Monday, September 21, 2026

DAB Español, Lunes 21 de Septiembre

Día 264, DAB Español, Lunes 21 de Septiembre


Isaías 37:1-38:22; Gálatas 6:1-18; Salmos 65; Proverbios 23:24 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










Isaías 37-38

Nueva Biblia de las Américas

Ezequías y el profeta Isaías

37 Cuando el rey Ezequías oyó esto rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del Señor. 2 Entonces envió a Eliaquim, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amoz. 3 Y ellos le dijeron: «Así dice Ezequías: “Este día es día de angustia, de reprensión y de desprecio, pues hijos están para nacer[a], pero no hay fuerzas para dar a luz. 4 Tal vez el Señor tu Dios oirá las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y lo reprenderá por las palabras que el Señor tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda”».


5 Cuando llegaron los siervos del rey Ezequías ante Isaías, 6 este[b] les dijo: «Así dirán a su señor: “Así dice el Señor: ‘No temas por las palabras que has oído, con las que los siervos del rey de Asiria me han blasfemado. 7 Voy a poner en él un espíritu, oirá un rumor y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espada’”».


8 Entonces el Rabsaces volvió y halló al rey de Asiria peleando contra Libna, pues había oído que el rey había partido de Laquis. 9 Y les oyó[c] decir acerca de Tirhaca, rey de Cus[d]: «Ha salido a pelear contra ti», y cuando lo oyó, Senaquerib envió mensajeros a Ezequías, diciendo: 10 «Así dirán a Ezequías, rey de Judá[e]: “No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria’. 11 Tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones[f], destruyéndolas por completo, ¿y serás tú librado? 12 ¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar? 13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?”».


14 Entonces Ezequías tomó la carta[g] de mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la casa del Señor y[h] la extendió delante del Señor. 15 Y Ezequías oró al Señor, y dijo: 16 «Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que estás[i] sobre los querubines, solo Tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra. 17 Inclina, oh Señor, Tu oído y escucha; abre, oh Señor, Tus ojos y mira; escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.


18 »En verdad, oh Señor, los reyes de Asiria han asolado todas las naciones[j] y sus tierras, 19 y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido. 20 Y ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que solo Tú, oh Señor, eres Dios[k]».


21 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Por cuanto me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria, 22 esta es la palabra que el Señor ha hablado contra él:


‘Te ha despreciado y se ha burlado de ti

La virgen hija de Sión;

Ha movido la cabeza a tus espaldas

La hija de Jerusalén.

23 -’¿A quién has injuriado y blasfemado?

¿Y contra quién has alzado la voz

Y levantado con orgullo[l] tus ojos?

¡Contra el Santo de Israel!

24 -’Por mano de tus siervos has injuriado al Señor,

Y has dicho: “Con mis numerosos carros

Yo subí a las cumbres de los montes,

A las partes más lejanas del Líbano,

Y corté[m] sus altos cedros y sus mejores cipreses.

Iré a su más alta[n] cima, a su más frondoso bosque.

25 -”Yo cavé pozos y bebí aguas,

Y sequé con la planta de mis pies

Todos los ríos de Egipto[o]”.

26 -’¿No has oído?

Hace mucho tiempo que lo hice,

Desde la antigüedad lo había planeado.

Ahora he hecho que suceda,

Para que conviertas las ciudades fortificadas

En montones de ruinas.

27 -’Sus habitantes, faltos de fuerzas[p],

Fueron desalentados y humillados.

Vinieron a ser como la vegetación del campo

Y como la hierba verde,

Como la hierba en los techos que se quema[q]

Antes de que haya crecido.

28 -’Pero conozco tu sentarte,

Tu salir y tu entrar,

Y tu furor contra Mí.

29 -’A causa de tu furor contra Mí,

Y porque tu arrogancia[r] ha subido hasta Mis oídos,

Pondré, pues, Mi garfio en tu nariz

Y Mi freno en tu boca[s],

Y te haré volver por el camino por donde viniste.


30 ’Entonces esta será la señal para ti, Ezequías: Este año ustedes comerán[t] lo que crezca espontáneamente; el segundo año lo que nazca de por sí, y en el tercer año siembren, sieguen, planten viñas y coman su fruto. 31 El remanente de la casa de Judá que se salve, echará de nuevo raíces por debajo y dará fruto por arriba. 32 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sión sobrevivientes[u]. El celo del Señor de los ejércitos hará esto’”».


33 «Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: “Él no entrará en esta ciudad ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo ni levantará terraplén contra ella. 34 Por el camino que vino, por él se volverá, y no entrará en esta ciudad”, declara el Señor. 35 “Porque defenderé esta ciudad para salvarla por amor a Mí mismo y por amor a Mi siervo David”».


Muerte de Senaquerib

36 Y salió el ángel del Señor e hirió a 185,000 en el campamento de los asirios. Cuando los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran cadáveres. 37 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínive. 38 Y mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezaer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar Hadón reinó en su lugar.


Enfermedad y curación de Ezequías

38 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: «Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir y no vivirás”». 2 Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor: 3 «Te ruego, oh Señor, que te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de Ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante Tus ojos». Y Ezequías lloró amargamente[v].


4 Entonces la palabra del Señor vino a Isaías: 5 «Ve y dile a Ezequías: “Así dice el Señor, Dios de tu padre David: ‘He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; voy a añadir quince años a tus días. 6 Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano[w] del rey de Asiria, y defenderé esta ciudad’”». 7 Esta será para ti la señal del Señor, de que el Señor hará lo que ha dicho: 8 «Haré que la sombra que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrás diez grados[x]». Y la sombra del sol retrocedió diez grados[y] en las gradas por las que había descendido.


9 Este es el escrito de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó[z] de su enfermedad:


10 Yo dije: «A la mitad de mis días

He de entrar por las puertas del Seol[aa];

Se me priva del resto de mis años».

11 Dije: «No veré más al Señor,

Al Señor en la tierra de los vivientes.

No veré más hombre alguno entre los habitantes del mundo.

12 -»Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de mí;

Como un tejedor enrollé mi vida.

Del telar, Él me cortó;

Del día a la noche acabas conmigo.

13 -»Sosegué mi alma hasta la mañana.

Como león, Él rompe todos mis huesos;

Del día a la noche, acabas conmigo.

14 -»Como una golondrina, como una grulla, así me quejo[ab],

Gimo como una paloma.

Mis ojos miran ansiosamente a las alturas.

Oh Señor, estoy oprimido, sé Tú mi ayudador.

15 ¶»¿Qué diré?

Pues[ac] Él me ha hablado y Él mismo lo ha hecho.

Andaré errante todos mis años a causa de la amargura de mi alma.

16 -»Oh Señor, por estas cosas[ad] viven los hombres,

Y en todas ellas está la vida de mi espíritu.

Restabléceme la salud y haz[ae] que viva.

17 -»Por causa de mi bienestar tuve gran amargura.

Eres Tú quien ha guardado[af] mi alma del abismo de la nada[ag],

Porque echaste tras Tus espaldas todos mis pecados.

18 -»Pues el Seol no te expresa gratitud,

Ni la muerte te alaba.

Los que descienden a la fosa no pueden esperar Tu fidelidad.

19 -»El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoy.

El padre cuenta a sus hijos Tu fidelidad.

20 -»El Señor me salvará;

Y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerda

Todos los días de nuestra vida en la casa del Señor».


21 Isaías había dicho: «Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga[ah] para que se recupere». 22 Entonces Ezequías había preguntado: «¿Cuál será la señal de que subiré a la casa del Señor?».


Footnotes

37:3 Lit. saliendo de la matriz.

37:6 Lit. Isaías.

37:9 Lit. oyendo.

37:9 O Etiopía.

37:10 Lit. Judá, diciendo.

37:11 Lit. tierras.

37:14 Lit. las cartas.

37:14 Lit. y Ezequías.

37:16 Lit. estás sentado.

37:18 Lit. tierras.

37:20 Así en los M.M.M. y en 2Rey. 19:19; el T.M. no incluye, Dios.

37:23 Lit. en alto.

37:24 Así en la versión gr. (sept.); en el T.M., cortaré.

37:24 Lit. lejana.

37:25 O del lugar sitiado.

37:27 Lit. de manos débiles.

37:27 Así en los M.M.M. y en 2Rey. 19:26; en el T.M., y como campo arado.

37:29 Lit. complacencia.

37:29 Lit. tus labios.

37:30 Lit. comiendo.

37:32 Lit. los que escapan.

38:3 Lit. gran llanto.

38:6 Lit. palma.

38:8 O gradas.

38:8 O gradas.

38:9 Lit. vivió después.

38:10 I.e. región de los muertos.

38:14 Lit. así chirrío.

38:15 El Targum y los M.M.M. dicen: ¿Y hablaré porque.

38:16 Lit. por ellos.

38:16 Lit. Y me restablecerás y harás.

38:17 Así en algunas versiones antiguas; en heb. amado.

38:17 O destrucción.

38:21 O el tumor ulcerado.

Gálatas 6

Nueva Biblia de las Américas

6 Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo[a]. 3 Porque si alguien se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. 4 Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. 5 Porque cada uno llevará su propia carga.


6 Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña. 7 No se dejen engañar, de Dios nadie se burla[b]; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. 8 Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9 No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. 10 Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia[c] de la fe.


Declaraciones finales

11 Miren con qué letras tan grandes les escribo[d] de mi propia mano. 12 Los que desean agradar[e] en la carne tratan de obligarlos a que se circunciden, simplemente para no ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo. 13 Porque ni aun los mismos que son[f] circuncidados guardan la ley, pero ellos desean hacerlos circuncidar para gloriarse en la carne de ustedes.


14 Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo. 15 Porque[g] ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación[h]. 16 Y a los que anden conforme a esta regla[i], paz y misericordia sea sobre ellos y sobre el Israel de Dios.


17 De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas[j] de Jesús.


18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con el espíritu de ustedes. Amén.


Footnotes

6:2 I.e. el Mesías.

6:7 Lit. Dios no es burlado.

6:10 Lit. de la casa.

6:11 O les he escrito.

6:12 O presentarse bien.

6:13 Algunos mss. antiguos dicen: han sido.

6:15 Algunos mss. antiguos agregan: en Cristo Jesús.

6:15 O criatura.

6:16 O sigan esta regla.

6:17 O cicatrices.

Salmos 65

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 65

La abundante generosidad de Dios

Para el director del coro. Salmo de David. Cántico.

65 Silencio habrá delante de Ti, y alabanza en Sión, oh Dios.

A Ti se cumplirá el voto.

2 ¡Oh Tú, que escuchas la oración!

Hasta Ti viene todo hombre.

3 Las iniquidades prevalecen contra mí,

Pero nuestras transgresiones Tú las perdonas.

4 Cuán bienaventurado es aquel que Tú escoges, y acercas a Ti,

Para que more en Tus atrios.

Seremos saciados con el bien de Tu casa,

Tu santo templo.

5 ¶Con grandes prodigios nos respondes en justicia,

Oh Dios de nuestra salvación,

Tú eres la confianza de todos los términos de la tierra y del más lejano mar;

6 El que afirma los montes con Su poder,

Ceñido de potencia;

7 El que calma el rugido de los mares,

El estruendo de las olas,

Y el tumulto de los pueblos.

8 Por eso los que moran en los confines de la tierra temen Tus obras,

Tú haces cantar de júbilo a la aurora y al ocaso.

9 ¶Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia,

En gran manera la enriqueces.

El río de Dios rebosa de agua;

Tú les preparas su grano, porque así preparas la tierra.

10 Riegas sus surcos abundantemente,

Allanas sus camellones,

La ablandas con lluvias,

Bendices sus renuevos.

11 Tú has coronado el año con Tus bienes,

Y Tus huellas destilan grasa.

12 Destilan los pastos del desierto,

Y los collados se adornan de alegría.

13 Las praderas se visten de rebaños,

Y los valles se cubren de grano;

Dan voces de júbilo, sí, cantan.


Proverbios 23:24

Nueva Biblia de las Américas

24 ¶El padre del justo se regocijará en gran manera,

Y el que engendra un sabio se alegrará en él.


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Sunday, September 20, 2026

DAB Español, Domingo 20 de Septiembre

Día 263, DAB Español, Domingo 20 de Septiembre


Isaías 33:14-36:22; Gálatas 5:13-26; Salmos 64; Proverbios 23:23 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










Isaías 33:14-36:22

Nueva Biblia de las Américas

14 Aterrados están los pecadores en Sión,

El temblor se ha apoderado de los impíos.

¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor?

¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?

15 El que anda en justicia y habla con sinceridad,

El que rehúsa la ganancia injusta[a],

Y se sacude las manos[b] para que no retengan soborno;

El que se tapa los oídos para no oír del derramamiento de sangre,

Y cierra los ojos para no ver el mal.

16 Ese morará en las alturas,

En la peña inconmovible[c] estará su refugio[d];

Se le dará su pan,

Tendrá segura su agua.

17 ¶Tus ojos contemplarán al Rey en Su hermosura,

Verán una tierra muy lejana.

18 Tu corazón meditará en el terror, y dirá:

«¿Dónde está el que cuenta?

¿Dónde está el que pesa?

¿Dónde está el que cuenta las torres?».

19 No verás más al pueblo feroz,

Pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende[e],

De lengua tartamuda, que nadie comprende[f].

20 Contempla a Sión, ciudad de nuestras fiestas señaladas.

Tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud,

Tienda que no será plegada,

Cuyas estacas no serán arrancadas nunca más,

Ni rotas ninguna de sus cuerdas.

21 Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros

Lugar de ríos y de anchos canales,

Por donde no andará embarcación de remos,

Ni nave potente por él pasará.

22 Porque el Señor es nuestro juez,

El Señor es nuestro legislador,

El Señor es nuestro rey;

Él nos salvará.

23 Se han aflojado tus cuerdas;

No pueden sostener firme el mástil

Ni entesar la vela.

Entonces será repartida la presa de un abundante botín.

Los cojos se llevarán los despojos.

24 Ningún habitante dirá: «Estoy enfermo».

Al pueblo que allí[g] habita, le será perdonada su iniquidad.


Juicio contra las naciones

34 Acérquense, naciones, para oír, y escuchen, pueblos.

Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de él brota.

2 Porque el enojo del Señor es contra todas las naciones,

Y Su furor contra todos sus ejércitos.

Las ha destruido por completo[h],

Las ha entregado a la matanza.

3 Sus muertos serán arrojados,

De sus cadáveres subirá el hedor,

Y las montañas serán empapadas[i] con su sangre.

4 Todo el ejército de los cielos se consumirá[j],

Y los cielos se enrollarán como un pergamino.

También todos sus ejércitos se marchitarán

Como se marchita la hoja de la vid,

O como se marchita la de la higuera.

5 Porque Mi espada está embriagada en el cielo,

Descenderá para hacer juicio sobre Edom

Y sobre el pueblo que Yo he dedicado a la destrucción[k].

6 La espada del Señor está llena de sangre,

Está llena[l] de sebo, de la sangre de corderos y de machos cabríos,

De sebo de los riñones de carneros.

Porque el Señor tiene un sacrificio en Bosra,

Y una gran matanza en la tierra de Edom.

7 Con ellos caerán[m] búfalos

Y novillos junto con toros.

Así su tierra se embriagará de sangre,

Y su polvo será engrasado[n] de sebo.

8 Porque es día de venganza del Señor,

Año de retribución para la causa[o] de Sión.

9 Los torrentes de Edom se convertirán en brea,

Su polvo en azufre,

Y su tierra será brea ardiente.

10 No se apagará ni de noche ni de día,

Su humo subirá para siempre.

De generación en generación permanecerá desolada,

Nunca jamás pasará nadie por ella.

11 Pero el pelícano[p] y el erizo la poseerán,

El búho y el cuervo habitarán en ella.

Dios extenderá sobre ella el cordel de desolación[q]

Y la plomada[r] del vacío.

12 Sus nobles (y allí no hay ninguno

A quien puedan proclamar rey)

Y todos sus príncipes serán nada.

13 Espinos crecerán en sus palacios[s],

Ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas[t].

Será también guarida de chacales

Y morada[u] de crías de avestruz.

14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas[v],

El macho cabrío[w] llamará a los de su especie.

Sí, el monstruo nocturno[x] se establecerá allí,

Y encontrará para sí lugar de reposo.

15 Allí la serpiente anidará y pondrá sus huevos,

Los incubará y juntará su cría bajo su sombra.

También allí se juntarán los halcones[y],

Cada uno con su compañera.

16 ¶Busquen en el libro del Señor, y lean:

Ninguno de ellos faltará,

Ninguno carecerá de su compañera.

Porque Su[z] boca lo ha mandado,

Y Su Espíritu los ha reunido.

17 Él les ha echado suertes,

Y Su mano les ha repartido la tierra[aa] con el cordel.

La poseerán para siempre;

De generación en generación morarán en ella.


Futuro glorioso de Sión

35 El desierto y el lugar desolado se alegrarán,

Y se regocijará el Arabá[ab] y florecerá;

Como el azafrán[ac]

2 Florecerá copiosamente

Y se regocijará en gran manera y gritará de júbilo.

La gloria del Líbano le será dada,

La majestad del Carmelo y de Sarón.

Ellos verán la gloria del Señor,

La majestad de nuestro Dios.

3 Fortalezcan las manos débiles

Y afiancen las rodillas vacilantes.

4 Digan a los de corazón tímido:

«Esfuércense, no teman,

Pues su Dios viene con venganza;

La retribución[ad] vendrá de Dios mismo,

Mas Él los salvará».

5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegos,

Y los oídos de los sordos se destaparán.

6 El cojo entonces saltará como un ciervo,

Y la lengua del mudo gritará de júbilo,

Porque aguas brotarán en el desierto

Y arroyos en el Arabá[ae].

7 La tierra abrasada[af] se convertirá en laguna,

Y el secadal en manantiales de aguas.

En la guarida de chacales, su lugar de descanso,

La hierba se convertirá en cañas y juncos.

8 Allí habrá una calzada, un camino,

Y será llamado Camino de Santidad.

El inmundo no viajará por él,

Sino que será para el que ande en ese camino.

Los necios no vagarán por él.

9 Allí no habrá león,

Ni subirá por él bestia feroz;

Estos no se hallarán[ag] allí.

Sin embargo, por allí andarán los redimidos.

10 Volverán los rescatados del Señor,

Entrarán en Sión con gritos de júbilo,

Con alegría eterna sobre sus cabezas.

Gozo y alegría alcanzarán,

Y huirán la tristeza y el gemido.


Invasión de Senaquerib

36 Y aconteció que en el año catorce del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó. 2 El rey de Asiria envió desde Laquis a Jerusalén, al Rabsaces[ah] con un gran[ai] ejército, contra el rey Ezequías. Y se colocó junto al acueducto del estanque superior que está en la calzada del campo del Batanero[aj]. 3 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de[ak] la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron a recibirlo.


4 Y el Rabsaces les dijo: «Digan ahora a Ezequías: “Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ‘¿Qué confianza es esta que tú tienes[al]? 5 Yo digo[am]: “Tu consejo y poderío para la guerra solo son palabras vacías[an]”. Ahora pues, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí? 6 Yo sé que tú confías en el báculo de esta caña quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrará en su mano[ao] y la traspasará. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él. 7 Pero si me dicen: “Nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios”, ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitado y ha dicho a Judá y a Jerusalén: “Adoren delante de este altar”?


8 ’Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo[ap] con mi señor el rey de Asiria, y yo te daré 2,000 caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos. 9 ¿Cómo, pues, puedes rechazar a[aq] un oficial[ar] de los menores de los siervos de mi señor, y confiar[as] en Egipto para tener carros y hombres de a caballo? 10 ¿He subido ahora sin el consentimiento del Señor contra esta tierra para destruirla? El Señor me dijo: “Sube contra esta tierra y destrúyela”’”».


11 Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: «Le rogamos que usted hable a sus siervos en arameo porque nosotros lo entendemos[at], y no nos hable en la lengua de Judá[au] a oídos del pueblo que está sobre la muralla». 12 Pero el Rabsaces dijo: «¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras solo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y a beber su propia orina con ustedes?».


13 El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá: «Escuchen las palabras del gran rey, el rey de Asiria. 14 Así dice el rey: “Que no los engañe Ezequías, porque él no los podrá librar. 15 Que tampoco Ezequías los haga confiar en el Señor, diciendo: ‘Ciertamente el Señor nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria’. 16 No escuchen a Ezequías”, porque así dice el rey de Asiria: “Hagan la paz conmigo[av] y salgan a mí, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna, 17 hasta que yo venga y los lleve a una tierra como su tierra, tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas. 18 Cuidado, no sea que Ezequías los engañe, diciendo: ‘El Señor nos librará’. ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria? 19 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim? ¿Cuándo han librado ellos a Samaria de mi mano? 20 ¿Quiénes de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi mano?”».


21 Pero ellos se quedaron callados y no le respondieron palabra alguna; porque el rey había dado un mandato al pueblo diciéndole: «No le respondan». 22 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.


Footnotes

33:15 Lit. de explotadores.

33:15 Lit. palmas.

33:16 Lit. las fortalezas de peñas.

33:16 O baluarte.

33:19 Lit. de profundidad de labios, sin oír.

33:19 Lit. no hay entendimiento.

33:24 Lit. en ella.

34:2 O ha dedicado al anatema.

34:3 Lit. se disolverán.

34:4 Lit. se pudrirán.

34:5 Lit. el pueblo de mi anatema.

34:6 Lit. engordada.

34:7 Lit. descenderán.

34:7 Lit. engordado.

34:8 O controversia.

34:11 O búho.

34:11 O sin forma.

34:11 Lit. las piedras.

34:13 O ciudadelas.

34:13 O fortalezas.

34:13 Lit. recinto.

34:14 O animales aulladores.

34:14 O el demonio.

34:14 Heb. Liliz.

34:15 O milanos.

34:16 Así en los M.M.M.; en el T.M., mi.

34:17 Lit. a ella.

35:1 O desierto.

35:1 O croco.

35:4 Lit. recompensa.

35:6 O desierto.

35:7 O El espejismo.

35:9 Lit. no se hallará.

36:2 I.e. copero mayor.

36:2 Lit. pesado.

36:2 O del Lavandero.

36:3 O que estaba sobre.

36:4 Lit. en que confías.

36:5 Los M.M.M., otros mss. y 2Rey. 18:20 dicen: Tú dices.

36:5 Lit. palabra de los labios.

36:6 Lit. palma.

36:8 Lit. intercambies promesas.

36:9 Lit. volver el rostro de.

36:9 O gobernador.

36:9 Lit. confiar para ti mismo.

36:11 Lit. oímos.

36:11 Lit. judío; i.e. Hebreo; y así en el vers. 13.

36:16 Lit. Hagan conmigo una bendición.

Gálatas 5:13-26

Nueva Biblia de las Américas

La libertad y el amor

13 Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros. 14 Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». 15 Pero si ustedes se muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado, no sea que se consuman unos a otros.


Conflicto entre el Espíritu y la carne

16 Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra[a] el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen. 18 Pero si son guiados por el Espíritu, no están bajo la ley. 19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, 20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, 21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.


El fruto del Espíritu en la conducta cristiana

22 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad[b], 23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.


25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu[c]. 26 No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.


Footnotes

5:17 O la carne tiene un deseo intenso contra.

5:22 O fe.

5:25 O sigamos también al Espíritu.

Salmos 64

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 64

Oración pidiendo protección divina

Para el director del coro. Salmo de David.

64 Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja;

Guarda mi vida del terror del enemigo.

2 Escóndeme de los planes secretos de los malhechores,

Del asalto de los obradores de iniquidad,

3 Que afilan su lengua como espada,

Y lanzan palabras amargas como flecha,

4 Para herir en oculto al íntegro;

Lo hieren repentinamente, y no temen.

5 Se aferran en propósitos malignos;

Hablan de tender trampas en secreto,

Y dicen: «¿Quién las verá?».

6 Traman injusticias, diciendo:

«Estamos listos con una trama bien concebida;

Pues los pensamientos del hombre y su corazón son profundos».

7 ¶Pero Dios les disparará con flecha;

Repentinamente serán heridos.

8 Vuelven su lengua tropezadero contra sí mismos;

Todos los que los vean moverán la cabeza.

9 Entonces todos los hombres temerán,

Declararán la obra de Dios

Y considerarán sus hechos.

10 El justo se alegrará en el Señor, y en Él se refugiará;

Y todos los rectos de corazón se gloriarán.


Proverbios 23:23

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23 Compra la verdad y no la vendas,

Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.


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DAB Español, Lunes 21 de Septiembre

Día 264, DAB Español, Lunes 21 de Septiembre Isaías 37:1-38:22; Gálatas 6:1-18; Salmos 65; Proverbios 23:24 (Nueva Biblia de las Américas (N...