Sunday, August 23, 2026

DAB Español, Domingo 23 de Agosto

Día 235, DAB Español, Domingo 23 de Agosto


Job 8:1-11:20; 1 Corintios 15:1-28; Salmos 38; Proverbios 21:28-29 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Job 8-11

Nueva Versión Internacional

Primer discurso de Bildad

8 A esto respondió Bildad de Súah:


2 «¿Hasta cuándo seguirás hablando así?

    ¡Tus palabras son un viento huracanado!

3 ¿Acaso Dios pervierte la justicia?

    ¿Acaso tuerce el derecho el Todopoderoso?

4 Si tus hijos pecaron contra Dios,

    él les dio lo que su pecado merecía.

5 Pero si tú buscas a Dios,

    si diriges tu súplica al Todopoderoso,

6 y si eres puro e intachable,

    él saldrá en tu defensa[a]

    y te restablecerá en el lugar que te corresponde.

7 Modestas parecerán tus primeras riquezas,

    comparadas con tu prosperidad futura.


8 »Pregunta a las generaciones pasadas;

    averigua lo que descubrieron sus antepasados.

9 Nosotros nacimos ayer y nada sabemos;

    nuestros días en este mundo son como una sombra.

10 Pero ellos te instruirán, te lo harán saber;

    compartirán contigo su experiencia.

11 ¿Puede crecer el papiro donde no hay pantano?

    ¿Pueden crecer los juncos donde no hay agua?

12 Aunque estén floreciendo y nadie los haya cortado,

    se marchitan antes que otra hierba.

13 Tal es el destino de los que se olvidan de Dios;

    así termina la esperanza de los impíos.

14 Muy frágiles[b] son sus esperanzas;

    han puesto su confianza en una telaraña.

15 No podrán sostenerse cuando se apoyen en ella;

    no quedarán en pie cuando se prendan de sus hilos.

16 Son como plantas frondosas expuestas al sol,

    que extienden sus ramas por todo el jardín:

17 hunden sus raíces en torno a un montón de piedras

    y buscan arraigarse entre ellas.

18 Pero si las arrancan de su sitio,

    ese lugar negará haberlas visto.

19 ¡Así termina su alegría de vivir

    y del suelo brotan otras plantas!


20 »Dios no rechaza a quien es íntegro

    ni brinda su apoyo a quien hace el mal.

21 Pondrá de nuevo risas en tu boca

    y gritos de alegría en tus labios.

22 Tus enemigos se cubrirán de vergüenza

    y desaparecerán las moradas de los malvados».


Tercer discurso de Job

9 Job entonces respondió:


2 «Aunque sé muy bien que esto es cierto,

    ¿cómo puede un mortal justificarse ante Dios?

3 Si uno quisiera disputar con él,

    de mil cosas no podría responderle una sola.

4 Profunda es su sabiduría, vasto su poder.

    ¿Quién puede desafiarlo y salir bien librado?

5 Él mueve montañas sin que estas lo sepan,

    y en su enojo las trastorna.

6 Él remueve los cimientos de la tierra

    y hace que se estremezcan sus columnas.

7 Reprende al sol y su brillo se apaga;

    eclipsa la luz de las estrellas.

8 Él se basta para extender los cielos;

    somete a su dominio las olas del mar.

9 Él creó la Osa Mayor y el Orión,

    las Pléyades y las constelaciones del sur.

10 Él realiza maravillas insondables,

    portentos que no pueden contarse.

11 Si pasara junto a mí, no podría verlo;

    si se alejara, no alcanzaría a percibirlo.

12 Si de algo se adueñara, ¿quién lo haría desistir?

    ¿Quién puede cuestionar sus actos?

13 Dios no contiene su enojo;

    aun Rahab y sus secuaces se postran a sus pies.


14 »¿Cómo entonces podré yo responderle?

    ¿Dónde hallar palabras para contradecirle?

15 Aunque fuera yo inocente, no puedo defenderme;

    de mi Juez solo puedo pedir misericordia.

16 Y aunque lo llamara y me respondiera,

    no creo que me concedería audiencia.

17 Me despedazaría con una tormenta

    y por la menor cosa multiplicaría mis heridas.

18 No me dejaría recobrar el aliento;

    más bien, me saturaría de amargura.

19 Si de fuerza se trata, ¡él es más poderoso!

    Si es cuestión de juicio, ¿quién lo[c] hará comparecer?

20 Aun siendo inocente, me condenará mi boca;

    aun siendo íntegro, resultaré culpable.


21 »Soy íntegro, pero ya no me importa;

    tengo en poco mi propia vida.

22 Todo es lo mismo; por eso digo:

    “Al íntegro y al malvado destruye por igual”.

23 Si alguna plaga acarrea la muerte repentina,

    él se burla de la angustia del inocente.

24 Si algún malvado se apodera de un terreno,

    él tapa los ojos a los jueces.

    Si no lo hace él, ¿entonces quién?


25 »Transcurren mis días con más rapidez que un corredor;

    vuelan sin que hayan conocido la dicha.

26 Se deslizan como barcas de papiro,

    como veloces águilas al caer sobre su presa.

27 Si acaso digo: “Olvidaré mi queja,

    cambiaré de expresión, esbozaré una sonrisa”,

28 me queda el miedo de tanto sufrimiento,

    pues bien sé que no me consideran inocente.

29 Y ya que me tienen por culpable,

    ¿para qué voy a luchar en vano?

30 Aunque me bañe con jabón[d]

    y me limpie las manos con lejía,

31 tú me lanzarás al muladar,

    ¡y hasta mis ropas me aborrecerán!


32 »Dios no es hombre como yo,

    para que le responda y juntos comparezcamos ante un tribunal.

33 ¡No hay un mediador aquí

    que decida el caso entre nosotros dos!

34 ¡No hay quien aleje de mí la vara de Dios

    para que ya no me asuste su terror!

35 Quisiera hablar sin temor,

    pero no puedo hacerlo.


10 »¡Ya estoy harto de esta vida!

    Por eso doy rienda suelta a mi queja;

    desahogo la amargura de mi alma.

2 Le he dicho a Dios: No me condenes.

    Dime qué es lo que tienes contra mí.

3 ¿Te parece bien el oprimirme

    y despreciar la obra de tus manos

    mientras te muestras complaciente ante los planes del malvado?

4 ¿Son tus ojos los de un simple mortal?

    ¿Ves las cosas como las vemos nosotros?

5 ¿Son tus días como los nuestros,

    tus años como los de un mortal,

6 para que andes investigando mis faltas

    y averiguándolo todo acerca de mi pecado?

7 ¡Tú bien sabes que no soy culpable

    y que de tus manos no tengo escapatoria!


8 »Tú me hiciste con tus propias manos;

    tú me diste forma.

¿Vas ahora a cambiar de parecer

    y a ponerle fin a mi vida?

9 Recuerda que tú me hiciste del barro;

    ¿vas ahora a devolverme al polvo?

10 ¿No fuiste tú quien me derramó como leche,

    quien me hizo cuajar como queso?

11 Fuiste tú quien me vistió de carne y piel,

    quien me tejió con huesos y tendones.

12 Me diste vida, me favoreciste con tu amor

    y tu cuidado ha guardado mi espíritu.


13 »Pero una cosa guardaste en tu corazón,[e]

    y sé muy bien que la tuviste en mente:

14 Que si yo peco, tú me vigilas

    y no pasas por alto mi pecado.

15 Si soy culpable, ¡ay de mí!

    Si soy inocente, no puedo levantar mi cabeza.

¡Lleno estoy de vergüenza,

    y consciente de mi aflicción!

16 Si me levanto, me acechas como un león

    y despliegas contra mí tu gran poder.

17 Contra mí presentas nuevos testigos,

    contra mí acrecientas tu enojo.

    ¡Una tras otra, tus tropas me atacan!


18 »¿Por qué me hiciste salir del vientre?

    ¡Quisiera haber muerto sin que nadie me viera!

19 ¡Preferiría no haber existido

    y haber pasado del vientre a la tumba!

20 ¿Acaso mis contados días no llegan ya a su fin?

    ¡Déjame disfrutar de un momento de alegría

21 antes de mi partida sin regreso

    a la tierra de las sombras y de la densa oscuridad,

22 al país de la más profunda de las noches,

    al país de las sombras y del caos,

    donde aun la luz se asemeja a las tinieblas!».


Primer discurso de Zofar

11 A esto respondió Zofar de Namat:


2 «¿Quedará sin respuesta toda esta palabrería?

    ¿Resultará inocente este hablador?

3 ¿Todo ese discurso nos dejará callados?

    ¿Te burlarás sin que nadie te reprenda?

4 Tú afirmas: “Mi postura es la correcta;

    soy puro a los ojos de Dios”.

5 ¡Cómo me gustaría que Dios interviniera

    y abriera sus labios contra ti

6 para mostrarte los secretos de la sabiduría,

    pues esta tiene dos lados![f]

Sabrías entonces que buena parte de tu pecado

    Dios no lo ha tomado en cuenta.


7 »¿Puedes adentrarte en los misterios de Dios

    o alcanzar la perfección[g] del Todopoderoso?

8 Son más altos que los cielos;

    ¿qué puedes hacer?

Son más profundos que el abismo;[h]

    ¿qué puedes saber?

9 Son más extensos que toda la tierra;

    ¡son más anchos que todo el mar!


10 »Si viene y te pone en un calabozo,

    y luego te llama a cuentas,

    ¿quién lo hará desistir?

11 Bien conoce Dios a la gente sin escrúpulos;

    cuando percibe el mal, no lo pasa por alto.

12 ¡El necio llegará a ser sabio

    cuando de un asno salvaje nazca un hombre![i]


13 »Pero si le entregas tu corazón

    y hacia él extiendes las manos,

14 si te apartas del pecado que has cometido

    y en tu morada no das cabida al mal,

15 entonces podrás llevar la frente en alto

    y mantenerte firme y libre de temor.

16 Ciertamente olvidarás tus pesares

    o los recordarás como el agua que pasó.

17 Tu vida será más radiante que el sol de mediodía

    y la oscuridad será como el amanecer.

18 Vivirás tranquilo, porque hay esperanza;

    estarás protegido[j] y dormirás confiado.

19 Descansarás sin temer a nadie

    y muchos querrán ganarse tu favor.

20 Pero los ojos de los malvados se apagarán;

    no tendrán escapatoria.

    ¡Su esperanza es exhalar el último suspiro!».


Footnotes

8:6 saldrá en tu defensa. Alt. velará por ti.

8:14 frágiles. Palabra de difícil traducción.

9:19 lo (LXX); me (TM).

9:30 jabón. Alt. nieve.

10:13 corazón. En la Biblia se usa para designar el asiento de las emociones, pensamientos y voluntad, es decir, el proceso de toma de decisiones del ser humano.

11:6 esta tiene dos lados. Frase de difícil traducción.

11:7 alcanzar la perfección. Alt. llegar hasta los límites.

11:8 abismo. Lit. Seol.

11:12 cuando … hombre. Alt. cuando los asnos salvajes nazcan domesticados.

11:18 estarás protegido. Alt. mirarás en torno tuyo (TM).

1 Corintios 15:1-28

Nueva Versión Internacional

La resurrección de Cristo

15 Ahora, hermanos, quiero recordarles las buenas noticias que les prediqué, las mismas que recibieron y en las cuales se mantienen firmes. 2 Mediante estas buenas noticias son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.


3 Porque ante todo[a] les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, 4 que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras, 5 que se apareció a Cefas y luego a los doce. 6 Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto.[b] 7 Luego se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles, 8 y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.


9 Admito que yo soy el más insignificante de los apóstoles y que ni siquiera merezco ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y la gracia que él me concedió no se quedó sin fruto. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. 11 En fin, ya sea que se trate de mí o de ellos, esto es lo que predicamos y esto es lo que ustedes han creído.


La resurrección de los muertos

12 Ahora bien, si se predica que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de ustedes que no hay resurrección? 13 Si no hay resurrección, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado. 14 Y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación no sirve para nada, como tampoco la fe de ustedes. 15 Aún más, resultaríamos falsos testigos de Dios por haber testificado que Dios resucitó a Cristo, lo cual no habría sucedido si en verdad los muertos no resucitan. 16 Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. 17 Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es ilusoria y todavía están en sus pecados. 18 En este caso, también están perdidos los que murieron en Cristo. 19 Si la esperanza que tenemos en Cristo fuera solo para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los mortales.


20 Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. 21 De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. 22 Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir, 23 pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, cuando él venga, los que le pertenecen. 24 Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino a Dios el Padre, luego de destruir todo dominio, autoridad y poder. 25 Porque es necesario que Cristo reine hasta someter a todos sus enemigos a su dominio. 26 El último enemigo que será destruido es la muerte, 27 pues Dios «ha puesto todo bajo sus pies».[c] Al decir que «todo» ha quedado sometido a su dominio, es claro que no se incluye a Dios mismo, quien todo lo sometió a Cristo. 28 Y cuando todo le sea sometido, entonces el Hijo mismo se someterá a aquel que le sometió todo, para que Dios sea todo en todos.


Footnotes

15:3 ante todo. Alt. al principio.

15:6 han muerto. Lit. duermen.

15:27 Sal 8:6.

Salmos 38

Nueva Versión Internacional

Salmo de David, para las ofrendas memoriales.

38 Señor, no me reprendas en tu enojo

    ni me castigues en tu ira.

2 Porque tus flechas me han atravesado

    y sobre mí ha caído tu mano.

3 Por causa de tu indignación no hay nada sano en mi cuerpo;

    por causa de mi pecado no me quedan huesos sanos.

4 Mis maldades me abruman,

    son una carga demasiado pesada para mí.


5 Por causa de mi insensatez

    mis llagas hieden y supuran.

6 Estoy agobiado, del todo abatido;

    todo el día ando afligido.

7 Mi espalda está llena de dolores punzantes;

    no hay nada sano en mi cuerpo.

8 Me siento débil, completamente deshecho;

    mi corazón gime angustiado.


9 Ante ti, Señor, están todos mis deseos;

    no te son un secreto mis suspiros.

10 Late mi corazón con violencia,

    las fuerzas me abandonan,

    hasta la luz de mis ojos se apaga.

11 Mis amigos y vecinos se apartan de mis llagas;

    mis parientes se mantienen a distancia.

12 Tienden sus trampas los que quieren matarme;

    maquinan mi ruina los que buscan mi mal

    y todo el día urden engaños.


13 Pero yo, como un sordo, no escucho;

    como un mudo, no respondo.

14 Soy como los que no oyen

    ni pueden hablar para defenderse.

15 Yo, Señor, espero en ti;

    tú, Señor y Dios mío, serás quien responda.

16 Tan solo pido que no se burlen de mí,

    que cuando tropiece no se crean superiores.


17 Estoy por desfallecer;

    el dolor no me deja un solo instante.

18 Voy a confesar mi iniquidad,

    pues mi pecado me angustia.

19 Mis enemigos son muchos y poderosos;

    abundan los que me odian sin motivo.

20 Por hacer el bien, me pagan con el mal;

    por procurar lo bueno, se ponen en mi contra.


21 Señor, no me abandones;

    Dios mío, no te alejes de mí.

22 Señor de mi salvación,

    ¡ven pronto en mi ayuda!


Proverbios 21:28-29

Nueva Versión Internacional

28 El testigo falso perecerá;

    pero quien sabe escuchar siempre podrá hablar.


29 El malvado es inflexible en sus decisiones;

    el justo examina[a] su propia conducta.


Footnotes

21:29 examina (LXX, Qumrán y varios mss. hebreos); ordena (TM).

Nueva Versión Internacional (NVI)

Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.



Friday, August 21, 2026

DAB Español, Sábado 22 de Agosto

Día 234, DAB Español, Sábado 22 de Agosto


Job 4:1-7:21; 1 Corintios 14:18-40; Salmos 37:29-40; Proverbios 21:27 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










Job 4-7

La Palabra (Hispanoamérica)

Dios retribuye

4 Elifaz de Temán respondió así:

2 ¿Aguantarás si te dirigen la palabra?

¿Pero quién puede frenar una respuesta?

3 Tú, que a tantos dabas lecciones,

que fortalecías los brazos débiles,

4 que animabas al vacilante con tus consejos,

que robustecías las rodillas temblorosas,

5 ¿ahora que te toca, flaqueas?

¿Te llega el turno y te asustas?

6 ¿No ponías tu confianza en tu piedad?

¿No ponías la esperanza en tu honradez?

7 ¿Recuerdas a un inocente destruido?

¿Has visto a algún justo exterminado?

8 Yo he visto que quien cultiva maldad

y siembra desgracia, eso cosecha.

9 Echa Dios su aliento y perecen,

los consume el resoplido de su cólera.

10 Ruge el león, gruñe la fiera,

pero a los cachorros les arrancan los dientes.

11 Muere el león cuando no tiene presa,

las crías de la leona se dispersan.

12 Me llegó una palabra furtiva,

escuché su suave susurro;

13 entre pesadillas y visiones nocturnas,

cuando el sopor rinde a los humanos,

14 el terror y la agitación me atenazaron,

se estremecieron todos mis huesos.

15 Un viento rozó mi rostro,

se erizó el vello de mi cuerpo.

16 Allí estaba, no lo reconocí,

pero su imagen permanecía ante mí.

Una voz rasgó el silencio:

17 ¿“Puede un mortal ser justo ante Dios,

un ser humano ser puro ante su Hacedor”?

18 Si ni siquiera confía en sus siervos,

y hasta en sus mensajeros ve defectos,

19 ¿qué decir de los que moran entre adobes,

en casas construidas sobre barro?

¡Se los aplasta igual que a la polilla!

20 De la mañana al atardecer se derrumban,

desaparecen sin que a nadie le importe;

21 les arrancan los vientos de su tienda

y mueren por falta de sabiduría.


5 Anda, grita, a ver quién te responde,

¿a qué santo vas ahora a recurrir?

2 Al necio lo mata el despecho,

y al simple lo remata la envidia.

3 He visto a un necio echar raíces

y de pronto hundirse su morada,

4 a sus hijos metidos en problemas,

acosados en un juicio, sin defensa.

5 El hambriento devorará su cosecha

—Dios se la quitará de entre los dientes—

y el sediento beberá sus bienes.

6 Pues la desgracia no germina del polvo,

ni brota de la tierra el sufrimiento;

7 nace para el dolor el ser humano

como las chispas que se alzan volando.

8 Yo que tú apelaría a Dios,

confiaría a Dios mi causa.

9 Él hace prodigios misteriosos,

realiza maravillas sin cuento:

10 derrama lluvia sobre la tierra,

envía el agua a los campos;

11 pone a los humildes en lo alto,

en lugar seguro a los afligidos;

12 frustra los planes del astuto,

hace que fracasen sus intrigas;

13 enreda en su astucia a los sabios,

arruina los planes tortuosos;

14 en pleno día se topan con tinieblas,

van a tientas lo mismo que de noche.

15 Pero salva al pobre de lenguas afiladas,

lo libra de manos opresoras;

16 así el indigente vive con esperanza,

pues la maldad cierra su boca.

17 ¡Dichoso aquel a quien Dios corrige!

No rechaces la lección del Todopoderoso,

18 porque hiere, pero pone la venda,

golpea, pero él mismo cura.

19 Seis veces te salva de apuros

y a la séptima te evita los males;

20 no te dejará morir en plena carestía,

en plena refriega te librará de la espada;

21 te pondrá a salvo del azote de la lengua,

sin miedo a que se cierna el desastre.

22 Te reirás de carestías y desastres,

no tendrás miedo a las fieras salvajes;

23 pactarás con los espíritus del campo,

tendrás paz con las bestias salvajes;

24 disfrutarás de la paz de tu tienda,

verás prosperar tus propiedades;

25 conocerás una numerosa progenie,

nutrida como la hierba del campo;

26 bajarás a la tumba ya maduro,

como manojo de trigo en sazón.

27 Hemos comprobado que todo esto es cierto;

haz caso y aprende la lección.


Consuelos vanos para la miseria humana

6 Job respondió así:

2 Si se pudiera calcular mi dolor

junto con mis males en una balanza,

3 pesarían más que la arena del mar;

por eso desatino al hablar.

4 Llevo clavadas en mí

las flechas del Todopoderoso;

mi garganta absorbe su veneno,

los terrores de Dios me acechan.

5 ¿Rebuzna el onagro al ver la hierba?,

¿muge el buey a la vista del forraje?

6 ¿Come alguien lo soso sin sal

o saca gusto al jugo de malva?

7 Lo que mi boca se negaba a comer

es ahora mi alimento de enfermo.

8 Ojalá se cumpliese mi petición

y Dios respondiese a mi esperanza:

9 que tuviese a bien triturarme

y arrancase mi trama con su mano.

10 Me serviría por lo menos de consuelo,

aun torturado sin piedad me alegraría

pues nunca he rechazado las palabras del Santo.

11 ¿Me quedan fuerzas para esperar

o tengo una meta que me impulsa a seguir?

12 ¿Soy acaso fuerte como las rocas

o es acaso mi cuerpo de bronce?

13 Ya no puedo valerme por mí mismo

y no espero que alguien me auxilie.

14 El enfermo cuenta con la piedad de su amigo,

aunque no tema al Todopoderoso;

15 pero mis hermanos me engañan como un torrente,

como una rambla cuando ha pasado la riada.

16 Cuando se funde el hielo [los torrentes] bajan turbios,

crecidos con la nieve derretida;

17 pero llega el estiaje y se secan,

el calor reseca su cauce;

18 las huellas de su curso se difuminan,

desaparecen cuando penetran en el desierto.

19 Los divisan las caravanas de Temá,

los buscan los comerciantes de Sabá;

20 mas su esperanza acaba frustrada:

al llegar se sienten defraudados.

21 También ustedes son nada,

ven un desastre y tiemblan.

22 ¿Acaso les he pedido algo

o me he aprovechado de sus bienes

23 para que me libraran de manos enemigas

o me rescataran de manos violentas?

24 Si me explican las cosas, callaré;

háganme ver en qué me he equivocado;

25 los argumentos razonados persuaden,

¿pero qué demuestran las razones de ustedes?

26 ¡Creen que un discurso zanja una cuestión

y que sólo es viento la voz desesperada!

27 Serían capaces de rifarse un huérfano,

de poner precio a su propio amigo.

28 Mírenme ahora frente a frente,

que no he de mentirles a la cara.

29 Vuelvan, y que no haya trampas;

vuelvan, que sigue intacta mi honradez.

30 ¿Perciben malicia en mi lengua?

¿No distingo lo que es falso cuando hablo?


7 El ser humano cumple un servicio en la tierra,

son sus días los de un jornalero;

2 como el esclavo, busca la sombra;

como el jornalero, espera su salario.

3 Yo he heredado meses baldíos,

me han asignado noches de agobio.

4 Me acuesto y pienso: ¿cuándo me levantaré?

La noche se alarga sin medida

y me harto de dar vueltas hasta el alba;

5 mi cuerpo está cubierto de gusanos y costras,

la piel se me rasga y supura.

6 Corren mis días con toda rapidez,

se consumen, vacíos de esperanza.

7 Recuerda que mi vida es un soplo,

que mis ojos no verán ya la dicha.

8 Los ojos que me ven no me verán,

me buscarás con la mirada y no estaré.

9 Igual que nube que pasa y se disipa

es el que baja al reino de los muertos;

ya no volverá a subir;

10 ya no regresará a su casa,

ni su morada lo reconocerá.

11 Así que no pondré freno a mi lengua,

hablará mi espíritu angustiado,

me quejaré henchido de amargura.

12 ¿Soy acaso el Mar o el Dragón

para que tú me pongas un guardián?

13 Cuando pienso que el lecho será mi alivio,

que la cama adormecerá mis gemidos,

14 entonces me aterras con sueños,

entonces me atemorizas con pesadillas.

15 Preferiría morir asfixiado;

antes la muerte que vivir así.

16 ¡Qué más da! Si no viviré para siempre,

déjame en paz; mis días son un soplo.

17 ¿Qué es el ser humano para que de él te ocupes,

para que te muestres interesado por él,

18 para que le pases revista por la mañana

y a cada instante lo examines?

19 ¿Por qué no dejas de vigilarme?

¡Ni tragar saliva me permites!

20 Si he pecado, ¿en qué te afecta,

Vigía de los humanos?

¿Por qué me conviertes en tu blanco

y me has considerado tu carga?

21 ¿Por qué no perdonas mi culpa

y pasas por alto mi ofensa?

Pues pronto me acostaré en el polvo;

me buscarás, pero ya no estaré.


1 Corintios 14:18-40

La Palabra (Hispanoamérica)

18 Yo, por mi parte, le agradezco a Dios el poder hablar ese lenguaje misterioso mejor que cualquiera de ustedes. 19 Con todo, cuando nos reunimos en asamblea, prefiero decir cinco palabras inteligibles e instructivas, a pronunciar diez mil en un lenguaje ininteligible.


20 Hermanos, no se comporten como niños al razonar. Tengan, sí, la inocencia del niño en lo que atañe al mal; pero, en cuanto a sus propios razonamientos, sean personas hechas y derechas. 21 Está escrito en la ley: En otros idiomas y por boca de extranjeros hablaré a este pueblo, y ni siquiera así me escucharán, dice el Señor. 22 El don, pues, de hablar un lenguaje misterioso tiene carácter de signo para los incrédulos, no para los creyentes. En cambio, el don de comunicar mensajes de parte de Dios está destinado a los creyentes, más bien que a los incrédulos. 23 Supongamos que toda la comunidad de creyentes se reúne en asamblea y que todos se expresan en ese lenguaje misterioso. Si en ese momento entra un simple fiel o un no creyente, pensará que están locos. 24 Por el contrario, si ese simple fiel o ese no creyente entra mientras todos están comunicándose mensajes de parte de Dios, es muy posible que entre todos le hagan recapacitar y reconocer sus pecados, 25 dejando al descubierto sus más íntimos secretos. Caerá entonces de rodillas y adorará a Dios, proclamando que Dios se encuentra verdaderamente entre ustedes.


Normas prácticas para el buen funcionamiento de la asamblea

26 Concretando, hermanos: cuando se reúnen, no hay inconveniente en que uno cante, otro enseñe, otro comunique una revelación, otro hable un lenguaje misterioso, otro, en fin, interprete ese lenguaje. Pero que todo se encamine al provecho espiritual. 27 Si se trata de hablar un lenguaje misterioso, que lo hagan dos o, a lo sumo, tres; y, además, por turno y contando con alguien que interprete lo que dicen. 28 Si no hay tal intérprete, guárdese silencio en la asamblea y hable cada uno consigo mismo y con Dios.


29 En cuanto a los que comunican mensajes de parte Dios, que hablen dos o tres, y los demás limítense a dar su parecer. 30 Pero si uno de los asistentes recibe mientras tanto una revelación, deberá callarse el que está hablando. 31 Todos pueden, con tal que lo hagan por turno, comunicar los mensajes recibidos de Dios, para que todos aprendan y sean exhortados. 32 Por lo demás, el don de comunicar estos mensajes divinos debe estar controlado por los que tienen ese don, 33 pues no quiere Dios el desorden, sino la paz.


Como es costumbre en las demás comunidades cristianas, 34 las mujeres deben guardar silencio en la asamblea; no les está, pues, permitido tomar la palabra, sino que deben mostrar el debido respeto, como manda la ley. 35 Si desean saber algo, que se lo pregunten en casa a sus maridos, porque no está bien que la mujer hable en la asamblea.


36 Tengan en cuenta que no partió de ustedes la palabra de Dios, ni son ustedes los únicos en haberla recibido. 37 Quien presuma de recibir mensajes de parte de Dios o de ser persona animada por el Espíritu, deberá reconocer que esto que les escribo es mandato del Señor. 38 Y si no lo reconoce, que no se haga ilusiones de ser él reconocido.


39 En una palabra, hermanos: ambicionen el don de comunicar mensajes de parte Dios, aunque sin cerrar el paso a quienes hablan un lenguaje misterioso. 40 En cualquier caso, háganlo todo de forma conveniente y ordenada.


Salmos 37:29-40

La Palabra (Hispanoamérica)

29 Los justos poseerán la tierra

y habitarán en ella por siempre.

30 La boca del justo vierte sabiduría,

su lengua proclama la justicia.

31 La ley del Señor está en su corazón

y sus pies no tropiezan.

32 El malvado acecha al justo

y pretende darle muerte.

33 Pero el Señor no lo pondrá en sus manos,

no dejará que lo condenen en el juicio.

34 Espera en el Señor, respeta su camino;

él te alzará para que heredes la tierra

y tú contemplarás el exterminio del malvado.

35 Yo vi a un malvado engreído,

ufanándose como un cedro frondoso;

36 pero volví a pasar y no estaba,

lo estuve buscando y no lo encontré.

37 Observa al bueno, mira al honrado,

porque al pacífico le aguarda un mañana;

38 pero los pecadores serán aniquilados,

el futuro de los malvados se desvanecerá.

39 Del Señor viene la salvación de los justos,

él es su refugio en tiempo de angustia.

40 El Señor los ayuda y los libra,

los libra de los malvados y los salva,

porque han puesto en él su confianza.


Proverbios 21:27

La Palabra (Hispanoamérica)

27 Sacrificio de malvados es abominable,

y más si se ofrece con doblez.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España



DAB Español, Domingo 23 de Agosto

Día 235, DAB Español, Domingo 23 de Agosto Job 8:1-11:20; 1 Corintios 15:1-28; Salmos 38; Proverbios 21:28-29 (Nueva Versión Internacional (...