Thursday, May 21, 2026

DAB Español, Viernes 22 de Mayo

Día 142, DAB Español, Viernes 22 de Mayo


2 Samuel 1:1-2:11; Juan 12:20-50; Salmos 118:19-29; Proverbios 15:27-28 (Nueva Traducción Viviente (NTV))










2 Samuel 1:1-2:11

Nueva Traducción Viviente

David se entera de la muerte de Saúl

1 Después de la muerte de Saúl, David regresó de su victoria sobre los amalecitas y pasó dos días en Siclag. 2 Al tercer día llegó un hombre del campamento del ejército de Saúl con sus ropas rasgadas y polvo sobre la cabeza en señal de duelo. El hombre cayó al suelo y se postró delante de David con profundo respeto.


3 —¿De dónde vienes?—le preguntó David.


—Me escapé del campamento israelita—le respondió el hombre.


4 —¿Qué sucedió?—preguntó David—. Cuéntame lo que pasó en la batalla.


—Todo nuestro ejército huyó de la batalla—le contó—. Murieron muchos hombres. Saúl y su hijo Jonatán también están muertos.


5 —¿Cómo sabes que Saúl y Jonatán están muertos?—le insistió David al joven.


6 El hombre respondió:


—Sucedió que yo estaba en el monte Gilboa, y allí estaba Saúl apoyado en su lanza mientras se acercaban los enemigos en sus carros de guerra. 7 Cuando se dio vuelta y me vio, me gritó que me acercara a él. “¿Qué quiere que haga?”, le pregunté 8 y él me contestó: “¿Quién eres?”. Le respondí: “Soy un amalecita”. 9 Entonces me suplicó: “Ven aquí y sácame de mi sufrimiento, porque el dolor es terrible y quiero morir”.


10 »De modo que lo maté—dijo el amalecita a David—, porque me di cuenta de que no iba a vivir. Luego tomé su corona y su brazalete y se los he traído a usted, mi señor.


11 Al escuchar las noticias, David y sus hombres rasgaron sus ropas en señal de dolor. 12 Hicieron duelo, lloraron y ayunaron todo el día por Saúl y su hijo Jonatán, también por el ejército del Señor y por la nación de Israel, porque ese día habían muerto a espada.


13 Luego David le dijo al joven que trajo la noticia:


—¿De dónde eres?


—Soy un extranjero—contestó—, un amalecita que vive en su tierra.


14 —¿Y cómo no tuviste temor de matar al ungido del Señor?—le preguntó David.


15 Entonces le ordenó a uno de sus hombres:


—¡Mátalo!


Enseguida el hombre le clavó su espada al amalecita y lo mató, 16 y David dijo:


—Te condenaste a ti mismo al confesar que mataste al ungido del Señor.


Canto de David por Saúl y Jonatán

17 David compuso un canto fúnebre por Saúl y Jonatán, 18 y ordenó que se lo enseñaran al pueblo de Judá. Es conocido como el Cántico del arco y está registrado en El libro de Jaser:[a]


19 ¡Oh Israel, tu orgullo y tu alegría yacen muertos en las colinas!

    ¡Oh, cómo han caído los héroes poderosos!

20 No lo anuncien en Gat,

    ni lo proclamen en las calles de Ascalón,

o las hijas de los filisteos se alegrarán

    y los paganos se reirán con aires de triunfo.


21 Oh montes de Gilboa,

    que no caiga sobre ustedes lluvia ni rocío,

    ni haya campos fructíferos que produzcan ofrendas de grano.[b]

Pues fue allí donde se contaminó el escudo de los héroes poderosos;

    el escudo de Saúl ya no será ungido con aceite.

22 El arco de Jonatán era potente,

    y la espada de Saúl realizó su trabajo mortífero.

Derramaron la sangre de sus enemigos

    y atravesaron a muchos héroes poderosos.


23 ¡Cuán amados y agradables fueron Saúl y Jonatán!

    Estuvieron juntos en la vida y en la muerte.

Eran más rápidos que águilas,

    más fuertes que leones.

24 Oh mujeres de Israel, lloren por Saúl,

porque él las vistió con lujosas ropas escarlatas,

    con prendas adornadas de oro.


25 ¡Oh, cómo han caído los héroes poderosos en batalla!

    Jonatán yace muerto en las colinas.

26 ¡Cómo lloro por ti, Jonatán, hermano mío!

    ¡Oh, cuánto te amaba!

Tu amor por mí fue profundo,

    ¡más profundo que el amor de las mujeres!


27 ¡Oh, cómo han caído los héroes poderosos!

    Despojados de sus armas, yacen muertos.


David es ungido rey de Judá

2 Después de esto, David le preguntó al Señor:


—¿Debo regresar a alguna de las ciudades de Judá?


—Sí—respondió el Señor.


—¿A qué ciudad debo ir?—preguntó David.


—A Hebrón—contestó el Señor.


2 Las dos esposas de David eran Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo. David, sus esposas 3 y los hombres de David junto con sus familias se mudaron a Judá, y se establecieron en las aldeas cercanas a Hebrón. 4 Después llegaron los hombres de Judá y ungieron a David rey del pueblo de Judá.


Cuando David se enteró de que los hombres de Jabes de Galaad habían enterrado a Saúl, 5 les envió el siguiente mensaje: «Que el Señor los bendiga por haber sido tan leales a su señor Saúl y por haberle dado un entierro digno. 6 ¡Que el Señor, a cambio, sea leal a ustedes y los recompense con su amor inagotable! Yo también los recompensaré por lo que han hecho. 7 Ahora que Saúl ha muerto, les pido que sean mis súbditos valientes y leales, igual que el pueblo de Judá, que me ha ungido como su nuevo rey».


Is-boset es proclamado rey de Israel

8 Sin embargo, Abner, hijo de Ner, comandante del ejército de Saúl, ya había ido a Mahanaim con Is-boset,[c] hijo de Saúl. 9 Allí proclamó a Is-boset rey de Galaad, de Jezreel, de Efraín, de Benjamín, de la tierra de los gesuritas y del resto de Israel.


10 Is-boset, hijo de Saúl, tenía cuarenta años cuando llegó a ser rey, y gobernó desde Mahanaim dos años. Mientras tanto, el pueblo de Judá permaneció leal a David. 11 David hizo de Hebrón su ciudad capital y gobernó como rey de Judá siete años y medio.


Footnotes

1:18 O El libro del justo.

1:21 El significado del hebreo es incierto.

2:8 Is-boset, otro nombre para Es-baal.

Juan 12:20-50

Nueva Traducción Viviente

Jesús anuncia su muerte

20 Algunos griegos que habían ido a Jerusalén para celebrar la Pascua 21 le hicieron una visita a Felipe, que era de Betsaida de Galilea. Le dijeron: «Señor, queremos conocer a Jesús». 22 Felipe se lo comentó a Andrés, y juntos fueron a preguntarle a Jesús.


23 Jesús respondió: «Ya ha llegado el momento para que el Hijo del Hombre[a] entre en su gloria. 24 Les digo la verdad, el grano de trigo, a menos que sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Sin embargo, su muerte producirá muchos granos nuevos, una abundante cosecha de nuevas vidas. 25 Los que aman su vida en este mundo la perderán. Los que no le dan importancia a su vida en este mundo la conservarán por toda la eternidad. 26 Todo el que quiera servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva.


27 »Ahora mi alma está muy entristecida. ¿Acaso debería orar: “Padre, sálvame de esta hora”? ¡Pero esa es precisamente la razón por la que vine! 28 Padre, glorifica tu nombre».


Entonces habló una voz del cielo: «Ya he glorificado mi nombre y lo haré otra vez». 29 Al oír la voz, algunos de la multitud pensaron que era un trueno, mientras que otros decían que un ángel le había hablado.


30 Entonces Jesús les dijo: «La voz fue para beneficio de ustedes, no mío. 31 Ha llegado el tiempo de juzgar a este mundo, cuando Satanás—quien gobierna este mundo—será expulsado. 32 Y, cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí». 33 Con eso quería dar a entender de qué forma iba a morir.


34 La multitud respondió:


—Según entendimos de las Escrituras,[b] el Mesías vivirá para siempre. ¿Cómo puedes decir, entonces, que el Hijo del Hombre va a morir? Además, ¿quién es este Hijo del Hombre?


35 Jesús contestó:


—Mi luz brillará para ustedes solo un poco más de tiempo. Caminen en la luz mientras puedan, para que la oscuridad no los tome por sorpresa, porque los que andan en la oscuridad no pueden ver adónde van. 36 Pongan su confianza en la luz mientras aún haya tiempo; entonces se convertirán en hijos de la luz.


Después de decir esas cosas, Jesús salió y desapareció de la vista de ellos.


Incredulidad de la gente

37 A pesar de todas las señales milagrosas que Jesús había hecho, la mayoría de la gente aún no creía en él. 38 Eso era precisamente lo que el profeta Isaías había predicho:


«Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?

    ¿A quién ha revelado el Señor su brazo poderoso?»[c].


39 Pero la gente no podía creer, porque como también dijo Isaías:


40 «El Señor les ha cegado los ojos

    y les ha endurecido el corazón,

para que sus ojos no puedan ver

    y su corazón no pueda entender

y ellos no puedan volver a mí

    para que yo los sane»[d].


41 Isaías se refería a Jesús cuando dijo esas palabras, porque vio el futuro y habló de la gloria del Mesías. 42 Sin embargo, hubo muchos que sí creyeron en él—entre ellos algunos líderes judíos—, pero no lo admitían por temor a que los fariseos los expulsaran de la sinagoga, 43 porque amaban más la aprobación humana que la aprobación de Dios.


44 Jesús le gritó a la multitud: «Si confían en mí, no confían solo en mí, sino también en Dios, quien me envió. 45 Pues, cuando me ven a mí, están viendo al que me envió. 46 Yo he venido como una luz para brillar en este mundo de oscuridad, a fin de que todos los que pongan su confianza en mí no queden más en la oscuridad. 47 No voy a juzgar a los que me oyen pero no me obedecen, porque he venido para salvar al mundo y no para juzgarlo. 48 Pero todos los que me rechazan a mí y rechazan mi mensaje serán juzgados el día del juicio por la verdad que yo he hablado. 49 Yo no hablo con autoridad propia; el Padre, quien me envió, me ha ordenado qué decir y cómo decirlo. 50 Y sé que sus mandatos llevan a la vida eterna; por eso digo todo lo que el Padre me indica que diga».


Footnotes

12:23 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.

12:34 En griego de la ley.

12:38 Is 53:1.

12:40 Is 6:10.

Salmos 118:19-29

Nueva Traducción Viviente

19 Ábranme las puertas por donde entran los justos,

    y entraré y daré gracias al Señor.

20 Estas puertas conducen a la presencia del Señor

    y los justos entran allí.

21 Te doy gracias por contestar mi oración,

    ¡y por darme la victoria!


22 La piedra que los constructores rechazaron

    ahora se ha convertido en la piedra principal.

23 Esto es obra del Señor

    y es maravilloso verlo.

24 Este es el día que hizo el Señor;

    nos gozaremos y alegraremos en él.

25 Te rogamos, Señor, por favor, sálvanos.

    Te rogamos, por favor, Señor, haznos triunfar.

26 Bendigan al que viene en el nombre del Señor.

    Desde la casa del Señor, los bendecimos.

27 El Señor es Dios y brilla sobre nosotros.

    Lleven el sacrificio y átenlo con cuerdas sobre el altar.

28 ¡Tú eres mi Dios y te alabaré!

    ¡Eres mi Dios y te exaltaré!


29 ¡Den gracias al Señor, porque él es bueno!

    Su fiel amor perdura para siempre.


Proverbios 15:27-28

Nueva Traducción Viviente

27 El avaro causa mucho dolor a toda la familia,

    pero los que odian el soborno vivirán.


28 El corazón del justo piensa bien antes de hablar;

    la boca de los perversos rebosa de palabras malvadas.


Nueva Traducción Viviente (NTV)

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.


Doctrinas fundmentales 10

La resurrección de los muertos
 1. La muerte ya rige en nuestros cuerpos.
 2. Cristo murió para salvarnos de nuestros pecados.
 3. Un día nuestros cuerpos se resucitarán para ser incorruptibles.
 4. El orden – primero Jesús, después los creyentes, y al final, los condenados.       







Lección 10               Doctrinas fundamentales
 
Repaso La imposición de manos
 1. La imposición de manos en el Antiguo Testamento fue para transferir la autoridad o
     herencia, impartir unción o ministerio, o apartar a una persona para algo especial.
 2. La imposición de manos en la iglesia primitiva fue para separar a los diáconos,
     separar a los primeros misioneros, y para ungir a los ancianos – siempre hecha por
     alguien en autoridad, y para ministrar el bautismo en el Espíritu Santo, y la sanidad,
     hechas por los creyentes.
 
La resurrección de los muertos
  A. Intro
    1. El cristianismo es único en que enseña la resurrección. Los judíos
        también, pero no todos (Saduceos).
    2. En las religiones orientales:
      a) Se enseña que el cuerpo es una maldición.
      b) La salvación es liberación total del cuerpo.
      c) Algunas sectas cristianas enseñan lo mismo.
    3. En el cristianismo, la salvación final INCLUYE el cuerpo.
  B. El principio espiritual de muerte que YA rige en el cuerpo
    1. Génesis 2:17 - La muerte entró con el pecado (del hombre).
    2. 1 Pedro 2:21-24 - La muerte de Cristo conquistó el pecado
    3. Hebreos 9:27 - La salvación sólo se experimenta mientras que uno está
         en su cuerpo.
  C. El cuerpo resucitado
    1. Promesa básica - Juan 11:25
    2. El Orden: 1° - Cristo, 2° - Los creyentes, 3° - Los condenados
      a) 1 Corintios 15:20-21 - Cristo venció la muerte - primicias
      b) v.22-23 - Como los en Adán murieron, los en Cristo se resucitan.
      c) Apocalipsis 20:13-15 - Tercero, el juico de los que no están en Cristo
  D. Unas promesas del cuerpo resucitado
    1. Job 19:25-27
    2. Isaías 26:19
    3. Daniel 12:2
    4. Juan 5:25-29
  E. Lo que va a suceder en la resurrección
   1 Corintios 15:35-58 - Todo sobre la resurrección
    1. El cuerpo natural depende de las cosas del mundo para vivir, y la sangre
        es el fundamento de vida. El cuerpo espiritual no tendrá sangre, sino el
        Espíritu sostendrá la vida.
    2. v.53 - Habrá un cambio de corruptible a incorruptible. La muerte y la
        descomposición no tendrá efecto
    3. El caso de Cristo:
      a) Lucas 24:39 - tenía el mismo cuerpo, sólo glorificado.
      b) Juan 20:26 - El cuerpo nuevo no tenía las mismas limitaciones.
      c) Lucas 24:39 - Sin Sangre – aparentemente.
      d) Lucas 24:31  - Con poderes nuevos.
   F. Antes de la resurrección de los muertos:
    1. Lucas 16:19-26 El creyente está con Dios en el cielo.
        2 Corintios 5:6-8
    2. El no creyente está un lugar de tormento, esperando el juicio final
 

 


Wednesday, May 20, 2026

DAB Español, Jueves 21 de Mayo

Día 141, DAB Español, Jueves 21 de Mayo


1 Samuel 29:1-31:13; Juan 11:55-12:19; Salmos 118:1-18; Proverbios 15:24-26 (Nueva Traducción Viviente (NTV))










1 Samuel 29-31

Nueva Traducción Viviente

Los filisteos rechazan a David

29 Todo el ejército filisteo se movilizó en Afec, y los israelitas acamparon junto al manantial de Jezreel. 2 Mientras los gobernantes filisteos dirigían a sus tropas en grupos de cien y de mil, David y sus hombres marcharon por la retaguardia con el rey Aquis. 3 Pero los comandantes filisteos reclamaron:


—¿Qué hacen aquí estos hebreos?


Y Aquis les dijo:


—Este es David, el siervo de Saúl, rey de Israel. Él ha estado conmigo por años, y no he encontrado en él ninguna falta, desde que llegó hasta el día de hoy.


4 Pero los comandantes filisteos se enojaron.


—¡Envíalo de vuelta a la ciudad que le diste!—le exigieron—. No puede ir con nosotros a la batalla. ¿Y si se vuelve contra nosotros durante la batalla y se convierte en nuestro adversario? ¿Qué mejor manera de reconciliarse con su amo que entregándole nuestras cabezas? 5 ¿No es este el mismo David por quien las mujeres de Israel cantan en sus danzas:


“Saúl mató a sus miles,

    y David, a sus diez miles”?


6 Así que Aquis finalmente mandó traer a David y le dijo:


—Juro por el Señor que has sido un aliado confiable. Pienso que debes ir conmigo a la batalla, porque no he encontrado una sola falla en ti desde que llegaste hasta el día de hoy. Pero los demás gobernantes filisteos no quieren ni oír hablar del tema. 7 Por favor, no los inquietes y regresa sin llamar la atención.


8 —¿Qué he hecho para merecer esto?—preguntó David—. ¿Qué ha encontrado en su siervo para que no pueda ir y pelear contra los enemigos de mi señor el rey?


9 Pero Aquis insistió:


—En lo que a mí respecta, eres tan perfecto como un ángel de Dios. Pero los comandantes filisteos tienen miedo e insisten en que no los acompañen en la batalla. 10 Ahora, levántate temprano en la mañana y vete con tus hombres en cuanto amanezca.


11 Entonces David y sus hombres regresaron a la tierra de los filisteos, mientras que el ejército filisteo avanzó hasta Jezreel.


David destruye a los amalecitas

30 Tres días después, cuando David y sus hombres llegaron a su casa en la ciudad de Siclag, encontraron que los amalecitas habían asaltado el Neguev y Siclag; habían destruido Siclag y la habían quemado hasta reducirla a cenizas. 2 Se habían llevado a las mujeres y a los niños y a todos los demás, pero sin matar a nadie.


3 Cuando David y sus hombres vieron las ruinas y se dieron cuenta de lo que les había sucedido a sus familias, 4 lloraron a más no poder. 5 Las dos esposas de David, Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo, estaban entre los que fueron capturados. 6 David ahora se encontraba en gran peligro, porque todos sus hombres estaban muy resentidos por haber perdido a sus hijos e hijas, y comenzaron a hablar acerca de apedrearlo. Pero David encontró fuerzas en el Señor su Dios.


7 Entonces le dijo a Abiatar, el sacerdote:


—¡Tráeme el efod!


Así que Abiatar lo trajo 8 y David le preguntó al Señor:


—¿Debo perseguir a esta banda de saqueadores? ¿Los atraparé?


Y el Señor le dijo:


—Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado.


9 De modo que David y sus seiscientos hombres salieron y llegaron al arroyo de Besor. 10 Pero doscientos de ellos estaban demasiado cansados para cruzar el arroyo, por lo que David continuó la persecución con cuatrocientos hombres.


11 En el camino encontraron a un egipcio en un campo y lo llevaron a David. Le dieron pan para comer y agua para beber. 12 También le dieron parte de un pastel de higos y dos racimos de pasas, porque no había comido ni bebido nada durante tres días y tres noches. Al poco tiempo recobró sus fuerzas.


13 —¿A quién le perteneces y de dónde vienes?—le preguntó David.


—Soy egipcio, esclavo de un amalecita—respondió—. Mi amo me abandonó hace tres días porque yo estaba enfermo. 14 Regresábamos de asaltar a los cereteos en el Neguev, el territorio de Judá y la tierra de Caleb, y acabábamos de incendiar Siclag.


15 —¿Me guiarás a esa banda de saqueadores?—preguntó David.


El joven contestó:


—Si haces un juramento en el nombre de Dios que no me matarás ni me devolverás a mi amo, entonces te guiaré a ellos.


16 Así que guio a David hasta los amalecitas, y los encontraron dispersos por los campos comiendo, bebiendo y bailando con alegría por el enorme botín que habían tomado de los filisteos y de la tierra de Judá. 17 Entonces David y sus hombres se lanzaron contra ellos y los mataron durante toda la noche y durante todo el día siguiente hasta la tarde. Ninguno de los amalecitas escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que huyeron en camellos. 18 Así que David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado y rescató a sus dos esposas. 19 No faltaba nada: fuera grande o pequeño, hijo o hija, ni ninguna otra cosa que se habían llevado. David regresó con todo. 20 También recuperó los rebaños y las manadas, y sus hombres los arrearon delante de los demás animales. «¡Este botín le pertenece a David!», dijeron.


21 Luego David regresó al arroyo de Besor y se encontró con los doscientos hombres que se habían quedado rezagados porque estaban demasiado cansados para seguir con él. Entonces salieron para encontrarse con David y con sus hombres, y David los saludó con alegría. 22 Pero unos alborotadores entre los hombres de David dijeron:


—Ellos no fueron con nosotros, así que no pueden tener nada del botín que recuperamos. Denles sus esposas e hijos y díganles que se vayan.


23 Pero David dijo:


—¡No, mis hermanos! No sean egoístas con lo que el Señor nos dio. Él nos protegió y nos ayudó a derrotar a la banda de saqueadores que nos atacó. 24 ¿Quién les hará caso cuando hablan así? Compartiremos por partes iguales tanto con los que vayan a la batalla como con los que cuiden las pertenencias.


25 A partir de entonces, David estableció este dicho como decreto y ordenanza en Israel y hasta el día de hoy todavía se cumple.


26 Cuando llegó a Siclag, David envió parte del botín a los ancianos de Judá, quienes eran sus amigos. «Esto es un regalo para ustedes—les dijo David—, tomado de los enemigos del Señor».


27 Los regalos fueron enviados a la gente de las siguientes ciudades que David había visitado: Betel, Ramot-neguev, Jatir, 28 Aroer, Sifmot, Estemoa, 29 Racal,[a] las ciudades de Jerameel, las ciudades de los ceneos, 30 Horma, Corasán, Atac, 31 Hebrón, y a todos los demás lugares que David había visitado con sus hombres.


Muerte de Saúl

31 Ahora bien, los filisteos atacaron a Israel, y los hombres de Israel huyeron ante ellos. Mataron a muchos en las laderas del monte Gilboa. 2 Los filisteos cercaron a Saúl y a sus hijos, y mataron a tres de ellos: Jonatán, Abinadab y Malquisúa. 3 La batalla se intensificó cerca de Saúl, y los arqueros filisteos lo alcanzaron y lo hirieron gravemente.


4 Con gemidos, Saúl le dijo a su escudero: «Toma tu espada y mátame antes de que estos filisteos paganos lleguen para atravesarme, burlarse de mí y torturarme».


Pero su escudero tenía miedo y no quiso hacerlo. Entonces Saúl tomó su propia espada y se echó sobre ella. 5 Cuando su escudero vio que Saúl estaba muerto, se echó sobre su propia espada y murió junto al rey. 6 Así que Saúl, sus tres hijos, su escudero y sus tropas murieron juntos en ese mismo día.


7 Cuando los israelitas que se encontraban al otro lado del valle de Jezreel y más allá del Jordán vieron que el ejército israelita había huido y que Saúl y sus hijos estaban muertos, abandonaron sus ciudades y huyeron. Entonces los filisteos entraron y ocuparon sus ciudades.


8 Al día siguiente, cuando los filisteos salieron a despojar a los muertos, encontraron los cuerpos de Saúl y de sus tres hijos en el monte Gilboa. 9 Entonces le cortaron la cabeza a Saúl y le quitaron su armadura. Luego proclamaron las buenas noticias de la muerte de Saúl en su templo pagano y a la gente en toda la tierra de Filistea. 10 Pusieron su armadura en el templo de Astoret, y colgaron su cuerpo en la muralla de la ciudad de Bet-sán.


11 Pero cuando el pueblo de Jabes de Galaad se enteró de lo que los filisteos le habían hecho a Saúl, 12 todos los valientes guerreros viajaron toda la noche hasta Bet-sán y bajaron los cuerpos de Saúl y de sus hijos de la muralla. Llevaron los cuerpos a Jabes, donde los incineraron. 13 Luego tomaron los huesos y los enterraron debajo del árbol de tamarisco en Jabes y ayunaron por siete días.


Footnotes

30:29 La versión griega dice Carmelo.

Juan 11:55-12:19

Nueva Traducción Viviente

55 Ya faltaba poco para la celebración de la Pascua judía, y mucha gente de todo el país llegó a Jerusalén varios días antes para participar en la ceremonia de purificación previa al comienzo de la Pascua. 56 Seguían buscando a Jesús, pero mientras estaban en el templo, se decían unos a otros: «¿Qué les parece? No vendrá para la Pascua, ¿verdad?». 57 Mientras tanto, los principales sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes públicamente de que cualquiera que viera a Jesús avisara enseguida, para que ellos pudieran arrestarlo.


Jesús es ungido en Betania

12 Seis días antes de que comenzara la celebración de la Pascua, Jesús llegó a Betania, a la casa de Lázaro, el hombre a quien él había resucitado. 2 Prepararon una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro estaba entre los que comían[a] con él. 3 Entonces María tomó un frasco con casi medio litro[b] de un costoso perfume preparado con esencia de nardo, le ungió los pies a Jesús y los secó con sus propios cabellos. La casa se llenó de la fragancia del perfume.


4 Sin embargo, Judas Iscariote, el discípulo que pronto lo traicionaría, dijo: 5 «Ese perfume valía el salario de un año.[c] Hubiera sido mejor venderlo para dar el dinero a los pobres». 6 No es que a Judas le importaran los pobres; en verdad, era un ladrón y, como estaba a cargo del dinero de los discípulos, a menudo robaba una parte para él.


7 Jesús respondió: «Déjala en paz. Esto lo hizo en preparación para mi entierro. 8 Siempre habrá pobres entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán».


9 Cuando toda la gente[d] se enteró de que Jesús había llegado, corrieron en masa para verlo a él y también a Lázaro, el hombre al que Jesús había resucitado de los muertos. 10 Entonces los principales sacerdotes decidieron matar a Lázaro también, 11 ya que a causa de él mucha gente[e] los había abandonado a ellos[f] y ahora creían en Jesús.


Entrada triunfal de Jesús

12 Al día siguiente, la noticia de que Jesús iba camino a Jerusalén corrió por toda la ciudad. Una gran multitud de visitantes que habían venido para la Pascua 13 tomaron ramas de palmera y salieron al camino para recibirlo. Gritaban:


«¡Alabado sea Dios![g]

¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor!

¡Viva el Rey de Israel!»[h].


14 Jesús encontró un burrito y se montó en él; así se cumplió la profecía que dice:


15 «No temas, pueblo de Jerusalén.[i]

Mira, tu Rey ya viene

    montado en la cría de una burra»[j].


16 Sus discípulos no entendieron en ese momento que se trataba del cumplimiento de la profecía. Solo después de que Jesús entró en su gloria, se acordaron de lo sucedido y se dieron cuenta de que esas cosas se habían escrito acerca de él.


17 Muchos de la multitud habían estado presentes cuando Jesús llamó a Lázaro de la tumba y lo resucitó de los muertos, y se lo habían contado a otros.[k] 18 Por eso tantos salieron a recibir a Jesús, porque habían oído de esa señal milagrosa. 19 Entonces los fariseos se dijeron unos a otros: «Ya no hay nada que podamos hacer. ¡Miren, todo el mundo[l] se va tras él!».


Footnotes

12:2 O los que se reclinaban.

12:3 En griego tomó una libra (antigua) [12 onzas].

12:5 En griego valía 300 denarios. Un denario equivalía a la paga de un obrero por una jornada completa de trabajo.

12:9 En griego los judíos.

12:11a En griego muchos de los judíos.

12:11b O había abandonado sus tradiciones; en griego dice se había apartado.

12:13a En griego Hosanna, una exclamación de alabanza adaptada de una expresión hebrea que significa «salva ahora».

12:13b Sal 118:25-26; So 3:15.

12:15a En griego hija de Sion.

12:15b Za 9:9.

12:17 En griego y lo habían testificado.

12:19 En griego Miren, el mundo.

Salmos 118:1-18

Nueva Traducción Viviente

118 ¡Den gracias al Señor, porque él es bueno!

    Su fiel amor perdura para siempre.


2 Que todo Israel repita:

    «Su fiel amor perdura para siempre».

3 Que los descendientes de Aarón, los sacerdotes, repitan:

    «Su fiel amor perdura para siempre».

4 Que todos los que temen al Señor repitan:

    «Su fiel amor perdura para siempre».


5 En mi angustia oré al Señor,

    y el Señor me respondió y me liberó.

6 El Señor está de mi parte, por tanto, no temeré.

    ¿Qué me puede hacer un simple mortal?

7 Así es, el Señor está de mi parte; él me ayudará.

    Miraré triunfante a los que me odian.

8 Es mejor refugiarse en el Señor

    que confiar en la gente.

9 Es mejor refugiarse en el Señor

    que confiar en príncipes.


10 Aunque me rodearon naciones hostiles,

    las destruí a todas con la autoridad del Señor.

11 Así fue, me rodearon y me atacaron,

    pero las destruí a todas con la autoridad del Señor.

12 Me rodearon como un enjambre de abejas;

    se enardecieron contra mí como un fuego crepitante;

    pero las destruí a todas con la autoridad del Señor.

13 Mis enemigos hicieron todo lo posible para matarme,

    pero el Señor me rescató.

14 El Señor es mi fuerza y mi canción;

    me ha dado la victoria.

15 Se entonan canciones de alegría y de victoria en el campamento de los justos.

    ¡El fuerte brazo derecho del Señor ha hecho proezas gloriosas!

16 El fuerte brazo derecho del Señor se levanta triunfante.

    ¡El fuerte brazo derecho del Señor ha hecho proezas gloriosas!

17 No moriré, sino que viviré

    para contar lo que hizo el Señor.

18 El Señor me castigó severamente,

    pero no me dejó morir.


Proverbios 15:24-26

Nueva Traducción Viviente

24 Para los sabios, el camino de la vida avanza hacia arriba;

    ellos dejan la tumba[a] atrás.


25 El Señor derriba la casa de los orgullosos,

    pero protege la propiedad de las viudas.


26 El Señor detesta los planes perversos,

    pero se deleita en las palabras puras.


Footnotes

15:24 En hebreo el Seol.

Nueva Traducción Viviente (NTV)

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.


DAB Español, Viernes 22 de Mayo

Día 142, DAB Español, Viernes 22 de Mayo 2 Samuel 1:1-2:11; Juan 12:20-50; Salmos 118:19-29; Proverbios 15:27-28 (Nueva Traducción Viviente ...