Sunday, April 12, 2026

DAB Español, Lunes 13 de Abril

Día 103, DAB Español, Lunes 13 de Abril


Josué 7:16-9:2; Lucas 16:1-18; Salmos 82; Proverbios 13:2-3 (La Biblia de las Américas (LBLA))










Josué 7:16-9:2

La Biblia de las Américas

16 Y Josué se levantó muy de mañana, e hizo acercar a Israel por[a] tribus, y fue designada la tribu de Judá. 17 Mandó acercar a las familias de Judá, y fue designada la familia de los de Zera; e hizo acercar a la familia de Zera, hombre por hombre, y Zabdi fue designado. 18 Mandó acercar su casa hombre por hombre; y fue designado Acán[b], hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá. 19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, te ruego, da gloria al Señor, Dios de Israel, y dale alabanza; y declárame ahora lo que has hecho. No me lo ocultes. 20 Y Acán respondió a Josué, y dijo: En verdad he pecado contra el Señor, Dios de Israel, y esto es lo que he hecho[c]: 21 cuando vi entre el botín un hermoso manto de Sinar y doscientos siclos[d] de plata y una barra de oro de cincuenta siclos de peso, los codicié y los tomé; y he aquí, están escondidos en la tierra dentro de mi tienda con la plata debajo.


22 Y Josué envió emisarios, que fueron corriendo a la tienda, y he aquí que el manto estaba escondido en su tienda con la plata debajo. 23 Y los sacaron de la tienda, los llevaron a Josué y a todos los hijos de Israel, y los pusieron delante del Señor. 24 Entonces Josué, y con él todo Israel, tomó a Acán, hijo de Zera, y la plata, el manto, la barra de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes[e], sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo lo que le pertenecía, y los llevaron al valle de Acor. 25 Y Josué dijo: ¿Por qué nos has turbado? El Señor te turbará hoy. Y todo Israel los apedreó[f] y los quemaron después de haberlos apedreado[g]. 26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta hoy; y el Señor se volvió del furor de su ira. Por eso se ha llamado aquel lugar el valle de Acor[h] hasta el día de hoy.


La conquista de Hai

8 Entonces el Señor dijo a Josué: No temas ni te acobardes. Toma contigo a todo el pueblo de guerra y levántate, sube a Hai; mira, he entregado en tu mano al rey de Hai, su pueblo, su ciudad y su tierra. 2 Harás con Hai y con su rey lo mismo que hiciste con Jericó y con su rey; tomaréis para vosotros como botín solamente los despojos y el ganado. Prepara[i] una emboscada a la ciudad detrás de ella.


3 Y Josué se levantó con todo el pueblo de guerra para subir a Hai. Escogió Josué treinta mil hombres, valientes guerreros, los envió de noche, 4 y les dio órdenes, diciendo: Mirad, vais a poner emboscada a la ciudad por detrás de ella[j]. No os alejéis mucho de la ciudad, sino estad todos alerta. 5 Y yo y todo el pueblo que me acompaña nos acercaremos a la ciudad. Y sucederá que cuando ellos salgan a nuestro encuentro como la primera vez, nosotros huiremos delante de ellos, 6 y ellos saldrán tras nosotros hasta que los hayamos alejado de la ciudad, porque dirán: «Huyen ante nosotros como la primera vez». Huiremos, pues, ante ellos. 7 Vosotros saldréis[k] de la emboscada y os apoderaréis de la ciudad, porque el Señor vuestro Dios la entregará en vuestras manos. 8 Y será que cuando hayáis tomado la ciudad, le[l] prenderéis fuego. Lo haréis conforme a la palabra del Señor. Mirad que yo os lo he mandado. 9 Josué los envió, y fueron al lugar de la emboscada y se quedaron entre Betel y Hai, al occidente de Hai; pero Josué pasó la noche entre el pueblo.


10 Y se levantó Josué muy de mañana, pasó revista al pueblo y subió con los ancianos de Israel frente al pueblo de Hai. 11 Entonces todos los hombres[m] de guerra que estaban con él subieron y se acercaron, y llegaron frente a la ciudad, y acamparon al lado norte de Hai. Y había un valle entre él y Hai. 12 Tomó unos cinco mil hombres y los puso en emboscada entre Betel y Hai, al occidente de la ciudad[n]. 13 Y apostaron al pueblo: todo el ejército que estaba al norte de la ciudad, y su retaguardia que estaba al occidente de la ciudad. Y Josué pasó[o] aquella noche en medio del valle. 14 Y aconteció que al ver esto el rey de Hai, los hombres de la ciudad se apresuraron, se levantaron temprano y salieron para enfrentarse a Israel en batalla, él y todo su pueblo, en el lugar señalado frente a la llanura del desierto; pero no sabía que había una emboscada contra él por detrás de la ciudad. 15 Y Josué y todo Israel se fingieron vencidos delante de ellos, y huyeron camino del desierto. 16 Y todo el pueblo que estaba en la ciudad fue llamado para perseguirlos, y persiguieron a Josué, y se alejaron de la ciudad. 17 No quedó hombre en Hai o Betel que no saliera tras Israel, y dejaron la ciudad sin protección[p] por perseguir a Israel.


18 Entonces el Señor dijo a Josué: Extiende la jabalina que está en tu mano hacia Hai, porque la entregaré en tu mano. Y extendió Josué hacia la ciudad la jabalina que estaba en su mano. 19 Y los que estaban emboscados se levantaron rápidamente de su lugar, y corrieron cuando él extendió su mano, entraron en la ciudad y se apoderaron de ella, y se apresuraron a prender fuego a la ciudad. 20 Cuando los hombres de Hai se volvieron y miraron, he aquí, el humo de la ciudad subía al cielo, y no tenían lugar adónde huir, ni por un lado ni por otro, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra sus perseguidores. 21 Al ver Josué y todo Israel que los emboscados habían tomado la ciudad y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y mataron[q] a los hombres de Hai. 22 Y los otros[r] salieron de la ciudad a su encuentro así que los de Hai quedaron en medio de Israel, unos[s] por un lado y otros[t] por el otro; y los mataron[u] hasta no quedar de ellos[v] sobreviviente ni fugitivo. 23 Pero tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josué.


24 Y sucedió que cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Hai en el campo y en el desierto, adonde ellos los habían perseguido y todos habían caído a filo de espada hasta ser exterminados, todo Israel volvió a Hai y la hirieron a filo de espada. 25 Y todos los que cayeron aquel día, tanto hombres como mujeres, fueron doce mil; todo el pueblo[w] de Hai. 26 Josué no retiró su mano con la cual tenía extendida la jabalina, hasta que hubo destruido por completo[x] a todos los habitantes de Hai. 27 Solo el ganado y los despojos de aquella ciudad tomó para sí Israel como botín, conforme a la palabra que el Señor había ordenado a Josué. 28 Y quemó Josué a Hai y la convirtió en un montón de ruinas para siempre, en una desolación hasta el día de hoy. 29 Y colgó al rey de Hai en un árbol hasta la tarde; y a la puesta del sol Josué dio orden que bajaran su cadáver del árbol; lo arrojaron a la entrada de la puerta de la ciudad y levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta el día de hoy.


El altar de piedra y la lectura de la ley

30 Entonces edificó Josué un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal, 31 tal como Moisés, siervo del Señor, había ordenado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras sin labrar[y], sobre las cuales nadie había alzado herramienta de hierro; y sobre él ofrecieron holocaustos al Señor, y sacrificaron ofrendas de paz. 32 Y escribió allí, sobre las piedras, una copia de la ley que Moisés había escrito, en presencia de los hijos de Israel. 33 Todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a ambos lados del arca delante de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto del Señor, tanto el forastero como el nativo. La mitad de ellos estaba frente al monte Gerizim, y la otra mitad frente al monte Ebal, tal como Moisés, siervo del Señor, había ordenado la primera vez, para que bendijeran al pueblo de Israel. 34 Después Josué leyó todas las palabras de la ley, la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. 35 No hubo ni una palabra de todo lo que había ordenado Moisés que Josué no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los niños y los forasteros que vivían[z] entre ellos.


Astucia de los gabaonitas

9 Y aconteció que cuando se enteraron todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, en los montes, en los valles y en toda la costa del mar Grande hacia el Líbano, los reyes de los hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, 2 a una se reunieron y se pusieron de acuerdo[aa] para pelear contra Josué y contra Israel.


Footnotes

Josué 7:16 Lit., por sus

Josué 7:18 En 1 Crón. 2:7, Acar

Josué 7:20 Lit., así y así he hecho

Josué 7:21 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos

Josué 7:24 O, su ganado

Josué 7:25 Lit., lo apedreó con piedras

Josué 7:25 Lit., y los apedrearon con piedras

Josué 7:26 I.e., dificultad

Josué 8:2 Lit., Prepárate

Josué 8:4 Lit., la ciudad

Josué 8:7 Lit., os levantaréis

Josué 8:8 Lit., a la ciudad

Josué 8:11 Lit., todo el pueblo

Josué 8:12 I.e., Hai

Josué 8:13 Lit., anduvo

Josué 8:17 Lit., abierta

Josué 8:21 Lit., e hirieron

Josué 8:22 Lit., estos

Josué 8:22 Lit., estos

Josué 8:22 Lit., estos

Josué 8:22 Lit., hirieron

Josué 8:22 Lit., para él

Josué 8:25 Lit., todos los hombres

Josué 8:26 O, dedicado al anatema

Josué 8:31 Lit., enteras

Josué 8:35 Lit., andaban

Josué 9:2 Lit., a una boca

Lucas 16:1-18

La Biblia de las Américas

El mayordomo infiel

16 Decía también Jesús a los discípulos: Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y este fue acusado ante él de derrochar sus bienes. 2 Entonces lo llamó y le dijo: «¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo». 3 Y el mayordomo se dijo a sí mismo: «¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza mendigar. 4 Ya sé[a] lo que haré, para que cuando se me destituya de la administración me reciban en sus casas». 5 Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: «¿Cuánto le debes a mi señor?». 6 Y él dijo: «Cien barriles[b] de aceite». Y le dijo: «Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta». 7 Después dijo a otro: «Y tú, ¿cuánto debes?». Y él respondió: «Cien medidas[c] de trigo». Él le dijo*: «Toma tu factura y escribe ochenta». 8 El señor elogió al mayordomo injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes[d] que los hijos de la luz. 9 Y yo os digo: Haceos amigos por medio de las riquezas[e] injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas. 10 El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. 11 Por tanto, si no habéis sido fieles en el uso de las riquezas[f] injustas, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas? 12 Y si no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro[g]? 13 Ningún siervo[h] puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas[i].


Los fariseos y la ley

14 Los fariseos, que eran amantes del dinero, oían todas estas cosas y se burlaban de Él. 15 Y Él les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos ante los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios. 16 La ley y los profetas se proclamaron hasta Juan; desde entonces se anuncian las buenas nuevas del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él. 17 Pero más fácil es que el cielo y la tierra pasen, que un ápice[j] de la ley deje de cumplirse[k]. 18 Todo el que se divorcia de[l] su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del[m] marido, comete adulterio.


Footnotes

Lucas 16:4 Lit., He llegado al conocimiento de

Lucas 16:6 Gr., batos; medida de 37 litros

Lucas 16:7 Gr., coros; medida de 370 litros

Lucas 16:8 Lit., su generación

Lucas 16:9 Gr., mamonás

Lucas 16:11 Gr., mamonás

Lucas 16:12 Algunos mss. dicen: nuestro

Lucas 16:13 O, criado

Lucas 16:13 Gr., mamonás

Lucas 16:17 O, una tilde

Lucas 16:17 Lit., caiga

Lucas 16:18 O, repudia a

Lucas 16:18 O, la repudiada por el

Salmos 82

La Biblia de las Américas

Dios, juez supremo

Salmo de Asaf.

82 Dios ocupa su lugar[a] en su congregación[b];

Él juzga en medio de los jueces[c].

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente

y favoreceréis a los impíos? (Selah[d])

3 Defended[e] al débil y al huérfano;

haced justicia al afligido y al menesteroso.

4 Rescatad al débil y al necesitado;

libradlos de la mano de los impíos.


5 No saben ni entienden;

caminan en tinieblas;

son sacudidos todos los cimientos de la tierra.

6 Yo dije: Vosotros sois dioses,

y todos sois hijos del Altísimo.

7 Sin embargo, como hombres moriréis,

y caeréis como uno de los príncipes.

8 ¡Levántate, oh Dios, juzga la tierra!

Porque tú posees todas las naciones.


Footnotes

Salmos 82:1 O, Dios se levanta

Salmos 82:1 Lit., la congregación de Dios

Salmos 82:1 Lit., dioses

Salmos 82:2 Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio

Salmos 82:3 O, Vindicad

Proverbios 13:2-3

La Biblia de las Américas

2 Del fruto de su boca el hombre comerá el bien,

pero el deseo[a] de los pérfidos es la violencia.

3 Él que guarda su boca, preserva su vida;

el que mucho abre sus labios, termina en ruina[b].


Footnotes

Proverbios 13:2 Lit., alma

Proverbios 13:3 Lit., la ruina es suya

La Biblia de las Américas (LBLA)

Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation


Saturday, April 11, 2026

DAB Español, Domingo 12 de Abril

Día 102, DAB Español, Domingo 12 de Abril


Josué 5:1-7:15; Lucas 15:1-32; Salmos 81; Proverbios 13:1 (La Biblia de las Américas (LBLA))










Josué 5:1-7:15

La Biblia de las Américas

Circuncisión de los israelitas y primera Pascua en Canaán

5 Y aconteció que cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán hacia el occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban junto al mar, oyeron cómo el Señor había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que ellos habían[a] pasado, sus corazones se acobardaron, y ya no había aliento en ellos a causa de los hijos de Israel.


2 En aquel tiempo el Señor dijo a Josué: Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. 3 Y Josué se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot[b]. 4 Esta es la razón por la cual Josué los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. 5 Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. 6 Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció[c] toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz del Señor; a ellos el Señor les juró que no les permitiría ver la tierra que el Señor había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. 7 Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. 8 Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron[d]. 9 Entonces el Señor dijo a Josué: Hoy he quitado [e] de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Gilgal[f] hasta hoy. 10 Estando los hijos de Israel acampados en Gilgal, celebraron la Pascua en la noche del día catorce del mes en los llanos de Jericó. 11 Y el día[g] después de la Pascua, ese[h] mismo día, comieron del producto de la tierra, panes sin levadura y cereal tostado. 12 Y el maná cesó el día[i] después que habían comido del producto de la tierra, y los hijos de Israel no tuvieron más maná, sino que comieron del producto de la tierra de Canaán durante aquel año.


Josué y el capitán del ejército del Señor

13 Y sucedió que cuando Josué estaba cerca de Jericó, levantó los ojos y miró, y he aquí, un hombre estaba frente a él con una espada desenvainada en la mano, y Josué fue hacia él y le dijo: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? 14 Y él respondió: No; más bien yo vengo ahora como capitán del ejército del Señor. Y Josué se postró en tierra, le hizo reverencia[j], y dijo: ¿Qué dice mi señor a su siervo? 15 Entonces el capitán del ejército del Señor dijo a Josué: Quítate las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y así lo hizo Josué.


La conquista de Jericó

6 Pero Jericó estaba muy bien cerrada a causa de los hijos de Israel; nadie salía ni entraba. 2 Y el Señor dijo a Josué: Mira, he entregado en tu mano a Jericó y a su rey con sus valientes guerreros. 3 Marcharéis alrededor de la ciudad todos los hombres de guerra rodeando la ciudad una vez. Así lo harás por seis días. 4 Y siete sacerdotes llevarán siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca; y al séptimo día marcharéis alrededor de la ciudad siete veces, y los sacerdotes tocarán las trompetas. 5 Y sucederá que cuando toquen un sonido prolongado con el cuerno de carnero, y cuando oigáis el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritará a gran voz, y la muralla de la ciudad se vendrá abajo[k]; entonces el pueblo subirá, cada hombre derecho hacia adelante[l].


6 Y Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes, y les dijo: Tomad el arca del pacto, y que siete sacerdotes lleven siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca del Señor. 7 Entonces dijo[m] al pueblo: Pasad, y marchad alrededor de la ciudad, y que los hombres armados vayan delante del arca del Señor. 8 Y sucedió que después que Josué había hablado al pueblo, los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno de carnero delante del Señor, se adelantaron y tocaron las trompetas; y el arca del pacto del Señor los seguía. 9 Los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y la retaguardia iba detrás del arca, mientras ellos continuaban tocando las trompetas. 10 Pero Josué dio órdenes al pueblo, diciendo: No gritaréis ni dejaréis oír vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: «¡Gritad!». Entonces gritaréis. 11 Así hizo que el arca del Señor fuera alrededor de la ciudad, rodeándola una vez; entonces volvieron al campamento, y pasaron la noche en el campamento.


12 Y Josué se levantó muy de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca del Señor. 13 Y los siete sacerdotes llevando las siete trompetas de cuerno de carnero iban delante del arca del Señor, andando continuamente y tocando las trompetas; y los hombres armados iban delante de ellos y la retaguardia iba detrás del arca del Señor mientras ellos seguían tocando las trompetas. 14 Así marcharon una vez alrededor de la ciudad el segundo día y volvieron al campamento; así lo hicieron por seis días.


15 Al[n] séptimo día se levantaron temprano, al despuntar el día, y marcharon alrededor de la ciudad de la misma manera siete veces. Solo aquel día marcharon siete veces alrededor de la ciudad. 16 Y sucedió que, a la séptima vez, cuando los sacerdotes tocaron las trompetas, Josué dijo al pueblo: ¡Gritad! Pues el Señor os ha dado la ciudad. 17 Y la ciudad será dedicada al anatema, ella y todo lo que hay en ella pertenece al Señor; solo Rahab la ramera y[o] todos los que están en su casa vivirán, porque ella escondió a los mensajeros que enviamos. 18 Pero en cuanto a vosotros, guardaos ciertamente de las cosas dedicadas al anatema, no sea que las codiciéis[p] y tomando de las cosas del anatema, hagáis maldito el campamento de Israel y traigáis desgracia sobre él. 19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, están consagrados al Señor; entrarán en el tesoro del Señor. 20 Entonces el pueblo gritó y los sacerdotes tocaron las trompetas; y sucedió que cuando el pueblo oyó el sonido de la trompeta, el pueblo gritó a gran voz y la muralla se vino abajo[q], y el pueblo subió a la ciudad, cada hombre derecho hacia adelante[r], y tomaron la ciudad. 21 Y destruyeron por completo[s], a filo de espada, todo lo que había en la ciudad: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, bueyes, ovejas y asnos.


22 Pero Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en la casa de la ramera, y sacad de allí a la mujer y todo lo que posea, tal como se lo jurasteis. 23 Entraron, pues, los jóvenes espías y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que poseía; también sacaron a todos sus parientes, y los colocaron fuera del campamento de Israel. 24 Y prendieron fuego a la ciudad y a todo lo que en ella había. Solo pusieron en el tesoro de la casa[t] del Señor, la plata, el oro y los utensilios de bronce y de hierro. 25 Pero Josué dejó vivir a Rahab la ramera, a la casa de su padre y todo lo que ella tenía; y ella ha habitado en medio de Israel hasta hoy, porque escondió a los mensajeros a quienes Josué había enviado a reconocer a Jericó.


26 Entonces Josué les hizo un juramento en aquel tiempo, diciendo: Maldito sea delante del Señor el hombre que se levante y reedifique esta ciudad de Jericó; con la pérdida de su primogénito echará su cimiento, y con la pérdida de su hijo menor colocará sus puertas. 27 Y el Señor estaba con Josué, y su fama se extendió[u] por toda la tierra.


Derrota de Israel en Hai

7 Mas los hijos de Israel fueron infieles en cuanto al anatema, porque Acán, hijo de Carmi, hijo de Zabdi[v], hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó de las cosas dedicadas al anatema; y la ira del Señor se encendió contra los hijos de Israel.


2 Y Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que está cerca de Bet-avén al este de Betel, y les dijo[w]: Subid y reconoced la tierra. Y los hombres subieron y reconocieron a Hai. 3 Cuando volvieron a Josué, le dijeron: Que no suba todo el pueblo; solo[x] dos o tres mil hombres subirán[y] a Hai; no hagas cansar a todo el pueblo subiendo allá, porque ellos son pocos. 4 Así que subieron allá unos tres mil hombres del pueblo, pero huyeron ante los hombres de Hai. 5 Y los hombres de Hai hirieron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los persiguieron desde[z] la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron[aa] en la bajada; y el corazón del pueblo desfalleció y se hizo como agua.


6 Entonces Josué rasgó sus vestidos y postró su rostro en tierra delante del arca del Señor hasta el anochecer, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas. 7 Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Dios[ab]! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos después en manos de los amorreos y destruirnos? ¡Ojalá nos hubiéramos propuesto habitar[ac] al otro lado del Jordán! 8 ¡Ah, Señor! ¿Qué puedo decir, ya que Israel ha vuelto la espalda[ad] ante sus enemigos? 9 Porque los cananeos y todos los habitantes de la tierra se enterarán de ello, y nos rodearán y borrarán nuestro nombre de la tierra. ¿Y qué harás tú por tu gran nombre?


El pecado de Acán

10 Y el Señor dijo a Josué: ¡Levántate! ¿Por qué te has postrado rostro en tierra? 11 Israel ha pecado y también ha transgredido mi pacto que les ordené. Y hasta han tomado de las cosas dedicadas al anatema, y también han robado y mentido, y además las han puesto entre sus propias cosas. 12 No pueden, pues, los hijos de Israel hacer frente a sus enemigos; vuelven la espalda[ae] delante de sus enemigos porque han venido a ser anatema. No estaré más con vosotros a menos que destruyáis las cosas dedicadas al anatema de en medio de vosotros. 13 Levántate, consagra al pueblo y di: «Consagraos para mañana, porque así ha dicho el Señor, Dios de Israel: “Hay anatema en medio de ti, oh Israel. No podrás hacer frente a tus enemigos hasta que quitéis el anatema de en medio de vosotros”. 14 Por la mañana os acercaréis, pues, por[af] tribus. Y será que la tribu que el Señor señale se acercará por familias, y la familia que el Señor señale se acercará por casas, y la casa que el Señor señale se acercará hombre por hombre. 15 Y será que el hombre que sea sorprendido con las cosas dedicadas al anatema será quemado, él y todo lo que le pertenece, porque ha quebrantado el pacto del Señor, y ha cometido infamia en Israel».


Footnotes

Josué 5:1 Algunos mss. dicen: nosotros habíamos

Josué 5:3 I.e., de los prepucios

Josué 5:6 Lit., fue acabada

Josué 5:8 Lit., revivieron

Josué 5:9 Lit., rodado

Josué 5:9 I.e., rueda, del heb. galal; i.e., rodar

Josué 5:11 Lit., la mañana

Josué 5:11 Lit., este

Josué 5:12 Lit., la mañana

Josué 5:14 O, se inclinó

Josué 6:5 Lit., caerá en su lugar

Josué 6:5 Lit., delante de sí

Josué 6:7 O, dijeron

Josué 6:15 Lit., Y sucedió en el

Josué 6:17 Lit., ella y

Josué 6:18 Lit., dediquéis

Josué 6:20 Lit., cayó en su lugar

Josué 6:20 Lit., delante de sí

Josué 6:21 O, Y dedicaron al anatema

Josué 6:24 I.e., del tabernáculo

Josué 6:27 Lit., estaba

Josué 7:1 En 1 Crón. 2:6, Zimri

Josué 7:2 Lit., dijo, diciendo

Josué 7:3 Lit., como

Josué 7:3 Lit., y herirán

Josué 7:5 Lit., delante de

Josué 7:5 Lit., hirieron

Josué 7:7 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor

Josué 7:7 Lit., propuesto y hubiéramos habitado

Josué 7:8 Lit., cerviz

Josué 7:12 Lit., las cervices

Josué 7:14 Lit., por vuestras

Lucas 15

La Biblia de las Américas

Parábola de la oveja perdida

15 Todos los recaudadores de impuestos[a] y los pecadores se acercaban a Jesús[b] para oírle; 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos.


3 Entonces Él les refirió esta parábola, diciendo: 4 ¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo[c] y va tras la que está perdida hasta que la halla? 5 Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso; 6 y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: «Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido». 7 Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.


Parábola de la moneda perdida

8 ¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata[d] y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla? 9 Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: «Alegraos conmigo porque he hallado la moneda que había perdido». 10 De la misma manera, os digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.


Parábola del hijo pródigo

11 Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos le dijo al padre: «Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde». Y él les repartió sus bienes[e]. 13 No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente. 14 Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se acercó[f] a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. 16 Y deseaba llenarse el estómago[g] de[h] las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. 17 Entonces, volviendo en sí, dijo: «¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; 19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores”». 20 Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó[i]. 21 Y el hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo[j]». 22 Pero el padre dijo a sus siervos: «Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; 23 y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado». Y comenzaron a regocijarse. 25 Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas. 26 Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello. 27 Y él le dijo: «Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano y salvo». 28 Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara. 29 Pero respondiendo él, le dijo al padre: «Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; 30 pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes[k] con rameras, mataste para él el becerro engordado». 31 Y él le dijo: «Hijo mío, tú siempre has estado[l] conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado».


Footnotes

Lucas 15:1 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos

Lucas 15:1 Lit., El

Lucas 15:4 Lit., desierto

Lucas 15:8 Gr., dracmas; una dracma equivalía al salario de un día

Lucas 15:12 Lit., los medios de vida

Lucas 15:15 Lit., se unió

Lucas 15:16 Lit., vientre

Lucas 15:16 Muchos mss. antiguos dicen: deseaba saciarse de

Lucas 15:20 Lit., lo besó una y otra vez

Lucas 15:21 Algunos mss. antiguos agregan: Hazme como uno de tus trabajadores

Lucas 15:30 Lit., tus medios de vida

Lucas 15:31 Lit., estás

Salmos 81

La Biblia de las Américas

Bondad de Dios y desobediencia de Israel

Para el director del coro; sobre[a] Gitit. Salmo de Asaf.

81 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra;

aclamad con júbilo al Dios de Jacob.

2 Entonad canto de alabanza, y tocad el pandero,

la melodiosa lira con el arpa.

3 Tocad la trompeta en la luna nueva,

en la luna llena, en el día de nuestra fiesta.

4 Porque es estatuto para Israel,

ordenanza del Dios de Jacob.

5 Él lo estableció por testimonio en José,

cuando salió sobre la tierra de Egipto.

Un lenguaje que yo no conocía, oí:


6 Yo libré[b] su hombro de la carga,

sus manos[c] se libraron de las canastas[d].

7 En la angustia llamaste, y yo te rescaté;

te respondí en el escondite del trueno;

en las aguas de Meriba te probé. (Selah[e])

8 Oye, pueblo mío, y te amonestaré.

¡Oh Israel, si tú me oyeras!

9 No haya en ti dios ajeno,

ni adores a dios extranjero.

10 Yo, el Señor, soy tu Dios,

que te saqué de la tierra de Egipto;

abre bien tu boca y la llenaré.


11 Pero mi pueblo no escuchó mi voz;

Israel no me obedeció[f].

12 Por eso los[g] entregué a la dureza de su corazón,

para que anduvieran en sus propias intrigas.

13 ¡Oh, si mi pueblo me oyera,

si Israel anduviera en mis caminos!

14 En un momento yo subyugaría a sus enemigos

y volvería mi mano contra sus adversarios.

15 Los que aborrecen al Señor le fingirían obediencia,

y el tiempo de su castigo sería para siempre.

16 Pero yo te[h] alimentaría con lo mejor[i] del trigo,

y con miel de la peña te saciaría.


Footnotes

Salmos 81:1 O, según

Salmos 81:6 Lit., quité

Salmos 81:6 Lit., palmas

Salmos 81:6 O, la carga de ladrillos

Salmos 81:7 Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio

Salmos 81:11 Lit., no se me sometió

Salmos 81:12 Lit., lo

Salmos 81:16 Lit., El lo

Salmos 81:16 Lit., la grosura

Proverbios 13:1

La Biblia de las Américas

13 El hijo sabio acepta la disciplina[a] de su padre,

pero el escarnecedor no escucha la reprensión.


Footnotes

Proverbios 13:1 O, instrucción

La Biblia de las Américas (LBLA)

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DAB Español, Lunes 13 de Abril

Día 103, DAB Español, Lunes 13 de Abril Josué 7:16-9:2; Lucas 16:1-18; Salmos 82; Proverbios 13:2-3 (La Biblia de las Américas (LBLA)) Su ...