Saturday, April 25, 2026

DAB Español, Domingo 26 de Abril

Día 116, DAB Español, Domingo 26 de Abril


Jueces 6:1-40; Lucas 22:55-23:10; Salmos 95-96; Proverbios 14:5-6 (Reina-Valera 1960 (RVR1960))










Jueces 6

Reina-Valera 1960

Llamamiento de Gedeón

6 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. 2 Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. 3 Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. 4 Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. 5 Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla. 6 De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.


7 Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, 8 Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. 9 Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; 10 y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.


11 Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. 12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. 13 Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. 14 Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? 15 Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. 16 Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. 17 Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo. 18 Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.


19 Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina. 20 Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así. 21 Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista. 22 Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. 23 Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. 24 Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom;[a] el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.


25 Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; 26 y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado. 27 Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.


28 Por la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortada la imagen de Asera que estaba junto a él, y el segundo toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar edificado. 29 Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás: 30 Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la imagen de Asera que estaba junto a él. 31 Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él: ¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar. 32 Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, esto es: Contienda Baal contra él, por cuanto derribó su altar.


33 Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel. 34 Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando este tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él. 35 Y envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también se juntaron con él; asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí, los cuales salieron a encontrarles.


36 Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, 37 he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. 38 Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. 39 Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. 40 Y aquella noche lo hizo Dios así; solo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.


Footnotes

Jueces 6:24 Esto es, Jehová es paz.

Lucas 22:55-23:10

Reina-Valera 1960

55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También este estaba con él. 57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. 59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también este estaba con él, porque es galileo. 60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.


Jesús escarnecido y azotado

(Mt. 26.67-68; Mr. 14.65)

63 Y los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él y le golpeaban; 64 y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro, y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó? 65 Y decían otras muchas cosas injuriándole.


Jesús ante el concilio

(Mt. 26.59-66; Mr. 14.55-64; Jn. 18.19-24)

66 Cuando era de día, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al concilio, diciendo: 67 ¿Eres tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis; 68 y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis. 69 Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios. 70 Dijeron todos: ¿Luego eres tú el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy. 71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio necesitamos? porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca.


Jesús ante Pilato

(Mt. 27.1-2,11-14; Mr. 15.1-5; Jn. 18.28-38)

23 Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato. 2 Y comenzaron a acusarle, diciendo: A este hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey. 3 Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices. 4 Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. 5 Pero ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.


Jesús ante Herodes

6 Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo. 7 Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén. 8 Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal. 9 Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió. 10 Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia.


Salmos 95-96

Reina-Valera 1960

Cántico de alabanza y de adoración

95 Venid, aclamemos alegremente a Jehová;


Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.


2 Lleguemos ante su presencia con alabanza;


Aclamémosle con cánticos.


3 Porque Jehová es Dios grande,


Y Rey grande sobre todos los dioses.


4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra,


Y las alturas de los montes son suyas.


5 Suyo también el mar, pues él lo hizo;


Y sus manos formaron la tierra seca.


6 Venid, adoremos y postrémonos;


Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.


7 Porque él es nuestro Dios;


Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.


Si oyereis hoy su voz,


8 No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba,


Como en el día de Masah en el desierto,


9 Donde me tentaron vuestros padres,


Me probaron, y vieron mis obras.


10 Cuarenta años estuve disgustado con la nación,


Y dije: Pueblo es que divaga de corazón,


Y no han conocido mis caminos.


11 Por tanto, juré en mi furor


Que no entrarían en mi reposo.


Cántico de alabanza

(1 Cr. 16.23-33)

96 Cantad a Jehová cántico nuevo;


Cantad a Jehová, toda la tierra.


2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre;


Anunciad de día en día su salvación.


3 Proclamad entre las naciones su gloria,


En todos los pueblos sus maravillas.


4 Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;


Temible sobre todos los dioses.


5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;


Pero Jehová hizo los cielos.


6 Alabanza y magnificencia delante de él;


Poder y gloria en su santuario.


7 Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos,


Dad a Jehová la gloria y el poder.


8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre;


Traed ofrendas, y venid a sus atrios.


9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;


Temed delante de él, toda la tierra.


10 Decid entre las naciones: Jehová reina.


También afirmó el mundo, no será conmovido;


Juzgará a los pueblos en justicia.


11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;


Brame el mar y su plenitud.


12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;


Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,


13 Delante de Jehová que vino;


Porque vino a juzgar la tierra.


Juzgará al mundo con justicia,


Y a los pueblos con su verdad.


Proverbios 14:5-6

Reina-Valera 1960

5 El testigo verdadero no mentirá;


Mas el testigo falso hablará mentiras.


6 Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla;


Mas al hombre entendido la sabiduría le es fácil.


Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Reina-Valera 1960 ® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Si desea más información visite americanbible.org, unitedbiblesocieties.org, vivelabiblia.com, unitedbiblesocieties.org/es/casa/, www.rvr60.bible


Friday, April 24, 2026

DAB Español, Sábado 25 de Abril

Día 115, DAB Español, Sábado 25 de Abril


Jueces 4:1-5:31; Lucas 22:35-54; Salmos 94; Proverbios 14:3-4 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










Jueces 4-5

Traducción en lenguaje actual

Débora y Barac

4 Después de la muerte de Ehud, los israelitas volvieron a pecar contra Dios. 2 Por eso él permitió que los venciera Jabín, un rey cananeo que gobernaba en la ciudad de Hasor. El jefe del ejército de Jabín se llamaba Sísara, y vivía en la ciudad de Haróset-goím. 3 Jabín tenía novecientos carros de hierro, y durante veinte años trató a los israelitas con crueldad y violencia, hasta que ellos le suplicaron a Dios que los salvara.


4 En esa época una profetisa llamada Débora era jefe de los israelitas. Débora era esposa de Lapidot, 5 y acostumbraba sentarse bajo una palmera, conocida como la Palmera de Débora, que estaba en las montañas de la tribu de Efraín, entre Ramá y Betel. Los israelitas iban a verla para que les solucionara sus problemas.


6 Cierto día, ella mandó llamar a Barac hijo de Abinóam, que vivía en Quedes, un pueblo de la tribu de Neftalí, y le dijo:


—El Dios de Israel, que es el Dios verdadero, te ordena reunir en el monte Tabor a diez mil hombres de las tribus de Neftalí y de Zabulón. 7 Dios hará que Sísara, el jefe del ejército de Jabín, vaya al arroyo Quisón para atacarte con sus soldados y sus carros. Pero Dios les dará a ustedes la victoria.


8 Barac le respondió:


—Iré solamente si tú me acompañas. De otra manera, no iré.


9 Entonces Débora dijo:


—Está bien, te acompañaré. Pero quiero que sepas que no serás tú quien mate a Sísara. Dios le dará ese honor a una mujer.


Y Débora se fue a Quedes con Barac, 10 donde éste reunió un ejército con diez mil hombres de las tribus de Zabulón y de Neftalí. 11 Por su parte, Héber el quenita, que era descendiente del suegro de Moisés, se había separado de su tribu y se había ido a vivir cerca de Quedes, junto al roble de Saanaim.


12 Cuando Sísara se enteró de que Barac se dirigía al monte Tabor, 13 reunió a sus novecientos carros de hierro y a todos sus soldados. Salieron de Haróset-goím y marcharon hasta el arroyo Quisón. 14 Entonces Débora le dijo a Barac: «¡En marcha, que hoy Dios te dará la victoria sobre Sísara! ¡Y Dios mismo va al frente de tu ejército!»


Barac bajó del monte Tabor, al frente de sus diez mil soldados. 15 Cuando Barac y sus hombres atacaron, Dios causó confusión entre los carros y los soldados de Sísara. Hasta el mismo Sísara se bajó de su carro y huyó a pie. 16 Barac, mientras tanto, persiguió a los soldados y a los carros hasta Haróset-goím. Aquel día murieron todos los soldados de Sísara. Ni uno solo quedó con vida.


17 Sísara huyó a pie hasta la carpa de Jael, la esposa de Héber, porque el rey Jabín era amigo de la familia de Héber. 18 Jael salió a recibirlo y le dijo: «Pase por aquí, señor. No tenga miedo».


Entonces él entró en la carpa, y ella lo escondió detrás de una cortina. 19 Como Sísara tenía mucha sed, le pidió a Jael que le diera agua. Ella destapó la jarra donde guardaba la leche, y le dio a beber. Después volvió, para esconder a Sísara, 20 y él le dijo: «Quédate a la entrada de la carpa. Si alguien pregunta quién está aquí adentro, dile que no hay nadie».


21 Sísara estaba tan cansado que se quedó profundamente dormido. Entonces Jael tomó un martillo y una estaca de la carpa, y sin hacer ruido se acercó hasta donde estaba Sísara; allí le atravesó la cabeza con la estaca, hasta clavarla en la tierra. Así murió Sísara.


22 Cuando llegó Barac buscando a Sísara, Jael salió a recibirlo y le dijo: «Ven y te mostraré al hombre que buscas». Barac entró en la carpa, y vio a Sísara tendido en el suelo, con la estaca clavada en la cabeza. 23-24 De esta manera Dios les dio la victoria a los israelitas, que en aquel día atacaron con todo al rey Jabín hasta destruirlo.


La canción de Débora y Barac

5 Aquel día Débora y Barac cantaron esta canción:


2 «¡Den gracias a Dios, jefes israelitas!

¡Den gracias a Dios todos ustedes,

pues se dispusieron a luchar por él!


3 »¡Préstenme atención

reyes y gobernantes!

Mi canto y mi música

son para el verdadero Dios,

el Dios de Israel.


4 »Cuando tú, mi Dios,

te fuiste de Seír,

cuando te marchaste

de los campos de Edom,

la tierra tembló,

el cielo se estremeció,

y las nubes dejaron caer su lluvia.

5 El monte Sinaí

y todas las montañas

temblaron ante el Dios de Israel.


6 »En la época de Samgar y de Jael,

eran muy peligrosos los caminos,

la gente andaba por veredas angostas;

7 los campesinos no podían cultivar sus tierras.

Entonces yo, Débora,

me levanté para defender a Israel,

como defiende una madre a sus hijos.


8 »Dios mío,

cuando nos enviaste la guerra

por haber adorado a otros dioses,

de entre cuarenta mil soldados

no se levantó ningún valiente.


9 »Te doy gracias, Dios mío,

y felicito a los jefes de Israel,

a los pocos valientes

que se ofrecieron a luchar.


10 »¡Canten victoria todos ustedes,

los pobres y los ricos de Israel!

11 ¡En todo rincón de la ciudad

el pueblo celebra los triunfos de Dios,

y las victorias de su pueblo Israel!


12 »¡Arriba, Débora, vamos!

¡Canta una canción!

¡Vamos, Barac hijo de Abinóam!

¡Encierra a tus prisioneros!


13 »Los jefes israelitas bajaron,

y se unieron al pueblo de Dios

para luchar contra el poderoso enemigo.

14 De la tierra de los amalecitas

bajaron los de Efraín;

detrás de ti, Débora,

marcharon los de Benjamín.

Se te unieron los jefes de Maquir,

y los gobernantes de Zabulón.

15 Los jefes de Isacar te acompañaron,

y apoyaron a Barac

en la batalla del valle.

Pero los de la tribu de Rubén

16 prefirieron quedarse a cuidar las ovejas,

que acompañarte a la batalla.

17 Las tribus al otro lado del Jordán

se quedaron en sus tierras de Galaad.

Los de Dan y de Aser

se quedaron en los puertos,

cuidando sus barcos.

18 Pero los de Zabulón y Neftalí

arriesgaron sus vidas

en los campos de batalla.


19 »Luego, en Taanac,

junto al arroyo Meguido,

vinieron a pelear los reyes cananeos.

Pero volvieron con las manos vacías.

20 ¡Hasta las estrellas del cielo

lucharon contra Sísara!

21 El antiguo arroyo de Quisón

barrió con todos nuestros enemigos.


»¡Adelante, siempre adelante!

¡Yo, Débora, marcharé con poder!


22 »Los caballos de Sísara

salieron a galope tendido;

¡sus cascos retumbaban como relámpagos!

23 Y anunció el ángel de Dios:

“¡Que Dios castigue

a los habitantes de Meroz!

Porque no vinieron a ayudar

al ejército de Dios,

¡no quisieron luchar por él!”


24 »¡Bendita seas Jael,

esposa de Héber el quenita!

¡Bendita entre todas las mujeres de Israel!

25 Sísara te pidió agua y tú le diste leche

para hacerlo caer en un sueño profundo.

26 Con una mano tomaste una estaca,

y con la otra, un martillo.

De un golpe le aplastaste la cabeza.

27 Sísara se desplomó entre tus piernas.

¡Quedó tendido en el piso!


28 »La madre de Sísara, afligida,

se asoma por la ventana y pregunta:

“¿Por qué tarda tanto mi hijo?

¿Por qué no se oyen sus caballos?”

29 Las sirvientas más sabias le responden;

y ella misma se repite estas palabras:

30 “Seguramente se están repartiendo

lo que ganaron en la guerra:

Una o dos mujeres para cada capitán,

telas de muchos colores para Sísara,

uno o dos pañuelos bordados en colores

para adornarse el cuello...”.


31 »Y Débora y Barac

terminaron su canto así:

¡Dios mío,

que sean destruidos tus enemigos,

pero que tus amigos brillen

como el sol de mediodía!»


Después de eso hubo cuarenta años de paz en todo el territorio.


Lucas 22:35-54

Traducción en lenguaje actual

Los discípulos no entienden a Jesús

35 Luego, Jesús les preguntó a sus discípulos:


—¿Recuerdan cuando los envié a anunciar las buenas noticias y les dije que no llevaran dinero, ni mochila ni sandalias? Díganme, ¿les hizo falta algo?


Ellos le respondieron:


—No Señor, nada nos faltó.


36 Entonces Jesús les dijo:


—Pues bien, yo ahora les digo: el que tenga dinero, que lo traiga; y si tiene mochila, que la lleve con él. Si alguno no tiene espada, que venda su manto y se compre una.


37 »La Biblia dice acerca de mí: “Y fue considerado un criminal”. Les aseguro que pronto me pasará eso.


38 Los discípulos dijeron:


—Señor, aquí tenemos dos espadas.


Y él les contestó:


—¡Ustedes no me entienden! Pero ya no hablemos más de esto.


Jesús ora con mucha tristeza

39 Jesús salió de la ciudad y se fue al Monte de los Olivos, como era su costumbre. Los discípulos lo acompañaron.


40 Cuando llegaron al lugar, Jesús les dijo: «Oren, para que puedan soportar las dificultades que tendrán.»


41 Jesús se alejó un poco de los discípulos, se arrodilló y oró a Dios: 42-44 «Padre, ¡cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero que no suceda lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»[a]


45 Cuando Jesús terminó de orar, regresó a donde estaban los discípulos y los encontró durmiendo, pues estaban tan tristes que les había dado sueño. 46 Entonces les dijo: «¿Por qué duermen? ¡Levántense y oren, para que puedan soportar las dificultades que tendrán!»


Los enemigos apresan a Jesús

47 Jesús estaba hablando todavía cuando llegó Judas, uno de los doce discípulos. Con él venían muchos hombres. Judas se acercó para besar a Jesús. 48 Pero Jesús le dijo: «¡Judas! ¿Con un beso me traicionas a mí, el Hijo del hombre?»


49 Cuando los discípulos vieron lo que iba a pasar, le dijeron a Jesús:


—Señor, ¿los atacamos con la espada?


50 Entonces uno de ellos sacó su espada y le cortó una oreja al sirviente del jefe de los sacerdotes. 51 Pero Jesús dijo:


—¡Alto! ¡No peleen!


Luego, tocó la oreja del sirviente y lo sanó.


52 Los que habían llegado a arrestar a Jesús eran los sacerdotes principales, los capitanes de la guardia del templo y los líderes del pueblo. Jesús les dijo: «¿Por qué han venido con cuchillos y palos, como si yo fuera un ladrón? 53 Todos los días estuve enseñando en el templo delante de ustedes, y nunca me arrestaron. Pero, bueno, el diablo los controla a ustedes, y él les mandó que lo hicieran ahora, porque es en la oscuridad cuando ustedes actúan.»


Pedro niega que conoce a Jesús

54 Los que arrestaron a Jesús lo llevaron al palacio del jefe de los sacerdotes. Pedro los siguió desde lejos.


Footnotes

Lucas 22:42 43  En ese momento, un ángel bajó del cielo para darle fuerzas. 44  Jesús sufría mucho, pero oraba con más fuerza que antes. Su sudor caía al suelo como grandes gotas de sangre. Estos versículos no aparecen en los mss. más antiguos.

Salmos 94

Traducción en lenguaje actual

Dios es un juez justo

SALMO 94 (93)

94 1-2 Dios mío,

tú eres el juez de la tierra;

¡hazte presente,

entra en acción,

y castiga a los culpables!

¡Dales su merecido a los orgullosos!


3 Dios mío,

¡basta ya de malvados,

basta ya de sus burlas!

4 Todos ellos son malhechores;

¡son unos habladores y orgullosos!

¡Se creen la gran cosa!

5 Aplastan y afligen

a tu pueblo elegido:

6 matan a las viudas,

asesinan a los huérfanos,

masacran a los refugiados,

7 y aun se atreven a decir:

«El Dios de Israel

no se da cuenta de nada».


8 Gente torpe,

quiero que entiendan esto;

¿cuándo van a comprenderlo?

9 Si Dios nos dio

la vista y el oído,

¡de seguro él puede ver y oír!

10 ¡Cómo no va a castigar

el que corrige a las naciones!

¡Como no va a saber

el que nos instruye a todos!

11 ¡Bien sabe nuestro Dios

las tonterías que se nos ocurren!


12 Mi Dios,

tú bendices a los que corriges,

a los que instruyes en tu ley,

13 para que enfrenten tranquilos

los tiempos difíciles;

en cambio, a los malvados

se les echará en la tumba.

14 Tú, mi Dios,

jamás abandonarás a tu pueblo.

15 Los jueces volverán a ser justos,

y la gente honrada los imitará.


16 Cuando los malvados me atacaron,

nadie se levantó a defenderme;

¡nadie se puso de mi parte

y en contra de los malhechores!

17 Si tú no me hubieras ayudado,

muy pronto habría perdido la vida;

18 pero te llamé

al sentir que me caía,

y tú, con mucho amor,

me sostuviste.

19 En medio de mis angustias

y grandes preocupaciones,

tú me diste consuelo y alegría.


20 Tú no puedes ser amigo

de gobernantes corruptos,

que violan la ley

y hacen planes malvados.

21 Esa clase de gobernantes

siempre está haciendo planes

contra la gente honrada,

y dicta sentencia de muerte

contra la gente inocente.

22-23 Esa gente es tan malvada

que acabarás por destruirla.


Pero tú, mi Dios,

eres mi más alto escondite;

¡eres como una roca

en la que encuentro refugio!


Proverbios 14:3-4

Traducción en lenguaje actual

3 Es de tontos hablar con orgullo;

es de sabios ser de pocas palabras.


4 Sin las herramientas apropiadas,

el trabajo no da fruto;

con buenas herramientas

se saca mejor provecho.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

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DAB Español, Domingo 26 de Abril

Día 116, DAB Español, Domingo 26 de Abril Jueces 6:1-40; Lucas 22:55-23:10; Salmos 95-96; Proverbios 14:5-6 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)) ...