Saturday, June 13, 2026

DAB Español, Domingo 14 de Junio

Día 165, DAB Español, Domingo 14 de Junio


1 Reyes 12:20-13:34; Hechos 9:26-43; Salmos 132; Proverbios 17:6 (Reina Valera Actualizada (RVA-2015))










1 Reyes 12:20-13:34

Reina Valera Actualizada

20 Aconteció que al oír todo Israel que Jeroboam había vuelto, lo mandaron a llamar a la asamblea y lo hicieron rey de todo Israel. No quedó quien siguiera a la casa de David, sino solo la tribu de Judá.


Roboam desiste de atacar a Israel

21 Entonces Roboam llegó a Jerusalén y reunió a todos los de la casa de Judá y a la tribu de Benjamín, ciento ochenta mil guerreros escogidos, a fin de combatir contra la casa de Israel y devolver el reino a Roboam hijo de Salomón. 22 Pero la palabra de Dios vino a Semaías, hombre de Dios, diciendo: 23 “Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y al resto del pueblo, diciendo que 24 así ha dicho el SEÑOR: ‘No suban ni combatan contra sus hermanos, los hijos de Israel. Vuélvase, cada uno a su casa, porque de parte mía ha sucedido esto’”.


Ellos escucharon la palabra del SEÑOR y desistieron de ir, conforme a la palabra del SEÑOR.


Jeroboam aleja a Israel del SEÑOR

25 Jeroboam reedificó Siquem, en la región montañosa de Efraín, y habitó en ella. De allí fue y reedificó Penuel. 26 Y Jeroboam pensó en su corazón: “Ahora el reino volverá a la casa de David, 27 si este pueblo sube para ofrecer sacrificios en la casa del SEÑOR en Jerusalén. El corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam, rey de Judá, y me matarán y volverán a Roboam, rey de Judá”. 28 Y habiendo tomado consejo, el rey hizo dos becerros de oro y dijo al pueblo[a]: “¡Bastante han subido a Jerusalén! ¡He aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto!”.


29 Puso el uno en Betel y el otro lo puso en Dan. 30 Y esto fue ocasión de pecado, porque el pueblo iba para adorar delante de uno de ellos, hasta Dan. 31 También hizo santuarios en los lugares altos e instituyó sacerdotes de entre la gente común, que no eran hijos de Leví. 32 Jeroboam instituyó una fiesta el día quince del mes octavo[b], semejante a la fiesta que había en Judá, y subió al altar que hizo en Betel, para ofrecer sacrificios a los becerros que había hecho. En Betel estableció también sacerdotes para los lugares altos que había edificado. 33 Subió al altar que había hecho en Betel, el día quince del mes octavo[c], fecha que inventó en su corazón. Hizo la fiesta para los hijos de Israel y subió al altar para quemar incienso.


Jeroboam y el profeta de Judá

13 He aquí que un hombre de Dios llegó de Judá a Betel, por mandato del SEÑOR, cuando Jeroboam estaba de pie junto al altar para quemar incienso. 2 Y clamó contra el altar, por mandato del SEÑOR, diciendo:


—Altar, altar, así ha dicho el SEÑOR: “He aquí, a la casa de David le nacerá un hijo que se llamará Josías, quien matará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman incienso sobre ti; y sobre ti quemarán huesos de hombres”.


3 Aquel mismo día dio una señal diciendo:


—Esta es la señal de que el SEÑOR ha hablado: He aquí que el altar se partirá, y la ceniza que está sobre él se desparramará.


4 Sucedió que cuando el rey Jeroboam oyó la palabra que el hombre de Dios había clamado contra el altar de Betel, extendió su mano desde el altar, diciendo:


—¡Préndanlo!


Pero se le secó la mano que había extendido contra él, de manera que no pudo volverla hacia sí. 5 Entonces el altar se partió, y la ceniza se desparramó del altar, conforme a la señal que el hombre de Dios había dado por mandato del SEÑOR. 6 Entonces el rey respondió y dijo al hombre de Dios:


—Implora, por favor, al SEÑOR tu Dios y ora por mí, para que mi mano me sea restaurada.


El hombre de Dios imploró el favor del SEÑOR, y la mano del rey le fue restaurada, y volvió a ser como antes. 7 Entonces el rey dijo al hombre de Dios:


—Ven conmigo a casa y come, y yo te daré un presente.


8 Pero el hombre de Dios respondió al rey:


—Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo ni comería pan ni bebería agua en este lugar; 9 porque me ha sido ordenado por mandato del SEÑOR, diciendo: “No comas pan ni bebas agua ni vuelvas por el camino que vayas”.


10 Se fue, pues, por otro camino y no volvió por el camino por donde había venido a Betel.


Extraño final del profeta de Judá

11 Vivía en Betel un profeta anciano, a quien fueron sus hijos y le contaron[d] todo lo que el hombre de Dios había hecho aquel día en Betel. También contaron a su padre las palabras que había hablado al rey. 12 Y su padre les preguntó:


—¿Por qué camino se fue?


Y sus hijos le mostraron el camino por donde se había ido el hombre de Dios que había venido de Judá. 13 Él dijo a sus hijos:


—Aparéjenme el asno.


Ellos le aparejaron el asno. Entonces montó sobre él, 14 fue tras aquel hombre de Dios y lo halló sentado debajo de la encina. Le preguntó:


—¿Eres tú el hombre de Dios que vino de Judá?


Le respondió:


—Sí, yo soy.


15 Entonces le dijo:


—Ven conmigo a casa y come pan.


16 Pero él respondió:


—No podré volver contigo ni entrar contigo. Tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar, 17 porque me fue dicho por mandato del SEÑOR: “No comas pan ni bebas agua de allí ni vuelvas por el camino que vayas”.


18 Y le dijo:


—Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por mandato del SEÑOR, diciendo: “Hazlo volver contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua”.


Pero le mintió. 19 Entonces se volvió con él, y comió pan en su casa y bebió agua. 20 Y aconteció que estando ellos sentados a la mesa, vino la palabra del SEÑOR al profeta que lo había hecho volver, 21 y clamó al hombre de Dios que había venido de Judá, diciendo:


—Así ha dicho el SEÑOR: “Porque has sido desobediente al dicho del SEÑOR y no guardaste el mandamiento que el SEÑOR tu Dios te había mandado, 22 sino que volviste y comiste pan y bebiste agua en este lugar del cual él te había dicho que no comieras pan ni bebieras agua, tu cuerpo no entrará en el sepulcro de tus padres”.


23 Sucedió que cuando había comido pan y bebido agua[e], el profeta que lo había hecho volver le aparejó el asno. 24 Cuando se fue, un león lo encontró en el camino y lo mató. Su cadáver quedó tendido en el camino. El asno estaba de pie junto a él, y también el león estaba de pie junto al cadáver. 25 Y he aquí que pasaron unos hombres y vieron el cadáver que estaba tendido en el camino y el león que estaba de pie junto al cadáver, y fueron y lo dijeron en la ciudad donde habitaba el profeta anciano. 26 Cuando se enteró el profeta que lo había hecho volver del camino, dijo:


—Él es el hombre de Dios que fue desobediente al mandato del SEÑOR. Por eso el SEÑOR lo ha entregado al león, que lo ha destrozado y matado conforme a la palabra que el SEÑOR le había dicho.


27 Entonces habló a sus hijos diciendo:


—Aparéjenme el asno.


Ellos se lo aparejaron. 28 Y fue y halló el cadáver tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cadáver. El león no había devorado el cadáver ni había destrozado al asno. 29 El profeta levantó el cuerpo del hombre de Dios, lo colocó sobre el asno y se lo llevó. El profeta anciano fue a la ciudad para hacer duelo por él y sepultarlo. 30 Puso su cuerpo en su propio sepulcro, e hicieron duelo por él diciendo:


—¡Ay, hermano mío!


31 Sucedió que después de haberlo sepultado, habló a sus hijos diciendo:


—Cuando yo muera, sepúltenme en el sepulcro en que está sepultado el hombre de Dios. Pongan mis restos junto a los suyos, 32 porque sin duda sucederá lo que él proclamó por mandato del SEÑOR contra el altar que está en Betel y contra todos los santuarios de los lugares altos que hay en las ciudades de Samaria.


Ajías profetiza contra Jeroboam

33 Después de este suceso, Jeroboam no se volvió de su mal camino. Más bien, volvió a designar sacerdotes de entre la gente común para los lugares altos. Investía a quien deseaba, y él llegaba a ser sacerdote de los lugares altos. 34 Y esto vino a ser el pecado de la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y destruida de sobre la faz de la tierra.


Footnotes

1 Reyes 12:28 Según Qere; Ketiv está incompleto.

1 Reyes 12:32 Según muchos mss., Targum y Vulgata; cf. 2 Crón. 8:6; TM omite todo.

1 Reyes 12:33 Según LXX; heb. añade con él que estaba.

1 Reyes 13:11 Heb., Milcom.

1 Reyes 13:23 Cf. 2 Sam. 8:3-6.

Hechos 9:26-43

Reina Valera Actualizada

Saulo y los hermanos en Jerusalén

26 Cuando fue a Jerusalén, intentaba juntarse con los discípulos; y todos le tenían miedo, porque no creían que fuera discípulo. 27 Pero Bernabé le recibió y le llevó a los apóstoles. Les contó cómo había visto al Señor en el camino, y que había hablado con él, y cómo en Damasco había predicado con valentía en el nombre de Jesús. 28 Así entraba y salía con ellos en Jerusalén, 29 predicando con valentía en el nombre del Señor. Hablaba y discutía con los helenistas, pero ellos procuraban matarle. 30 Luego, cuando los hermanos lo supieron, le acompañaron hasta Cesarea y le enviaron a Tarso.


31 Entonces por toda Judea, Galilea y Samaria la iglesia tenía paz. Iba edificándose y vivía en el temor del Señor, y con el consuelo del Espíritu Santo se multiplicaba.


Pedro sana a Eneas

32 Aconteció que mientras Pedro recorría por todas partes, fue también a visitar a los santos que habitaban en Lida. 33 Allí encontró a cierto hombre llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años, pues era paralítico.


34 Pedro le dijo: “Eneas, ¡Jesucristo te sana! Levántate y arregla tu cama”. De inmediato se levantó, 35 y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.


Pedro resucita a Dorcas

36 Entonces había en Jope cierta discípula llamada Tabita, que traducido es Dorcas. Ella estaba llena de buenas obras y de actos de misericordia que hacía. 37 Aconteció en aquellos días que ella se enfermó y murió. Después de lavarla, la pusieron en una sala del piso superior. 38 Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres para que le rogaran: “No tardes en venir hasta nosotros”.


39 Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, le llevaron a la sala y le rodearon todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. 40 Después de sacar fuera a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y vuelto hacia el cuerpo, dijo: “¡Tabita, levántate!”. Ella abrió los ojos, y al ver a Pedro se sentó. 41 Él le dio la mano y la levantó. Entonces llamó a los santos y a las viudas, y la presentó viva.


42 Esto fue conocido en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor. 43 Pedro se quedó muchos días en Jope, en casa de un tal Simón, curtidor.


Salmos 132

Reina Valera Actualizada

Sion, la morada elegida

132 Canto de ascenso gradual[a].


Acuérdate, oh SEÑOR,

de David y de toda su aflicción

2 de cómo juró al SEÑOR

y prometió al Fuerte de Jacob, diciendo:

3 “No entraré en mi morada

ni subiré a mi cama.

4 No daré sueño a mis ojos

ni a mis párpados sopor

5 hasta que halle un lugar[b] para el SEÑOR, una morada para el Fuerte de Jacob”.

6 He aquí, en Efrata oímos de ella,

y la encontramos en los campos de Yaar[c]:

7 “Entremos en su tabernáculo; postrémonos ante el estrado de sus pies”.

8 Levántate, oh SEÑOR;

ven al lugar de tu reposo;

tú y el arca de tu poder.

9 Tus sacerdotes sean revestidos de justicia, y tus fieles canten de júbilo.

10 Por causa de tu siervo David,

no rechaces el rostro de tu ungido.

11 Con verdad juró el SEÑOR a David,

y no se apartará de ello:

“Del fruto de tu cuerpo

pondré sobre tu trono.

12 Si tus hijos guardan mi pacto

y este testimonio que yo les enseño, sus hijos también se sentarán

en tu trono para siempre”.

13 Porque el SEÑOR ha elegido a Sion

y la ha deseado como morada suya:

14 “Este es mi lugar de reposo para siempre. Aquí habitaré porque lo he deseado.

15 Lo bendeciré con abundante provisión; a sus necesitados saciaré de pan.

16 Asimismo, vestiré de salvación

a sus sacerdotes,

y sus fieles darán voces de júbilo.

17 Allí haré surgir el poderío de David;

he preparado una lámpara para mi ungido.

18 A sus enemigos vestiré de vergüenza pero sobre él resplandecerá su corona”.


Footnotes

Salmos 132:1 Cantado en las peregrinaciones hacia el templo en Jerusalén.

Salmos 132:5 Cf. 2 Sam. 7:1, 2.

Salmos 132:6 Quizás Quiriat-jearim (1 Sam. 7:1, 2).

Proverbios 17:6

Reina Valera Actualizada

6 Corona de los ancianos son los hijos

de los hijos,

y la gloria de los hijos son sus padres.


Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

Version Reina Valera Actualizada, Copyright © 2015 by Editorial Mundo Hispano

Friday, June 12, 2026

DAB Español, Sábado 13 de Junio

Día 164, DAB Español, Sábado 13 de Junio


1 Reyes 11:1-12:19; Hechos 9:1-25; Salmos 131; Proverbios 17:4-5 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










1 Reyes 11:1-12:19

Palabra de Dios para Todos

Salomón y sus muchas esposas

11 Al rey Salomón le gustaban mucho las mujeres, especialmente las que venían de otras partes del mundo. Además de la hija del faraón, tenía mujeres hititas y mujeres de los moabitas, amonitas, edomitas y sidonios. 2 El SEÑOR le había dicho al pueblo de Israel: «No debes casarte con mujeres de otras naciones. El hacer eso te llevará a seguir a los dioses de otras naciones». Sin embargo, Salomón se enamoró de esas mujeres. 3 Él tuvo 700 esposas, hijas de otros jefes de estado, y 300 concubinas. Ellas lo alejaron de Dios. 4 Cuando Salomón era viejo, sus esposas lo convencieron de seguir a otros dioses y su corazón no estaba completamente entregado al SEÑOR su Dios, a diferencia de lo que había hecho su papá David. 5 Salomón fue devoto de Astarté, diosa de los sidonios. También adoró a Moloc, el ídolo horrible de los amonitas. 6 Así que Salomón hizo mal ante los ojos del SEÑOR y no siguió de todo corazón al SEÑOR como sí había hecho su papá David.


7 En una colina junto a Jerusalén, Salomón construyó un lugar para adorar a Quemós, el ídolo horrible de los moabitas. En la misma colina, Salomón construyó un lugar para adorar a Moloc, ídolo horrible de los amonitas. 8 Salomón hizo lo mismo para complacer a todas sus esposas extranjeras. Sus esposas quemaban incienso y hacían sacrificios a sus dioses.


9 Salomón dejó de seguir al SEÑOR, Dios de Israel. El SEÑOR, quien se le había aparecido dos veces, se enojó mucho con Salomón. 10 Le dijo a Salomón que no debía seguir a otros dioses; sin embargo, Salomón no obedeció el mandato del SEÑOR. 11 Así que el SEÑOR le dijo a Salomón: «Tú elegiste no mantener el pacto conmigo ni obedecer mis decretos. Así que yo te prometo que te voy a quitar el reino y se lo daré a uno de tus siervos. 12 Sin embargo, como amé a tu papá David, no te lo quitaré mientras vivas. Esperaré hasta que tu hijo llegue a ser el rey y entonces se lo quitaré a él. 13 De todos modos no le quitaré todo el reino; dejaré que gobierne una tribu. David era mi siervo; lo haré por él y por Jerusalén, la ciudad que yo elegí».


Enemigos de Salomón

14 Durante aquella época, el SEÑOR hizo que Hadad el edomita se volviera enemigo de Salomón. Hadad era de la familia del rey de Edom. 15 Ocurrió así: antes David había derrotado a Edom cuando Joab era el líder del ejército de David. Joab entró a Edom para sepultar a los muertos y mató a todos los hombres que aun vivían ahí. 16 Joab y todo Israel se quedaron en Edom por seis meses. Durante ese tiempo mataron a todos los hombres de Edom. 17 Pero siendo apenas un niño, Hadad se escapó a Egipto con algunos siervos de su papá. 18 Lo dejaron en Madián y fueron a Parán, donde se les juntaron otros refugiados mientras iban a Egipto. Le pidió ayuda al faraón, rey de Egipto, y el faraón le dio a Hadad una casa y tierra. El faraón también lo apoyaba y le proporcionaba alimentos.


19 Hadad le cayó muy bien al faraón y este le dio a Hadad su cuñada como esposa. La esposa del faraón era la reina Tapenés. 20 Así que la hermana de Tapenés se casó con Hadad y tuvieron un hijo llamado Guenubat. La reina Tapenés permitió que Guenubat se criara en la casa del faraón con sus hijos.


21 Mientras estaba en Egipto, Hadad se enteró de la muerte de David y de la muerte de Joab, comandante del ejército. Así que Hadad le dijo al faraón:


—Quiero ir a mi país.


22 Pero faraón contestó:


—Te he dado todo lo que necesitas aquí, ¿por qué quieres regresar?


Hadad contestó:


—Déjame ir, por favor.


23 Dios hizo también que Rezón hijo de Eliadá se volviera enemigo de Salomón. Se había escapado de su dueño, Hadad Ezer, el rey de Sobá. 24 David había derrotado al ejército de Sobá, y después Rezón juntó algunos hombres y llegó a ser el jefe de un pequeño ejército. Rezón fue a Damasco y ahí se quedó como rey. 25 Rezón gobernó en Siria y odiaba a Israel, así que siguió siendo enemigo de Israel toda la época de la vida de Salomón. Rezón y Hadad le crearon muchos problemas a Israel.


26 Jeroboán, hijo de Nabat y de Zerúa, se rebeló contra el rey. Jeroboán era uno de los siervos de Salomón y era de la tribu de Efraín. Su mamá era una viuda, de la aldea de Seredá.


27 Esta es la explicación de la rebelión de Jeroboán contra el rey. Salomón estaba trabajando en la construcción del Milo y estaba arreglando el muro de la ciudad de su papá David. 28 Jeroboán era un hombre fuerte. Salomón vio que era un buen trabajador, entonces lo hizo jefe a cargo de los trabajadores de la tribu de José[a].


29 Un día Jeroboán estaba viajando fuera de Jerusalén. Ahías, el profeta de Siló, se encontró con él por el camino. Ahías vestía un manto nuevo; los dos estaban solos en el campo. 30 Ahías tomó su manto nuevo y lo rompió en doce pedazos. 31 Entonces Ahías le dijo a Jeroboán: «Toma diez pedazos de este manto. El SEÑOR, Dios de Israel, dice: “Yo le quitaré el reino a Salomón y te daré diez tribus. 32 Dejaré que la familia de David mantenga control sobre una sola tribu, en honor de mi siervo David y de Jerusalén, la ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel. 33 Yo le quitaré el reino a Salomón porque dejó de seguirme y es devoto de Astarté, la diosa falsa de Sidón. También adora a Quemós, el dios falso de Moab, y a Moloc, el dios falso de los amonitas. Salomón dejó de hacer lo que yo considero correcto. Ya no obedece mis decretos y no tiene presente mis decisiones, a diferencia de su papá David.


34 »”Así que le quitaré el reino a la familia de Salomón, pero no del todo, porque quiero honrar a su papá David, quien cumplió con mis decisiones y decretos. Por eso yo decidí poner a Salomón hijo de David como príncipe durante toda su vida, 35 pero a su hijo le quitaré el reino. A ti, Jeroboán, te permitiré gobernar sobre las diez tribus, 36 y al hijo de Salomón sobre una tribu. Lo haré para que la lámpara de mi siervo David nunca se apague mientras sus descendientes gobiernan en Jerusalén, la ciudad que yo elegí como mía. 37 Pero te daré a gobernar todo lo que quieras, tú gobernarás todo Israel.[b] 38 Si cumples con mis enseñanzas y me sigues, si haces los que yo considero correcto de tal manera que cumplas mis decretos al igual que David mi siervo, entonces de igual manera yo estaré contigo y haré de ti una dinastía firme, como en el caso de David, dándote a Israel. 39 A los hijos de David los castigaré, pero no para siempre”».


Muerte de Salomón

(2 Cr 9:29-31)

40 Salomón intentó matar a Jeroboán, pero Jeroboán escapó a Egipto bajo a la protección de Sisac, rey de Egipto, y ahí se quedó hasta que murió Salomón.


41 El resto de los hechos de Salomón, su sabiduría y todo lo que hizo están escritos en el libro Las crónicas de Salomón. 42 Durante 40 años, Salomón gobernó en Jerusalén sobre todo Israel. 43 Luego murió y fue sepultado con sus antepasados en la Ciudad de David, su papá. Entonces su hijo Roboán reinó en su lugar.


Guerra Civil

(2 Cr 10:1-19)

12 Roboán fue a Siquén porque todos los israelitas fueron allá para proclamarlo rey. 2 Jeroboán hijo de Nabat estaba todavía en Egipto a donde había escapado de Salomón. Allí se enteró de que Salomón había muerto. Entonces regresó a su ciudad de Zereda, en la región montañosa de Efraín.[c] 3 Lo mandaron llamar, y él y todo el pueblo de Israel se presentaron ante Roboán y le dijeron:


4 —Tu papá nos impuso un yugo demasiado pesado de llevar. Ahora, danos un yugo más liviano que el que tu papá nos dio y nosotros te serviremos.


5 Roboán contestó:


—Vuelvan en tres días y les daré una respuesta.


Entonces la gente se fue. 6 Había algunos ancianos que aconsejaban a Salomón cuando aun vivía. El rey Roboán les preguntó lo que debía hacer:


—¿Cómo debo contestarle a este pueblo?


7 Ellos le respondieron:


—Si hoy te pones al servicio del pueblo y les contestas en forma amable, ellos seguirán sirviéndote para siempre.


8 Pero Roboán no les hizo caso. Les pidió consejo a sus amigos jóvenes que habían sido criados con él. 9 Roboán dijo:


—El pueblo dijo: “Danos trabajo más liviano de lo que nos dio tu papá”. ¿Cómo piensan ustedes que debería contestarles? ¿Qué les digo?


10 Los jóvenes que habían sido criados con él le dijeron:


—Así debes contestarle al pueblo. Tu papá los obligó a hacer trabajos pesados ¿y tú les va a dar trabajo más liviano? Les tienes que decir: “Mi dedo meñique es más pesado que el lomo de mi papá”. 11 Y ahora ¿mi papá les dio un yugo demasiado pesado de llevar? ¡Pues yo les daré aun más! Si él los castigaba con azotes, yo los castigaré con látigos que llevan metal en la punta.[d]


12 Puesto que Roboán le había dicho al pueblo: «Vuelvan en tres días», así volvieron a los tres días todos los israelitas y Jeroboán con ellos. 13 Entonces, el rey Roboán les habló duro y no hizo caso al consejo sugerido por los ancianos. 14 Hizo lo que sus amigos le aconsejaron. Entonces Roboán le dijo al pueblo:


—Mi papá los obligó a trabajar mucho, pero yo les daré aun más. Mi papá los castigó con azotes, pero yo los castigaré con látigos que llevan pedazos de metal en la punta.


15 Así que el rey no hizo lo que el pueblo quería porque el SEÑOR lo dispuso así para cumplir la promesa que el SEÑOR le hizo a Jeroboán hijo de Nabat por medio del profeta Ahías de Siló.


16 Todos los israelitas vieron que el nuevo rey no los quería escuchar. Por eso le dijeron al rey:


«¿Acaso somos parte de la familia de David?

    ¿Nos dieron tierras de Isaí?

Así que, Israel, vámonos a casa,

    ¡que el hijo de David gobierne a su propia gente!»


Entonces los israelitas se fueron a sus casas. 17 Pero Roboán gobernaba sobre los que vivían en las ciudades de Judá.


18 El rey mandó a Adonirán, uno de los que dirigían los trabajadores, pero los israelitas lo apedrearon y murió. Roboán subió rápidamente a su carruaje y escapó a Jerusalén. 19 Así que Israel se rebeló contra la dinastía de David hasta el día de hoy.


Footnotes

11:28 tribu de José Se refiere a las tribus de Efraín y Manasés, los hijos de José.

11:37 todo Israel Se refiere a las diez tribus del norte del país.

12:2 su ciudad […] de Efraín Según LXX. TM no tiene estas palabras.

12:11 azotes […] en la punta o escorpiones.

Hechos 9:1-25

Palabra de Dios para Todos

Conversión de Saulo

9 Saulo seguía amenazando y promoviendo actos de violencia y muerte contra los seguidores del Señor. Entonces fue al sumo sacerdote 2 y le pidió cartas de autorización para las sinagogas de Damasco. Si Saulo encontraba a algún seguidor del Camino[a], hombre o mujer, lo podía arrestar y llevar preso a Jerusalén. 3 Cuando estaba cerca de la ciudad de Damasco, lo rodeó de repente una luz muy brillante del cielo. 4 Saulo cayó al suelo y escuchó una voz que le decía:


—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?


5 Saulo preguntó:


—¿Quién eres, Señor?


La voz le contestó:


—Soy Jesús, a quien tú persigues. 6 Levántate y vete a la ciudad. Allí se te dirá qué tienes que hacer.


7 Los hombres que viajaban con Saulo estaban ahí, sin poder decir ni una sola palabra. Oían la voz pero no veían a nadie. 8 Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos no veía nada. Entonces lo llevaron de la mano a Damasco. 9 Estuvo allí tres días sin ver y no comió ni bebió nada.


10 En Damasco había un seguidor llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión:


—Ananías.


Y él le respondió:


—Aquí estoy, Señor.


11 El Señor le dijo:


—Levántate, ve a la calle Derecha y busca la casa de un hombre llamado Judas. Allí pregunta por Saulo de Tarso. Él está orando y 12 tuvo una visión donde un hombre llamado Ananías se le acerca y le impone las manos para que recobre la vista.


13 Ananías le respondió:


—Señor, muchos me han contado todo el mal que él ha hecho en Jerusalén contra tu pueblo santo. 14 Ahora Saulo ha venido aquí con poderes de los jefes de los sacerdotes para arrestar a todo el que confía en ti.


15 Pero el Señor le dijo:


—¡Ve! Yo elegí a Saulo para la misión de dar a conocer mi mensaje ante reyes, israelitas y gente de otras naciones. 16 Te aseguro que yo mismo le mostraré a Saulo todo lo que tendrá que sufrir por mi causa.


17 Entonces Ananías se fue a la casa de Judas e imponiéndole las manos a Saulo, le dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús me envió. Fue el que se te apareció cuando venías para acá. Me mandó para que puedas ver de nuevo y te llenes del Espíritu Santo». 18 De inmediato, algo que parecía escamas cayó de sus ojos y recobró la vista. Saulo se levantó y fue bautizado. 19 Luego comió y recuperó las fuerzas.


Saulo en Damasco

Saulo se quedó un tiempo con los seguidores que vivían en Damasco. 20 Enseguida entró en las sinagogas a proclamar que Jesús es el Hijo de Dios. 21 Todos los que lo escuchaban se asombraban y decían: «¿No es este el mismo que en Jerusalén procuraba destruir a los que oraban a Jesús pidiéndole ayuda? ¿Acaso no vino a arrestar a los seguidores de aquí y a llevarlos ante los jefes de los sacerdotes?» 22 Sin embargo, las palabras de Saulo eran tan bien argumentadas que confundía a los judíos que vivían en Damasco. Ellos no lo podían contradecir cuando él afirmaba que Jesús es el Mesías.


Saulo escapa de Damasco

23 Después de muchos días, los judíos hicieron planes para matar a Saulo. 24 De día y de noche vigilaban las puertas de la ciudad porque querían matarlo, pero Saulo se enteró del plan. 25 Sus seguidores lo bajaron en un canasto por la muralla que rodeaba la ciudad.


Footnotes

9:2 Camino Es decir, el Camino de Jesús.

Salmos 131

Palabra de Dios para Todos

Tranquilo y confiado en el Señor

Canto de David para los peregrinos.

1 SEÑOR, yo no soy orgulloso

    ni me las doy de importante;

no pretendo hacer maravillas

    ni me preocupo por hacer lo que me es imposible realizar.

2 Al contrario, estoy tranquilo y tan calmado

    como un niño recién amamantado

    que está en brazos de su mamá.

Estoy tan feliz

    como un niño recién amamantado.


3 Israel, confía en el SEÑOR

    desde ahora y para siempre.


Proverbios 17:4-5

Palabra de Dios para Todos

4 El perverso sólo escucha perversiones;

    el mentiroso sólo escucha falsedades.

5 El que se burla del pobre ofende a su Creador;

    el que se alegra de verlo sufriendo no se librará del castigo.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

© 2005, 2015 Bible League International

Thursday, June 11, 2026

DAB Español, Viernes 12 de Junio

Día 163, DAB Español, Viernes 12 de Junio


1 Reyes 9:1-10:29; Hechos 8:14-40; Salmos 130; Proverbios 17:2-3 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










1 Reyes 9-10

Palabra de Dios para Todos

Dios visita otra vez a Salomón

(2 Cr 7:11-22)

9 Cuando Salomón terminó de construir el templo del SEÑOR, su propio palacio y todo lo que quería, 2 el SEÑOR se le apareció a Salomón por segunda vez, al igual que había hecho en Gabaón. 3 El SEÑOR le dijo:


«He escuchado tu oración y lo que me pediste que hiciera. Tú construiste este templo y yo lo hice un lugar santo. Así que yo seré honrado aquí para siempre. Lo cuidaré y me fijaré en él.


4 »En cuando a ti, si me sirves con honestidad y rectitud como David tu papá, me obedeces en todo lo que te he ordenado y cumples mis leyes y decretos, 5 entonces yo confirmaré para siempre tu dinastía en Israel de acuerdo a la promesa que le hice a David tu papá, cuando le aseguré que siempre gobernaría un descendiente de él en el trono de Israel.


6 »Pero si ustedes y sus descendientes dejan de seguirme y se apartan de mí para servir y adorar a otros dioses, y ya no cumplen los mandamientos y leyes que les di, 7 yo arrancaré a Israel de la tierra que les he dado y también arrojaré de mi vista el templo que consagré para que se dé honra a mi nombre. Israel se convertirá en objeto de burla y escarnio entre todas las naciones. 8 Entonces este templo se convertirá en un montón de ruinas; todo el que pase quedará impresionado y dirá burlonamente: “¿Por qué le hizo el SEÑOR esto tan horrible a este país y a este templo?” 9 Se le contestará: “Sucedió así porque ellos abandonaron al SEÑOR su Dios que sacó a sus antepasados de Egipto, y se aferraron a otros dioses, los adoraron y sirvieron. Por eso el SEÑOR hizo que les ocurriera este desastre”».


Otras construcciones de Salomón

(2 Cr 8:1-18)

10 Le llevó 20 años a Salomón construir el templo del SEÑOR y el palacio del rey. 11 Y después de 20 años el rey Salomón le dio 20 aldeas de Galilea a Hiram, rey de Tiro. Salomón le dio al rey Hiram estas aldeas porque Hiram le ayudó a construir el templo y el palacio. Hiram le dio a Salomón todo el cedro, pino y oro que él quería. 12 Hiram viajó desde Tiro a ver las aldeas que Salomón le había dado, pero cuando las vio, no le gustaron para nada, 13 y dijo: «¿Qué son estas aldeas que me diste, mi hermano?» Él llamó a ese territorio Cabul[a], y hasta el día de hoy esa región se llama así. 14 Hiram le había mandado al rey Salomón 3960 kilos de oro para la construcción del templo.


15 El rey Salomón obligó a trabajadores a estar a su servicio para la construcción del templo del SEÑOR y de su propio palacio. Después los usó para construir el Milo, el muro alrededor de la ciudad de Jerusalén y luego para reconstruir las ciudades de Jazor, Meguido y Guézer. 16 El faraón, rey de Egipto, había peleado contra la ciudad de Guézer y la había incendiado matando a los cananeos que vivían ahí. Salomón se casó con la hija del faraón y el faraón le dio esa ciudad a Salomón como regalo de bodas. 17 Salomón la reconstruyó y también construyó la ciudad de Bet Jorón de abajo. 18 El rey Salomón también hizo construir las ciudades de Balat y Tadmor en el desierto de Judea. 19 También construyó ciudades de almacenaje, cuarteles para sus carros, cuarteles para alojar la caballería y todo lo que Salomón quiso construir tanto en Jerusalén como en el Líbano y en todo el territorio que gobernaba.


20 A la gente que quedaba de los amorreos, hititas, ferezeos, heveos y jebuseos, los cuales no eran israelitas, 21 o sea a los descendientes de ellos que aun quedaban en el país y que los israelitas no habían podido destruir, Salomón los obligó a trabajos forzados como esclavos, y así siguen hasta el día de hoy. 22 Pero Salomón no obligó a ningún israelita a ser su esclavo, sino que los empleaba como soldados, comandantes y oficiales de los carros de combate y de la caballería.


23 Había 550 supervisores a cargo de los proyectos de Salomón. Ellos dirigían a la gente que realizaba el trabajo. 24 La hija del faraón se mudó de la Ciudad de David al palacio que Salomón construyó para ella. Luego él construyó el Milo.


25 Tres veces al año Salomón ofrecía sacrificios que deben quemarse completamente y ofrendas para festejar en el altar que construyó para el SEÑOR. El rey Salomón también quemaba incienso ante el SEÑOR. Así que conseguía lo que necesitaba para el templo.


26 El rey Salomón también construyó barcos en Ezión Guéber. Esta aldea está cerca de Elat, a la orilla del mar Rojo, en la tierra de Edom. 27 El rey Hiram tenía hombres muy entendidos en cuanto al mar que viajaban mucho en barcos. Él los mandó para servir en la flotilla de Salomón y trabajar junto a los hombres de Salomón. 28 Las naves de Salomón fueron a Ofir y sus barcos trajeron casi 14 000 kilos[b] de oro de Ofir para el rey Salomón.


La reina de Sabá

(2 Cr 9:1-12)

10 Para honra del SEÑOR, la reina de Sabá oyó hablar de Salomón. Así que ella fue a ponerlo a prueba con preguntas difíciles. 2 Llegó a Jerusalén con una guardia muy grande, camellos cargados de especias, piedras preciosas y muchísimo oro. Cuando conoció a Salomón, le hizo toda clase de preguntas. 3 Salomón le contestó todas sus preguntas; ninguna de ellas fue demasiado difícil para él. 4 La reina de Sabá pudo comprobar toda la gran inteligencia de Salomón y vio el palacio que había construido. 5 También vio lo que comían, dónde vivían sus siervos, cómo servían sus ministros, cómo se vestían él y sus consejeros y el sacrificio que debe quemarse completamente en honor al SEÑOR. Ella quedó completamente atónita 6 y le dijo al rey: «De verdad en mi país me hablaron acerca de los logros de tu sabiduría. 7 No podía creer las noticias que me llegaban, pero cuando vi esos logros con mis propios ojos, me di cuenta de que no me habían contado ni la mitad de ellos. Tu sabiduría y riqueza sobrepasan lo que había escuchado. 8 ¡Qué afortunados son tus esposas[c] y tus siervos! Ellos te sirven y escuchan tu sabiduría todos los días. 9 ¡Bendito sea el SEÑOR tu Dios! Le dio gozo hacerte rey de Israel. El SEÑOR Dios siempre ha amado a Israel y por eso te hizo rey, para que gobiernes con justicia y rectitud».


10 Entonces la reina de Sabá le dio al rey cerca de 3960 kilos[d] de oro. También le dio muchas especias y piedras preciosas. Jamás se volvió a ver que se recibiera tal abundancia de especias como las que ella le dio al rey Salomón.


11 Los barcos de Hiram trajeron oro de Ofir y también mucha madera de sándalo y piedras preciosas. 12 Salomón usó la madera para hacer barandas en el templo del SEÑOR y el palacio. También usó la madera para hacer arpas y liras para los cantantes del templo. Nunca se había importado madera de sándalo ni hasta el día de hoy se ha vuelto a traer.


13 Entonces el rey Salomón le dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso, todo lo que le pidió además de lo que el rey generosamente ya le había regalado. Luego ella y sus servidores regresaron a su país.


El esplendor de Salomón

(2 Cr 9:13-14)

14 Cada año el rey Salomón recibía 22 000 kilos de oro, 15 sin contar los impuestos[e] cobrados a los pasajeros y a las ganancias de los comerciantes, a todos los reyes árabes y a los gobernadores de las provincias. 16 El rey Salomón hizo 200 escudos de oro martillado. Cada escudo contenía unos 7 kilos[f] de oro. 17 También hizo 300 escudos más pequeños de oro martillado; cada uno pesaba kilo y medio[g]. El rey los colocó en el palacio llamado Bosque del Líbano.


18 El rey Salomón también construyó un trono grande de marfil y lo recubrió de oro puro. 19 Había seis escalones para subir al trono, su espaldar era redondo y el asiento tenía brazos a cada lado. Dos leones estaban de pie a cada lado del trono. 20 En cada escalón había dos leones erguidos; eran doce en total. Ningún otro reino tenía algo semejante. 21 Todas las copas y vasijas que tenía Salomón eran de oro. Toda la vajilla[h] del palacio Bosque del Líbano era de oro puro. Nada en el palacio era hecho de plata porque en la época de Salomón había tanto oro que la gente no le daba mucho valor a la plata.


22 El rey también tenía una flota de barcos de carga[i] que mandaba para hacer comercio con otros países. Esta flota era de Hiram, que cada tres años volvía con un cargamento de oro, plata, marfil, monos y pavos reales.


23 Salomón sobrepasó todos los reyes del mundo en sabiduría y riqueza. 24 Gente de todo el mundo quería ver al rey Salomón para escuchar la gran sabiduría que Dios le había dado. 25 Todos le llevaban cada año regalos: objetos de plata y oro, vestidos, armaduras, especias, caballos y mulas. 26 Así que Salomón reunió gran número de carros de combate y caballos. Tenía 1400 carros y 12 000 jinetes. Salomón construyó cuarteles de estacionamiento para los carros y también mantuvo algunos en Jerusalén. 27 El rey hizo que la plata fuera tan común en Jerusalén como la piedra y que la madera de cedro fuera tan común como las higueras que crecen en la llanura. 28 Los caballos de Salomón se importaban de Egipto y de Coa. Los comerciantes de la corte los compraban en Coa. 29 Se importaba un carro de Egipto a un costo de 600 monedas[j] de plata y un caballo a 150, para luego vendérselos a todos los reyes hititas y sirios por intermedio de los comerciantes de Salomón.


Footnotes

9:13 Cabul La palabra Cabul suena como una frase que significa como si fuera nada.

9:28 14 000 kilos Textualmente 420 talentos. Ver tabla de pesas y medidas.

10:8 esposas Según LXX. TM: hombres.

10:10 3960 kilos Textualmente 120 talentos. Ver tabla de pesas y medidas.

10:15 impuestos Según LXX. TM: los mercaderes.

10:16 7 kilos Textualmente 600 siclos. Ver tabla de pesas y medidas.

10:17 kilo y medio Textualmente tres minas. Ver tabla de pesas y medidas.

10:21 vajilla La palabra hebrea puede querer decir platos, herramientas o armas.

10:22 barcos de carga Textualmente barcos de Tarsis.

10:29 monedas Textualmente siclos. Ver tabla de pesas y medidas.

Hechos 8:14-40

Palabra de Dios para Todos

14 Cuando los apóstoles supieron en Jerusalén que los de Samaria había aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. 15 Cuando llegaron a Samaria después de bajar de Jerusalén, Pedro y Juan oraron para que los creyentes de Samaria recibieran el Espíritu Santo, 16 porque el Espíritu no había venido sobre ninguno de ellos. Solamente se habían bautizado en el nombre del Señor Jesús. 17 Después de orar, Pedro y Juan les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.


18 Al ver Simón que el Espíritu Santo se daba cuando Pedro y Juan imponían las manos, les ofreció dinero a los apóstoles 19 y les dijo:


—Denme ese poder para que a quien yo le imponga las manos reciba el Espíritu Santo.


20 Entonces Pedro le respondió:


—¡Púdrete con tu dinero! ¿Pensaste que podías comprar el don de Dios? 21 No tienes arte ni parte en nuestro trabajo porque Dios sabe que tienes la mente retorcida. 22 ¡Abandona tu maldad! Pídele al Señor que perdone tus malas intenciones. 23 Veo que estás lleno de amargura y de envidia, vives atado por el pecado.


24 Entonces Simón contestó:


—Pidan por mí al Señor, para que no me pase nada de lo que ustedes han dicho.


25 Una vez que los apóstoles dieron testimonio de lo que sabían de Jesucristo y anunciaron el mensaje del Señor, regresaron a Jerusalén. Por el camino, entraron a muchos pueblos samaritanos y anunciaron la buena noticia de salvación.


Felipe y el funcionario de Etiopía

26 Un ángel del Señor le habló a Felipe: «Prepárate para ir al sur por el camino que baja de Jerusalén a Gaza, el camino que cruza el desierto». 27 Entonces Felipe fue y encontró a un eunuco etíope, funcionario de la Candace, o sea la reina de Etiopía. Él estaba a cargo de todos los tesoros de ella y había viajado a Jerusalén para adorar a Dios. 28 Ahora regresaba a casa, sentado en su carruaje y leyendo el libro del profeta Isaías. 29 El Espíritu le dijo a Felipe: «Ve y acércate a ese carruaje». 30 Felipe corrió hacia el carruaje y escuchó al funcionario leyendo el libro del profeta Isaías. Entonces Felipe le dijo:


—¿Entiendes lo que lees?


31 El funcionario le dijo:


—¿Cómo voy a entenderlo sin tener quien me lo explique?


Entonces el funcionario invitó a Felipe para que subiera y se sentara con él. 32 La parte de la Escritura que estaba leyendo era esta:


«Fue llevado como oveja al matadero;

    como un cordero que no se queja

    cuando le cortan la lana, no dijo nada.

33 Fue humillado y le quitaron todos sus derechos.

    Su vida en la tierra terminó;

    no habrá ningún relato acerca de sus descendientes».[a]


34 El funcionario le preguntó a Felipe:


—Por favor dime, ¿de quién está hablando el profeta? ¿Está hablando de él mismo o de otra persona?


35 Entonces Felipe comenzó a hablar. Empezó desde esta misma Escritura y le contó la buena noticia acerca de Jesús. 36 Mientras viajaban por el camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el funcionario dijo:


—Mira, aquí hay agua; ¿qué me impide ser bautizado? 37 [b]


38 Entonces el funcionario ordenó que detuvieran el carruaje, y ambos, Felipe y el funcionario, entraron al agua y Felipe lo bautizó. 39 Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó a Felipe. El funcionario ya no lo volvió a ver y siguió muy feliz su camino. 40 Felipe apareció en la ciudad de Azoto, y anunció la buena noticia de salvación por todos los pueblos por donde pasaba en su viaje, hasta que llegó a Cesarea.


Footnotes

8:32-33 Cita de Is 53:7-8.

8:37 Algunos manuscritos antiguos de Hechos añaden: Felipe respondió: «Si crees de todo corazón, bien puedes». El funcionario dijo: «Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios».

Salmos 130

Palabra de Dios para Todos

Confía en el Señor

Canto para los peregrinos.

1 SEÑOR, te pido ayuda

    desde lo más profundo de mi ser.

2 Señor, escucha mi voz;

    escucha mi grito de súplica.


3 SEÑOR, si tú no perdonaras nuestros pecados,

    Señor, ¿quién sobreviviría?

4 Pero tú perdonas

    y por eso se te debe respeto.


5 Yo pongo toda mi esperanza en el SEÑOR;

    todo mi ser espera en él, confío en su palabra.

6 Espero en mi Señor

    como el guardia espera ansiosamente a que amanezca.


7 Israel, confía en el SEÑOR;

    sólo en el SEÑOR se encuentra el fiel amor y la salvación.

8 Él librará a Israel

    de todas sus maldades.


Proverbios 17:2-3

Palabra de Dios para Todos

2 Un servidor inteligente tendrá más poder que el hijo malo de su patrón,

    y tendrá parte de la herencia con los otros hermanos.

3 El oro y la plata se purifican con fuego,

    pero el SEÑOR purifica el corazón de los seres humanos.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

© 2005, 2015 Bible League International

DAB Español, Domingo 14 de Junio

Día 165, DAB Español, Domingo 14 de Junio 1 Reyes 12:20-13:34; Hechos 9:26-43; Salmos 132; Proverbios 17:6 (Reina Valera Actualizada (RVA-20...