y lo proclamó rey en lugar de su padre, en Jerusalén. 2 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses, 3 pues el rey de Egipto lo quitó del trono de Jerusalén y condenó al país a pagarle tres mil trescientos kilos de plata y treinta y tres kilos de oro, 4 e impuso como rey de Judá y Jerusalén a Eliaquín, hermano de Joacaz, a quien le cambió el nombre y lo llamó Joacín. A Joacaz mismo, Necao lo tomó cautivo y lo llevó a Egipto.


Reinado de Joacín

5 Joacín tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años. Pero hizo lo malo a los ojos del Señor su Dios. 6 Y el rey Nabucodonosor de Babilonia lo atacó y lo llevó a Babilonia cautivo y encadenado. 7 Nabucodonosor también se llevó a Babilonia los utensilios del templo del Señor, y los depositó en su templo, en Babilonia. 8 Los demás hechos de Joacín, y sus repugnantes prácticas, y otras cosas que en él se hallaron, se hallan escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá. En su lugar reinó Joaquín, su hijo.


Joaquín es llevado cautivo a Babilonia

9 Joaquín tenía dieciocho[a] años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses y diez días. Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, 10 así que un año después el rey Nabucodonosor mandó por él para que lo llevaran a Babilonia, juntamente con los objetos preciosos del templo del Señor, y como rey de Judá y Jerusalén impuso a Sedequías, hermano de Joaquín.


Reinado de Sedequías

11 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años. 12 Pero Sedequías hizo lo malo a los ojos del Señor su Dios, y no se humilló delante del profeta Jeremías, que le hablaba de parte del Señor. 13 Además, se rebeló contra Nabucodonosor, al cual había jurado servir, y se empecinó en no volverse de corazón al Señor, el Dios de Israel. 14 También, todos los principales sacerdotes y el pueblo aumentaron la iniquidad e imitaron todas las repugnantes prácticas de las naciones, y contaminaron el templo del Señor, que él había santificado en Jerusalén.


15 El Señor y Dios de sus padres no dejaba de enviarles su palabra por medio de sus mensajeros, pues amaba a su pueblo y al lugar donde habitaba. 16 Pero ellos se burlaban de los mensajeros de Dios y de sus profetas, y menospreciaban sus palabras. Finalmente, la ira del Señor se encendió contra su pueblo, y ya no hubo remedio.


Cautiverio de Judá

17 El Señor lanzó contra ellos al rey de los caldeos, que en el templo de su santuario mató a filo de espada a sus jóvenes, sin perdonar a jóvenes ni doncellas, ni a anciano ni decrépitos, sino que a todos los entregó en sus manos. 18 Así mismo, el rey de Babilonia se llevó a su país todos los utensilios del templo de Dios, grandes y chicos, y los tesoros del templo del Señor y los tesoros del palacio del rey y de sus príncipes. 19 Sus tropas quemaron el templo de Dios, derribaron la muralla de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos más preciados. 20 Los que escaparon de morir a filo de espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y hasta el reinado de los persas fueron siervos del rey y de sus hijos, 21 hasta que la tierra disfrutó de reposo. En efecto, la tierra descansó todo el tiempo que estuvo desolada, hasta que se cumplieron los setenta años, en cumplimiento de la palabra del Señor pronunciada por Jeremías.


El decreto de Ciro

22 Pero, para que se cumpliera también la palabra del Señor pronunciada por Jeremías, en el primer año del rey Ciro de Persia el Señor despertó el espíritu de Ciro para que por todo su reino pregonara, de palabra y por escrito, lo siguiente:


23 «Así dice Ciro, rey de los persas: El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha ordenado edificarle un templo en Jerusalén, que está en Judá. Si hay entre ustedes alguien que sea de su pueblo, que el Señor su Dios lo acompañe, y vuelva a Jerusalén.»


Footnotes

2 Crónicas 36:9 «Dieciocho.» Según versiones antiguas. Heb. ocho.

1 Corintios 1:1-17

Reina Valera Contemporánea

Saludo

1 Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, 2 saludamos a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre del Señor Jesucristo, Señor suyo y nuestro. 3 Que la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo sean con ustedes.


Acción de gracias por los dones espirituales

4 Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes y por la gracia que él les ha dado en Cristo Jesús. 5 Porque en él ustedes fueron enriquecidos en todas las cosas, tanto en palabra como en conocimiento. 6 Así se ha confirmado en ustedes el testimonio acerca de Cristo, 7 de tal manera que nada les falta en ningún don, mientras esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, 8 el cual también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. 9 Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.


¿Está dividido Cristo?

10 Hermanos, les ruego por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer. 11 Digo esto, hermanos míos, porque los de Cloé me han informado que entre ustedes hay contiendas. 12 Quiero decir, que algunos de ustedes dicen: «Yo soy de Pablo»; otros, «yo soy de Apolos»; otros, «yo soy de Cefas»; y aun otros, «yo soy de Cristo». 13 ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O fueron ustedes bautizados en el nombre de Pablo? 14 Doy gracias a Dios de que no he bautizado a ninguno de ustedes, excepto a Crispo, y a Gayo, 15 para que ninguno de ustedes diga que fueron bautizados en mi nombre. 16 También bauticé a la familia de Estéfanas. Pero no sé si he bautizado a algún otro, 17 pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, y esto, no con palabras elocuentes, para que la cruz de Cristo no perdiera su valor.


Salmos 27:1-7

Reina Valera Contemporánea

El Señor es mi luz y mi salvación

Salmo de David.

27 El Señor es mi luz y mi salvación;

¿a quién podría yo temer?

El Señor es la fortaleza de mi vida;

¿quién podría infundirme miedo?

2 Mis malvados enemigos me ponen en aprietos;

se juntan y hacen planes de acabar conmigo,

pero son ellos los que tropiezan y caen.


3 Aunque un ejército acampe contra mí,

mi corazón no se amedrentará;

aunque me ataquen y me declaren la guerra,

en esto fincaré mi confianza:

4 Le he pedido al Señor, y sólo esto busco:

habitar en su casa todos los días de mi vida,

para contemplar su hermosura y solazarme en su templo.

5 Cuando vengan los días malos,

él me esconderá en su santuario;

me ocultará en lo más recóndito de su templo,

me pondrá en lo alto de una roca.

6 Ante los enemigos que me rodean

me hará levantar la cabeza,

y llevaré a su templo mis ofrendas de alegría

y allí cantaré salmos al Señor.


7 Señor, escúchame cuando a ti me dirija;

¡ten compasión de mí, y respóndeme!


Proverbios 20:20-21

Reina Valera Contemporánea

20 La muerte más sombría le aguarda

al que maldice a su padre o a su madre.

21 Al principio, se adquieren bienes de prisa;

al final, eso no es ninguna bendición.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

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Sunday, August 2, 2026

DAB Español, Lunes 03 de Agosto

Día 215, DAB Español, Lunes 03 de Agosto


2 Crónicas 33:14-34:33; Romanos 16:8-27; Salmos 26; Proverbios 20:19 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










2 Crónicas 33:14-34:33

Reina Valera Contemporánea

14 Después de esto, Manasés edificó la muralla exterior de la ciudad de David, desde la parte occidental de Guijón, en el valle, hasta la entrada de la puerta del Pescado; amuralló Ofel, elevó la altura de la muralla, y puso jefes militares en todas las ciudades fortificadas de Judá. 15 Quitó además del templo del Señor los dioses ajenos, y el ídolo, y todos los altares que había edificado en el monte del templo del Señor y en Jerusalén, y los echó fuera de la ciudad; 16 luego reparó el altar del Señor, y presentó en él sacrificios y ofrendas de paz y de alabanza, y ordenó a Judá servir al Señor y Dios de Israel. 17 Pero el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía para honrar al Señor su Dios.


18 Los demás hechos de Manasés, y su oración a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre del Señor y Dios de Israel, se hallan escritos en las actas de los reyes de Israel. 19 También su oración, y cómo ésta fue oída, y todos sus pecados y rebeldías, y los sitios donde edificó lugares altos y erigió imágenes de Asera e ídolos, antes de humillarse, se hallan escritas en las crónicas de los videntes. 20 Finalmente, Manasés descansó entre sus antepasados, y fue sepultado en su palacio. En su lugar reinó Amón, su hijo.


Reinado de Amón

21 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén dos años. 22 Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, tal y como lo había hecho Manasés, su padre, pues ofreció sacrificios y sirvió a todos los ídolos que su padre Manasés había mandado hacer. 23 Y nunca se humilló delante del Señor, como se humilló Manasés su padre; al contrario, aumentó el pecado. 24 Pero sus siervos conspiraron contra él, y lo mataron en su palacio. 25 Entonces el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y en su lugar proclamó como rey a Josías, su hijo.


Reinado de Josías

34 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén treinta y un años. 2 Hizo lo recto a los ojos del Señor y siguió los pasos de su antepasado David, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.


Reformas de Josías

3 A los ocho años de su reinado, cuando aún era un jovencito, Josías comenzó a buscar al Dios de David su padre. A los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén, quitando los lugares altos y las imágenes de Asera, y las esculturas e imágenes fundidas. 4 Quitaron de su vista los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera y las esculturas y estatuas fundidas, hasta hacerlas polvo, y el polvo lo esparció sobre los sepulcros de aquellos que les habían ofrecido sacrificios. 5 Quemó además sobre sus altares los huesos de los sacerdotes, y limpió a Judá y a Jerusalén. 6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta Neftalí, y en los lugares vecinos. 7 Una vez que terminó de derribar los altares y las imágenes de Asera, y de romper y desmenuzar las esculturas, y de hacer pedazos todos los ídolos en todo Israel, volvió a Jerusalén.


Hallazgo del libro de la ley

8 A los dieciocho años de su reinado, cuando ya había limpiado el país y el templo, Josías envió a Safán hijo de Azalía, al gobernador de la ciudad Maseías, y al canciller Yoaj hijo de Joacaz, a que repararan el templo del Señor su Dios. 9 Éstos se presentaron ante el sumo sacerdote Hilcías, y le dieron el dinero que había sido llevado al templo del Señor, y que los levitas que cuidaban la puerta habían recibido de manos de Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén. 10 Se lo entregaron personalmente a quienes realizaban las obras y eran mayordomos en el templo del Señor, los cuales lo iban entregando a los que hacían las obras y trabajaban en el templo del Señor, para reparar y restaurar el templo. 11 Lo daban también a los carpinteros y canteros para que compraran piedra de cantería y madera para los armazones, así como para el enmaderado de los edificios que los reyes de Judá habían destruido. 12 Estos hombres procedían en la obra con fidelidad. Para activar las obras, sus mayordomos eran Yajat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulán, de los hijos de Coat; de los levitas, todos los que sabían tocar instrumentos musicales. 13 También supervisaban a los cargadores, y eran los mayordomos de los encargados de toda clase de obra. Entre los levitas había escribas, gobernadores y porteros.


14 Mientras se sacaba del templo del Señor el dinero que había sido llevado allí, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley del Señor, que Moisés había dejado. 15 Al informar acerca de esto, Hilcías le entregó el libro al escriba Safán, y le dijo:


«He hallado en el templo del Señor el libro de la ley.»


16 Safán llevó el libro al rey, y mientras le contaba lo del hallazgo le dijo:


«Tus siervos han cumplido con todo lo que les fue encomendado. 17 Han reunido el dinero que se hallaba en el templo del Señor, y lo han entregado a los encargados y a los que hacen las obras. 18 Además, el sacerdote Hilcías me ha entregado un libro.»


Dicho esto, el escriba Safán leyó el libro al rey, al tiempo que se lo entregaba.


19 Tan pronto como el rey oyó las palabras de la ley, se rasgó las vestiduras 20 y dio las siguientes órdenes a Hilcías, a Ajicán hijo de Safán, a Abdón hijo de Micaía, al escriba Safán, y a su siervo Asaías:


21 «En cuanto a las palabras del libro que se ha hallado, vayan y consulten al Señor por mí y por el remanente de Israel y de Judá. Ciertamente, grande es la ira del Señor que ha caído sobre nosotros, pues nuestros padres no obedecieron la palabra del Señor, ni actuaron conforme a todo lo que está escrito en él.»


22 Entonces Hilcías y la gente del rey fueron a ver a la profetisa Julda, que vivía en el segundo barrio de Jerusalén. Julda era la esposa de Salún hijo de Ticva, hijo de Jarjás, el encargado de las vestiduras. En cuanto le repitieron las palabras antes dichas, 23 ella respondió:


«El Señor y Dios de Israel ha dicho así: “Díganle a quien los ha enviado a mí, que yo, el Señor, 24 voy a mandar la calamidad sobre este lugar y sobre sus habitantes, y todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá, 25 porque ellos me han abandonado y han ofrecido sacrificios a dioses extraños; han provocado mi ira con todas las obras de sus manos. Por lo tanto, mi ira se derramará sobre este lugar, y no se apagará. 26 Pero digan de mi parte al rey de Judá, que los ha enviado a consultarme, que yo, el Señor y Dios de Israel, he dicho: ‘Puesto que prestaste atención a las palabras del libro 27 acerca de este lugar y de sus habitantes, y al oírlas te conmoviste de corazón y te humillaste delante de mí, y te rasgaste las vestiduras y lloraste en mi presencia, yo también te he oído.’


—Palabra del Señor.


28 ”Yo te pondré junto con tus padres, y serás sepultado en paz, y tus ojos no verán todo el mal que voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes.”»


En cuanto ellos comunicaron al rey la respuesta, 29 el rey ordenó que se reunieran todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 30 Entonces el rey se dirigió al templo del Señor, acompañado por todos los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén, y por los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el más pequeño, y leyó en voz alta todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en el templo del Señor. 31 Allí mismo, delante del Señor, el rey se puso de pie y se comprometió a ir en pos del Señor y a cumplir sus mandamientos, testimonios y estatutos con todo su corazón y con toda su alma, y a poner en práctica las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. 32 Hizo también que se comprometieran a ello todos los que estaban en Jerusalén y en Benjamín, y los habitantes de Jerusalén cumplieron con el pacto de Dios, el Dios de sus padres. 33 Luego Josías quitó de toda la tierra de los israelitas todo objeto repugnante, e hizo que todos los que se hallaban en Israel sirvieran al Señor su Dios. Y mientras Josías vivió, ellos no dejaron de seguir al Señor y Dios de sus padres.


Romanos 16:8-27

Reina Valera Contemporánea

8 Saluden a Amplias, a quien amo en el Señor. 9 Saluden a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a mi amado hermano Estaquis. 10 Saluden a Apeles, un auténtico cristiano. Saluden a los de la casa de Aristóbulo. 11 Saluden a Herodión, mi pariente, y a los de la casa de Narciso, quienes están en el Señor. 12 Saluden a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saluden a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor. 13 Saluden a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre, que es también la mía. 14 Saluden a Asíncrito, Flegonte, Hermas, Patrobas, Hermes y los hermanos que están con ellos. 15 Saluden a Filólogo y Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. 16 Salúdense unos a otros con un beso santo. Todas las iglesias en Cristo los saludan.


17 Pero les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que ustedes han recibido, y que se aparten de ellos. 18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre, y con palabras suaves y lisonjeras engañan al corazón de los ingenuos. 19 La obediencia de ustedes ha llegado a ser bien conocida por todos, lo que me llena de alegría por ustedes; pero quiero que sean sabios para el bien, e ingenuos para el mal. 20 Muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes.


21 Reciban saludos de mi colaborador Timoteo y de Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.


22 Yo, Tercio, que escribí la carta, los saludo en el Señor.


23 Los saluda Gayo, que nos ha hospedado a mí y a toda la iglesia. Los saluda Erasto, el tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.


24 Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.


Doxología final

25 Y al que puede fortalecerlos conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 26 pero que ahora ha sido revelado por medio de las Escrituras de los profetas, y que de acuerdo al mandamiento del Dios eterno se ha dado a conocer a todas las naciones para que obedezcan a la fe, 27 al único y sabio Dios, sea la gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.


Salmos 26

Reina Valera Contemporánea

Declaración de integridad

Salmo de David.

26 Señor, yo me conduzco con integridad,

y en ti confío sin vacilar;

¡hazme justicia!

2 ¡Ponme a prueba, Señor! ¡Examíname!

¡Escudriña mis anhelos y mis pensamientos!

3 Siempre tengo presente tu misericordia,

y jamás me aparto de tu verdad.

4 No convivo con gente falsa,

ni me junto con gente hipócrita.

5 Aborrezco las reuniones de los malvados,

y no tengo parte con ellos.


6 Señor, mis manos están limpias de pecado,

así que puedo acercarme a tu altar

7 y prorrumpir en cantos de alabanza

para contar todas tus maravillas.

8 Señor, yo amo la casa en que resides,

la mansión donde se posa tu gloria.

9 ¡No me arrebates la vida

junto con los pecadores y asesinos!

10 ¡Tienen la maldad en la punta de los dedos!

¡Su diestra está llena de sobornos!

11 Yo, en cambio, me conduzco con integridad;

¡sálvame y ten compasión de mí!

12 Plantado estoy en terreno firme,

y te bendigo, Señor, en las reuniones de tu pueblo.


Proverbios 20:19

Reina Valera Contemporánea

19 El que es chismoso revela el secreto;

no te juntes con gente boquifloja.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


Saturday, August 1, 2026

DAB Español, Domingo 02 de Agosto

Día 214, DAB Español, Domingo 02 de Agosto


2 Crónicas 32:1-33:13; Romanos 15:23-16:7; Salmos 25:12-22; Proverbios 20:16-18 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










2 Crónicas 32:1-33:13

Reina Valera Contemporánea

Senaquerib invade a Judá

32 Después de estas muestras de fidelidad, el rey Senaquerib de Asiria vino e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas. 2 Al ver Ezequías que Senaquerib había venido con la intención de combatir a Jerusalén, 3 se reunió con sus príncipes y con sus valientes, y con su apoyo acordaron cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad. 4 Mucha gente se reunió, y fueron cegadas todas las fuentes y el arroyo que corría a través del territorio, pues decían: «¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?»


5 Después Ezequías tomó la decisión de reconstruir todos los muros caídos, hizo más altas las torres, y construyó otra muralla exterior; fortificó además a Milo, en la ciudad de David, y ordenó que se hicieran muchas espadas y escudos. 6 Puso capitanes de guerra al frente del ejército, y los reunió en la plaza a la entrada de la ciudad, y apelando a su corazón les dijo:


7 «¡Ánimo! ¡Esfuércense y no tengan miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que viene con él! ¡Con nosotros está alguien que es más poderoso! 8 Él cuenta con el apoyo humano, pero nosotros contamos con el Señor nuestro Dios, para ayudarnos y dar la pelea por nosotros.»


Y el pueblo confió en las palabras del rey Ezequías de Judá.


9 Después de esto, mientras el rey Senaquerib de Asiria sitiaba a Laquis con todo su ejército, envió a Jerusalén unos mensajeros a decirle al rey Ezequías de Judá, y a todos los de Judá que estaban en Jerusalén:


10 «Así dice Senaquerib, rey de los asirios: ¿En quién confían ustedes para resistir el sitio en Jerusalén? 11 Ezequías los está engañando, al decirles que el Señor su Dios los va a librar de mi mano. Más bien, ¡los va a entregar a la muerte, al hambre y a la sed! 12 ¿Acaso no es Ezequías el mismo que ha derribado sus lugares altos y sus altares, y el que ha dicho a Judá y a Jerusalén: “Sólo delante de este altar adorarán, y sobre él quemarán incienso”? 13 ¿Acaso no se han enterado de lo que mis padres y yo hemos hecho con todos los pueblos de la tierra? ¿Acaso los dioses de esas naciones pudieron librar de mi mano a su tierra? 14 Entre todos los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, ¿qué dios hubo que pudiera salvar de mis manos a su pueblo? ¿Qué va a hacer el Dios de ustedes para librarlos de mi mano? 15 Que no los engañe Ezequías. No le crean, ni se dejen seducir. Si ninguno de los dioses de todas esas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, ni de las manos de mis padres, ¡mucho menos el Dios de ustedes va a poder librarlos de mi mano!»


16 Y los siervos de Senaquerib dijeron muchas cosas más en contra de Dios el Señor, y en contra de su siervo Ezequías. 17 Además, escribió cartas en las que blasfemaba contra el Señor y Dios de Israel, y hablaba contra él, pues decía: «Los dioses de otras naciones y países no pudieron librar de mis manos a su pueblo, ni tampoco el Dios de Ezequías podrá librar de mis manos al suyo.» 18 Esto lo decían en lengua judaica al pueblo de Jerusalén que estaba sobre las murallas, y lo hacían a voz en cuello, para espantarlos y atemorizarlos, y poder así conquistar la ciudad. 19 Hablaban contra el Dios de Jerusalén como si hablaran contra los dioses de los pueblos de la tierra, que son hechura humana.


El Señor libra a Ezequías

20 Ante esto, el rey Ezequías y el profeta Isaías hijo de Amoz oraron y clamaron al cielo. 21 Entonces el Señor envió un ángel, que destruyó a los soldados más valientes del ejército del rey de Asiria, y también a sus jefes y capitanes. Y así, el rey de Asiria regresó avergonzado a su país, y allí sus propios hijos lo mataron a filo de espada en cuanto entró en el templo de su dios. 22 Así fue como el Señor salvó a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de las manos del rey Senaquerib de Asiria, y de las manos de todos, y les dio reposo por todos lados. 23 Entonces muchos trajeron a Jerusalén ofrendas para el Señor y ricos presentes para el rey Ezequías de Judá; y en consecuencia Ezequías fue engrandecido delante de todas las naciones.


Enfermedad de Ezequías

24 Por esos días Ezequías cayó gravemente enfermo, y casi murió. Pero oró al Señor, y el Señor le respondió y le dio una señal. 25 Pero Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho, sino que se envaneció su corazón, y por eso la ira de Dios vino contra él y contra Judá y Jerusalén. 26 Pero después de haberse enaltecido, Ezequías se humilló, y con él los habitantes de Jerusalén, y mientras Ezequías estuvo con vida, la ira del Señor no vino sobre ellos.


Ezequías recibe a los enviados de Babilonia

27 Y tuvo Ezequías riquezas y gloria, muchas en gran manera; y adquirió tesoros de plata y oro, piedras preciosas, perfumes, escudos, y toda clase de joyas deseables. 28 Asimismo hizo depósitos para las rentas del grano, del vino y del aceite, establos para toda clase de bestias, y apriscos para los ganados. 29 Adquirió también ciudades, y hatos de ovejas y de vacas en gran abundancia; porque Dios le había dado muchas riquezas. 30 Este Ezequías cubrió los manantiales de Guijón la de arriba, y condujo el agua hacia el occidente de la ciudad de David. Y fue prosperado Ezequías en todo lo que hizo. 31 Pero en lo referente a los mensajeros de los príncipes de Babilonia, que enviaron a él para saber del prodigio que había acontecido en el país, Dios lo dejó, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.


Muerte de Ezequías

32 Los demás hechos de Ezequías, y sus misericordias, he aquí todos están escritos en la profecía del profeta Isaías hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 33 Finalmente, Ezequías descansó entre sus antepasados, y lo sepultaron en el lugar más prominente de los sepulcros de los hijos de David, honrándole en su muerte todo Judá y toda Jerusalén; y reinó en su lugar Manasés su hijo.


Reinado de Manasés

33 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años. 2 Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, y cayó en las repugnantes prácticas de las naciones que el Señor había expulsado de la presencia de los israelitas, 3 pues volvió a levantar los lugares altos que su padre Ezequías había derribado, y levantó otros altares a los baales, hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército de los cielos y les rindió culto; 4 edificó también altares en el templo del Señor, del cual había dicho el Señor: «Mi nombre estará en Jerusalén para siempre», 5 y en los dos atrios del templo del Señor levantó altares a todo el ejército de los cielos; 6 en el valle de Ben Jinón ofreció a sus hijos en holocausto, invocaba a los espíritus, practicaba la adivinación, y consultaba a agoreros y encantadores, con lo que excedió su maldad a los ojos del Señor y despertó su ira. 7 Para colmo, mandó hacer una imagen fundida y la puso en el templo de Dios, del cual Dios había dicho a David y a Salomón su hijo: «En este templo, y en Jerusalén, ciudad que elegí por encima de todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre, 8 y nunca más permitiré que los israelitas abandonen la tierra que yo entregué a sus padres, siempre y cuando cumplan todas las cosas, toda la ley, los estatutos y los preceptos, que por medio de Moisés yo les he mandado, y las pongan en práctica.»


9 Manasés hizo que Judá y los habitantes de Jerusalén se descarriaran y cometieran peores cosas que las naciones que el Señor había destruido a la vista de los israelitas.


10 El Señor habló con Manasés y con su pueblo, pero ellos no le hicieron caso. 11 Por eso el Señor lanzó contra ellos a los generales del ejército del rey de Asiria, y éstos aprisionaron a Manasés con grilletes, y encadenado lo llevaron a Babilonia. 12 Pero en su angustia oró al Señor su Dios, y se humilló totalmente en la presencia del Dios de sus padres. 13 Dios oyó su oración y le respondió permitiendo que volviera a Jerusalén y recuperara su reino. Así Manasés reconoció que el Señor era Dios.


Romanos 15:23-16:7

Reina Valera Contemporánea

23 pero como no me queda más tarea pendiente en estas regiones, y como desde hace muchos años deseo ir a verlos, 24 iré a visitarlos ahora que vaya a España. Espero verlos cuando pase por allá, y que me ayuden a continuar con mi viaje, luego de haber disfrutado de su compañía. 25 Pero ahora voy a Jerusalén para servir a los santos. 26 Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén, 27 pues les pareció que era lo correcto, y se sienten en deuda con ellos. Porque si los que no son judíos han sido hechos partícipes de las bendiciones espirituales, deben también compartir las bendiciones materiales. 28 Así que, cuando esto haya concluido y yo les haya entregado este fruto, pasaré a visitarlos de camino a España, 29 y sé que, cuando los visite, llegaré con la abundante bendición del evangelio de Cristo.


30 Pero les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayuden con sus oraciones a Dios por mí, 31 para que sea yo librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea agradable, 32 para que, por la voluntad de Dios, llegue a ustedes gozoso y pueda descansar entre ustedes. 33 Que el Dios de paz sea con todos ustedes. Amén.


Saludos personales

16 Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. 2 Les pido que la reciban en el Señor, como merecen ser recibidos los santos, y que la ayuden en cualquier cosa que necesite de ustedes, porque ha ayudado a muchos, y también a mí mismo.


3 Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, 4 que arriesgaron su vida por mí. Tanto yo como todas las iglesias de los no judíos les estamos muy agradecidos. 5 Saluden también a la iglesia de su casa. Saluden a mi amado hermano Epeneto, que fue el primer convertido a Cristo en Acaya. 6 Saluden a María, que tanto ha trabajado entre ustedes. 7 Saluden a Andrónico y a Junias, mis parientes y compañeros de prisiones; ellos son muy estimados entre los apóstoles, y se convirtieron a Cristo antes que yo.


Salmos 25:12-22

Reina Valera Contemporánea

12 ¿Quieres tú servir al Señor?

Él te mostrará el mejor camino.

13 Te hará disfrutar de bienestar,

y tus descendientes heredarán la tierra.

14 El Señor es amigo de quienes le temen,

y confirma su pacto con ellos.


15 Señor, siempre dirijo a ti la mirada

porque tú me libras de caer en la trampa.

16 Mírame, y ten compasión de mí,

pues me encuentro solo y oprimido.

17 Crece en mi corazón la angustia;

¡líbrame de esta congoja!

18 ¡Mira cómo sufro y me esfuerzo!

¡Perdóname todos mis pecados!

19 ¡Mira cómo aumentan mis adversarios,

y cuán grande es su odio contra mí!

20 ¡Sálvame! ¡Protégeme!

¡No me dejes quedar en vergüenza,

pues en ti he puesto mi confianza!

21 ¡Protege mi integridad y rectitud,

pues en ti he puesto mi esperanza!

22 ¡Salva, oh Dios, a Israel

de todas sus angustias!


Proverbios 20:16-18

Reina Valera Contemporánea

16 Despoja de su ropa, y reténla en prenda,

al que salga fiador de algún extraño.

17 ¡Qué sabroso sabe el pan de mentira,

pero al final acabas con mal sabor de boca!

18 Con los consejos se ordenan los planes,

y con buena estrategia se gana la guerra.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas



DAB Español, Miércoles 05 de Agosto

Día 217, DAB Español, Miércoles 05 de Agosto Esdras 1:1-2:70; 1 Corintios 1:18-2:5; Salmos 27:8-14; Proverbios 20:22-23 (Reina Valera Contem...