Saturday, May 16, 2026

DAB Español, Domingo 17 de Mayo

Día 137, DAB Español, Domingo 17 de Mayo


1 Samuel 20:1-21:15; Juan 9:1-41; Salmos 113-114; Proverbios 15:15-17 (Nueva Traducción Viviente (NTV))










1 Samuel 20-21

Nueva Traducción Viviente

Jonatán ayuda a David

20 En ese momento David huyó de Naiot de Ramá y encontró a Jonatán.


—¿Qué he hecho?—exclamó—. ¿Cuál es mi delito? ¿Cómo ofendí a tu padre para que esté tan decidido a matarme?


2 —¡No es cierto!—contestó Jonatán—. No vas a morir. Mi padre siempre me cuenta todo lo que piensa hacer, aun las cosas más pequeñas. Sé que mi padre no me ocultaría algo como esto. ¡Sencillamente no es cierto!


3 Entonces David hizo un juramento delante de Jonatán y le dijo:


—Tu padre sabe perfectamente bien acerca de nuestra amistad, por lo tanto, se dijo a sí mismo: “No le diré nada a Jonatán, ¿para qué lastimarlo?”. ¡Pero te juro que estoy a solo un paso de la muerte! ¡Te lo juro por el Señor y por tu propia alma!


4 —Dime cómo puedo ayudarte—exclamó Jonatán.


5 —Mañana celebraremos el festival de luna nueva—respondió David—. Siempre he comido con el rey en esa ocasión, pero mañana me esconderé en el campo y me quedaré allí hasta la tarde del tercer día. 6 Si tu padre pregunta dónde estoy, dile que pedí permiso para ir a mi casa en Belén para un sacrificio anual que celebra mi familia. 7 Si él dice: “¡Está bien!”, sabrás que todo realmente está bien; pero si se enoja y pierde los estribos, sabrás que está decidido a matarme. 8 Muéstrame la lealtad de quien juró ser mi amigo—porque hicimos un pacto solemne delante del Señor—o mátame tú mismo si he pecado contra tu padre. ¡Pero te ruego que no me traiciones entregándome a él!


9 —¡Jamás!—exclamó Jonatán—. Tú sabes que si tuviera la menor idea de que mi padre pensara matarte, te lo diría de inmediato.


10 Entonces David le preguntó:


—¿Cómo podré saber si tu padre está enojado o no?


11 —Ven al campo conmigo—le respondió Jonatán.


Entonces salieron juntos al campo 12 y Jonatán le dijo a David:


—Te prometo por el Señor, Dios de Israel, que para mañana a esta hora, o a más tardar, pasado mañana, hablaré con mi padre e inmediatamente te haré saber qué piensa acerca de ti. Si él habla bien de ti, te lo haré saber. 13 Pero si está enojado y quiere matarte, que el Señor me castigue y aun me mate si no te advierto para que puedas escapar y vivir. Que el Señor esté contigo como antes estaba con mi padre. 14 Y que tú me trates con el fiel amor del Señor mientras que yo viva. Pero si muero, 15 trata a mi familia con este fiel amor, aun cuando el Señor elimine a todos tus enemigos de la faz de la tierra.


16 Entonces Jonatán hizo un pacto solemne con David[a] diciendo:


—¡Que el Señor destruya a todos tus enemigos!


17 Y Jonatán hizo que David reafirmara su voto de amistad, porque amaba a David tanto como a sí mismo.


18 Después Jonatán dijo:


—Mañana celebramos el festival de luna nueva. Te extrañarán cuando vean que tu lugar a la mesa está desocupado. 19 Pasado mañana, al atardecer, ve al lugar donde antes te escondiste y espera allí junto al montón de piedras.[b] 20 Yo saldré y dispararé tres flechas hacia un lado del montón de piedras, como si estuviera disparándole a un blanco. 21 Enseguida enviaré a un niño para que me traiga las flechas. Si oyes que le digo: “Están de este lado”, entonces sabrás, tan cierto como que el Señor vive, que todo está bien y que no hay ningún problema. 22 Pero si le digo: “Ve más lejos, las flechas están más adelante”, significará que tendrás que irte de inmediato, porque es el Señor quien desea que te vayas. 23 Y que el Señor nos haga cumplir las promesas que nos hicimos el uno al otro, porque él fue testigo de ellas.


24 Entonces David se escondió en el campo. Cuando comenzó el festival de luna nueva, el rey se sentó a comer 25 en su lugar de siempre, contra la pared, con Jonatán sentado enfrente[c] y Abner a su lado. Pero el lugar de David estaba desocupado. 26 Ese día Saúl no dijo nada acerca de ello, pero pensó: «Algo debe haber hecho que David quedara ceremonialmente impuro». 27 Pero cuando el lugar de David siguió desocupado al día siguiente, Saúl le preguntó a Jonatán:


—¿Por qué el hijo de Isaí no vino a comer ni ayer ni hoy?


28 Jonatán le contestó:


—David me rogó que lo dejara ir a Belén. 29 Me dijo: “Por favor, déjame ir, porque mi familia celebrará un sacrificio. Mi hermano me exigió que estuviera presente. Así que te ruego que me dejes ir a ver a mis hermanos”. Por eso no está a la mesa del rey.


30 Entonces Saúl se puso muy furioso con Jonatán.


—¡Tú, estúpido hijo de prostituta![d]—lo maldijo—. ¿Acaso piensas que no sé que tú quieres que él sea rey en lugar de ti, para vergüenza tuya y de tu madre? 31 Mientras ese hijo de Isaí esté vivo, jamás serás rey. ¡Ahora ve y búscalo para que lo mate!


32 —¿Pero por qué tiene que morir?—le preguntó Jonatán a su padre—. ¿Qué ha hecho?


33 Entonces Saúl le arrojó su lanza a Jonatán con la intención de matarlo. Por fin Jonatán se dio cuenta de que su padre realmente había decidido matar a David.


34 Así que Jonatán dejó la mesa enfurecido y se negó a comer durante ese segundo día del festival, porque estaba destrozado por la vergonzosa conducta de su padre hacia David.


35 A la mañana siguiente, como habían acordado, Jonatán salió al campo acompañado por un muchachito para que le recogiera las flechas. 36 «Comienza a correr—le dijo al niño—para que puedas encontrar las flechas mientras las voy disparando». Entonces el niño corrió y Jonatán disparó una flecha más allá de donde estaba el muchacho. 37 Cuando el niño casi llegaba a donde estaba la flecha, Jonatán gritó: «La flecha está más adelante. 38 Rápido, apresúrate, no te detengas». Así que con prisa el niño recogió las flechas y regresó corriendo a su amo. 39 El muchacho, por supuesto, no sospechaba nada; solo Jonatán y David entendieron la señal. 40 Después Jonatán le dio su arco y sus flechas al niño y le dijo que los regresara a la ciudad.


41 En cuanto se fue el niño, David salió de su escondite cerca del montón de piedras[e] y se inclinó ante Jonatán tres veces, rostro en tierra. Mientras se abrazaban y se despedían, los dos lloraban, especialmente David.


42 Finalmente, Jonatán le dijo a David: «Ve en paz, porque nos hemos jurado lealtad el uno al otro en el nombre del Señor. Él es testigo del vínculo que hay entre nosotros y nuestros hijos para siempre». Después David se fue, y Jonatán regresó a la ciudad.[f]


David huye de Saúl

21 [g]David fue a la ciudad de Nob para ver al sacerdote Ahimelec. Cuando Ahimelec lo vio, se puso a temblar.


—¿Por qué estás solo?—le preguntó—. ¿Por qué nadie te acompaña?


2 —El rey me envió en un asunto privado—dijo David—. Me pidió que no le contara a nadie por qué estoy aquí. Les dije a mis hombres dónde buscarme después. 3 Ahora bien, ¿qué hay de comer? Dame cinco panes o cualquier otra cosa que tengas.


4 —No tenemos nada de pan común—respondió el sacerdote—. Pero aquí está el pan sagrado, el cual pueden comer si tus jóvenes no se han acostado con alguna mujer recientemente.


5 —No te preocupes—le aseguró David—. Nunca permito que mis hombres estén con mujeres cuando estamos en plena campaña. Y ya que se mantienen limpios, aun durante misiones normales, ¡cuánto más en esta!


6 Como no había otro alimento disponible, el sacerdote le dio el pan sagrado: el pan de la Presencia que se ponía delante del Señor en el tabernáculo. Justo en ese día había sido reemplazado por pan recién horneado.


7 Aquel día estaba allí Doeg el edomita, jefe de los pastores de Saúl, que había sido detenido delante del Señor.[h]


8 David le preguntó a Ahimelec:


—¿Tienes una lanza o una espada? El asunto del rey era tan urgente que ¡ni siquiera me dio tiempo de tomar un arma!


9 —Solo tengo la espada de Goliat el filisteo, a quien tú mataste en el valle de Ela—le contestó el sacerdote—. Está envuelta en una tela detrás del efod. Tómala si quieres, porque es la única que tengo.


—¡Esta espada es sin igual—respondió David—, dámela!


10 Entonces David escapó de Saúl y fue donde el rey Aquis de Gat. 11 Pero a los oficiales de Aquis no les agradaba que David estuviera allí. «¿No es este David, el rey de la tierra?—preguntaron—. ¿No es este a quien el pueblo honra con danzas, y canta:


“Saúl mató a sus miles,

    y David, a sus diez miles”?».


12 David oyó esos comentarios y tuvo mucho miedo de lo que el rey Aquis de Gat pudiera hacer con él. 13 Así que se hizo pasar por loco, arañando las puertas y dejando que la saliva escurriera por su barba.


14 Finalmente, el rey Aquis le dijo a sus hombres:


—¿Tienen que traerme a un loco? 15 ¡Ya tenemos suficientes de ellos aquí! ¿Por qué habría de permitir que alguien como él sea huésped en mi casa?


Footnotes

20:16 En hebreo con la casa de David.

20:19 En hebreo junto a la piedra Ezel. El significado del hebreo es incierto.

20:25 Así aparece en la versión griega; en hebreo dice con Jonatán de pie.

20:30 En hebreo Tú, hijo de mujer perversa y rebelde.

20:41 Así aparece en la versión griega; en hebreo dice cerca del borde sur.

20:42 Esta oración corresponde al 21:1 en el texto hebreo.

21:1 Los versículos del 21:1-15 corresponden al 21:2-16 en el texto hebreo.

21:7 El significado del hebreo es incierto.

Juan 9

Nueva Traducción Viviente

Jesús sana a un hombre ciego de nacimiento

9 Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento.


2 —Rabí,[a] ¿por qué nació ciego este hombre?—le preguntaron sus discípulos—. ¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres?


3 —No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres —contestó Jesús—. Nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él. 4 Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que nos envió.[b] Pronto viene la noche cuando nadie puede trabajar; 5 pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo.


6 Luego escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva y lo untó en los ojos del ciego. 7 Le dijo: «Ve a lavarte en el estanque de Siloé» (Siloé significa «enviado»). Entonces el hombre fue, se lavó, ¡y regresó viendo!


8 Sus vecinos y otros que lo conocían como un pordiosero ciego se preguntaban: «¿No es ese el hombre que solía sentarse a mendigar?». 9 Algunos decían que sí, y otros decían: «No, solo se le parece».


Pero el mendigo seguía diciendo: «¡Sí, soy yo!».


10 Le preguntaron:


—¿Quién te sanó? ¿Cómo sucedió?


11 Él les dijo:


—El hombre al que llaman Jesús hizo lodo, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve al estanque de Siloé y lávate”. Entonces fui, me lavé, ¡y ahora puedo ver!


12 —¿Dónde está él ahora?—le preguntaron.


—No lo sé—contestó.


13 Entonces llevaron ante los fariseos al hombre que había sido ciego, 14 porque era día de descanso cuando Jesús hizo el lodo y lo sanó. 15 Los fariseos interrogaron al hombre sobre todo lo que había sucedido y les respondió: «Él puso el lodo sobre mis ojos y, cuando me lavé, ¡pude ver!».


16 Algunos de los fariseos decían: «Ese tal Jesús no viene de Dios porque trabaja en el día de descanso». Otros decían: «¿Pero cómo puede un simple pecador hacer semejantes señales milagrosas?». Así que había una profunda diferencia de opiniones entre ellos.


17 Luego los fariseos volvieron a interrogar al hombre que había sido ciego:


—¿Qué opinas del hombre que te sanó?


—Creo que debe de ser un profeta—contestó el hombre.


18 Aun así los líderes judíos se negaban a creer que el hombre había sido ciego y ahora podía ver, así que llamaron a sus padres.


19 —¿Es este su hijo?—les preguntaron—. ¿Es verdad que nació ciego? Si es cierto, ¿cómo es que ahora ve?


20 Sus padres contestaron:


—Sabemos que él es nuestro hijo y que nació ciego, 21 pero no sabemos cómo es que ahora puede ver ni quién lo sanó. Pregúntenselo a él; ya tiene edad para hablar por sí mismo.


22 Los padres dijeron eso por miedo a los líderes judíos, quienes habían anunciado que cualquiera que dijera que Jesús era el Mesías sería expulsado de la sinagoga. 23 Por eso dijeron: «Ya tiene edad suficiente, entonces pregúntenle a él».


24 Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron:


—Es Dios quien debería recibir la gloria por lo que ha pasado,[c] porque sabemos que ese hombre, Jesús, es un pecador.


25 —Yo no sé si es un pecador—respondió el hombre—, pero lo que sé es que yo antes era ciego, ¡y ahora puedo ver!


26 —¿Pero qué fue lo que hizo?—le preguntaron—. ¿Cómo te sanó?


27 —¡Miren!—exclamó el hombre—. Ya les dije una vez. ¿Acaso no me escucharon? ¿Para qué quieren oírlo de nuevo? ¿Ustedes también quieren ser sus discípulos?


28 Entonces ellos lo insultaron y dijeron:


—Tú eres su discípulo, ¡pero nosotros somos discípulos de Moisés! 29 Sabemos que Dios le habló a Moisés, pero no sabemos ni siquiera de dónde proviene este hombre.


30 —¡Qué cosa tan extraña!—respondió el hombre—. A mí me sanó los ojos, ¿y ustedes ni siquiera saben de dónde proviene? 31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores pero está dispuesto a escuchar a los que lo adoran y hacen su voluntad. 32 Desde el principio del mundo, nadie ha podido abrir los ojos de un ciego de nacimiento. 33 Si este hombre no viniera de parte de Dios, no habría podido hacerlo.


34 —¡Tú naciste pecador hasta la médula!—le respondieron—. ¿Acaso tratas de enseñarnos a nosotros?


Y lo echaron de la sinagoga.


Ceguera espiritual

35 Cuando Jesús supo lo que había pasado, encontró al hombre y le preguntó:


—¿Crees en el Hijo del Hombre[d] ?


36 —¿Quién es, señor?—contestó el hombre—. Quiero creer en él.


37 —Ya lo has visto—le dijo Jesús—, ¡y está hablando contigo!


38 —¡Sí, Señor, creo!—dijo el hombre. Y adoró a Jesús.


39 Entonces Jesús le dijo:[e]


—Yo entré en este mundo para hacer juicio, para dar vista a los ciegos y para demostrarles a los que creen que ven,[f] que, en realidad, son ciegos.


40 Algunos fariseos que estaban cerca lo oyeron y le preguntaron:


—¿Estás diciendo que nosotros somos ciegos?


41 —Si fueran ciegos, no serían culpables—contestó Jesús—, pero siguen siendo culpables porque afirman que pueden ver.


Footnotes

9:2 Rabí, del arameo, significa «amo» o «maestro».

9:4 Otros manuscritos dicen Debo llevar a cabo cuanto antes las tareas que me encargó el que me envió; incluso otros dicen Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que me envió.

9:24 O Dale la gloria a Dios, no a Jesús; en griego dice Dale la gloria a Dios.

9:35 Algunos manuscritos dicen el Hijo de Dios? «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.

9:38-39a Algunos manuscritos no incluyen las palabras —¡Sí, Señor, creo!—dijo el hombre. Y adoró a Jesús. Entonces Jesús le dijo.

9:39b En griego los que ven.

Salmos 113-114

Nueva Traducción Viviente

113 ¡Alabado sea el Señor!


Sí, alábenle, oh siervos del Señor,

    ¡alaben el nombre del Señor!

2 Bendito sea el nombre del Señor

    ahora y para siempre.

3 En todas partes—del oriente al occidente—,

    alaben el nombre del Señor.

4 Él está por encima de las naciones;

    su gloria es más alta que los cielos.


5 ¿Quién puede compararse con el Señor nuestro Dios,

    quien está entronizado en las alturas?

6 Él se inclina para mirar

    el cielo y la tierra.

7 Levanta del polvo a los pobres,

    y a los necesitados, del basurero.

8 Los pone entre príncipes,

    ¡incluso entre los príncipes de su propio pueblo!

9 A la mujer sin hijos le da una familia

    y la transforma en una madre feliz.


¡Alabado sea el Señor!

114 Cuando los israelitas escaparon de Egipto

    —cuando la familia de Jacob dejó esa tierra extranjera—,

2 la tierra de Judá se convirtió en el santuario de Dios,

    e Israel llegó a ser su reino.


3 El mar Rojo[a] los vio venir y se apuró a quitarse del camino;

    el agua del río Jordán se hizo a un lado.

4 ¡Las montañas saltaron como carneros,

    las colinas brincaron como corderos!

5 ¿Qué te pasa, mar Rojo, qué te llevó a quitarte del camino?

    ¿Qué sucedió, río Jordán, que te hiciste a un lado?

6 Montañas, ¿por qué saltaron como carneros?

    Colinas, ¿por qué brincaron como corderos?


7 Tiembla, oh tierra, ante la presencia del Señor,

    ante el Dios de Jacob.

8 Él convirtió la roca en una laguna de agua;

    sí, de la roca sólida fluyó un manantial.


Footnotes

114:3 En hebreo El mar; similar en 114:5.

Proverbios 15:15-17

Nueva Traducción Viviente

15 Para el abatido, cada día acarrea dificultades;

    para el de corazón feliz, la vida es un banquete continuo.


16 Más vale tener poco, con el temor del Señor,

    que tener grandes tesoros y vivir llenos de angustia.


17 Un plato de verduras con alguien que amas

    es mejor que carne asada con alguien que odias.


Nueva Traducción Viviente (NTV)

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.


Friday, May 15, 2026

DAB Español, Sábado 16 de Mayo

Día 136, DAB Español, Sábado 16 de Mayo


1 Samuel 18:5-19:24; Juan 8:31-59; Salmos 112; Proverbios 15:12-14 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 18:5-19:24

Reina Valera Contemporánea

5 David iba a dondequiera que Saúl lo enviaba, y tanta inteligencia mostraba que Saúl lo ascendió por encima de sus jefes del ejército, y era respetado por todo el pueblo y por los siervos de Saúl.


Saúl tiene celos de David

6 Después de que David mató al filisteo Goliat y regresó con el ejército, las mujeres de todas las ciudades israelitas se reunieron para recibir al rey Saúl y danzar y cantar al son de panderos y otros instrumentos musicales, 7 pero en sus cantos y danzas decían:


Saúl mató a miles de guerreros,

pero David mató a más de diez mil.


8 Cuando Saúl oyó esto, se enojó mucho, pues le desagradó escuchar que a David le reconocieran haber matado diez veces más soldados que a él, así que dijo: «Ahora sólo falta que David se quede con mi reino». 9 Y desde ese día le empezó a tener mala voluntad.


10 Al día siguiente, el espíritu maligno enviado por Dios atacó a Saúl, y éste andaba como loco por toda la casa. Y mientras David tocaba el arpa, como todos los días, Saúl andaba con una lanza en la mano. 11 De pronto, Saúl arrojó la lanza contra David, esperando dejarlo clavado contra la pared. Pero David lo esquivó dos veces.


12 Saúl ya vivía temeroso, porque era claro que el Señor ayudaba a David y se había apartado de Saúl; 13 por eso Saúl también se apartó de David y lo puso al mando de mil soldados, lo que permitió a David entrar y salir libremente de la ciudad. 14 Sin embargo, actuaba con prudencia en todo lo que hacía, y el Señor le ayudaba en todo. 15 Y al ver Saúl que David se comportaba inteligentemente, más temor tenía de él. 16 Todos en Israel y en Judá amaban a David, porque él los dirigía en sus campañas militares.


17 Un día, Saúl llamó a David y le dijo:


«Voy a darte por esposa a Merab, mi hija mayor, con la condición de que seas mi hombre fuerte en las batallas del Señor.»


Y es que Saúl pensaba: «Si él muere, no seré yo quien lo mate sino los filisteos.»


18 David le respondió:


«Pero, ¿quién soy yo? ¿Qué valor tiene mi vida, o la de mi familia en Israel, para que yo sea el yerno de Su Majestad?»


19 Pasó el tiempo, y el día en que Merab, la hija de Saúl, debía ser entregada por esposa a David, resultó que Saúl se la dio a Adriel el mejolatita.


20 Sin embargo, Mical, la otra hija de Saúl, estaba enamorada de David; y cuando Saúl lo supo, eso le pareció bien, 21 pues pensó: «Le voy a dar a Mical, para tenerlo bajo control, y para que los filisteos se ocupen de él.» Entonces llamó otra vez a David, y le dijo:


«Esta vez sí serás mi yerno.»


22 Y mandó a sus sirvientes a que en secreto le dijeran a David: «El rey te estima mucho, y todos sus servidores te quieren bien; anímate y acepta ser su yerno.»


23 Los sirvientes de Saúl fueron y le dijeron esto a David de manera confidencial, pero David les respondió:


«¿Ustedes creen que es poca cosa ser el yerno del rey? Si se dan cuenta, yo soy un hombre pobre y de poca estima.»


24 Cuando los sirvientes le dijeron a Saúl lo que había dicho David, 25 Saúl respondió:


«Díganle a David que no se preocupe por la dote; que sólo quiero cien prepucios de filisteos. Ésa será la dote y mi venganza sobre mis enemigos.»


Pero lo que Saúl quería, era que David cayera en poder de los filisteos. 26 Y cuando los sirvientes del rey le comunicaron a David lo que Saúl pedía para hacerlo su yerno, le pareció una buena idea, y antes que el plazo se cumpliera 27 se preparó con su gente y fue y mató a doscientos filisteos; luego llevó los prepucios y se los entregó al rey; entonces Saúl le dio por esposa a su hija Mical, y David se convirtió en su yerno. 28 Pero al ver Saúl que el Señor ayudaba a David, y que su hija Mical lo amaba, 29 tuvo más temor de David, y se convirtió en su peor enemigo.


30 Y cada vez que los jefes de los filisteos luchaban contra los israelitas, David obtenía más victorias que todos los oficiales de Saúl, por lo que su fama fue en aumento.


Saúl procura matar a David

19 Un día, Saúl llamó a su hijo Jonatán y a todos sus sirvientes, y les ordenó que mataran a David. Pero como Jonatán quería mucho a David, 2 le envió un aviso:


«Saúl, mi padre, quiere matarte. Ten cuidado entre hoy y mañana, y escóndete en un lugar seguro. 3 Yo procuraré salir con mi padre cerca de donde te escondas, y le voy a hablar bien de ti, y luego te diré cómo están las cosas.»


4 Y Jonatán le dijo a su padre que David era uno de sus mejores servidores, y añadió:


«No vaya Su Majestad a cometer un pecado contra su siervo David, porque él no ha hecho nada en contra de Su Majestad. Al contrario, todo lo que ha hecho es por el bien de Su Majestad. 5 Él mismo puso en riesgo su vida cuando peleó contra el filisteo, y por medio de él salvó el Señor al pueblo de Israel. Su Majestad lo vio y se alegró con él; ¿por qué quiere Su Majestad pecar derramando la sangre inocente de David, sin ninguna razón?»


6 Saúl aceptó lo que le dijo Jonatán, y juró por el Señor que respetaría la vida de David. 7 Entonces Jonatán llamó a David, y le dijo lo que había hablado con el rey, y él mismo lo llevó ante Saúl, y David volvió a servirle como al principio.


8 Tiempo después, los filisteos volvieron a pelear contra los israelitas, y David salió y peleó contra ellos, y los venció y los hizo huir. 9 Pero otra vez el espíritu maligno de parte del Señor volvió a atacar a Saúl, y mientras Saúl estaba descansando en su casa y David tocaba el arpa, Saúl tenía una lanza a su alcance. 10 De pronto, Saúl tomó la lanza y la arrojó, con la intención de atravesar con ella a David, pero éste la esquivó y la lanza quedó clavada en la pared. Esa misma noche David escapó de morir y huyó.


11 Saúl envió mensajeros a casa de David para que lo vigilaran y lo mataran al amanecer, pero Mical, su mujer, le advirtió:


«Si no te pones a salvo esta noche, mañana serás hombre muerto.»


12 Y así, Mical descolgó a David por una ventana para que pudiera escapar, 13 luego tomó una estatua, la puso sobre la cama, puso por cabecera una almohada, le puso encima pelo de cabra y la cubrió con una sábana. 14 Cuando los mensajeros de Saúl llegaron para aprehender a David, ella les dijo que estaba enfermo y en cama. 15 Pero Saúl volvió a enviar mensajeros para que vieran si David seguía allí, y les dijo:


«Tráiganlo con cama y todo, porque lo voy a matar.»


16 Los mensajeros entraron al cuarto de David, pero lo que vieron fue una estatua en la cama, y una almohada con pelo de cabra en la cabecera. 17 Entonces Saúl llamó a Mical y le dijo:


«¿Por qué me engañaste? ¿Por qué dejaste escapar a mi enemigo?»


Y Mical le respondió:


«Es que él me amenazó. Me dijo que si no lo dejaba escapar, me mataría.»


18 Y David huyó hasta Ramá, donde vivía Samuel, y le contó cómo Saúl había intentado matarlo. Entonces los dos se fueron a vivir en Nayot. 19 Saúl supo que David y Samuel estaban en Nayot de Ramá, 20 y envió mensajeros para que lo llevaran a su presencia; pero al llegar, vieron a un grupo de profetas dirigidos por Samuel, que estaban profetizando. Entonces el espíritu de Dios vino sobre los mensajeros, y también ellos comenzaron a profetizar. 21 Cuando lo supo Saúl, envió a otros mensajeros, y también ellos profetizaron. Y Saúl envió por tercera vez a otros mensajeros, y también ellos profetizaron. 22 Entonces Saúl mismo fue a Ramá, y cuando llegó al gran pozo que está en Secú, preguntó:


«¿Dónde están Samuel y David?»


Uno de los hombres respondió:


«Están en Nayot de Ramá.»


23 Y Saúl los fue a buscar, pero el espíritu de Dios también vino sobre él y, mientras caminaba, iba profetizando hasta llegar a Nayot de Ramá. 24 Al llegar delante de Samuel, se quitó la ropa y, totalmente desnudo, siguió profetizando todo el día y toda la noche. Desde ese día la gente suele decir: «¿También Saúl anda entre los profetas?»


Juan 8:31-59

Reina Valera Contemporánea

La verdad los hará libres

31 Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; 32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» 33 Le respondieron: «Nosotros somos descendientes de Abrahán, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir: “Ustedes serán libres”?»


34 Jesús les respondió: «De cierto, de cierto les digo, que todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado. 35 Y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo sí se queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres. 37 Yo sé que ustedes son descendientes de Abrahán; pero intentan matarme porque mi palabra no halla cabida en ustedes. 38 Yo hablo de lo que he visto con el Padre, pero ustedes hacen lo que han oído de parte de su padre.»


39 Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abrahán.» Jesús les dijo: «Si fueran hijos de Abrahán, harían las obras de Abrahán. 40 Pero ahora intentan matarme; a mí, que les he dicho la verdad, la cual he escuchado de Dios. Esto no lo hizo Abrahán. 41 Ustedes hacen las obras de su padre.» Entonces le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de un acto de inmoralidad. Tenemos un padre, que es Dios.» 42 Y Jesús les dijo: «Si su padre fuera Dios, ciertamente me amarían; porque yo he salido y he venido de Dios. No he venido por mi propia cuenta, sino que él me envió. 43 ¿Por qué no entienden mi lenguaje? Pues porque no pueden escuchar mi palabra. 44 Ustedes son de su padre el diablo, y quieren cumplir con los deseos de su padre, quien desde el principio ha sido un homicida. No se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que le es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira. 45 Pero a mí, que digo la verdad, no me creen. 46 ¿Quién de ustedes puede acusarme de haber pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué no me creen? 47 El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; pero ustedes no las escuchan, porque no son de Dios.»


La preexistencia de Cristo

48 Los judíos le respondieron: «¿Acaso no tenemos razón al decir que tú eres samaritano, y que tienes un demonio?» 49 Respondió Jesús: «Demonio no tengo. Yo lo que hago es honrar a mi Padre, pero ustedes me deshonran. 50 Y yo no busco mi gloria. Pero hay uno que la busca, y que juzga. 51 De cierto, de cierto les digo que, el que obedece mi palabra, nunca verá la muerte.» 52 Entonces los judíos le dijeron: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abrahán murió, lo mismo que los profetas; ¿y tú dices: “El que guarda mi palabra, nunca verá la muerte”? 53 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Abrahán, el cual murió? ¡Y también los profetas murieron! ¿Quién te crees tú?» 54 Jesús respondió: «Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; pero el que me glorifica es mi Padre, el que ustedes dicen que es su Dios. 55 Ustedes no lo conocen, pero yo sí lo conozco. Y si yo dijera que no lo conozco, sería un mentiroso como ustedes. Pero lo conozco, y obedezco su palabra. 56 Abrahán, el padre de ustedes, se alegró al saber que vería mi día. Y lo vio, y se alegró.» 57 Los judíos le dijeron: «Ni siquiera tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?» 58 Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Antes de que Abrahán fuera, yo soy.» 59 Entonces tomaron piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo.


Salmos 112

Reina Valera Contemporánea

Prosperidad del que teme al Señor

Aleluya.

112 Dichoso el hombre que honra al Señor

y se deleita obedeciendo sus mandatos.

2 Sus hijos tendrán poder en la tierra,

y serán bendecidos por su rectitud.

3 Su casa rebosará de bienestar y de riquezas,

y su justicia permanecerá para siempre.

4 Para los justos, la luz brilla en las tinieblas.

Dios es bueno, justo y compasivo.

5 El hombre bueno es compasivo y generoso;

todos sus negocios los maneja con justicia,

6 y por eso nunca tendrá tropiezos.

El hombre justo siempre será recordado;

7 vivirá sin temor a las malas noticias,

y su corazón estará firme y confiando en el Señor.

8 Su corazón estará tranquilo, sin ningún temor,

y llegará a ver la caída de sus enemigos.

9 El justo comparte con los pobres lo que tiene;

su justicia permanece para siempre,

y con mucha honra puede ostentar su poder.

10 El malvado lo ve y se enoja;

rechinando los dientes, se irá consumiendo;

pero sus malos deseos no prosperarán.


Proverbios 15:12-14

Reina Valera Contemporánea

12 Al burlón no le gusta que lo reprendan,

ni tampoco se junta con los sabios.

13 Un corazón alegre le hace bien al rostro,

pero las penas del corazón abaten el ánimo.

14 El corazón entendido tiene hambre de saber;

la boca del necio se alimenta de tonterías.


Reina Valera Contemporánea (RVC)

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Thursday, May 14, 2026

DAB Español, Viernes 15 de Mayo

Día 135, DAB Español, Viernes 15 de Mayo


1 Samuel 17:1-18:4; Juan 8:21-30; Salmos 111; Proverbios 15:11 (Reina Valera Contemporánea (RVC))










1 Samuel 17:1-18:4

Reina Valera Contemporánea

David mata a Goliat

17 Los filisteos volvieron a reunir sus tropas en Soco, un pueblo de Judá, y acamparon en Efesdamín, entre Soco y Azeca. 2 También Saúl reunió a los israelitas y acamparon en el valle de Elá, y se prepararon para presentar combate. 3 Un valle separaba a los dos ejércitos. Los filisteos estaban de un lado del monte, y los israelitas estaban del otro lado. 4 De las filas del ejército filisteo salió un guerrero llamado Goliat, que era de Gat, el cual medía unos tres metros de altura. 5 Llevaba puesto un casco de bronce, y una cota de malla, también de bronce, que pesaba cincuenta y cinco kilos. 6 Unas placas de bronce le protegían las piernas, y llevaba al hombro una jabalina del mismo metal. 7 El asta de su lanza era gruesa como un rodillo de telar, y la punta era de hierro y pesaba unos seis kilos. Su escudero iba delante de él. 8 Con fuertes gritos, el filisteo les dijo a los soldados israelitas:


«¿Para qué se forman en orden de batalla? Yo soy un guerrero filisteo, y ustedes están al servicio de Saúl. Escojan a uno de sus guerreros, para que venga y luche contra mí. 9 Si en la pelea él me vence, nosotros nos pondremos a su servicio; pero si yo lo venzo, entonces ustedes serán nuestros esclavos.»


10 Todavía añadió el filisteo:


«En este día, yo desafío al ejército israelita. Que venga uno de sus guerreros y pelee contra mí.»


11 Cuando Saúl y el ejército de Israel oyeron el reto del filisteo, se quedaron atónitos y se llenaron de miedo.


12 David era hijo del efrateo Yesé, el de Belén de Judá. Tenía ocho hijos, y cuando Saúl era rey, él ya era de los más ancianos del pueblo. 13 Sus tres hijos mayores eran parte del ejército de Saúl y habían salido a luchar contra los filisteos. Se llamaban Eliab, el primogénito, Abinadab y Samá, 14 y siguieron a Saúl, pero como David era el menor, 15 iba y volvía del campamento de Saúl a Belén, porque tenía que cuidar las ovejas de su padre.


16 Durante cuarenta días seguidos, y a mañana y tarde, el filisteo Goliat estuvo desafiando a los israelitas. 17 Uno de esos días, Yesé le dijo a David, su hijo:


«Ve al campamento y llévales a tus hermanos veinte litros de trigo tostado y estos diez panes. 18 Lleva también diez quesos de leche, y entrégaselos al comandante del batallón; pero asegúrate de que ellos estén bien, y tráeme algo que pruebe que están bien.»


19 Mientras tanto, Saúl y su ejército luchaban contra los filisteos en el valle de Elá. 20 Y David se levantó muy temprano, dejó las ovejas al cuidado de otro, y fue a cumplir con el encargo de su padre Yesé. Llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, lanzando gritos de combate, 21 y pudo ver cómo ambos ejércitos se formaban, uno frente al otro, para entrar en batalla. 22 Entonces David dejó el encargo en manos del que cuidaba las provisiones, y corrió a donde estaba el ejército para saber si sus hermanos estaban bien. 23 Pero mientras hablaba con ellos, oyó que Goliat, el guerrero filisteo, se puso en medio de los dos campamentos y lanzó el mismo desafío de los días anteriores. 24 También vio cómo, al ver al guerrero filisteo, los soldados israelitas se echaban a correr llenos de miedo, 25 mientras unos a otros se decían:


«¿Ya vieron a ese soldado? Siempre viene y nos desafía a pelear contra él. A quien lo venza, el rey Saúl lo colmará de riquezas y, además, le dará a su hija en matrimonio, y su familia quedará libre de pagar tributos.»


26 Entonces David les preguntó a los que estaban allí cerca:


«¿Qué recompensa se le dará a quien venza a este filisteo y libre a Israel de semejante afrenta? ¿Quién es este filisteo incircunciso, para provocar al ejército del Dios vivo?»


27 Los del ejército le dijeron lo mismo que ya le habían dicho, en cuanto a quien venciera al filisteo. 28 Pero cuando Eliab, su hermano mayor, lo oyó hablar con los soldados, se llenó de ira contra David y le dijo:


«¿A qué has venido? ¿Con quién dejaste nuestras pocas ovejas en el desierto? Yo sé que te crees muy valiente, y también sé que por malicia has venido a ver la batalla.»


29 David le respondió:


«¿Y qué es lo que he hecho? ¡Tú sólo hablas por hablar!»


30 Y se apartó de su hermano, y fue con otros soldados para que le confirmaran lo que había oído, y le dieron la misma respuesta. 31 Pero alguien oyó el comentario de David, y cuando Saúl lo supo, mandó que lo llevaran a su presencia. 32 Entonces David le dijo a Saúl:


«Que no se desanime nadie por causa de ese filisteo; este siervo tuyo irá a pelear contra él.»


33 Pero Saúl le dijo:


«No creo que puedas pelear contra él, pues todavía eres muy joven y él ha sido un guerrero desde su juventud.»


34 David le respondió:


«Sí, yo soy el pastor de las ovejas de mi padre, pero cuando un león o un oso viene a llevarse algún cordero del rebaño, 35 yo salgo tras el león o el oso, y lo hiero y lo libro de sus fauces. Si el animal me ataca, con mis manos lo agarro por las quijadas, y lo hiero hasta matarlo. 36 No importa si es un león o un oso, tu siervo los mata. Y este filisteo incircunciso es para mí como uno de esos animales, porque ha provocado al ejército del Dios vivo.»


37 Todavía añadió David:


«El Señor me ha librado de las garras de leones y de osos, y también me librará de este filisteo.»


Y Saúl le respondió:


«Ve, pues, y que el Señor te acompañe.»


38 Entonces Saúl le puso a David su propia ropa, y le puso un casco de bronce sobre la cabeza, y lo cubrió con una coraza. 39 David se colocó la espada al cinto, e hizo el intento de caminar, pues nunca había portado un equipo así. Y como no pudo caminar, le dijo a Saúl:


«No puedo moverme con estas cosas, porque nunca las he usado.»


Y desechó esos arreos militares, 40 y tomando su bastón de pastor escogió del arroyo cinco piedras lisas y las puso en su morral; luego, tomó su honda y fue al encuentro del filisteo, 41 que también se encaminó hacia David, precedido de su escudero. 42 Y cuando el filisteo vio a David, lo miró con desprecio, pues éste era un jovencito rubio y bien parecido. 43 Entonces el filisteo le gritó a David:


«¿Soy acaso un perro, para que vengas a darme de palos?»


Y maldijo a David en nombre de sus dioses, 44 y lo amenazó:


«Ven acá, que contigo voy a alimentar a las aves de rapiña y a los animales salvajes.»


45 Pero David le respondió:


«Tú vienes contra mí armado de espada, lanza y jabalina; pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos. Te voy a vencer, y te voy a cortar la cabeza, y los cadáveres de tus compatriotas se los voy a dar a las aves de rapiña y a los animales salvajes. Así en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel. 47 Toda esta gente va a saber que el Señor no necesita de espadas ni de lanzas para salvarlos. La victoria es del Señor, y él va a ponerlos a ustedes en nuestras manos.»


48 Y cuando el poderoso filisteo se encaminó para encontrarse con David, éste rápidamente se colocó en línea de combate frente al filisteo, 49 metió su mano en el morral y, sacando una piedra, la colocó en su honda y la arrojó con fuerza al filisteo. La piedra se incrustó en la frente de Goliat, y éste cayó con la cara al suelo.


50 Así fue como David venció al filisteo: con una honda y una piedra. Lo hirió de muerte sin necesidad de usar la espada. 51 Luego corrió y desenvainó la espada del filisteo, y se subió sobre él para rematarlo, y finalmente le cortó la cabeza. Y cuando el ejército de los filisteos vio que su gran guerrero estaba muerto, se dio a la fuga. 52 Pero los del ejército israelita y los de Judá lanzaron fuertes alaridos y se fueron por todo el valle, en persecusión de los filisteos, y los siguieron hasta las puertas de Ecrón. Por todo el camino que va a Sagarayin, Gat y Ecrón, los filisteos quedaron tendidos y heridos de muerte. 53 Después de perseguir a los filisteos, los israelitas volvieron y saquearon su campamento. 54 Por su parte, David tomó la cabeza del filisteo y la llevó a Jerusalén, aunque las armas del guerrero las guardó en su tienda.


55 Saúl vio a David cuando salía para luchar contra el filisteo, y le preguntó a Abner, que era el general de su ejército:


«¿Quién es el padre de ese joven?»


Y Abner respondió:


56 «Su Majestad me va a perdonar, pero le juro que no lo sé.»


Entonces el rey ordenó:


«Pues averigua quién es su padre.»


57 Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó del brazo y lo llevó ante Saúl, mientras David llevaba en su mano la cabeza del filisteo. 58 Y Saúl le preguntó:


«Dime, jovencito: ¿de quién eres hijo?»


Y David respondió:


«Mi padre es Yesé de Belén, siervo de Su Majestad.»


Pacto de Jonatán y David

18 Después de que David terminó de hablar con Saúl, sucedió que Jonatán se encariñó con David y lo quiso como a sí mismo. 2 Ese día Saúl tomó a David a su servicio, y ya no lo dejó volver con su padre. 3 Además, Jonatán y David hicieron un pacto de amistad, pues Jonatán lo quería como a sí mismo. 4 Hasta se quitó su manto y otras ropas suyas, y todo se lo dio a David, junto con su espada, su arco y su talabarte.


Juan 8:21-30

Reina Valera Contemporánea

A donde yo voy, ustedes no pueden venir

21 Una vez más, Jesús les dijo: «Yo me voy, y ustedes me buscarán; pero en su pecado morirán. A donde yo voy, ustedes no pueden venir.» 22 Los judíos decían: «¿Acaso se matará a sí mismo? Pues dice: “A donde yo voy, ustedes no pueden venir.”» 23 Él les dijo: «Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo. 24 Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si ustedes no creen que yo soy, en sus pecados morirán.» 25 Ellos le dijeron: «¿Y quién eres tú?» Jesús les respondió: «Lo que desde el principio les he dicho. 26 Mucho es lo que tengo que decir y juzgar de ustedes. Pero el que me envió es verdadero; y yo le digo al mundo lo que de él sé.» 27 Pero ellos no entendieron que les hablaba del Padre. 28 Entonces Jesús les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán entonces que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que hablo según lo que el Padre me enseñó. 29 Porque el que me envió está conmigo, y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada.» 30 Luego de que él dijo estas cosas, muchos creyeron en él.


Salmos 111

Reina Valera Contemporánea

Dios cuida de su pueblo

Aleluya.

111 Alabaré al Señor de todo corazón,

en compañía de la comunidad de los fieles.

2 Las obras del Señor son grandes;

todos los que las desean, las buscan.

3 La creación del Señor es hermosa,

y su justicia permanece para siempre.

4 El Señor es bondadoso y compasivo,

y todo lo que hace merece recordarse.

5 El Señor alimenta a quienes lo honran,

y nunca se olvida de su pacto.

6 Reveló a su pueblo su gran poder,

y le dio en propiedad las tierras de otras naciones.

7 Todo lo que él hace es justo y verdadero;

sus mandamientos son dignos de confianza.

8 Se mantendrán firmes para siempre,

porque los hizo con verdad y rectitud.

9 El Señor rescató a su pueblo,

y estableció su pacto para siempre.

El nombre del Señor es santo y temible.

10 El principio de la sabiduría es el temor al Señor.

Quienes practican esto adquieren entendimiento

y alaban al Señor toda su vida.


Proverbios 15:11

Reina Valera Contemporánea

11 Ante el Señor están la muerte y el sepulcro,

¡y también el corazón de los seres humanos!


Reina Valera Contemporánea (RVC)

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DAB Español, Domingo 17 de Mayo

Día 137, DAB Español, Domingo 17 de Mayo 1 Samuel 20:1-21:15; Juan 9:1-41; Salmos 113-114; Proverbios 15:15-17 (Nueva Traducción Viviente (N...