Tuesday, May 26, 2026

DAB Español, Miércoles 27 de Mayo

Día 147, DAB Español, Miércoles 27 de Mayo


2 Samuel 12:1-31; Juan 16:1-33; Salmos 119:65-80; Proverbios 16:4-5 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










2 Samuel 12

La Palabra (Hispanoamérica)

Denuncia de Natán y castigo de David

12 El Señor envió a Natán a ver a David. Cuando llegó, le dijo:


— En una ciudad vivían dos hombres, uno rico y otro pobre. 2 El rico tenía muchos rebaños de ovejas y vacas. 3 Pero el pobre no tenía nada más que una pequeña cordera que había comprado. La había criado y había crecido con él y con sus hijos. Comía de su boca, bebía de su vaso y dormía en su regazo, como una hija. 4 Un día que el rico tuvo una visita, no quiso utilizar ninguna de sus ovejas y vacas para preparárselas a su visitante, sino que tomó la corderilla del pobre y se la preparó al hombre que lo había visitado.


5 David se enfureció contra aquel hombre y le dijo a Natán:


— ¡Por Dios! ¡El hombre que ha hecho eso merece la muerte! 6 ¡Y tendrá que pagar cuatro veces el precio de la corderilla, por haber actuado así, sin mostrar compasión!


7 Entonces Natán dijo a David:


— ¡Ese hombre eres tú! Y esto te dice el Señor, Dios de Israel: “Yo te ungí como rey de Israel y te libré del poder de Saúl. 8 Yo te entregué la casa de tu señor y puse sus mujeres en tus brazos; te entregué las tribus de Israel y de Judá y, por si esto fuera poco, pensaba darte aún mucho más”. 9 ¿Por qué has despreciado la palabra del Señor, haciendo lo que le desagrada? Has asesinado a Urías, el hitita, por medio de la espada amonita, y te has apoderado de su mujer. 10 Pues bien, por haberme despreciado, tomando a la mujer de Urías, el hitita, para convertirla en tu esposa, la espada ya nunca abandonará tu casa. 11 Esto dice el Señor: Yo haré que la desgracia te sobrevenga desde tu propia casa. Tomaré tus mujeres en tu propia cara y se las entregaré a tu prójimo, para que se acueste con ellas en tu cara y a la luz de este sol. 12 Lo que tú hiciste a escondidas yo lo haré delante de todo el pueblo y a plena luz.


13 David dijo a Natán:


— ¡He pecado contra el Señor!


Natán le respondió:


— El Señor ha perdonado tu pecado. No morirás. 14 Pero por haber despreciado totalmente al Señor actuando así, el hijo que has tenido morirá.


15 Natán se fue a su casa.


El Señor hirió al hijo que la mujer de Urías había dado a David y cayó enfermo. 16 David suplicó a Dios por el niño, hizo ayuno y pasaba las noches acostado en el suelo. 17 Los ancianos de su casa intentaron levantarlo del suelo, pero él no quiso y tampoco aceptó comer nada con ellos. 18 Al séptimo día murió el niño y los servidores de David temían darle la noticia de su muerte, pues se decían:


— Si cuando el niño estaba vivo, le hablábamos y no nos escuchaba, ¿cómo vamos a decirle ahora que ha muerto el niño? ¡Cometerá alguna locura!


19 David se dio cuenta de que sus servidores cuchicheaban entre sí y comprendió que el niño había muerto. David preguntó a sus servidores:


— ¿Ha muerto el niño?


Ellos respondieron:


— Sí, ha muerto.


20 Entonces David se levantó del suelo, se bañó, se perfumó, se cambió de ropa y fue a la casa del Señor para adorarlo. Luego volvió a su casa, pidió que le prepararan de comer y comió. 21 Sus servidores le preguntaron:


— ¿Por qué actúas así? Mientras el niño estaba vivo, ayunabas y llorabas por él; y ahora que ha muerto, te levantas y te pones a comer.


22 Pero David les contestó:


— Mientras el niño estaba vivo, yo ayunaba y lloraba por él, pensando que el Señor podría apiadarse de mí y dejaría vivir al niño. 23 Pero ahora que ha muerto, ¿por qué voy a seguir ayunando? ¿Acaso podría recuperarlo? ¡Soy yo el que irá junto a él, pero él no volverá junto a mí!


24 Luego David consoló a su mujer Betsabé, fue a verla y se acostó con ella. Tuvo un hijo y David le puso de nombre Salomón. El Señor lo amó 25 y envió al profeta Natán, que le puso de sobrenombre Jedidías, en honor del Señor.


La conquista de Rabá (1 Cr 20,1-3)

26 Joab atacó Rabá, la capital amonita, y se apoderó de la ciudad real. 27 Entonces envió mensajeros para decirle a David:


— He atacado Rabá y me he apoderado de la ciudadela de las aguas. 28 Moviliza, pues, al resto del ejército y ven a asediar la ciudad para conquistarla. Pues, si la conquisto yo, le pondrán mi nombre.


29 David movilizó a todo el ejército, marchó hacia Rabá, la atacó y la conquistó. 30 Se apoderó de la corona real, la corona que pesaba treinta y tres kilos de oro, y de una piedra preciosa, que David puso sobre su cabeza, y sacó de la ciudad un inmenso botín. 31 Sacó también a la gente que había en la ciudad y la puso a trabajar con sierras, picos y hachas o a fabricar ladrillos. Y lo mismo hizo con todas las ciudades amonitas. Después David regresó con todo el ejército a Jerusalén.


Juan 16

La Palabra (Hispanoamérica)

16 Les he dicho todo esto para que no sucumban en la prueba. 2 Porque los expulsarán de la sinagoga. Más aún, llegará un momento en que les quitarán la vida, convencidos de que con ello rinden culto a Dios. 3 Y harán eso con ustedes porque no conocen ni al Padre ni a mí. 4 Se lo digo de antemano para que, cuando suceda, recuerden que ya se lo había anunciado.


La acción del Espíritu

Al principio no quise decirles nada de esto, porque estaba yo con ustedes. 5 Pero ahora que vuelvo al que me envió, ¿por qué ninguno de ustedes me pregunta: “a dónde vas”? 6 Eso sí, al anunciarles estas cosas, la tristeza se ha apoderado de ustedes. 7 Sin embargo, la verdad es que les conviene que yo me vaya. Porque si yo no me voy, el Abogado no vendrá a ustedes; pero, si me voy, se lo enviaré. 8 Cuando él venga demostrará a los que son del mundo dónde hay pecado, dónde un camino hacia la salvación y dónde una condena. 9 El pecado está en que ellos no creen en mí; 10 el camino hacia la salvación está en que yo me voy al Padre y ya ustedes no me verán; 11 y la condena está en que el que tiraniza a este mundo ya ha sido condenado.


12 Tendría que decirles muchas cosas más, pero no podrían entenderlas ahora. 13 Cuando venga el Espíritu de la verdad, los guiará para que puedan entender la verdad completa. No hablará por su propia cuenta, sino que dirá únicamente lo que ha oído y les anunciará las cosas que han de suceder. 14 Él me honrará a mí, porque todo lo que les dé a conocer a ustedes lo recibirá de mí. 15 Todo lo que el Padre tiene es también mío; por eso les he dicho que “todo lo que el Espíritu les dé a conocer, lo recibirá de mí”.


Tristeza y alegría

16 [Añadió Jesús:]


— Dentro de poco ya no me verán, pero poco después volverán a verme.


17 Ante estas palabras, algunos de sus discípulos comentaban entre sí:


— ¿Qué significa eso que acaba de decirnos: “Dentro de poco ya no me verán, pero poco después volverán a verme”; y eso otro: “Porque me voy al Padre”?


18 Y añadían:


— No entendemos qué quiere decir con ese “dentro de poco”.


19 Jesús se dio cuenta de que estaban deseando una aclaración, y les dijo:


— Están intrigados por lo que acabo de decirles: “Dentro de poco ya no me verán, pero poco después volverán a verme”. 20 Les aseguro que ustedes llorarán y gemirán, mientras que los del mundo se alegrarán; ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en alegría. 21 Cuando una mujer va a dar a luz, siente angustia, porque le ha llegado la hora; pero, cuando el niño ha nacido, su alegría le hace olvidar el sufrimiento pasado y es enteramente feliz por haber traído un ser humano al mundo. 22 Así también ustedes; de momento están tristes, pero yo volveré a verlos y de nuevo ustedes se alegrarán con una alegría que nadie podrá quitarles. 23 Cuando llegue ese día, ya no tendrán necesidad de preguntarme nada. Les aseguro que el Padre les concederá todo lo que le pidan en mi nombre. 24 Hasta ahora ustedes no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que la alegría de ustedes sea completa.


Jesús y el Padre

25 Hasta ahora les he hablado en lenguaje figurado; pero llega el momento en que no recurriré más a este lenguaje, sino que les hablaré del Padre en forma clara y directa. 26 Cuando llegue ese día, ustedes mismos presentarán sus súplicas al Padre en mi nombre. Y no seré yo quien interceda ante el Padre por ustedes, 27 pues el mismo Padre los ama porque ustedes me aman a mí y han creído que yo he venido de Dios. 28 Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo para volver al Padre.


29 Los discípulos le dijeron:


— Cierto, ahora nos hablas claramente y no en lenguaje figurado. 30 Ahora estamos seguros de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte; por eso creemos que has venido de Dios.


31 Jesús les contestó:


— ¿Ahora creen? 32 Pues miren, se acerca el momento, mejor dicho, ha llegado ya, en que cada uno de ustedes se dispersará por su lado y me dejarán solo. Aunque yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33 Les he dicho todo esto para que, unidos a mí, encuentren paz. En el mundo tendrán sufrimientos; pero ¡ánimo!, yo he vencido al mundo.


Salmos 119:65-80

La Palabra (Hispanoamérica)

65 Fuiste bueno con tu siervo,

según tu promesa, Señor.

66 Enséñame el buen juicio y el saber,

que en tus mandatos yo confío.

67 Antes de haber sufrido pequé,

pero ahora respeto tu palabra.

68 Tú eres bueno y haces el bien,

enséñame tus normas.

69 Los soberbios me calumnian,

pero yo guardo sinceramente tus preceptos.

70 Su corazón es insensible,

yo, en cambio, me deleito en tu ley.

71 Me vino bien haber sufrido

para así aprender tus normas.

72 Prefiero la ley de tu boca

a miles de monedas de oro y plata.


73 Tus manos me hicieron y me formaron;

hazme entender y aprenderé tus mandatos.

74 Quienes te veneran se alegran al verme,

porque en tu palabra pongo mi esperanza.

75 Yo sé, Señor, que tus decretos son justos,

que con razón me hiciste sufrir.

76 Que sea tu amor mi consuelo,

según la promesa hecha a tu siervo.

77 Que tu piedad venga a mí y viviré,

pues tu ley hace mis delicias.

78 Que se avergüencen los soberbios,

los que sin razón me afligieron;

por mi parte, medito tus preceptos.

79 Que vengan a mí quienes te veneran,

quienes conocen tus mandatos.

80 Sea mi corazón fiel a tus normas

y no tendré que avergonzarme.


Proverbios 16:4-5

La Palabra (Hispanoamérica)

4 El Señor hace todo con un fin:

al malvado, para el día del castigo.

5 El Señor aborrece toda arrogancia,

seguro que no la dejará impune.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España


DAB Español, Martes 26 de Mayo

Día 146, DAB Español, Martes 26 de Mayo


2 Samuel 9:1-11:27; Juan 15:1-27; Salmos 119:49-64; Proverbios 16:1-3 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










2 Samuel 9-11

La Palabra (Hispanoamérica)

V.— LA SUCESIÓN DE DAVID (9—20)

David y Mefibóset (9,1-13)

9 Cierto día David preguntó:


— ¿Queda algún superviviente de la familia de Saúl a quien yo pueda favorecer en memoria de Jonatán?


2 Había un criado de la familia de Saúl, llamado Sibá, al que hicieron venir ante David. El rey le preguntó:


— ¿Eres tú Sibá?


Y él respondió:


— Soy tu servidor.


3 El rey le dijo:


— ¿Queda alguien de la familia de Saúl a quien yo pueda favorecer como Dios manda?


Sibá respondió al rey:


— Aún queda un hijo de Jonatán, cojo de ambos pies.


4 El rey le preguntó:


— ¿Dónde está?


Y Sibá respondió al rey:


— En Lodebar, en casa de Maquir, el hijo de Amiel.


5 El rey mandó que lo trajeran de allí. 6 Cuando Mefibóset, hijo de Jonatán y nieto de Saúl, llegó ante David, inclinó la cabeza e hizo una reverencia. David le preguntó:


— ¿Eres Mefibóset?


Él contestó:


— Aquí está tu servidor.


7 David le dijo:


— No temas, porque estoy dispuesto a favorecerte en memoria de tu padre, Jonatán. Te devolveré todas las tierras de tu abuelo Saúl y además comerás siempre a mi mesa.


8 Él hizo una reverencia y dijo:


— ¿Quién es tu servidor, para que te fijes en un perro muerto como yo?


9 El rey llamó a Sibá, el criado de Saúl, y le dijo:


— Todas las posesiones de Saúl y su familia se las he entregado al hijo de tu amo. 10 Tú, tus hijos y tus siervos le cultivarán las tierras y le entregarás las cosechas para el mantenimiento de la familia de tu amo. Pero Mefibóset, el hijo de tu amo, comerá siempre a mi mesa.


Sibá, que tenía quince hijos y veinte esclavos, 11 contestó al rey:


— Tu servidor hará todo lo que el rey le ha mandado.


Mefibóset comía a la mesa del rey, como uno de sus hijos. 12 Tenía un hijo pequeño, llamado Micá. Todos los moradores de la casa de Sibá estaban al servicio de Mefibóset. 13 Pero él vivía en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey y, además, estaba cojo de ambos pies.


La guerra amonita (10—12)

Primera campaña contra Amón (1 Cr 19,1-9)

10 Después de esto murió el rey de los amonitas y le sucedió en el trono su hijo Janún. 2 David dijo:


— Quiero mostrar a Janún, el hijo de Najás, la misma lealtad que su padre tuvo conmigo.


Y envió a sus servidores para darle el pésame por su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron al país amonita, 3 los dignatarios amonitas dijeron a su señor Janún:


— ¿Crees que David ha enviado emisarios sólo para darte el pésame y mostrarte su estima por tu padre? ¿No te habrá enviado más bien su embajada para inspeccionar la ciudad, explorarla y luego destruirla?


4 Entonces Janún apresó a los servidores de David, les afeitó la mitad de la barba, les cortó los vestidos hasta las nalgas y luego los expulsó. 5 Cuando David se enteró, envió mensajeros a su encuentro, pues se sentían muy avergonzados, para decirles:


— Quédense en Jericó hasta que les crezca la barba y entonces regresan.


6 Los amonitas comprendieron que habían provocado a David y enviaron a contratar como mercenarios a veinte mil soldados arameos de Bet Rejob y de Sobá, a mil hombres del rey de Maacá y doce mil hombres de Tob. 7 David se enteró y mandó a Joab con todo el ejército de guerreros. 8 Los amonitas salieron y formaron en orden de batalla a la entrada de la ciudad. Los arameos de Sobá y Rejob y los hombres de Tob y Maacá se quedaron aparte, en el campo. 9 Cuando Joab se vio envuelto en un doble frente, por delante y por detrás, escogió un grupo selecto de soldados israelitas y tomó posiciones frente a los arameos. 10 Puso el resto del ejército bajo el mando de su hermano Abisay para que tomara posiciones frente a los amonitas 11 y le dijo:


— Si los arameos me superan, vienes en mi ayuda; y si los amonitas te superan, yo iré a ayudarte. 12 ¡Ánimo y a luchar por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios! Y el Señor hará lo que le plazca.


13 Joab y su gente se lanzaron al ataque contra los arameos, pero estos salieron huyendo ante él. 14 Y cuando los amonitas vieron que los arameos huían, ellos también salieron huyendo ante Abisay y se refugiaron en la ciudad. Joab volvió de su campaña contra los amonitas y regresó a Jerusalén.


15 Al verse derrotados por Israel, los arameos se reagruparon. 16 Por su parte, Adadézer hizo venir a los arameos que estaban al otro lado del río Éufrates, los cuales llegaron a Jelán, al mando de Sobac, jefe del ejército de Adadézer. 17 Informado de ello, David movilizó a todo Israel, cruzó el Jordán y llegó a Jelán. Los arameos formaron en orden de combate contra David y le presentaron batalla. 18 Pero finalmente se dieron a la fuga ante Israel, y David dio muerte a setecientos caballos de tiro y a cuarenta mil hombres. También hirió a su jefe, Sobac, que murió allí mismo. 19 Al verse derrotados por Israel, todos los reyes vasallos de Adadézer sellaron la paz con Israel y le quedaron sometidos. Y los arameos ya no se atrevieron a seguir ayudando a los amonitas.


David y Betsabé (1 Cr 20,1)

11 Al año siguiente, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel para aniquilar a los amonitas y poner cerco a Rabá. David, en cambio, se quedó en Jerusalén.


2 Una tarde, después de levantarse de la siesta y mientras paseaba por la terraza de palacio, David vio desde allí a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. 3 David mandó a preguntar por ella y le dijeron:


— Se trata de Betsabé, la hija de Elián y esposa de Urías, el hitita.


4 David envió a unos emisarios a que se la trajeran y cuando llegó, se acostó con ella recién purificada de su regla. Luego ella regresó a su casa. 5 La mujer quedó embarazada y mandó a informar a David:


— Estoy embarazada.


6 Entonces David envió recado a Joab:


— Mándame a Urías, el hitita.


Y Joab se lo mandó. 7 Cuando Urías llegó, David le preguntó por Joab, por el ejército y por la guerra. 8 Luego le ordenó:


— Baja a tu casa a lavarte los pies.


Urías salió del palacio real, seguido de un obsequio enviado por el rey. 9 Pero Urías no quiso bajar a su casa y durmió a la entrada del palacio real con los guardias de su señor. 10 Informaron a David que Urías no había ido a su casa y David le dijo:


— Después del viaje que has hecho, ¿por qué no has ido a tu casa?


11 Y Urías le respondió:


— Si el Arca, Israel y Judá viven en tiendas, y si tanto mi jefe, Joab, como sus oficiales acampan a la intemperie, ¿cómo iba a ir yo a mi casa a comer, a beber y a acostarme con mi mujer? ¡Por Dios y por tu vida, que yo no haré tal cosa!


12 David le dijo:


— Quédate aquí también hoy y mañana te dejaré marchar.


Y Urías se quedó en Jerusalén aquel día. Al día siguiente 13 David lo invitó a comer y a beber con él, y lo emborrachó. Al atardecer, Urías salió a acostarse junto a los guardias de su señor y tampoco bajó a su casa. 14 A la mañana siguiente David escribió una carta a Joab y se la mandó por medio de Urías. 15 La carta decía: “Pongan a Urías en primera línea de combate, en lo más duro de la lucha, y déjenlo solo, para que lo hieran y muera”.


16 Joab, que estaba asediando la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los soldados más aguerridos. 17 Los defensores de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Hubo algunos caídos entre el ejército y entre los oficiales de David. También murió Urías, el hitita.


18 Joab mandó a informar a David de todos los particulares de la batalla 19 y dio al mensajero estas instrucciones:


— Cuando hayas terminado de contar al rey todos los particulares de la batalla, 20 si el rey monta en cólera y te dice: “¿Por qué se acercaron a la ciudad en la lucha? ¿No sabían que les dispararían desde lo alto de la muralla? 21 ¿Quién mató a Ajimélec, el hijo de Jerubaal? ¿No fue una mujer la que le lanzó desde lo alto de la muralla una piedra de moler que lo mató en Tebes? ¿Por qué se acercaron a la muralla?”, entonces tú le dirás: “También murió tu siervo Urías, el hitita”. 22 El mensajero partió y, al llegar, comunicó a David todo lo que Joab le había mandado. 23 El mensajero dijo al rey:


— Sus hombres eran más fuertes que nosotros y nos atacaron en campo abierto, pero nosotros los rechazamos hasta la entrada de la ciudad. 24 Entonces los arqueros dispararon sobre nosotros desde lo alto de la muralla y algunos de los oficiales del rey murieron. También murió tu siervo Urías, el hitita.


25 Entonces David dijo al mensajero:


— Dile a Joab que no se disguste por este asunto, pues unas veces caen unos y otras veces otros; y que redoble el ataque contra la ciudad hasta destruirla. Y tú dale ánimos.


26 La mujer de Urías se enteró de que su marido había muerto e hizo duelo por él. 27 Cuando pasó el luto, David mandó a buscarla, la recogió en palacio, la tomó por esposa y ella le dio a luz un hijo. Pero lo que había hecho David desagradó al Señor.


Juan 15

La Palabra (Hispanoamérica)

Jesús, la vid verdadera

15 Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. 2 El Padre corta todos mis sarmientos improductivos y poda los sarmientos que dan fruto para que produzcan todavía más. 3 Ustedes ya están limpios, gracias al mensaje que les he comunicado. 4 Permanezcan unidos a mí, como yo lo estoy a ustedes. Ningún sarmiento puede producir fruto por sí mismo sin estar unido a la vid; lo mismo les ocurrirá a ustedes si no permanecen unidos a mí. 5 Yo soy la vid; ustedes, los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque separados de mí ustedes nada pueden hacer. 6 El que no permanece unido a mí, es arrojado fuera, como se hace con el sarmiento improductivo que se seca; luego, estos sarmientos se amontonan y son arrojados al fuego para que ardan. 7 Si permanecen unidos a mí y mi mensaje permanece en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. 8 La gloria de mi Padre se manifiesta en que ustedes produzcan fruto en abundancia y se hagan discípulos míos.


Los auténticos discípulos

9 Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10 Pero sólo permanecerán en mi amor si cumplen mis mandamientos, lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Les he dicho esto para que participen en mi alegría y la alegría de ustedes sea completa. 12 Mi mandamiento es este: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. 13 El amor supremo consiste en dar la vida por los amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15 En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el siervo no está al tanto de los secretos de su amo. A ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí a mi Padre. 16 No me elegieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que se pongan en camino y den fruto abundante y duradero. Así, el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 17 Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.


El mundo y los discípulos de Jesús

18 Si el mundo los odia a ustedes, sepan que primero me odió a mí. 19 Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como cosa propia. Pero como no pertenecen al mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, por eso el mundo los odia. 20 Recuerden lo que les he dicho: “Ningún siervo es superior a su amo”. Como me han perseguido a mí, los perseguirán también a ustedes; y en la medida en que han puesto en práctica mi mensaje, también pondrán en práctica el de ustedes. 21 Y todo lo que hagan contra ustedes por mi causa, lo harán porque no conocen a aquel que me envió.


22 Si yo no hubiese venido o no les hubiera hablado, no serían culpables; pero ahora ya no tienen disculpa por su pecado. 23 El que me odia a mí, odia también a mi Padre. 24 Si yo no hubiera realizado ante ellos cosas que nadie ha realizado, no serían culpables; pero han visto esas cosas y, a pesar de todo, siguen odiándonos a mi Padre y a mí. 25 Pero así se cumple lo que ya estaba escrito en su ley: Me han odiado sin motivo alguno.


Nueva promesa del Espíritu y anuncio de persecuciones

26 Cuando venga el Abogado que les enviaré a ustedes desde el Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él dará testimonio en mi favor. 27 Y también ustedes serán mis testigos, pues no en balde han estado conmigo desde el principio.


Salmos 119:49-64

La Palabra (Hispanoamérica)

49 Recuerda la promesa hecha a tu siervo,

la que mantiene mi esperanza.

50 Esto me consuela cuando sufro:

que tu promesa me da vida.

51 Mucho me insultan los soberbios,

pero yo no me aparto de tu ley.

52 Recuerdo, Señor, tus decretos de antaño,

y en ellos encuentro consuelo.

53 Me invade el furor por los malvados,

por aquellos que abandonan tu ley.

54 Tus normas eran cantos para mí

cuando vivía en el destierro.

55 Señor, de noche recuerdo tu nombre

y tengo respeto por tu ley.

56 A mí me corresponde

guardar tus preceptos.


57 El Señor es mi heredad,

he prometido guardar tus palabras.

58 Te imploro de todo corazón,

apiádate de mí según tu promesa.

59 He reflexionado sobre mi conducta,

me comporto según tus mandatos.

60 Sin demorarme me he apresurado

a respetar tus mandamientos.

61 Las redes de los malvados me cercaban,

pero yo no he olvidado tu ley.

62 Me levanto en mitad de la noche

para alabarte por tus justos decretos.

63 Soy amigo de cuantos te veneran,

de los que respetan tus preceptos.

64 Tu amor, Señor, llena la tierra,

enséñame tus normas.


Proverbios 16:1-3

La Palabra (Hispanoamérica)

16 El ser humano propone,

pero es Dios el que dispone.

2 A uno le puede parecer intachable su conducta,

pero el Señor juzga las intenciones.

3 Encomienda al Señor tus obras

y se realizarán tus planes.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España


DAB Español, Lunes 25 de Mayo

Día 145, DAB Español, Lunes 25 de Mayo


2 Samuel 7:1-8:18; Juan 14:15-31; Salmos 119:33-48; Proverbios 15:33 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










2 Samuel 7-8

La Palabra (Hispanoamérica)

La promesa dinástica de Natán (1 Cr 17,1-27)

7 Una vez que David se hubo instalado en su casa y el Señor le concedió un respiro frente a todos sus enemigos de los alrededores, 2 dijo el rey al profeta Natán:


— Mira, yo estoy viviendo en una casa de cedro, mientras que el Arca de Dios está en una tienda.


3 Natán le respondió:


— Haz lo que estás pensando, que el Señor está contigo.


4 Pero aquella misma noche Natán recibió este mensaje del Señor:


5 — Ve a decir a mi siervo David: “Esto dice el Señor: No serás tú quien me construya a mí una casa para vivir en ella. 6 Yo nunca he vivido en una casa desde el día en que saqué de Egipto a los israelitas hasta hoy, sino que he estado peregrinando de un sitio a otro en una tienda como morada. 7 Y en todo el tiempo en que estuve viajando de un sitio a otro con los israelitas, nunca le hablé a ninguno de los jueces que elegí para pastorear a mi pueblo, Israel, de construirme una casa de cedro”. 8 Ahora, pues, dile a mi siervo David: “Esto dice el Señor del universo: Yo te saqué de los pastos y de cuidar rebaños para ser el jefe de mi pueblo, Israel; 9 te he acompañado por dondequiera que has ido, te he librado de tus enemigos y pienso hacerte tan famoso como los más famosos de la tierra. 10 Asignaré un lugar a mi pueblo, Israel, y lo asentaré en él para que lo habite sin sobresaltos y sin que los malvados vuelvan a oprimirlo como lo oprimieron al principio, 11 cuando nombré jueces en mi pueblo, Israel. Además te he hecho vivir en paz con todos tus enemigos. Pues bien, ahora el Señor te anuncia que te fundará una dinastía. 12 Cuando tu vida se acabe y descanses con tus antepasados, mantendré a tu descendencia, a un vástago salido de tus entrañas, y consolidaré su reino. 13 Él construirá una casa en mi honor y yo consolidaré para siempre su trono real. 14 Yo seré su padre y él será mi hijo. Y si se porta mal, yo lo corregiré con mano dura según la costumbre humana, 15 pero no le retiraré mi fidelidad, como se la retiré a Saúl, a quien rechacé en beneficio tuyo. 16 Tu casa y tu reino se mantendrán permanentemente ante mí y tu trono quedará consolidado para siempre”.


17 Natán comunicó a David todas estas palabras y visiones.


18 Entonces el rey David entró a presentarse ante el Señor y dijo:


— ¿Quién soy yo, Señor Dios, y qué es mi familia para que me hayas hecho llegar hasta aquí? 19 Y por si te pareciera poco, Señor Dios, te has referido además a la dinastía de tu siervo para el futuro, como si se tratase de una ley humana, mi Señor. 20 ¿Qué más puedo añadir yo, si tú, Señor Dios, conoces de sobra a tu siervo? 21 Por tu palabra y según tu voluntad has realizado toda esta gran obra y se la has dado a conocer a tu siervo. 22 ¡Por eso eres grande, Señor Dios! No hay nadie como tú, ni hay Dios fuera de ti, por todo lo que ha llegado a nuestros oídos. 23 ¿Qué nación hay en la tierra que sea como tu pueblo, Israel, a quien Dios haya ido a rescatar para convertirlo en su pueblo y para hacerlo famoso, realizando grandes hazañas y prodigios en su favor y expulsando a las naciones y a sus dioses ante tu pueblo, al que rescataste de Egipto? 24 Has constituido a tu pueblo, Israel, en pueblo tuyo para siempre y tú, Señor, te has convertido en su Dios. 25 Así, pues, Dios, el Señor, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y a su familia, y cumple cuanto has dicho, 26 para que tu nombre se haga famoso y puedan decir: “El Señor del universo es el Dios de Israel”. Y que la casa de tu siervo David se mantenga firme en tu presencia. 27 Tú, Señor del universo, Dios de Israel, has revelado a tu siervo: “Yo te construiré una dinastía”. Por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. 28 Tú, mi Señor, eres Dios; tus palabras son dignas de crédito y has prometido esta merced a tu siervo. 29 Dígnate, pues, bendecir a la dinastía de tu siervo, para que permanezca siempre en tu presencia. Tú, Señor Dios, has hablado y por tu bendición la dinastía de tu siervo será siempre bendita.


Victorias y expansión de David (1 Cr 18,1-17)

8 Después de esto, David derrotó a los filisteos, los sometió y les arrebató Gat y sus dominios. 2 También derrotó a Moab; los tumbó en el suelo y los midió a cordel: por cada dos condenados a muerte, dejaba a uno con vida. Moab quedó sometido a David como vasallo tributario. 3 Más tarde derrotó a Adadézer, hijo de Rejob, rey de Sobá, cuando iba a restablecer su dominio en el río Éufrates. 4 David capturó mil setecientos soldados de caballería, veinte mil de infantería, y quebró las patas de todos los caballos de tiro, dejando sólo cien carros. 5 Los arameos de Damasco acudieron a socorrer a Adadézer, rey de Sobá, pero David mató a veinte mil de sus hombres. 6 Luego David puso gobernadores sobre los arameos de Damasco, que le quedaron sometidos como vasallos tributarios. Y el Señor hacía triunfar a David en todas sus campañas.


7 David se apoderó de los escudos de oro que llevaban los oficiales de Adadézer y los llevó a Jerusalén. 8 El rey David se incautó igualmente de una gran cantidad de bronce que había en Tébaj y Berotay, ciudades de Adadézer.


9 Cuando Toy, el rey de Jamat, se enteró de que David había derrotado a todo el ejército de Adadézer, 10 envió a su hijo Jorán con objetos de oro, plata y bronce, para saludar y felicitar al rey David por su victoria en la guerra contra Adadézer, pues era enemigo de Toy. 11 El rey David consagró los objetos al Señor, como había hecho con la plata y el oro provenientes de las naciones sometidas: 12 Edom, Moab, los amonitas y los filisteos, Amalec y el botín de Adadézer, hijo de Rejob, rey de Sobá.


13 David se hizo famoso cuando regresó de derrotar a dieciocho mil edomitas en el valle de la Sal. 14 Luego puso gobernadores en todo Edom y los edomitas quedaron sometidos a David. Y el Señor hacía triunfar a David en todas sus campañas.


Organización de la corte

15 David reinó sobre Israel, administrando el derecho y la justicia para todo su pueblo. 16 Joab, hijo de Seruyá, era el jefe del ejército; Josafat, hijo de Ajilud, era el heraldo; 17 Sadoc, hijo de Ajitub, y Abiatar, hijo de Ajimélec, eran los sacerdotes; Seraías era el secretario; 18 Banaías, hijo de Joyadá, era el jefe de los quereteos y peleteos y los hijos de David eran sacerdotes.


Juan 14:15-31

La Palabra (Hispanoamérica)

La promesa del Espíritu

15 Si me aman, cumplirán mis mandamientos; 16 yo, por mi parte, rogaré al Padre para que les envíe otro Abogado que esté siempre con ustedes: 17 el Espíritu de la verdad a quien los que son del mundo no pueden recibir porque no lo ven ni lo conocen; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque vive en ustedes y está en medio de ustedes.


18 No los dejaré huérfanos; volveré a estar con ustedes. 19 Los que son del mundo dejarán de verme dentro de poco; pero ustedes seguirán viéndome, porque la vida que yo tengo la tendrán también ustedes. 20 Cuando llegue aquel día, comprenderán que yo estoy en mi Padre; ustedes en mí y yo en ustedes. 21 El que acepta mis mandamientos y los cumple, es el que me ama de verdad; y el que me ama será amado por mi Padre, y también yo lo amaré y me manifestaré a él.


22 Judas, no el Iscariote, sino el otro, le preguntó:


— Señor, ¿cuál es la razón de manifestarte sólo a nosotros y no a los que son del mundo?


23 Jesús le contestó:


— El que me ama de verdad se mantendrá fiel a mi mensaje; mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos en él nuestra morada. 24 Por el contrario, el que no me ama no se mantiene fiel a mi mensaje. Y este mensaje que les transmito a ustedes no es mío; es del Padre que me envió. 25 Les he dicho todo esto durante el tiempo de mi permanencia entre ustedes. 26 Pero el Abogado, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que ustedes recuerden cuanto yo les he enseñado y él se lo explicará todo.


27 Les dejo la paz, mi paz se la doy. Una paz que no es la que el mundo da. No vivan angustiados ni tengan miedo. 28 Ya han oído lo que les he dicho: “Me voy, pero volveré a estar con ustedes”. Si de verdad me aman, deben alegrarse de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. 29 Se lo he dicho a ustedes ahora, por adelantado, para que, cuando suceda, no duden en creer. 30 Ya no hablaré mucho con ustedes, porque se acerca el que tiraniza a este mundo. Cierto que no tiene ningún poder sobre mí; 31 pero tiene que ser así para demostrar al mundo que yo amo al Padre y que cumplo fielmente la misión que me encomendó. Levántense. Vámonos de aquí.


Salmos 119:33-48

La Palabra (Hispanoamérica)

33 Muéstrame, Señor, el camino de tus normas,

que yo las guardaré hasta el fin.

34 Instrúyeme para cumplir tu ley,

la respetaré de todo corazón.

35 Guíame por la senda de tus mandamientos,

porque en ella me complazco.

36 Inclina mi corazón a tus mandatos

y no hacia la riqueza.

37 Aparta mi vista de lo que es vano,

haz que viva en tu camino.

38 Cumple la promesa que hiciste

a este tu siervo que te honra.

39 Aleja de mí la burla que me inquieta,

porque son buenas tus decisiones.

40 Siento amor por tus preceptos,

por tu justicia dame vida.


41 Cólmame, Señor, de tu amor,

sálvame según tu promesa;

42 podré así replicar al que me humilla,

pues yo confío en tu palabra.

43 No apartes de mi boca la palabra sincera,

que en tus decisiones pongo mi esperanza.

44 Respetaré tu ley constantemente,

por siempre jamás la cumpliré.

45 Caminaré sin estorbos,

porque busco tus preceptos.

46 Proclamaré ante los reyes tus mandatos

sin sentir vergüenza alguna.

47 Me deleitaré en tus mandamientos

porque los amo intensamente;

48 hacia ellos alzaré mis manos,

meditando tus normas.


Proverbios 15:33

La Palabra (Hispanoamérica)

33 El respeto al Señor es escuela de sabiduría,

la humildad es antesala de gloria.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España


DAB Español, Miércoles 27 de Mayo

Día 147, DAB Español, Miércoles 27 de Mayo 2 Samuel 12:1-31; Juan 16:1-33; Salmos 119:65-80; Proverbios 16:4-5 (La Palabra (Hispanoamérica) ...