Friday, July 3, 2026

DAB Español, Viernes 03 de Julio

Día 184, DAB Español, Viernes 03 de Julio


2 Reyes  22:4-23:30; Hechos 21:37-22:16; Salmos 1; Proverbios 18:11-12 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 22:4-23:30

Nueva Biblia de las Américas

4 «Ve al sumo sacerdote Hilcías para que cuente el dinero traído a la casa del Señor, que los guardianes del umbral han recogido del pueblo, 5 y que lo pongan en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del Señor, y que ellos lo den a los obreros que están asignados en la casa del Señor para reparar los daños de la casa, 6 a los carpinteros, a los constructores y a los albañiles, y para comprar maderas y piedra de cantería para reparar la casa. 7 Pero no se les pedirá cuenta del dinero entregado en sus manos porque obran con fidelidad».


Hallazgo del libro de la ley

8 Entonces el sumo sacerdote Hilcías dijo al escriba Safán: «He hallado el libro de la ley en la casa del Señor». E Hilcías dio el libro a Safán, y este lo leyó. 9 Y el escriba Safán vino al rey, y trajo palabra al rey, diciendo: «Sus siervos han tomado el dinero que se halló en la casa, y lo han puesto en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del Señor». 10 El escriba Safán informó también al rey: «El sacerdote Hilcías me ha dado un libro». Y Safán lo leyó en la presencia del rey.


11 Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. 12 Entonces el rey ordenó al sacerdote Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Micaías[a], al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey: 13 «Vayan, consulten al Señor por mí, por el pueblo y por todo Judá acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado, porque grande es la ira del Señor que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de este libro, haciendo conforme a todo lo que está escrito de nosotros».


14 Entonces el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías fueron a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella. 15 Y ella les dijo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Digan al hombre que los ha enviado a mí: 16 Así dice el Señor: ‘Voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, según todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá. 17 Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con toda la obra de sus manos, por tanto Mi ira arde contra este lugar y no se apagará’”. 18 Pero al rey de Judá que los envió a consultar al Señor, así le dirán: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘En cuanto a las palabras que has oído, 19 porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante del Señor cuando oíste lo que hablé contra este lugar y contra sus habitantes, que vendrían a ser desolación y maldición, y has rasgado tus vestidos y has llorado delante de Mí, ciertamente te he oído’, declara el Señor. 20 ‘Por tanto, te reuniré con tus padres y serás recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no verán todo el mal que Yo voy a traer sobre este lugar’”». Y llevaron la respuesta al rey.


Reformas del rey Josías

23 Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y Jerusalén. 2 Y el rey subió a la casa del Señor, y con él todos los hombres de Judá, todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor; y leyó en su presencia[b] todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa del Señor. 3 Después el rey se puso en pie junto a la columna e hizo pacto delante del Señor de andar en pos del Señor y de guardar Sus mandamientos, Sus testimonios y Sus estatutos con todo su corazón y con toda su alma, para cumplir las palabras de este pacto escritas en este libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.


4 Después el rey ordenó que el sumo sacerdote Hilcías y los sacerdotes de segundo orden y los guardianes del umbral, sacaran del templo del Señor todas las vasijas que se habían hecho para Baal, para la Asera[c] y para todo el ejército de los cielos, y los quemó fuera de Jerusalén en los campos del Cedrón y llevó sus cenizas a Betel[d]. 5 Josías quitó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían nombrado para quemar incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén, también a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a las constelaciones y a todo el ejército de los cielos. 6 Y sacó la Asera de la casa del Señor fuera de Jerusalén, al torrente Cedrón, y la quemó junto al torrente Cedrón; la redujo a polvo y arrojó el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 7 También derribó las casas de los dedicados a la prostitución[e] que estaban en la casa del Señor, donde las mujeres tejían pabellones para la Asera.


8 Entonces Josías trajo a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los lugares altos donde los sacerdotes habían quemado incienso, desde Geba hasta Beerseba, y derribó los lugares altos de las puertas que estaban a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, a la izquierda de la puerta de la ciudad. 9 Sin embargo, los sacerdotes de los lugares altos no podían subir al altar del Señor en Jerusalén, sino que comían panes sin levadura entre sus hermanos. 10 También profanó al Tofet que está en el valle de Ben Hinom, para que nadie hiciera pasar por fuego a su hijo o a su hija para honrar a Moloc.


11 A la entrada de la casa del Señor, junto a la cámara de Natán Melec, el oficial que estaba en las dependencias, quitó los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol, y prendió fuego a los carros del sol. 12 Y los altares que estaban sobre el techo, el aposento alto de Acaz que habían hecho los reyes de Judá, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa del Señor el rey los derribó, los destrozó[f] allí y arrojó su polvo al torrente Cedrón. 13 El rey también profanó los lugares altos que estaban frente a Jerusalén, los que estaban a la derecha del monte de destrucción, que Salomón, rey de Israel, había edificado a Astoret, abominación de los sidonios, y a Quemos, abominación de los moabitas, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 14 Asimismo hizo pedazos los pilares sagrados, derribó las Aseras y llenó sus lugares con huesos humanos.


15 Además, derribó el altar que estaba en Betel y el lugar alto que había hecho Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, o sea, derribó también aquel altar y el lugar alto, destruyó sus piedras, las redujo a polvo y quemó la Asera. 16 Al regresar, Josías vio los sepulcros que estaban allí en el monte, y envió a recoger los huesos de los sepulcros y los quemó sobre el altar, profanándolo, conforme a la palabra del Señor que había proclamado el hombre de Dios que había anunciado estas cosas. 17 Entonces dijo: «¿Qué monumento es este que veo?». Y los hombres de la ciudad le dijeron: «Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Judá y proclamó estas cosas que has hecho contra el altar de Betel». 18 Y él dijo: «Déjenlo en paz; que nadie moleste sus huesos». Así dejaron sus huesos intactos con los huesos del profeta que vino de Samaria.


19 Josías quitó también todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales habían hecho los reyes de Israel provocando a ira al Señor. Les hizo tal y como había hecho en Betel. 20 Y mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que estaban allí, y quemó huesos humanos sobre ellos. Y regresó a Jerusalén.


21 Entonces el rey ordenó a todo el pueblo: «Celebren la Pascua al Señor su Dios como está escrito en este libro del pacto». 22 En verdad que tal Pascua no se había celebrado desde los días de los jueces que gobernaban a Israel, ni en ninguno de los días de los reyes de Israel y de los reyes de Judá. 23 Solo en el año dieciocho del rey Josías fue celebrada esta Pascua al Señor en Jerusalén.


24 Josías también quitó[g] a los adivinos y a los espiritistas, los ídolos domésticos y los otros ídolos, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, con el fin de confirmar las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa del Señor. 25 Y antes de él no hubo rey como él que se volviera al Señor con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés, ni otro como él se levantó después de él.


26 Sin embargo, el Señor no desistió del furor de Su gran ira, ya que ardía Su ira contra Judá a causa de todas las provocaciones con que Manasés lo había provocado. 27 Y el Señor dijo: «También quitaré a Judá de Mi presencia, como he quitado a Israel. Y desecharé a esta ciudad que Yo había escogido, a Jerusalén, y al templo del[h] cual dije: “Mi nombre estará allí”».


28 Los demás hechos de Josías y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 29 En sus días subió Faraón Necao, rey de Egipto, contra el rey de Asiria junto al río Éufrates. Y el rey Josías fue a su encuentro, pero Faraón Necao lo mató en Meguido en cuanto lo vio. 30 Sus siervos llevaron su cuerpo en un carro desde Meguido, lo trajeron a Jerusalén y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de aquella tierra tomó a Joacaz, hijo de Josías, y lo ungieron y lo hicieron rey en lugar de su padre.


Footnotes

22:12 En 2Crón. 34:20, Abdón, hijo de Micaía.

23:2 Lit. a oídos de ellos.

23:4 I.e. deidad femenina.

23:4 I.e. Casa de Dios.

23:7 I.e. como parte del rito pagano.

23:12 O corrió de.

23:24 Lit. consumió.

23:27 Lit. la casa de la.

Hechos 21:37-22:16

Nueva Biblia de las Américas

Defensa de Pablo en Jerusalén

37 Cuando estaban para meterlo en el cuartel, Pablo dijo al comandante: «¿Puedo decirte algo?». Y él dijo*: «¿Sabes griego? 38 ¿Entonces tú no eres el egipcio que hace tiempo[a] levantó una revuelta y sacó los 4,000 hombres de los asesinos[b] al desierto?».


39 Pablo respondió: «Yo soy judío de Tarso de Cilicia, ciudadano de una ciudad no sin importancia. Te suplico que me permitas hablar al pueblo». 40 Cuando el comandante le concedió el permiso, Pablo, de pie sobre las gradas, hizo señal al pueblo con su mano, y cuando hubo[c] gran silencio, les habló en el idioma hebreo[d]:


22 «Hermanos y padres, escuchen mi defensa que ahora presento ante ustedes», decía Pablo.


2 Cuando oyeron que se dirigía a ellos en el idioma hebreo[e], observaron aún más silencio. El continuó*:


Pablo da testimonio de su conversión

3 «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado bajo[f] Gamaliel en estricta conformidad a la ley de nuestros padres[g], siendo tan celoso de Dios como todos ustedes lo son hoy. 4 Perseguí este Camino hasta la muerte, encadenando y echando en cárceles tanto a hombres como a mujeres, 5 de lo cual pueden testificar[h] el sumo sacerdote y todo el Concilio[i] de los ancianos. De ellos recibí cartas para los hermanos[j], y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos[k] a Jerusalén también a los que estaban allá, para que fueran castigados.


6 »Y aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi alrededor. 7 Caí al suelo y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. 8 Y respondí: “¿Quién eres, Señor?”. Y Él me dijo: “Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues”.


9 »Los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron[l] la voz de Aquel que me hablaba. 10 Y yo dije: “¿Qué debo hacer, Señor?”. Y el Señor me dijo: “Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas”.


11 »Pero como yo no veía por causa del resplandor[m] de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entré a Damasco. 12 Y uno llamado Ananías, hombre piadoso según las normas de la ley, y de quien daban buen testimonio todos los judíos que vivían allí, 13 vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: “Hermano Saulo, recibe la vista”. En ese mismo instante[n] alcé los ojos y lo miré.


14 »Y él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha designado[o] para que conozcas Su voluntad, y para que veas al Justo y oigas palabra[p] de Su boca. 15 Porque tú serás testigo Suyo a todos los hombres de lo que has visto y oído. 16 Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando Su nombre”.


Footnotes

21:38 Lit. días.

21:38 O sicarios.

21:40 Lit. ocurrió.

21:40 I.e. arameo judaico.

22:2 I.e. arameo judaico.

22:3 Lit. a los pies de.

22:3 Lit. conforme a la rigidez de la ley ancestral.

22:5 Lit. testificar en mi favor.

22:5 O Sanedrín.

22:5 I.e. judíos.

22:5 Lit. estando atados.

22:9 U oyeron (con entendimiento).

22:11 O de la gloria.

22:13 O Al instante; lit. Y en esa misma hora.

22:14 O escogido.

22:14 O mensaje; lit. voz.

Salmos 1

Nueva Biblia de las Américas

LIBRO PRIMERO

Salmo 1

Contraste entre el justo y los impíos

1 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,

Ni se detiene en el camino de los pecadores,

Ni se sienta en la silla de los escarnecedores,

2 Sino que en la ley del Señor está su deleite,

Y en Su ley medita de día y de noche!

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de agua,

Que da su fruto a su tiempo

Y su hoja no se marchita;

En todo lo que hace, prospera.

4 ¶No así los impíos,

Que son como paja que se lleva el viento.

5 Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio,

Ni los pecadores en la congregación de los justos.

6 Porque el Señor conoce el camino de los justos,

Pero el camino de los impíos perecerá.


Proverbios 18:11-12

Nueva Biblia de las Américas

11 La fortuna del rico es su ciudad fortificada,

Y como muralla alta en su imaginación.

12 Antes de la destrucción el corazón del hombre es altivo,

Pero a la gloria precede la humildad.


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Thursday, July 2, 2026

Efesios 04

Efesios 2 (a continuación) - Reconciliación en Cristo
 1. Los gentiles eran personas despreciadas siendo gente sin pacto.
     Pero, ahora en Cristo Jesús son aceptos.
 2. Él es nuestra paz (no simplemente nos da paz).
 3. Somos miembros de la familia de Dios.
  a) Edificados sobre el fundamento de Cristo y sus ministerios.
  b) En quien todo el edificio va creciendo.
  c) La morada de Dios - La iglesia es su cuerpo.








DAB Español, Jueves 02 de Julio

Día 183, DAB Español, Jueves 02 de Julio


2 Reyes  20:1-22:3; Hechos 21:18-36; Salmos 150; Proverbios 18:9-10 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 20:1-22:3

Nueva Biblia de las Américas

Enfermedad y curación de Ezequías

20 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: «Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque morirás y no vivirás”». 2 Entonces él volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo: 3 «Te ruego, oh Señor, que te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de Ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante Tus ojos». Y Ezequías lloró amargamente.


4 Y antes que Isaías hubiera salido del patio central, vino a él la palabra del Señor, diciendo: 5 «Vuelve y dile a Ezequías, príncipe de Mi pueblo: “Así dice el Señor, Dios de tu padre David: ‘He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; entonces te sanaré. Al tercer día subirás a la casa del Señor. 6 Y añadiré quince años a tu vida[a], y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y defenderé esta ciudad por amor a Mí mismo y por amor a Mi siervo David’”». 7 Entonces Isaías dijo: «Tomen una masa de higos». La tomaron y la pusieron sobre la úlcera, y sanó.


8 Y Ezequías dijo a Isaías: «¿Cuál será la señal de que el Señor me sanará, y de que subiré a la casa del Señor al tercer día?». 9 Respondió Isaías: «Esta será la señal del Señor para ti, de que el Señor hará lo que ha dicho: ¿avanzará la sombra diez grados[b] o retrocederá diez grados[c]?». 10 Y Ezequías respondió: «Es fácil que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados». 11 El profeta Isaías clamó al Señor, y Él hizo volver atrás la sombra diez grados en las gradas por las que había declinado, en las gradas de Acaz.


Ezequías muestra sus tesoros

12 En aquel tiempo Berodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un regalo a Ezequías, porque oyó que Ezequías había estado enfermo. 13 Y Ezequías los escuchó y les mostró toda su casa del tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostrara. 14 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: «¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti?». Y Ezequías respondió: «Han venido de un país lejano, de Babilonia». 15 Y él dijo: «¿Qué han visto en tu casa?». Y Ezequías respondió: «Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado».


16 Entonces Isaías dijo a Ezequías: «Oye la palabra del Señor: 17 “Vienen días cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia; nada quedará”, dice el Señor. 18 “Y algunos de tus hijos que saldrán de ti, los que engendrarás, serán llevados, y serán oficiales[d] en el palacio del rey de Babilonia”». 19 Entonces Ezequías dijo a Isaías: «La palabra del Señor que has hablado es buena. Pues pensaba[e]: ¿No es así, si hay paz y seguridad[f] en mis días?». 20 Los demás hechos de Ezequías y todo su poderío, y cómo hizo el estanque y el acueducto, y trajo agua a la ciudad, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 21 Y durmió Ezequías con sus padres; y su hijo Manasés reinó en su lugar.


Reinado de Manasés

21 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hepsiba. 2 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a las abominaciones de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas. 3 Porque reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había destruido; levantó también altares a Baal e hizo una Asera[g], como había hecho Acab, rey de Israel, y adoró a todo el ejército de los cielos y los sirvió.


4 Edificó además altares en la casa del Señor, de la cual el Señor había dicho: «En Jerusalén pondré Mi nombre». 5 Edificó altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa del Señor. 6 Hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la hechicería, usó la adivinación y trató con adivinos y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del Señor, provocándolo a ira.


7 Colocó la imagen tallada de Asera[h] que él había hecho, en la casa de la cual el Señor había dicho a David y a su hijo Salomón: «En esta casa y en Jerusalén, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondré Mi nombre para siempre. 8 Y haré que nunca más los pies de Israel vaguen fuera de la tierra que di a sus padres, con tal de que cuiden de hacer conforme a todo lo que les he mandado, y conforme a toda la ley que Mi siervo Moisés les ordenó». 9 Pero ellos no escucharon, y Manasés hizo que se extraviaran para que hicieran lo malo, más que las naciones que el Señor había destruido delante de los israelitas.


10 Entonces el Señor habló por medio de Sus siervos los profetas: 11 «Por cuanto Manasés, rey de Judá, ha hecho estas abominaciones, habiendo hecho lo malo más que todo lo que hicieron los amorreos antes de él, haciendo pecar también a Judá con sus ídolos; 12 por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel: “Voy a traer tal calamidad sobre Jerusalén y Judá, que a todo el que oiga de ello le retumbarán ambos oídos. 13 Extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab, y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, limpiándolo y volviéndolo boca abajo. 14 Abandonaré al remanente de Mi heredad y los entregaré en mano de sus enemigos, y serán para presa y despojo para todos sus enemigos; 15 porque han hecho lo malo ante Mis ojos, y han estado provocándome a ira desde el día en que sus padres salieron de Egipto, hasta el día de hoy”».


16 Además, Manasés derramó muchísima sangre inocente hasta llenar a Jerusalén de un extremo a otro, aparte de su pecado con el que hizo pecar a Judá para que hiciera lo malo ante los ojos del Señor. 17 Los demás hechos de Manasés, todo lo que hizo y el pecado que cometió, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 18 Manasés durmió con sus padres, y fue sepultado en el jardín de su casa, en el jardín de Uza; y su hijo Amón reinó en su lugar.


Reinado de Amón

19 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. El nombre de su madre era Mesulemet, hija de Haruz, de Jotba. 20 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, como había hecho su padre Manasés. 21 Pues anduvo en todo el camino en que su padre había andado, sirvió a los ídolos a los que su padre había servido y los adoró. 22 Abandonó al Señor, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino del Señor. 23 Y conspiraron contra él los siervos de Amón y mataron al rey en su casa. 24 Pero el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón, y en su lugar el pueblo de la tierra hizo rey a su hijo Josías. 25 Los demás hechos que Amón hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 26 Amón fue sepultado en su sepulcro en el jardín de Uza; y su hijo Josías reinó en su lugar.


Reinado de Josías

22 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jedida, hija de Adaía, de Boscat. 2 Hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en todo el camino de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda.


3 Y en el año dieciocho del rey Josías, el rey envió al escriba Safán, hijo de Azalía, de Mesulam, a la casa del Señor, diciéndole:


Footnotes

20:6 Lit. tus días.

20:9 O gradas, y así en los vers. 10 y 11.

20:9 O gradas, y así en los vers. 10 y 11.

20:18 O eunucos.

20:19 Lit. dijo.

20:19 O verdad.

21:3 I.e. deidad femenina.

21:7 I.e. deidad femenina.

Hechos 21:18-36

Nueva Biblia de las Américas

18 Al día siguiente Pablo fue[a] con nosotros a ver a Jacobo[b], y todos los ancianos estaban presentes. 19 Después de saludarlos, comenzó a referirles una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles mediante su ministerio.


20 Ellos, cuando lo oyeron, glorificaban a Dios y le dijeron: «Hermano, ya ves cuántos miles[c] hay entre los judíos que han creído, y todos son celosos de la ley. 21 Se les ha contado acerca de ti, que enseñas a todos los judíos entre los gentiles que se aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen[d] las tradiciones. 22 Entonces, ¿qué es lo que se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunirá[e] pues oirán que has venido.


23 »Por tanto, haz esto que te decimos. Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto[f]; 24 tómalos y purifícate junto con ellos, y paga sus gastos[g] para que se rasuren la cabeza. Así todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives ordenadamente, guardando la ley. 25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de todo lo que ha sido sacrificado a los ídolos, de sangre y de comer carne de animales estrangulados y de fornicación».


26 Entonces Pablo tomó consigo a los hombres, y al día siguiente, purificándose[h] junto con ellos, fue al templo, notificando de la terminación de los días de purificación, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos.


El tumulto en el templo

27 Cuando estaban para cumplirse los siete días, los judíos de Asia[i], al verlo en el templo alborotaron a todo el pueblo y le echaron mano, 28 gritando: «¡Hombres de Israel[j], ayúdennos! Este es el hombre que enseña[k] a todos, por todas partes, contra nuestro pueblo, la ley y este lugar. Además, incluso ha traído griegos al templo, y ha profanado este lugar santo». 29 Pues anteriormente habían visto a Trófimo el Efesio con él en la ciudad, y pensaban que Pablo lo había traído al templo.


30 Se alborotó toda la ciudad, y llegó el pueblo corriendo de todas partes[l]. Apoderándose de Pablo lo arrastraron fuera del templo, y al instante cerraron las puertas. 31 Mientras procuraban matarlo, llegó aviso al comandante[m] de la compañía[n] romana que toda Jerusalén estaba en confusión. 32 Inmediatamente tomó consigo algunos soldados y centuriones, y corrió hacia ellos; cuando el pueblo vio al comandante y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.


33 Entonces el comandante llegó y lo arrestó, y ordenó que lo ataran con dos cadenas, y preguntaba quién era y qué había hecho. 34 Pero entre la muchedumbre unos gritaban una cosa y otros otra, y como él no pudo averiguar con certeza los hechos, debido al tumulto, ordenó que llevaran a Pablo al cuartel. 35 Cuando Pablo llegó a las gradas, los soldados tuvieron que cargarlo por causa de la violencia de la turba[o]; 36 porque la multitud del pueblo lo seguía, gritando: «¡Muera!».


Footnotes

21:18 Lit. entró.

21:18 O Santiago, hermano de Jesús.

21:20 Lit. diez miles.

21:21 Lit. ni anden conforme a.

21:22 Algunos mss. antiguos no incluyen: la multitud se reunirá.

21:23 Lit. tienen un voto sobre sí.

21:24 Lit. gasta en ellos.

21:26 O tomó a los hombres el día siguiente y purificándose.

21:27 I.e. provincia occidental de Asia Menor.

21:28 Lit. Hombres de Israel.

21:28 O predica.

21:30 Lit. ocurrió un correr junto de todo el pueblo.

21:31 Gr. quiliarca; i.e. oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.

21:31 I.e. tropa.

21:35 O multitud.

Salmos 150

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 150

Salmo de alabanza

150 ¡Aleluya!

Alaben a Dios en Su santuario;

Alábenlo en Su majestuoso firmamento.

2 Alaben a Dios por Sus hechos poderosos;

Alábenlo según la excelencia de Su grandeza.

3 ¶Alaben a Dios con sonido de trompeta;

Alábenlo con arpa y lira.

4 Alaben a Dios con pandero y danza;

Alábenlo con instrumentos de cuerda y flauta.

5 Alaben a Dios con címbalos sonoros;

Alábenlo con címbalos resonantes.

6 Todo lo que respira alabe al Señor.

¡Aleluya!


Proverbios 18:9-10

Nueva Biblia de las Américas

9 También el que es negligente en su trabajo

Es hermano del que destruye.

10 El nombre del Señor es torre fuerte,

A ella corre el justo y está a salvo[a].


Footnotes

18:10 Lit. es puesto en alto.

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Wednesday, July 1, 2026

DAB Español, Miércoles 01 de Julio

Día 182, DAB Español, Miércoles 01 de Julio


2 Reyes 18:13-19:37; Hechos 21:1-17; Salmos 149; Proverbios 18:8 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 18:13-19:37

Nueva Biblia de las Américas

Invasión de Senaquerib

13 En el año catorce del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó. 14 Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria en Laquis: «He hecho lo malo. Retírate[a] de mí; lo que me impongas, aceptaré». Y el rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, 10.2 toneladas de plata y una tonelada de oro. 15 Y Ezequías le dio toda la plata que se hallaba en la casa del Señor y en los tesoros de la casa del rey. 16 En aquel tiempo Ezequías quitó el oro de las puertas del templo del Señor, y de los postes de las puertas que el mismo Ezequías, rey de Judá, había revestido de oro, y lo entregó al rey de Asiria.


17 Desde Laquis el rey de Asiria envió a Jerusalén, al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces[b] con un gran ejército contra el rey Ezequías. Y subieron y llegaron a Jerusalén. Y cuando subieron, llegaron y se colocaron junto al acueducto del estanque superior que está en la calzada del campo del Batanero[c]. 18 Llamaron al rey, y salió a ellos Eliaquim, hijo de Hilcías, que era mayordomo, con el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf.


19 Entonces el Rabsaces les dijo: «Digan ahora a Ezequías: “Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ‘¿Qué confianza es esta que tú tienes? 20 Tú dices (pero solo son palabras vanas): “Tengo consejo y poder para la guerra”. Pero ahora, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí? 21 Yo sé que tú confías en el báculo de esta caña quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrará en su mano y la traspasará. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él. 22 Pero si ustedes me dicen: “Nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios”, ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitado y ha dicho a Judá y a Jerusalén: “Adorarán delante de este altar en Jerusalén”? 23 Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo[d] con mi señor el rey de Asiria, y yo te daré 2,000 caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos. 24 ¿Cómo, pues, puedes rechazar a un oficial[e] de los menores de los siervos de mi señor, y confiar en Egipto para tener carros y hombres de a caballo? 25 ¿He subido ahora sin el consentimiento del Señor contra este lugar para destruirlo? El Señor me dijo: “Sube contra esta tierra y destrúyela”’”».


26 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: «Le rogamos que hable a sus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos[f], y no nos hable en la lengua de Judá[g] a oídos del pueblo que está sobre la muralla». 27 Pero el Rabsaces les dijo: «¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras solo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y beber su propia orina con ustedes?». 28 El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá, y dijo: «Escuchen la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 Así dice el rey: “Que no los engañe Ezequías, porque él no los podrá librar de mi[h] mano; 30 ni que Ezequías les haga confiar en el Señor, diciendo: ‘Ciertamente el Señor nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria’. 31 No escuchen a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: ‘Hagan la paz conmigo[i] y salgan a mí, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna, 32 hasta que yo venga y los lleve a una tierra como la tierra de ustedes, tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas, tierra de olivos y de miel, para que vivan y no mueran’.


Pero no escuchen a Ezequías porque los engaña, diciendo: ‘El Señor nos librará’. 33 ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria? 34 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim, de Hena y de Iva? ¿Cuándo han librado ellos a Samaria de mi mano? 35 ¿Quiénes de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi mano?”». 36 Pero el pueblo se quedó callado y no le respondió palabra alguna, porque la orden del rey era: «No le respondan». 37 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.


Ezequías y el profeta Isaías

19 Cuando el rey Ezequías oyó esto rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del Señor. 2 Envió entonces a Eliaquim, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, para hablar con el profeta Isaías, hijo de Amoz. 3 Y ellos le dijeron: «Así dice Ezequías: “Este día es día de angustia, de reprensión y de desprecio, pues hijos están para nacer, pero no hay fuerzas para dar a luz. 4 Tal vez el Señor tu Dios oirá todas las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y lo reprenderá por las palabras que el Señor tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda”».


5 Cuando llegaron los siervos del rey Ezequías ante Isaías, 6 este les dijo: «Así dirán a su señor: “Así dice el Señor: ‘No temas por las palabras que has oído, con las que los criados del rey de Asiria me han blasfemado. 7 Yo pondré en él un espíritu, oirá un rumor y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espada’”».


8 Entonces el Rabsaces volvió y halló al rey de Asiria peleando contra Libna, pues había oído que el rey había partido de Laquis. 9 Y les oyó decir acerca de Tirhaca, rey de Cus[j]: «Ha salido a pelear contra ti». Entonces envió de nuevo mensajeros a Ezequías, diciendo: 10 «Así dirán a Ezequías, rey de Judá: “No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria’. 11 Tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones[k], destruyéndolas por completo, ¿y serás tú librado? 12 ¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar? 13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?”».


14 Entonces Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó, y subió a la casa del Señor y la extendió delante del Señor. 15 Y oró Ezequías delante del Señor, y dijo: «Oh Señor, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, solo Tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra. 16 Inclina, oh Señor, Tu oído y escucha; abre, oh Señor, Tus ojos y mira; escucha las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo. 17 En verdad, oh Señor, los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras, 18 y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido. 19 Y ahora, oh Señor, Dios nuestro, líbranos, te ruego, de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que solo Tú, oh Señor, eres Dios».


20 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Lo que me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria, he escuchado”. 21 Esta es la palabra que el Señor ha hablado contra él:


“Te ha despreciado y se ha burlado de ti

La virgen hija de Sión;

Ha movido la cabeza a tus espaldas

La hija de Jerusalén.

22 -”¿A quién has injuriado y blasfemado?

¿Y contra quién has alzado la voz

Y levantado con orgullo tus ojos?

¡Contra el Santo de Israel!

23 -”Por mano de tus mensajeros has injuriado al Señor,

Y has dicho: ‘Con mis numerosos carros

Subí a las cumbres de los montes,

A las partes más remotas del Líbano;

Corté sus altos cedros y sus mejores cipreses,

Y entré en su morada más lejana, en su más frondoso bosque.

24 -’Yo cavé pozos y bebí aguas extranjeras,

Y sequé con la planta de mi pie

Todos los ríos de Egipto’.

25 ¶”¿No has oído?

Hace mucho tiempo que lo hice,

Desde la antigüedad lo había planeado.

Ahora lo he realizado,

Para que conviertas las ciudades fortificadas

En montones de ruinas.

26 -”Sus habitantes, faltos de fuerzas,

Fueron desalentados y humillados;

Vinieron a ser como la vegetación del campo

Y como la hierba verde,

Como la hierba en los techos que se quema

Antes de que haya crecido.

27 -”Pero conozco tu sentarte,

Tu salir y tu entrar,

Y tu furor contra Mí.

28 -”Porque estás lleno de ira contra Mí,

Y porque tu arrogancia[l] ha subido hasta Mis oídos,

Pondré, pues, Mi argolla en tu nariz

Y Mi freno en tus labios,

Y te haré volver por el camino por donde viniste.


29 ”Esto te será por señal: Este año ustedes comerán lo que crezca espontáneamente; el segundo año lo que nazca de por sí, y en el tercer año siembren, sieguen, planten viñas y coman su fruto. 30 Y el remanente de la casa de Judá que se salve, de nuevo echará raíces por debajo y dará fruto por arriba. 31 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sión sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará esto.


32 ”Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: ‘Él no entrará en esta ciudad, ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo, ni levantará terraplén contra ella. 33 Por el camino que vino, por él se volverá, y no entrará en esta ciudad’”, declara el Señor. 34 “Porque defenderé esta ciudad para salvarla por amor a Mí mismo y por amor a Mi siervo David”».


Muerte de Senaquerib

35 Aconteció que aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió a 185,000 en el campamento de los asirios. Cuando los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran cadáveres. 36 Senaquerib, rey de Asiria, salió y regresó a su tierra, y habitó en Nínive. 37 Y mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar Hadón reinó en su lugar.


Footnotes

18:14 Lit. Vuelve.

18:17 I.e. oficiales de alto rango.

18:17 O Lavandero.

18:23 Lit. intercambies promesas.

18:24 O gobernador.

18:26 Lit. oímos.

18:26 Lit. en judío; i.e. en hebreo, y así en el vers. 28.

18:29 Así en algunas versiones antiguas; en heb. su.

18:31 Lit. Hagan conmigo una bendición.

19:9 O Etiopía.

19:11 Lit. tierras.

19:28 Lit. complacencia.

Hechos 21:1-17

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Despedida en Tiro

21 Después de separarnos de ellos, salimos y navegamos con rumbo directo a Cos, al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara. 2 Al encontrar un barco que iba para Fenicia, subimos a bordo y nos hicimos a la vela.


3 Cuando vimos la isla de Chipre, dejándola a la izquierda, navegamos hacia Siria, y desembarcamos en Tiro porque la nave debía dejar allí su cargamento. 4 Después de hallar a los discípulos, nos quedamos allí siete días, y ellos le decían a Pablo, por el Espíritu[a], que no fuera a Jerusalén[b].


5 Pasados aquellos días[c] partimos y emprendimos nuestro viaje mientras que todos ellos, con sus mujeres e hijos, nos acompañaron hasta las afueras de la ciudad. Después de arrodillarnos y orar en la playa, nos despedimos unos de otros. 6 Entonces subimos al barco y ellos regresaron a sus hogares.


Pablo en Cesarea

7 Terminado el viaje desde Tiro, llegamos a Tolemaida, y después de saludar a los hermanos, nos quedamos con ellos un día. 8 Al día siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en la casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con él. 9 Este tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban.


10 Y deteniéndonos allí varios días, descendió de Judea cierto profeta llamado Agabo, 11 quien vino[d] a vernos, y tomando el cinto de Pablo, se ató las manos y los pies, y dijo: «Así dice el Espíritu Santo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles”».


12 Al escuchar esto, tanto nosotros como los que vivían allí[e] le rogábamos que no subiera a Jerusalén. 13 Entonces Pablo respondió: «¿Qué hacen, llorando y quebrantándome el corazón? Porque listo estoy no solo a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús». 14 Como no se dejaba persuadir, dejamos de insistir, diciéndonos: «Que se haga la voluntad del Señor».


15 Después de estos días nos preparamos y comenzamos a subir hacia Jerusalén. 16 Nos acompañaron también algunos de los discípulos de Cesarea, quienes nos condujeron a Mnasón, de Chipre, un antiguo discípulo con quien deberíamos hospedarnos.


Pablo en Jerusalén

17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con regocijo.


Footnotes

21:4 I.e. por causa de impresiones dadas por el Espíritu.

21:4 Lit. que no pusiera el pie en Jerusalén.

21:5 Lit. cuando habíamos completado los días.

21:11 Lit. y viniendo.

21:12 Lit. los del lugar.

Salmos 149

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Salmo 149

Alabe Israel al Señor

149 ¡Aleluya!

Canten al Señor un cántico nuevo,

Y Su alabanza en la congregación de los santos.

2 Alégrese Israel en su Creador;

Regocíjense los hijos de Sión en su Rey.

3 Alaben Su nombre con danza;

Y canten a Él alabanza con pandero y lira.

4 Porque el Señor se deleita en Su pueblo;

Adornará de salvación a los afligidos.

5 ¶Regocíjense de gloria los santos;

Canten con gozo sobre sus camas.

6 Sean las alabanzas de Dios en su boca,

Y una espada de dos filos en su mano,

7 Para ejecutar venganza en las naciones

Y castigo en los pueblos;

8 Para atar a sus reyes con cadenas

Y a sus nobles con grillos de hierro;

9 Para ejecutar en ellos el juicio decretado:

Esto es gloria para todos Sus santos.

¡Aleluya!


Proverbios 18:8

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8 Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,

Y penetran hasta el fondo de las entrañas[a].


Footnotes

18:8 Lit. las cavidades del vientre.

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DAB Español, Viernes 03 de Julio

Día 184, DAB Español, Viernes 03 de Julio 2 Reyes  22:4-23:30; Hechos 21:37-22:16; Salmos 1; Proverbios 18:11-12 (Nueva Biblia de las Améric...