Saturday, June 6, 2026

DAB Español, Sábado 06 de Junio

Día 157, DAB Español, Sábado 06 de Junio


1 Reyes 1:1-53; Hechos 4:1-37; Salmos 124; Proverbios 16:24 (Nueva Versión Internacional (NVI))










1 Reyes 1

Nueva Versión Internacional

Adonías usurpa el trono

1 El rey David era ya tan anciano y entrado en años que, por más que lo abrigaban, no conseguía entrar en calor. 2 Por eso sus servidores le dijeron: «Busquemos a una joven virgen para que atienda a nuestro señor el rey, lo cuide y se acueste a su lado para darle calor».


3 Así que fueron por todo Israel en busca de una muchacha hermosa. Entonces encontraron a una sunamita llamada Abisag y se la llevaron al rey. 4 La muchacha era realmente muy hermosa y se dedicó a cuidar y a servir al rey, aunque el rey nunca tuvo relaciones sexuales con ella.


5 Adonías, cuya madre fue Jaguit, se llenó de ambición y dijo: «¡Yo voy a ser rey!». Por lo tanto, consiguió carros de combate, caballos[a] y cincuenta guardias de escolta. 6 Adonías, que había nacido inmediatamente luego de Absalón, era muy bien parecido. Y como David, su padre, nunca lo había contrariado ni le había pedido cuentas de lo que hacía, 7 Adonías se confabuló con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, y estos le dieron su apoyo. 8 Quienes no lo apoyaron fueron el sacerdote Sadoc, Benaías, hijo de Joyadá, el profeta Natán, Simí, Reguí y la guardia personal de David.


9 Cerca de Enroguel, junto a la peña de Zojélet, Adonías ofreció un sacrificio de ovejas, bueyes y terneros engordados. Invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los funcionarios reales de Judá, 10 pero no invitó al profeta Natán, ni a Benaías, ni a la guardia real ni a su hermano Salomón. 11 Por eso Natán preguntó a Betsabé, la madre de Salomón: «¿Ya sabes que Adonías, el hijo de Jaguit, se ha proclamado rey a espaldas de nuestro señor David? 12 Pues, si quieres salvar tu vida y la de tu hijo Salomón, déjame darte un consejo: 13 Ve a presentarte ante el rey David y dile: “¿Acaso no le había jurado mi señor el rey a esta servidora suya que mi hijo Salomón reinaría después de usted y se sentaría en su trono? ¿Cómo es que ahora el rey es Adonías?”. 14 Mientras tú estés allí, hablando con el rey, yo entraré para confirmar tus palabras».


15 Betsabé se dirigió entonces a la habitación del rey. Como este ya era muy anciano, lo atendía Abisag la sunamita. 16 Al llegar Betsabé, se inclinó y postró ante el rey y este le preguntó:


—¿Qué quieres?


17 —Mi señor juró por el Señor su Dios a esta servidora suya —contestó Betsabé—, que mi hijo Salomón reinaría después de usted y se sentaría en su trono. 18 Pero ahora resulta que Adonías se ha proclamado rey a espaldas de usted, mi señor y rey. 19 Ha sacrificado una gran cantidad de toros, terneros engordados y ovejas. También ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, comandante del ejército; sin embargo, no invitó a su servidor Salomón. 20 Mi señor y rey, todo Israel está a la expectativa y quiere que usted le diga quién lo sucederá en el trono. 21 De lo contrario, tan pronto como mi señor el rey muera, mi hijo Salomón y yo seremos acusados de alta traición.


22 Mientras Betsabé hablaba con el rey, llegó el profeta Natán, 23 y el rey se enteró de su llegada. Entonces Natán se presentó ante el rey, se postró con su rostro en tierra 24 y dijo:


—Mi señor y rey, ¿acaso ha decretado usted que Adonías lo suceda en el trono? 25 Pregunto esto porque él ha ido hoy a sacrificar una gran cantidad de toros, terneros engordados y ovejas. Además, ha invitado a todos los hijos del rey, a los comandantes del ejército y al sacerdote Abiatar; allí están todos ellos comiendo y bebiendo y gritando en su presencia: “¡Viva el rey Adonías!”. 26 Sin embargo, no me invitó a mí, su servidor, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaías, hijo de Joyadá, ni a su servidor Salomón. 27 ¿Será posible que mi señor y rey haya hecho esto sin dignarse comunicarles a sus servidores quién lo sucederá en el trono?


David proclama rey a Salomón

28 Al oír esto, el rey David ordenó:


—¡Llamen a Betsabé!


Ella entró y se quedó de pie ante el rey. 29 Entonces el rey le hizo este juramento:


—Tan cierto como que vive el Señor, que me ha librado de toda angustia, 30 te aseguro que hoy cumpliré lo que te juré por el Señor, el Dios de Israel. Yo te prometí que tu hijo Salomón me sucederá en el trono y reinará en mi lugar.


31 Betsabé se inclinó ante el rey y, postrándose rostro en tierra, exclamó:


—¡Que viva para siempre mi señor el rey David!


32 David ordenó:


—Llamen al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Joyadá.


Cuando los tres se presentaron ante el rey, 33 este les dijo:


—Tomen con ustedes a los funcionarios de la corte, monten a mi hijo Salomón en mi propia mula, y bajen con él a Guijón 34 para que el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan como rey de Israel. Toquen luego la trompeta y griten: “¡Viva el rey Salomón!”. 35 Después de eso, regresen con él para que ocupe el trono en mi lugar y me suceda como rey, pues he dispuesto que sea él quien gobierne a Israel y a Judá.


36 —¡Que así sea! —le respondió Benaías, hijo de Joyadá—. ¡Que así lo confirme el Señor, Dios de mi señor el rey! 37 Que así como el Señor estuvo con mi señor el rey, esté también con Salomón; ¡y que engrandezca su trono aún más que el trono de mi señor el rey David!


38 El sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías, hijo de Joyadá, y los quereteos y los peleteos, montaron a Salomón en la mula del rey David y lo escoltaron mientras bajaban hasta Guijón. 39 Allí el sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite que estaba en la Tienda y ungió a Salomón. Tocaron entonces la trompeta y todo el pueblo gritó: «¡Viva el rey Salomón!». 40 Luego, todos subieron detrás de él, tocando flautas y lanzando gritos de alegría. Era tal el estruendo que la tierra temblaba.


41 Adonías y todos sus invitados estaban por terminar de comer cuando sintieron el estruendo. Al oír el sonido de la trompeta, Joab preguntó:


—¿Por qué habrá tanta bulla en la ciudad?


42 Aún estaba hablando cuando llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar.


—¡Entra! —dijo Adonías—. Un hombre respetable como tú debe traer buenas noticias.


43 —¡No es así! —exclamó Jonatán—. Nuestro señor el rey David ha nombrado rey a Salomón. 44 También ha ordenado que el sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías, hijo de Joyadá, con los quereteos y los peleteos, monten a Salomón en la mula del rey. 45 Sadoc y Natán lo han ungido como rey en Guijón. Desde allí han subido lanzando gritos de alegría y la ciudad está alborotada. A eso se debe el griterío que se escucha. 46 Además, Salomón se ha sentado en el trono real 47 y los funcionarios de la corte han ido a felicitar a nuestro señor, el rey David. Hasta le desearon que su Dios hiciera el nombre de Salomón más famoso todavía que el de David y que engrandeciera el trono de Salomón más que el suyo. Ante eso, el rey se postró en su cama 48 y dijo: “¡Alabado sea el Señor, Dios de Israel, que hoy me ha concedido ver a mi sucesor sentarse en mi trono!”.


49 Al oír eso, todos los invitados de Adonías se levantaron llenos de miedo y se dispersaron. 50 Adonías, por temor a Salomón, se refugió en el santuario, en donde se agarró de los cuernos del altar. 51 No faltó quien fuera a decirle a Salomón:


—Adonías tiene miedo de usted, rey Salomón, y está agarrado de los cuernos del altar. Ha dicho: “¡Quiero que hoy mismo jure el rey Salomón que no condenará a muerte a este servidor suyo!”.


52 Salomón respondió:


—Si demuestra que es un hombre de honor, no perderá ni un cabello de su cabeza; pero si se le sorprende en alguna maldad, será condenado a muerte.


53 Acto seguido, el rey Salomón mandó que lo trajeran. Cuando Adonías llegó, se postró ante el rey Salomón y este le ordenó que se fuera a su casa.


Footnotes

1:5 caballos. Alt. conductores de los carros.

Hechos 4

Nueva Versión Internacional

Pedro y Juan ante el Consejo

4 Mientras Pedro y Juan hablaban a la gente, se presentaron los sacerdotes, el capitán de la guardia del Templo y los saduceos. 2 Estaban muy disgustados porque los apóstoles enseñaban a la gente y proclamaban la resurrección, que se había hecho evidente en el caso de Jesús. 3 Arrestaron a Pedro y a Juan y, como ya anochecía, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. 4 Pero muchos de los que oyeron el mensaje creyeron y el número de estos, contando solo a los hombres, llegaba a unos cinco mil.


5 Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los líderes religiosos y los maestros de la Ley. 6 Allí estaban el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan, Alejandro y los otros miembros de la familia del sumo sacerdote. 7 Hicieron que Pedro y Juan comparecieran ante ellos y comenzaron a interrogarlos:


—¿Con qué poder o en nombre de quién hicieron ustedes esto?


8 Pedro, lleno del Espíritu Santo, respondió:


—Gobernantes del pueblo y líderes religiosos: 9 Hoy se nos procesa por haber favorecido a un paralítico, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado! 10 Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret, crucificado por ustedes, pero resucitado por Dios. 11 Jesucristo es


»“la piedra que desecharon ustedes los constructores

    y que ha llegado a ser la piedra angular”.[a]


12 De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.


13 Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús. 14 Además, como vieron que los acompañaba el hombre que había sido sanado, no tenían nada que alegar. 15 Así que les mandaron que se retiraran del Consejo y se pusieron a deliberar entre sí: 16 «¿Qué vamos a hacer con estos sujetos? Es un hecho que por medio de ellos ha ocurrido un milagro evidente; todos los que viven en Jerusalén lo saben y no podemos negarlo. 17 Para evitar que este asunto siga divulgándose entre la gente, vamos a amenazarlos y así no volverán a hablar de ese nombre a nadie».


18 Los llamaron y les ordenaron terminantemente que dejaran de hablar y enseñar acerca del nombre de Jesús. 19 Pero Pedro y Juan replicaron:


—¿Es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes en vez de obedecerlo a él? ¡Júzguenlo ustedes mismos! 20 Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.


21 Después de nuevas amenazas, los dejaron irse. Por causa de la gente, no hallaban manera de castigarlos: todos alababan a Dios por lo que había sucedido, 22 pues el hombre que había sido milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años.


La oración de los creyentes

23 Al quedar libres, Pedro y Juan volvieron a los suyos y les relataron todo lo que habían dicho los jefes de los sacerdotes y los líderes religiosos. 24 Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: «Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, 25 tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo:


»“¿Por qué se enfurecen las naciones

    y en vano conspiran los pueblos?

26 Los reyes de la tierra se rebelan;

    los gobernantes se confabulan

contra el Señor

    y contra su ungido”.[b]


27 En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo[c] de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste 28 para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera. 29 Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno. 30 Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús».


31 Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.


Los creyentes comparten sus bienes

32 Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. 33 Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, 34 pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas 35 y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera según la necesidad de cada uno.


36 José, un levita natural de Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé, que significa «Hijo de consolación», 37 vendió un terreno que poseía, llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.


Footnotes

4:11 Sal 118:22.

4:26 ungido. Alt. Cristo; Sal 2:1-2.

4:27 el pueblo. Lit. los pueblos.

Salmos 124

Nueva Versión Internacional

Cántico de los peregrinos. De David.

124 Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

    —que lo repita ahora Israel—,

2 si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

    cuando hubo gente que se levantó contra nosotros,

3 nos habrían tragado vivos

    al encenderse su furor contra nosotros;

4 nos habrían inundado las aguas,

    el torrente nos habría arrastrado,

5     nos habrían arrastrado las aguas turbulentas.


6 ¡Bendito sea el Señor, que no dejó

    que nos despedazaran con sus dientes!

7 Como las aves, hemos escapado

    de la trampa del cazador;

¡la trampa se rompió,

    y nosotros escapamos!

8 Nuestra ayuda está en el nombre del Señor,

    que hizo el cielo y la tierra.


Proverbios 16:24

Nueva Versión Internacional

24 Panal de miel son las palabras amables:

    endulzan la vida y dan salud al cuerpo.[a]


Footnotes

16:24 al cuerpo. Lit. a los huesos.

Nueva Versión Internacional (NVI)

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Friday, June 5, 2026

DAB Español, Viernes 05 de Junio

Día 156, DAB Español, Viernes 05 de Junio


2 Samuel 23:24-24:25; Hechos 3:1-26; Salmos 123; Proverbios 16:21-23 (Nueva Versión Internacional (NVI))










2 Samuel 23:24-24:25

Nueva Versión Internacional

24 Entre los treinta valientes estaban:


Asael, hermano de Joab;


Eljanán, hijo de Dodó, que era de Belén;


25 Sama, el jarodita;


Elicá, el jarodita;


26 Heles, el paltita;


Irá, hijo de Iqués, el tecoíta;


27 Abiezer, el anatotita;


Mebunay, el jusatita;


28 Zalmón, el ajojita;


Maray, el netofatita;


29 Jéled;[a] hijo de Baná, el netofatita;


Itay, hijo de Ribay, que era de Guibeá en el territorio de Benjamín;


30 Benaías, el piratonita;


Hiday, que era de los arroyos de Gaas;


31 Abí Albón, el arbatita;


Azmávet, el bajurinita;


32 Elijaba, el salbonita;


los hijos de Jasén;


Jonatán, hijo de[b] 33 Sama, el ararita;


Ahían, hijo de Sarar, el ararita;


34 Elifelet, hijo de Ajasbay, el macateo;


Elián, hijo de Ajitofel, el guilonita;


35 Jezró, que era de Carmel;


Paray, el arbita;


36 Igal, hijo de Natán, que era de Sobá;


el hijo de Hagrí;[c]


37 Sélec, el amonita;


Najaray, el berotita, que fue escudero de Joab, hijo de Sarvia;


38 Ira, el itrita;


Gareb, el itrita,


39 y Urías, el hitita.


En total fueron treinta y siete.


David hace un censo militar

24 Una vez más, la ira del Señor se encendió contra Israel, así que el Señor incitó a David contra el pueblo al decirle: «Haz un censo de Israel y de Judá».


2 Entonces el rey ordenó a Joab y a los comandantes del ejército que lo acompañaban:[d]


—Vayan por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, y hagan un censo militar, para que yo sepa cuántos pueden servir en el ejército.


3 Joab respondió al rey:


—¡Que el Señor su Dios multiplique cien veces las tropas, y le permita a mi señor el rey llegar a verlo con sus propios ojos! Pero ¿por qué mi señor el rey desea hacer tal cosa?


4 Sin embargo, la orden del rey prevaleció sobre la opinión de Joab y de los comandantes del ejército, de modo que salieron de su audiencia con el rey para llevar a cabo el censo militar de Israel.


5 Cruzaron el Jordán y acamparon cerca de Aroer, al sur del pueblo que está en el valle, después de lo cual siguieron hacia Gad y Jazer. 6 Fueron por Galaad y por el territorio de Tajtín Jodsí, hasta llegar a Dan Jaán y a los alrededores de Sidón. 7 Siguieron hacia la fortaleza de Tiro y recorrieron todas las ciudades de los heveos y los cananeos. Finalmente, llegaron a Berseba, en el Néguev de Judá.


8 Al cabo de nueve meses y veinte días, y después de haber recorrido todo el país, regresaron a Jerusalén.


9 Joab entregó al rey los resultados del censo militar: En Israel había ochocientos mil hombres que podían servir en el ejército, y en Judá, quinientos mil.


10 Entonces le remordió a David la conciencia por haber realizado este censo militar y dijo al Señor: «He cometido un pecado muy grande. He actuado como un necio. Yo te ruego, Señor, que perdones la maldad de tu siervo».


11 Por la mañana, antes de que David se levantara, la palabra del Señor vino al profeta Gad, vidente de David, y le dio este mensaje: 12 «Ve y dile a David que así dice el Señor: “Te doy a escoger entre estos tres castigos: dime cuál de ellos quieres que te imponga”». 13 Entonces Gad fue a ver a David y le preguntó:


—¿Qué prefieres: que vengan tres[e] años de hambre en el país, que tus enemigos te persigan durante tres meses y tengas que huir de ellos o que el país sufra tres días de plaga? Piénsalo bien y dime qué debo responderle al que me ha enviado.


14 —¡Estoy entre la espada y la pared! —respondió David—. Pero es mejor que caigamos en las manos del Señor, porque su compasión es grande, y no que yo caiga en las manos de los hombres.


15 Por lo tanto, el Señor mandó contra Israel una plaga que duró desde esa mañana hasta el tiempo señalado; y en todo el país, desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil personas. 16 Entonces el ángel del Señor, que estaba en el lugar donde Arauna el jebuseo limpiaba el trigo, extendió su mano hacia Jerusalén para destruirla. Pero el Señor se lamentó del castigo que había enviado y dijo al ángel destructor: «¡Basta! ¡Detén tu mano!».


17 David, al ver que el ángel destruía a la gente, dijo al Señor: «¿Qué culpa tienen estas ovejas? ¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el que ha hecho mal! ¡Descarga tu mano sobre mí y sobre mi familia!».


David construye un altar

18 Ese mismo día, Gad volvió adonde estaba David y le dijo: «Sube y construye un altar para el Señor en el lugar donde Arauna el jebuseo limpia el trigo».


19 David se puso en camino, tal como el Señor se lo había ordenado por medio de Gad. 20 Arauna se asomó y al ver que el rey y sus oficiales se acercaban, salió a recibirlo y rostro en tierra se postró delante de él.


21 —Mi señor y rey —dijo Arauna—, ¿a qué debo el honor de su visita?


—Quiero comprarte el lugar donde limpias el trigo —respondió David— y construir un altar al Señor, a fin de que se detenga la plaga que está afligiendo al pueblo.


22 —Tome mi señor el rey lo que mejor le parezca y preséntelo como ofrenda. Aquí hay bueyes para el holocausto; hay también trillos y yuntas que puede usar como leña. 23 Todo esto se lo doy a usted. ¡Que el Señor su Dios vea a Su Majestad con agrado!


24 Pero el rey respondió a Arauna:


—Eso no puede ser. No voy a ofrecer al Señor mi Dios holocaustos que nada me cuesten. Te lo compraré todo por su precio justo.


Fue así como David compró el lugar donde se limpia el trigo y los bueyes por cincuenta siclos[f] de plata. 25 Allí construyó un altar al Señor y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión. Entonces el Señor tuvo piedad del país y se detuvo la plaga que estaba afligiendo a Israel.


Footnotes

23:29 Jéled (mss. hebreos; véase 1Cr 11:30); Jéleb (TM).

23:32 Jonatán, hijo de (mss. de LXX); Jonatán (TM).

23:36 el hijo de Hagrí (mss. de LXX; véase 1Cr 11:38); Baní el, gadita (TM).

24:2 ordenó … acompañaban (LXX; véanse v. 4 y 1Cr 21:2); ordenó a Joab, comandante del ejército, que lo acompañaba (TM).

24:13 tres (LXX; véase 1Cr 21:12); siete (TM).

24:24 Es decir, aprox. 575 g.

Hechos 3

Nueva Versión Internacional

Pedro sana a un mendigo lisiado

3 Un día subían Pedro y Juan al Templo a las tres de la tarde,[a] que es la hora de la oración. 2 Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo. 3 Cuando este vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna. 4 Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo:


—¡Míranos!


5 El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo.


6 —No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!


7 Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza. 8 De un salto se puso en pie y comenzó a caminar. Luego entró con ellos en el Templo con sus propios pies, saltando y alabando a Dios. 9 Cuando todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, 10 lo reconocieron como el mismo hombre que acostumbraba a pedir limosna sentado junto a la puerta del Templo llamada Hermosa, entonces se llenaron de admiración y asombro por lo que le había ocurrido.


Pedro se dirige a los espectadores

11 Mientras el hombre seguía aferrado a Pedro y a Juan, toda la gente, que no salía de su asombro, corrió hacia ellos al lugar conocido como el Pórtico de Salomón. 12 Al ver esto, Pedro dijo: «Pueblo de Israel, ¿por qué les sorprende lo que ha pasado? ¿Por qué nos miran como si, por nuestro propio poder o devoción, hubiéramos hecho caminar a este hombre? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y lo rechazaron ante Pilato, aunque este había decidido soltarlo. 14 Rechazaron al Santo y Justo, y pidieron que se indultara a un asesino. 15 Mataron al autor de la vida, pero Dios lo levantó de entre los muertos, y de eso nosotros somos testigos. 16 Por la fe en el nombre de Jesús, él ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes.


17 »Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia. 18 Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas: que su Cristo tenía que padecer. 19 Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, 20 a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Cristo que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús. 21 Es necesario que él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas, como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas. 22 Moisés dijo: “El Señor su Dios hará surgir para ustedes, de entre sus hermanos, a un profeta como yo; presten atención a todo lo que les diga. 23 Porque quien no le preste oído será eliminado del pueblo”.[b]


24 »En efecto, a partir de Samuel todos los profetas han anunciado estos días. 25 Ustedes, pues, son herederos de los profetas y del pacto que Dios estableció con sus antepasados al decirle a Abraham: “Todos los pueblos del mundo serán bendecidos por medio de tu descendencia”.[c] 26 Cuando Dios resucitó a su siervo, lo envió primero a ustedes para darles la bendición de que cada uno se convierta de sus maldades».


Footnotes

3:1 las tres de la tarde. Lit. la hora novena.

3:23 Lv 23:29; Dt 18:15,18,19.

3:25 Gn 22:18; 26:4.

Salmos 123

Nueva Versión Internacional

Cántico de los peregrinos.

123 Hacia ti dirijo la mirada,

    hacia ti, cuyo trono está en el cielo.

2 Como dirigen los esclavos la mirada hacia la mano de su amo,

    como dirige la esclava la mirada hacia la mano de su ama,

así dirigimos la mirada al Señor nuestro Dios,

    hasta que tenga piedad de nosotros.


3 Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.

    Estamos cansados de tanto desprecio,

4 del escarnio de los arrogantes

    y del menosprecio de los orgullosos.


Proverbios 16:21-23

Nueva Versión Internacional

21 Al sabio de corazón se le llama inteligente;

    las palabras gratas promueven el saber.


22 Fuente de vida es la prudencia para quien la posee;

    el castigo de los necios es su propia necedad.


23 El de corazón sabio controla su boca;

    con sus labios promueve el saber.


Nueva Versión Internacional (NVI)

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Thursday, June 4, 2026

Doctrinas fundmentales 12

El juicio eterno
 En esta última lección, estudiamos:
  1. El juicio final para los ángeles caídos y los que no están en Cristo.
  2. El trono blanco de Jesucristo. Los que están escritos en el libro de la vida
      van a la vida eterna.
  3. El tribunal de Cristo que determina la recompensa de los siervos de Dios – 
      no la salvación.
  4. Que los juicios de Dios son justos.







 

Lección 12               Doctrinas fundamentales

 

 Repaso
 1. Como hay 2 resurrecciones, hay 2 juicios finales – uno para los justificados y
     otro para los condenados.
 2. El cristiano será juzgado, pero no condenado.
 3. Hay juicios, no eternos, YA.
 4. El cristiano y la iglesia se deben juzgar para poder cumplir sus propósitos.
 5. No todo juicio es eterno – mucho es para disciplinarnos.
 6. Dios hasta juzga a naciones.
 
  El Juicio Final                
    1. Judas 6 - Para los ángeles caídos
      a) La Biblia NO enseña salvación para los ángeles, NI la última
           reconciliación de TODOS.
      b) Esta enseñanza es la fabricación de gente que no quiere ser responsable
           por su propio pecado.
    2. Para los que no están en Cristo
      a) Judas 10-13            d) Apocalipsis 20:14-15
      b) Mateo 13:41-43     e) Isaías 66:24
      c) Marcos 9:43-48
  El Trono Blanco de Cristo (Apocalipsis 20:11-15)
    1. El libro de la vida se leerá
      a) Citas que hablan del libro de vida
         Filipenses 4:3; Apocalipsis 3:5; 13:8; 17:8; 20:12; 21:27; 22:19
      b) ¿Qué sabemos del libro de Vida?
  El Tribunal de Cristo                
   Parece ser un juicio para determinar recompensa, no salvación
    1. 2 Corintios 5:10 - Para que cada uno reciba según sus obras.
    2. Romanos 14:10-12 - Vamos a rendirle cuentas a Dios de todo hecho en
         esta vida.
    3. 1 Corintios 3:15 - Uno puede salir sin recompensa, pero con su salvación
      a) ¿Cuáles obras sobrevivirán este juicio de fuego?
        1) Juan 8:28 - Motivadas por Dios y no por la carne.
        2) Obras hechas en obediencia al Señor.
        3) Obras hechas por el poder de Dios y no el poder humano.
        4) Hebreos 11:6 - Obras hechas por medio de la fe en Dios.
      b) Juan 8:28-29 - Para tener obras que no se quemarán.
        1) Siempre levanta al Hijo de Dios.
        2) No trabajes por tu propia iniciativa.
        3) Habla lo que El Señor habla.
        4) Siempre haz sólo lo que agrada al Señor.
    4. El creyente rendirá cuentas a Dios  ¡ LO QUE VALE ES LA FIDELIDAD !
    5. ¿Qué es la Diferencia entre los 2 siguientes casos?
      a) 1 Corintios 3:11-15 - Construyeron sobre el fundamento correcto
      b) Mateo 25:14-30  - No quisieron entrar en el servicio verdadero; o sea,
          eran hipócritas.
  Principios del Juicio de Dios:
    1. Romanos 2:2 - Dios juzga en verdad.
    2. Romanos 2:6 - Dios juzga según las obras de uno.
    3. Romanos 2:11 - Dios juzga sin hacer acepción de personas.
    4. Romanos 2:16 - Dios juzga los secretos del corazón del hombre
    5. Romanos 2:12; Mateo 11:20-24 -Todos serán juzgados según la luz que
        tenían.

Wednesday, June 3, 2026

DAB Español, Jueves 04 de Junio

Día 155, DAB Español, Jueves 04 de Junio


2 Samuel 22:21-23:23; Hechos 2:1-47; Salmos 122; Proverbios 16:19-20 (Nueva Versión Internacional (NVI))









2 Samuel 22:21-23:23

Nueva Versión Internacional

21 »El Señor me ha pagado conforme a mi justicia;

    me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos.

22 He guardado los caminos del Señor

    y no he cometido el error de alejarme de mi Dios.

23 Presentes tengo todas sus leyes;

    no me he alejado de sus estatutos.

24 He sido íntegro ante él

    y me he abstenido de pecar.

25 El Señor me ha recompensado conforme a mi justicia,

    conforme a mi limpieza ante sus ojos.


26 »Tú eres fiel con quien es fiel

    e íntegro con quien es íntegro;

27 sincero eres con quien es sincero,

    pero sagaz con el que es tramposo.

28 Das la victoria a los humildes,

    pero tu mirada humilla a los altaneros.

29 Tú, Señor, eres mi lámpara;

    tú, Señor, iluminas mis tinieblas.

30 Con tu apoyo me lanzaré contra un ejército;

    contigo, Dios mío, podré asaltar murallas.


31 »El camino de Dios es perfecto;

    la palabra del Señor es intachable.

    Escudo es Dios a los que se refugian en él.

32 Pues ¿quién es Dios sino el Señor?

    ¿Quién es la Roca sino nuestro Dios?

33 Es él quien me arma de valor

    y hace perfecto mi camino;

34 da a mis pies la ligereza del venado

    y me mantiene firme en las alturas;

35 adiestra mis manos para la batalla

    y mis brazos para tensar un arco de bronce.

36 Tú me cubres con el escudo de tu salvación;

    tu ayuda me ha hecho prosperar.

37 Has despejado el paso de mi camino,

    para que mis tobillos no se tuerzan.


38 »Perseguí a mis enemigos y los destruí;

    no retrocedí hasta verlos aniquilados.

39 Los aplasté por completo. Ya no se levantan.

    ¡Cayeron debajo de mis pies!

40 Tú me armaste de valor para el combate;

    doblegaste ante mí a los rebeldes.

41 Hiciste retroceder a mis enemigos,

    y así exterminé a los que me odiaban.

42 Pedían ayuda y no hubo quien los salvara.

    Al Señor clamaron, pero no respondió.

43 Los desmenucé. Parecían el polvo de la tierra.

    Los pisoteé como al lodo de las calles.


44 »Me has librado de los conflictos con mi pueblo;

    me has puesto por líder de las naciones;

    me sirve gente que yo no conocía.

45 Son extranjeros, y me rinden homenaje;

    apenas me oyen, me obedecen.

46 Esos extraños se descorazonan

    y temblando salen de sus refugios.


47 »¡El Señor vive! ¡Alabada sea mi Roca!

    ¡Exaltado sea Dios, la Roca de mi salvación!

48 Él es el Dios que me vindica,

    el que pone los pueblos a mis pies.

49 Tú me libras de mis enemigos,

    me exaltas por encima de mis adversarios,

    me salvas de los hombres violentos.

50 Por eso, Señor, te alabo entre las naciones

    y canto salmos a tu nombre.


51 »“Él da grandes victorias a su rey;

    a su ungido David y a sus descendientes

    les muestra por siempre su gran amor”».


Últimas palabras de David

23 Estas son las últimas palabras de David:


«Mensaje de David, hijo de Isaí,

    dulce cantor de Israel;

hombre exaltado por el Altísimo

    y ungido por el Dios de Jacob.


2 »El Espíritu del Señor habló por medio de mí;

    puso sus palabras en mi lengua.

3 El Dios de Israel habló,

    la Roca de Israel me dijo:

“El que gobierne a la gente con justicia,

    el que gobierne en el temor de Dios,

4 será como la luz de la aurora

    en un amanecer sin nubes,

que tras la lluvia resplandece

    para que brote la hierba en la tierra”.


5 »Dios ha establecido mi casa;

    ha hecho conmigo un pacto eterno,

    bien reglamentado y seguro.

Dios hará que brote mi salvación

    y que se cumpla todo mi deseo.

6 Pero los malvados son como espinos que se desechan;

    nadie los toca con la mano.

7 Se recogen con un hierro o con el asta de una lanza

    y ahí el fuego los consume».


Héroes en el ejército de David

8 Estos son los nombres de los soldados más valientes de David:


Joseb Basébet el tacmonita, que era el principal de los tres más famosos, en una batalla mató con su lanza[a] a ochocientos hombres.


9 En segundo lugar estaba Eleazar, hijo de Dodó, el ajojita, que también era uno de los tres más famosos. Estuvo con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían concentrado en Pasdamín[b] para la batalla. Los israelitas se retiraron, 10 pero Eleazar se mantuvo firme y derrotó a tantos filisteos que, por la fatiga, la mano se le quedó pegada a la espada. Aquel día el Señor dio una gran victoria. Las tropas regresaron adonde estaba Eleazar, pero solo para tomar los despojos.


11 El tercer valiente era Sama, hijo de Agué, el ararita. En cierta ocasión, los filisteos formaron sus tropas[c] en un campo sembrado de lentejas. El ejército de Israel huyó ante ellos, 12 pero Sama se plantó en medio del campo y lo defendió, derrotando a los filisteos. El Señor les dio una gran victoria.


13 En otra ocasión, tres de los treinta más valientes fueron a la cueva de Adulán, donde estaba David. Era el comienzo de la siega y una tropa filistea acampaba en el valle de Refayin. 14 David se encontraba en su fortaleza. En ese tiempo había una guarnición filistea en Belén. 15 Como David tenía mucha sed, exclamó: «¡Ojalá pudiera yo beber agua del pozo que está a la entrada de Belén!». 16 Entonces los tres valientes se metieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo de Belén y se la llevaron a David. Pero él no quiso beberla, sino que derramó el agua en honor al Señor 17 y declaró solemnemente: «¡Que el Señor me libre de beberla! ¡Eso sería como beber la sangre de hombres que han puesto su vida en peligro!». Y no quiso beberla.


Tales hazañas hicieron estos tres héroes.


18 Abisay, el hermano de Joab, hijo de Sarvia, estaba al mando de los tres y ganó fama entre ellos. En cierta ocasión, lanza en mano atacó y mató a trescientos hombres. 19 Se destacó más que los tres valientes y llegó a ser su comandante, pero no fue contado entre ellos.


20 Benaías, hijo de Joyadá, era un guerrero de Cabsel que realizó muchas hazañas. Derrotó a dos de los mejores hombres[d] de Moab y, en otra ocasión, cuando estaba nevando, se metió en una cisterna y mató un león. 21 También derrotó a un egipcio de gran estatura. El egipcio empuñaba una lanza, pero Benaías, que no llevaba más que un palo, le arrebató la lanza y lo mató con ella. 22 Tales hazañas hizo Benaías, hijo de Joyadá. También él ganó fama como los tres valientes, 23 pero no fue contado entre ellos, aunque se destacó más que los treinta valientes. Además, David lo puso al mando de su guardia real.


Footnotes

23:8 mató con su lanza (mss. de LXX; véase 1Cr 11:11); Adino el eznita mató (TM).

23:9 en Pasdamín (texto probable; véase 1Cr 11:13); allí (TM).

23:11 formaron sus tropas. Alt. se concentraron en Lejí.

23:20 dos de los mejores hombres. Alt. los dos [hijos] de Ariel.

Hechos 2

Nueva Versión Internacional

El Espíritu Santo desciende en Pentecostés

2 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. 2 De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. 3 Aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. 4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.


5 Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. 6 Al oír aquel bullicio, muchos corrieron al lugar y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma. 7 Desconcertados y maravillados, decían: «¿No son galileos todos estos que están hablando? 8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna? 9 Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de la provincia de Asia, 10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene; visitantes llegados de Roma; 11 judíos y convertidos al judaísmo; cretenses y árabes: ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!».


12 Desconcertados y perplejos, se preguntaban: «¿Qué quiere decir esto?». 13 Otros se burlaban y decían: «Lo que pasa es que están borrachos».


Pedro se dirige a la multitud

14 Entonces Pedro, con los once, se puso de pie y dijo a voz en cuello: «Compatriotas judíos y todos ustedes que están en Jerusalén, déjenme explicarles lo que sucede; presten atención a lo que voy a decir. 15 Estos no están borrachos, como suponen ustedes. ¡Apenas son las nueve de la mañana![a] 16 En realidad lo que pasa es lo que anunció el profeta Joel:


17 »“Sucederá que en los últimos días —dice Dios—,

    derramaré mi Espíritu sobre todo ser humano.

Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán,

    tendrán visiones los jóvenes

    y sueños los ancianos.

18 En esos días derramaré mi Espíritu

    aun sobre mis siervos y mis siervas,

    y profetizarán.

19 Arriba en el cielo y abajo en la tierra mostraré prodigios:

    sangre, fuego y nubes de humo.

20 El sol se convertirá en tinieblas

    y la luna en sangre

antes que llegue el día del Señor,

    día grande y esplendoroso.

21 Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo”.[b]


22 »Pueblo de Israel, escuchen esto: Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con milagros, señales y prodigios, los cuales realizó Dios entre ustedes por medio de él, como bien lo saben. 23 Este fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz. 24 Sin embargo, Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio. 25 En efecto, David dijo de él:


»“Veía yo al Señor siempre delante de mí;

    porque él está a mi derecha,

    nada me hará caer.

26 Por eso mi corazón se alegra y canta con gozo mi lengua;

    mi cuerpo también vivirá en esperanza.

27 No dejarás que mi vida termine en los dominios de la muerte;[c]

    no permitirás que tu santo sufra corrupción.

28 Me has dado a conocer los caminos de la vida;

    me llenarás de alegría en tu presencia”.[d]


29 »Hermanos, permítanme hablarles con franqueza acerca del patriarca David, quien murió y fue sepultado, y cuyo sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. 30 Era profeta y sabía que Dios le había prometido bajo juramento poner en el trono a uno de sus descendientes.[e] 31 Fue así como previó lo que iba a suceder. Refiriéndose a la resurrección del Cristo, afirmó que Dios no dejaría que su vida terminara en los dominios de la muerte ni que su fin fuera la corrupción. 32 A este Jesús, Dios lo resucitó y de ello todos nosotros somos testigos. 33 Exaltado a la derecha de Dios y, habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen. 34 David no subió al cielo, y sin embargo declaró:


»“Dijo el Señor a mi Señor:

    ‘Siéntate a mi derecha,

35 hasta que ponga a tus enemigos

    por debajo de tus pies’ ”.[f]


36 »Por tanto, que todo Israel esté bien seguro de que este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo».


37 Cuando oyeron esto, todos se sintieron profundamente conmovidos y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:


—Hermanos, ¿qué debemos hacer?


38 —Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo. 39 En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los que están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor, nuestro Dios, llame.


40 Y con muchas otras palabras les exhortaba insistentemente:


—¡Sálvense de esta generación perversa!


La comunidad de los creyentes

41 Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. 42 Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. 43 Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles. 44 Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: 45 vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. 46 No dejaban de reunirse unánimes en el Templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, 47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.


Footnotes

2:15 son las nueve de la mañana. Lit. es la hora tercera del día.

2:21 Jl 2:28-32.

2:27 los dominios de la muerte. Lit. Hades; también en v. 31.

2:28 Sal 16:8-11.

2:30 Sal 132:11.

2:35 Sal 110:1.

Salmos 122

Nueva Versión Internacional

Cántico de los peregrinos. De David.

122 Yo me alegré con los que me dijeron:

    «Vamos a la casa del Señor».

2 ¡Jerusalén, ya nuestros pies

    se han plantado ante tus portones!


3 ¡Jerusalén, ciudad edificada

    para que en ella todos se congreguen![a]

4 A ella suben las tribus,

    las tribus del Señor,

para alabar su nombre

    conforme al mandato que recibió Israel.

5 Allí están los tribunales de justicia,

    los tribunales de la casa de David.


6 Pidan por la paz de Jerusalén:

    «Que vivan en paz los que te aman.

7 Que haya paz dentro de tus murallas,

    seguridad en tus fortalezas».

8 En favor de mis hermanos y amigos, diré:

    «¡Que la paz sea contigo!».

9 Por la casa del Señor nuestro Dios

    procuraré tu bienestar.


Footnotes

122:3 ¡Jerusalén, … se congreguen! Alt. Jerusalén, edificada como ciudad, en la que todo se mantiene bien unido.

Proverbios 16:19-20

Nueva Versión Internacional

19 Vale más tener un espíritu humilde con los oprimidos

    que compartir el botín con los orgullosos.


20 El que atiende a la palabra prospera.

    ¡Dichoso el que confía en el Señor!


Nueva Versión Internacional (NVI)

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DAB Español, Sábado 06 de Junio

Día 157, DAB Español, Sábado 06 de Junio 1 Reyes 1:1-53; Hechos 4:1-37; Salmos 124; Proverbios 16:24 (Nueva Versión Internacional (NVI)) S...