Friday, March 6, 2026

DAB Español, Sábado 07 de Marzo

Día 067, DAB Español, Sábado 07 de Marzo


Números 8:1-9:23; Marcos 13:14-37; Salmos 50; Proverbios 10:29-30 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










Números 8-9

La Palabra (Hispanoamérica)

8 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


2 — Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas del candelabro, haz que sus siete lámparas alumbren hacia la parte delantera del mismo.


3 Aarón lo hizo así: encendió las lámparas hacia la parte delantera del candelabro, como el Señor había mandado a Moisés. 4 El candelabro estaba hecho de oro labrado a martillo; desde la peana hasta las flores que lo adornaban, todo se labró a martillo. Se hizo conforme al modelo que el Señor había mostrado a Moisés en una visión.


5 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


6 — Separa a los levitas de en medio de los israelitas y haz que se purifiquen. 7 El ritual de purificación será como sigue: rocía sobre ellos el agua de la purificación, haz que se afeiten todo el cuerpo y que laven sus vestidos, quedando así purificados. 8 Que tomen un novillo con la correspondiente ofrenda de cereal —flor de harina amasada con aceite—; por tu parte, tomarás otro novillo como ofrenda de purificación. 9 Harás que los levitas vengan ante la Tienda del encuentro, reunirás a toda la comunidad israelita 10 y, una vez que todos los levitas estén en presencia del Señor, haz que los israelitas pongan sus manos sobre ellos. 11 Entonces Aarón presentará los levitas al Señor mediante el rito de la elevación para que, como ofrenda de los israelitas, se dediquen al servicio del Señor. 12 Los levitas pondrán entonces sus manos sobre la cabeza de los novillos, de los cuales uno será ofrecido como ofrenda de purificación, y el otro como holocausto en honor del Señor, para hacer expiación por los levitas.


13 Pondrás a los levitas bajo la vigilancia de Aarón y de sus hijos, y los presentarás en ofrenda al Señor mediante el rito de la elevación. 14 Separarás así a los levitas del resto de Israel y serán míos. 15 Así pues, una vez que los levitas hayan sido purificados y presentados como ofrenda al Señor mediante el rito de la elevación, quedarán cualificados para oficiar en la Tienda del encuentro. 16 Porque ellos me han sido dados, verdaderamente dados separándolos de entre los israelitas; los he reservado para mí en sustitución de todo primer nacido, en lugar de todo primogénito israelita. 17 Porque mío es todo primogénito israelita, así de personas como de animales; yo los consagré para mí desde el día que herí a los primogénitos egipcios. 18 Ahora, pues, me reservo a los levitas en sustitución de todos los primogénitos de Israel; 19 asigno formalmente los levitas a Aarón y a sus descendientes para que oficien en la Tienda del encuentro de parte de los israelitas y para que hagan expiación por ellos. De este modo no tendrán los israelitas que entrar en el santuario y ningún castigo se abatirá sobre ellos.


20 Moisés, Aarón y toda la comunidad israelita cumplieron puntualmente todo lo que mandó el Señor a Moisés acerca de los levitas. 21 Los levitas se purificaron y lavaron sus vestidos; por su parte Aarón los presentó en ofrenda al Señor mediante el rito de la elevación, haciendo expiación por ellos para dejarlos así purificados. 22 Después de lo cual los levitas quedaron cualificados para ejercer su ministerio en la Tienda del encuentro bajo la vigilancia de Aarón y sus hijos. Se hizo, pues, con los levitas lo que, al respecto, el Señor había mandado a Moisés.


Límites de edad para el ministerio de los levitas

23 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


24 — Esta es la reglamentación para los levitas: los mayores de veinticinco años podrán ejercer su ministerio al servicio de la Tienda del encuentro; 25 pero a partir de los cincuenta años cesarán de ejercer su ministerio y nunca más lo ejercerán. 26 Podrán, sí, asistir a sus hermanos levitas en la Tienda del encuentro para montar guardia, pero no realizarán ningún otro servicio. Estas serán las normas que tendrás en cuenta en relación con el ministerio de los levitas.


Celebración de la Pascua y partida (9,1—10,10)

La Pascua

9 El Señor se dirigió a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año después de la salida de Egipto, en el mes primero del año, y le dijo:


2 — Que los israelitas celebren la Pascua a su tiempo. 3 La celebrarán ustedes a su debido tiempo el décimo cuarto día de este mes, al anochecer, ajustándose a todos sus ritos y costumbres.


4 Mandó, pues, Moisés a los israelitas que celebraran la Pascua; 5 y así lo hicieron ellos el día catorce del primer mes, al anochecer, en el desierto de Sinaí. Tal como el Señor había mandado a Moisés, así procedieron los israelitas. 6 Pero hubo algunos que estaban impuros por haber tocado un cadáver, y no pudieron celebrar la Pascua aquel día. Los afectados se presentaron aquel mismo día a Moisés y a Aarón 7 y les dijeron:


— Es verdad que nosotros estamos impuros por haber tocado un cadáver, pero ¿por qué se nos va a privar de presentar la ofrenda al Señor a su tiempo como los demás israelitas?


8 Moisés les respondió:


— Esperen y déjenme conocer lo que dispone el Señor acerca de ustedes.


9 Y el Señor dijo a Moisés:


10 — Dirígete a los israelitas y diles: Cuando alguno de ustedes o de sus descendientes esté impuro por haber tocado un cadáver o se encuentre lejos haciendo un viaje, si quiere celebrar la Pascua en honor del Señor, 11 la celebrará el día catorce del segundo mes, al anochecer. La comerán con panes sin levadura y hierbas amargas; 12 no dejarán nada del animal sacrificado para el día siguiente ni quebrarán uno solo de sus huesos. Se ajustarán estrictamente en todo al ritual de la Pascua. 13 Pero si alguien que está en estado de pureza y no se encuentra de viaje rehúsa celebrar la Pascua, tal persona será extirpada de su pueblo. Por no haber presentado a su debido tiempo la ofrenda en honor del Señor, cargará con las consecuencias de su pecado. 14 Y cuando el extranjero que reside entre ustedes, quiera celebrar la Pascua en honor del Señor, deberá hacerlo conforme a las normas rituales de la Pascua. Tendrán un mismo rito tanto para el extranjero como para el ciudadano del país.


La nube de fuego

15 El día que fue erigida la Morada, es decir, la Tienda del testimonio, la nube cubrió la Morada. Desde el anochecer hasta la mañana, la nube que cubría la Morada tenía una apariencia de fuego. 16 Así sucedía permanentemente: la nube cubría la Morada durante el día mientras que por la noche parecía como un fuego. 17 Cuando se alzaba la nube por encima de la Tienda, los israelitas partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los israelitas. 18 A la señal del Señor los israelitas partían, y a la señal del Señor acampaban; permanecían acampados todo el tiempo que la nube permanecía sobre la Morada. 19 Cuando la nube permanecía sobre la Morada durante mucho tiempo, los israelitas obedecían el mandato del Señor y no partían. 20 Si sólo permanecía sobre la Morada unos pocos días, igualmente a la señal del Señor acampaban, y a la señal del Señor partían. 21 A veces la nube permanecía sólo desde el anochecer hasta la mañana; en tal caso los israelitas partían tan pronto como la nube se levantaba por la mañana. Fuera de día o de noche, cuando la nube se levantaba, ellos partían. 22 Daba lo mismo que fueran dos días, un mes o un año; mientras la nube permanecía sobre la Morada, los israelitas permanecían acampados y no se movían; solamente cuando la nube se levantaba, ellos partían. 23 A la señal del Señor acampaban y a la señal del Señor partían, obedeciendo así la señal del Señor, tal como el Señor lo había mandado por medio de Moisés.


Marcos 13:14-37

La Palabra (Hispanoamérica)

La gran tribulación (Mt 24,15-28; Lc 21,20-24)

14 Cuando vean que el ídolo abominable de la destrucción está en el lugar donde no debe estar (medite en esto el que lo lea), entonces los que estén en Judea huyan a las montañas; 15 el que esté en la azotea no baje ni entre en casa a recoger ninguna de sus cosas; 16 el que esté en el campo no regrese ni siquiera para recoger su manto. 17 ¡Ay de las mujeres embarazadas y de las que en esos días estén criando! 18 Oren para que todo esto no suceda en invierno, 19 porque aquellos días serán de un sufrimiento tal como no lo ha habido desde que el mundo existe, cuando Dios lo creó , hasta ahora, ni volverá a haberlo jamás. 20 Si el Señor no acortara ese tiempo, nadie podría salvarse. Pero él lo abreviará por causa de los que ha elegido. 21 Si alguien les dice entonces: “Mira, aquí está el Mesías” o “Mira, está allí”, no se lo crean. 22 Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán señales milagrosas y prodigios con objeto de engañar, si fuera posible, incluso a los que Dios ha elegido. 23 ¡Tengan cuidado! Se lo advierto todo de antemano.


La venida del Hijo del hombre (Mt 24,29-31; Lc 21,25-28)

24 Cuando hayan pasado los sufrimientos de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna perderá su brillo; 25 las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestes se estremecerán. 26 Entonces se verá llegar al Hijo del hombre en las nubes con gran poder y gloria. 27 Y él enviará a los ángeles para que convoquen a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, del confín de la tierra hasta el confín del cielo.


El ejemplo de la higuera (Mt 24,32-35; Lc 21,29-33)

28 Fíjense en el ejemplo de la higuera: cuando ustedes ven que sus ramas se ponen tiernas y comienzan a brotarles las hojas, saben que el verano está cerca. 29 Pues de la misma manera, cuando vean esto que les anuncio, deben saber que el fin está cerca, a las puertas. 30 Les aseguro que no pasará la actual generación hasta que todo esto acontezca. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.


Invitación a la vigilancia (Mt 24,36-44; 25,13)

32 En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo ni el Hijo. Solamente el Padre lo sabe. 33 Por tanto, procuren estar despiertos, porque no saben cuándo llegará el momento. 34 Es como alguien que, al ausentarse de su casa, confía a sus criados la administración de ella; a cada uno lo hace responsable de su propia obligación, y al portero le encarga que vigile bien. 35 Estén, pues, vigilantes también ustedes, porque no saben cuándo va a llegar el señor de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o de madrugada. 36 ¡Que no los encuentre dormidos, aunque venga de improviso! 37 Y esto que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Estén vigilantes!


Salmos 50

La Palabra (Hispanoamérica)

Salmo 50 (49)

Es Dios el que juzga

50 Salmo de Asaf.

El Señor, el Dios de dioses,

habló y convocó a la tierra

desde el levante al poniente.

2 Desde Sión, toda hermosa,

Dios se ha mostrado.

3 Ya viene nuestro Dios, no callará;

un fuego devorador lo precede,

a su alrededor estalla la tormenta.

4 Desde la altura convoca a cielos

y tierra para juzgar a su pueblo:

5 “Congréguenme ustedes a mis fieles

que con un sacrificio sellaron mi alianza”.

6 Los cielos proclaman su justicia

porque es Dios mismo el que juzga. [ Pausa]

7 Escucha, pueblo mío, y hablaré;

Israel, contra ti yo testifico:

“Yo soy Dios, tu Dios.

8 No te reprendo por tus sacrificios,

pues tus holocaustos están siempre ante mí.

9 No tomaré el becerro de tu casa

ni el macho cabrío de tus corrales,

10 pues mías son las fieras del bosque

y el ganado de los montes de pastoreo;

11 conozco cada ave de las montañas

y los animales del campo son míos.

12 Si tuviera hambre no te lo diría,

pues mía es la tierra y cuanto la llena.

13 ¿Acaso como yo carne de toros

o bebo la sangre de machos cabríos?

14 Ofrece a Dios sacrificios de alabanza

y cumple tus promesas al Altísimo.

15 Invócame en tiempo de angustia,

yo te salvaré y tú me darás gloria”.

16 Pero al malvado Dios le dice:

“¿Por qué proclamas mis normas

y tienes en tu boca mi alianza,

17 tú que odias la instrucción,

tú que desprecias mis palabras?

18 Si ves un ladrón corres con él,

con los adúlteros te mezclas;

19 tu boca arroja maldad,

urde calumnias tu lengua.

20 Te sientas y hablas contra tu hermano,

a tu propio hermano deshonras.

21 Esto haces, ¿me quedaré callado?

¿Piensas que soy como tú?

Yo te acuso, ante ti lo declaro”.

22 Entiéndanlo bien los que olvidan a Dios,

no sea que los destruya y nadie los salve.

23 Quien ofrece un sacrificio de alabanza me da gloria:

al de conducta integra le haré ver la salvación de Dios.


Proverbios 10:29-30

La Palabra (Hispanoamérica)

29 El camino del Señor es refugio para el recto,

ruina para los malhechores.

30 El justo siempre se mantendrá firme,

los malvados no habitarán la tierra.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España

Thursday, March 5, 2026

DAB Español, Viernes 06 de Marzo

Día 066, DAB Español, Viernes 06 de Marzo


Números 6:1-7:89; Marcos 12:38-13:13; Salmos 49; Proverbios 10:27-28 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










Números 6-7

La Palabra (Hispanoamérica)

Instrucciones sobre el nazareato

6 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


2 — Di a los israelitas: Si alguien, hombre o mujer, hace voto solemne de nazareo, consagrándose al Señor, 3 deberá abstenerse de vino y de cualquier otra bebida embriagadora; no beberá vinagre hecho de vino o de otra bebida embriagadora; tampoco beberá zumo de uva ni comerá uvas frescas ni secas. 4 Durante el período de su nazareato no comerá nada de lo que se obtiene de la vid, ni los granos de la uva ni el hollejo. 5 Mientras dure su voto de nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que se cumpla el tiempo de su consagración al Señor, será algo sagrado y dejará crecer su cabello sin cortarlo. 6 Mientras dure su voto de nazareato en honor del Señor, no se acercará a ninguna persona muerta. 7 Ni siquiera por su padre o su madre o su hermano o su hermana, en caso de que mueran, podrá contaminarse; porque tiene la consagración de Dios sobre su cabeza. 8 Todo el tiempo de su nazareato será una persona consagrada al Señor.


9 Si una persona muere de repente cerca del nazareo, contaminará su cabello consagrado, por lo que deberá raparse la cabeza el día de su purificación, es decir el día séptimo, 10 y el octavo día traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la entrada de la Tienda del encuentro. 11 El sacerdote ofrecerá uno como ofrenda de purificación y el otro en holocausto; así hará expiación en favor del nazareo por el pecado en que incurrió al estar cerca del muerto. Ese mismo día consagrará nuevamente su cabeza, 12 comenzará un nuevo período de nazareato dedicado al Señor y traerá un cordero de un año en ofrenda de reparación. El período previo quedará anulado por cuanto su nazareato fue contaminado.


13 Este es el ritual para el nazareo: el día que se cumpla el período de su nazareato será conducido a la entrada de la Tienda del encuentro. 14 Como ofrenda al Señor presentará un cordero de un año sin defecto alguno en holocausto, una cordera de un año sin defecto alguno como ofrenda de purificación y un carnero sin defecto alguno en sacrificio de comunión. 15 Llevará también un canastillo de panes sin levadura hechos de flor de harina amasada con aceite, junto con tortas sin levadura untadas con aceite, además de la ofrenda de cereal y las correspondientes libaciones.


16 El sacerdote lo presentará todo ante el Señor y hará la ofrenda de purificación y el holocausto. 17 Ofrecerá el carnero en sacrificio de comunión al Señor, junto con el canastillo de los panes sin levadura y la ofrenda de cereal acompañada de las correspondientes libaciones. 18 Entonces el nazareo rapará su cabeza consagrada a la entrada de la Tienda del encuentro, tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que arde debajo del sacrificio de comunión.


19 Después el sacerdote tomará la espaldilla ya cocida del carnero, junto con un pan y una torta sin levadura del canastillo, y lo pondrá todo en las manos del nazareo una vez que este se haya rapado la cabeza consagrada. 20 El sacerdote realizará el rito de la elevación en presencia del Señor, y todo le pertenecerá como ofrenda sagrada, además del pecho sometido al rito de la elevación y de la espaldilla reservada. Después de esto el nazareo podrá beber vino.


21 Así reza la ley para el que hace voto de nazareato. Pero si, además de las obligaciones de su nazareato, añade otra ofrenda al Señor, según le permitan sus recursos, deberá cumplir lo prometido de acuerdo con la ley del nazareato.


La bendición sacerdotal

22 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


23 — Di a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas:


24 ¡Que el Señor te bendiga y te proteja!

25 ¡Que el Señor te mire con benevolencia

y tenga misericordia de ti!

26 ¡Que el Señor te mire favorablemente

y te colme de paz!


27 Invocarán así mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré.


Ofrendas de los jefes y normas para los levitas (7—8)

Ofrenda de los carros y los bueyes

7 Cuando Moisés acabó de instalar la Morada, la ungió y la consagró junto con todos sus utensilios; asimismo ungió y consagró el altar y todos sus utensilios. Una vez que hubo ungido y consagrado todo, 2 los principales de Israel, es decir, los jefes de las casas patriarcales y los jefes de las tribus que habían presidido el censo, se acercaron 3 y trajeron sus ofrendas delante del Señor: seis carros cubiertos y doce bueyes; un carro por cada dos jefes y un buey por cada jefe. Cuando los presentaron ante la Morada, 4 el Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


5 — Acéptalos de su parte para el servicio de la Tienda del encuentro y dáselos a los levitas, a cada uno conforme a las tareas que debe desarrollar.


6 Entonces Moisés tomó los carros y los bueyes, y se los dio a los levitas. 7 A los guersonitas les dio dos carros y cuatro bueyes conforme a las tareas que debían desempeñar; 8 a los meraritas dio cuatro carros y ocho bueyes conforme a las tareas que debían desempeñar bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón. 9 Pero a los queatitas no les dio nada, porque los objetos sagrados que tenían a su cargo debían transportarlos a hombros.


10 Los jefes también trajeron ofrendas para la consagración y dedicación del altar. Mientras los jefes ofrecían sus ofrendas ante el altar, 11 el Señor dijo a Moisés:


— Que cada día un jefe presente su ofrenda para la dedicación del altar.


12 El que presentó su ofrenda el primer día fue Naasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá.


13 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 14 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 15 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 16 un macho cabrío para ofrenda de purificación; 17 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Naasón, hijo de Aminadab.


18 El segundo día presentó su ofrenda Natanael, hijo de Zuar, jefe de Isacar. 19 Presentó como ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 20 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 21 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 22 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 23 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Zuar.


24 El tercer día fue el turno de Eliab, hijo de Jelón, jefe de los descendientes de Zabulón. 25 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 26 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 27 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 28 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 29 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jelón.


30 El cuarto día fue el turno de Elisur, hijo de Sedeur, jefe de los descendientes de Rubén. 31 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 32 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 33 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 34 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 35 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.


36 El quinto día fue el turno de Selumiel, hijo de Zurisaday, jefe de los descendientes de Simeón. 37 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 38 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 39 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 40 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 41 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Zurisaday.


42 El sexto día fue el turno de Eliasaf, hijo de Deuel, jefe de los descendientes de Gad. 43 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 44 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 45 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 46 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 47 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.


48 El séptimo día fue el turno de Elisamá, hijo de Amihud, jefe de los descendientes de Efraín. 49 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 50 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 51 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 52 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 53 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisamá, hijo de Amihud.


54 El octavo día fue el turno de Gamaliel, hijo de Pesadur, jefe de los descendientes de Manasés. 55 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 56 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 57 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 58 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 59 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedasur.


60 El noveno día fue el turno de Abidán, hijo de Guideoní, jefe de los descendientes de Benjamín. 61 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 62 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 63 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 64 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 65 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Guideoní.


66 El décimo día fue el turno de Ajiecer, hijo de Amisaday, jefe de los descendientes de Dan. 67 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 68 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 69 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 70 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 71 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ajiezer, hijo de Amisaday.


72 El undécimo día fue el turno de Paguiel, hijo de Ocrán, jefe de los descendientes de Aser. 73 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 74 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 75 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 76 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 77 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Paguiel, hijo de Ocrán.


78 El duodécimo día fue el turno de Ajirá, hijo de Enán, jefe de los descendientes de Neftalí. 79 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda de cereal; 80 ofreció también una bandeja de oro de diez siclos, llena de incienso; 81 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; 82 un macho cabrío como ofrenda de purificación; 83 y para sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ajirá, hijo de Enán.


84 Esta fue la ofrenda que hicieron los jefes de Israel con motivo de la dedicación del altar el día en que este fue consagrado: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce bandejas de oro. 85 Cada plato de ciento treinta siclos y cada jarro de setenta siclos; el total de la plata de la vajilla fue de dos mil cuatrocientos siclos, según el peso del siclo del santuario. 86 Las doce bandejas de oro llenas de incienso tenían un valor de diez siclos cada bandeja, según el peso del siclo del santuario; el total del oro de las bandejas fue de ciento veinte siclos.


87 El total de ganado mayor para servir de holocausto fue de doce becerros, doce carneros, doce corderos de un año, con sus respectivas ofrendas de cereal, y doce machos cabríos como ofrenda de purificación. 88 En cuanto al ganado mayor para servir de sacrificio de comunión, el total fue de veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta machos cabríos y sesenta corderos de un año. Esta fue la ofrenda para la dedicación del altar, una vez que fue consagrado.


89 Cuando Moisés entraba en la Tienda del encuentro para hablar con el Señor, oía la voz que le hablaba por encima de la cubierta de oro que cubría el Arca del testimonio, entre los dos querubines. Y el Señor le hablaba desde allí.


Marcos 12:38-13:13

La Palabra (Hispanoamérica)

Contra los maestros de la ley (Mt 23,1-36; Lc 20,45-47)

38 Decía también Jesús en su enseñanza:


— Cuídense de esos maestros de la ley, a quienes les agrada pasear vestidos con ropaje suntuoso, ser saludados en público 39 y ocupar los lugares preferentes en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes. 40 ¡Esos que devoran las haciendas de las viudas, recitando largas oraciones para disimular, recibirán el más severo castigo!


La ofrenda de la viuda (Lc 21,1-4)

41 Estaba Jesús sentado frente al arca de las ofrendas y miraba cómo la gente echaba dinero en ella. Muchos ricos echaban en cantidad. 42 En esto llegó una viuda pobre que echó dos monedas de muy poco valor. 43 Jesús llamó entonces a los discípulos y les dijo:


— Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el arca más que todos los demás. 44 Porque todos los otros echaron lo que les sobraba, pero ella, dentro de su necesidad, ha echado cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.


Jesús predice la destrucción del Templo (Mt 24,1-2; Lc 21,5-6)

13 Cuando Jesús salía del Templo, uno de sus discípulos le dijo:


— Maestro, ¡mira qué hermosura de piedras y qué construcciones!


2 Jesús le contestó:


— ¿Ves esas grandiosas construcciones? Pues de ellas no quedará piedra sobre piedra. ¡Todo será destruido!


Los signos del fin del mundo (Mt 24,3-14; Lc 21,5-6)

3 Estaba Jesús sentado en la ladera del monte de los Olivos de cara al Templo, cuando Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron aparte:


4 — Dinos cuándo sucederá todo eso y cómo sabremos que esas cosas están a punto de realizarse.


5 Jesús les contestó:


— Tengan cuidado de que nadie les engañe. 6 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, y engañarán a mucha gente. 7 Cuando oigan noticias de guerras y rumores de conflictos bélicos, no se alarmen. Aunque todo eso ha de suceder, todavía no será el fin. 8 Se levantarán unas naciones contra otras, y unos reinos contra otros, y por todas partes habrá terremotos y hambres. Estas calamidades serán sólo el principio de los males que han de sobrevenir.


9 Preocúpense por ustedes mismos. Los entregarán a las autoridades y los golpearán en las sinagogas. Por causa de mí los llevarán ante gobernadores y reyes para que den testimonio delante de ellos. 10 Pues antes del fin ha de ser anunciada a todas las naciones la buena noticia [de la salvación]. 11 Cuando los conduzcan para entregarlos a las autoridades, no se preocupen por lo que han de decir; digan lo que en aquel momento les sugiera Dios, pues no serán ustedes quienes hablen, sino el Espíritu Santo. 12 Entonces el hermano entregará a la muerte a su hermano, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán. 13 Todos los odiarán por causa de mí; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará.


Salmos 49

La Palabra (Hispanoamérica)

Salmo 49 (48)

No perdura el ser humano por su riqueza

49 Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Salmo.

2 Escuchen esto todos los pueblos,

oigan cuantos habitan la tierra,

3 el pueblo llano y los nobles,

los ricos y los humildes.

4 Proclamaré palabras sabias,

serán sensatas mis reflexiones,

5 prestaré atención al proverbio,

expondré con la cítara mi enigma.

6 ¿Por qué he de temer en tiempo adverso

que me cerque la maldad de mis rivales,

7 de aquellos que confían en sus bienes

y de su inmensa riqueza se jactan?

8 Pues nadie puede redimir a otro,

ni pagar a Dios su rescate.

9 Es tan alto el precio de su vida

que siempre les falta algo.

10 ¿Seguirá vivo por siempre?

¿Acaso no verá él la tumba?

11 He aquí que también perecen los sabios,

lo mismo que mueren los necios e ignorantes,

y dejan a otros sus riquezas.

12 Piensan que sus casas son eternas,

que son perpetuas sus moradas,

que para siempre dominan las tierras.

13 Pero el ser humano no perdura por su riqueza;

como los animales mueren, igual él.

14 Este es el destino del que en sí confía,

el porvenir de los que hablan satisfechos. [ Pausa]

15 Se dirigen al reino de los muertos

cual rebaño al que la misma muerte pastorea.

De mañana los someten los íntegros

mientras su imagen se desfigura

en el reino de los muertos;

lejos de sus palacios.

16 Pero a mí Dios va a rescatarme

de la garra del reino de los muertos,

sí, él me llevará consigo. [ Pausa]

17 No recelaré si alguno se enriquece,

si aumenta el prestigio de su casa,

18 pues al morir nada podrá llevarse,

su prestigio no descenderá tras él.

19 Mientras él vivía, se felicitaba diciendo:

“Te admiran porque has prosperado”.

20 Marchará junto a sus antepasados

que ya nunca más verán la luz.

21 No perdura el ser humano por su riqueza;

como mueren los animales, igual él.


Proverbios 10:27-28

La Palabra (Hispanoamérica)

27 El respeto al Señor prolonga la vida,

los años del malvado se acortan.

28 El porvenir del justo es alegre,

la esperanza del malvado perece.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España

DAB Español, Sábado 07 de Marzo

Día 067, DAB Español, Sábado 07 de Marzo Números 8:1-9:23; Marcos 13:14-37; Salmos 50; Proverbios 10:29-30 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLP...