Sunday, September 20, 2026

DAB Español, Domingo 20 de Septiembre

Día 263, DAB Español, Domingo 20 de Septiembre


Isaías 33:14-36:22; Gálatas 5:13-26; Salmos 64; Proverbios 23:23 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










Isaías 33:14-36:22

Nueva Biblia de las Américas

14 Aterrados están los pecadores en Sión,

El temblor se ha apoderado de los impíos.

¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor?

¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?

15 El que anda en justicia y habla con sinceridad,

El que rehúsa la ganancia injusta[a],

Y se sacude las manos[b] para que no retengan soborno;

El que se tapa los oídos para no oír del derramamiento de sangre,

Y cierra los ojos para no ver el mal.

16 Ese morará en las alturas,

En la peña inconmovible[c] estará su refugio[d];

Se le dará su pan,

Tendrá segura su agua.

17 ¶Tus ojos contemplarán al Rey en Su hermosura,

Verán una tierra muy lejana.

18 Tu corazón meditará en el terror, y dirá:

«¿Dónde está el que cuenta?

¿Dónde está el que pesa?

¿Dónde está el que cuenta las torres?».

19 No verás más al pueblo feroz,

Pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende[e],

De lengua tartamuda, que nadie comprende[f].

20 Contempla a Sión, ciudad de nuestras fiestas señaladas.

Tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud,

Tienda que no será plegada,

Cuyas estacas no serán arrancadas nunca más,

Ni rotas ninguna de sus cuerdas.

21 Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros

Lugar de ríos y de anchos canales,

Por donde no andará embarcación de remos,

Ni nave potente por él pasará.

22 Porque el Señor es nuestro juez,

El Señor es nuestro legislador,

El Señor es nuestro rey;

Él nos salvará.

23 Se han aflojado tus cuerdas;

No pueden sostener firme el mástil

Ni entesar la vela.

Entonces será repartida la presa de un abundante botín.

Los cojos se llevarán los despojos.

24 Ningún habitante dirá: «Estoy enfermo».

Al pueblo que allí[g] habita, le será perdonada su iniquidad.


Juicio contra las naciones

34 Acérquense, naciones, para oír, y escuchen, pueblos.

Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de él brota.

2 Porque el enojo del Señor es contra todas las naciones,

Y Su furor contra todos sus ejércitos.

Las ha destruido por completo[h],

Las ha entregado a la matanza.

3 Sus muertos serán arrojados,

De sus cadáveres subirá el hedor,

Y las montañas serán empapadas[i] con su sangre.

4 Todo el ejército de los cielos se consumirá[j],

Y los cielos se enrollarán como un pergamino.

También todos sus ejércitos se marchitarán

Como se marchita la hoja de la vid,

O como se marchita la de la higuera.

5 Porque Mi espada está embriagada en el cielo,

Descenderá para hacer juicio sobre Edom

Y sobre el pueblo que Yo he dedicado a la destrucción[k].

6 La espada del Señor está llena de sangre,

Está llena[l] de sebo, de la sangre de corderos y de machos cabríos,

De sebo de los riñones de carneros.

Porque el Señor tiene un sacrificio en Bosra,

Y una gran matanza en la tierra de Edom.

7 Con ellos caerán[m] búfalos

Y novillos junto con toros.

Así su tierra se embriagará de sangre,

Y su polvo será engrasado[n] de sebo.

8 Porque es día de venganza del Señor,

Año de retribución para la causa[o] de Sión.

9 Los torrentes de Edom se convertirán en brea,

Su polvo en azufre,

Y su tierra será brea ardiente.

10 No se apagará ni de noche ni de día,

Su humo subirá para siempre.

De generación en generación permanecerá desolada,

Nunca jamás pasará nadie por ella.

11 Pero el pelícano[p] y el erizo la poseerán,

El búho y el cuervo habitarán en ella.

Dios extenderá sobre ella el cordel de desolación[q]

Y la plomada[r] del vacío.

12 Sus nobles (y allí no hay ninguno

A quien puedan proclamar rey)

Y todos sus príncipes serán nada.

13 Espinos crecerán en sus palacios[s],

Ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas[t].

Será también guarida de chacales

Y morada[u] de crías de avestruz.

14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas[v],

El macho cabrío[w] llamará a los de su especie.

Sí, el monstruo nocturno[x] se establecerá allí,

Y encontrará para sí lugar de reposo.

15 Allí la serpiente anidará y pondrá sus huevos,

Los incubará y juntará su cría bajo su sombra.

También allí se juntarán los halcones[y],

Cada uno con su compañera.

16 ¶Busquen en el libro del Señor, y lean:

Ninguno de ellos faltará,

Ninguno carecerá de su compañera.

Porque Su[z] boca lo ha mandado,

Y Su Espíritu los ha reunido.

17 Él les ha echado suertes,

Y Su mano les ha repartido la tierra[aa] con el cordel.

La poseerán para siempre;

De generación en generación morarán en ella.


Futuro glorioso de Sión

35 El desierto y el lugar desolado se alegrarán,

Y se regocijará el Arabá[ab] y florecerá;

Como el azafrán[ac]

2 Florecerá copiosamente

Y se regocijará en gran manera y gritará de júbilo.

La gloria del Líbano le será dada,

La majestad del Carmelo y de Sarón.

Ellos verán la gloria del Señor,

La majestad de nuestro Dios.

3 Fortalezcan las manos débiles

Y afiancen las rodillas vacilantes.

4 Digan a los de corazón tímido:

«Esfuércense, no teman,

Pues su Dios viene con venganza;

La retribución[ad] vendrá de Dios mismo,

Mas Él los salvará».

5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegos,

Y los oídos de los sordos se destaparán.

6 El cojo entonces saltará como un ciervo,

Y la lengua del mudo gritará de júbilo,

Porque aguas brotarán en el desierto

Y arroyos en el Arabá[ae].

7 La tierra abrasada[af] se convertirá en laguna,

Y el secadal en manantiales de aguas.

En la guarida de chacales, su lugar de descanso,

La hierba se convertirá en cañas y juncos.

8 Allí habrá una calzada, un camino,

Y será llamado Camino de Santidad.

El inmundo no viajará por él,

Sino que será para el que ande en ese camino.

Los necios no vagarán por él.

9 Allí no habrá león,

Ni subirá por él bestia feroz;

Estos no se hallarán[ag] allí.

Sin embargo, por allí andarán los redimidos.

10 Volverán los rescatados del Señor,

Entrarán en Sión con gritos de júbilo,

Con alegría eterna sobre sus cabezas.

Gozo y alegría alcanzarán,

Y huirán la tristeza y el gemido.


Invasión de Senaquerib

36 Y aconteció que en el año catorce del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó. 2 El rey de Asiria envió desde Laquis a Jerusalén, al Rabsaces[ah] con un gran[ai] ejército, contra el rey Ezequías. Y se colocó junto al acueducto del estanque superior que está en la calzada del campo del Batanero[aj]. 3 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de[ak] la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron a recibirlo.


4 Y el Rabsaces les dijo: «Digan ahora a Ezequías: “Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ‘¿Qué confianza es esta que tú tienes[al]? 5 Yo digo[am]: “Tu consejo y poderío para la guerra solo son palabras vacías[an]”. Ahora pues, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí? 6 Yo sé que tú confías en el báculo de esta caña quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrará en su mano[ao] y la traspasará. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él. 7 Pero si me dicen: “Nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios”, ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitado y ha dicho a Judá y a Jerusalén: “Adoren delante de este altar”?


8 ’Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo[ap] con mi señor el rey de Asiria, y yo te daré 2,000 caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos. 9 ¿Cómo, pues, puedes rechazar a[aq] un oficial[ar] de los menores de los siervos de mi señor, y confiar[as] en Egipto para tener carros y hombres de a caballo? 10 ¿He subido ahora sin el consentimiento del Señor contra esta tierra para destruirla? El Señor me dijo: “Sube contra esta tierra y destrúyela”’”».


11 Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: «Le rogamos que usted hable a sus siervos en arameo porque nosotros lo entendemos[at], y no nos hable en la lengua de Judá[au] a oídos del pueblo que está sobre la muralla». 12 Pero el Rabsaces dijo: «¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras solo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y a beber su propia orina con ustedes?».


13 El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá: «Escuchen las palabras del gran rey, el rey de Asiria. 14 Así dice el rey: “Que no los engañe Ezequías, porque él no los podrá librar. 15 Que tampoco Ezequías los haga confiar en el Señor, diciendo: ‘Ciertamente el Señor nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria’. 16 No escuchen a Ezequías”, porque así dice el rey de Asiria: “Hagan la paz conmigo[av] y salgan a mí, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna, 17 hasta que yo venga y los lleve a una tierra como su tierra, tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas. 18 Cuidado, no sea que Ezequías los engañe, diciendo: ‘El Señor nos librará’. ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria? 19 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim? ¿Cuándo han librado ellos a Samaria de mi mano? 20 ¿Quiénes de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi mano?”».


21 Pero ellos se quedaron callados y no le respondieron palabra alguna; porque el rey había dado un mandato al pueblo diciéndole: «No le respondan». 22 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.


Footnotes

33:15 Lit. de explotadores.

33:15 Lit. palmas.

33:16 Lit. las fortalezas de peñas.

33:16 O baluarte.

33:19 Lit. de profundidad de labios, sin oír.

33:19 Lit. no hay entendimiento.

33:24 Lit. en ella.

34:2 O ha dedicado al anatema.

34:3 Lit. se disolverán.

34:4 Lit. se pudrirán.

34:5 Lit. el pueblo de mi anatema.

34:6 Lit. engordada.

34:7 Lit. descenderán.

34:7 Lit. engordado.

34:8 O controversia.

34:11 O búho.

34:11 O sin forma.

34:11 Lit. las piedras.

34:13 O ciudadelas.

34:13 O fortalezas.

34:13 Lit. recinto.

34:14 O animales aulladores.

34:14 O el demonio.

34:14 Heb. Liliz.

34:15 O milanos.

34:16 Así en los M.M.M.; en el T.M., mi.

34:17 Lit. a ella.

35:1 O desierto.

35:1 O croco.

35:4 Lit. recompensa.

35:6 O desierto.

35:7 O El espejismo.

35:9 Lit. no se hallará.

36:2 I.e. copero mayor.

36:2 Lit. pesado.

36:2 O del Lavandero.

36:3 O que estaba sobre.

36:4 Lit. en que confías.

36:5 Los M.M.M., otros mss. y 2Rey. 18:20 dicen: Tú dices.

36:5 Lit. palabra de los labios.

36:6 Lit. palma.

36:8 Lit. intercambies promesas.

36:9 Lit. volver el rostro de.

36:9 O gobernador.

36:9 Lit. confiar para ti mismo.

36:11 Lit. oímos.

36:11 Lit. judío; i.e. Hebreo; y así en el vers. 13.

36:16 Lit. Hagan conmigo una bendición.

Gálatas 5:13-26

Nueva Biblia de las Américas

La libertad y el amor

13 Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros. 14 Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». 15 Pero si ustedes se muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado, no sea que se consuman unos a otros.


Conflicto entre el Espíritu y la carne

16 Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra[a] el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen. 18 Pero si son guiados por el Espíritu, no están bajo la ley. 19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, 20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, 21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.


El fruto del Espíritu en la conducta cristiana

22 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad[b], 23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.


25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu[c]. 26 No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.


Footnotes

5:17 O la carne tiene un deseo intenso contra.

5:22 O fe.

5:25 O sigamos también al Espíritu.

Salmos 64

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 64

Oración pidiendo protección divina

Para el director del coro. Salmo de David.

64 Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja;

Guarda mi vida del terror del enemigo.

2 Escóndeme de los planes secretos de los malhechores,

Del asalto de los obradores de iniquidad,

3 Que afilan su lengua como espada,

Y lanzan palabras amargas como flecha,

4 Para herir en oculto al íntegro;

Lo hieren repentinamente, y no temen.

5 Se aferran en propósitos malignos;

Hablan de tender trampas en secreto,

Y dicen: «¿Quién las verá?».

6 Traman injusticias, diciendo:

«Estamos listos con una trama bien concebida;

Pues los pensamientos del hombre y su corazón son profundos».

7 ¶Pero Dios les disparará con flecha;

Repentinamente serán heridos.

8 Vuelven su lengua tropezadero contra sí mismos;

Todos los que los vean moverán la cabeza.

9 Entonces todos los hombres temerán,

Declararán la obra de Dios

Y considerarán sus hechos.

10 El justo se alegrará en el Señor, y en Él se refugiará;

Y todos los rectos de corazón se gloriarán.


Proverbios 23:23

Nueva Biblia de las Américas

23 Compra la verdad y no la vendas,

Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.


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Friday, September 18, 2026

DAB Español, Sábado 19 de Septiembre

Día 262, DAB Español, Sábado 19 de Septiembre


Isaías 30:12-33:13; Gálatas 5:1-12; Salmos 63; Proverbios 23:22 (Nueva Biblia Viva (NBV))










Isaías 30:12-33:13

Nueva Biblia Viva

12 Esto es lo que responde el Santo de Israel:


«Ya que desprecian lo que digo, y en cambio confían en fraudes y mentiras, y no quieren arrepentirse, 13 inesperada calamidad les sobrevendrá, como muro alto y agrietado que está a punto de derrumbarse. 14 Como a plato frágil los aplastará Dios, sin tenerles misericordia. No quedará pedazo de tamaño suficiente que sirva para llevar brasas del fogón, ni un poquito de agua del pozo».


15 Porque el Señor Dios, el Santo de Israel dice:


«Sólo volviéndose a mí y confiando en mí serán salvados. En la quietud y confianza en mí está su fuerza, pero nada de eso tendrán. 16 “No”, dicen, “de Egipto obtendremos auxilio, ellos nos darán veloces caballos para entrar en batalla”. ¡Pero la única velocidad que percibirán será la de sus enemigos que los persiguen! 17 Uno de ellos perseguirá a mil de ustedes, cinco de ellos serán suficientes para esparcirlos a ustedes hasta que no queden ni dos juntos. Ustedes serán como árboles solitarios en las cumbres de los montes lejanos».


18 Pero el Señor aún espera que acudan a él para poder demostrarles su amor. Él los conquistará para bendecirlos, tal como lo ha dicho, porque el Señor es fiel a su promesa. Bienaventurados son cuantos esperan confiados en la ayuda del Señor.


19 ¡Oh, pueblo mío de Jerusalén, no llores más, pues al oír el clamor de tu llanto él derramará su gracia sobre ustedes, él les responderá! 20 Aunque les dé pan de adversidad y agua de aflicción, estará con ustedes para enseñarles. Con sus propios ojos verán a su Maestro. 21 Y si abandonan las sendas de Dios y se extravían, escucharán tras ustedes una voz que dirá:


―No, este es el camino, caminen por aquí.


22 Y destruirán todos sus ídolos de plata y todas sus imágenes de oro, y arrojarán todo como inmundicia que les repugna tocar.


―¡Uf!, les dirán, ¡fuera!


23 Entonces Dios los bendecirá con lluvia en el tiempo de la siembra y con grandes cosechas y abundantes pastos para su ganado. 24 Los bueyes y los burros que aran la tierra comerán trigo cuya paja será llevada por el viento. 25 En aquel día en que Dios intervenga para destruir a sus enemigos, les dará corrientes de agua que bajarán de cada monte y collado. 26 La luna será tan brillante como el sol, y la luz de este más esplendorosa que la de siete días claros. Así será el tiempo cuando el Señor comience a sanar a su pueblo y a curarle las heridas que le causó.


27 Miren, de lejos acude el Señor, ardiendo en ira, rodeado de espeso humo que sube. Tiene los labios llenos de furor y sus palabras consumen como fuego. 28 Su ira se derrama como torrente sobre todos ellos para arrasarlos. Zarandeará a las altivas naciones como si estuvieran en un tamiz; luego les pondrá una brida y las llevará al patíbulo.


29 Pero el pueblo de Dios entonará un cántico de solemne gozo, como los que se entonan de noche en las fiestas sagradas. A su pueblo se le alegrará el corazón como cuando un flautista guía al grupo de peregrinos que se dirigen a Jerusalén, al monte del Señor, la Roca de Israel. 30 Y el Señor hará oír su majestuosa voz y descargará su potente brazo sobre sus enemigos con gran indignación, con llamas consumidoras, torbellinos, tremendas tormentas e inmensos granizos.


31 La voz del Señor castigará a los asirios, quienes le habían servido de vara de castigo. 32 Y cuando el Señor los hiera, su pueblo celebrará con música y cantos. 33 Hace tiempo está lista la hoguera funeraria de Moloc, el dios asirio, listo el montón de leña. El aliento del Señor como fuego de volcán la encenderá.


Ay de los que confían en Egipto

31 ¡Ay de quienes corren a Egipto en busca de ayuda y confían en su poderosa caballería y sus carros, en vez de poner la mirada en el Santo de Israel y consultarlo a él! 2 Por su sabiduría, el Señor enviará grandes males a su pueblo y no cambiará de opinión. Se alzará contra ellos por el mal que han hecho, y también a sus aliados los aplastará. 3 Porque estos egipcios no son más que hombres, ¡no son Dios! ¡Débil carne son sus caballos, y no espíritus poderosos! Cuando el Señor cierre el puño ante ellos, tropezarán y caerán en medio de aquellos a quienes procuran ayudar. Juntos sufrirán la derrota.


4-5 Pero el Señor me ha dicho esto:


Cuando un león, aunque sea cachorro, mata una oveja, no se cuida de los gritos y ruidos del pastor, devora sin detenerse. De igual manera vendrá el Señor y combatirá sobre el monte Sion. ¡No habrá quien lo amedrente! El Señor Todopoderoso se cernirá sobre Jerusalén como ave que revolotea en torno a su nido. Descenderá a la ciudad y la librará.


6 ¡Por lo tanto, oh pueblo mío, por más que ustedes sean malvados rebeldes, vengan, vuélvanse a Dios! 7 Yo sé que vendrá el día glorioso en que cada uno de ustedes arroje sus ídolos de oro e imágenes de plata que en su tiempo de iniquidad se habían hecho. 8 Y los asirios serán destruidos, pero no por espada manejada por algún hombre: ¡la espada de Dios los herirá! Se llenarán de pánico y huirán, y los vigorosos mancebos asirios serán llevados como esclavos. 9 Hasta sus generales temblarán aterrorizados y huirán al ver las banderas de guerra de Israel, dice el Señor. Porque la llama de Dios arde vivamente en Jerusalén.


El reino de justicia

32 ¡Miren, un rey justo viene acompañado de príncipes honrados! 2 Él protegerá a Israel de la tormenta y el viento, le dará refrigerio como río en el desierto, como la refrescante sombra de una potente roca en tierra calurosa y árida. 3 Entonces por fin se abrirán los ojos de Israel para ver a Dios, el pueblo escuchará la voz de su Dios. 4 Hasta los alborotadores estarán llenos de sensatez y comprensión, y los que tartamudean inseguros, hablarán con toda claridad.


5 En aquellos días no serán admirados los descreídos, los charlatanes. Los ricos estafadores no serán tenidos por hombres generosos y sobresalientes. 6 Todo el mundo sabrá con sólo verlo quién es malo, y los hipócritas no engañarán a nadie. Sus mentiras respecto a Dios y sus fraudes contra los necesitados estarán a la vista de todos. 7 Se descubrirán las triquiñuelas de los malvados, así como las mentiras con las cuales oprimían a los pobres en los tribunales. 8 Pero los buenos serán generosos con el prójimo, y Dios los bendecirá por todo lo que hacen.


Las mujeres de Jerusalén

9 Escúchenme, mujeres que viven en la ociosidad, escúchenme y les diré su recompensa: 10 Dentro de poco, algo más de un año, tendrán súbita preocupación, ustedes que están despreocupadas. Porque se perderá la cosecha de frutas y no se realizará la siega. 11 Tiemblen, mujeres de vida cómoda, renuncien a la despreocupación. Quítense su linda ropa, pónganse saco penitencial por su dolor. 12 Golpéense los pechos de pena por las ricas haciendas que pronto se les irán de las manos, y por las fértiles viñas de antaño. 13 Porque sus tierras se llenarán de espinos y zarzas, desaparecerán sus alegres casas y felices ciudades. 14 Deshabitados quedarán los palacios y las mansiones, y vacías las ciudades populosas. Montaraces manadas de burros y cabras pastarán en los montes donde estaban las torres de vigía. 15 Hasta que al fin desde el cielo se derrame el Espíritu sobre nosotros. Entonces volverán a producirse enormes cosechas, 16 entonces la justicia regirá en todo el país 17 y, fruto de la justicia, la paz. La quietud y la confianza reinarán para siempre. 18 Mi pueblo vivirá en seguridad y tranquilidad en su tierra. 19 Pero los asirios serán destruidos y arrasadas sus ciudades.


20 Y Dios bendecirá grandemente a su pueblo. En dondequiera que siembren se producirán abundantes cosechas, y sus rebaños y manadas pastarán en verdes prados.


Angustia y auxilio

33 ¡Ay de ustedes, asirios, que lo han destruido todo a su alrededor sin haber sufrido jamás en carne propia la destrucción! ¡Exigen que otros cumplan lo que les prometen, y ustedes los traicionan! Ahora les toca a ustedes ser traicionados y destruidos.


2 ¡Pero a nosotros, oh Señor, muéstranos misericordia, porque en ti hemos confiado! Sé nuestra fuerza cada día y nuestro auxilio cuando sobrevenga la tribulación. 3 Al escuchar tu voz huye el enemigo; cuando tú te alzas, se desbandan las naciones. 4 Como las langostas despojan las eras y las viñas, despojará Jerusalén al derrotado ejército de Asiria.


5 Excelso es el Señor, quien tiene su morada en el cielo. Él convertirá a Jerusalén en hogar de justicia, bondad y rectitud. 6 Hay para Judá abundancia de salvación guardada en lugar seguro, junto con sabiduría, conocimiento y reverencia a Dios.


7 Pero ahora sus embajadores lloran con amargo desengaño, porque Asiria ha rechazado su clamor de paz. 8 Sus caminos están arruinados, los viajeros se desvían por caminos apartados. Los asirios han quebrantado su pacto de paz, y nada les importan las promesas hechas en presencia de testigos; a nadie respetan. 9 Hay tribulación en toda la tierra de Israel; el Líbano ha sido destruido; Sarón se ha vuelto un desierto; Basán y el Carmelo han sido saqueados.


10 Pero el Señor Dios dice:


Yo me levantaré y demostraré mi poder y fuerza. 11 Nada ganarán ustedes los asirios con todos sus esfuerzos, su propio aliento se volverá fuego que los consumirá. 12 Sus ejércitos arderán y serán reducidos a cal, como si fueran espinos cortados y echados al fuego.


13 ¡Escuchen lo hecho por mí, oh naciones lejanas! ¡Y ustedes las cercanas, reconozcan mi poderío!


Gálatas 5:1-12

Nueva Biblia Viva

Libertad en Cristo

5 ¡Cristo nos libertó para que vivamos en libertad! ¡Cuiden esa libertad y no se dejen someter de nuevo al yugo de la esclavitud!


2 Y óiganme bien: Yo, Pablo, les digo que si practican la circuncisión, Cristo no les sirve de nada. 3 Repito: El que se circuncide tendrá que obedecer toda la ley. 4 Se han apartado de Cristo si esperan justificarse guardando la ley. ¡Han caído de la gracia de Dios!


5 Pero nosotros, con la ayuda del Espíritu Santo, esperamos que por medio de la fe seremos justificados ante Dios. 6 Estando unidos a Cristo Jesús no cuenta nada si estamos circuncidados o no. Nos basta la fe que actúa a través del amor.


7 Ustedes iban bien. ¿Quién les ha impedido seguir la verdad? 8 Ciertamente, no ha sido Dios, porque él es el que los llamó. 9 Como se dice: «Un poco de levadura hace que fermente toda la masa».


10 Confío en el Señor que ustedes no cambiarán su forma de pensar. Dios castigará a la persona, quienquiera que sea, que los ha estado perturbando.


11 Algunos hasta se han atrevido a decir que yo predico la circuncisión. ¡Si fuera verdad, habrían dejado de perseguirme, porque tal mensaje no los ofendería! Pero entonces, ¿por qué me persiguen todavía?


12 ¡Ojalá que esos que los andan confundiendo a ustedes se castraran de una vez!


Salmos 63

Nueva Biblia Viva

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.

63 ¡Oh Dios, mi Dios! ¡Cómo te busco! ¡Qué sed tengo de ti en esta tierra reseca y triste en donde no hay agua! ¡Cómo anhelo encontrarte! 2 ¡Te he visto en tu santuario y he contemplado tu fortaleza y gloria, 3 porque tu amor y bondad son para mí mejor que la vida misma! ¡Cuánto te alabo! 4 Te bendeciré mientras viva, alzando a ti mis manos en oración. 5 Tú dejas mi alma más satisfecha que un delicioso banquete; te alabarán mis labios con gran júbilo.


6 Paso la noche despierto en mi lecho pensando en ti, 7 en cuánto me has ayudado. ¡Canto durante la noche con gozo bajo la protectora sombra de tus alas! 8 Te sigo de cerca, protegido por tu potente diestra. 9 Pero quienes planean destruirme descenderán a las profundidades de la tierra. 10 Están condenados a morir a espada; a ser comida de chacales. 11 Pero el rey se regocijará en Dios. Todos los que en él confían se alegrarán, y los mentirosos serán acallados.


Proverbios 23:22

Nueva Biblia Viva

16

22 Escucha a tu padre que te dio la vida, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.


Nueva Biblia Viva (NBV)

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Thursday, September 17, 2026

DAB Español, Viernes 18 de Septiembre

Día 261, DAB Español, Viernes 18 de Septiembre


Isaías 28:14-30:11; Gálatas 3:23-4:31; Salmos 62; Proverbios 23:19-21 (Nueva Biblia Viva (NBV))










Isaías 28:14-30:11

Nueva Biblia Viva

14 Oigan por tanto la palabra del Señor, burlones gobernantes de Jerusalén: 15 Han firmado pacto con la muerte, dicen, y se han vendido al diablo a cambio de su protección contra los asirios. «No podrán tocarnos», dicen, «pues estamos protegidos por uno que los engañará y los burlará».


16 Pero el Señor Dios dice:


«¡Miren, estoy poniendo en Sion una piedra como fundamento; es de gran belleza y probada en su resistencia y rectitud, muy segura para edificar sobre ella! El que crea jamás tendrá que huir otra vez. 17 Tomaré la cuerda y la plomada de justicia para examinar la rectitud y resistencia de los cimientos que han construido. Su apariencia es excelente, pero es tan débil que una granizada los derribaría. Vendrá el enemigo como corriente de agua y lo arrasará, y ustedes se ahogarán. 18 Yo romperé su pacto con la muerte y el diablo para que cuando irrumpa el torrente enemigo sean pisoteados por tierra. 19 Una y otra vez volverá aquel torrente y los arrastrará hasta que finalmente comprendan con horror lo verdaderas que son mis advertencias».


20 El lecho que hicieron es demasiado corto, no caben en él; las frazadas son demasiado angostas y no los cubren. 21 Súbita y airadamente vendrá el Señor, como en el monte Perasín y en Gabaón, para hacer algo extraño e inaudito: ¡destruir a su propio pueblo! 22 Así que no más burlas para que su castigo no sea aún mayor, pues el Señor Dios Todopoderoso me ha dicho claramente que está resuelto a aplastarlos.


23-24 Escúchenme, escuchen mi súplica: ¿Siembra continuamente el labrador sin cosechar jamás? ¿Abre el surco eternamente sin sembrar nunca? 25 ¿No siembra al fin sus diversos granos, cada cual en una sección del terreno? 26 Él sabe exactamente qué debe hacer, porque Dios ha hecho que vea y entienda. 27 Él no trilla todo grano de la misma manera. No golpea el eneldo con un mazo, sino con un palo. No se pasa la rueda trilladora sobre el comino, sino que suavemente se le da con una vara. 28 El trigo se aplasta con facilidad, y por eso no lo golpea mucho. 29 El Señor Dios Todopoderoso es un maestro admirable y da sabiduría al labrador.


Ay de la Ciudad de David

29 ¡Ay de Jerusalén, la ciudad de David! Año tras año presentan múltiples ofrendas, 2 pero yo enviaré un gran castigo sobre ustedes que les causará llanto y dolor. Porque Jerusalén será como indica su nombre, «Ariel», que significa «altar cubierto de sangre». 3 Yo seré su enemigo, yo rodearé a Jerusalén y la sitiaré, y luego construiré fuertes en torno a ella para destruirla. 4 Su voz será como un susurro de fantasma desde el sitio en donde yacerán enterrados sus habitantes.


5 Pero súbitamente sus implacables enemigos serán rechazados como si fueran paja barrida por el viento. 6 En un instante yo, el Señor Todopoderoso, me arrojaré sobre ellos con trueno, terremoto, torbellino y fuego. 7 Y todas las naciones que combaten contra Jerusalén se desvanecerán como una quimera. 8 Como el hambriento sueña con comer pero queda hambriento, y como el sediento sueña con beber pero queda atormentado por la sed al despertar, así sus enemigos soñarán victoriosas conquistas pero en vano.


9 ¿Se quedan maravillados, incrédulos? ¿No lo creen? ¡Pues adelante, y continúen ciegos si así ha de ser! ¡Torpes están, y no por la embriaguez! ¡Se tambalean, y no por el vino! 10 Porque el Señor ha derramado sobre ustedes espíritu de profundo sueño. Ha cerrado los ojos de sus profetas y videntes 11 para que todos estos sucesos futuros sean para ellos como libro sellado. Cuando se lo entregan a uno para que lo lea, este dice:


―No puedo, porque está sellado.


12 Se lo dan a otro, y dice:


―Lo siento, no sé leer.


13 Y entonces el Señor dice:


Puesto que este pueblo dice que me pertenece pero no me obedece, y puesto que su adoración se limita a palabras y repeticiones de fórmulas de memoria, 14 me vengaré espantosamente de estos hipócritas, y entonteceré a sus más sabios consejeros.


15 ¡Ay de quienes procuran ocultar del Señor sus planes, que procuran esconderle lo que hacen! «Dios no puede vernos», se dicen, «no sabe lo que está ocurriendo».


16 ¡De qué estupidez son capaces! El Alfarero, ¿no es mayor que las vasijas que hace? ¿Le dirán: «No fue él quien nos hizo»? ¿La máquina llama tonto a su inventor?


17 Pronto, no tardará mucho, el páramo del Líbano volverá a ser un campo fructífero, lozano y fértil bosque. 18 En aquel día los sordos oirán la palabra del libro, y desde su tristeza y tinieblas los ciegos conocerán mis planes. 19 Los mansos rebosarán nuevo júbilo procedente del Señor y los pobres se gozarán en el Santo de Israel. 20 Desaparecerán los opresores y los burladores ya no existirán, y morirán cuantos traman maldades: 21 el violento que riñe por un quítame allá esas pajas, el que acecha escondido para atacar al juez que lo condenó, y los que valiéndose de cualquier excusa cometen injusticias.


22 Por eso dice el Señor que liberó a Abraham:


Ya mi pueblo no volverá a palidecer de miedo ni será más avergonzado. 23 Pues cuando vean el explosivo aumento de población y la prosperidad de su economía en expansión, temerán y se gozarán en la fama de mi nombre, y alabarán al Santo de Israel, y con admiración estarán en su presencia. 24 Los que estaban equivocados creerán en la verdad y los quejosos estarán dispuestos a recibir enseñanza.


Ay de la nación obstinada

30 ¡Ay de mis hijos rebeldes!, dice el Señor, ¡piden consejo de todos menos de mí, y resuelven hacer precisamente lo que yo no quiero! Hacen pactos sin mi consentimiento, y cometen pecados una y otra vez. 2 Porque sin consultarme han descendido a Egipto en busca de auxilio y han puesto su esperanza en que el faraón los proteja. 3 Pero al confiar en el faraón se verán desengañados, humillados y avergonzados, pues él no podrá librarlos con base sólo en promesas. 4 Pues aunque su poder se extienda hasta los territorios de Zoán y Janés, 5 todo terminará en vergüenza para ti. Él no podrá ayudarte en lo más mínimo.


6 Véanlos avanzar lentamente a través del terrible desierto hacia Egipto, con burros y camellos cargados de tesoros para pagar el auxilio de Egipto. Atraviesan los yermos habitados por leones y veloces víboras. ¡Pero Egipto no les dará nada en cambio! 7 Las promesas de Egipto no valen nada, «Dragón Renuente» lo llamo yo.


8 Ve ahora y escribe esta palabra mía respecto a Egipto, para que permanezca hasta el fin del tiempo, eternamente, como denuncia de la incredulidad de Israel. Escríbela, 9 porque si no la escribes, dirán que nunca los previne.


«¡Oh, no!», dirán, «¡jamás nos dijiste eso!», porque son rebeldes empecinados.


10-11 A mis profetas les dicen:


«¡A callar! ¡Basta de mensajes suyos!».


O dicen:


«No nos digan la verdad, dígannos algo agradable, dígannos mentiras alegres. Olvídense ya de esas cosas tristes que anuncian, ya hemos oído más que suficiente de su Santo de Israel».


Gálatas 3:23-4:31

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23 Antes de la venida de esta fe, estábamos resguardados por la ley, mantenidos en custodia hasta que la fe se diera a conocer. 24 Así que la ley fue nuestra maestra que nos condujo a Cristo, para que fuésemos justificados por medio de la fe. 25 Pero ya que ha llegado la fe, ya no necesitamos que la ley nos guíe.


Hijos de Dios

26 Ahora todos ustedes son hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos los que han sido bautizados en Cristo, se han revestido de él. 28 Ya no importa si eres judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer. Todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. 29 Y si ustedes son de Cristo, son la verdadera descendencia de Abraham y herederos de las promesas que Dios le hizo.


4 Esto es lo que quiero decir: Mientras que un heredero es menor de edad, en la práctica es igual que un esclavo, aunque sea propietario de las riquezas de su padre. 2 Tiene que obedecer a sus tutores y administradores hasta que llegue la fecha que el padre señaló.


3 Así nos pasaba a nosotros. Cuando éramos menores de edad, éramos esclavos de los poderes que controlan el mundo. 4 Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 a fin de comprar nuestra libertad, ya que éramos esclavos de la ley, y así adoptarnos como hijos suyos.


6 Y como ustedes son sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y por eso lo llamamos «Papá, papá».


7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo de Dios. Y como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.


Preocupación de Pablo por los gálatas

8 Antes que ustedes conocieran a Dios, eran esclavos de los que en realidad no son dioses. 9 Pero ahora que conocen a Dios, o mejor dicho, que Dios los conoce a ustedes, ¿cómo se les ocurre retroceder y volver a ser esclavos de esos poderes que no valen nada y no pueden hacer nada bueno por ustedes? 10 ¿Cómo se les ocurre seguir guardando los días, meses, estaciones y años?


11 Temo por ustedes. ¡Temo que mi trabajo entre ustedes haya sido inútil!


12 Hermanos, sean como yo, porque yo me he identificado con ustedes. Ustedes no me han ofendido en nada. 13 Ustedes bien saben cómo me acogieron la primera vez que les prediqué el evangelio, aun cuando entonces estaba enfermo. 14 Y aunque mi enfermedad fue una prueba para ustedes, no me rechazaron ni me echaron de entre ustedes. Al contrario, me cuidaron como si hubiera sido un ángel de Dios o Jesucristo mismo. 15 ¿Dónde está aquella alegría que experimentaban? Me consta que con gusto se habrían sacado los ojos para dármelos, si esto hubiera sido posible.[a] 16 ¿Me considerarán ahora un enemigo porque les digo la verdad?


17 Esos que tan ansiosos están de ganarse el favor de ustedes no tienen muy buenas intenciones. Lo que intentan es apartarlos de nosotros para que ustedes les presten más atención a ellos. 18 No hay nada malo en que muestren interés por los demás, siempre que lo hagan con buenas intenciones. Y tampoco en que sea siempre y no sólo cuando estoy con ustedes.


19 Hijitos míos, ¡de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo se forme en ustedes! 20 Daría cualquier cosa por estar allá con ustedes y no tener que hablarles de esta manera, porque francamente me tienen muy confundido.


Agar y Sara

21 Los que quieren obedecer la ley, díganme: ¿Por qué no se fijan bien en lo que dice la ley? 22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno con una esclava y otro con una mujer libre. 23 En el nacimiento del hijo de la esclava no hubo nada sobrenatural; pero el hijo de la libre nació porque Dios le prometió a Abraham que nacería. 24 Esto es como un ejemplo: Las dos mujeres representan dos pactos: una, que es Agar, representa el pacto del monte Sinaí. Ella fue la madre del esclavo. 25 Agar representa al monte Sinaí que está en Arabia, el cual simboliza a la actual ciudad de Jerusalén, que vive en la esclavitud con sus hijos.


26 Pero nuestra madre es la Jerusalén celestial; y esta es libre. 27 De ella está escrito:


«Regocíjate, oh mujer estéril; tú, que nunca has tenido hijos, prorrumpe en gritos de júbilo; tú que no has tenido dolores de parto, porque la abandonada tendrá más hijos que la mujer que tiene esposo».


28 Ustedes, hermanos, al igual que Isaac, son los hijos que Dios prometió. 29 Y al igual que Ismael, el hijo que nació por decisión humana, persiguió a Isaac, el hijo que nació por obra del Espíritu, así también sucede ahora.


30 Pero, ¿qué dicen las Escrituras?: «Echa fuera a la esclava y a su hijo, para que el hijo de la esclava no comparta la herencia del hijo de la libre».


31 Así que, hermanos, ¡no somos hijos de la esclava, sino de la libre!


Footnotes

4.15 Según la tradición, Pablo sufría una enfermedad de los ojos.

Salmos 62

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Al director musical. Para Jedutún. Salmo de David.

62 Silencioso estoy ante el Señor, esperando que él me libre. Porque sólo de él procede la salvación. 2 Sí; sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi refugio. ¡Jamás habré de caer!


3 ¿Hasta cuándo estarán en contra de un hombre tratando de matarlo? Para ellos soy como un muro inclinado o una cerca a punto de caer. 4 Planean derribarme de mi lugar de grandeza. Aman el decir mentiras acerca de mí. ¡Qué amistosos se me muestran; mientras en el corazón me maldicen! 5 Pero yo callo ante el Señor, porque en él está mi esperanza. 6 Sí, sólo él es mi roca, y mi salvación; él es mi refugio. ¡Jamás habré de caer! 7 Mi salvación y mi gloria proceden sólo de Dios. Él es mi refugio, la roca en donde ningún enemigo podrá alcanzarme. 8 ¡Pueblo mío, confía en él siempre! ¡Ábrele tu corazón, pues él es nuestro refugio! 9 El mayor de los hombres, o el más humilde, nada son ante sus ojos. En la balanza pesan menos que el aire.


10 No te enriquezcas mediante la extorsión y el robo. Y si tus riquezas aumentan, no pongas en ellas tu corazón. 11 Una cosa ha dicho Dios, y dos veces lo he escuchado: Que el poder, oh Dios, solo a ti te pertenece; 12 que el amor, Señor, es tuyo. Ciertamente tú pagarás a cada uno según lo que se merezcan sus obras.


Proverbios 23:19-21

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15

19 Hijo mío, escucha y sé sabio; mantén tu corazón en el camino correcto. 20 No te juntes con los borrachos ni con los que comen más de lo que deben, 21 porque los borrachos y los glotones acaban en la pobreza, y los dormilones vestidos de harapos.


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DAB Español, Domingo 20 de Septiembre

Día 263, DAB Español, Domingo 20 de Septiembre Isaías 33:14-36:22; Gálatas 5:13-26; Salmos 64; Proverbios 23:23 (Nueva Biblia de las América...