Saturday, August 29, 2026

DAB Español, Domingo 30 de Agosto

Día 242, DAB Español, Domingo 30 de Agosto


Job 34:1-36:33; 2 Corintios 4:1-12; Salmos 44:1-8; Proverbios 22:10-12 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










Job 34-36

Palabra de Dios para Todos

34 Entonces Eliú continuó hablando:


2 «Sabios, escuchen mis argumentos.

    Óiganme ustedes, los que tienen conocimiento.

3 Porque el oído discierne las palabras

    y el paladar prueba la comida.

4 Examinemos por nosotros mismos lo que es justo.

    Vamos a conocer entre nosotros lo que está bien.

5 Porque Job dice: “Yo soy inocente

    y Dios me ha tratado injustamente.

6 A pesar de tener razón,

    se me llama mentiroso.

No he cometido ningún crimen,

    pero mi herida es incurable”.


7 »¿Hay otro ser humano como Job?

    Él bebe la ironía como si fuera agua.

8 Va camino de hacer amistad con perversos

    y andar con delincuentes.

9 Porque él dice: “Uno no gana nada

    esforzándose por complacer a Dios”.

10 Así que ustedes, los sensatos, escúchenme.

    Con toda seguridad que Dios no tiene nada que ver con el mal;

    el Todopoderoso no tiene nada que ver con la perversidad.

11 Porque Dios le devuelve al ser humano conforme a lo que hace.

    Le da a cada uno lo que merece.


12 »En verdad, Dios nunca actúa mal;

    el Todopoderoso no pervierte la justicia.

13 ¿Quién le encargó la tierra a Dios?

    ¿Quién decidió que Dios se hiciera cargo de todo el mundo?

14 Si Dios decidiera retirar su espíritu

    y atraer hacia sí mismo su aliento[a],

15 morirían entonces todos los seres vivos;

    el ser humano volvería al polvo.


16 »Si tienes inteligencia, oye esto;

    escucha mi argumentación.

17 ¿El que odia la justicia podría gobernar?

    ¿Te atreves tú a acusar de malo al Justo y Poderoso?

18 ¿Le dirías tú al rey: “Tú no vales nada”,

    y a los príncipes: “Ustedes son perversos”?

19 Pero Dios no tiene preferencias con los príncipes.

    Dios no ayuda al rico contra el pobre.

    Porque Dios los creó a ambos.

20 Ambos mueren en un momento,

    en medio de la noche;

    se estremecen y se van.

Él, sin intervención humana,

    elimina al poderoso.


21 »Porque Dios ve todo lo que la gente hace,

    está al tanto de cada paso que dan.

22 No hay lugar lo suficientemente oscuro

    como para que la gente mala se esconda de Dios.

23 Porque el hombre no tiene que pedir cita

    para presentarse ante el juicio de Dios.

24 Dios quebranta al poderoso

    y pone a otro en su reemplazo.

25 Por lo tanto, él sabe muy bien todo lo que ellos hacen;

    los derriba en la noche y quedan aplastados.

26 Los castiga en público

    por sus maldades.

27 Porque ellos dejaron de seguir a Dios

    y no se preocuparon por obedecerlo.

28 Ellos hicieron que el pobre le pidiera ayuda a Dios,

    y él oyó la queja de los oprimidos.

29 Cuando Dios no actúa,

    ¿quién se atreve a acusarlo de que no hace bien?

Cuando esconde su rostro,

    ¿quién puede verlo?

Él está por encima de las naciones y de los individuos

30     para evitar que un corrupto reine

    y lleve a su pueblo a la ruina.


31 »Pero si dice: “Reconozco mi pecado,

    dejaré de ser corrupto,

32 enséñame lo que no veo, Dios,

    me comprometo a no pecar más”,

33 ¿tiene Dios que pagarte a ti

    de la manera que tú digas si rechazas su justicia?

Lo digo porque tú eres el que decide, no yo.

    Así que di lo que sepas.

34 La gente sabia y la persona inteligente

    que me escuchan, me dirán:

35 “Job habla como un ignorante,

    sus palabras no tienen sentido”.

36 Me gustaría que Job fuera puesto a prueba hasta el límite

    porque él responde como los perversos.

37 A sus otros pecados suma el pecado de rebeldía delante de nosotros,

    y multiplica sus acusaciones contra Dios».


Eliú continúa hablando

35 Eliú continuó hablando:


2 «¿Es esto lo que entiendes por justicia?

    Tú dices: “Yo soy más justo que Dios”.

3 Si preguntas: “¿Qué provecho sacaré?

    ¿Qué gano yo si dejo el pecado?”

4 Yo te responderé a ti

    y a los amigos que están ahí contigo.

5 Levanta tu mirada al cielo y mira;

    observa las nubes que están mucho más altas que tú.

6 Si tú pecas, ¿qué daño le haces a Dios?

    Si cometes muchos pecados, ¿en qué le afecta eso a Dios?

7 Si te portas bien, ¿qué beneficio le das a Dios?

    ¿Qué gana Dios con eso?

8 Tu maldad o tu honestidad sólo afecta

    a otros seres humanos, gente como tú, iguales a ti.


9 »Ellos pedirán auxilio a gritos en medio de gran opresión.

    Buscarán ser liberados del dominio del poderoso.

10 Ninguno dice: ¿Dónde está Dios, mi Creador,

    el que nos da canciones durante la noche;

11 el que nos enseña más a nosotros que a las bestias del campo;

    el que nos da más sabiduría a nosotros que a las aves del cielo?

12 Ellos piden ayuda pero él no les contesta

    debido a la arrogancia de los perversos.

13 Dios no oye peticiones vanas;

    el Todopoderoso no les presta atención.

14 ¿Cómo entonces, puedes quejarte de que no ves a Dios,

    de que tu caso está ante él y que tienes que esperarlo?

15 Así que, mis amigos, Job piensa que Dios no castiga el pecado,

    que no fija su atención en el pecado.

16 Por eso Job abre su boca tontamente;

    habla demasiado, sin saber lo que dice».


Eliú habla una vez más

36 Eliú añadió:


2 «Esperen un poco más y déjenme explicarles algo,

    porque todavía hay que decir algunos argumentos a favor de Dios.

3 Voy a traer de lejos mi conocimiento,

    les demostraré que mi Creador está en lo cierto.

4 Ten la certeza de que mi argumento no es falso;

    tienes delante de ti a alguien que sabe muy bien lo que dice.


5 »En verdad, Dios es muy poderoso,

    pero no menosprecia a nadie.

    Él es poderoso y rico en conocimiento.

6 Dios no deja al perverso con vida,

    sino que hace justicia al oprimido.

7 Él no voltea los ojos para no ver al íntegro.

    Para darles importancia,

    los sienta para siempre con los reyes en el trono.

8 Así que si algunos son atados con cadenas,

    si son llevados prisioneros con sogas de dolor,

9 entonces él les explica que es debido a lo que ellos han hecho

    y a los pecados que cometieron cuando eran arrogantes.

10 Dios hace que escuchen la corrección

    y les dice que deben dejar de pecar.

11 Si obedecen y le rinden servicio,

    pasarán el resto de su vida en prosperidad,

    y sus años estarán llenos de satisfacción.

12 Pero si se niegan a obedecer a Dios,

    serán atacados y traspasados por la espalda;

    perecerán como el que no tiene conocimiento.


13 »Los que se corrompen y se llenan de ira

    no piden la ayuda de Dios cuando él los aprisiona.

14 Ellos morirán siendo todavía jóvenes

    como les pasa a los hombres que se prostituyen.[b]

15 Pero Dios rescata al afligido en medio de su sufrimiento

    y lo hace entender en medio de su dolor.

16 Dios también te libra del dolor;

    te lleva a un lugar espacioso, nada reducido.

    Tu mesa está llena de alimento.

17 Pero ahora estás obsesionado

    con la defensa judicial de un hombre perverso.

    Sin embargo, triunfarán el juicio y la justicia.

18 Porque Dios amenaza con castigo para que nadie te engañe con las riquezas.

    No dejes que el soborno cambie tu forma de pensar.

19 ¿Te sustentará tu riqueza

    para no tener que pedir ayuda?

20 No ruegues que llegue la noche

    cuando la gente desaparece allí donde está.[c]

21 Cuídate de no volverte hacia la maldad,

    porque pareces preferirla a la aflicción.


22 »Mira, verdaderamente el poder de Dios lo hace grandioso.

    ¿Qué gobernante hay como él?

23 ¿Quién le ha dicho a él lo que tiene que hacer?

    ¿Quién puede decirle que se ha equivocado?

24 Recuerda que debes alabar a Dios por lo que ha hecho;

    de eso tratan los cantos que la gente canta continuamente.

25 Toda la humanidad ha visto la obra de Dios;

    todos la observan a la distancia.

26 Verdaderamente Dios es muy grande,

    mucho más de lo que podemos imaginar.

    Es imposible saber la edad de Dios.


27 »Porque Dios atrae las gotas de agua

    que forman la lluvia con su niebla.

28 Él hace que las nubes lluevan;

    que caiga mucha lluvia sobre la gente.

29 En verdad, ¿quién puede ver toda la extensión de las nubes,

    los truenos de donde habita Dios?

30 Ciertamente él despliega sus relámpagos,

    llena las profundidades del mar.

31 Porque así Dios administra a los pueblos:

    les da comida en abundancia,

32 con sus manos lanza el rayo

    y le ordena que alcance su destino.

33 Da un grito sobre la tormenta,

    y también, enojado, expulsa la iniquidad.


Footnotes

34:14 aliento La Biblia enseña que toda vida se origina de la boca de Dios y que es transferida a los seres vivos a través de su aliento (espíritu). Ver Gn 2:7; Dt 8:3.

36:14 hombres que se prostituyen Se cree que aquí se hace referencia a una práctica común de la religión cananea en la que había hombres que tenían relaciones sexuales con muchachos como parte de la adoración a dioses falsos.

36:19-20 Los versículos 19-20 son de significado oscuro en hebreo.

2 Corintios 4:1-12

Palabra de Dios para Todos

Un tesoro espiritual en vasijas de barro

4 Dios, por su misericordia, nos ha encargado este trabajo y por eso no nos desanimamos. 2 Hemos renunciado a hacer aquellas cosas vergonzosas que deben mantenerse en secreto. No usamos ninguna clase de trucos ni alteramos el mensaje de Dios. Por el contrario, enseñamos la verdad abiertamente y así, a los ojos de Dios, nos mostramos a todos tal como somos. 3 Si las buenas noticias que anunciamos están ocultas, lo están sólo para aquellos que van por el camino de la destrucción. 4 El dios de este mundo[a] ha nublado la mente de esa gente que no tiene fe en Cristo. No los deja ver la luz que traen las buenas noticias acerca de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios.[b] 5 No nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor. Nos presentamos como siervos de ustedes en nombre de Jesús. 6 El mismo Dios que dijo: «La luz brillará en la oscuridad»,[c] iluminó nuestro corazón para que conociéramos su gloria que brilla en el rostro de Jesucristo.


7 Tenemos este tesoro en vasijas de barro para demostrar que este extraordinario poder que obra en nuestra vida no viene de nosotros, sino de Dios. 8 Por eso aunque tengamos toda clase de problemas, no estamos derrotados. Aunque tengamos muchas preocupaciones, no nos damos por vencidos. 9 Aunque nos persigan, Dios no nos abandona. Aunque nos derriben, no nos destruyen. 10 Dondequiera que vamos, nuestros sufrimientos reflejan la muerte de Jesús para que su vida también se vea en nuestro cuerpo. 11 Estamos vivos, pero por la causa de Jesús estamos siempre en peligro de muerte para que su vida también se pueda ver en nuestro cuerpo mortal. 12 De este modo, nosotros nos enfrentamos a la muerte para que ustedes tengan vida espiritual.


Footnotes

4:4 El dios de este mundo El diablo.

4:4 imagen de Dios Ver Gn 1:26-27.

4:6 «La luz […] la oscuridad» Ver Gn 1:3.

Salmos 44:1-8

Palabra de Dios para Todos

¡Despierta, Dios mío!

Al director. Un poema de los descendientes de Coré.

1 Dios mío, hemos escuchado hablar de ti,

    nuestros padres nos han contado

las maravillas que hiciste en su época,

    en aquellos tiempos pasados.

2 Nos contaron cómo con tu poder arrancaste naciones,

    y plantaste a nuestros padres.

Trituraste naciones,

    y los expulsaste de la tierra.

3 No fue gracias a sus espadas

    ni a su fuerza como obtuvieron la victoria,

sino gracias a tu poder y a tu fortaleza,

    y a la luz de tu presencia

    porque tú eras feliz con ellos.


4 Dios mío, tú eres mi rey.

    Ordena que el pueblo de Jacob salga victorioso.

5 Con tu ayuda, nos quitaremos de encima al enemigo;

    sólo en tu nombre los podremos pisotear.

6 No confío en mi espada ni en mi arco,

    pues no me pueden dar la victoria.

7 Eres tú quien nos da la victoria

    y pone en ridículo a nuestros enemigos.

8 Todo el día hemos alabado a Dios.

    Siempre adoraremos su nombre. Selah


Proverbios 22:10-12

Palabra de Dios para Todos

10 Haz que se vaya el arrogante, que con él se irán los problemas

    y se acabarán las discusiones y los escándalos.

11 Por la sinceridad de sus palabras,

    el que es honesto se ganará la amistad del rey.


12 El SEÑOR vigila y protege a la gente que lo conoce,

    pero destruye a quienes se alejan de él.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

© 2005, 2015 Bible League International



DAB Español, Sábado 29 de Agosto

Día 241, DAB Español, Sábado 29 de Agosto


Job 31:1-33:33; 2 Corintios 3:1-18; Salmos 43; Proverbios 22:8-9 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Job 31-33

Nueva Versión Internacional

31 »Yo había convenido con mis ojos

    no mirar con lujuria a ninguna mujer joven.[a]

2 ¿Qué se recibe del Dios de lo alto?

    ¿Qué se hereda del Todopoderoso en las alturas?

3 ¿No es acaso la ruina para los malvados

    y el desastre para los malhechores?

4 ¿Acaso no se fija Dios en mis caminos

    y toma en cuenta todos mis pasos?


5 »Si he andado en malos pasos

    o mis pies han corrido tras la mentira,

6 ¡que Dios me pese en una balanza justa

    y así comprobará mi integridad!

7 Si mis pies se han apartado del camino

    o mi corazón se ha dejado llevar por mis ojos

    o mis manos se han llenado de ignominia,

8 ¡que se coman otros lo que yo he sembrado

    y que sean destruidas mis cosechas!


9 »Si por alguna mujer me he dejado seducir,

    si a las puertas de mi prójimo he estado al acecho,

10 ¡que mi esposa muela el grano de otro hombre

    y que otros hombres se acuesten con ella!

11 Eso habría sido una infamia,

    ¡un pecado que tendría que ser juzgado!

12 ¡Habría sido un incendio destructor![b]

    ¡Habría arrancado mi cosecha de raíz!


13 »Si me negué a hacerles justicia

    a mis siervos y a mis siervas

    cuando tuvieron queja contra mí,

14 ¿qué haré cuando Dios me llame a cuentas?

    ¿qué responderé cuando me haga comparecer?

15 El mismo Dios que me formó en el vientre

    fue el que los formó también a ellos;

    nos dio forma en el seno materno.


16 »Jamás he desoído los ruegos de los pobres

    ni he dejado que las viudas desfallezcan;

17 jamás el pan me lo he comido solo,

    sin querer compartirlo con los huérfanos.

18 Desde mi juventud he sido un padre para ellos;

    a las viudas las he guiado desde mi nacimiento.

19 Si he dejado que alguien muera por falta de vestido

    o que un necesitado no tenga qué ponerse;

20 si este no me ha bendecido de corazón

    por haberlo abrigado con lana de mis rebaños;

21 o si he levantado contra el huérfano mi mano

    por contar con influencias en los tribunales,[c]

22 ¡que los brazos se me caigan de los hombros!,

    ¡que se me zafen de sus articulaciones!

23 Siempre he sido temeroso del castigo de Dios;

    ¡ante su majestad no podría resistir!


24 »¿Acaso he puesto en el oro mi confianza

    o he dicho al oro puro: “En ti confío”?

25 ¿Me he ufanado de mi gran fortuna,

    de las riquezas amasadas con mis manos?

26 ¿He admirado acaso el esplendor del sol

    o el avance esplendoroso de la luna,

27 como para rendirles culto en lo secreto

    y enviarles un beso con la mano?

28 ¡También este pecado tendría que ser juzgado,

    pues habría yo traicionado al Dios de las alturas!


29 »¿Acaso me he alegrado de la ruina de mi enemigo?

    ¿Acaso he celebrado su desgracia?

30 ¡Jamás he permitido que mi boca peque

    pidiendo que le vaya mal!

31 ¿Quién bajo mi techo no sació su hambre

    con los manjares de mi mesa?

32 Jamás mis puertas se cerraron al viajero;

    jamás un extraño pasó la noche en la calle.

33 Jamás he ocultado mi pecado como el común de la gente,[d]

    ni he mantenido mi culpa en secreto

34 por miedo al qué dirán.

    Jamás me he quedado en silencio y encerrado

    por miedo al desprecio de mis parientes.


35 »¡Cómo quisiera que Dios me escuchara!

    Estampo aquí mi firma;

    que me responda el Todopoderoso.

    Que mi acusador ponga su denuncia por escrito.

36 Llevaré esa acusación sobre mis hombros;

    me la pondré como diadema.

37 Le daré cuenta de cada uno de mis pasos,

    como quien se presenta ante su gobernante.


38 »Si mis tierras claman contra mí

    y todos sus surcos se inundan en llanto;

39 si he tomado la cosecha de alguien sin pagarle

    o quebrantado el ánimo de sus dueños,

40 ¡que nazcan en mi tierra zarzas en vez de trigo

    y maleza en vez de cebada!».


Con esto Job dio por terminado su discurso.


Intervención de Eliú

32 Al ver los tres amigos de Job que este se consideraba un hombre justo, dejaron de responderle. 2 Pero Eliú, hijo de Baraquel de Buz, de la familia de Ram, se enojó mucho con Job, porque se justificaba más a sí mismo que a Dios. 3 También se enojó con los tres amigos porque no habían logrado refutar a Job y sin embargo lo habían condenado. 4 Ahora bien, Eliú había estado esperando antes de dirigirse a Job, porque ellos eran mayores de edad; 5 pero, al ver que los tres amigos no tenían ya nada que decir, se encendió su enojo.


6 Y habló Eliú, hijo de Baraquel de Buz:


Primer discurso de Eliú

«Yo soy muy joven

    y ustedes ancianos,

por eso me sentía muy temeroso

    de expresarles mi opinión.

7 Y me dije: “Que hable la voz de la experiencia;

    que demuestren los ancianos su sabiduría”.

8 Pero lo que da entendimiento al hombre es el espíritu[e] que en él habita;

    ¡es el aliento del Todopoderoso!

9 No son los ancianos[f] los únicos sabios

    ni es la edad la que hace entender lo que es justo.


10 »Les ruego, por tanto, que me escuchen,

    pues yo también tengo que expresarles mi opinión.

11 Mientras hablaban, me propuse esperar

    y escuchar sus razonamientos;

mientras buscaban las palabras,

12     les presté toda mi atención.

Pero no han podido probar que Job esté equivocado;

    ninguno ha respondido a sus argumentos.

13 No vayan a decirme: “Hemos hallado la sabiduría;

    que lo refute Dios y no los hombres”.

14 Ni Job se ha dirigido a mí

    ni yo he de responderle como ustedes.


15 »Job, tus amigos están desconcertados;

    no pueden responder, les faltan las palabras.

16 ¿Y voy a seguir esperando ante su silencio,

    ante su falta de respuesta?

17 Yo también tengo algo que decir

    y voy a exponer mi saber.

18 Palabras no me faltan;

    el espíritu que hay en mí me obliga a hablar.

19 Estoy como vino embotellado

    en odre nuevo a punto de estallar.

20 Tengo que hablar y desahogarme;

    tengo que abrir la boca y dar respuesta.

21 No favoreceré a nadie

    ni halagaré a ninguno;

22 Yo no sé adular a nadie;

    si lo hiciera, mi Creador muy pronto me castigaría.


33 »Te ruego, Job, que escuches mis palabras,

    que prestes atención a todo lo que digo.

2 Estoy a punto de abrir la boca

    y voy a hablar hasta por los codos.

3 Mis palabras salen de un corazón sincero;

    mis labios dan su opinión sincera.

4 El Espíritu de Dios me ha creado;

    me infunde vida el aliento del Todopoderoso.

5 Contéstame si puedes;

    prepárate y hazme frente.

6 Ante Dios tú y yo somos iguales;

    también yo fui tomado de la tierra.

7 No debieras alarmarte ni temerme,

    ni debiera pesar mi mano sobre ti.


8 »Pero me parece haber oído que decías

    (al menos, eso fue lo que escuché):

9 “Soy inocente. No tengo pecado.

    Estoy limpio y libre de culpa.

10 Sin embargo, Dios me ha encontrado faltas;

    me considera su enemigo.

11 Me ha sujetado los pies con cadenas

    y vigila todos mis pasos”.


12 »Pero déjame decirte que estás equivocado,

    pues Dios es más grande que los mortales.

13 ¿Por qué le echas en cara

    que no responde por ninguno de sus[g] actos?

14 Dios nos habla una y otra vez,

    aunque no lo percibamos.

15 Algunas veces en sueños,

    otras veces en visiones nocturnas,

cuando caemos en un sopor profundo

    o cuando dormitamos en el lecho,

16 él nos habla al oído

    y nos aterra con sus advertencias,

17 para apartarnos de hacer lo malo

    y alejarnos de la soberbia;

18 para librarnos de caer en la tumba

    y de cruzar el umbral de la muerte.[h]


19 »A veces nos castiga con el lecho del dolor,

    con frecuentes dolencias en los huesos.

20 Nuestro ser encuentra repugnante la comida;

    el mejor manjar nos parece aborrecible.

21 Nuestra carne va perdiéndose en la nada,

    hasta se nos pueden contar los huesos.

22 Nuestra vida va acercándose a la tumba,

    se acerca a los heraldos de la muerte.

23 Mas si un ángel, uno entre mil,

    aboga por el hombre y sale en su favor,

    y da constancia de su rectitud;

24 si le tiene compasión y ruega a Dios:

    “Sálvalo de caer en la tumba,

    que ya tengo su rescate”,

25 entonces el hombre rejuvenece;

    ¡vuelve a ser como cuando era niño!

26 Orará a Dios y recibirá su favor;

    verá su rostro y gritará de alegría

    y Dios lo hará volver a su estado de inocencia.

27 El hombre reconocerá públicamente:[i]

    “He pecado, he pervertido la justicia,

    pero no recibí mi merecido.

28 Dios me libró de caer en la tumba;

    ¡estoy vivo y disfruto de la luz!”.


29 »Todo esto Dios lo hace

    una, dos y hasta tres veces,

30 para salvarnos de la tumba,

    para que la luz de la vida nos alumbre.


31 »Préstame atención, Job, escúchame;

    guarda silencio, que quiero hablar.

32 Si tienes algo que decir, respóndeme;

    habla, que quisiera darte la razón.

33 De lo contrario, escúchame en silencio

    y yo te enseñaré sabiduría».


Footnotes

31:1 mujer joven. Lit. virgen.

31:12 destructor. Lit. Abadón.

31:21 en los tribunales. Lit. en la puerta (de la ciudad).

31:33 como el común de la gente. Alt. como Adán.

32:8 espíritu. Alt. Espíritu; también en v. 18.

32:9 ancianos. Alt. muchos, o grandes.

33:13 sus. Lit. tus.

33:18 y de … muerte. Lit. y su vida del cruce del canal.

33:27 El … públicamente. Lit. Cantará ante los hombres y dirá.

2 Corintios 3

Nueva Versión Internacional

3 ¿Acaso comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O acaso tenemos que presentarles o pedirles a ustedes cartas de recomendación, como hacen algunos? 2 Ustedes mismos son nuestra carta, escrita en nuestro corazón, conocida y leída por todos. 3 Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida[a] por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones.


4 Esta es la confianza que delante de Dios tenemos por medio de Cristo. 5 No es que nos consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad viene de Dios. 6 Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto, no el de la letra, sino el del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.


La gloria del nuevo pacto

7 El ministerio que causaba muerte, el que estaba grabado con letras en piedra, fue tan glorioso que los israelitas no podían mirar la cara de Moisés debido a la gloria que se reflejaba en su rostro, la cual ya se estaba extinguiendo. 8 Pues bien, si aquel ministerio fue así, ¿no será todavía más glorioso el ministerio del Espíritu? 9 Si es glorioso el ministerio que trae condenación, ¡cuánto más glorioso será el ministerio que trae la justicia! 10 En efecto, lo que fue glorioso ya no lo es, si se compara con esta excelsa gloria. 11 Y, si vino con gloria lo que ya se estaba extinguiendo, ¡cuánto mayor será la gloria de lo que permanece!


12 Así que, como tenemos tal esperanza, actuamos con plena confianza. 13 No hacemos como Moisés, quien se ponía un velo sobre el rostro para que los israelitas no vieran el fin del resplandor que se iba extinguiendo. 14 Sin embargo, la mente de ellos se embotó, de modo que hasta el día de hoy tienen puesto el mismo velo al leer el antiguo pacto. El velo no les ha sido quitado, porque solo se quita en Cristo. 15 Hasta el día de hoy, siempre que leen a Moisés, un velo les cubre el corazón. 16 Pero cada vez que alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado. 17 Ahora bien, el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos[b] como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.


Footnotes

3:3 expedida. Lit. ministrada.

3:18 reflejamos. Alt. contemplamos.

Salmos 43

Nueva Versión Internacional

43 ¡Júzgame, oh Dios!

    Defiende mi causa frente a esta nación impía;

    líbrame de gente mentirosa y malhechora.

2 Tú eres mi Dios y mi fortaleza:

    ¿Por qué me has rechazado?

¿Por qué debo andar afligido

    y oprimido por el enemigo?

3 Envía tu luz y tu verdad;

    que ellas me guíen a tu monte santo,

    que me lleven al lugar donde tú habitas.

4 Llegaré entonces al altar de Dios,

    del Dios de mi alegría y mi deleite,

y allí, oh Dios, mi Dios,

    te alabaré al son del arpa.


5 ¿Por qué estás tan abatida, alma mía?

    ¿Por qué estás tan angustiada?

En Dios pondré mi esperanza

    y lo seguiré alabando.

    ¡Él es mi Salvador y mi Dios!


Proverbios 22:8-9

Nueva Versión Internacional

8 El que siembra maldad cosecha desgracias;

    la vara de su ira será destruida.


9 El que es generoso[a] será bendecido,

    pues comparte su comida con los pobres.


Footnotes

22:9 El que es generoso. Lit. El buen ojo.

Nueva Versión Internacional (NVI)

Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.



DAB Español, Domingo 30 de Agosto

Día 242, DAB Español, Domingo 30 de Agosto Job 34:1-36:33; 2 Corintios 4:1-12; Salmos 44:1-8; Proverbios 22:10-12 (Palabra de Dios para Todo...