Monday, June 29, 2026

DAB Español, Lunes 29 de Junio

Día 180, DAB Español, Lunes 29 de Junio


2 Reyes 15:1-16:20; Hechos 19:13-41; Salmos 147; Proverbios 18:4-5 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 15-16

Nueva Biblia de las Américas

Reinado de Azarías en Judá

15 En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías[a], hijo de Amasías, rey de Judá. 2 Tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolía, de Jerusalén. 3 Hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre Amasías había hecho. 4 Solo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo todavía sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 5 Y el Señor hirió al rey, y quedó leproso hasta el día de su muerte. Y habitó en una casa separada, mientras Jotam, hijo del rey, estaba al frente de la casa, gobernando[b] al pueblo de la tierra. 6 Los demás hechos de Azarías y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 7 Y durmió Azarías con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David, y su hijo Jotam reinó en su lugar.


Varios reyes de Israel

8 En el año treinta y ocho de Azarías, rey de Judá, Zacarías, hijo de Jeroboam, reinó seis meses sobre Israel en Samaria. 9 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel. 10 Entonces Salum, hijo de Jabes, conspiró contra él y lo hirió delante del pueblo y lo mató, y reinó en su lugar. 11 Los demás hechos de Zacarías, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel. 12 Esta es la palabra que el Señor habló a Jehú: «Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel». Y así fue.


13 Salum, hijo de Jabes, comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías[c], rey de Judá, y reinó un mes en Samaria. 14 Entonces Manahem, hijo de Gadi, subió de Tirsa y vino a Samaria, e hirió a Salum, hijo de Jabes, en Samaria, y lo mató y reinó en su lugar. 15 Los demás hechos de Salum y la[d] conspiración que tramó, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel. 16 Entonces Manahem hirió a Tifsa y a todos los que estaban en ella y en sus alrededores[e] desde Tirsa, porque no le abrieron las puertas, por eso la hirió; y abrió el vientre a todas las mujeres que estaban encinta.


17 En el año treinta y nueve de Azarías, rey de Judá, Manahem, hijo de Gadi, comenzó a reinar sobre Israel; y reinó diez años en Samaria. 18 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; en todos sus días no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.


19 Pul[f], rey de Asiria, vino contra el país, y Manahem dio a Pul 34 toneladas de plata para que su mano estuviera con él para fortalecer el reino bajo su mando. 20 Entonces Manahem exigió este dinero a Israel, a todos los ricos poderosos, de cada uno cincuenta siclos (570 gramos) de plata para pagar al rey de Asiria. Y el rey de Asiria se volvió y no se detuvo allí en el país. 21 Los demás hechos de Manahem y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 22 Y durmió Manahem con sus padres, y su hijo Pekaía reinó en su lugar.


23 En el año cincuenta de Azarías, rey de Judá, Pekaía, hijo de Manahem, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó dos años. 24 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel. 25 Entonces su oficial, Peka, hijo de Remalías, conspiró contra él y lo hirió en Samaria, en la ciudadela de la casa del rey, y también a Argob y a Arie; y con él estaban cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas. Lo mató y reinó en su lugar. 26 Los demás hechos de Pekaía y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.


27 En el año cincuenta y dos de Azarías, rey de Judá, Peka, hijo de Remalías, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó veinte años. 28 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.


29 En los días de Peka, rey de Israel, vino Tiglat Pileser, rey de Asiria, y tomó Ijón, Abel Bet Maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad y Galilea, toda la tierra de Neftalí; y se los llevó cautivos a Asiria. 30 Oseas, hijo de Ela, tramó una conspiración contra Peka, hijo de Remalías, y lo hirió y le dio muerte; y reinó en su lugar, en el año veinte de Jotam, hijo de Uzías. 31 Los demás hechos de Peka y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.


Reinado de Jotam

32 En el segundo año de Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá. 33 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc. 34 Hizo lo recto ante los ojos del Señor; hizo conforme a todo lo que su padre Uzías había hecho. 35 Solo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo todavía sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Él edificó la puerta superior de la casa del Señor.


36 Los demás hechos de Jotam y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 37 En aquellos días el Señor comenzó a enviar a Rezín, rey de Aram, y a Peka, hijo de Remalías, contra Judá. 38 Jotam durmió con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de su padre David; y su hijo Acaz reinó en su lugar.


Reinado de Acaz

16 En el año diecisiete de Peka, hijo de Remalías, comenzó a reinar Acaz, hijo de Jotam, rey de Judá. 2 Acaz tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; pero no hizo lo recto ante los ojos del Señor su Dios como su padre David había hecho. 3 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar a su hijo por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el Señor había arrojado de delante de los israelitas. 4 Y sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, en las colinas y debajo de todo árbol frondoso.


5 Entonces Rezín, rey de Aram, y Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer guerra y sitiaron a Acaz; pero no lo podían vencer. 6 En aquel tiempo Rezín, rey de Aram, recuperó a Elat para Aram, y echó a los judíos de Elat[g] completamente; y los arameos vinieron a Elat y allí han morado hasta hoy.


7 Acaz envió mensajeros a Tiglat Pileser, rey de Asiria, diciéndole: «Yo soy tu siervo y tu hijo; sube y líbrame de la mano del rey de Aram y de la mano del rey de Israel que se han levantado contra mí». 8 Acaz tomó la plata y el oro que se hallaba en la casa del Señor y en los tesoros de la casa del rey, y envió un presente al rey de Asiria. 9 El rey de Asiria lo escuchó, y el rey de Asiria subió contra Damasco y la tomó, y se llevó a su pueblo al destierro en Kir, y dio muerte a Rezín.


10 El rey Acaz fue a Damasco a ver a Tiglat Pileser, rey de Asiria, y vio el altar que estaba en Damasco; y el rey Acaz envió al sacerdote Urías el diseño del altar y su réplica, conforme a toda su hechura. 11 Y el sacerdote Urías edificó un altar; conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías antes del regreso del rey Acaz de Damasco. 12 Cuando vino el rey de Damasco y vio el altar, el rey se acercó al altar y subió hasta[h] él; 13 quemó su holocausto y su ofrenda de cereal, derramó su libación y roció la sangre de sus ofrendas de paz sobre el altar; 14 y el altar de bronce, que estaba delante del Señor, lo trajo de delante de la casa, de entre su altar y la casa del Señor, y lo puso al lado norte de su altar.


15 Entonces el rey Acaz dio órdenes al sacerdote Urías: «Quema sobre el gran altar el holocausto de la mañana y la ofrenda de cereal de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda de cereal, con el holocausto de todo el pueblo de la tierra y con su ofrenda de cereal y sus libaciones. Rocía sobre él toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de bronce será para mí para consultar». 16 Y el sacerdote Urías hizo conforme a todo lo que el rey Acaz le había ordenado.


17 Entonces el rey Acaz cortó los bordes de las basas, y quitó de ellas la pila. También quitó el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él y lo puso sobre un enlosado de piedra. 18 Y el pórtico para el día de reposo, que habían edificado en la casa, y la entrada exterior del rey, los quitó de la casa del Señor a causa del rey de Asiria. 19 Los demás hechos de Acaz, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 20 Acaz durmió con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David; y su hijo Ezequías reinó en su lugar.


Footnotes

15:1 En 2Crón. 26:1 Uzías.

15:5 Lit. juzgando.

15:13 O Azarías.

15:15 Lit. su.

15:16 Lit. sus límites.

15:19 O Tiglat Pileser III.

16:6 Heb. Elot.

16:12 U ofreció sobre.

Hechos 19:13-41

Nueva Biblia de las Américas

13 Pero también algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: «Les ordeno que salgan, en el Nombre de Jesús a quien Pablo predica». 14 Siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes judíos, eran los que hacían esto. 15 Pero el espíritu malo les respondió: «A Jesús conozco[a], y sé quién es Pablo, pero ustedes, ¿quiénes son?».


16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los[b] dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Supieron esto todos los habitantes de Éfeso, tanto judíos como griegos. El temor se apoderó de[c] todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era exaltado.


18 También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban[d]. 19 Muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos. Calcularon su precio y hallaron que llegaba a 50,000 monedas de plata (180 kilogramos). 20 Así crecía poderosamente y prevalecía la palabra del Señor[e].


Los planes de Pablo

21 Pasadas estas cosas, Pablo decidió en el espíritu[f] ir a Jerusalén después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: «Después que haya estado allí, debo visitar[g] también Roma». 22 Y habiendo enviado a Macedonia a dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, él se quedó en Asia[h] por algún tiempo.


El tumulto de los plateros

23 Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Camino. 24 Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana[i] y producía no pocas ganancias a los artífices, 25 reunió a estos junto con los obreros de oficios semejantes, y dijo: «Compañeros[j], ustedes saben que nuestra prosperidad depende de[k] este comercio. 26 Pueden ver y oír que no solo en Éfeso, sino en casi toda Asia, este Pablo ha persuadido a una gran cantidad de gente, y la ha apartado, diciendo que los dioses hechos con las manos no son dioses verdaderos. 27 Y no solo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Diana[l] se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asia y el mundo entero[m], sea despojada de su grandeza».


28 Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y comenzaron a gritar: «¡Grande es Diana[n] de los efesios!». 29 La ciudad se llenó de confusión y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando[o] consigo a Gayo y a Aristarco, los compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia. 30 Cuando Pablo quiso ir a la multitud[p], los discípulos no se lo permitieron. 31 También algunas de las autoridades de la provincia de Asia, que eran amigos de Pablo[q], le enviaron mensaje y repetidamente le rogaron que no se aventurara[r] a presentarse en el teatro.


32 Así que unos gritaban una cosa y otros otra, porque había confusión en la asamblea[s], y la mayoría no sabía por qué razón[t] se habían reunido. 33 Algunos de la multitud pensaron que se trataba de Alejandro[u], puesto que los judíos lo habían empujado hacia adelante. Entonces Alejandro, haciendo señal de silencio con la mano, quería hacer su defensa ante la asamblea[v]. 34 Pero cuando se dieron cuenta de que era judío, un clamor se levantó de todos ellos, gritando como por dos horas: «¡Grande es Diana[w] de los efesios!».


35 Entonces el secretario[x], después de calmar a la multitud, dijo*: «Ciudadanos[y] de Éfeso, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana[z] y de la imagen que descendió del cielo[aa]? 36 Puesto que estos hechos son innegables, deben guardar calma y no hacer nada precipitadamente. 37 Porque han traído a estos hombres que ni roban templos, ni blasfeman a nuestra diosa[ab].


38 »Así pues, si Demetrio y los artífices que están con él tienen queja contra alguien, los tribunales están abiertos y los procónsules dispuestos; presenten sus acusaciones unos contra otros. 39 Pero si demandan algo más que esto, se decidirá en asamblea[ac] legítima[ad]. 40 Porque ciertamente corremos peligro de ser acusados de crear problemas en relación con lo acontecido hoy, ya que no existe causa justificada para esto, y por ello no podremos explicar este alboroto[ae]». 41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea[af].


Footnotes

19:15 O reconozco.

19:16 Posiblemente, a dos de ellos.

19:17 Lit. cayó sobre.

19:18 Lit. sus prácticas; i.e. prácticas mágicas.

19:20 O conforme al poder del Señor la palabra crecía.

19:21 O Espíritu.

19:21 Lit. ver.

19:22 I.e. la provincia romana de la costa occidental de Asia Menor, y así en el resto del cap.

19:24 Gr. Artemisa.

19:25 Lit. Hombres.

19:25 Lit. es de.

19:27 Gr. Artemisa.

19:27 Lit. la tierra habitada.

19:28 Gr. Artemisa.

19:29 Lit. habiendo arrastrado.

19:30 Lit. al pueblo.

19:31 Lit. él.

19:31 Lit. se entregara.

19:32 Gr. iglesia.

19:32 O por causa de quien.

19:33 O instruyeron a Alejandro.

19:33 Lit. el pueblo.

19:34 Gr. Artemisa.

19:35 I.e. que presidía las asambleas populares.

19:35 Lit. Hombres.

19:35 Gr. Artemisa.

19:35 I.e. Zeus, o, Júpiter.

19:37 O ni son ladrones de templos, ni blasfemadores de nuestra diosa.

19:39 Gr. iglesia.

19:39 U ordinaria.

19:40 O esta turba.

19:41 Gr. iglesia.

Salmos 147

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 147

Alabanza por la restauración y prosperidad de Jerusalén

147 ¡Aleluya!

Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios,

Porque agradable y apropiada es la alabanza.

2 El Señor edifica a Jerusalén;

Congrega a los dispersos de Israel;

3 Sana a los quebrantados de corazón

Y venda sus heridas.

4 Cuenta el número de las estrellas,

Y a todas ellas les pone nombre.

5 Grande es nuestro Señor, y muy poderoso;

Su entendimiento es infinito.

6 El Señor sostiene al afligido

Pero humilla a los impíos hasta la tierra.

7 ¶Canten al Señor con acción de gracias;

Canten alabanzas con la lira a nuestro Dios,

8 El que cubre de nubes los cielos,

El que provee lluvia para la tierra,

El que hace brotar la hierba en los montes.

9 Él da su alimento al ganado

Y a la cría de los cuervos cuando chillan.

10 No se deleita en la fuerza del caballo,

Ni se complace en las piernas ágiles del hombre.

11 El Señor favorece a los que le temen,

A los que esperan en Su misericordia.

12 ¶¡Alaba al Señor, oh Jerusalén!

¡Alaba a tu Dios, oh Sión!

13 Porque Él ha reforzado los cerrojos de tus puertas;

Ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

14 Él hace la paz en tus fronteras;

Te sacia con lo mejor del trigo.

15 Envía Sus órdenes a la tierra;

Su palabra corre velozmente.

16 Manda la nieve como lana;

Esparce la escarcha cual ceniza.

17 Arroja Su hielo como migas de pan;

¿Quién puede resistir ante Su frío?

18 Envía Su palabra y los derrite;

Hace soplar Su viento y el agua corre.

19 Declara Su palabra a Jacob,

Y Sus estatutos y Sus ordenanzas a Israel.

20 No ha hecho así con ninguna otra nación;

Y en cuanto a Sus ordenanzas, no las han conocido.

¡Aleluya!


Proverbios 18:4-5

Nueva Biblia de las Américas

4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre;

Arroyo que fluye, la fuente de la sabiduría.

5 No es bueno mostrar preferencia por el impío,

Para ignorar al[a] justo en el juicio.


Footnotes

18:5 Lit. echar a un lado.

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Saturday, June 27, 2026

DAB Español, Domingo 28 de Junio

Día 179, DAB Español, Domingo 28 de Junio


2 Reyes 13:1-14:29; Hechos 18:22-19:12; Salmos 146; Proverbios 18:2-3 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 13-14

Nueva Biblia de las Américas

Otros reyes de Israel

13 En el año veintitrés de Joás, hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz, hijo de Jehú, sobre Israel en Samaria, y reinó diecisiete años. 2 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, y siguió tras los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel; no se apartó de ellos. 3 Y la ira del Señor se encendió contra Israel, y los entregó día tras día en mano de Hazael, rey de Aram, y en mano de Ben Adad, hijo de Hazael. 4 Entonces Joacaz imploró el favor del Señor, y el Señor lo oyó; porque Él vio la opresión de Israel, de cómo el rey de Aram los oprimía. 5 Y el Señor dio a Israel un libertador, y escaparon del poder de los arameos; y habitaron los israelitas en sus tiendas como antes.


6 Con todo, no se apartaron de los pecados con que la casa de Jeroboam hizo pecar a Israel, sino que anduvieron en ellos; y también la Asera[a] permaneció en pie en Samaria. 7 Pues a Joacaz no le había quedado del ejército[b] más que cincuenta hombres de a caballo, diez carros y 10,000 hombres de a pie, porque el rey de Aram los había destruido y los había hecho como polvo de trilla. 8 Los demás hechos de Joacaz y todo lo que hizo y su poder, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 9 Y durmió Joacaz con sus padres y lo sepultaron en Samaria, y su hijo Joás reinó en su lugar.


10 En el año treinta y siete de Joás, rey de Judá, Joás, hijo de Joacaz, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó dieciséis años. 11 E hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos. 12 Los demás hechos de Joás, y todo lo que hizo, y el poder con que peleó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 13 Y durmió Joás con sus padres, y Jeroboam se sentó en su trono; y Joás fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.


14 Cuando Eliseo se enfermó con la enfermedad de la cual había de morir, Joás[c], rey de Israel, descendió a él y lloró sobre su rostro, y dijo: «¡Padre mío, padre mío, los carros de Israel y sus hombres de a caballo!». 15 Y Eliseo le dijo: «Toma un arco y flechas». Y él tomó un arco y flechas. 16 Entonces dijo al rey de Israel: «Pon tu mano en el arco». Y él puso su mano sobre el arco; entonces Eliseo colocó sus manos sobre las manos del rey. 17 Y dijo: «Abre la ventana hacia el oriente, y él la abrió». Entonces Eliseo dijo: «Tira». Y él tiró. Y Eliseo dijo: «Flecha de victoria del Señor, y flecha de victoria sobre Aram, porque derrotarás[d] a los arameos en Afec hasta exterminarlos.» 18 Entonces añadió: «Toma las flechas»; y él las tomó. Y dijo al rey de Israel: «Golpea la tierra»; y él la golpeó tres veces y se detuvo. 19 Y el hombre de Dios se enojó con él, y dijo: «Deberías haber golpeado cinco o seis veces, entonces hubieras herido a Aram hasta exterminarlo. Pero ahora herirás a Aram solo tres veces».


20 Eliseo murió y lo sepultaron. Las bandas de los moabitas solían invadir la tierra en la primavera[e] de cada año. 21 Y una vez cuando estaban sepultando a un hombre, vieron que una banda de merodeadores se les acercaba; así que arrojaron al hombre en la tumba de Eliseo. Cuando el hombre cayó[f] y tocó los huesos de Eliseo, revivió, y se puso en pie.


22 Hazael, rey de Aram, había oprimido a Israel todos los días de Joacaz. 23 Pero el Señor tuvo piedad de ellos, y les tuvo compasión y se volvió a ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos ni echarlos de su presencia hasta hoy. 24 Al morir Hazael, rey de Aram, su hijo Ben Adad reinó en su lugar. 25 Entonces Joás[g], hijo de Joacaz, recobró de nuevo de mano de Ben Adad, hijo de Hazael, las ciudades que este había tomado en guerra de mano de su padre Joacaz. Tres veces Joás[h] lo derrotó[i] y recobró las ciudades de Israel.


Amasías rey de Judá

14 En el año segundo de Joás[j], hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías, hijo de Joás, rey de Judá. 2 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén. 3 Hizo lo recto ante los ojos del Señor, pero no como su padre David; hizo conforme a todo lo que su padre Joás había hecho. 4 Solo que los lugares altos no fueron quitados. Todavía el pueblo sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.


5 Una vez afianzado el reino en su mano, Amasías mató a los siervos que habían asesinado a su padre el rey. 6 Pero a los hijos de los asesinos[k] no les dio muerte, conforme a lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, tal como el Señor ordenó, diciendo: «No se dará muerte a los padres por causa de los hijos, ni se dará muerte a los hijos por causa de los padres, sino que a cada uno se le dará muerte por su propio pecado». 7 Amasías mató a 10,000 de Edom en el valle de Sal y tomó a Sela en batalla, y la llamó Jocteel, hasta hoy.


8 Entonces Amasías envió mensajeros a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciéndole: «Ven, veámonos cara a cara». 9 Y Joás, rey de Israel, envió mensaje a Amasías, rey de Judá, diciéndole: «El cardo que estaba en el Líbano envió a decir al cedro que estaba en el Líbano: “Da tu hija por mujer a mi hijo”. Pero pasó una fiera que estaba en el Líbano, y pisoteó el cardo. 10 Ciertamente has derrotado[l] a Edom, y tu corazón se ha envanecido. Disfruta tu gloria y quédate en tu casa; pues, ¿por qué quieres provocar el mal de modo que caigas tú y Judá contigo?».


11 Pero Amasías no quiso escuchar. Y subió Joás, rey de Israel; y él y Amasías, rey de Judá, se enfrentaron en Bet Semes, que pertenece a Judá. 12 Y Judá fue derrotado por Israel, y cada uno huyó a su tienda. 13 Entonces Joás, rey de Israel, capturó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Ocozías, en Bet Semes. Después vino a Jerusalén y derribó la muralla de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta del Ángulo, 400 codos (180 metros). 14 Tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que se encontraban en la casa del Señor y en los tesoros de la casa del rey, también los rehenes; y volvió a Samaria.


15 Los demás hechos de Joás, cuánto hizo y su poder, y cómo peleó con Amasías, rey de Judá; ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 16 Y durmió Joás con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y su hijo Jeroboam reinó en su lugar.


17 Y Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel. 18 Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 19 En Jerusalén conspiraron contra él, y Amasías huyó a Laquis; pero lo persiguieron hasta Laquis y allí lo mataron. 20 Lo trajeron sobre caballos y fue sepultado en Jerusalén con sus padres en la ciudad de David. 21 Y todo el pueblo de Judá tomó a Azarías[m], que tenía dieciséis años, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasías. 22 Él edificó a Elat y la restituyó a Judá, después que el rey durmió con sus padres.


23 En el año quince de Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, Jeroboam, hijo de Joás[n], rey de Israel, comenzó a reinar en Samaria, y reinó cuarenta y un años. 24 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel. 25 Él restableció la frontera de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar de Arabá, conforme a la palabra que el Señor, Dios de Israel, había hablado por medio de Su siervo el profeta Jonás, hijo de Amitai, que era de Gat Hefer. 26 Porque el Señor había visto la aflicción de Israel, que era muy amarga; pues no había siervo ni libre, ni nadie que ayudara a Israel. 27 El Señor no había dicho que borraría el nombre de Israel de debajo del cielo, y los salvó por mano de Jeroboam, hijo de Joás[o].


28 Los demás hechos de Jeroboam y todo lo que hizo y su poder, cómo peleó y cómo recobró para Israel a Damasco y a Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 29 Jeroboam durmió con sus padres, con los reyes de Israel, y su hijo Zacarías reinó en su lugar.


Footnotes

13:6 I.e. deidad femenina.

13:7 Lit. pueblo.

13:14 O Joás.

13:17 Lit. herirás.

13:20 Lit. entrada.

13:21 Lit. vino.

13:25 O Joás.

13:25 O Joás.

13:25 Lit. hirió.

14:1 O Joás.

14:6 Lit. heridores.

14:10 Lit. herido.

14:21 En 2Crón. 26:1, Uzías.

14:23 O Joás.

14:27 O Joás.

Hechos 18:22-19:12

Nueva Biblia de las Américas

22 Al llegar a Cesarea, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquía. 23 Después de pasar allí algún tiempo, Pablo fue recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos.


Apolos en Éfeso

24 Llegó entonces a Éfeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente[a], y que era poderoso en las Escrituras. 25 Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque solo conocía el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a hablar abiertamente en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios.


27 Cuando Apolos quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron, y escribieron a los discípulos que lo recibieran. Cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído[b], 28 porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo[c].


Pablo en Éfeso

19 Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de haber recorrido las regiones superiores, llegó a Éfeso y encontró a algunos discípulos, 2 y les preguntó: «¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron?». Ellos le respondieron: «No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo[d]».


3 Entonces Pablo les preguntó: «¿En qué bautismo, pues, fueron bautizados?». «En el bautismo de Juan», contestaron ellos. 4 Y Pablo les dijo: «Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en Aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús».


5 Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. 7 Eran en total unos doce hombres.


La iglesia se establece en Éfeso

8 Pablo entró en la sinagoga, y por tres meses continuó hablando abiertamente, discutiendo y persuadiéndoles acerca[e] del reino de Dios. 9 Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes, hablando mal del Camino ante la multitud, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulos, y discutía diariamente en la escuela de Tirano. 10 Esto continuó por dos años, de manera que todos los que vivían en Asia[f] oyeron la palabra del Señor, tanto judíos como griegos.


11 Dios hacía milagros[g] extraordinarios por mano de Pablo, 12 de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellos.


Footnotes

18:24 O instruido.

18:27 O ayudó mucho por la gracia a los que habían creído.

18:28 I.e. el Mesías.

19:2 O que el Espíritu Santo ha sido dado.

19:8 Algunos mss. antiguos dicen: las cosas acerca.

19:10 I.e. provincia occidental de Asia Menor.

19:11 U obras de poder.

Salmos 146

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 146

El Señor, verdadero ayudador

146 ¡Aleluya!

Oh alma mía, alaba al Señor.

2 Alabaré al Señor mientras yo viva;

Cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.

3 No confíen ustedes en príncipes,

Ni en hijo de hombre en quien no hay salvación.

4 Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra;

En ese mismo día perecen sus pensamientos.

5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob,

Cuya esperanza está en el Señor su Dios,

6 Que hizo los cielos y la tierra,

El mar y todo lo que en ellos hay;

Que guarda la verdad para siempre;

7 Que hace justicia a los oprimidos,

Y da pan a los hambrientos.

El Señor pone en libertad a los cautivos.

8 ¶El Señor abre los ojos a los ciegos,

El Señor levanta a los caídos,

El Señor ama a los justos.

9 El Señor protege a los extranjeros,

Sostiene al huérfano y a la viuda,

Pero frustra el camino a los impíos.

10 El Señor reinará para siempre,

Tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones.

¡Aleluya!


Proverbios 18:2-3

Nueva Biblia de las Américas

2 El necio no se deleita en la prudencia,

Sino solo en revelar su corazón.

3 Cuando llega el impío, llega también el desprecio,

Y con la deshonra viene la afrenta.


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Friday, June 26, 2026

DAB Español, Sábado 27 de Junio

Día 178, DAB Español, Sábado 27 de Junio


2 Reyes 10:32-12:21; Hechos 18:1-21; Salmos 145; Proverbios 18:1 (Nueva Biblia Viva (NBV))










2 Reyes 10:32-12:21

Nueva Biblia Viva

32-33 Por aquel tiempo, el Señor comenzó a quitarle territorio a Israel. El rey Jazael atacó a Israel por todas partes, y les quitó las regiones de Galaad, Gat y Rubén; también conquistó parte de Manasés, desde el río Aroer, cerca del arroyo de Arnón, hasta Galaad y Basán.


34 El resto de las actividades de Jehú se encuentran escritas en el libro de los reyes de Israel. 35 Cuando Jehú murió, fue sepultado en Samaria, y le sucedió en el trono su hijo Joacaz. 36 En total, Jehú reinó como rey de Israel en Samaria durante veintiocho años.


Atalía y Joás

11 Cuando Atalía, la madre de Ocozías, rey de Judá, supo que su hijo había muerto, hizo matar a todos los hijos del rey. 2 El único que se salvó fue Joás, que tenía un año de edad, porque su tía Josaba, hija del rey Jorán y hermana del rey Ocozías, logró sacarlo y esconderlo en un dormitorio, junto con su niñera, cuando los demás hijos del rey estaban a punto de ser ejecutados. 3 Durante seis años, Joás y su niñera estuvieron escondidos en el templo del Señor, mientras Atalía reinaba en Judá.


4 En el séptimo año de Atalía, el sacerdote Joyadá mandó a llamar a los jefes de la guardia del palacio y a la escolta real. Se reunió con ellos en el templo del Señor, y luego de hacerles prometer que guardarían el secreto, les mostró al hijo del rey.


5 Luego les dio estas instrucciones: «La tercera parte de quienes estén de guardia en el día de reposo vigilará el palacio. 6-8 Otra tercera parte hará guardia en la puerta sur, y la otra tercera parte vigilará la puerta que está detrás del cuartel de la escolta real. Los demás, los que no estén de guardia el sábado, protegerán el templo del Señor. Rodearán al rey, con las armas en la mano, y matarán a quienquiera que trate de pasar. Acompañen al rey a dondequiera que vaya».


9 Los jefes obedecieron las órdenes de Joyadá. Llevaron ante él a los hombres que estarían libres en el día de reposo y a los que iban a estar de servicio, 10 Joyadá los armó con las lanzas y escudos que estaban guardados en el templo del Señor, y que habían pertenecido al rey David. 11 Los guardianes, con las armas preparadas, se pararon en frente del santuario y rodearon el altar, desde el lado sur hasta el lado norte, para proteger al rey.


12 Entonces Joyadá sacó al joven príncipe, le puso la corona en la cabeza y le dio una copia del pacto. Luego le derramó aceite sobre la cabeza y lo declaró rey de Judá. Todos aplaudieron y gritaron: «¡Que viva el rey!».


13-14 Cuando Atalía oyó el bullicio, entró al templo del Señor y vio al nuevo rey, de pie junto a la columna, como era costumbre en el momento de la coronación, y rodeado por los oficiales y por muchos trompetistas. Todos se regocijaban y hacían sonar las trompetas. Al ver esto, Atalía se rasgó sus vestidos y gritó: «¡Traición! ¡Traición!».


15 Entonces, el sacerdote Joyadá ordenó a los jefes de la guardia que la sacaran del templo del Señor y la mataran, junto con cualquiera que tratara de acudir en su ayuda. 16 Ellos la arrastraron hacia los establos del palacio, y allí la mataron.


17 Después, Joyadá hizo prometer al rey y a la gente que serían fieles al Señor. Además, hizo un pacto entre el rey y el pueblo. 18 Todos acudieron al santuario de Baal para destruirlo, y rompieron sus altares e imágenes, y mataron a Matán, el sacerdote de Baal, frente al altar.


Joyadá puso guardias en el templo del Señor. 19 Luego él, los jefes, los guardianes y todo el pueblo condujeron al rey desde el templo del Señor y, pasando la guardia, lo llevaron a la casa del rey. Y allí Joás se sentó en el trono real. 20 Todos estaban felices, y la ciudad volvió a tener paz después de la muerte de Atalía. 21 Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar.


Joás, rey de Judá

12 Joás comenzó a reinar sobre Judá, cuando Jehú llevaba siete años reinando sobre Israel. Reinó en Jerusalén durante cuarenta años. (Su madre era Sibia, de Berseba). 2 Durante toda su vida Joás hizo lo recto, ya que siguió las enseñanzas del sacerdote Joyadá. 3 Sin embargo, no destruyó los santuarios de las colinas, y el pueblo siguió ofreciendo allí sacrificios e incienso.


4-5 Un día el rey Joás le dijo a los sacerdotes: «Es necesario reparar el templo del Señor. Cuando alguien traiga una contribución para el Señor, ya sea una contribución regular o una donación especial, úsenla para pagar las reparaciones que sean necesarias».


6 Pero en el año veintitrés de su reinado, el templo aún no había sido reparado. 7 Entonces Joás llamó a Joyadá y a los otros sacerdotes, y les preguntó: «¿Por qué no se ha reparado los daños del templo? Desde ahora no manejarán el dinero que reciban, sino que lo entregarán para que se invierta en la reparación y restauración del templo».


8 Los sacerdotes estuvieron de acuerdo en no seguir manejando el dinero, y en no estar al frente de las reparaciones del templo. 9 El sacerdote Joyadá hizo un agujero en la cubierta de un gran cofre y lo puso a la derecha del altar, a la entrada del templo del Señor. Los porteros ponían allí todas las contribuciones del pueblo. 10 Cada vez que el cofre se llenaba, el secretario de finanzas del rey y el sumo sacerdote lo contaban, lo ponían en bolsas, 11-12 y lo entregaban a los administradores de la construcción, para que pagaran a los carpinteros, canteros, albañiles, a los que vendían la madera, y a los mercaderes de piedras, y para que compraran los demás materiales necesarios para la reparación del templo del Señor.


13-14 El dinero no se usaba para comprar vasos de plata, ni utensilios de oro, ni fuentes, ni trompetas, ni otros artículos similares, sino solamente para pagar las reparaciones del templo del Señor. 15 A los administradores de la construcción no se les pedía cuentas del dinero, porque eran hombres honestos y fieles. 16 Sin embargo, el dinero que se daba para ofrendas por la culpa y por el pecado no se llevaba al templo del Señor, sino que se entregaba a los sacerdotes para su uso personal.


17 En este tiempo, Jazael, rey de Siria, atacó la ciudad de Gat y la conquistó. Luego se dirigió hacia Jerusalén, con el fin de atacarla. 18 Pero Joás tomó todos los objetos sagrados que sus antepasados Josafat, Jorán y Ocozías, reyes de Judá, habían consagrado, juntamente con lo que él mismo había consagrado al Señor, y todo el oro de la tesorería del templo del Señor y del palacio, y lo envió a Jazael. Al recibir este regalo, Jazael desistió de atacar a Jerusalén.


19 El resto de la historia de Joás está escrita en el libro de los reyes de Judá. 20 Algunos de sus oficiales se alzaron contra él y lo asesinaron en Bet Miló, en el camino a Sila. 21 Los asesinos fueron Josacar hijo de Simat, y Jozabad hijo de Semer, ambos servidores de confianza. Joás fue sepultado en el cementerio real de Jerusalén, en la Ciudad de David, y su hijo Amasías fue el nuevo rey.


Hechos 18:1-21

Nueva Biblia Viva

En Corinto

18 Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto. 2 En Corinto conoció a un judío llamado Aquila, natural de Ponto, que acababa de llegar de Italia con su esposa Priscila. Habían salido de Italia a raíz de la orden de Claudio de expulsar de Roma a todos los judíos. 3 Como eran fabricantes de tiendas, al igual que Pablo, este se fue a vivir y a trabajar con ellos.


4 Y todos los sábados Pablo discutía en la sinagoga tratando de convencer a judíos y a griegos. 5 Después que Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, se dedicó por entero a predicar la palabra y a testificar entre los judíos que Jesús era el Mesías. 6 Pero cuando los judíos se le enfrentaron y blasfemaron, se sacudió sus ropas y les dijo:


―Que su sangre caiga sobre las cabezas de ustedes. Yo he cumplido ya con mi deber. De ahora en adelante me iré a predicar entre los gentiles.


7 Después se fue a la casa de Ticio Justo, gentil que adoraba a Dios y que vivía al lado de la sinagoga.


8 Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor y se bautizó. Lo mismo hicieron todos los de su familia y muchos otros corintios.


9 Una noche, el Señor se le apareció a Pablo en visión.


―¡No tengas miedo! —le dijo—. ¡Habla y no calles! 10 Nadie podrá hacerte daño, porque yo estoy a tu lado. En esta ciudad hay un buen grupo de personas que me pertenecen.


11 Pablo, pues, se quedó allí otro año y medio enseñando la palabra de Dios.


12 Cuando Galión tomó posesión como gobernador de Acaya, los judíos conspiraron contra Pablo y lo llevaron a juicio ante el gobernador, 13 y lo acusaron de «andar persuadiendo a la gente a adorar a Dios en maneras contrarias a las leyes». 14 Cuando Pablo empezaba a hablar, Galión les dijo a los judíos:


―Escúchenme, judíos. Si este individuo hubiera cometido algún delito, me vería obligado a atender el caso. 15 Pero como se trata de cuestiones de palabras y de nombres y de sus leyes, arréglenselas ustedes. A mí no me interesa.


16 Y los echó del juzgado.


17 Entonces unos griegos se apoderaron de Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon frente al juzgado. Y a Galión no le importó que lo hicieran.


Priscila, Aquila y Apolos

18 Pablo permaneció en la ciudad muchos días más y luego se despidió de los hermanos para zarpar hacia las costas de Siria en compañía de Priscila y Aquila. En Cencreas, se afeitó la cabeza según la costumbre judía, porque tenía hecho voto.[a]


19 Al llegar al puerto de Éfeso, los dejó allí y se fue a predicar entre los judíos. 20 Estos le pidieron que se quedara unos días más, pero como no podía les dijo:


21 ―Tengo que estar en Jerusalén durante la fiesta, pero les prometo volver a Éfeso algún día, si Dios me lo permite.


Y zarpó de Éfeso.


Footnotes

18.18 Probablemente un voto de hacer sacrificio en Jerusalén en acción de gracias: La cabeza se rapaba 30 días antes de presentarse en el templo con las ofrendas.

Salmos 145

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Salmo de alabanza. De David.

145 Te alabaré, Dios y rey mío, 2 y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.


3 ¡Grande es el Señor, y digno de toda alabanza; su grandeza no se puede comprender! 4 Que cada generación diga a sus hijos las grandes cosas que él hace. 5 En tu gloria, esplendor, majestad y milagros meditaré. 6 En toda lengua estarán tus imponentes hechos; proclamaré tu grandeza. 7 Todo el mundo dirá cuán bueno eres y cantará con alegría por tu justicia.


8 El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y lleno de amor. 9 Él es bueno con todos; y derrama compasión sobre su creación. 10 Todas tus obras, Señor, te alabarán, y tus fieles te bendecirán. 11 Conversarán entre ellos de la gloria de tu reino y celebrarán tu poder. 12 Contarán de tus milagros y de la majestad y gloria de tu reino. 13 Porque tu reino no termina jamás. Tú gobiernas generación tras generación. El Señor es fiel en todo lo que dice, él es bueno en todo lo que hace.


14 El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados. 15 Los ojos de toda la humanidad te buscan esperando auxilio; tú les das el alimento que necesitan. 16 Abres la mano y satisfaces el hambre y la sed de toda criatura viviente.


17 El Señor es justo en todo lo que hace, y lleno de bondad. 18 El Señor está cerca de cuantos lo llaman, sí, de todos los que llaman sinceramente. 19 Él cumple los deseos de quienes le temen; escucha su clamor de auxilio y los rescata. 20 El Señor protege a todos los que lo aman, pero destruye a los malvados.


21 Alabaré al Señor, todo el mundo bendiga su santo nombre por siempre y para siempre.


Proverbios 18:1

Nueva Biblia Viva

18 El egoísta sólo busca satisfacer su propio bien; está en contra de todo buen consejo.


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DAB Español, Lunes 29 de Junio

Día 180, DAB Español, Lunes 29 de Junio 2 Reyes 15:1-16:20; Hechos 19:13-41; Salmos 147; Proverbios 18:4-5 (Nueva Biblia de las Américas (NB...