Monday, April 20, 2026

DAB Español, Martes 21 de Abril

Día 111, DAB Español, Martes 21 de Abril


Josué 22:21-23:16; Lucas 20:27-47; Salmos 89:14-37; Proverbios 13:17-19 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










Josué 22:21-23:16

Traducción en lenguaje actual

21 Entonces las dos tribus y media respondieron:


22-23 —¡Nuestro Dios es el más poderoso de todos los dioses! ¡Él sabe por qué hicimos esto, y queremos que ustedes lo sepan también! Si hemos levantado este altar por rebeldía, o para apartarnos de Dios, no nos perdonen la vida. Que Dios nos castigue si lo hemos construido para presentar nuestras ofrendas.


24 »Pero no es así. Lo construimos porque teníamos miedo de que algún día los hijos de ustedes les dijeran a los nuestros: “¡Ustedes no tienen nada que ver con el Dios de Israel! 25 Dios dispuso que el río Jordán sirviera como frontera entre ustedes y nosotros, los de Rubén y de Gad. Así que no tienen ustedes nada que ver con Dios”. Entonces los hijos de ustedes podrían obligar a los nuestros a dejar de adorar a Dios.


26 »Por eso levantamos un altar, no para presentar ofrendas, 27 sino como una señal para ustedes y para nosotros, para que nuestros hijos sepan que servimos a nuestro Dios, y que a él presentamos nuestras ofrendas. De esta forma los hijos de ustedes no podrán decirles a los nuestros: “Ustedes no tienen nada que ver con nuestro Dios”.


28 »Si esto ocurriera, pensamos que nuestros hijos podrían responder: “Nuestros antepasados construyeron un altar igual al de Siló para que se vea que nosotros también lo adoramos, y no para presentar ofrendas”. 29 Por cierto que no nos rebelamos contra Dios, ni hemos construido un altar en donde ofrecerle sacrificios, ni queremos reemplazar al que está en Siló.


30 Cuando el sacerdote Finees y los diez jefes escucharon la explicación, quedaron satisfechos. 31 Entonces Finees les dijo:


—Ahora entendemos que ustedes no se estaban rebelando. Dios ha estado actuando entre nosotros, y no nos va a castigar.


32 Después de esto, Finees y los que habían ido con él dejaron a las tribus de Rubén y Gad que estaban en Galaad, y regresaron a Canaán para hablar con los israelitas y darles un informe. 33 A los israelitas les pareció bien la explicación de las otras tribus, y alabaron a Dios. Ya no hablaron de salir a pelear contra las tribus de Rubén y de Gad, ni de destruir sus tierras. 34 Esas tribus le pusieron al altar el nombre de «Testimonio» porque, según dijeron, sería para todos un testimonio de que nuestro Dios es el único Dios.


Josué se despide de su pueblo

23 Hacía mucho tiempo que Dios les había dado paz a los israelitas. Para entonces, Josué ya era viejo, 2 y mandó llamar a todos los líderes israelitas. Y les dijo:


«Yo ya estoy muy viejo. 3 Ustedes han visto todo lo que nuestro Dios ha hecho en favor de ustedes con estas naciones. Dios mismo ha luchado por ustedes. 4 Les he dado a sus tribus todo el territorio que va desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Esto es, la tierra de las naciones que ya hemos conquistado, y también la de las naciones que todavía falta conquistar. 5 Nuestro Dios nos prometió: “Yo haré retroceder a sus enemigos. A medida que ustedes avancen, echaré a sus enemigos y ustedes se apoderarán de esas tierras”. Y cumplirá su promesa: echará a las naciones que todavía están en la tierra. 6 Pero obedezcan fielmente todo lo que está escrito en el libro de la Ley de Moisés. No se olviden de nada.


7 »No se mezclen con la gente de aquí, que todavía vive entre ustedes. No adoren a sus dioses ni los obedezcan. No juren por esos dioses, y ni siquiera mencionen sus nombres. 8 Al contrario, sigan fieles a Dios, como hasta ahora, 9 porque a medida que ustedes avanzaban él expulsó a naciones grandes y poderosas. Nadie ha podido hacerles frente. 10 Uno solo de ustedes puede hacer huir a mil enemigos, porque tal como lo prometió, nuestro Dios pelea por ustedes.


11 »Pero sólo a Dios deben amar, ¡sólo él es nuestro Dios! 12 Manténganse fieles a él. No se mezclen con las naciones que todavía viven allí, ni se casen con su gente. 13 De lo contrario, Dios no expulsará a estas naciones de delante de ustedes, sino que serán como una red o una trampa que los hará caer. Dios los usará como un látigo sobre las espaldas de ustedes, y como espinas en sus ojos. Y esto seguirá así, hasta que no quede ninguno de ustedes en esta tierra buena que nuestro Dios nos ha dado.


14 »Pronto moriré, como todo el mundo. Ustedes saben en su corazón que nuestro Dios no ha dejado de cumplir nada de todo lo bueno que nos prometió. Todo lo que prometió se ha hecho realidad. 15-16 Pero así como ha cumplido con todo lo bueno que les prometió, también cumplirá en castigarlos si lo desobedecen. Dios hizo un trato con ustedes, y espera que lo cumplan. Si ustedes no le son fieles, sino que adoran a otros dioses, él se enojará y los castigará hasta que no quede uno solo de ustedes en esta buena tierra que nuestro Dios nos ha dado».


Lucas 20:27-47

Traducción en lenguaje actual

Los saduceos hablan con Jesús

27 Después, unos saduceos fueron a ver a Jesús. Como ellos no creían que los muertos pueden volver a vivir, 28 le preguntaron:


—Maestro, Moisés escribió que, si un hombre muere sin tener hijos con su esposa, el hermano de ese hombre debe casarse con esa mujer y tener hijos con ella. De acuerdo con la ley, esos hijos son del hermano muerto y llevan su nombre.


29 »Pues bien, aquí vivían siete hermanos. El hermano mayor se casó y, tiempo más tarde, murió sin tener hijos. 30 El segundo hermano se casó con la misma mujer, pero tiempo después también él murió sin tener hijos. 31 Lo mismo sucedió con el tercer hermano y con el resto de los siete hermanos. 32 El tiempo pasó y la mujer también murió.


33 »Ahora bien, cuando Dios haga que todos los muertos vuelvan a vivir, ¿de quién será esposa esta mujer, si estuvo casada con los siete?


34 Jesús contestó:


—Ahora los hombres y las mujeres se casan. 35 Pero Dios decidirá quiénes merecen volver a vivir. Cuando eso suceda, nadie se casará 36 ni morirá. Todos serán como los ángeles, y por haber vuelto a vivir serán hijos de Dios. 37 Hasta Moisés mismo nos demuestra que los muertos vuelven a vivir. En la historia del arbusto que ardía,[a] Moisés dijo que Dios es el Dios de sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. 38 Con eso, Moisés estaba demostrando que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para Dios todos ellos están vivos.[b]


39 Algunos maestros de la Ley que estaban allí dijeron:


—¡Maestro, diste una buena respuesta!


40 Después de esto, ya nadie se atrevía a hacerle más preguntas.


La pregunta acerca del Mesías

41 Jesús preguntó a los que estaban allí:


—¿Por qué dice la gente que el Mesías será un descendiente del rey David? 42 Si en el libro de los Salmos el mismo David dice:


“Dios le dijo a mi Señor el Mesías:

‘Siéntate a la derecha de mi trono,

43 hasta que yo derrote a tus enemigos.’”


44 »Si David llama Señor al Mesías, ¿cómo puede ser el Mesías descendiente de David?


Advertencia

45 Delante de toda la gente, Jesús les dijo a sus discípulos:


46 —¡Cuídense de los maestros de la Ley! A ellos les gusta vestir como gente importante, y que los saluden en el mercado con mucho respeto. Cuando van a una fiesta o a la sinagoga, les gusta ocupar los mejores puestos. 47 Ellos les quitan a las viudas sus casas, y luego hacen oraciones muy largas para que todos piensen que son gente buena. Pero Dios los castigará más duro que a los demás.


Footnotes

Lucas 20:37 Véase Éxodo 3.1-6.

Lucas 20:38 Jesús dice que si Dios es adorado por Abraham, Isaac y Jacob, ellos deben estar con vida, porque Dios es Dios de los que están vivos.

Salmos 89:14-37

Traducción en lenguaje actual

14 Tú gobiernas con justicia y rectitud,

pero sobre todas las cosas,

nos demuestras tu constante amor.

15-16 Dios mío,

tú bendices y das honra

al pueblo que te alaba,

que acepta tu dirección

y se alegra en tu justicia.

17 De ti recibimos grandeza y poder;

por tu bondad aumentas nuestra fuerza.

18 Dios de Israel,

tú eres nuestro rey

y nos das tu protección.


19-20 Una vez hablaste con nosotros,

que somos tu pueblo fiel,

y nos dijiste:


«En mi pueblo hay un valiente;

es el mejor de todos los jóvenes.

Es David, mi servidor.

Yo le he brindado mi ayuda

y le he dado el más alto honor:

¡lo he declarado rey de Israel!

21 Con mi brazo poderoso

lo sostendré y le daré fuerzas.

22 Sus enemigos no podrán vencerlo,

ni lo dominarán los malvados.

23 Yo destruiré a sus enemigos,

y acabaré con quienes lo odian;

¡los borraré de su vista!

24 Mi amor por él

siempre será el mismo,

y yo aumentaré su poder.

25 Su dominio se extenderá

del mar Mediterráneo a la Mesopotamia.

26 Él me dirá:

“Tú eres mi Padre y me proteges;

eres mi Dios y salvador”.

27 Yo le concederé los derechos

que merece todo hijo mayor:

lo pondré por encima

de todos los reyes del mundo.

28 Mi amor por él nunca cambiará,

ni faltaré a la promesa que le hice.

29 Mientras el cielo exista,

siempre lo mantendré en el trono;

lo mismo haré con sus descendientes

que reinarán en su lugar.

30 Pero si ellos no cumplen

con mis leyes y enseñanzas,

31 sino que se burlan de ellas,

32 castigaré su maldad

y les daré su merecido.


33 »Sin embargo, mi amor por David

siempre será el mismo.

34 Jamás faltaré a mi pacto;

siempre le cumpliré mis promesas.


35 »A David le hice una promesa,

y juro por mí mismo que la cumpliré.

36-37 Siempre reinará en su lugar

uno de sus descendientes.

Mientras el sol y la luna existan,

su reinado permanecerá».


Proverbios 13:17-19

Traducción en lenguaje actual

17 El mensajero malvado

te mete en problemas;

el buen mensajero

te saca de ellos.


18 Si no aprecias la disciplina,

te esperan la pobreza y la deshonra;

si aceptas que se te corrija,

recibirás grandes honores.


19 ¡Cómo nos alegramos

cuando se cumplen nuestros deseos!

¡Y cómo le cuesta trabajo al necio

apartarse del mal!


Traducción en lenguaje actual (TLA)

Copyright © 2000 by United Bible Societies


Sunday, April 19, 2026

DAB Español, Lunes 20 de Abril

Día 110, DAB Español, Lunes 20 de Abril


Josué 21:1-22:20; Lucas 20:1-26; Salmos 89:1-13; Proverbios 13:15-16 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










Josué 21:1-22:20

Traducción en lenguaje actual

Las ciudades de los levitas

21 1-2 Los israelitas estaban acampando cerca de la ciudad de Siló, en la tierra de Canaán. Un día, los jefes de los grupos familiares de la tribu de Leví fueron a hablar con los jefes de las otras tribus, con Josué y con el sacerdote Eleazar. Les dijeron: «Por medio de Moisés, Dios ordenó que se nos dieran ciudades para que viviéramos en ellas, y también campos de pastoreo para nuestros ganados».


3 Así que, de acuerdo con ese mandato de Dios, los israelitas dieron a la tribu de Leví algunas de sus ciudades y campos de pastoreo.


4 Primero, se asignaron ciudades al grupo familiar de Quehat. A las familias quehatitas que descendían del sacerdote Aarón se les asignaron trece ciudades dentro de los territorios de Judá, Simeón y Benjamín. 5 Los otros quehatitas recibieron diez ciudades dentro de los territorios de Efraín, Dan y Manasés Occidental.[a]


6 El grupo familiar de Guersón recibió trece ciudades de los territorios de Isacar, Aser, Neftalí y Manasés Oriental.[b]


7 El grupo familiar de Merarí recibió doce ciudades de las pertenecientes a Rubén, a Gad y a Zabulón.


8 Los israelitas asignaron a los de la tribu de Leví estas ciudades y sus campos de pastoreo por medio de un sorteo, de acuerdo con el mandato que Dios le había dado a Moisés.


9-10 En el primer sorteo, algunas de las familias quehatitas recibieron ciudades en los territorios de las tribus de Judá y de Simeón: 11 En la región montañosa de Judá les dieron la ciudad de Arbá, que es Hebrón. Arbá era padre de Anac. También se les entregaron los campos de pastoreo alrededor de la ciudad, 12 pero no así las tierras y aldeas, porque ya se las habían dado a Caleb hijo de Jefuné.


13 Además de Hebrón, que era una de las ciudades de refugio para quienes mataran sin intención, los descendientes de Leví recibieron las siguientes ciudades: Libná, 14 Jatir, Estemoa, 15 Holón, Debir, 16 Ain, Jutá y Bet-semes, junto con sus campos de pastoreo. Estas nueve ciudades quedaban dentro de los territorios de Judá y de Simeón. 17 En los territorios de Benjamín se les asignaron cuatro ciudades: Gabaón, Gueba, 18 Anatot y Almón, junto con sus campos de pastoreo. 19 En total, a los sacerdotes, descendientes de Aarón, se les entregaron trece[c] ciudades con sus campos de pastoreo. 20 A las otras familias quehatitas se les asignaron cuatro ciudades dentro del territorio de la tribu de Efraín. 21 Una de ellas, Siquem, estaba en las montañas y era una ciudad de refugio. Las otras tres eran: Guézer, 22 Quibsaim y Bet-horón. 23 De la tribu de Dan recibieron cuatro ciudades: Eltequé, Guibetón, 24 Aialón y Gat-rimón, cada una con sus campos de pastoreo. 25 Del territorio de Manasés Occidental recibieron dos ciudades: Taanac y Gat-rimón. 26 En total estas familias quehatitas recibieron diez ciudades, cada una con sus propios campos de pastoreo.


27 A las familias del grupo familiar de Guersón, descendiente de Leví, se les asignaron dos ciudades dentro del territorio de Manasés Oriental. En la región de Basán recibieron Beeterá y Golán, que era una ciudad de refugio. 28 Del territorio del grupo familiar de Isacar recibieron cuatro ciudades: Quisión, Daberat, 29 Jarmut y En-ganim. 30 Del territorio de la tribu de Aser recibieron otras cuatro ciudades: Misael, Abdón, 31 Helcat y Rehob. 32 Del territorio de la tribu de Neftalí recibieron tres ciudades: Hamot-dor, Cartán y Quedes, en la región de Galilea. 33 En total, las familias del grupo familiar de Guersón recibieron trece ciudades con sus correspondientes campos de pastoreo.


34 Al resto de los descendientes de Leví, es decir, al grupo familiar de Merarí, se les asignaron cuatro ciudades en el territorio de la tribu de Zabulón: Jocneam, Carta, 35 Dimná y Nahalal. 36 Del territorio de la tribu de Rubén se les asignaron otras cuatro ciudades: Béser, Jahas, 37 Cademot y Mefáat. 38-39 Del territorio de la tribu de Gad recibieron también cuatro ciudades: Mahanaim, Hesbón, Jazer y Ramot, en la región de Galaad, que era ciudad de refugio. 40 En total el grupo familiar de Merarí recibió doce ciudades con sus respectivos campos de pastoreo. 41 Dentro del territorio israelita, los de la tribu de Leví recibieron en total cuarenta y ocho ciudades con sus correspondientes campos de pastoreo. 42 Estos campos estaban ubicados alrededor de cada una de las ciudades.


Dios cumple sus promesas

43 Así fue como Dios entregó a los israelitas toda la tierra que bajo juramento ya había prometido darles. Ellos se instalaron y vivieron allí. 44 Dios también les había prometido que vivirían en paz, y lo cumplió. Les dio la victoria sobre todos sus enemigos, y ninguno pudo hacerles frente. 45 Dios cumplió con todas las promesas que les había hecho a los israelitas; no dejó de cumplir ninguna de ellas.


Las tribus que regresan a su territorio

22 Después que Josué repartió la tierra, mandó llamar a las tribus de Rubén, Gad y Manasés Oriental, 2 y les dijo:


«Ustedes obedecieron todas las órdenes que recibieron de Moisés, y también han obedecido las mías. 3 Han tenido mucho cuidado de obedecer todos los mandamientos de nuestro Dios, y siempre han estado al lado de sus hermanos israelitas para ayudarlos. 4 Ahora ellos tienen paz, tal como se lo prometió nuestro Dios. Pueden regresar a los territorios que conquistaron al este del río Jordán, a las tierras que Moisés les dio. 5 Pero no se olviden de cumplir sus órdenes. Amen a Dios y hagan lo que él quiere. Obedezcan todos sus mandatos y manténganse fieles a él. Sírvanle de todo corazón y con todas sus fuerzas.


6-9 »Ustedes regresan ahora con muchas riquezas. Les han quitado a sus enemigos vacas, ovejas, oro, plata, bronce, hierro y gran cantidad de ropa. Compartan todo eso con sus familiares.


»Le pido a Dios que los bendiga y los trate bien. Pueden regresar a sus tierras».


Las tribus de Rubén y de Gad dejaron a los demás israelitas en Siló, en la región de Canaán, y regresaron a sus territorios. Se fueron a la región de Galaad, que habían conquistado por una orden de Dios recibida a través de Moisés. Moisés ya le había asignado tierras a media tribu de Manasés en Basán, al este del río Jordán.


Josué, por su parte, le asignó tierras a la otra mitad de Manasés, al oeste del Jordán, por lo que ellos se quedaron en Siló con el resto de los israelitas.


El altar al este del Jordán

10 Cuando las tribus de Rubén, Gad y Manasés Oriental llegaron a la región del Jordán, antes de cruzar el río levantaron un gran altar. 11 Los demás israelitas se enteraron de que esas tribus habían levantado un altar en territorio israelita, en la frontera de Canaán sobre la ribera oeste del río Jordán. 12 En cuanto lo supieron, todos los soldados en Siló se reunieron para ir a pelear contra las otras dos tribus y media. 13 Pero antes enviaron a Finees, hijo del sacerdote Eleazar, para hablar con las tribus de Rubén, Gad y Manasés Oriental, que estaban en Galaad. 14 Con él iban también diez jefes de grupos familiares, uno por cada tribu israelita. 15 Al llegar a la tierra de Galaad, en donde estaban las dos tribus y media, 16 hablaron con ellos de parte de todo el pueblo de Dios, y les dijeron:


—¿Por qué han traicionado al Dios de Israel? ¿Por qué han levantado este altar en rebeldía contra Dios? 17 ¿Se acuerdan del pecado que cometimos en Peor, y de la terrible enfermedad con que Dios nos castigó? Todavía estamos sufriendo las consecuencias, 18 ¿y ahora van a dejar de obedecerle? ¿No se dan cuenta de que, si hoy se ponen ustedes rebeldes, mañana Dios castigará a todos los israelitas?


19 »Si les parece que en el territorio que les ha tocado no pueden adorar a Dios, vengan al lugar que Dios ha elegido para adorarlo. Busquen un lugar en nuestro territorio donde puedan establecerse, pero no se rebelen contra Dios. Si se apartan de él, también nosotros resultaremos culpables. Así que no levanten otro altar aparte del altar de nuestro Dios. 20 No se olviden nunca del caso de Acán, hijo de Zérah, que se guardó algo que debía haber destruido, y todo el pueblo israelita fue castigado. ¡Acán no fue el único que murió por su pecado!


Footnotes

Josué 21:5 Manasés Occidental: Se denomina así a la media tribu de Manasés que se estableció al oeste del río Jordán.

Josué 21:6 Manasés Oriental: Se denomina así a la media tribu de Manasés que se estableció al este del río Jordán.

Josué 21:19 Trece: Así en el texto hebreo. Las ciudades mencionadas son doce. Véanse vv. 13-16.

Lucas 20:1-26

Traducción en lenguaje actual

La autoridad de Jesús

20 Jesús estaba en el templo enseñando a la gente y anunciando las buenas noticias. Los sacerdotes principales, los maestros de la Ley y los líderes del país se acercaron 2 y le preguntaron:


—¿Quién te dio autoridad para hacer todo esto?


3 Jesús les contestó:


—Yo también voy a preguntarles algo: 4 ¿Quién le dio autoridad a Juan el Bautista para bautizar? ¿Dios, o alguna otra persona?


5 Ellos comenzaron a discutir, y se decían unos a otros: «Si contestamos que fue Dios quien le dio autoridad a Juan, Jesús nos preguntará por qué no le creímos. 6 Y si decimos que fue un ser humano, la gente nos matará a pedradas, porque creen que Juan era un profeta enviado por Dios.» 7 Entonces respondieron:


—No sabemos quién le dio autoridad a Juan.


8 Jesús les dijo:


—Pues yo tampoco les diré quién me da autoridad para hacer todo esto.


La viña alquilada

9 Jesús le puso a la gente este ejemplo:


«El dueño de un terreno sembró una viña, luego la alquiló y se fue de viaje por largo tiempo. 10 Cuando llegó la época de la cosecha, envió a un sirviente para pedir la parte que le correspondía. Pero los hombres que alquilaron la viña golpearon al sirviente y lo enviaron con las manos vacías.


11 »El dueño envió a otro sirviente, pero también a éste lo golpearon, lo insultaron y lo enviaron sin nada. 12 Luego envió a otro, y a éste también lo hirieron y lo echaron fuera de la viña.


13 »Finalmente, el dueño se puso a pensar: “¿Qué puedo hacer?” Y se dijo: “Ya sé; enviaré a mi hijo que tanto quiero. Estoy seguro que a él sí lo respetarán.”


14 »Cuando aquellos hombres vieron que había llegado el hijo del dueño, se dijeron unos a otros: “Este muchacho es el que recibirá la viña cuando el dueño muera. Vamos a matarlo; así nos quedaremos con el terreno.”


15 »Entonces agarraron al muchacho, lo sacaron del terreno y lo mataron.»


Después Jesús preguntó:


—¿Qué piensan ustedes que hará el dueño con aquellos hombres? 16 Seguramente, cuando regrese, los matará y luego entregará la viña a otras personas.


Cuando la gente oyó eso, dijo:


—¡Eso, jamás!


17 Jesús miró a todos y les dijo:


—Entonces, cuando la Biblia dice:


“La piedra que rechazaron

los constructores del templo

es ahora la piedra principal”,


»¿qué quiso decir con eso? 18 Porque todo el que caiga sobre esa piedra quedará hecho pedazos. Y si la piedra cae sobre alguien, lo dejará hecho polvo.»


19 Los sacerdotes principales y los maestros de la Ley se dieron cuenta de que Jesús los estaba comparando con los hombres malos que alquilaron la viña. Entonces quisieron apresar a Jesús en ese mismo instante, pero no se atrevieron porque le tenían miedo a la gente.


Una trampa para Jesús

20 Los enemigos de Jesús querían arrestarlo y entregarlo al gobernador romano. Pero, como no tenían de qué acusarlo, enviaron a unos espías para que se hicieran pasar por personas buenas y vigilaran en qué momento Jesús decía algo malo.


21 Los espías le dijeron a Jesús:


—Maestro, sabemos que siempre dices la verdad. Tú enseñas que todos deben obedecer a Dios, y tratas a todos por igual. 22 Por eso te preguntamos: ¿Está bien que paguemos impuestos al emperador de Roma, o no?


23 Como Jesús sabía que ellos querían ponerle una trampa, les respondió:


24 —Muéstrenme una moneda. ¿De quién es la imagen que está en la moneda? ¿De quién es el nombre que tiene escrito?


Ellos contestaron:


—Del emperador de Roma.


25 Jesús les dijo:


—Pues denle al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.


26 Los espías no lograron que Jesús cayera en la trampa. Quedaron sorprendidos por su respuesta y no supieron decir nada más.


Salmos 89:1-13

Traducción en lenguaje actual

Dios hace un pacto con David

SALMO 89 (88)

Himno de Etán el ezraíta.

89 1-2 Dios mío,

siempre alabaré tu gran amor,

que nunca cambia;

siempre hablaré de tu fidelidad,

¡tan firme como el cielo!


3 Tú hiciste un pacto con David,

el rey que tú elegiste;

le prometiste bajo juramento:

4 «Cuando hayas muerto,

uno de tus descendientes

reinará siempre en tu lugar».


5-7 Dios mío,

los cielos te alaban

por tus grandes hechos;

todos los ángeles del cielo

hablan de tu fidelidad

y sólo a ti te honran.

Eres un Dios incomparable;

¡eres grande y maravilloso

entre los dioses!


8 Señor y Dios del universo,

¡no hay Dios como tú,

tan fiel y poderoso!

9 Tú dominas el mar embravecido,

y calmas sus olas agitadas.

10 Aplastaste al monstruo del mar,

y con tu brazo poderoso

derrotaste a tus enemigos.

11 Tuyo es el cielo,

tuya es también la tierra;

tú creaste el mundo

y todo lo que hay en él.

12 Tú creaste el norte y el sur;

los montes Tabor y Hermón

te alaban con alegría.

13 Muy grande es tu poder

para realizar grandes hazañas;

¡levantas la mano derecha

en señal de victoria!


Proverbios 13:15-16

Traducción en lenguaje actual

15 El que da buenos consejos

se gana el aprecio de todos,

pero el que da malos consejos

acabará en la ruina.


16 El sabio piensa bien lo que hace;

el tonto deja ver su estupidez.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

Copyright © 2000 by United Bible Societies


DAB Español, Domingo 19 de Abril

Día 109, DAB Español, Domingo 19 de Abril


Josué 19:1-20:9; Lucas 19:28-48; Salmos 88; Proverbios 13:12-14 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










Josué 19-20

Traducción en lenguaje actual

Territorios de la tribu de Simeón

19 El segundo territorio sorteado fue para los grupos familiares de la tribu de Simeón. Sus tierras quedaban dentro del territorio de la tribu de Judá. 2 Comprendía las ciudades de Beerseba, Moladá, Sebá, 3 Hasar-sual, Balá, Ésem, 4 Eltolad, Betul, Hormá, 5 Siclag, Bet-marcabot, Hasar-susá, 6 Bet-lebaot y Saruhén. Eran trece[a] ciudades con sus aldeas.


7 También recibieron las ciudades de En-rimón, Éter y Asán, con sus aldeas. 8 Este territorio comprendía todas las ciudades y aldeas en el sur, hasta la ciudad de Ramá en el desierto del sur. 9 Josué le había dado a la tribu de Judá más territorio del que necesitaba, así que le entregó parte de sus tierras a la tribu de Simeón.


Territorio de la tribu de Zabulón

10 El tercer territorio sorteado fue para los grupos familiares de la tribu de Zabulón. El territorio que recibieron llegaba al sur, hasta Sarid. 11 De allí la frontera seguía hacia el oeste hasta Maralá, pasando por Dabéset y el arroyo que está al este de Jocneam. 12 Al este de Sarid, la frontera llegaba hasta Quislot-tabor; de allí seguía a Daberat, y luego subía hasta Jafía. 13 Siguiendo hacia el este, llegaba a Gat-héfer, pasaba por Itá-casín, dando luego la vuelta por Nea hasta Rimón. 14 En el norte, la frontera daba la vuelta hasta Hanatón, y terminaba en el valle de Jefté-el. 15-16 Este territorio que recibió la tribu de Zabulón incluía doce ciudades con sus aldeas. Entre ellas estaban Catat, Nahalal, Simrón, Idalá y Belén.


Territorio de la tribu de Isacar

17 El cuarto territorio sorteado fue para los grupos familiares de la tribu de Isacar. 18 Comprendía las ciudades de Jezreel, Quesulot, Sunem, 19 Hafaraim, Sihón, Anaharat, 20 Rabit, Quisión, Ebes, 21 Rémet, En-ganim, En-hadá y Bet-pasés. 22 En el norte, su frontera hacia el este iba desde el monte Tabor hasta el río Jordán, pasando por las ciudades de Sahasimá y Bet-semes. 23 Todo este territorio, incluyendo las dieciséis ciudades con sus aldeas, pertenecía a la tribu de Isacar.


Territorio de la tribu de Aser

24 El quinto territorio sorteado fue para los grupos familiares de la tribu de Aser. 25 Al sur, la frontera iba desde la ciudad de Helcat hacia el oeste, incluyendo las ciudades de Halí, Beten, Acsaf, 26 Alamélec, Amad y Misal. La frontera oeste era el monte Carmelo y Sihor-libnat. 27 Al este, la frontera partía de Helcat hacia el norte, hasta Bet-dagón. Luego de pasar por el territorio de la tribu de Zabulón, seguía por el valle de Jefté-el hasta Bet-émec y Neiel. Después pasaba por Cabul, 28 Abdón, Ebrón, Rehob, Hamón y Caná, terminando en Sidón. 29 De allí giraba hacia Ramá, llegaba hasta el fuerte de Tiro, continuaba por Hosá y terminaba en el mar Mediterráneo. Comprendía también a Mahaleb, a Aczib, 30-31 a Umá, a Afec y a Rehob. Estas veintidós ciudades con sus aldeas estaban comprendidas dentro del territorio que recibió la tribu de Aser.


Territorio de la tribu de Neftalí

32 El sexto territorio sorteado fue para los grupos familiares de la tribu de Neftalí. 33 La frontera norte iba desde la ciudad de Hélef, pasando por el roble cercano a Saanamim, seguía por las ciudades de Adamí-néqueb y Jabneel hasta Lacum, y terminaba en el río Jordán. 34 La frontera sur comenzaba en el Jordán; llegaba, por el oeste, hasta la ciudad de Aznot-tabor. Allí giraba al norte y seguía por la frontera de la tribu de Zabulón, hasta la ciudad de Hucoc. Después seguía hacia el oeste, siempre bordeando la frontera de Zabulón. Al oeste, su frontera daba con el territorio de la tribu de Aser, y al este, con el río Jordán. 35 Las ciudades fortificadas eran Sidim, Ser, Hamat, Racat, Quinéret, 36 Adamá, Ramá, Hasor, 37 Quedes, Edrei, En-hasor, 38-39 Irón, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes. En total había diecinueve[b] ciudades con sus aldeas en el territorio entregado a la tribu de Neftalí.


Territorio de la tribu de Dan

40 El séptimo territorio sorteado fue para los grupos familiares de la tribu de Dan. 41 Comprendía las ciudades de Sorá, Estaol, Ir-semes, 42 Saalbim, Aialón, Jetlá, 43 Elón, Timnat, Ecrón, 44 Eltequé, Guibetón, Baalat, 45 Jehúd, Bené-berac, Gat-rimón, 46 Mejarcón y Racón, junto con la región frente a Jope. 47-48 Todas estas ciudades y sus aldeas pertenecían a la tribu de Dan. Más tarde los de Dan perdieron sus tierras, así que fueron al norte y atacaron la ciudad de Lésem. Mataron a toda la gente que allí vivía, y se apoderaron de la ciudad. A la ciudad le cambiaron el nombre y la llamaron Dan, en honor de su antepasado.


Territorio asignado a Josué

49 Cuando los israelitas terminaron de repartir la tierra, le dieron su parte a Josué. 50 Por orden de Dios le dieron la ciudad que Josué había pedido, es decir, Timnat-sérah, en la región montañosa de la tribu de Efraín. Josué reconstruyó la ciudad y vivió allí.


51 Josué, el sacerdote Eleazar y los jefes de los grupos familiares consultaron a Dios antes de hacer el sorteo de cada uno de estos territorios. Para esto se reunieron a la entrada del santuario, en Siló. Y así terminó el reparto de los territorios.


Las ciudades de refugio

20 Después de esto Dios le dijo a Josué:


2 «Recuérdales a los israelitas que deben elegir algunas ciudades que servirán de refugio. Ya les había hablado de esto por medio de Moisés. 3 Cualquiera que, sin querer, mate a otra persona, podrá refugiarse en esas ciudades y así escapar de los parientes del muerto que quieran vengarse. 4 Al llegar a una de estas ciudades, se presentará ante las autoridades que se reúnen a la entrada de la ciudad, y les explicará lo que pasó. Ellos entonces lo dejarán entrar y le asignarán un lugar donde pueda quedarse a vivir. 5 Si los que buscan vengarse lo siguen hasta allí, las autoridades de la ciudad no se lo entregarán. Tienen que protegerlo, porque dio muerte a otro por accidente y no porque fueran enemigos. 6 El que buscó refugio tendrá que ser juzgado públicamente y se quedará en esa ciudad hasta que haya fallecido el jefe de los sacerdotes que lo juzgó. Sólo entonces podrá volver a su propia casa en la ciudad de donde huyó».


7 Los israelitas eligieron las siguientes ciudades:


Quedes, en Galilea, en las montañas de la tribu de Neftalí.


Siquem, en las montañas de la tribu de Efraín.


Hebrón, en las montañas de la tribu de Judá.


8 Béser, de la tribu de Rubén, en la meseta del desierto que está al este de Jericó, al otro lado del río Jordán.


Ramot, de la tribu de Gad, en la región de Galaad.


Golán, de la tribu de Manasés, en la región de Basán.


9 Estas ciudades de refugio fueron elegidas para todos los israelitas, y también para los extranjeros que vivieran con ellos. Cualquier persona que matara a otra sin querer, podía refugiarse allí. De esa manera el pariente más cercano del muerto no podía vengarse, y el que buscó refugio tenía derecho a ser juzgado públicamente.


Footnotes

Josué 19:6 Trece: Así en el texto hebreo. Las ciudades mencionadas son catorce.

Josué 19:38 Diecinueve: Así en el texto hebreo. Las ciudades mencionadas son dieciséis.

Lucas 19:28-48

Traducción en lenguaje actual

Jesús entra en Jerusalén

28 Jesús terminó de hablar y siguió su camino hacia Jerusalén. 29 Cuando llegó cerca de los pueblos de Betfagé y Betania, se detuvo junto al Monte de los Olivos. Allí les dijo a dos de sus discípulos: 30 «Vayan al pueblo que está allá. Tan pronto entren, van a encontrar un burro atado. Nadie ha montado antes ese burro. Desátenlo y tráiganlo. 31 Si alguien les pregunta por qué lo desatan, respondan: “El Señor lo necesita.”»


32 Los dos discípulos fueron al pueblo y encontraron el burro, tal como Jesús les había dicho. 33 Cuando estaban desatándolo, los dueños preguntaron:


—¿Por qué desatan el burro?


34 Ellos contestaron:


—El Señor lo necesita.


35 Luego se llevaron el burro, pusieron sus mantos sobre él, y ayudaron a Jesús para que se montara.


36 Jesús se dirigió a Jerusalén, y muchas personas empezaron a extender sus mantos en el camino por donde él iba a pasar. 37 Cuando llegaron cerca del Monte de los Olivos y empezaron a bajar a Jerusalén, todos los seguidores de Jesús se alegraron mucho. Todos gritaban y alababan a Dios por los milagros que Jesús había hecho, y que ellos habían visto. 38 Decían:


«¡Bendito el rey

que viene en el nombre de Dios!


¡Que haya paz en el cielo!


¡Que todos reconozcan

el poder de Dios!»


39 Entre la gente había también unos fariseos, y le dijeron a Jesús:


—¡Maestro, reprende a tus discípulos!


40 Jesús les contestó:


—Les aseguro que si ellos se callan, las piedras gritarán.


41 Cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y vio la ciudad, lloró 42 y dijo:


«¡Habitantes de Jerusalén! ¡Cómo me gustaría que hoy ustedes pudieran entender lo que significa vivir en paz! Pero no, ustedes son incapaces de comprenderlo. 43 Llegará el momento en que sus enemigos vendrán, y harán rampas alrededor de la ciudad para atacarla por todos lados. 44 La destruirán por completo, y no dejarán en pie una sola pared. Todos ustedes morirán, y sufrirán todo esto, porque no quisieron reconocer que Dios me envió a salvarlos.»


Jesús y los comerciantes del templo

45 Cuando Jesús entró en la ciudad de Jerusalén, fue al templo y comenzó a sacar a todos los vendedores que allí estaban, 46 y les dijo: «Dios dice en la Biblia: “Mi casa será una casa de oración”; ¡pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones!»


47 Jesús iba al templo todos los días para enseñar. Los sacerdotes principales, los maestros de la Ley y los líderes del pueblo planeaban cómo matarlo; 48 pero no podían hacer nada contra él, pues la gente quería escuchar sus enseñanzas.


Salmos 88

Traducción en lenguaje actual

Dios mío, no me dejes solo

SALMO 88 (87)

Himno de la Escuela de música de Coré, compuesto por Hemán el ezraíta. Instrucciones para el director del coro: Este himno deberá cantarse como un lamento.

88 Dios mío,

tú eres mi salvador;

día y noche pido tu ayuda.

2 Permite que mi oración

llegue a tu presencia;

¡presta atención a mis ruegos!

3 Sufro tantas calamidades

que estoy al borde de la muerte.

4-5 ¡Parece que ya no tengo remedio!

¡Hasta hay quienes me dan por muerto!

Parezco un cadáver ya enterrado,

al que nadie toma en cuenta

porque la muerte se lo llevó.

6 Es como si estuviera

en el barranco más oscuro.


7 El golpe de tu furia

ha caído sobre mí;

es como una inmensa ola

que me ha hecho naufragar.

8 Por ti he perdido a mis amigos;

me consideran repugnante.

Es como si estuviera preso

y no encontrara la salida.

9 Es tan grande mi tristeza

que se llenan de lágrimas mis ojos.


Hacia ti, Dios mío, tiendo los brazos,

y te llamo a todas horas.

10 Si realizas un milagro,

¿te darán gracias los muertos?

¡Claro que no!

11 Allá en el sepulcro,

donde termina la vida,

no hay quien hable de tu amor

ni de tu fidelidad.

12 Allá en las tinieblas,

donde todo se olvida,

nadie sabe de tus milagros

ni de tus actos de justicia.


13-14 Dios mío,

todas las mañanas

te busco en oración;

¡yo te ruego que me ayudes!

¿Por qué me rechazas?

¿Por qué me das la espalda?

15 Desde que era joven

he sufrido mucho;

¡he estado a punto de morir!

Soy víctima de tus castigos,

¡y ya no puedo más!

16-17 Sobre mí recayó tu enojo;

me tienes derrotado;

tus ataques me rodean a todas horas

y me tienen cercado por completo,

como las olas del mar.

18 Por ti ya no tengo amigos;

me he quedado sin familia.

¡Ya sólo me queda

esta terrible oscuridad!


Proverbios 13:12-14

Traducción en lenguaje actual

12 ¡Qué tristeza da

que los deseos no se cumplan!

¡Y cómo nos llena de alegría

ver cumplidos nuestros deseos!


13 Si te burlas de una orden,

tendrás tu merecido;

si la obedeces,

tendrás tu recompensa.


14 Las enseñanzas del sabio

son una fuente de vida

y pueden salvarte de la muerte.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

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DAB Español, Martes 21 de Abril

Día 111, DAB Español, Martes 21 de Abril Josué 22:21-23:16; Lucas 20:27-47; Salmos 89:14-37; Proverbios 13:17-19 (Traducción en lenguaje act...