Thursday, October 22, 2026

Evangelio de San Juan 02

Es esta lección estudiamos:

 1. Que Juan el Bautista reconoció su propósito (profetizado en Isaías 40).

 2. El bautismo de Jesús por Juan.

 3. Como Juan lo llama "El Cordero de Dios" – el sacrificio para todos nosotros

 4. Los primeros discípulos.








Lección 02 Evangelio de San Juan

     (capítulo 1 a continuación)

El testimonio de Juan

   1. v.19-29 - Juan reconoció su ______________

    a) v.19-23 - ¿Por qué le preguntaron a él "¿Quién eres?"

    b) Isaías 40:3 - profetizó de él

   2. v.24-28 - El bautismo de _________

   3. v.29-34 - El __________ de Dios

   4. Lecciones para nosotros

     a) Busca tu ___________

     b) Siempre señala a _________

     c) El cordero se sacrificó por ___

Los primeros discípulos

   1. v.35-39 - Ser discípulo es cosa de ______ con Él

   2. v.40-45 - Cambia el nombre de Simón a ______   

   3. v.46-50 - Natanael - hombre _________

   4. v.51 - se refiere a Génesis 28:12 - la escalera de ________

       Génesis 28:16-7 - La puerta del cielo es _________

 

 


DAB Español, Jueves 22 de Octubre

Día 295, DAB Español, Jueves 22 de Octubre


Jeremías 39:1-41:18; 2 Timoteo 1:1-18; Salmos 90-91; Proverbios 26:1-2 (Dios Habla Hoy (DHH))










Jeremías 39-41 

Dios Habla Hoy

Caída de Jerusalén

39 En el mes décimo del año noveno del reinado de Sedequías en Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, marchó con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió. 2 El día nueve del mes cuarto del año once del gobierno de Sedequías, el ejército enemigo entró en la ciudad, 3 y todos los oficiales del rey de Babilonia entraron y se instalaron en la puerta central. Eran Nergal-sarézer, Samgar-nebó, Sarsequim, alto funcionario de la corte, y otro Nergal-sarézer, también alto funcionario.


4 Cuando el rey Sedequías y sus soldados vieron lo que pasaba, huyeron de la ciudad. Salieron de noche por el camino de los jardines reales, por la puerta situada entre las dos murallas, y tomaron el camino del valle del Jordán. 5-6 Pero los soldados caldeos los persiguieron, y alcanzaron a Sedequías en la llanura de Jericó. Lo capturaron y lo llevaron ante el rey Nabucodonosor, que estaba en Riblá, en el territorio de Hamat. Allí Nabucodonosor dictó sentencia: hizo degollar a los hijos de Sedequías en presencia de este, y también a todos los nobles de Judá. 7 En cuanto a Sedequías, mandó que le sacaran los ojos y que lo encadenaran para llevarlo a Babilonia.


8 Los caldeos prendieron fuego al palacio real y a las casas de la ciudad, y derribaron las murallas de Jerusalén. 9 Por último, Nebuzaradán, comandante de la guardia real, llevó desterrados a Babilonia tanto a los habitantes de la ciudad que aún quedaban como a los que se habían pasado a los caldeos; en fin, a todo el pueblo. 10 Sólo dejó en el territorio de Judá a algunos de los más pobres, de los que no tenían nada, y ese día les dio viñedos y campos de cultivo.


Jeremías es puesto en libertad

11 El rey Nabucodonosor de Babilonia dio a Nebuzaradán, comandante de la guardia, las siguientes órdenes respecto de Jeremías: 12 «Tómalo bajo tu cuidado, y no lo trates mal, sino dale todo lo que te pida.» 13 Entonces Nebuzaradán, junto con Nebusazbán y Nergal-sarézer, dos altos funcionarios de la corte, y todos los demás oficiales del rey de Babilonia, 14 mandaron sacar a Jeremías del patio de la guardia y lo pusieron bajo el cuidado de Guedalías, hijo de Ahicam y nieto de Safán, para que lo llevaran a su casa. Así pues, Jeremías se quedó a vivir entre el pueblo.


Promesas a Ébed-mélec

15 Cuando Jeremías estaba todavía preso en el patio de la guardia, el Señor se dirigió a él, y le dijo: 16 «Ve y dile a Ébed-mélec, el etiope: “El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: Voy a cumplir lo que le he anunciado a esta ciudad, para su mal y no para su bien. Cuando esto suceda, tú estarás presente. 17 Pero yo te protegeré, para que no caigas en poder de esa gente a la que temes. Yo, el Señor, lo afirmo. 18 Yo te libraré de que te maten. Podrás escapar con vida, porque confiaste en mí. Yo, el Señor, lo afirmo.”»


Jeremías se queda con Guedalías

40 El Señor se dirigió a Jeremías, después que Nebuzaradán, comandante de la guardia, dejó libre a Jeremías en Ramá. Nebuzaradán lo había encontrado preso y encadenado entre la gente de Jerusalén y de Judá que era llevada al destierro a Babilonia.


2 El comandante de la guardia llevó aparte a Jeremías, y le dijo: «El Señor tu Dios amenazó con enviar esta desgracia a esta tierra, 3 y ahora ha cumplido su amenaza. Esto les ha pasado a ustedes porque pecaron contra el Señor y no lo obedecieron. 4 Mira, ahora mismo te quito las cadenas con que estás atado. Si quieres venir conmigo a Babilonia, ven; yo te cuidaré. Pero si no quieres venir, quédate. Tienes todo el país a tu disposición: ve a donde mejor te parezca. 5 Si prefieres regresar, vuélvete a Guedalías, hijo de Ahicam y nieto de Safán, a quien el rey de Babilonia ha nombrado gobernador de las ciudades de Judá, y vive con él y con tu pueblo. Ve a donde te parezca mejor.» Luego el comandante dio a Jeremías un regalo y provisiones, y lo despidió. 6 Jeremías se fue con Guedalías a Mispá, y vivió con él y con la gente que había quedado en el país.


Conspiración contra Guedalías

7 Cuando los comandantes y los soldados de las tropas judías que aún estaban en los campos se enteraron de que el rey de Babilonia había nombrado gobernador del país a Guedalías, hijo de Ahicam, y que había puesto bajo su cuidado a los hombres, mujeres y niños de la gente más pobre del país, los cuales no habían sido deportados a Babilonia, 8 fueron con su gente a Mispá, a ver a Guedalías. Entre ellos estaban: Ismael, hijo de Netanías; Johanán y Jonatán, hijos de Caréah; Seraías, hijo de Tanhúmet; los hijos de Efai de Netofá; y Jezanías, hijo de un hombre de Maacat, y sus hombres. 9 Guedalías les aseguró bajo juramento: «No tengan miedo de someterse a los caldeos. Quédense a vivir en el país, sométanse al rey de Babilonia, y les irá bien. 10 Yo me quedaré en Mispá, para representarlos a ustedes ante los caldeos cuando ellos vengan aquí. Ustedes dedíquense a almacenar vino, frutas y aceite, y así podrán quedarse en las ciudades que han tomado.» 11 También los judíos que se encontraban en Moab, Amón, Edom y otros países se enteraron de que el rey de Babilonia había permitido que algunos judíos se quedaran en su tierra, y que había nombrado a Guedalías como gobernador de ellos. 12 Entonces volvieron a Judá de todos los sitios por donde se habían dispersado, y se presentaron ante Guedalías en Mispá. Y también ellos almacenaron vino y frutas en grandes cantidades.


Conspiración de Ismael contra Guedalías

13 Johanán, hijo de Caréah, y todos los demás comandantes de tropas que habían quedado en los campos, fueron a Mispá, a ver a Guedalías, 14 y le dijeron:


—¿No sabes que el rey Baalís de Amón ha enviado a Ismael, el hijo de Netanías, a matarte?


Pero Guedalías no les creyó. 15 Entonces Johanán le dijo en secreto a Guedalías:


—Deja que yo vaya y mate a Ismael. Nadie tiene que saber quién lo hizo. ¿Por qué vamos a dejar que él te mate a ti? Eso traería la dispersión de todos los judíos que se han reunido a tu alrededor, y sería la ruina de lo que aún queda de Judá.


16 Pero Guedalías le respondió:


—¡No lo hagas! Lo que dices de Ismael no es verdad.


Asesinato de Guedalías

41 En el séptimo mes, Ismael, hijo de Netanías y nieto de Elisamá, miembro de la familia real, fue a Mispá para entrevistarse con Guedalías. Iba acompañado de diez hombres. Y allí en Mispá, mientras comían juntos, 2 Ismael y los diez hombres que lo acompañaban se levantaron de pronto y a filo de espada mataron a Guedalías, a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador de Judá. 3 Ismael mató también a todos los judíos y soldados caldeos que estaban con Guedalías en Mispá.


4 Al día siguiente del asesinato de Guedalías, cuando todavía nadie se había enterado de lo sucedido, 5 llegaron de Siquem, Siló y Samaria ochenta hombres, los cuales traían la barba afeitada, la ropa rasgada y el cuerpo lleno de heridas que ellos mismos se habían hecho. Traían además cereales e incienso para ofrecerlos al Señor en el templo. 6 Entonces Ismael salió de Mispá a su encuentro, llorando por el camino. Apenas se encontró con ellos, les dijo:


—Vengan a ver a Guedalías, hijo de Ahicam.


7 Pero tan pronto como llegaron al centro de la ciudad, Ismael y sus hombres los mataron y los echaron en una cisterna. 8 Sin embargo, diez de los hombres de ese grupo dijeron a Ismael:


—No nos mates; nosotros tenemos trigo, cebada, aceite y miel escondidos en el campo.


Entonces Ismael no los mató como a sus compañeros. 9 La cisterna en que Ismael echó los cadáveres de todos los hombres que había matado era la misma que el rey Asá había mandado hacer cuando se defendía del rey Baasá de Israel. Era una cisterna muy grande, pero quedó llena con los cadáveres de la gente que Ismael mató. 10 Además, Ismael apresó a las hijas del rey y a la gente que quedaba en Mispá, a quienes Nebuzaradán, comandante de la guardia, había puesto bajo el mando de Guedalías. Ismael los apresó, y se puso en camino con intención de pasar al territorio de Amón.


11 Cuando Johanán, hijo de Caréah, y los jefes militares que estaban con él se enteraron del crimen que Ismael había cometido, 12 reunieron a toda su gente y se fueron a luchar contra él. Lo encontraron junto al gran estanque que hay en Gabaón. 13 Cuando los que Ismael llevaba presos vieron a Johanán y a todos los jefes militares que lo acompañaban, se pusieron muy contentos, 14 y se volvieron y fueron a reunirse con Johanán. 15 Pero Ismael y ocho de sus hombres lograron escapar de Johanán y se fueron al país de Amón.


16 Por su parte, Johanán y los jefes militares que lo acompañaban se hicieron cargo de los soldados, las mujeres, los niños y los altos funcionarios que Ismael se había llevado presos de Mispá después de haber matado a Guedalías, y que Johanán había traído de vuelta desde Gabaón. 17 Se pusieron así en camino hasta llegar a Guerut-quimam, junto a Belén, donde hicieron un alto. Su intención era continuar hasta Egipto 18 para escapar de los caldeos, pues les tenían miedo por haber matado Ismael a Guedalías, a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador del país.


2 Timoteo 1 

Dios Habla Hoy

Saludo

1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús, enviado por voluntad de Dios de acuerdo con la promesa de vida que se obtiene por medio de Cristo Jesús, 2 saluda al querido hijo Timoteo. Que Dios Padre y Cristo Jesús nuestro Señor derramen su gracia, su misericordia y su paz sobre ti.


Acción de gracias

3 Al recordarte siempre en mis oraciones de día y de noche, doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia, como sirvieron también mis antepasados. 4 Me acuerdo siempre de tus lágrimas, y quisiera verte para llenarme de alegría. 5 Porque me acuerdo de la fe sincera que tienes. Primero la tuvieron tu abuela Loida y tu madre Eunice, y estoy seguro de que también tú la tienes.


No avergonzarse del evangelio

6 Por eso te recomiendo que avives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos. 7 Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio. 8 No te avergüences, pues, de dar testimonio a favor de nuestro Señor; ni tampoco te avergüences de mí, preso por causa suya. Antes bien, con las fuerzas que Dios te da, acepta tu parte en los sufrimientos que vienen por causa del evangelio. 9 Dios nos salvó y nos ha llamado a formar un pueblo santo, no por lo que nosotros hayamos hecho, sino porque ése fue su propósito y por la bondad que ha tenido con nosotros desde la eternidad, por Cristo Jesús. 10 Esa bondad se ha mostrado gloriosamente ahora en Cristo Jesús nuestro Salvador, que destruyó el poder de la muerte y que, por el evangelio, sacó a la luz la vida inmortal.


11 Dios me ha encargado de anunciar este mensaje, y me ha enviado como apóstol y maestro. 12 Precisamente por eso sufro todas estas cosas. Pero no me avergüenzo de ello, porque yo sé en quién he puesto mi confianza; y estoy seguro de que él tiene poder para guardar hasta aquel día lo que me ha encomendado.


13 Sigue el modelo de la sana enseñanza que de mí has recibido, y vive en la fe y el amor que tenemos gracias a Cristo Jesús. 14 Con la ayuda del Espíritu Santo que vive en nosotros, cuida de la buena doctrina que se te ha encomendado.


15 Como ya sabes, todos los de la provincia de Asia me abandonaron; entre ellos, Figelo y Hermógenes. 16 Que el Señor tenga misericordia de la familia de Onesíforo, porque él muchas veces me trajo alivio y no se avergonzó de que yo estuviera preso. 17 Al contrario, apenas llegó a Roma se puso a buscarme sin descanso, hasta que me encontró. 18 Que el Señor le permita encontrar su misericordia en aquel día. Tú ya sabes muy bien cuánto nos ayudó en Éfeso.


Salmos 90-91 

Dios Habla Hoy

Eternidad de Dios y fragilidad del hombre

(1a) Oración de Moisés, el hombre de Dios.

90 (1b) Señor, tú has sido nuestro refugio

por todas las edades.

2 Desde antes que se formaran los montes

y que existieran la tierra y el mundo,

desde los tiempos antiguos

y hasta los tiempos postreros,

tú eres Dios.

3 Haces que el hombre vuelva al polvo

cuando dices: «Vuelvan al polvo, seres humanos.»


4 En verdad, mil años, para ti,

son como el día de ayer, que pasó.

¡Son como unas cuantas horas de la noche!

5 Arrastras a los hombres con violencia,

cual si fueran sólo un sueño;

6 son como la hierba, que brota y florece a la mañana,

pero a la tarde se marchita y muere.


7 En verdad, tu furor nos consume,

¡nos deja confundidos!

8 Nuestros pecados y maldades

quedan expuestos ante ti.


9 En verdad, toda nuestra vida

termina a causa de tu enojo;

nuestros años se van como un suspiro.

10 Setenta son los años que vivimos;

los más fuertes llegan hasta ochenta;

pero el orgullo de vivir tanto

sólo trae molestias y trabajo.

¡Los años pronto pasan, lo mismo que nosotros!


11 ¿Quién conoce la violencia de tu enojo?

¿Quién conoce tu furor?

12 Enséñanos a contar bien nuestros días,

para que nuestra mente alcance sabiduría.


13 ¡Señor, vuélvete a nosotros!

¿Cuánto más tardarás?

¡Ten compasión de estos siervos tuyos!

14 Llénanos de tu amor al comenzar el día,

y alegres cantaremos toda nuestra vida.

15 Danos tantos años de alegría

como los años de aflicción que hemos tenido.

16 ¡Haz que tus siervos y sus descendientes

puedan ver tus obras y tu gloria!


17 Que la bondad del Señor, nuestro Dios,

esté sobre nosotros.

¡Afirma, Señor, nuestro trabajo!

¡Afirma, sí, nuestro trabajo!


El Señor es nuestro refugio

91 El que vive bajo la sombra protectora

del Altísimo y Todopoderoso,

2 dice al Señor: «Tú eres mi refugio,

mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!»


3 Sólo él puede librarte

de trampas ocultas y plagas mortales,

4 pues te cubrirá con sus alas,

y bajo ellas estarás seguro.

¡Su fidelidad te protegerá como un escudo!

5 No tengas miedo a los peligros nocturnos,

ni a las flechas lanzadas de día,

6 ni a las plagas que llegan con la oscuridad,

ni a las que destruyen a pleno sol;

7 pues mil caerán muertos a tu izquierda

y diez mil a tu derecha,

pero a ti nada te pasará.

8 Solamente lo habrás de presenciar:

verás a los malvados recibir su merecido.


9 Ya que has hecho del Señor tu refugio,

del Altísimo tu lugar de protección,

10 no te sobrevendrá ningún mal

ni la enfermedad llegará a tu casa;

11 pues él mandará que sus ángeles

te cuiden por dondequiera que vayas.

12 Te levantarán con sus manos

para que no tropieces con piedra alguna.

13 Podrás andar entre leones,

entre monstruos y serpientes.


14 «Yo lo pondré a salvo,

fuera del alcance de todos,

porque él me ama y me conoce.

15 Cuando me llame, le contestaré;

¡yo mismo estaré con él!

Lo libraré de la angustia

y lo colmaré de honores;

16 lo haré disfrutar de una larga vida:

¡lo haré gozar de mi salvación!»


Proverbios 26:1-2 

Dios Habla Hoy

26 No le va bien la nieve al verano

ni la lluvia a la cosecha

ni los honores al necio.


2 Como gorrión perdido o golondrina sin nido,

la maldición sin motivo jamás llegará a su destino.


Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.



Wednesday, October 21, 2026

DAB Español, Miércoles 21 de Octubre

Día 294, DAB Español, Miércoles 21 de Octubre


Jeremías 37:1-38:28; 1 Timoteo 6:1-21; Salmos 89:38-52; Proverbios 25:28 (Dios Habla Hoy (DHH))










Jeremías 37-38 

Dios Habla Hoy

Petición de Sedequías a Jeremías

37 Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso como rey de Judá a Sedequías, hijo de Josías, en lugar de Jeconías, hijo de Joaquim. 2 Pero ni Sedequías ni sus funcionarios ni el pueblo hicieron caso del mensaje que el Señor les dirigió por medio del profeta Jeremías.


3 El rey Sedequías envió a Jucal, hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maaseías, a ver al profeta Jeremías y decirle: «Ora por nosotros al Señor nuestro Dios.» 4 A Jeremías todavía no lo habían apresado, así que podía moverse libremente entre el pueblo. 5 Mientras tanto, el ejército del faraón había salido de Egipto. Cuando los caldeos que estaban atacando Jerusalén lo supieron, se retiraron de allí.


6 Entonces el Señor se dirigió al profeta Jeremías, y le ordenó decir 7 de parte suya a los enviados: «Digan al rey de Judá, que los envió a consultarme, que el ejército del faraón, que se había puesto en camino para ayudarlos, ha regresado a Egipto. 8 Los caldeos volverán para atacar la ciudad de Jerusalén, y la tomarán y le prenderán fuego. 9 Yo, el Señor, les advierto: No se hagan ilusiones ni crean que los caldeos se van a retirar, porque no será así. 10 Aun cuando ustedes derrotaran a todo el ejército caldeo que los está atacando, y no le quedaran más que unos cuantos hombres heridos en el campamento, esos hombres se levantarían y le prenderían fuego a la ciudad.»


Encarcelamiento de Jeremías

11 Cuando el ejército de los caldeos se estaba retirando de Jerusalén, porque supieron que venía el ejército del faraón, 12 Jeremías salió de la ciudad para dirigirse al territorio de Benjamín y ocuparse de la repartición de una herencia entre los de su tierra. 13 Pero cuando llegó a la Puerta de Benjamín, un hombre llamado Irías, hijo de Selemías y nieto de Hananías, que era jefe de la guardia, detuvo a Jeremías y le dijo:


—¡Tú te vas a pasar a los caldeos!


14 Jeremías respondió:


—¡No es verdad, no me voy a pasar a los caldeos!


Pero Irías no lo escuchó, sino que lo arrestó y lo llevó ante los funcionarios. 15 Éstos se pusieron furiosos con Jeremías, y mandaron que lo golpearan y lo encarcelaran en la casa de Jonatán, el cronista, la cual habían convertido en cárcel. 16 Jeremías fue a parar al calabozo del sótano, donde estuvo mucho tiempo.


17 El rey Sedequías ordenó que llevaran a Jeremías al palacio, y cuando Jeremías fue llevado ante el rey, éste le preguntó en secreto:


—¿Hay algún mensaje del Señor?


Jeremías respondió:


—Sí, y es el siguiente: que Su Majestad va a caer en poder del rey de Babilonia.


18 A su vez, Jeremías le preguntó al rey Sedequías:


—¿Qué crimen he cometido contra Su Majestad, o contra sus funcionarios, o contra el pueblo, para que me hayan metido en la cárcel? 19 ¿Dónde están esos profetas que aseguraban que el rey de Babilonia no los atacaría, ni a ustedes ni al país? 20 Escuche ahora Su Majestad, y concédame esta petición que le voy a hacer: No permita que me lleven otra vez a la casa de Jonatán, el cronista, no sea que yo muera allá.


21 Entonces el rey Sedequías ordenó que Jeremías quedara preso en el patio de la guardia y que cada día le llevaran un pan de la calle de los Panaderos. Y esto se hizo así mientras hubo pan en la ciudad. De esta manera, Jeremías se quedó en el patio de la guardia.


Echan a Jeremías en una cisterna seca

38 Sefatías, hijo de Matán, Guedalías, hijo de Pashur, Jucal, hijo de Selemías, y Pashur, hijo de Malquías, oyeron a Jeremías pronunciar ante el pueblo las siguientes palabras: 2 «El Señor dice: “El que se quede en la ciudad morirá en la guerra o de hambre o de peste. En cambio, el que salga y se entregue a los caldeos, podrá al menos salvar su vida.” 3 El Señor dice: “Esta ciudad va a caer en poder del ejército del rey de Babilonia. Él la tomará, y nadie podrá evitarlo.”»


4 Entonces los funcionarios dijeron al rey:


—Hay que matar a este hombre, pues con sus palabras desmoraliza a los soldados que aún quedan en la ciudad, y a toda la gente. Este hombre no busca el bien del pueblo, sino su mal.


5 El rey Sedequías les respondió:


—Está bien, hagan con él lo que quieran. Yo nada puedo contra ustedes.


6 Entonces ellos se apoderaron de Jeremías y lo echaron en la cisterna del príncipe Malquías, que se encontraba en el patio de la guardia. Lo bajaron con sogas, y como en la cisterna no había agua, sino lodo, Jeremías se hundió en él.


7 Un etiope llamado Ébed-mélec, que era hombre de confianza en el palacio real, oyó decir que habían echado a Jeremías en la cisterna. Por aquel tiempo, el rey estaba en una sesión en la Puerta de Benjamín. 8 Entonces Ébed-mélec salió del palacio real y fue a decirle al rey:


9 —Majestad, lo que esos hombres han hecho con Jeremías es un crimen. Lo han echado en una cisterna, y ahí se está muriendo de hambre, porque ya no hay pan en la ciudad.


10 En seguida el rey ordenó a Ébed-mélec que se llevara con él a treinta hombres para sacar a Jeremías de la cisterna, antes que muriera. 11 Ébed-mélec se llevó a los hombres, fue al depósito de ropa del palacio y tomó de allí unos trapos viejos, se los bajó con sogas a Jeremías en la cisterna, 12 y le dijo:


—Ponte esos trapos bajo los brazos, para que las sogas no te lastimen.


Jeremías lo hizo así. 13 Entonces los hombres tiraron de las sogas y lo sacaron de allí. Después de esto, Jeremías se quedó en el patio de la guardia.


Sedequías manda llamar a Jeremías

14 El rey Sedequías mandó que llevaran ante él al profeta Jeremías, a la tercera entrada del templo. Allí el rey le dijo:


—Voy a hacerte una pregunta, y quiero que me contestes con toda franqueza.


15 Jeremías le respondió:


—Si contesto a la pregunta, Su Majestad me mandará matar; y si le doy algún consejo, no me hará caso.


16 Pero en secreto el rey Sedequías le hizo este juramento a Jeremías:


—Te juro por el Señor, que nos dio la vida, que no te mandaré matar ni te entregaré en manos de los que quieren matarte.


17 Jeremías dijo entonces a Sedequías:


—El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Si te entregas de una vez a los generales del rey de Babilonia, tú y tu familia salvarán la vida, y esta ciudad no será incendiada. 18 Pero si no te entregas a ellos, los caldeos se apoderarán de la ciudad y le prenderán fuego, y tú no podrás escapar.”


19 Sedequías respondió:


—Tengo miedo de los judíos que se han pasado a los caldeos; si caigo en manos de ellos, me torturarán.


20 Jeremías contestó:


—Pero Su Majestad no caerá en manos de ellos. Obedezca Su Majestad, por favor, a la voz del Señor, que yo le he comunicado, y le irá bien y salvará la vida. 21 El Señor me ha hecho ver lo que pasará, si Su Majestad se empeña en no rendirse: 22 todas las mujeres que queden en el palacio del rey de Judá serán sacadas y entregadas a los generales del rey de Babilonia, y ellas mismas dirán:


“Los mejores amigos del rey

lo engañaron y lo vencieron;

dejaron que sus pies se hundieran en el lodo

y le dieron la espalda.”


23 Y Jeremías continuó diciendo al rey:


—Todas las mujeres y los hijos de Su Majestad serán entregados a los caldeos, y Su Majestad no escapará de ellos, sino que será entregado al rey de Babilonia, y prenderán fuego a la ciudad.


24 Entonces Sedequías respondió a Jeremías:


—Si en algo aprecias tu vida, no hables de esto con nadie. 25 Si los funcionarios llegan a saber que he estado hablando contigo, vendrán y te preguntarán qué me dijiste tú, y qué te dije yo, y con la promesa de salvarte la vida, te pedirán que les cuentes todo. 26 Pero tú respóndeles que sólo me estabas suplicando que no te mandara de nuevo a la casa de Jonatán, para no morir allí.


27 En efecto, todos los funcionarios fueron a ver a Jeremías y le hicieron preguntas, pero él les respondió exactamente lo que el rey le había ordenado. Entonces lo dejaron en paz, porque nadie había oído la conversación. 28 Y Jeremías se quedó en el patio de la guardia hasta el día en que Jerusalén fue tomada.


1 Timoteo 6 

Dios Habla Hoy

6 Los que están sometidos a esclavitud, deben considerar a sus amos como dignos de todo respeto, para que no se hable mal del nombre de Dios ni de nuestra enseñanza. 2 Y si algunos tienen amos creyentes, que no dejen de respetarlos por ser sus hermanos en la fe. Al contrario, deben servirlos mejor todavía, porque los que reciben sus buenos servicios son creyentes y hermanos amados.


La verdadera riqueza

Enseña y predica esto: 3 Si alguien enseña ideas extrañas y no está de acuerdo con la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo ni con lo que enseña nuestra religión, 4 es un orgulloso que no sabe nada. Discutir es en él como una enfermedad; y de ahí vienen envidias, discordias, insultos, desconfianzas 5 y peleas sin fin entre gente que tiene la mente pervertida y no conoce la verdad, y que toma la religión por una fuente de riqueza. 6 Y claro está que la religión es una fuente de gran riqueza, pero sólo para el que se contenta con lo que tiene. 7 Porque nada trajimos a este mundo, y nada podremos llevarnos; 8 si tenemos qué comer y con qué vestirnos, ya nos podemos dar por satisfechos. 9 En cambio, los que quieren hacerse ricos caen en la tentación como en una trampa, y se ven asaltados por muchos deseos insensatos y perjudiciales, que hunden a los hombres en la ruina y la condenación. 10 Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos.


Exhortación a Timoteo

11 Pero tú, hombre de Dios, huye de todo esto. Lleva una vida de rectitud, de piedad, de fe, de amor, de fortaleza en el sufrimiento y de humildad de corazón. 12 Pelea la buena batalla de la fe; no dejes escapar la vida eterna, pues para eso te llamó Dios y por eso hiciste una buena declaración de tu fe delante de muchos testigos. 13 Ahora, delante de Dios, que da vida a todo lo que existe, y delante de Jesucristo, que también hizo una buena declaración y dio testimonio ante Poncio Pilato, te mando 14 que obedezcas lo que te ordeno, manteniendo una conducta pura e irreprensible hasta la venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo. 15 A su debido tiempo, Dios llevará esto a cabo, porque él es el único y bienaventurado Soberano, Rey de reyes y Señor de señores. 16 Es el único inmortal, que vive en una luz a la que nadie puede acercarse. Ningún hombre lo ha visto ni lo puede ver. ¡A él pertenecen para siempre el honor y el poder! Amén.


17 A los que tienen riquezas de esta vida, mándales que no sean orgullosos ni pongan su esperanza en sus riquezas, porque las riquezas no son seguras. Antes bien, que pongan su esperanza en Dios, el cual nos da todas las cosas con abundancia y para nuestro provecho. 18 Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen. 19 Así tendrán riquezas que les proporcionarán una base firme para el futuro, y alcanzarán la vida verdadera.


Recomendación final y despedida

20 Timoteo, cuida bien lo que se te ha confiado. No escuches palabrerías mundanas y vacías, ni los argumentos que opone el falsamente llamado conocimiento de la verdad; 21 pues algunos que profesan esa clase de conocimiento, se han desviado de la fe.


Que el Señor derrame su gracia sobre ustedes.


Salmos 89:38-52 

Dios Habla Hoy

38 (39) Sin embargo, has rechazado y despreciado

al rey que tú escogiste;

¡te has enojado con él!

39 (40) Has roto la alianza con tu siervo;

has arrojado al suelo su corona.

40 (41) Abriste brechas en todos sus muros;

¡convertiste en ruinas sus ciudades!

41 (42) Todo el mundo pasa y roba lo que quiere;

sus vecinos se burlan de él.

42 (43) Has hecho que sus enemigos

levanten la mano alegres y triunfantes.

43 (44) Le quitaste el filo a su espada

y no lo sostuviste en la batalla.

44 (45) Has apagado su esplendor;

has arrojado su trono por los suelos;

45 (46) le has quitado años de vida

y lo has llenado de vergüenza.


46 (47) Oh Señor,

¿hasta cuándo estarás escondido?

¿Arderá siempre tu enojo, como el fuego?

47 (48) Señor, recuerda que mi vida es corta;

que el hombre, que tú has creado, vive poco tiempo.

48 (49) ¡Nadie puede vivir y no morir nunca!

¡Nadie puede librarse del poder de la muerte!

49 (50) Señor,

¿dónde está tu amor primero,

que en tu fidelidad prometiste a David?

50 (51) Señor, recuerda que a tus siervos

los ofende mucha gente;

que llevo esos insultos en mi pecho.

51 (52) Oh Señor,

¡así nos ofenden tus enemigos!

¡Así ofenden a tu escogido a cada paso!


52 (53) Bendito sea el Señor por siempre.

¡Amén!


Proverbios 25:28 

Dios Habla Hoy

28 Como ciudad sin muralla y expuesta al peligro,

así es quien no sabe dominar sus impulsos.


Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.


Tuesday, October 20, 2026

DAB Español, Martes 20 de Octubre

Día 293, DAB Español, Martes 20 de Octubre


Jeremías 35:1-36:32; 1 Timoteo 5:1-25; Salmos 89:14-37; Proverbios 25:25-27 (Dios Habla Hoy (DHH))










Jeremías 35-36 

Dios Habla Hoy

Jeremías y los recabitas

35 En el tiempo en que Joaquim, hijo de Josías, era rey de Judá, el Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2 «Ve a la comunidad de los recabitas y habla con ellos. Llévalos luego a uno de los cuartos que hay en el templo, y ofréceles vino.» 3 Yo, Jeremías, fui a buscar a Jaazanías (hijo de otro Jeremías y nieto de Habasinías), y a sus hermanos e hijos, y a toda la comunidad de los recabitas, 4 y los llevé al templo, al cuarto de los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, que era un hombre de Dios. Este cuarto se encuentra junto al de los jefes del templo y encima del cuarto de Maaseías, hijo de Salum, que era el guardián del umbral del templo. 5 Serví a los recabitas jarros y copas llenos de vino, y les dije: «Tomen un poco de vino.»


6 Ellos respondieron: «Nosotros no bebemos vino, porque Jonadab, hijo de Recab, nuestro antepasado, prohibió para siempre que nosotros y nuestros descendientes bebiéramos vino. 7 También nos prohibió hacer casas, sembrar campos y plantar o tener viñedos. Nos mandó que habitáramos siempre en tiendas de campaña, para vivir mucho tiempo en esta tierra donde andamos como extranjeros. 8 Nosotros hemos obedecido todas las órdenes de nuestro antepasado Jonadab, y nunca bebemos vino, ni nosotros ni nuestras mujeres ni nuestros hijos, 9 ni construimos casas para vivir, ni tenemos viñedos ni terrenos sembrados. 10 Vivimos en tiendas de campaña y cumplimos todo lo que nuestro antepasado Jonadab nos ordenó. 11 Pero cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, invadió este país, decidimos venir a Jerusalén para huir de los ejércitos caldeos y sirios; por eso estamos viviendo en Jerusalén.»


12 Entonces el Señor se dirigió a Jeremías, y le dijo: 13 «Yo, el Señor todopoderoso y Dios de Israel, te ordeno que vayas y digas a la gente de Judá y de Jerusalén: “Aprendan la lección y obedezcan mis órdenes. Yo, el Señor, lo digo. 14 Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, han cumplido la orden que él les dio de no beber vino, y hasta el día de hoy no lo beben porque han obedecido la orden de su antepasado. Yo también les he dado a ustedes órdenes una y otra vez, pero no me han obedecido. 15 Les he enviado, uno tras otro, a todos mis siervos los profetas, para decirles: Dejen su mala conducta y sus malas acciones. No se vayan tras otros dioses ni les rindan culto, y así podrán seguir viviendo en la tierra que les he dado a ustedes y a sus antepasados. Pero ustedes no quisieron hacerme caso ni me han obedecido. 16 Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, han cumplido la orden que su antepasado les dio; en cambio, el pueblo de Israel no me ha obedecido. 17 Por eso yo, el Señor todopoderoso y Dios de Israel, digo: Voy a hacer que caigan sobre Judá y sobre los habitantes de Jerusalén todas las calamidades que les he anunciado. Porque yo les he hablado, y ustedes no me han hecho caso; los he llamado, y ustedes no me han respondido.”»


18 Además, Jeremías dijo a los recabitas: «El Señor todopoderoso y Dios de Israel dice: “Ya que ustedes han obedecido las órdenes de su antepasado Jonadab, y han observado sus instrucciones y cumplido todo lo que él les ordenó, 19 yo, el Señor todopoderoso y Dios de Israel, les aseguro que nunca faltará un descendiente de Jonadab que esté siempre a mi servicio.”»


Baruc lee el rollo en el templo

36 El año cuarto del gobierno de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá, el Señor se dirigió a Jeremías, y le dijo: 2 «Toma un rollo de escribir, y escribe en él todo lo que te he dicho acerca de Israel, de Judá y de las demás naciones, desde que comencé a hablarte en tiempos de Josías hasta ahora. 3 Quizá cuando los de Judá sepan de todas las calamidades que pienso enviarles, dejarán su mala conducta y yo les perdonaré sus maldades y pecados.»


4 Jeremías llamó a Baruc, hijo de Nerías, y le dictó todo lo que el Señor le había dicho, y Baruc lo escribió en un rollo. 5 Luego Jeremías dio a Baruc las siguientes instrucciones: «Mira, la situación en que me encuentro me impide ir al templo del Señor. 6 Por lo tanto, ve tú el próximo día de ayuno y lee el rollo que yo te dicté y que tú escribiste, para que el pueblo y todos los habitantes de las ciudades de Judá que hayan venido acá, oigan el mensaje del Señor. 7 Quizá dirijan al Señor sus ruegos y dejen todos su mala conducta, porque la ira y el furor con que el Señor ha amenazado a este pueblo son terribles.» 8 Baruc hizo todo lo que el profeta Jeremías le había ordenado: fue al templo y leyó en el rollo el mensaje del Señor.


9 El noveno mes del año quinto del gobierno de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá, se dispuso que, tanto los habitantes de Jerusalén como los que habían venido de otras ciudades de Judá, ayunaran ante el Señor. 10 Baruc fue al atrio superior del templo, a la entrada de la Puerta Nueva, y desde el cuarto de Guemarías, hijo de Safán el cronista, leyó a todo el pueblo el rollo donde estaban las palabras de Jeremías.


Baruc lee el rollo ante los altos funcionarios

11 Micaías, hijo de Guemarías y nieto de Safán, oyó todo el mensaje del Señor que Baruc leyó en el rollo, 12 y fue al palacio real, al cuarto del cronista, donde estaban reunidos todos los altos funcionarios: Elisamá, el cronista; Delaías, hijo de Semaías; Elnatán, hijo de Acbor; Guemarías, hijo de Safán; Sedequías, hijo de Hananías, y otros funcionarios. 13 Micaías les contó todo lo que había oído cuando Baruc leyó en el rollo delante del pueblo. 14 Los funcionarios enviaron a Jehudí, que era hijo de Netanías, nieto de Selemías y bisnieto de Cusí, a decirle a Baruc que les llevara el rollo que había leído delante del pueblo. Baruc tomó entonces el rollo y se presentó ante ellos, 15 y ellos le dijeron:


—Siéntate y léenos el rollo.


Baruc se lo leyó, 16 y tan pronto como lo oyeron, llenos de miedo se volvieron unos a otros y dijeron:


—Tenemos que informar de todo esto al rey.


17 Luego dijeron a Baruc:


—Cuéntanos cómo escribiste todo esto.


18 Baruc respondió:


—Jeremías personalmente me lo dictó todo, y yo lo escribí con tinta en el rollo.


19 Entonces le dijeron a Baruc:


—¡Pues tú y Jeremías vayan a esconderse, y que nadie sepa dónde están!


El rey Joaquim quema el rollo

20 Los altos funcionarios dejaron el rollo en el cuarto de Elisamá, el cronista, y fueron al palacio a informar de todo esto al rey. 21 El rey mandó a Jehudí traer el rollo del cuarto de Elisamá, el cronista, y cuando Jehudí lo trajo, lo leyó delante del rey y de todos los altos funcionarios que lo rodeaban. 22 Como era el mes noveno, el rey se encontraba en su cuarto de invierno, ante un brasero encendido. 23 En cuanto Jehudí terminaba de leer tres o cuatro columnas, el rey las cortaba con un cuchillo y las echaba al fuego del brasero. Así lo hizo hasta quemar todo el rollo. 24 Ni el rey ni los altos funcionarios que oyeron toda la lectura, sintieron miedo ni dieron señales de dolor. 25 Elnatán, Delaías y Guemarías rogaron al rey que no quemara el rollo, pero él no les hizo caso, 26 sino que ordenó a Jerahmeel, príncipe de sangre real, a Seraías, hijo de Azriel, y a Selemías, hijo de Abdeel, que apresaran al profeta Jeremías y a su secretario Baruc. Pero el Señor los ocultó.


Jeremías dicta otro rollo

27 Después que el rey quemó el rollo con las palabras que Jeremías le había dictado a Baruc, el Señor se dirigió a Jeremías y le dijo: 28 «Toma otro rollo y vuelve a escribir en él todo lo que estaba escrito en el primero, el que quemó Joaquim, rey de Judá. 29 Y dile lo siguiente: “Así dice el Señor: Tú quemaste el rollo, y reprendiste a Jeremías por haber escrito en él que el rey de Babilonia va a venir sin falta, a destruir el país y a dejarlo sin hombres ni animales. 30 Pues bien, yo, el Señor, te digo a ti, Joaquim, rey de Judá, que tú no tendrás descendiente en el trono de David. Tu cadáver quedará expuesto al calor del día y a las heladas de la noche, 31 y a ti y a tus descendientes, lo mismo que a tus funcionarios, los castigaré por sus pecados. Haré que caigan sobre ustedes y sobre los habitantes de Jerusalén y de Judá todas las calamidades que les anuncié, y a las que ustedes no hicieron caso.”»


32 Entonces Jeremías tomó otro rollo y se lo dio a Baruc, su secretario, quien escribió todo lo que Jeremías le dictó, es decir, todo lo que estaba escrito en el rollo que el rey Joaquim había quemado. Jeremías añadió además muchas otras cosas parecidas.


1 Timoteo 5 

Dios Habla Hoy

Cómo comportarse con los diversos miembros de la comunidad

5 No trates con dureza al anciano; al contrario, aconséjalo como si fuera tu padre; y trata a los jóvenes como si fueran tus hermanos. 2 A las ancianas trátalas como a tu propia madre; y a las jóvenes, como si fueran tus hermanas, con toda pureza.


3 Ayuda a las viudas que no tengan a quien recurrir. 4 Pero si una viuda tiene hijos o nietos, ellos son quienes primero deben aprender a cumplir sus obligaciones con los de su propia familia y a corresponder al amor de sus padres, porque esto agrada a Dios. 5 La verdadera viuda, la que se ha quedado sola, pone su esperanza en Dios y no deja de rogar, orando día y noche. 6 Pero la viuda que se entrega al placer, está muerta en vida. 7 Mándales también estas cosas, para que sean irreprensibles. 8 Pues quien no se preocupa de los suyos, y sobre todo de los de su propia familia, ha negado la fe y es peor que los que no creen.


9 En la lista de las viudas deben estar únicamente las que tengan más de sesenta años y no hayan tenido sino un solo esposo. 10 Deben ser conocidas por sus buenas acciones, por haber criado bien a sus hijos, por haber recibido bien a los que llegan a su casa, por haber lavado los pies a los del pueblo santo y haber ayudado a los que sufren. En fin, por haberse dedicado a hacer toda clase de obras buenas.


11 Pero no pongas en la lista a viudas de menos edad; porque cuando sus propios deseos las apartan de Cristo, quieren casarse de nuevo 12 y resultan culpables de haber faltado a su compromiso. 13 Además andan de casa en casa, y se vuelven perezosas; y no sólo perezosas, sino también chismosas, metiéndose en todo y diciendo cosas que no convienen. 14 Por eso quiero que las viudas jóvenes se casen, que tengan hijos, que sean amas de casa y que no den lugar a las críticas del enemigo. 15 Pues algunas viudas ya se han apartado y han seguido a Satanás.


16 Si alguna mujer creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas, para que no sean una carga para la iglesia; así la iglesia podrá ayudar a las viudas que de veras no tengan a quien recurrir.


17 Los ancianos que gobiernan bien la iglesia deben ser doblemente apreciados, especialmente los que se dedican a predicar y enseñar. 18 Pues la Escritura dice: «No le pongas bozal al buey que trilla.» Y también: «El trabajador tiene derecho a su paga.»


19 No hagas caso de acusaciones contra un anciano, si no están apoyadas por dos o tres testigos.


20 A los que siguen pecando, debes reprenderlos delante de todos, para que los demás tengan temor.


21 Te encargo delante de Dios, de Jesucristo y de los ángeles escogidos, que sigas estas reglas sin hacer discriminaciones ni tener preferencias. 22 No impongas las manos a nadie sin haberlo pensado bien, para no hacerte cómplice de los pecados de otros. Consérvate limpio de todo mal.


23 Puesto que a menudo estás enfermo del estómago, no bebas agua sola, sino bebe también un poco de vino.


24 Los pecados de algunos se ven claramente antes del juicio, pero en otros casos sólo se ven después. 25 Del mismo modo, las obras buenas se ven claramente; y las que no son buenas no podrán quedar siempre escondidas.


Salmos 89:14-37 

Dios Habla Hoy

14 (15) Tu trono está afirmado en la justicia y el derecho;

el amor y la fidelidad salen a tu encuentro.


15 (16) Oh Señor,

feliz el pueblo que sabe alabarte con alegría

y camina alumbrado por tu luz,

16 (17) que en tu nombre se alegra todo el tiempo

y se entusiasma por tu rectitud.

17 (18) En verdad, tú eres su fuerza y hermosura;

nuestro poder aumenta por tu buena voluntad.

18 (19) ¡Nuestro escudo es el Señor!

¡Nuestro Rey es el Santo de Israel!


19 (20) En otro tiempo hablaste en una visión,

y dijiste a tus siervos fieles:

«He escogido a un valiente de mi pueblo,

lo he puesto en alto y lo he ayudado.

20 (21) ¡He encontrado a mi siervo David!

Con mi aceite sagrado lo he designado rey,

21 (22) y nunca le faltará mi ayuda.

Con mi poder lo fortaleceré,

22 (23) y no lo atacarán sus enemigos

ni lo vencerán los malvados.

23 (24) Aplastaré a sus enemigos;

¡los quitaré de su vista!

¡Destrozaré a los que lo odian!

24 (25) Él contará con mi amor y fidelidad,

y por mí aumentará su poder.

25 (26) Afirmaré su poder y dominio

desde el Mediterráneo hasta el Éufrates.

26 (27) Él me dirá: “Tú eres mi Padre;

eres mi Dios, que me salva y me protege.”

27 (28) Y yo le daré los derechos de hijo mayor,

por encima de los reyes del mundo.

28 (29) Mi amor por él será constante,

y mi alianza con él será firme.

29 (30) Sus descendientes reinarán en su lugar

siempre, mientras el cielo exista.


30 (31) »Pero si ellos abandonan mi enseñanza

y no viven de acuerdo con mis mandatos,

31 (32) si faltan a mis leyes

y no obedecen mis mandamientos,

32 (33) castigaré su rebelión y maldad

con golpes de vara;

33 (34) pero no dejaré de amar a David,

ni faltaré a mi fidelidad hacia él.

34 (35) No romperé mi alianza

ni faltaré a mi palabra.

35 (36) Una vez le he jurado por mi santidad,

y no le mentiré:

36 (37) sus descendientes reinarán en su lugar,

siempre, mientras el sol exista.

37 (38) ¡Siempre firmes, como la luna!

¡Siempre firmes, mientras el cielo exista!»


Proverbios 25:25-27 

Dios Habla Hoy

25 Como agua fresca en garganta sedienta

así caen las buenas noticias de tierras lejanas.


26 Manantial de agua turbia y revuelta

es el inocente que tiembla ante el culpable.


27 No hace bien comer mucha miel,

pero es una honra investigar lo difícil.


Dios Habla Hoy (DHH)

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Evangelio de San Juan 02

Es esta lección estudiamos:  1. Que Juan el Bautista reconoció su propósito (profetizado en Isaías 40 ).  2. El bautismo de Jesús por Ju...