Thursday, March 12, 2026

DAB Español, Viernes 13 de Marzo

Día 073, DAB Español, Viernes 13 de Marzo


Números 19:1-20:29; Lucas 1:1-25; Salmos 56; Proverbios 11:8 (Nueva Versión Internacional (NVI))









Números 19-20

Nueva Versión Internacional

Purificación de los impuros

19 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: 2 «El siguiente estatuto forma parte de la ley que yo, el Señor, he promulgado: Los israelitas traerán una vaca de piel rojiza, sin defecto, y que nunca haya llevado yugo. 3 La entregarán al sacerdote Eleazar, quien ordenará que la saquen fuera del campamento y que en su presencia la degüellen. 4 Después el sacerdote Eleazar mojará el dedo en la sangre y rociará siete veces en dirección a la Tienda de reunión. 5 Hará también que la vaca sea incinerada en su presencia. Se quemará la piel, la carne y la sangre, junto con el excremento. 6 Luego el sacerdote tomará ramas de cedro y de hisopo, y un paño escarlata, y lo echará al fuego donde se incinere la vaca. 7 Finalmente, el sacerdote lavará sus vestidos y se bañará. Después de eso podrá volver al campamento, pero quedará impuro hasta el anochecer. 8 El que incinere la vaca lavará también sus vestidos y se bañará, y quedará impuro hasta el anochecer.


9 »Un hombre ritualmente puro recogerá las cenizas de la vaca y las llevará a un lugar puro fuera del campamento. Allí se depositarán las cenizas para que la comunidad israelita las use como sacrificio por el perdón, junto con el agua de purificación. 10 El que recoja las cenizas de la vaca lavará también sus vestidos y quedará impuro hasta el anochecer. Este será un estatuto perpetuo para los israelitas y para los extranjeros que vivan entre ellos.


El uso del agua de la purificación

11 »Quien toque el cadáver de alguna persona, quedará impuro durante siete días. 12 Para purificarse, los días tercero y séptimo usará el agua de la purificación y así quedará puro. Pero si no se purifica durante esos días, quedará impuro. 13 Quien toque el cadáver de alguna persona, y no se purifique, contamina el santuario del Señor. Tal persona será eliminada de Israel, pues habrá quedado impura por no haber sido rociada con las aguas de purificación.


14 »Esta es la ley que se aplicará cuando alguien muera en alguna de las tiendas: Todo el que entre en la tienda, y todo el que[a] se encuentre en ella, quedará impuro siete días. 15 Toda vasija que no haya estado bien tapada también quedará impura.


16 »Quien al pasar por un campo toque el cadáver de alguien que haya muerto en batalla o de muerte natural, o toque huesos humanos o un sepulcro, quedará impuro siete días.


17 »Para purificar a la persona que quedó impura, en una vasija se pondrá un poco de la ceniza del sacrificio por el perdón y se le echará agua fresca. 18 Después de eso, alguien ritualmente puro tomará una rama de hisopo, lo mojará en el agua, y rociará la tienda y todos sus utensilios, y a todos los que estén allí. También se rociará al que haya tocado los huesos humanos, el cadáver de alguien que haya sido asesinado o que haya muerto de muerte natural, o el sepulcro. 19 El hombre ritualmente puro rociará a la persona impura los días tercero y séptimo. Al séptimo día, purificará a la persona impura, la cual lavará sus vestidos y se bañará. Así quedará purificada al anochecer. 20 Pero si la persona impura no se purifica, será eliminada de la comunidad por haber contaminado el santuario del Señor. Tal persona habrá quedado impura por no haber sido rociada con las aguas de purificación. 21 Este es un estatuto perpetuo para Israel.


»El que rocía con las aguas de purificación también lavará sus vestidos, y quien toque el agua de purificación quedará impuro hasta el anochecer. 22 Todo lo que el impuro toque quedará impuro y quien lo toque a él también quedará impuro hasta el anochecer».


El agua de la roca

20 Toda la comunidad israelita llegó al desierto de Zin el mes primero y acampó en Cades. Fue allí donde Miriam murió y fue sepultada.


2 Como hubo una gran escasez de agua, los israelitas se amotinaron contra Moisés y Aarón, 3 y le reclamaron a Moisés: «¡Ojalá también hubiéramos muerto cuando nuestros hermanos cayeron muertos en presencia del Señor! 4 ¿No somos acaso la asamblea del Señor? ¿Para qué nos trajiste a este desierto a morir con nuestro ganado? 5 ¿Para qué nos sacaste de Egipto y nos metiste en este horrible lugar? Aquí no hay semillas, ni higueras, ni viñas, ni granados, ¡y ni siquiera hay agua para beber!».


6 Moisés y Aarón se apartaron de la asamblea y fueron a la entrada de la Tienda de reunión, donde se postraron rostro en tierra. Entonces la gloria del Señor se manifestó ante ellos, 7 y el Señor dijo a Moisés: 8 «Toma la vara y reúne a la asamblea. En presencia de esta, tú y tu hermano ordenarán a la roca que dé agua. Así harán que de ella brote agua, y darán de beber a la asamblea y a su ganado».


9 Tal como el Señor se lo había ordenado, Moisés tomó la vara que estaba ante el Señor. 10 Luego Moisés y Aarón reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moisés dijo: «¡Escuchen, rebeldes! ¿Acaso tenemos que sacarles agua de esta roca?». 11 Dicho esto, levantó la mano y dos veces golpeó la roca con la vara, y brotó agua en abundancia, de la cual bebieron la asamblea y su ganado.


12 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Por no haber confiado en mí ni haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no serán ustedes los que lleven a esta comunidad a la tierra que les he dado».


13 A estas aguas se les conoce como la fuente de Meribá,[b] porque fue allí donde los israelitas discutieron con el Señor, y donde él manifestó su santidad.


Edom niega el paso a Israel

14 Desde Cades, Moisés envió emisarios al rey de Edom, con este mensaje:


«Así dice tu hermano Israel: Tú conoces bien todas las dificultades que hemos encontrado. 15 Sabes que nuestros antepasados fueron a Egipto, donde durante muchos años vivimos, y que los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros antepasados. 16 También sabes que clamamos al Señor, y que él escuchó nuestra súplica y nos envió a un ángel que nos sacó de Egipto.


»Ya estamos en Cades, población que está en las inmediaciones de tu territorio. 17 Solo te pedimos que nos dejes cruzar por tus dominios. Te prometo que no entraremos en ningún campo ni viña; tampoco beberemos agua de ningún pozo. Nos limitaremos a pasar por el camino real, sin apartarnos de él para nada, hasta que salgamos de tu territorio».


18 Pero el rey de Edom mandó a decir:


«No crucen por mis dominios; de lo contrario, saldré con mi ejército y los atacaré».


19 Los israelitas insistieron:


«Solo pasaremos por el camino principal y, si nosotros o nuestro ganado llegamos a beber agua de tus pozos, te lo pagaremos. Lo único que pedimos es que nos permitas pasar por él».


20 Pero el rey fue tajante en su respuesta:


«¡Por aquí no pasarán!».


Y salió contra ellos con un poderoso ejército, 21 resuelto a no dejarlos cruzar por su territorio. Así que los israelitas se vieron obligados a ir por otro camino.


Muerte de Aarón

22 Toda la comunidad israelita partió de Cades y llegó al monte Hor, 23 cerca de la frontera de Edom. Allí el Señor dijo a Moisés y a Aarón: 24 «Pronto Aarón partirá de este mundo, de modo que no entrará en la tierra que he dado a los israelitas porque ustedes dos se rebelaron contra la orden que les di en la fuente de Meribá. 25 Así que lleva a Aarón y a su hijo Eleazar al monte Hor. 26 Allí quitarás a Aarón sus vestiduras sacerdotales y se las pondrás a su hijo Eleazar, pues allí Aarón morirá y se reunirá con sus antepasados».


27 Moisés llevó a cabo lo que el Señor le ordenó. A la vista de todo el pueblo, los tres subieron al monte Hor. 28 Moisés le quitó a Aarón las vestiduras sacerdotales y se las puso a Eleazar. Allí, en la cumbre del monte, murió Aarón. Luego Moisés y Eleazar descendieron del monte. 29 Y cuando todo el pueblo se enteró de que Aarón había muerto, lo lloró durante treinta días.


Footnotes

19:14 el que. Alt. lo que.

20:13 En hebreo, Meribá significa altercado.

Lucas 1:1-25

Nueva Versión Internacional

Prólogo

1 Muchos han intentado hacer un relato de las cosas que se han cumplido[a] entre nosotros, 2 tal y como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos presenciales y servidores de la palabra. 3 Por lo tanto, yo también, excelentísimo Teófilo, habiendo investigado todo esto con esmero desde su origen, he decidido escribírtelo ordenadamente, 4 para que llegues a tener plena seguridad de lo que te enseñaron.


Anuncio del nacimiento de Juan el Bautista

5 En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, miembro del grupo de Abías. Su esposa Elisabet también era descendiente de Aarón. 6 Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7 Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril y los dos eran de edad avanzada.


8 Un día en que Zacarías, por haber llegado el turno de su grupo, oficiaba como sacerdote delante de Dios, 9 le tocó en suerte, según la costumbre del sacerdocio, entrar en el Templo del Señor para quemar incienso. 10 Cuando llegó la hora de ofrecer el incienso, la multitud reunida afuera estaba orando. 11 En esto un ángel del Señor se apareció a Zacarías a la derecha del altar del incienso. 12 Al verlo, Zacarías se asustó y el temor se apoderó de él. 13 El ángel dijo:


—No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo y le pondrás por nombre Juan. 14 Tendrás gozo y alegría y muchos se regocijarán por su nacimiento, 15 porque él será un gran hombre delante del Señor. Jamás tomará vino ni licor y será lleno del Espíritu Santo aun antes de su nacimiento. 16 Hará que muchos israelitas se vuelvan al Señor su Dios. 17 Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a[b] los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo preparará para el Señor un pueblo bien dispuesto.


18 —¿Cómo podré estar seguro de esto? —preguntó Zacarías al ángel—. Ya soy anciano y mi esposa también es de edad avanzada.


19 —Yo soy Gabriel y estoy a las órdenes de Dios —contestó el ángel—. He sido enviado para hablar contigo y darte estas buenas noticias. 20 Pero como no creíste en mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo, te vas a quedar mudo. No podrás hablar hasta el día en que todo esto suceda.


21 Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías y les extrañaba que se demorara tanto en el Templo. 22 Cuando por fin salió, no podía hablarles, así que se dieron cuenta de que allí había tenido una visión. Se podía comunicar solo por señas, pues seguía mudo.


23 Cuando terminaron los días de su servicio, regresó a su casa. 24 Poco después, su esposa Elisabet quedó embarazada y se mantuvo recluida por cinco meses. 25 «Esto —decía ella— es obra del Señor, que ahora ha mostrado su bondad al quitarme la vergüenza que yo tenía ante los demás».


Footnotes

1:1 se han cumplido. Alt. se han recibido con convicción.

1:17 reconciliar a. Lit. hacer volver los corazones de; véase Mal 4:6.

Salmos 56

Nueva Versión Internacional

Al director musical. Sígase la tonada de «La paloma en los robles lejanos». Mictam de David, cuando los filisteos lo apresaron en Gat.

56 Ten piedad de mí, oh Dios,

    pues hay gente que me persigue.

    Todo el día me atacan mis opresores,

2 todo el día me persiguen mis enemigos;

    son muchos los arrogantes que me atacan.


3 Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.

4     Confío en Dios y alabo su palabra;

confío en Dios y no siento miedo.

    ¿Qué puede hacerme un simple mortal?


5 Todo el día tuercen mis palabras;

    solo piensan hacerme daño.

6 Conspiran, se mantienen al acecho.

    Vigilan todo lo que hago

    a la espera de quitarme la vida.

7 ¡En tu enojo, Dios mío,

    humilla a esos pueblos por sus maldades!

    ¡De ningún modo los dejes escapar!


8 Toma en cuenta mis lamentos;

    registra mi llanto en tu libro.[a]

    ¿Acaso no lo tienes anotado?

9 Cuando yo te pida ayuda,

    mis enemigos retrocederán.

    Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!


10 Confío en Dios y alabo su palabra;

    confío en el Señor y alabo su palabra;

11 confío en Dios y no siento miedo.

    ¿Qué puede hacerme un simple mortal?


12 He hecho promesas delante de ti, oh Dios,

    y te presentaré mis ofrendas de gratitud.

13 Tú, oh Dios, me has librado de tropiezos,

    me has librado de la muerte,

para que siempre, en tu presencia,

    camine en la luz de la vida.


Footnotes

56:8 registra mi llanto en tu libro. Lit. pon mis lágrimas en tu odre.

Proverbios 11:8

Nueva Versión Internacional

8 El justo se salva de la calamidad,

    pero la desgracia le sobreviene al malvado.


Nueva Versión Internacional (NVI)

Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.

El Manto de Gracia de Dios 02

En esta lección estudiamos ejemplos prácticos de nuestra vida bajo el manto de Dios y fuera de ella – como en la oración, tratando con las relaciones , y ministrando a otros.







Lección 02                  El Manto de Gracia de Dios

 

Repaso       

 1. La gracia define al cristianismo

 2. Pablo estaba frustrado con los que comenzaron bajo la gracia y

     después seguían la religión

 3. Igual Jesús

 4. Según Colosenses, comenzamos bajo la gracia y así debemos 

     continuar

 5. El plan de Dios para nuestras vidas es uno de gracia, no simplemente 

     incluye la gracia

 6. Salmo 91 – Las bendiciones de vivir bajo la gracia de Dios    

 

Unos Ejemplos de Vida bajo el Manto  Otra vez Salmo 91:1-2

 A. Orando

  1. Bajo el Manto:

   a) Uno ve a Dios del punto de vista de su amor y seguridad

        Y por eso, ora según la voluntad de Dios y con toda fe

   b) Cree a Dios y confía en Él

   c) Recibe con toda confianza

   d) Reposa en la respuesta que Dios da y su tiempo.

      No intenta mejorar la respuesta que Dios da, ni hacer sugerencias

  2. Fuera de la cobertura del manto

    a) Nosotros, sin paz interna, tratamos de convencer a Dios, a

           nosotros mismos y a otros

    b) Cuando Dios habla y no nos gusta la respuesta o el tiempo,

           tratamos de negociar con Él, y hasta cambiar su respuesta.

    c) Tratamos de manipular a Dios

     1) Dios, Tú dices, Tú tienes que darme, ....

     2) Y en vez de ayuno, hacemos “Huelga de Hambre”

 B. Problemas de relaciones (familia, trabajo, etc.)

  1. Bajo la cobertura del manto

   a) Estás seguro en su amor y su favor “no merecido” que te

       cubre         

   b) Fácilmente recibes y extiendes el perdón (por estar seguro)

  2. Fuera de la cobertura del Manto

   a) Siempre tratas de justificarte a ti mismo en vez de reposar en

          su gracia, hasta hacer cosas religiosas para mostrar tu justicia

   b) No puedes perdonar y soltar a otros

   c) El rencor no se experimenta bajo el manto de gracia


  3. Bajo La Cobertura del Manto

   a) Dejas que Dios establezca la norma para la justicia y la

        misericordia

   b) No buscas la venganza

   c) No dirás “Nunca lo puedo perdonar esto”

   d) De verdad, puedes soltarlo y dejarlo con Dios.

   e) Tú haces lo correcto y deja el resto en las manos de Dios.

  4. Fuera de la cobertura del Manto

   a) estableces las normas para las relaciones y comportamiento.

   b) buscas la venganza y la justicia.

   c) Tú haces todo para resolver todo problema como tú quieres.

C. Ministrando a otros

  1. Bajo la cobertura del Manto

      * Tienes confianza en Dios y en el poder de su evangelio

  2. Fuera de la cobertura del Manto

   a) Todo el esfuerzo es tuyo - tú eres el centro de todo en vez de

        tener a Cristo y la gente que lo necesita como el enfoque del

        ministerio.

   b) Ej. Si tú oras por un enfermo que no sana y después dices "No es

         por MI falta de fe".

  3. Bajo la cobertura del Manto

   a) Puedes compartir con otros y presentarles a tu Dios confiando en

        el poder del evangelio y las promesas de Dios.

   b) Puedes sembrar, regar, cosechar - con toda confianza

  4. Fuera de la cobertura del Manto

   a) Intentas ganar a la gente a ti mismo.

   b) Casi como una conquista personal  "Yo tengo la verdad".

  5. Bajo la cobertura del Manto

         El fruto se da por Dios

  6. Fuera de la cobertura del Manto

      Tiendes a cambiar el evangelio para agradar a la gente y sentirte

      bien.

 

Conclusión - Vivir con la mentalidad de la gracia de Dios

  1. La gracia no significa que no hagas nada

  2. Mas bien, muestra de donde sacas tu fuerza para la vida


Wednesday, March 11, 2026

DAB Español, Jueves 12 de Marzo

Día 072, DAB Español, Jueves 12 de Marzo


Números 16:41-18:32; Marcos 16:1-20; Salmos 55; Proverbios 11:7 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Números 16:41-18:32

Nueva Versión Internacional

Aarón intercede por el pueblo

41 Al día siguiente, toda la congregación de los israelitas volvió a murmurar contra Moisés y Aarón, alegando:


—Ustedes mataron al pueblo del Señor.


42 Como la congregación empezó a amotinarse contra Moisés y Aarón, estos se dirigieron a la Tienda de reunión. De repente la nube cubrió la Tienda y apareció la gloria del Señor. 43 Entonces Moisés y Aarón se detuvieron frente a la Tienda de reunión 44 y el Señor dijo a Moisés:


45 —Apártate de esta gente, para que yo la consuma de una vez por todas.


Ellos se postraron rostro en tierra 46 y Moisés dijo a Aarón:


—Toma tu incensario y pon en él algunas brasas del altar, agrégale incienso y vete corriendo adonde está la congregación, para pedir perdón por ellos, porque la ira del Señor se ha desbordado y una desgracia ha caído sobre ellos.


47 Aarón hizo lo que Moisés dijo y corrió a ponerse en medio de la asamblea. La desgracia de parte de Dios ya había empezado entre el pueblo, así que Aarón ofreció incienso y pidió perdón por el pecado del pueblo. 48 Se puso entre los vivos y los muertos, y así detuvo la plaga. 49 Con todo, catorce mil setecientas personas murieron por la plaga, sin contar las que perdieron la vida por causa de Coré. 50 Una vez que cesó la plaga, Aarón volvió a la entrada de la Tienda de reunión, donde estaba Moisés.


La vara de Aarón

17 El Señor ordenó a Moisés: 2 «Diles a los israelitas que traigan doce varas, una por cada familia patriarcal, es decir, una por cada uno de los jefes de las familias patriarcales. Escribe el nombre de cada uno de ellos sobre su propia vara. 3 Sobre la vara de Leví escribe el nombre de Aarón, pues cada jefe de familia patriarcal debe tener su vara. 4 Colócalas en la Tienda de reunión, frente al arca con las tablas del pacto, donde me reúno con ustedes. 5 La vara que retoñe será la de mi elegido. De tal manera me quitaré de encima las constantes quejas que los israelitas levantan contra ustedes».


6 Moisés se lo comunicó a los israelitas y los jefes le entregaron doce varas, una por cada jefe de su familia patriarcal. Entre ellas estaba la vara de Aarón. 7 Moisés colocó las varas delante del Señor, en la Tienda donde se guardan las tablas del pacto.


8 Al día siguiente, Moisés entró en la Tienda y, al fijarse en la vara que representaba a la familia de Leví, vio que la vara de Aarón no solo había retoñado, sino que también tenía botones, flores y almendras. 9 Sacó entonces de la presencia del Señor todas las varas y las puso delante de los israelitas, para que por sí mismos vieran lo que había ocurrido, y cada jefe tomó su propia vara.


10 El Señor dijo a Moisés: «Vuelve a colocar la vara de Aarón frente al arca con las tablas del pacto, para que sirva de advertencia a los rebeldes. Así terminarás con las quejas en contra mía y evitarás que mueran los israelitas».


11 Moisés hizo todo tal como el Señor se lo ordenó. 12 Entonces los israelitas dijeron a Moisés: «¡Estamos perdidos, totalmente perdidos! ¡Vamos a morir! 13 Todo el que se acerca al santuario del Señor muere, ¡así que todos moriremos!».


Deberes de sacerdotes y levitas

18 El Señor dijo a Aarón: «Todos los de la tribu de Leví se expondrán a sufrir las consecuencias por las ofensas relacionadas con el santuario, pero de entre ellos solo tú y tus hijos se expondrán a las consecuencias asociadas con el sacerdocio. 2 Cuando tú y tus hijos estén ministrando delante de la Tienda donde están las tablas del pacto, tendrán como ayudantes a sus hermanos de la tribu de Leví. 3 Ellos te ayudarán en tus deberes y estarán a cargo de la Tienda, pero no se acercarán a los objetos sagrados ni al altar, para que no mueran. 4 Ellos serán tus ayudantes, y estarán a cargo de la Tienda de reunión y de todo su servicio. Así que, cuando ustedes ministren, nadie que no esté autorizado se les acercará.


5 »Solo ustedes estarán a cargo de las cosas sagradas y del altar, para que no se vuelva a derramar mi ira sobre los israelitas. 6 Considera que yo mismo he escogido, de entre la comunidad, a tus hermanos los levitas, para dártelos como un regalo. Ellos han sido dedicados al Señor para que sirvan en la Tienda de reunión. 7 Pero solo tú y tus hijos se harán cargo del sacerdocio, es decir, de todo lo referente al altar y a lo que está detrás de la cortina. A ustedes les doy de regalo el sacerdocio, pero cualquier extraño que se acerque a las cosas sagradas será condenado a muerte».


Privilegios de los sacerdotes

8 El Señor dijo a Aarón: «Yo mismo te he puesto a cargo de todas las cosas sagradas que los israelitas me traen como contribución. A ti y a tus hijos se las he entregado como su porción consagrada, como estatuto perpetuo. 9 Te corresponderán las cosas más sagradas que no se queman en el altar. Tuya será toda ofrenda que presenten los israelitas, junto con las ofrendas de cereal, los sacrificios por el perdón de pecados y los sacrificios por la culpa. Todo esto que ellos me traen será algo muy santo para ti y para tus hijos. 10 Comerás de las cosas más sagradas y las considerarás santas. Todo varón comerá de ellas.


11 »También te corresponderán las contribuciones de todas las ofrendas mecidas que me presenten los israelitas. A ti, a tus hijos e hijas que vivan contigo se las he dado, como estatuto perpetuo; y todas las personas que vivan en tu casa que estén ceremonialmente limpias, pueden comerla.


12 »De las primicias que ellos traigan al Señor, te daré también lo mejor del aceite, del vino nuevo y del trigo. 13 Ellos traerán al Señor las primicias de todo lo que la tierra produce y yo te las entregaré a ti. Toda persona de tu familia que esté ritualmente pura podrá comer de ellas.


14 »Todo lo que en Israel haya sido dedicado por completo al Señor será tuyo. 15 Todo primogénito presentado al Señor será tuyo, ya sea de hombre o de animal. Pero rescatarás al primogénito nacido de hombre y al de animales impuros. 16 El rescate tendrá lugar cuando el primogénito tenga un mes de edad. El precio del rescate será de cinco siclos[a] de plata, según el peso oficial del santuario, que son veinte guerás.


17 »Pero no podrás rescatar al primogénito de un toro, de una oveja o de un macho cabrío, pues son santos. Rociarás su sangre en el altar y quemarás su grasa como ofrenda puesta al fuego, cuyo aroma es grato al Señor. 18 Pero la carne será tuya, lo mismo que el pecho de la ofrenda mecida y el muslo derecho. 19 Yo, el Señor, te entrego todas las contribuciones sagradas que los israelitas me presentan. Son tuyas, y de tus hijos e hijas que vivan contigo, como estatuto perpetuo. Este es un pacto perpetuo[b] que hago contigo y con tus descendientes».


Privilegios de los levitas

20 El Señor dijo a Aarón: «Tú no tendrás herencia en el país, tampoco recibirás ninguna porción de tierra, porque yo soy tu porción; yo soy tu herencia entre los israelitas.


21 »A los levitas doy como herencia, y en pago por su servicio en la Tienda de reunión, todos los diezmos de Israel. 22 De ahora en adelante los demás israelitas no se acercarán a la Tienda de reunión, de lo contrario sufrirán las consecuencias de su pecado y morirán. 23 Únicamente los levitas servirán en la Tienda de reunión y cargarán con la culpa de los israelitas. El siguiente es un estatuto perpetuo para todas las generaciones venideras: Los levitas no recibirán herencia entre los israelitas, 24 porque yo les he dado como herencia los diezmos que los israelitas ofrecen al Señor como contribución. Por eso he decidido que no tengan herencia entre los israelitas».


El diezmo de los diezmos

25 El Señor ordenó a Moisés 26 que dijera a los levitas: «Cuando reciban de los israelitas los diezmos que les he dado a ustedes como herencia, presenten al Señor el diezmo de esos diezmos como contribución. 27 Esa contribución será contada como si fuera trigo o vino. 28 Así reservarán para el Señor, como su contribución, el diezmo de todos los diezmos que reciban de los israelitas, y se lo entregarán al sacerdote Aarón. 29 De todos los dones que reciban reservarán para el Señor una contribución. Y le consagrarán lo mejor.


30 »Cuando los levitas hayan presentado la mejor parte, se tomará en cuenta como si fuera vino o grano. 31 Lo que sobre, ustedes y sus familias podrán comerlo donde quieran. Ese será el pago por su ministerio en la Tienda de reunión. 32 Después de presentar el diezmo de los diezmos, ya no será pecado que coman lo que sobre.


»No profanen las ofrendas sagradas de los israelitas, porque de lo contrario morirán».


Footnotes

18:16 Es decir, aprox. 58 g.

18:19 perpetuo. Lit. de sal; véase 2Cr 13:5.

Marcos 16

Nueva Versión Internacional

La resurrección

16 Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo de Jesús. 2 Muy de mañana, el primer día de la semana, apenas salido el sol, se dirigieron al sepulcro. 3 Iban diciéndose unas a otras: «¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?». 4 Pues la piedra era muy grande.


Pero al fijarse bien, se dieron cuenta de que estaba corrida. 5 Al entrar en el sepulcro, vieron a un joven vestido con un manto blanco, sentado a la derecha, y se asustaron.


6 —No se asusten —dijo—. Ustedes buscan a Jesús el Nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. 7 Pero vayan a decirles a sus discípulos y a Pedro: “Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo”.


8 Temblorosas y desconcertadas, las mujeres salieron huyendo del sepulcro. No dijeron nada a nadie porque tenían miedo.[a]


Apariciones y ascensión de Jesús

9 Cuando Jesús resucitó en la madrugada del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. 10 Ella fue y avisó a los que habían estado con él, que estaban lamentándose y llorando. 11 Pero ellos, al oír que Jesús estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron.


12 Después se apareció Jesús en otra forma a dos de ellos que iban de camino al campo. 13 Estos volvieron y avisaron a los demás, pero no les creyeron a ellos tampoco.


14 Por último, se apareció Jesús a los once mientras comían; los reprendió por su falta de fe y por su obstinación en no creerles a los que lo habían visto resucitado.


15 Les dijo:


—Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas noticias a toda criatura. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. 17 Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en nuevas lenguas, 18 tomarán serpientes con sus manos y, cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos y estos recobrarán la salud.


19 Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. 20 Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban.


Footnotes

16:8 Estas palabras de vv. 9-20 están presentes en manuscritos tardíos del NT griego. En lugar de este pasaje, algunos mss. incluyen una conclusión más breve.

Salmos 55

Nueva Versión Internacional

Al director musical. Acompáñese con instrumentos de cuerda. Masquil de David.

55 Escucha, oh Dios, mi oración;

    no pases por alto mi súplica.

2 ¡Óyeme y respóndeme,

    porque mis angustias me perturban!

Me aterran 3 las amenazas del enemigo

    y la opresión de los malvados,

pues me causan sufrimiento

    y con furia me atacan.


4 Se me estremece el corazón dentro del pecho,

    y me invaden los terrores de la muerte.

5 El temor y el temblor me dominan,

    el pánico se apodera de mí.

6 ¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma

    y volar hasta encontrar reposo!

7 Me iría muy lejos de aquí;

    me quedaría a vivir en el desierto. Selah

8 Presuroso volaría a mi refugio,

    para librarme de la tempestad y de la tormenta.


9 ¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje!

    En la ciudad solo veo contiendas y violencia;

10 día y noche rondan por sus muros,

    y dentro de ella hay intrigas y maldad.

11 En su seno hay fuerzas destructivas;

    de sus calles no se apartan la opresión y el engaño.


12 Si un enemigo me insultara,

    yo lo podría soportar;

si un adversario me humillara,

    de él me podría yo esconder.

13 Pero lo has hecho tú, un hombre como yo,

    mi compañero, mi mejor amigo,

14 a quien me unía una bella amistad

    y con quien caminaba entre los adoradores

    en la casa de Dios.


15 ¡Que sorprenda la muerte a mis enemigos!

    ¡Que desciendan vivos a los dominios de la muerte,[a]

    pues en ellos habita la maldad!


16 Pero yo clamaré a Dios,

    y el Señor me salvará.

17 En la noche, en la mañana y al mediodía,

    clamo angustiado y él me escucha.

18 Aunque son muchos los que me combaten,

    él me rescata, me salva la vida

    en la batalla que se libra contra mí.

19 ¡Dios, que reina desde la eternidad,

    habrá de oírme y los afligirá! Selah

Esa gente no cambia de conducta,

    pues no tiene temor de Dios.


20 Levantan la mano contra sus amigos

    y no cumplen sus compromisos.

21 Su palabra es blanda como la mantequilla,

    pero su corazón es belicoso.

Sus palabras son más suaves que el aceite,

    pero no son sino espadas desenvainadas.


22 Entrégale tus afanes al Señor

    y él te sostendrá;

no permitirá que el justo caiga

    y quede abatido para siempre.

23 Tú, oh Dios, abatirás a los impíos

    y los arrojarás en la fosa de la muerte;

la gente sanguinaria y mentirosa

    no llegará ni a la mitad de su vida.


Yo, por mi parte, en ti confío.


Footnotes

55:15 a los dominios de la muerte. Lit. al Seol.

Proverbios 11:7

Nueva Versión Internacional

7 Muere el malvado y con él, su esperanza;

    muere también su ilusión de poder.


Nueva Versión Internacional (NVI)

Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.

DAB Español, Viernes 13 de Marzo

Día 073, DAB Español, Viernes 13 de Marzo Números 19:1-20:29; Lucas 1:1-25; Salmos 56; Proverbios 11:8 (Nueva Versión Internacional (NVI)) ...