Friday, April 24, 2026

DAB Español, Sábado 25 de Abril

Día 115, DAB Español, Sábado 25 de Abril


Jueces 4:1-5:31; Lucas 22:35-54; Salmos 94; Proverbios 14:3-4 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










Jueces 4-5

Traducción en lenguaje actual

Débora y Barac

4 Después de la muerte de Ehud, los israelitas volvieron a pecar contra Dios. 2 Por eso él permitió que los venciera Jabín, un rey cananeo que gobernaba en la ciudad de Hasor. El jefe del ejército de Jabín se llamaba Sísara, y vivía en la ciudad de Haróset-goím. 3 Jabín tenía novecientos carros de hierro, y durante veinte años trató a los israelitas con crueldad y violencia, hasta que ellos le suplicaron a Dios que los salvara.


4 En esa época una profetisa llamada Débora era jefe de los israelitas. Débora era esposa de Lapidot, 5 y acostumbraba sentarse bajo una palmera, conocida como la Palmera de Débora, que estaba en las montañas de la tribu de Efraín, entre Ramá y Betel. Los israelitas iban a verla para que les solucionara sus problemas.


6 Cierto día, ella mandó llamar a Barac hijo de Abinóam, que vivía en Quedes, un pueblo de la tribu de Neftalí, y le dijo:


—El Dios de Israel, que es el Dios verdadero, te ordena reunir en el monte Tabor a diez mil hombres de las tribus de Neftalí y de Zabulón. 7 Dios hará que Sísara, el jefe del ejército de Jabín, vaya al arroyo Quisón para atacarte con sus soldados y sus carros. Pero Dios les dará a ustedes la victoria.


8 Barac le respondió:


—Iré solamente si tú me acompañas. De otra manera, no iré.


9 Entonces Débora dijo:


—Está bien, te acompañaré. Pero quiero que sepas que no serás tú quien mate a Sísara. Dios le dará ese honor a una mujer.


Y Débora se fue a Quedes con Barac, 10 donde éste reunió un ejército con diez mil hombres de las tribus de Zabulón y de Neftalí. 11 Por su parte, Héber el quenita, que era descendiente del suegro de Moisés, se había separado de su tribu y se había ido a vivir cerca de Quedes, junto al roble de Saanaim.


12 Cuando Sísara se enteró de que Barac se dirigía al monte Tabor, 13 reunió a sus novecientos carros de hierro y a todos sus soldados. Salieron de Haróset-goím y marcharon hasta el arroyo Quisón. 14 Entonces Débora le dijo a Barac: «¡En marcha, que hoy Dios te dará la victoria sobre Sísara! ¡Y Dios mismo va al frente de tu ejército!»


Barac bajó del monte Tabor, al frente de sus diez mil soldados. 15 Cuando Barac y sus hombres atacaron, Dios causó confusión entre los carros y los soldados de Sísara. Hasta el mismo Sísara se bajó de su carro y huyó a pie. 16 Barac, mientras tanto, persiguió a los soldados y a los carros hasta Haróset-goím. Aquel día murieron todos los soldados de Sísara. Ni uno solo quedó con vida.


17 Sísara huyó a pie hasta la carpa de Jael, la esposa de Héber, porque el rey Jabín era amigo de la familia de Héber. 18 Jael salió a recibirlo y le dijo: «Pase por aquí, señor. No tenga miedo».


Entonces él entró en la carpa, y ella lo escondió detrás de una cortina. 19 Como Sísara tenía mucha sed, le pidió a Jael que le diera agua. Ella destapó la jarra donde guardaba la leche, y le dio a beber. Después volvió, para esconder a Sísara, 20 y él le dijo: «Quédate a la entrada de la carpa. Si alguien pregunta quién está aquí adentro, dile que no hay nadie».


21 Sísara estaba tan cansado que se quedó profundamente dormido. Entonces Jael tomó un martillo y una estaca de la carpa, y sin hacer ruido se acercó hasta donde estaba Sísara; allí le atravesó la cabeza con la estaca, hasta clavarla en la tierra. Así murió Sísara.


22 Cuando llegó Barac buscando a Sísara, Jael salió a recibirlo y le dijo: «Ven y te mostraré al hombre que buscas». Barac entró en la carpa, y vio a Sísara tendido en el suelo, con la estaca clavada en la cabeza. 23-24 De esta manera Dios les dio la victoria a los israelitas, que en aquel día atacaron con todo al rey Jabín hasta destruirlo.


La canción de Débora y Barac

5 Aquel día Débora y Barac cantaron esta canción:


2 «¡Den gracias a Dios, jefes israelitas!

¡Den gracias a Dios todos ustedes,

pues se dispusieron a luchar por él!


3 »¡Préstenme atención

reyes y gobernantes!

Mi canto y mi música

son para el verdadero Dios,

el Dios de Israel.


4 »Cuando tú, mi Dios,

te fuiste de Seír,

cuando te marchaste

de los campos de Edom,

la tierra tembló,

el cielo se estremeció,

y las nubes dejaron caer su lluvia.

5 El monte Sinaí

y todas las montañas

temblaron ante el Dios de Israel.


6 »En la época de Samgar y de Jael,

eran muy peligrosos los caminos,

la gente andaba por veredas angostas;

7 los campesinos no podían cultivar sus tierras.

Entonces yo, Débora,

me levanté para defender a Israel,

como defiende una madre a sus hijos.


8 »Dios mío,

cuando nos enviaste la guerra

por haber adorado a otros dioses,

de entre cuarenta mil soldados

no se levantó ningún valiente.


9 »Te doy gracias, Dios mío,

y felicito a los jefes de Israel,

a los pocos valientes

que se ofrecieron a luchar.


10 »¡Canten victoria todos ustedes,

los pobres y los ricos de Israel!

11 ¡En todo rincón de la ciudad

el pueblo celebra los triunfos de Dios,

y las victorias de su pueblo Israel!


12 »¡Arriba, Débora, vamos!

¡Canta una canción!

¡Vamos, Barac hijo de Abinóam!

¡Encierra a tus prisioneros!


13 »Los jefes israelitas bajaron,

y se unieron al pueblo de Dios

para luchar contra el poderoso enemigo.

14 De la tierra de los amalecitas

bajaron los de Efraín;

detrás de ti, Débora,

marcharon los de Benjamín.

Se te unieron los jefes de Maquir,

y los gobernantes de Zabulón.

15 Los jefes de Isacar te acompañaron,

y apoyaron a Barac

en la batalla del valle.

Pero los de la tribu de Rubén

16 prefirieron quedarse a cuidar las ovejas,

que acompañarte a la batalla.

17 Las tribus al otro lado del Jordán

se quedaron en sus tierras de Galaad.

Los de Dan y de Aser

se quedaron en los puertos,

cuidando sus barcos.

18 Pero los de Zabulón y Neftalí

arriesgaron sus vidas

en los campos de batalla.


19 »Luego, en Taanac,

junto al arroyo Meguido,

vinieron a pelear los reyes cananeos.

Pero volvieron con las manos vacías.

20 ¡Hasta las estrellas del cielo

lucharon contra Sísara!

21 El antiguo arroyo de Quisón

barrió con todos nuestros enemigos.


»¡Adelante, siempre adelante!

¡Yo, Débora, marcharé con poder!


22 »Los caballos de Sísara

salieron a galope tendido;

¡sus cascos retumbaban como relámpagos!

23 Y anunció el ángel de Dios:

“¡Que Dios castigue

a los habitantes de Meroz!

Porque no vinieron a ayudar

al ejército de Dios,

¡no quisieron luchar por él!”


24 »¡Bendita seas Jael,

esposa de Héber el quenita!

¡Bendita entre todas las mujeres de Israel!

25 Sísara te pidió agua y tú le diste leche

para hacerlo caer en un sueño profundo.

26 Con una mano tomaste una estaca,

y con la otra, un martillo.

De un golpe le aplastaste la cabeza.

27 Sísara se desplomó entre tus piernas.

¡Quedó tendido en el piso!


28 »La madre de Sísara, afligida,

se asoma por la ventana y pregunta:

“¿Por qué tarda tanto mi hijo?

¿Por qué no se oyen sus caballos?”

29 Las sirvientas más sabias le responden;

y ella misma se repite estas palabras:

30 “Seguramente se están repartiendo

lo que ganaron en la guerra:

Una o dos mujeres para cada capitán,

telas de muchos colores para Sísara,

uno o dos pañuelos bordados en colores

para adornarse el cuello...”.


31 »Y Débora y Barac

terminaron su canto así:

¡Dios mío,

que sean destruidos tus enemigos,

pero que tus amigos brillen

como el sol de mediodía!»


Después de eso hubo cuarenta años de paz en todo el territorio.


Lucas 22:35-54

Traducción en lenguaje actual

Los discípulos no entienden a Jesús

35 Luego, Jesús les preguntó a sus discípulos:


—¿Recuerdan cuando los envié a anunciar las buenas noticias y les dije que no llevaran dinero, ni mochila ni sandalias? Díganme, ¿les hizo falta algo?


Ellos le respondieron:


—No Señor, nada nos faltó.


36 Entonces Jesús les dijo:


—Pues bien, yo ahora les digo: el que tenga dinero, que lo traiga; y si tiene mochila, que la lleve con él. Si alguno no tiene espada, que venda su manto y se compre una.


37 »La Biblia dice acerca de mí: “Y fue considerado un criminal”. Les aseguro que pronto me pasará eso.


38 Los discípulos dijeron:


—Señor, aquí tenemos dos espadas.


Y él les contestó:


—¡Ustedes no me entienden! Pero ya no hablemos más de esto.


Jesús ora con mucha tristeza

39 Jesús salió de la ciudad y se fue al Monte de los Olivos, como era su costumbre. Los discípulos lo acompañaron.


40 Cuando llegaron al lugar, Jesús les dijo: «Oren, para que puedan soportar las dificultades que tendrán.»


41 Jesús se alejó un poco de los discípulos, se arrodilló y oró a Dios: 42-44 «Padre, ¡cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero que no suceda lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»[a]


45 Cuando Jesús terminó de orar, regresó a donde estaban los discípulos y los encontró durmiendo, pues estaban tan tristes que les había dado sueño. 46 Entonces les dijo: «¿Por qué duermen? ¡Levántense y oren, para que puedan soportar las dificultades que tendrán!»


Los enemigos apresan a Jesús

47 Jesús estaba hablando todavía cuando llegó Judas, uno de los doce discípulos. Con él venían muchos hombres. Judas se acercó para besar a Jesús. 48 Pero Jesús le dijo: «¡Judas! ¿Con un beso me traicionas a mí, el Hijo del hombre?»


49 Cuando los discípulos vieron lo que iba a pasar, le dijeron a Jesús:


—Señor, ¿los atacamos con la espada?


50 Entonces uno de ellos sacó su espada y le cortó una oreja al sirviente del jefe de los sacerdotes. 51 Pero Jesús dijo:


—¡Alto! ¡No peleen!


Luego, tocó la oreja del sirviente y lo sanó.


52 Los que habían llegado a arrestar a Jesús eran los sacerdotes principales, los capitanes de la guardia del templo y los líderes del pueblo. Jesús les dijo: «¿Por qué han venido con cuchillos y palos, como si yo fuera un ladrón? 53 Todos los días estuve enseñando en el templo delante de ustedes, y nunca me arrestaron. Pero, bueno, el diablo los controla a ustedes, y él les mandó que lo hicieran ahora, porque es en la oscuridad cuando ustedes actúan.»


Pedro niega que conoce a Jesús

54 Los que arrestaron a Jesús lo llevaron al palacio del jefe de los sacerdotes. Pedro los siguió desde lejos.


Footnotes

Lucas 22:42 43  En ese momento, un ángel bajó del cielo para darle fuerzas. 44  Jesús sufría mucho, pero oraba con más fuerza que antes. Su sudor caía al suelo como grandes gotas de sangre. Estos versículos no aparecen en los mss. más antiguos.

Salmos 94

Traducción en lenguaje actual

Dios es un juez justo

SALMO 94 (93)

94 1-2 Dios mío,

tú eres el juez de la tierra;

¡hazte presente,

entra en acción,

y castiga a los culpables!

¡Dales su merecido a los orgullosos!


3 Dios mío,

¡basta ya de malvados,

basta ya de sus burlas!

4 Todos ellos son malhechores;

¡son unos habladores y orgullosos!

¡Se creen la gran cosa!

5 Aplastan y afligen

a tu pueblo elegido:

6 matan a las viudas,

asesinan a los huérfanos,

masacran a los refugiados,

7 y aun se atreven a decir:

«El Dios de Israel

no se da cuenta de nada».


8 Gente torpe,

quiero que entiendan esto;

¿cuándo van a comprenderlo?

9 Si Dios nos dio

la vista y el oído,

¡de seguro él puede ver y oír!

10 ¡Cómo no va a castigar

el que corrige a las naciones!

¡Como no va a saber

el que nos instruye a todos!

11 ¡Bien sabe nuestro Dios

las tonterías que se nos ocurren!


12 Mi Dios,

tú bendices a los que corriges,

a los que instruyes en tu ley,

13 para que enfrenten tranquilos

los tiempos difíciles;

en cambio, a los malvados

se les echará en la tumba.

14 Tú, mi Dios,

jamás abandonarás a tu pueblo.

15 Los jueces volverán a ser justos,

y la gente honrada los imitará.


16 Cuando los malvados me atacaron,

nadie se levantó a defenderme;

¡nadie se puso de mi parte

y en contra de los malhechores!

17 Si tú no me hubieras ayudado,

muy pronto habría perdido la vida;

18 pero te llamé

al sentir que me caía,

y tú, con mucho amor,

me sostuviste.

19 En medio de mis angustias

y grandes preocupaciones,

tú me diste consuelo y alegría.


20 Tú no puedes ser amigo

de gobernantes corruptos,

que violan la ley

y hacen planes malvados.

21 Esa clase de gobernantes

siempre está haciendo planes

contra la gente honrada,

y dicta sentencia de muerte

contra la gente inocente.

22-23 Esa gente es tan malvada

que acabarás por destruirla.


Pero tú, mi Dios,

eres mi más alto escondite;

¡eres como una roca

en la que encuentro refugio!


Proverbios 14:3-4

Traducción en lenguaje actual

3 Es de tontos hablar con orgullo;

es de sabios ser de pocas palabras.


4 Sin las herramientas apropiadas,

el trabajo no da fruto;

con buenas herramientas

se saca mejor provecho.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

Copyright © 2000 by United Bible Societies


Thursday, April 23, 2026

DAB Español, Viernes 24 de Abril

Día 114, DAB Español, Viernes 24 de Abril


Jueces 2:10-3:31; Lucas 22:14-34; Salmos 92-93; Proverbios 14:1-2 (Traducción en lenguaje actual (TLA))











Jueces 2:10-3:31

Traducción en lenguaje actual

10 Murieron también todos los israelitas de su época; por eso los que nacieron después no sabían nada acerca del Dios verdadero ni de lo que él había hecho en favor de los israelitas.


Los israelitas dejan de adorar a Dios

11-13 Los israelitas dejaron de adorar al Dios de sus antepasados, que los había sacado de Egipto, y empezaron a adorar a los dioses de la gente que vivía a su alrededor; adoraron las estatuas de dioses falsos como Baal y Astarté. Este pecado de los israelitas hizo enojar a Dios. 14 Tan enojado estaba con ellos que dejó que los atacaran y les robaran lo que tenían. También permitió que los derrotaran sus enemigos, sin que ellos pudieran hacer nada para impedirlo. 15 Cuando iban a pelear, Dios se ponía en contra de ellos, y todo les salía mal, tal como él lo había advertido.


Los israelitas estaban en grandes aprietos, 16 así que Dios les puso jefes para librarlos de quienes les robaban. 17 Sin embargo, ellos no prestaron atención a esos jefes, ni fueron obedientes a Dios, sino que adoraron a otros dioses. Sus antepasados habían cumplido los mandamientos del Dios verdadero, pero ellos no los cumplieron.


18 Dios ayudaba a los jefes que él ponía. Mientras ese jefe vivía, Dios salvaba a los israelitas de sus enemigos, porque se compadecía de ellos al oírlos quejarse de sus sufrimientos. 19 Pero al morir el jefe, los israelitas volvían a pecar. Su comportamiento era peor que el de sus padres, pues servían y adoraban a otros dioses, y tercamente se negaban a cambiar de actitud. 20 Por eso Dios se enfureció contra ellos, y dijo:


«Este pueblo no ha cumplido con el trato que hice con sus antepasados. Me han desobedecido, 21 así que ya no voy a echar a ninguno de los pueblos que todavía quedan en el territorio desde que Josué murió. 22 Usaré a esos pueblos para ver si los israelitas en verdad quieren obedecerme, como lo hicieron sus antepasados».


23 Por eso Dios no expulsó enseguida a los pueblos que Josué no había podido derrotar, sino que les permitió quedarse.


Los pueblos que quedaban en Canaán

3 1-5 Cuando se luchaba para conquistar el territorio de Canaán, muchos de los israelitas todavía no habían nacido. Por eso Dios dejó algunos pueblos cananeos, para que los israelitas que nunca habían combatido aprendieran a pelear. Dejó a cinco jefes filisteos, a todos los cananeos, a los sidonios y a los heveos que vivían en el monte Líbano, desde el monte Baal-hermón hasta el paso de Hamat. Además, dejó a los hititas, amorreos, ferezeos y jebuseos. Con esos pueblos Dios también puso a prueba a los israelitas, para ver si obedecían las órdenes que él había dado por medio de Moisés. Pero los israelitas no obedecieron, sino que permitieron 6 que sus hijos y sus hijas se casaran con gente de esos pueblos, y que adoraran a sus dioses.


Otoniel

7 Los israelitas se olvidaron de Dios y pecaron contra él, pues adoraron las estatuas de Baal y de Astarté. 8 Por eso Dios se enojó y permitió que los conquistara Cusán-risataim, que era rey de Mesopotamia. Después de ocho años de esclavitud, 9 los israelitas le suplicaron a Dios que los salvara, y él les puso por jefe a Otoniel, sobrino de Caleb. 10 El espíritu de Dios actuó sobre Otoniel, y éste guió a los israelitas en su lucha contra Cusán-risataim. Así Dios ayudó a Otoniel a derrotar a su enemigo. 11 Después de esto hubo cuarenta años de paz en la región, hasta que murió Otoniel.


Ehud

12 Como los israelitas volvieron a pecar contra Dios, él le dio a Eglón, rey de Moab, más poder que a los israelitas. 13 Para atacarlos, Eglón se unió con los amonitas y los amalecitas, y se apoderó de Jericó. 14 Después de dieciocho años de esclavitud, los israelitas 15-16 le suplicaron a Dios que los salvara, y él les envió a Ehud hijo de Guerá, que era de la tribu de Benjamín. Ehud era el encargado de llevarle a Eglón los impuestos que los israelitas debían pagarle.


Ehud hizo una espada de doble filo, de unos cincuenta centímetros de largo, y como era impedido de la mano derecha se la puso del lado derecho, cubriéndola bajo sus ropas. 17-20 Luego se fue a llevar los impuestos al rey Eglón. Después de entregarle los impuestos, Ehud y sus hombres salieron de allí. Cerca de Guilgal, donde estaban las estatuas de los ídolos, se despidió de ellos y regresó a donde estaba el rey Eglón, que era muy gordo y estaba sentado en su sala de verano. Ehud le dijo: «Su Majestad, tengo un mensaje secreto para usted».


El rey ordenó a sus servidores que salieran. Entonces Ehud se acercó al rey, y le dijo: «El mensaje que traigo es de parte de Dios». Al oír eso el rey, como pudo, se puso de pie. 21-22 Ehud tomó con su mano izquierda la espada que llevaba del lado derecho, y con tanta fuerza se la clavó al rey en el vientre, que le vació los intestinos. Como Eglón era tan gordo, toda la espada quedó atorada en su gordura. 23 Después Ehud cerró con llave las puertas de la sala de verano, salió por una ventana 24 y se fue.


Cuando los servidores del rey volvieron y encontraron las puertas cerradas con llave, pensaron que Eglón estaba haciendo sus necesidades. 25 Esperaron afuera un buen rato, pero como el rey no salía, comenzaron a preocuparse. Entonces abrieron las puertas, y encontraron a su rey tendido en el piso y sin vida.


26 Mientras los servidores habían estado esperando, Ehud se había escapado. Pasó por donde estaban las estatuas de los ídolos, y se refugió en Seirat. 27 Al llegar a las montañas de la tribu de Efraín, tocó la trompeta para reunir a los israelitas. Ellos bajaron de las montañas, con Ehud al frente, 28 y él les dijo: «¡Síganme! ¡Con la ayuda de Dios venceremos a los moabitas!»


Los israelitas lo siguieron, y se apoderaron del paso del río Jordán que lleva a Moab, y no dejaron pasar a nadie. 29-30 Y aunque los moabitas eran fuertes y valientes, aquel día murieron unos diez mil de sus mejores soldados. ¡Ninguno pudo escapar!


Después de eso hubo en el territorio ochenta años de paz.


Samgar

31 El siguiente jefe fue Samgar hijo de Anat, quien tomó un palo con punta de hierro y mató a seiscientos filisteos. De esa manera salvó al pueblo de Israel.


Lucas 22:14-34

Traducción en lenguaje actual

14 Cuando llegó la hora, Jesús y sus discípulos se sentaron a la mesa. 15 Jesús les dijo:


«He deseado muchísimo comer con ustedes en esta Pascua, antes de que yo sufra y muera. 16 Porque les aseguro que ya no celebraré más esta cena, hasta el día en que comamos todos juntos en el gran banquete del reino de Dios.»


17 Luego tomó una copa con vino, le dio gracias a Dios y dijo:


«Tomen esto y compártanlo entre ustedes. 18 Porque les aseguro que, desde ahora, no beberé más vino, hasta que llegue el reino de Dios.»


19 También tomó pan y le dio gracias a Dios; luego lo partió, lo dio a sus discípulos y les dijo:


«Esto es mi cuerpo, que ahora es entregado en favor de ustedes. De ahora en adelante, celebren esta cena y acuérdense de mí cuando partan el pan.»


20 Cuando terminaron de cenar, Jesús tomó otra copa con vino y dijo:


«Este vino es mi sangre, derramada en favor de ustedes. Con ella, Dios hace con ustedes un nuevo pacto.


21 »El que va a traicionarme está aquí, sentado a la mesa conmigo. 22 Yo, el Hijo del hombre, moriré tal como Dios lo ha decidido. Pero al que va a traicionarme le pasará algo terrible.»


23 Los discípulos empezaron a preguntarse quién de ellos se atrevería a entregar a Jesús.


El más importante de todos

24 Luego los discípulos empezaron a discutir sobre quién de ellos sería el más importante. 25 Entonces Jesús les dijo:


«En este mundo, los reyes de los países gobiernan a sus pueblos y no los dejan hacer nada sin su permiso. Además, los jefes que gobiernan dicen a la gente: “Nosotros somos sus amigos, y les hacemos el bien.”


26 »Pero ustedes no deberán ser como ellos. El más importante entre ustedes debe ser como el menos importante de todos; y el jefe de todos debe servir a los demás.


27 »Piensen en esto: ¿Quién es más importante: el que está sentado a la mesa, o el que le sirve la comida? ¿No es cierto que se considera más importante al que está sentado a la mesa? Sin embargo, vean que yo, el Maestro, les he servido la comida a todos ustedes.


28 »Ustedes me han acompañado en los tiempos más difíciles. 29 Por eso, yo los haré reyes, así como mi Padre me hizo rey a mí. 30 En mi reino, ustedes comerán y beberán en mi mesa, se sentarán en tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.»


¡Manténganse firmes!

31 Después, Jesús le dijo a Pedro:


—Pedro, escucha bien. Satanás ha pedido permiso a Dios para ponerles pruebas difíciles a todos ustedes, y Dios se lo ha dado. 32 Pero yo he pedido a Dios que te ayude, para que te mantengas firme. Por un tiempo vas a dejarme solo, pero después cambiarás. Cuando eso pase, ayudarás a tus compañeros para que siempre se mantengan fieles a mí.


33 Enseguida Pedro le dijo:


—Señor, si tengo que ir a la cárcel contigo, iré; y si tengo que morir contigo, moriré.


34 Y Jesús le dijo:


—Pedro, hoy mismo, antes de que el gallo cante, vas a decir tres veces que no me conoces.


Salmos 92-93

Traducción en lenguaje actual

¡Qué bueno es alabar a Dios!

SALMO 92 (91)

Himno para cantarlo el día de reposo.

92 Dios altísimo,

¡qué bueno es poder alabarte

y cantarte himnos!

2 ¡Qué bueno es poder alabar

tu amor y tu fidelidad!

3 Día y noche te alabaré

con música de arpas y liras.


4-5 Dios mío,

quiero gritar de alegría

por todo lo que has hecho;

todo lo que haces es impresionante

y me llena de felicidad.


Tus pensamientos son tan profundos

6 que la gente ignorante

ni los conoce ni los entiende.


7 Aunque los malvados y los malhechores

se multiplican por todas partes,

un día serán destruidos para siempre.

8 Sólo tú, mi Dios,

reinas por siempre en el cielo.

9 ¡Tus enemigos serán destruidos!

¡Todos los malhechores serán derrotados!

10 Tú has llenado mi vida de poder;

de ti he recibido un trato especial,

11 y he podido presenciar

la derrota de mis enemigos.


12-13 Dios nuestro, en tu presencia

la gente buena crece y prospera

como palmeras bien plantadas,

¡como los cedros del Líbano!

14 Vivirán muchos años,

se mantendrán sanos y fuertes.

15 Siempre hablarán de tu justicia

y de tu constante protección.


Dios es el rey

SALMO 93 (92)

93 Dios mío,

tú eres nuestro rey.

Has mostrado tu majestad,

tu grandeza y tu poder.

Has afirmado el mundo,

y jamás se moverá.

2 Desde el principio eres rey;

tú siempre has existido.


3 Dios mío,

se revuelven los ríos,

se levantan las olas,

¡se agitan los mares!

4 Pero tú, en el cielo,

te muestras más poderoso

que el rugido de los mares;

¡más poderoso que las olas del mar!


5 Dios mío,

tus leyes tienen valor permanente.

Tu presencia da a tu templo

una belleza sin igual.


Proverbios 14:1-2

Traducción en lenguaje actual

Mente sana en cuerpo sano

14 La mujer sabia une a su familia;

la mujer tonta la desbarata.


2 La gente honrada obedece a Dios;

la gente malvada lo desprecia.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

Copyright © 2000 by United Bible Societies


DAB Español, Sábado 25 de Abril

Día 115, DAB Español, Sábado 25 de Abril Jueces 4:1-5:31; Lucas 22:35-54; Salmos 94; Proverbios 14:3-4 (Traducción en lenguaje actual (TLA))...