Friday, April 10, 2026

DAB Español, Sábado 11 de Abril

Día 101, DAB Español, Sábado 11 de Abril


Josué 3:1-4:24; Lucas 14:7-35; Salmos 80; Proverbios 12:27-28 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))









Josué 3-4

Nueva Biblia de las Américas

El paso del Jordán

3 Josué se levantó muy de mañana; y él y todos los israelitas salieron de Sitim y llegaron al Jordán. Allí acamparon antes de cruzar. 2 Después de tres días los oficiales pasaron por medio del campamento 3 y dieron órdenes al pueblo: «Cuando ustedes vean el arca del pacto del Señor su Dios y a los sacerdotes levitas llevándola, entonces saldrán de su lugar y la seguirán. 4 Sin embargo, dejarán entre ustedes y ella una distancia de unos 2,000 codos (900 metros). No se acerquen a ella para saber el camino por donde deben ir, porque no han pasado antes por este camino».


5 Entonces Josué dijo al pueblo: «Conságrense, porque mañana el Señor hará maravillas entre ustedes». 6 Y Josué dijo a los sacerdotes: «Tomen el arca del pacto y pasen delante del pueblo». Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.


7 El Señor dijo a Josué: «Hoy comenzaré a exaltarte a los ojos de todo Israel, para que sepan que tal como estuve con Moisés, estaré contigo. 8 Además, darás órdenes a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciéndoles: “Cuando lleguen a la orilla de las aguas del Jordán, se detendrán en el Jordán”».


9 Entonces Josué dijo a los israelitas: «Acérquense y oigan las palabras del Señor su Dios». 10 Josué añadió: «En esto conocerán que el Dios vivo está entre ustedes, y que ciertamente expulsará[a] de delante de ustedes a los cananeos, a los hititas, a los heveos, a los ferezeos, a los gergeseos, a los amorreos y a los jebuseos. 11 Miren, el arca del pacto del Señor de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de ustedes.


12 »Ahora pues, tomen doce hombres de las tribus de Israel, un hombre de cada tribu. 13 Y sucederá que cuando los sacerdotes que llevan el arca del Señor, el Señor de toda la tierra, pongan las plantas de los pies en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán quedarán cortadas, y las aguas que fluyen[b] de arriba se detendrán en un montón».


14 Así que cuando el pueblo salió de sus tiendas para pasar el Jordán con los sacerdotes llevando el arca del pacto delante del pueblo, 15 y cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se mojaron en la orilla del agua (porque el Jordán se desborda por todas sus riberas todos los días de la cosecha), 16 las aguas que venían[c] de arriba se detuvieron y se elevaron en un montón, a una gran distancia en Adam, la ciudad que está al lado de Saretán. Las aguas que descendían hacia el mar de Arabá, el mar Salado, fueron cortadas completamente. Así el pueblo pasó hasta estar frente a Jericó. 17 Los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señor estuvieron en tierra seca en medio del Jordán mientras que todo Israel cruzaba sobre tierra seca, hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán.


Doce piedras conmemorativas

4 Cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, el Señor le dijo a Josué: 2 «Escojan doce hombres del pueblo, uno de cada tribu, 3 y ordénenles: “Tomen doce piedras de aquí, de en medio del Jordán, del lugar donde los pies de los sacerdotes están firmes, y llévenlas con ustedes y colóquenlas en el lugar donde han de pasar la noche”».


4 Josué llamó a los doce hombres que había señalado de entre los israelitas, uno de cada tribu; 5 y Josué les dijo: «Pasen delante del arca[d] del Señor su Dios al medio del Jordán, y alce cada uno una piedra sobre su hombro, de acuerdo con el número de las tribus de los israelitas. 6 Sea esto[e] una señal entre ustedes, y más tarde[f] cuando sus hijos pregunten: “¿Qué significan estas piedras para ustedes?”, 7 entonces les responderán: “Es que las aguas del Jordán quedaron cortadas delante del arca del pacto del Señor. Cuando esta pasó el Jordán, las aguas del Jordán quedaron cortadas”. Así que estas piedras servirán como recuerdo a los israelitas para siempre».


8 Así lo hicieron los israelitas, tal como Josué ordenó, y alzaron doce piedras de en medio del Jordán, como el Señor dijo a Josué, según el número de las tribus de los israelitas. Las llevaron consigo al lugar donde acamparon y allí las depositaron. 9 Entonces Josué colocó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde habían estado los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto, y allí permanecen hasta hoy.


10 Porque los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron parados en medio del Jordán hasta que se cumpliera todo lo que el Señor había mandado a Josué que dijera al pueblo, de acuerdo con todo lo que Moisés había mandado a Josué. Y el pueblo se apresuró y pasó. 11 Cuando todo el pueblo había acabado de pasar, el arca del Señor y los sacerdotes pasaron delante del pueblo.


12 Los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés pasaron en orden de batalla delante de los israelitas, tal como Moisés les había dicho. 13 Como 40,000 equipados para la guerra, pasaron delante del Señor hacia los llanos de Jericó, listos para la batalla. 14 Aquel día el Señor engrandeció a Josué ante los ojos de todo Israel; y le temieron[g], tal como habían temido[h] a Moisés todos los días de su vida.


15 Entonces el Señor habló a Josué: 16 «Ordena a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio que suban del Jordán». 17 Josué dio órdenes a los sacerdotes y les dijo: «Suban del Jordán». 18 Y cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señor subieron de en medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes salieron[i] a tierra seca, las aguas del Jordán volvieron a su lugar y corrieron sobre todas sus riberas como antes.


Las piedras erigidas en Gilgal

19 El pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero y acamparon en Gilgal al lado oriental de Jericó. 20 Y aquellas[j] doce piedras que habían sacado del Jordán, Josué las erigió en Gilgal.


21 Entonces habló a los israelitas: «Cuando sus hijos pregunten a sus padres el día de mañana: “¿Qué significan estas piedras?”, 22 ustedes se lo explicarán a sus hijos y les dirán: “Israel cruzó este Jordán en tierra seca”. 23 Porque el Señor su Dios secó las aguas del Jordán delante de ustedes hasta que pasaron, tal como el Señor su Dios había hecho al mar Rojo[k], el cual Él secó delante de nosotros hasta que pasamos, 24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano del Señor es poderosa, a fin de que ustedes teman[l] al Señor su Dios para siempre[m]».


Footnotes

3:10 Lit. desposeerá.

3:13 Lit. descienden.

3:16 Lit. descendían.

4:5 O Pasen de nuevo al arca.

4:6 Lit. Para que esto sea.

4:6 Lit. porque mañana.

4:14 O lo respetaron.

4:14 O respetado.

4:18 Lit. fueron sacadas.

4:20 Lit. estas.

4:23 Lit. mar de Cañas.

4:24 O reverencien.

4:24 Lit. todos los días.

Lucas 14:7-35

Nueva Biblia de las Américas

Lección sobre la humildad

7 Jesús comenzó a referir una parábola a los invitados, cuando advirtió cómo escogían los lugares de honor en la mesa: 8 «Cuando seas invitado por alguien a un banquete de bodas, no tomes[a]el lugar de honor, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, 9 y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: “Dale el lugar a este”; y entonces, avergonzado, tengas que irte al[b]último lugar. 10 Sino que cuando seas invitado, ve y siéntate[c]en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, ven más adelante[d]”; entonces serás honrado delante de todos los que se sientan[e]a la mesa contigo. 11 Porque todo el que se engrandece, será humillado; y el que se humille será engrandecido».


12 Jesús dijo también al que lo había convidado: «Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu[f]recompensa. 13 Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos[g], cojos, ciegos, 14 y serás bienaventurado[h], ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos».


Parábola de la gran cena

15 Cuando uno de los que estaban sentados[i] con Él a la mesa oyó esto, le dijo: «¡Bienaventurado[j] todo el que coma pan en el reino de Dios!». 16 Pero Jesús le dijo: «Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a muchos. 17 A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: “Vengan, porque ya todo está preparado”. 18 Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un terreno[k]y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses”. 19 Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses”. 20 También otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir”.


21 »Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos[l] , los ciegos y los cojos”. 22 Y el siervo dijo: “Señor, se ha hecho lo que usted ordenó, y todavía hay lugar”. 23 Entonces el señor dijo al siervo: “Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa. 24 Porque les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena”».


El costo del discipulado

25 Grandes multitudes acompañaban a Jesús; y Él, volviéndose, les dijo: 26 «Si alguien viene a Mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser Mi discípulo. 27 El que no carga su cruz y me sigue, no puede ser Mi discípulo.


28 »Porque, ¿quién de ustedes, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? 29 No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar”.


31 »¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con 10,000 hombres es bastante fuerte para enfrentarse al que viene contra él con 20,000 ? 32 Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación[m]y pide condiciones de paz. 33 Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser Mi discípulo.


34 »Por tanto, buena es la sal, pero si aún la sal ha perdido su sabor, ¿con qué será sazonada ? 35 No es útil ni para la tierra ni para el montón de abono; la arrojan fuera. El que tenga oídos para oír, que oiga».


Footnotes

14:8 Lit. no te recuestes en.

14:9 O comiences a ocupar el.

14:10 Lit. recuéstate.

14:10 Lit. sube más arriba.

14:10 Lit. se reclinan.

14:12 Lit. y te sea hecha.

14:13 O lisiados.

14:14 O feliz.

14:15 Lit. reclinados.

14:15 O Feliz.

14:18 O campo.

14:21 O lisiados.

14:32 O embajada.

Salmos 80

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 80

Súplica por la restauración del pueblo

Para el director del coro; según la tonada «A los lirios»; Testimonio. Salmo de Asaf.

80 Presta oído, oh Pastor de Israel;

Tú que guías a José como un rebaño;

Tú que estás sentado más alto que los querubines; ¡resplandece!

2 Delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, despierta Tu poder

Y ven a salvarnos.

3 Restáuranos, oh Dios,

Y haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.

4 ¶Oh Señor, Dios de los ejércitos,

¿Hasta cuándo estarás enojado contra la oración de Tu pueblo?

5 Les has dado a comer pan de lágrimas,

Y les has hecho beber lágrimas en gran abundancia.

6 Nos haces objeto de burla para nuestros vecinos,

Y nuestros enemigos se ríen entre sí.

7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;

Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.

8 ¶Tú removiste una vid de Egipto;

Expulsaste las naciones y plantaste la vid.

9 Limpiaste el terreno delante de ella;

Echó profundas raíces y llenó la tierra.

10 Los montes fueron cubiertos con su sombra,

Y los cedros de Dios con sus ramas.

11 Extendía sus ramas hasta el mar

Y sus renuevos hasta el río.

12 ¿Por qué has derribado sus vallados,

De modo que la vendimian todos los que pasan de camino?

13 El puerco montés la devora,

Y de ella se alimenta todo lo que se mueve en el campo.

14 ¶Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora, te rogamos;

Mira y ve desde el cielo, y cuida esta vid,

15 La cepa que Tu diestra ha plantado

Y el hijo que para Ti has fortalecido.

16 Está quemada con fuego, y cortada;

Ante el reproche de Tu rostro perecen.

17 Sea Tu mano sobre el hombre de Tu diestra,

Sobre el hijo de hombre que para Ti fortaleciste.

18 Entonces no nos apartaremos de Ti;

Avívanos, e invocaremos Tu nombre.

19 Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos;

Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros y seremos salvos.


Proverbios 12:27-28

Nueva Biblia de las Américas

27 El indolente[a] no asa[b] su presa,

Pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.

28 En la senda de la justicia está la vida,

Y en su camino no hay muerte.


Footnotes

12:27 Lit. La indolencia.

12:27 O caza.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

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Thursday, April 9, 2026

DAB Español, Viernes 10 de Abril

Día 100, DAB Español, Viernes 10 de Abril


Deuteronomio 34:1 - Josué 2:24; Lucas 13:23-14:6; Salmos 79; Proverbios 12:26 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










Deuteronomio 34 - Josué 2

Nueva Biblia de las Américas

Muerte de Moisés

34 Y subió Moisés desde la llanura de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está frente a Jericó, y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan, 2 todo Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental[a], 3 el Neguev[b] y la llanura[c] del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Zoar. 4 Entonces le dijo el Señor: «Esta es la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob: “Yo la daré a tu descendencia[d]”. Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasarás a ella[e]».


5 Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en la tierra de Moab, conforme a la palabra[f] del Señor. 6 Y Él lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet Peor; pero nadie sabe hasta hoy el lugar de su sepultura. 7 Aunque Moisés tenía 120 años cuando murió, no se habían apagado sus ojos, ni había perdido su vigor. 8 Los israelitas lloraron a Moisés por treinta días en la llanura de Moab; así se cumplieron los días de llanto y duelo por Moisés.


9 Y Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los israelitas le escucharon e hicieron tal como el Señor había mandado a Moisés. 10 Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien el Señor conocía cara a cara, 11 nadie como él por todas las señales y prodigios que el Señor le mandó hacer en la tierra de Egipto, contra Faraón, contra todos sus siervos y contra toda su tierra, 12 y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moisés realizó ante los ojos de todo Israel.


Comisión de Dios a Josué

1 Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, el Señor habló a Josué, hijo de Nun, y ayudante[g] de Moisés, y le dijo: 2 «Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que Yo les doy a los israelitas. 3 Todo lugar que pise la planta de su pie les he dado a ustedes, tal como dije a Moisés. 4 Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Éufrates, toda la tierra de los hititas hasta el mar Grande[h] que está hacia la puesta del sol, será territorio de ustedes. 5 Nadie te podrá hacer frente[i] en todos los días de tu vida. Así como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te abandonaré.


6 »Sé fuerte y valiente, porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría. 7 Solamente sé fuerte y muy valiente. Cuídate[j] de cumplir toda la ley que Moisés Mi siervo te mandó. No te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito[k] dondequiera que vayas.


8 »Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides[l] de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito[m]. 9 ¿No te lo he ordenado Yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas».


Preparativos para cruzar el Jordán

10 Entonces Josué dio órdenes a los oficiales del pueblo: 11 «Pasen por medio del campamento y den órdenes al pueblo, diciéndoles: “Preparen provisiones para ustedes, porque dentro de tres días cruzarán el[n] Jordán para entrar a poseer la tierra que el Señor su Dios les da en posesión”».


12 Y a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, Josué les dijo: 13 «Recuerden la palabra que Moisés, siervo del Señor, les ordenó: “El Señor su Dios les da reposo y les dará esta tierra”. 14 Sus mujeres, sus pequeños y su ganado permanecerán en la tierra que Moisés les dio al otro lado del Jordán. Pero ustedes, todos los valientes guerreros, pasarán en orden de batalla delante de sus hermanos, y los ayudarán, 15 hasta que el Señor dé reposo a sus hermanos como a ustedes, y ellos también posean la tierra que el Señor su Dios les da. Entonces volverán a su tierra[o] y poseerán lo[p] que Moisés, siervo del Señor, les dio al otro lado del Jordán hacia el oriente[q]».


16 Y ellos respondieron a Josué: «Haremos todo lo que nos has mandado, y adondequiera que nos envíes, iremos. 17 Como obedecimos en todo a Moisés, así te obedeceremos a ti, con tal que el Señor tu Dios esté contigo como estuvo con Moisés. 18 Cualquiera que se rebele contra tu mandato[r] y no obedezca tus palabras en todo lo que le mandes, se le dará muerte. Solamente sé fuerte y valiente».


Rahab y los espías de Josué

2 Entonces Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sitim a dos espías diciéndoles: «Vayan, reconozcan la tierra, especialmente Jericó». Fueron, pues, y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y allí se hospedaron[s]. 2 Pero le dieron este aviso al rey de Jericó: «Unos hombres de los israelitas han venido aquí esta noche para reconocer toda la tierra». 3 Entonces el rey de Jericó mandó decir a Rahab: «Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para reconocer toda la tierra».


4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido, y respondió: «Sí, los hombres vinieron a mí, pero yo no sabía de dónde eran. 5 Los hombres salieron a la hora de cerrar la puerta, al oscurecer. No sé adónde fueron[t]. Vayan de prisa tras ellos, que los alcanzarán». 6 Pero ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los tallos de lino que había puesto en orden en el terrado. 7 Los hombres los persiguieron por el camino al Jordán hasta los vados. Tan pronto como salieron los que los perseguían, fue cerrada la puerta de la ciudad.


8 Antes que los espías se acostaran, Rahab subió al terrado donde ellos estaban, 9 y dijo a los hombres: «Sé que el Señor les ha dado esta tierra, y que el terror de ustedes ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes del país se han acobardado[u] ante ustedes. 10 Porque hemos oído cómo el Señor secó el agua del mar Rojo[v] delante de ustedes cuando salieron de Egipto. También supimos lo que hicieron a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a quienes destruyeron por completo[w].


11 »Cuando oímos esto, nos acobardamos[x], no quedando ya valor[y] en hombre alguno por causa de ustedes. Porque el Señor, el Dios de ustedes, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. 12 Ahora pues, júrenme por el Señor, ya que los he tratado con bondad, que ustedes tratarán con bondad a la casa de mi padre. Denme una promesa segura[z], 13 de que dejarán vivir a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, con todos los suyos, y que librarán nuestras vidas[aa] de la muerte».


14 Y los hombres le dijeron: «Nuestra vida[ab] responderá por la de ustedes[ac], si no revelan nuestro propósito. Y sucederá que cuando el Señor nos dé la tierra, te trataremos con bondad y lealtad[ad]».


15 Entonces ella los hizo bajar con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en la muralla de la ciudad y ella vivía en la misma muralla. 16 Rahab les dijo: «Vayan a la región montañosa, no sea que los perseguidores los encuentren. Escóndanse allí por tres días hasta que los perseguidores regresen. Entonces pueden seguir su camino».


17 Los hombres le dijeron: «Nosotros quedaremos libres de este juramento[ae] que nos has hecho jurar, 18 a menos que, cuando entremos en la tierra, ates este cordón de hilo escarlata a la ventana por la cual nos dejas bajar, y reúnas contigo en la casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la casa de tu padre. 19 Cualquiera que salga de las puertas de tu casa a la calle, su sangre caerá sobre su propia cabeza, y quedaremos libres; pero la sangre de cualquiera que esté en la casa contigo caerá sobre nuestra cabeza si alguien pone su mano sobre él[af]. 20 Pero si divulgas nuestro propósito, quedaremos libres del juramento que nos has hecho jurar».


21 Rahab respondió: «Conforme a lo que ustedes han dicho, así sea». Y los envió. Ellos se fueron, y ella ató el cordón escarlata a la ventana.


22 Los espías se fueron y llegaron a la región montañosa. Allí permanecieron por tres días, hasta que los perseguidores regresaron. Los perseguidores los habían buscado por todo el camino, pero no los habían encontrado. 23 Entonces los dos hombres regresaron y bajaron de la región montañosa, y pasaron y vinieron a Josué, hijo de Nun, y le contaron todo lo que les había acontecido. 24 Y dijeron a Josué: «Ciertamente, el Señor ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y además, todos los habitantes de la tierra se han acobardado[ag] ante nosotros».


Footnotes

34:2 I.e. el Mediterráneo.

34:3 I.e. región del sur.

34:3 Lit. el círculo.

34:4 Lit. simiente.

34:4 Lit. allá.

34:5 Lit. boca.

1:1 O ministro.

1:4 I.e. el Mediterráneo.

1:5 Lit. podrá estar delante de ti.

1:7 Lit. observa.

1:7 O actúes sabiamente.

1:8 Lit. observes.

1:8 O actuarás sabiamente.

1:11 Lit. este.

1:15 Lit. la tierra de su posesión.

1:15 Lit. la poseerán.

1:15 Lit. hacia la salida del sol.

1:18 Lit. boca.

2:1 Lit. se acostaron.

2:5 Lit. fueron los hombres.

2:9 Lit. disuelto.

2:10 Lit. mar de Cañas.

2:10 O dedicaron al anatema.

2:11 Lit. se acobardó nuestro corazón.

2:11 Lit. no se levantó espíritu.

2:12 O de fidelidad.

2:13 Lit. almas.

2:14 Lit. alma.

2:14 Lit. en vez de que ustedes mueran.

2:14 O sinceridad.

2:17 Lit. juramento tuyo.

2:19 Lit. si mano es contra él.

2:24 Lit. disuelto.

Lucas 13:23-14:6

Nueva Biblia de las Américas

23 Alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Y Él les dijo:


24 «Esfuércense por entrar por la puerta estrecha , porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 25 Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y ustedes, estando fuera, comiencen a llamar a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”. Él respondiendo, les dirá: “No sé de dónde son”. 26 Entonces comenzarán a decir: “Comimos y bebimos en Tu presencia, y enseñaste en nuestras calles”; 27 y Él dirá: “Les digo que no sé de dónde son; apártense de Mí, todos los que hacen iniquidad”.


28 »Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes echados fuera. 29 Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán[a]a la mesa en el reino de Dios. 30 Por tanto, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».


Lamento sobre Jerusalén

31 En ese momento llegaron unos fariseos y dijeron a Jesús: «Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar». 32 Y Él les dijo: «Vayan y díganle a ese zorro: “Yo expulso demonios, y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día cumplo Mi propósito[b]”. 33 Sin embargo, debo seguir Mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profetamuera fuera de Jerusalén.


34 »¡ Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas , y no quisiste! 35 Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta[c]; y les digo que no me verán más, hasta que llegue el tiempo en que digan: “Bendito el que viene en nombre del Señor”».


Jesús sana otra vez en día de reposo

14 Y aconteció que un día de reposo, Jesús entró para comer en casa de uno de los principales de los fariseos[d], y ellos lo estaban observando cuidadosamente. 2 Y allí[e], frente a Él, estaba un hombre hidrópico. 3 Dirigiéndose[f] Jesús a los intérpretes de la ley[g] y a los fariseos, les dijo: «¿Es lícito sanar en el día de reposo, o no?».


4 Pero ellos guardaron silencio. Y Él, tomando al hombre de la mano, lo sanó y lo despidió. 5 Y a ellos les dijo: «¿A quién de ustedes, si se le cae un hijo[h]o un buey en un hoyo en día de reposo, no lo saca inmediatamente?».


6 Y no le pudieron responder a esto.


Footnotes

13:29 Lit. recostarán.

13:32 O completo mi obra.

13:35 Muchos mss. antiguos no incluyen: desierta.

14:1 I.e. miembro del Sanedrín.

14:2 Lit. he aquí.

14:3 Lit. respondiendo.

14:3 I.e. expertos en la ley de Moisés.

14:5 Algunos mss. antiguos dicen: asno.

Salmos 79

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 79

Lamento por la destrucción de Jerusalén

Salmo de Asaf.

79 Oh Dios, las naciones han invadido Tu heredad;

Han profanado Tu santo templo;

Han dejado a Jerusalén en ruinas.

2 Han dado los cadáveres de Tus siervos por comida a las aves del cielo,

La carne de Tus santos a las fieras de la tierra.

3 Como agua han derramado su sangre alrededor de Jerusalén;

Y no hubo quien les diera sepultura.

4 Hemos sido el oprobio de nuestros vecinos,

Escarnio y burla de los que nos rodean.

5 ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?

¿Arderán como fuego Tus celos?

6 Derrama Tu furor sobre las naciones que no te conocen,

Y sobre los reinos que no invocan Tu nombre.

7 Pues han devorado a Jacob

Y han asolado su morada.

8 ¶No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados;

Venga pronto a nuestro encuentro Tu compasión,

Porque estamos muy abatidos.

9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación,

Por la gloria de Tu nombre;

Líbranos y perdona nuestros pecados por amor de Tu nombre.

10 ¿Por qué han de decir las naciones: «¿Dónde está su Dios?».

Sea notoria entre las naciones, a nuestra vista,

La venganza por la sangre derramada de Tus siervos.

11 Llegue a Tu presencia el gemido del cautivo;

Conforme a la grandeza de Tu poder[a] preserva a los condenados a muerte.

12 Y devuelve a nuestros vecinos siete veces en su seno

La afrenta con que te han ofendido, Señor.

13 Y nosotros, pueblo Tuyo y ovejas de Tu prado,

Te daremos gracias para siempre;

A todas las generaciones hablaremos de Tu alabanza.


Footnotes

79:11 Lit. brazo.

Proverbios 12:26

Nueva Biblia de las Américas

26 El justo es guía para su prójimo,

Pero el camino de los impíos los extravía.


Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

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DAB Español, Sábado 11 de Abril

Día 101, DAB Español, Sábado 11 de Abril Josué 3:1-4:24; Lucas 14:7-35; Salmos 80; Proverbios 12:27-28 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))...