Wednesday, October 28, 2026

DAB Español, Jueves 29 de Octubre

Día 302, DAB Español, Jueves 29 de Octubre


Lamentaciones 1:1-2:19; Filemón 1:1-25; Salmos 101; Proverbios 26:20 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Lamentaciones 1:1-2:19 

Reina Valera Contemporánea

Jerusalén lamenta su caída

1 ¡Cuán solitaria ha quedado la otrora ciudad populosa!

¡Cual viuda ha quedado la capital de las naciones!

¡La princesa de las provincias es ahora tributaria!


2 Por las noches, amargas lágrimas corren por sus mejillas.

Ni uno solo de sus amantes viene a consolarla.

Sus amigos le fallaron; ¡se volvieron sus enemigos!


3 Presa de la aflicción y de cruel esclavitud,

Judá marcha al cautiverio;

ahora habita entre las naciones

sin hallar descanso alguno.

La acosan sus perseguidores,

la ponen en aprietos.


4 De luto están los caminos de Sión.

Ya nadie asiste a las fiestas.

Todas sus puertas están derribadas.

Sus sacerdotes lloran.

Amargada está Sión,

y afligidas sus doncellas.


5 Sus enconados enemigos son ahora grandes magnates.

¡El Señor la afligió por sus muchas rebeliones,

y sus jóvenes marchan ahora al cautiverio,

arreados por el enemigo!


6 La sin par belleza de Sión se ha esfumado;

sus príncipes andan como ciervos en busca de pastos;

fuerzas no tienen para oponerse a sus perseguidores.


7 Jerusalén recuerda su aflicción y sus rebeliones;

recuerda tantas cosas agradables

de que gozó en los tiempos antiguos;

recuerda cuando cayó ante el enemigo

y nadie vino en ayuda de su pueblo;

recuerda cómo la miraban sus enemigos

y se burlaban de su caída.


8 Pero Jerusalén pecó. ¡Por eso ha sido rechazada!

Al verla desnuda, la desprecian

quienes antes la admiraban;

y ella, sollozante, corre a esconderse.


9 Cubierta está de inmundicia.

No tuvo en cuenta su futuro.

Ha caído a lo más bajo,

y en su desconsuelo exclama:

«¡Mira, Señor, mi aflicción!

¡Mira cómo se regodean mis enemigos!»


10 El enemigo se ha adueñado de todos sus tesoros.

Jerusalén ha visto a los paganos irrumpir en su santuario,

aun cuando prohibiste que esa gente entrara en tu congregación.


11 Entre sollozos, sus habitantes buscan algo qué comer;

cambian por comida sus objetos más preciados

para lograr volver a la vida.

«¡Mírame, Señor!

¡Toma en cuenta mi desconsuelo!»


12 Ustedes, que van por el camino,

¿esto no los conmueve?

¡Consideren si hay dolor

que se compare con el mío!

¡La ira del Señor se encendió

y me envió este sufrimiento!


13 Envió un fuego desde lo alto

que me consumió los huesos;

tendió una red a mi paso

y me hizo retroceder;

me dejó en completa ruina,

y sufro a todas horas.


14 El Señor mismo me ha atado

al yugo de mis rebeliones;

me ha puesto en el cuello ataduras

que acaban con mis fuerzas;

me ha dejado en manos de enemigos

que no puedo vencer.


15 El Señor ha pisoteado en mis calles

a todos mis hombres fuertes;

ha convocado tropas para derrotar a mis valientes;

¡ha prensado a la virginal Judá

como si prensara uvas!


16 Ésta es la causa de mis lágrimas.

El llanto brota de mis ojos,

pues no tengo a nadie que me consuele;

¡no tengo a nadie que me reanime!

¡Mis hijos han sido derrotados!

¡El enemigo nos venció!


17 Sión tiende las manos suplicante,

y no hay quien la consuele;

el Señor hizo que los vecinos de Jacob

se volvieran sus enemigos;

¡Jerusalén les resulta algo repugnante!


18 Pero el Señor es justo.

¡Yo me rebelé contra su palabra!

¡Oigan esto, pueblos todos,

y consideren mi dolor!

¡Mis doncellas y mis jóvenes

fueron llevados al cautiverio!


19 Pedí ayuda a mis amantes, pero ellos me fallaron;

en la ciudad, mis sacerdotes y mis ancianos perecieron;

buscaban comida para volver a la vida.


20 ¡Mírame, Señor, atribulada

y con gran angustia interna!

El corazón me da vuelcos

por causa de mi gran rebeldía.

Allá afuera, hace estragos la espada;

aquí adentro, predomina la muerte.


21 Me oyen sollozar,

pero no hay quien me consuele;

Saben mis enemigos de mi mal,

y se alegran de lo que me haces.

¡Envía ya el día que tienes anunciado,

y que les vaya como a mí!


22 ¡Hazlos comparecer ante ti por toda su maldad,

y trátalos como a mí por todas mis rebeliones!

¡Demasiadas son mis lágrimas!

¡Tengo deshecho el corazón!


El castigo de Sión

2 El Señor, en su furor,

hundió a Sión en profunda oscuridad.

Derribó del cielo la hermosura de Israel;

la hizo caer por tierra;

en el día de su furor

no se acordó del estrado de sus pies.


2 El Señor destruyó, y no perdonó;

destruyó, en su furor,

todas las tiendas de Jacob;

derribó las fortalezas de la capital de Judá;

humilló al rey y a sus príncipes.


3 En el ardor de su ira,

puso fin al poderío de Israel;

le retiró su apoyo cuando se enfrentó al enemigo;

se encendió en Jacob un fuego que todo lo devoró.


4 Cual enemigo, cual adversario,

el Señor tensó su arco;

afirmó su diestra y destruyó todo lo bello;

¡en las calles de la hermosa Sión

cundió su enojo como fuego!


5 El Señor se volvió nuestro enemigo

y destruyó a Israel;

destruyó todos sus palacios,

derribó sus fortalezas,

y aumentó la tristeza y el lamento de Judá.


6 Como quien deshace la enramada de un huerto,

dejó en ruinas la sede principal de sus festividades;

en Sión, el Señor echó al olvido

las fiestas y los días de reposo;

en el ardor de su ira

desechó al rey y al sacerdote.


7 El Señor rechazó su altar,

menospreció su santuario;

dejó caer en manos del enemigo

los muros de sus palacios;

en el templo del Señor éstos vociferan

como si fuera un día de fiesta.


8 El Señor decidió destruir las murallas

de la bella ciudad de Sión;

con el nivel en la mano,

no desistió de su plan de destrucción;

entre lamentos, el muro y el antemuro

fueron juntamente destruidos.


9 Las puertas se vinieron abajo

cuando el Señor destruyó sus cerrojos;

esparcidos entre los paganos

se hallan su rey y sus príncipes;

ya no hay ley, ni los profetas reciben visiones del Señor.


10 En la bella Sión, los ancianos se sientan en el suelo;

en silencio y vestidos de luto

se echan polvo sobre la cabeza.

En Jerusalén, las doncellas

inclinan humilladas la cabeza.


11 Mis ojos se inundan en lágrimas,

mis entrañas se conmueven;

mi ánimo rueda por los suelos

al ver destruida a mi amada ciudad,

¡al ver que los niños de pecho

desfallecen por sus calles!


12 A sus madres les preguntan por el trigo y por el vino;

se desploman por las calles, como heridos de muerte,

y en el regazo de sus madres lanzan el último suspiro.


13 ¿Qué te puedo decir, bella Jerusalén?

¿A quién puedo compararte?

¿Comparada con quién podría yo consolarte,

virginal ciudad de Sión?

¡Grande como el mar es tu desgracia!

¿Quién podrá sanarte?


14 Tus profetas te hablaron de visiones falsas e ilusorias;

tu cautiverio pudo haberse impedido,

pero no te señalaron tu pecado;

más bien, te engañaron con visiones sin sentido.


15 Al verte, todos los viandantes aplaudían;

silbaban y movían con sorna la cabeza,

y decían de la ciudad de Jerusalén:

«¿Y ésta es la ciudad de hermosura perfecta,

la que alegraba a toda la tierra?»


16 Todos tus enemigos abrieron la boca contra ti;

rechinando los dientes, decían con sorna:

«¡Acabemos con ella!

¡Éste es el día esperado!

¡Nos ha tocado verlo y vivirlo!»


17 El Señor ha llevado a cabo

lo que había decidido hacer.

Ha cumplido lo que hace mucho tiempo

había decidido hacer.

Destruyó, y no perdonó;

hizo que el enemigo se burlara de ti.

¡El Señor enalteció el poder de tus adversarios!


18 Tus habitantes demandaban la ayuda del Señor.

¡Que tus lágrimas, bella Sión,

corran día y noche como arroyo!

¡No reprimas el llanto de tus ojos!


19 Por la noche, al comenzar las guardias,

¡levántate y grita!

¡Vierte tu corazón, como un torrente,

en la presencia del Señor!

¡Levanta hacia él las manos

y ruega por la vida de tus pequeños,

que desfallecen de hambre

en las esquinas de las calles!


Filemón 

Reina Valera Contemporánea

Saludo

1 Yo, Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, 2 a la amada hermana Apia, a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: 3 Reciban ustedes gracia y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.


El amor y la fe de Filemón

4 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ti en mis oraciones, 5 porque me he enterado del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; 6 y pido que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en ustedes por Cristo Jesús. 7 Hermano, tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti han sido reconfortados los corazones de los santos.


Pablo intercede por Onésimo

8 Por eso, y aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, 9 más bien te ruego por amor. Yo, Pablo, que ya soy anciano, y además prisionero de Jesucristo, 10 te ruego por mi hijo Onésimo,[a] que es el fruto de mis prisiones. 11 En otro tiempo, él te resultaba inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí. 12 Ahora vuelvo a enviártelo, y te pido recibirlo como si me recibieras a mí mismo. 13 Yo quisiera retenerlo conmigo, para que me sirviera en mis prisiones por el evangelio, en lugar tuyo; 14 pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que tu favor no te resulte una imposición, sino que sea un acto voluntario.


15 Tal vez para esto se apartó de ti por algún tiempo; para que lo recibieras para siempre, 16 no ya como a un esclavo, sino como a alguien más que un esclavo, como a un hermano amado, de manera especial para mí, pero más aún para ti, tanto en la carne como en el Señor. 17 Así que, si me consideras tu compañero, recíbelo como si fuera yo mismo. 18 Y si algún daño te causó, o si te debe algo, ponlo a mi cuenta. 19 Yo, Pablo, escribo esto de mi puño y letra; yo te lo pagaré; por no decir que tú mismo estás en deuda conmigo. 20 Así es, hermano; permíteme sacar algún provecho de ti en el Señor; reconforta mi corazón en el Señor.


21 Te he escrito porque confío en tu obediencia, y porque sé que harás aun más de lo que te pido. 22 Prepárame también alojamiento, pues espero que por las oraciones de ustedes se les concederá verme.


Salutaciones y bendición final

23 Te saludan Epafras, que es mi compañero de prisiones por Cristo Jesús, 24 y mis colaboradores Marcos, Aristarco, Demas y Lucas.


25 Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.


Filemón 1:10 Este nombre significa útil (v. 11) o provechoso (v. 20).

Salmos 101 

Reina Valera Contemporánea

Promesa de vivir rectamente

Salmo de David.

101 Alabaré tu misericordia y tu justicia;

cantaré, Señor, salmos a tu nombre.

2 Quiero entender tus perfectas enseñanzas.

¿Cuándo vendrás a mi encuentro?

Así me conduciré con rectitud en mi hogar,

3 y no pondré los ojos en la injusticia.


Odio a los que actúan de manera torcida;

no permito que ninguno de ellos se acerque a mí.

4 Mantengo alejados a los de intenciones perversas;

no tengo nada que ver con los malvados.


5 Destruiré al que con malicia deshonre a su prójimo;

no toleraré a los de mirada altanera y vanidosa.

6 Me fijaré en los que son fieles, y conmigo vivirán;

sólo me servirán los que vayan por el buen camino.

7 No habitará en mi casa quien cometa fraudes,

ni se presentará ante mí ningún mentiroso.

8 Por las mañanas borraré del país a todos los impíos,

y expulsaré de la ciudad del Señor a todos los malvados.


Proverbios 26:20 

Reina Valera Contemporánea

20 Sin leña se apaga el fuego,

y sin chismosos se acaba el pleito.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


DAB Español, Miércoles 28 de Octubre

Día 301, DAB Español, Miércoles 28 de Octubre


Jeremías 51:54-52:34; Tito 3:1-15; Salmos 100; Proverbios 26:18-19 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Jeremías 51:54-52:34 

Reina Valera Contemporánea

54 ¡Se oye el clamor de Babilonia, y la gran destrucción de la tierra de los caldeos! 55 El Señor destruirá a Babilonia, y le quitará su mucha jactancia. El bramido de sus olas se oirá como el sonido de aguas tumultuosas, 56 porque ha llegado la destrucción contra Babilonia, y sus valientes han sido apresados; su arco fue hecho pedazos, porque el Señor es el Dios de la venganza, y le dará su merecido.


57 «Yo embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes y nobles, y a sus hombres fuertes. Y caerán en un sueño eterno, del que no despertarán.»


—Palabra del Rey, cuyo nombre es el Señor de los ejércitos.


58 Así ha dicho el Señor de los ejércitos:


«La ancha muralla de Babilonia será derribada por completo, y sus altas puertas serán consumidas por el fuego. En vano se fatigaron los pueblos y las naciones, pues su trabajo acabó siendo consumido por el fuego.»


59 En el cuarto año del reinado de Sedequías en Judá, el profeta Jeremías envió un mensaje a Seraías hijo de Nerías, hijo de Maseías, cuando éste iba acompañando a Sedequías al destierro de Babilonia, pues era su principal camarero. 60 Jeremías escribió en un rollo de cuero todo el mal que estaba por sobrevenirle a Babilonia. Todas las palabras contra Babilonia quedaron escritas. 61 Jeremías le dijo a Seraías:


«Cuando llegues a Babilonia, y veas y leas todo esto, 62 dirás: “Señor, tú has dicho que vas a destruir este lugar, y que para siempre será asolado, hasta que no quede en él un solo hombre ni un solo animal con vida.” 63 Y cuando acabes de leer este rollo, le atarás una piedra y lo arrojarás al río Éufrates. 64 Luego dirás: “Así se hundirá Babilonia, y no volverá a levantarse del mal que yo voy a traer sobre ella.”»


Hasta aquí, las palabras de Jeremías.


Reinado de Sedequías

52 Sedequías tenía veintiún años de edad cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremías de Libna. 2 Pero Sedequías hizo lo malo a los ojos del Señor, a la manera de Joacín. 3 Y fue tal la ira del Señor contra Jerusalén y Judá, que los echó de su presencia.


Caída de Jerusalén

Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia. 4 Por eso, a los diez días del mes décimo del noveno año de su reinado vino el rey Nabucodonosor de Babilonia con todo su ejército, y atacó a Jerusalén. Acamparon contra ella, y por todas partes levantaron baluartes para atacarla. 5 La ciudad estuvo sitiada hasta el undécimo año del rey Sedequías. 6 A los nueve días del mes cuarto, cuando el hambre arreciaba en la ciudad y la gente no tenía ya pan para comer, 7 fue abierta una brecha en la muralla de la ciudad, y todos los soldados se dieron a la fuga. Salieron de la ciudad durante la noche, por la puerta que había entre los dos muros, cerca del jardín del rey. Tomaron el camino del Arabá, mientras los caldeos aún estaban rodeando la ciudad. 8 Entonces el ejército caldeo siguió al rey Sedequías, y lo alcanzó en los llanos de Jericó, pues todo su ejército lo había abandonado. 9 Lo aprehendieron, y lo llevaron ante el rey de Babilonia, que estaba en Ribla, en tierra de Jamat. Allí el rey de Babilonia dictó sentencia contra él. 10 Allí en Ribla el rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedequías ante sus propios ojos, lo mismo que a todos los príncipes de Judá. 11 A Sedequías, el rey de Babilonia sólo mandó que le sacaran los ojos y que lo sujetaran con grilletes, después de lo cual hizo que lo llevaran a Babilonia, y lo puso en la cárcel hasta el día en que murió.


Cautiverio de Judá

12 A los diez días del mes quinto del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor de Babilonia, vino a Jerusalén el capitán de la guardia, que se llamaba Nabuzaradán y solía estar delante del rey de Babilonia. 13 Nabuzaradán quemó la casa del Señor y el palacio del rey, y todas las casas de Jerusalén; y le prendió fuego a todo edificio grande. 14 Todo el ejército de los caldeos, que venía con Nabuzaradán, el capitán de la guardia, destruyó todos los muros que rodeaban a Jerusalén. 15 Además, Nabuzaradán hizo que se llevaran cautivos a los pobres del pueblo, a todos los del pueblo que habían quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al bando del rey de Babilonia, y a todo el resto del pueblo. 16 A los pobres del país Nabuzaradán los dejó para que sirvieran como viñadores y labradores.


17 Los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa del Señor, lo mismo que las basas y el mar de bronce que estaban allí, y todo el bronce se lo llevaron a Babilonia. 18 Se llevaron también los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas, todos los utensilios de bronce con que se ministraba, 19 y los incensarios, tazones, copas, ollas, candeleros, escudillas y tazas. El capitán de la guardia puso aparte lo que era de oro, y lo que era de plata, y se lo llevó. 20 Se llevó también las dos columnas, el mar y los doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas, y que había hecho el rey Salomón para la casa del Señor. El peso de todo este bronce era incalculable. 21 En cuanto a las columnas, cada una de ellas tenía una altura de dieciocho codos, y estaba rodeada por un cordón de doce codos; eran huecas, y tenían cuatro dedos de espesor. 22 El capitel de bronce que había sobre ellas tenía una altura de cinco codos, con una red y granadas alrededor del capitel, todo de bronce. La segunda columna con sus granadas era igual. 23 En cada hilera había noventa y seis granadas, aunque todas las que estaban alrededor, sobre la red, eran cien.


24 El capitán de la guardia se llevó también a Seraías, que era el sacerdote principal, a Sofonías, que era el segundo sacerdote, y a tres guardas del atrio. 25 De la ciudad se llevó a un oficial que era capitán de los soldados, a siete de los consejeros íntimos del rey, que estaban en la ciudad, al principal secretario de la milicia, que pasaba revista a los del pueblo que iban a la guerra, y a sesenta hombres del pueblo que se hallaban dentro de la ciudad. 26 Nabuzaradán los tomó y se los llevó al rey de Babilonia, que estaba en Ribla. 27 Allí en Ribla, en tierra de Jamat, el rey de Babilonia los hirió de muerte. Así la gente de Judá fue llevada lejos de su tierra.


28 El pueblo que Nabucodonosor se llevó cautivo es el siguiente:


En el año séptimo de su reinado, se llevó a tres mil veintitrés hombres de Judá.


29 En el año dieciocho de su reinado, se llevó de Jerusalén a ochocientos treinta y dos cautivos. 30 En el año veintitrés de su reinado, Nabuzaradán, el capitán de la guardia, se llevó cautivos a setecientos cuarenta y cinco hombres de Judá.


En total, todos los cautivos fueron cuatro mil seiscientos.


Joaquín es liberado y recibe honores en Babilonia

31 A los veinticinco días del mes duodécimo del año treinta y siete del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, es decir, en el primer año del reinado de Evil Merodac de Babilonia, éste reivindicó al rey Joaquín de Judá y lo sacó de la cárcel. 32 Solía conversar con él amigablemente, y hasta ordenó que pusieran su trono sobre los tronos de los otros reyes que estaban con él en Babilonia. 33 También ordenó que le cambiaran la ropa de prisionero, y durante todo el resto de su vida Joaquín comía siempre en la mesa del rey. 34 Todos los días de su vida, y hasta el día de su muerte, Joaquín recibía sin falta una ración de parte del rey de Babilonia.


Tito 3 

Reina Valera Contemporánea

Justificados por gracia

3 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y a las autoridades; que obedezcan y que estén dispuestos a toda buena obra. 2 Que no difamen a nadie ni sean pendencieros, sino amables; que muestren toda mansedumbre para con todos los hombres. 3 Porque en otro tiempo nosotros también éramos insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de los malos deseos y de diversos deleites; vivíamos en malicia y envidia, nos aborrecían y nos aborrecíamos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, y no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, 7 para que al ser justificados por su gracia viniéramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.


8 Ésta es palabra fiel, y en esto quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en las buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. 9 Pero evita las cuestiones necias, las genealogías, las contenciones y las discusiones acerca de la ley, porque son vanas y no son de provecho. 10 Al que cause divisiones, deséchalo después de una y otra amonestación, 11 pues sabrás que tal persona se ha pervertido, y peca y su propio juicio lo condena.


Instrucciones personales

12 Cuando te envíe a Artemas o a Tíquico, apresúrate a reunirte conmigo en Nicópolis, porque he decidido pasar allí el invierno. 13 Apresúrate también a poner en camino a Zenas, el intérprete de la ley, y a Apolos, y ayúdalos para que nada les falte. 14 Y que aprendan también los nuestros a ocuparse en las buenas obras para los casos de necesidad, para que no se queden sin dar fruto.


Salutaciones y bendición final

15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe.


Que la gracia sea con todos ustedes. Amén.


Salmos 100 

Reina Valera Contemporánea

Invitación a la gratitud

Salmo de alabanza.

100 ¡Canten alegres al Señor,

habitantes de toda la tierra!

2 ¡Sirvan al Señor con alegría!

¡Vengan a su presencia con regocijo!

3 Reconozcan que el Señor es Dios;

él nos hizo, y de él somos.[a]

Somos su pueblo. ¡Somos las ovejas de su prado!


4 Entremos por sus puertas y por sus atrios

con alabanzas y con acción de gracias;

¡Alabémosle, bendigamos su nombre!

5 ¡El Señor es bueno!

¡Su misericordia es eterna!

¡Su verdad permanece para siempre!


Salmos 100:3 «y de él somos.» Según Qumrán. Heb. «y no nosotros.»

Proverbios 26:18-19 

Reina Valera Contemporánea

18 Un loco que, en su locura,

lanza mortíferas flechas encendidas:

19 ¡eso es el hombre que engaña a su amigo,

y luego alega que lo hizo de broma!


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas



Monday, October 26, 2026

DAB Español, Martes 27 de Octubre

Día 300, DAB Español, Martes 27 de Octubre


Jeremías 51:1-53; Tito 2:1-15; Salmos 99; Proverbios 26:17 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










Jeremías 51:1-53 

Reina Valera Contemporánea

Sentencia del Señor contra Babilonia

51 Así ha dicho el Señor:


«Voy a lanzar un viento destructor contra Babilonia y contra sus habitantes, porque se han rebelado contra mí. 2 Y enviaré contra Babilonia gente que la aventará por los aires y dejará vacía su tierra. Cuando llegue el día de la calamidad, la atacarán por todos los flancos. 3 No tendrán tiempo sus arqueros de extender sus arcos, ni de engalanarse con su coraza. Tampoco se salvarán sus jóvenes guerreros. ¡Todo su ejército será derrotado! 4 En la tierra de los caldeos caerán muertos por las calles, atravesados por las lanzas. 5 Aunque Israel y Judá han llenado su tierra de pecado contra mí, que soy su esposo y Dios; contra mí, que soy el Santo de Israel y Señor de los ejércitos, todavía no se han quedado en el abandono.»


6 ¡Salgan de Babilonia! ¡Pónganse a salvo, para que no perezcan por causa de su maldad! ¡Ha llegado la hora de la venganza del Señor, y él le dará su merecido! 7 En las manos del Señor, Babilonia fue una copa de oro que embriagó a toda la tierra; los pueblos bebieron de ella y quedaron aturdidos. 8 En un momento cayó Babilonia, y se hizo pedazos. Lloren por ella, y suavicen con bálsamos su dolor. Tal vez sane.


9 Curamos a Babilonia, y no ha sanado; dejémosla, y volvamos a nuestra tierra, porque su sentencia ha llegado hasta el cielo, ¡se ha elevado hasta las nubes! 10 El Señor sacó a la luz nuestra justicia; ¡vengan, vayamos a proclamar en Sión la obra del Señor, nuestro Dios.


11 ¡Limpien las saetas, y tomen los escudos! El Señor ha despertado el espíritu de los reyes de Media, y éstos sólo piensan en destruir a Babilonia. Así es como el Señor se vengará de quienes destruyeron su templo. 12 ¡Agiten la bandera sobre los muros de Babilonia! ¡Refuercen la guardia, y pongan centinelas! ¡Preparen las emboscadas! ¡El Señor ha decidido llevar a cabo sus planes en contra de los habitantes de Babilonia! 13 Tú, que pusiste tu trono entre los caudalosos ríos; tú, que posees grandes tesoros: Tu fin ha llegado; ¡llegaste al final de tu carrera! 14 El Señor de los ejércitos ha jurado por sí mismo: «Yo lanzaré contra ti tanta gente, que parecerán una plaga de langostas! ¡Contra ti lanzarán sus gritos de victoria!»


15 Con su poder, el Señor hizo la tierra;

con su sabiduría afirmó el mundo,

con su inteligencia extendió los cielos.

16 Él habla, y en los cielos

las aguas se agitan tumultuosas;

él hace que las nubes se levanten

desde lo más recóndito de la tierra;

en medio de relámpagos envía la lluvia,

y hace que el viento salga de sus depósitos.


17 Todo el mundo es engreído e ignorante;

todo artífice se avergüenza de sus esculturas,

¡sus ídolos son una mentira carente de espíritu!

18 Son una ilusión; obras dignas de burla;

¡Cuando llegue el momento, perecerán!

19 Todo lo contrario es el Dios de Jacob,

el dueño de la tribu de Israel.

¡Él es quien ha dado forma a todo!

¡Su nombre es el Señor de los ejércitos!


20 «Tú eres para mí un instrumento de guerra.

Por medio de ti despedazaré a las naciones;

por medio de ti destruiré a los reinos.

21 Por medio de ti despedazaré

a los caballos y a sus jinetes,

a los carros de guerra y a los aurigas.

22 Por medio de ti despedazaré

a hombres y mujeres, a niños y ancianos,

a jóvenes y doncellas.

23 Por medio de ti despedazaré

a los pastores y a sus rebaños,

a los labradores y a sus yuntas,

a los jefes y a los príncipes.


24 »Yo les daré su merecido a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea por todo el daño que hicieron en Sión, y que ustedes mismos presenciaron.


—Palabra del Señor.


25 »Yo estoy contra ti, monte destructor, porque destruiste toda la tierra. Voy a extender mi mano contra ti, para hacerte rodar por las peñas; ¡para reducirte a monte quemado!


—Palabra del Señor.


26 »Nadie tomará una sola piedra tuya para ponerla como piedra angular, ni como cimiento. ¡Para siempre quedarás hecha un desierto!»


—Palabra del Señor.


27 ¡Levanten la bandera en el país!


¡Toquen la trompeta en las naciones!

¡Preparen a los pueblos para atacarla!

¡Junten contra ella a los reinos de Ararat,

y a los de Mini y de Askenaz!

¡Designen a un capitán que ordene atacarla!

¡Que ataquen los caballos como langostas!

28 ¡Preparen contra ella a las naciones,

a los reyes de Media, y a sus jefes y príncipes,

y a todos los territorios bajo su dominio!

29 La tierra tiembla y se aflige,

porque los planes del Señor se han confirmado

para convertir a Babilonia en un desierto,

¡en un país completamente deshabitado!

30 Los guerreros babilonios han dejado de pelear

porque ya no tienen fuerzas para hacerlo;

como mujeres, se encerraron en sus baluartes,

pues los cerrojos de la ciudad fueron rotos

y sus casas fueron incendiadas.

31 Unos tras otros, los mensajeros

anuncian al rey de Babilonia la caída de la ciudad.

32 Los vados han sido tomados,

los baluartes han sido incendiados,

y el pánico domina a los guerreros.

33 Así ha dicho el Señor de los ejércitos,

así ha dicho el Dios de Israel:

«La bella Babilonia es como un campo de trigo;

el tiempo de la cosecha se acerca,

y se prepara ya el lugar para trillarla.»


34 Y Jerusalén, la que habita en Sión, dice:


«El rey Nabucodonosor de Babilonia me devoró;

me desmenuzó y me dejó como un vaso vacío;

se llenó el vientre con lo mejor que yo tenía,

y como un dragón, me devoró y me echó fuera.

35 Por eso pido que mi sangre

recaiga sobre Babilonia y sobre todos los caldeos

por la violencia de que me hicieron víctima.»

36 Por eso ha dicho el Señor:


«Yo juzgaré tu causa y te vengaré.

¡Voy a dejar secos su mar y sus ríos!

37 Y Babilonia será un montón de ruinas,

un motivo de espanto y de burlas,

una ciudad deshabitada, ¡una guarida de chacales!


38 »Todos ellos rugirán al mismo tiempo,

como leones, como cachorros de león.

39 Cuando más excitados se encuentren,

yo les daré un banquete y los embriagaré;

una vez alegres, los haré caer en un sueño

del que nunca más despertarán.


—Palabra del Señor.


40 »Yo haré que los traigan al matadero

como si fueran corderos, carneros y machos cabríos.»


41 ¡Babilonia, la ciudad alabada en toda la tierra,

ha caído en poder de sus enemigos,

y es ahora motivo de horror entre las naciones!

42 ¡Las olas del mar cayeron sobre Babilonia,

y la cubrieron por completo!

43 Sus ciudades fueron asoladas;

la tierra quedó seca y desierta,

tierra por la que nadie pasará,

y en la que ningún ser humano vivirá.


44 «Yo juzgaré a Bel en Babilonia,

y le sacaré de la boca lo que se tragó.

Ninguna nación volverá a adorarlo,

y la muralla de Babilonia se vendrá abajo.


45 »Ustedes, pueblo mío, ¡salgan de allí!

¡Pónganse a salvo del ardor de mi ira!

46 No se desanimen, ni tengan miedo

por los rumores que oirán por la tierra.

Año tras año habrá rumores de violencia

y de un tirano que se levanta contra otro.


47 »Por lo tanto, ya viene el día

en que yo destruiré a los ídolos de Babilonia.

Todo su país quedará avergonzado,

y todos sus muertos caerán en medio de ella.

48 Los cielos y la tierra, y todo lo que existe,

cantarán de gozo por la caída de Babilonia.

¡Del norte vendrán sus destructores!»


—Palabra del Señor.


49 Babilonia caerá por los muertos de Israel,

del mismo modo que, por Babilonia,

cayeron los muertos de toda la tierra.

50 Ustedes, los que escaparon de la espada,

pónganse en marcha, no se detengan.

Acuérdense del Señor en tierras lejanas,

y no se olviden de Jerusalén.


51 Nos hemos enterado de la afrenta,

y nos sentimos muy avergonzados.

No sabemos dónde esconder la cara,

porque gente extranjera ha venido

contra los santuarios de la casa del Señor.


52 «Por lo tanto, viene el día en que yo destruiré sus ídolos, y en todo su país gemirán los heridos.


—Palabra del Señor.


53 Aun si Babilonia subiera hasta el cielo, y en las alturas se hiciera fuerte, no podría escapar de la destrucción que yo le enviaré.»


—Palabra del Señor.


Tito 2 

Reina Valera Contemporánea

Enseñanza de la sana doctrina

2 Pero tú habla de lo que vaya de acuerdo con la sana doctrina. 2 Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la paciencia. 3 Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su porte y maestras del bien, no calumniadoras ni esclavas del vino; 4 deben enseñar a las mujeres más jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas y sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. 6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; 7 preséntate tú mismo en todo como ejemplo de buenas obras y muestra en la enseñanza integridad y seriedad, 8 con palabras sanas e irreprochables, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de ustedes. 9 Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos y a que les agraden en todo; que no sean respondones 10 ni los defrauden, sino que se muestren fieles en todo, para que en todo engalanen la doctrina de Dios, nuestro Salvador.


11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres, 12 y nos enseña que debemos renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en esta época de manera sobria, justa y piadosa, 13 mientras aguardamos la bendita esperanza y la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.


15 Habla de estas cosas, y exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie.


Salmos 99 

Reina Valera Contemporánea

Alabanza a la santidad del Señor

99 ¡El Señor reina!

Los pueblos tiemblan.

¡El Señor está en su trono entre los querubines!

La tierra se conmueve.

2 Grande es el Señor en Sión,

y exaltado sobre todos los pueblos.

3 Alabado es tu nombre grande y temible;

¡El Señor es santo!


4 Tú, poderoso Rey, amas el juicio;

tú confirmas la rectitud;

tú has ejercido en Jacob el derecho y la justicia.


5 ¡Exaltemos al Señor, nuestro Dios!

¡Postrémonos ante el estrado de sus pies!

¡El Señor es santo!


6 Moisés y Aarón están entre sus sacerdotes;

Samuel se cuenta entre los que invocaron su nombre.

Invocaron al Señor, y él les respondió.

7 En una columna de nube habló con ellos,

y ellos pusieron en práctica sus testimonios;

¡cumplieron con los estatutos que les dio!


8 Señor y Dios nuestro, ¡tú les respondías!

¡Tú fuiste para ellos un Dios perdonador!

¡Tú los recompensaste por sus obras!


9 ¡Exaltemos al Señor, nuestro Dios!

¡Postrémonos ante su santo monte!

¡El Señor, nuestro Dios, es santo!


Proverbios 26:17 

Reina Valera Contemporánea

17 Dejarse llevar del enojo en un pleito ajeno

es como querer sujetar a un perro por las orejas.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas


DAB Español, Jueves 29 de Octubre

Día 302, DAB Español, Jueves 29 de Octubre Lamentaciones 1:1-2:19; Filemón 1:1-25; Salmos 101; Proverbios 26:20 (Reina Valera Contemporánea ...