Thursday, March 5, 2026

El Manto de Gracia de Dios 01

En esta primera lección, vimos varias cosas:
 1. La gracia define al cristianismo
 2. Pablo estaba frustrado con los que comenzaron bajo la gracia y
     después seguían la religión
 3. Según Colosenses, comenzamos bajo la gracia y así debemos 
     continuar
 4. El plan de Dios para nuestras vidas es uno de gracia, no 
     simplemente incluye la gracia
 5. Salmo 91 – Las bendiciones de vivir bajo la gracia de Dios     







Lección 01                  El Manto de Gracia de Dios
 
Intro       
 A. Algo que define el cristianismo es la gracia
  1. Efesios 2:8-9
  2. Vamos a tocar un tema que es un fundamento fuerte.
  3. Comenzamos con algo del apóstol Pablo. A ver hasta donde llegamos
 B. Gálatas 3:1-3 - Pablo, frustrado, al ver este fenómeno
  1. Ellos comenzaron dependiendo de la gracia de Dios, pero
         después, siguieron otro
      Religión - “El intento del hombre, por su propia cuenta, de alcanzar a
          Dios”
  2. Pablo los llamó "insensatos
        "Os fascinó" se traduce mejor "os hechizó"
  3. La frustración de Pablo:
   a) Nacieron de nuevo por la gracia
   b) Fueron engañados a vivir por la religión
  4. Es curioso que Jesucristo no se enojaba con los pecadores, sino
      con los religiosos. ¿Por qué
  C. El plan de Dios para nuestras vidas es uno de gracia, no
      simplemente uno que incluye la gracia
   1. Su amor incondicional es por gracia
   2. Su justicia se nos da por gracia
   3. Tú no puedes mejorar la gracia ni la justicia de Dios por tus
        propias obras
   4. Tú no produces fruto en el reino por ti mismo, sino que cooperas
       con lo que Dios está haciendo y llevas fruto que permanece.
  D. Como en los días de Pablo, muchos cristianos comienzan en el
       espíritu, pero después siguen sus propios caminos. ¿Por qué?
  E. Colosenses 2:4-7 - La clave de la vida cristiana de éxito:
      Como comenzaste tu caminar con Cristo, sigue viviendo:
       1. Comenzaste con su gracia y misericordia
       2. Comenzaste con su justicia
 
Comenzamos bajo el Manto de Gracia de Dios y así debemos vivir
 A. Salmo 91:1-2 - El “abrigo” - que nos cubre y protege
  1. Vemos las bendiciones de este Salmo
  2. Todos son resultados de vivir bajo el abrigo del altísimo
B. ¿Qué me toca a mi para tener estos beneficios?   Habitar
  1. Somos llamados a vivir bajo este manto y así experimentar las
      bendiciones que resultan.
  2. Gracia - El favor total y no merecido de Dios para nosotros
    a) El legalismo - Dios me debe porque yo hago.
              El legalismo es muy sutil
         Se disfraza de justicia y santidad
    b) Cristo era santo, pero los legalistas lo llamaban bebedor, y
            amigo de pecadores, etc.
  C. Yo no tengo que siempre jugar el papel del Espíritu Santo en las
          vidas de otros.
   1. El que fuma
    a) Si uno le dijera "El cristiano no fuma" - ¿qué pasa? Le pone la
           ley.
    b) Si uno le deja que Dios haga la obra, el cambio por gracia es
           más duradero
   2. La iglesia de AW - la mujer de la calle que se convirtió
   3. Es importante en todas las relaciones, especialmente en la
         iglesia
   4. No es que pasemos por alto todo; mas bien que demos
        preferencia a la gracia, no la ley.  
D. Dios quiere que manejemos nuestras vidas siempre bajo el
       manto Y que extendamos a otros primero el manto de Gracia en
       vez de la ley

 

 

 


Wednesday, March 4, 2026

DAB Español, Jueves 05 de Marzo

Día 065, DAB Español, Jueves 05 de Marzo


Números 4:1-5:31; Marcos 12:18-37; Salmos 48; Proverbios 10:26 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










Números 4-5

La Palabra (Hispanoamérica)

Funciones de las familias levíticas

El clan de Queat

4 El Señor se dirigió a Moisés y a Aarón y les dijo:


2 — Hagan entre los levitas el censo de los hijos de Queat según sus clanes y casas patriarcales; 3 censen a todos los comprendidos entre los treinta y los cincuenta años, capaces de prestar servicio en las tareas de la Tienda del encuentro.


4 Los queatitas serán responsables de los objetos más sagrados en la Tienda del encuentro. 5 Cuando haya que levantar el campamento, entrarán Aarón y sus hijos, descolgarán el velo de la Tienda y cubrirán con él el Arca del testimonio; 6 luego pondrán sobre el Arca la cubierta de pieles de delfines, extenderán encima un paño de color púrpura violeta y le pondrán sus varales.


7 Sobre la mesa de los panes presentados extenderán un paño de color púrpura violeta y pondrán sobre ella las escudillas, las cucharas, las copas y los tazones para libar; sobre la mesa estará el pan de la ofrenda permanente. 8 Luego extenderán sobre ella un paño carmesí, la cubrirán con pieles de delfines y le pondrán los varales.


9 Tomarán después un paño de color púrpura violeta y cubrirán con él el candelabro del alumbrado, sus lámparas, sus despabiladeras, sus platillos, y todas las vasijas de aceite que se utilizan en su servicio. 10 Junto con los demás utensilios pondrán todo bajo una cubierta de pieles de delfines y lo colocarán sobre unas parihuelas para transportarlo.


11 Seguidamente extenderán un paño de color púrpura violeta sobre el altar de oro, lo cubrirán con pieles de delfines y le colocarán los varales. 12 Y tomarán todas las vasijas utilizadas en el servicio del santuario, las pondrán sobre un paño de color púrpura violeta, las cubrirán con pieles de delfines y las colocarán sobre unas parihuelas para transportarlas. 13 Quitarán las cenizas del altar, extenderán sobre él un paño carmesí y pondrán sobre el altar 14 todos los utensilios que se utilizan en su servicio: las paletas, los garfios, los braseros y los tazones; lo cubrirán todo con pieles de delfines y pondrán al altar los varales. 15 Cuando al levantar el campamento, Aarón y sus hijos hayan terminado de cubrir todos los utensilios sagrados del santuario, vendrán los queatitas para transportarlos; pero que no entren en contacto con los objetos sagrados si no quieren morir. Estas serán las cosas de la Tienda del encuentro que deberán transportar los queatitas.


16 Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, será responsable del aceite del alumbrado, del incienso aromático, de la ofrenda perpetua de cereal y del aceite de la unción; será el responsable de la Morada y de todo lo que hay en ella, del santuario y de sus utensilios.


17 Se dirigió el Señor a Moisés y a Aarón y les dijo:


18 — No dejen que los clanes queatitas desaparezcan de entre los levitas. 19 Para que cuando ellos tengan que acercarse a los objetos más sagrados vivan y no mueran, hagan que Aarón y sus hijos asignen a cada uno lo que tiene que hacer y transportar. 20 Así ellos no tendrán que contemplar lo santo, ni siquiera por un instante, lo que les acarrearía la muerte.


El clan de Guersón

21 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


22 — Haz también un censo de los guersonitas según sus casas patriarcales y sus clanes. 23 Registra a todos los que, entre los treinta y los cincuenta años, estén cualificados para servir en las tareas de la Tienda del encuentro. 24 Estas son las tareas de los clanes guersonitas en lo que respecta al servicio y al transporte: 25 transportarán las lonas de la Morada, la Tienda del encuentro con su cubierta, la sobrecubierta de pieles de delfines y la cortina de la entrada de la Tienda del encuentro; 26 [transportarán también] las cortinas del atrio, la cortina de la entrada del atrio que rodea la Morada, su cordaje, el altar junto con todos sus accesorios y el instrumental necesario para su trabajo, es decir, todo lo que se les ha confiado para realizar su trabajo. 27 En todo lo que transporten o ejecuten, los guersonitas seguirán las indicaciones de Aarón y de sus hijos que les encomendarán todo lo que deben transportar.


28 Estas son las tareas a realizar por los clanes guersonitas en relación con la Tienda del encuentro y su cuidado; todo bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.


El clan de Merarí

29 Harás finalmente el censo de los meraritas según sus clanes y sus casas patriarcales. 30 Registra a todos los que, comprendidos entre los treinta y los cincuenta años, estén cualificados para servir en las tareas de la Tienda del encuentro. 31 Respecto a las tareas relacionadas con la Tienda del encuentro, tendrán a su cargo transportar los tablones de la Morada, sus barras, sus columnas y sus basas, 32 así como las columnas que rodean el atrio, junto con sus basas, sus estacas y su cordaje, además de todos los accesorios y utensilios de trabajo. Ustedes asignarán nominalmente a cada uno los utensilios que les corresponda transportar. 33 Estas son las tareas a realizar por los clanes meraritas en relación con la Tienda del encuentro, todo bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.


Segundo censo de los levitas

34 Hicieron, pues, Moisés y Aarón, junto con los jefes de la comunidad, el censo de los queatitas según sus clanes y sus casas patriarcales, 35 registrando a todos los que, comprendidos entre los treinta y los cincuenta años, estaban cualificados para servir en las tareas de la Tienda del encuentro. 36 Y los registrados por sus clanes fueron dos mil setecientos cincuenta. 37 Estos fueron los registrados de los clanes queatitas, todos ellos aptos para desarrollar sus tareas en la Tienda del encuentro; fueron censados por Moisés y Aarón, según lo mandó el Señor por medio de Moisés.


38 Se hizo también el censo de los guersonitas según sus clanes y sus casas patriarcales, 39 registrando a todos los que, comprendidos entre los treinta y los cincuenta años, estaban cualificados para servir en las tareas de la Tienda del encuentro. 40 Los registrados según sus clanes y sus casas patriarcales, fueron dos mil seiscientos treinta. 41 Estos fueron los registrados de los clanes guersonitas, todos ellos aptos para desarrollar sus tareas en la Tienda del encuentro; fueron censados por Moisés y Aarón según lo mandó el Señor.


42 Se hizo finalmente el censo de los meraritas según sus clanes y sus casas patriarcales, 43 registrando a todos los que, comprendidos entre los treinta y los cincuenta años, estaban cualificados para servir en las tareas de la Tienda del encuentro. 44 Los registrados según sus clanes, fueron tres mil doscientos. 45 Estos fueron los registrados de los clanes de los meraritas; fueron censados por Moisés y Aarón, según lo mandó el Señor por medio de Moisés.


46 El total de los levitas que Moisés y Aarón junto con los jefes de Israel registraron según sus clanes y sus casas patriarcales, 47 comprendidos entre los treinta y los cincuenta años, y cualificados para servir en las tareas de la Tienda del encuentro, 48 fue de ocho mil quinientos ochenta. 49 Todos fueron registrados según la orden del Señor transmitida por Moisés, y a cada uno se le asignó lo que debía hacer y transportar.


Leyes diversas y bendición sacerdotal (5—6)

Purificación del campamento

5 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


2 — Manda a los israelitas que expulsen del campamento a todo leproso, a todos los que padezcan flujo seminal y a todos los impuros por contacto con un cadáver. 3 Expulsarán tanto a hombres como a mujeres; los harán salir fuera para que no contaminen el campamento de aquellos entre los cuales yo habito.


4 Así lo hicieron los israelitas: los expulsaron del campamento, cumpliendo de este modo lo que el Señor había mandado a Moisés.


Reparación de delitos

5 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


6 — Dí a los israelitas: Cuando un hombre o una mujer es infiel al Señor, cometiendo un pecado en perjuicio de otro, se hace culpable. 7 La persona en cuestión confesará el pecado que cometió, compensará el daño en su totalidad, añadirá a ello la quinta parte y se lo entregará a quien perjudicó. 8 Y si la persona perjudicada no tuviere pariente a quien resarcir por el daño, será el Señor quien, en la persona del sacerdote, reciba la indemnización, además del carnero expiatorio en reparación de la culpa cometida. 9 La ofrenda de cualquier cosa sagrada que los israelitas presenten al sacerdote, será para el sacerdote. 10 Las ofrendas sagradas que haga cada uno, le pertenecen a él; lo que dé al sacerdote, será para el sacerdote.


Ley sobre los celos

11 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


12 — Di esto a los israelitas: Puede suceder que una mujer se descarríe y sea infiel a su marido 13 acostándose con otro hombre sin que su marido lo sepa, ya que ella lo ha ocultado y no hay testigo contra ella, ni ha sido sorprendida en el acto; 14 si el marido sufre un ataque de celos, tanto si su esposa es inocente como si no lo es, 15 llevará a su mujer ante el sacerdote, aportando como ofrenda por ella dos kilos y doscientos gramos de harina de cebada. No echará sobre la ofrenda aceite, ni pondrá sobre ella incienso, porque es ofrenda de celos, ofrenda que recuerda y trae a la memoria el pecado.


16 El sacerdote hará que la mujer se acerque y se ponga en pie en presencia del Señor; 17 tomará luego agua santa en una vasija de barro, junto con un poco de polvo del suelo donde se asienta la Morada, y lo echará en el agua. 18 Siguiendo la mujer en pie ante el Señor, el sacerdote le descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la ofrenda recordativa, es decir, la ofrenda de los celos, mientras él sostiene en su mano el agua amarga de la maldición. 19 Entonces el sacerdote tomará juramento a la mujer diciéndole: “Si ninguno se ha acostado contigo y no te has deshonrado siendo infiel a tu marido, que te veas libre de estas aguas amargas que acarrean maldición. 20 Pero si has sido infiel a tu marido y te has deshonrado acostándote con alguien que no es tu marido, 21 (aquí el sacerdote proferirá sobre la mujer este juramento de maldición, diciendo:) que el Señor te haga objeto de maldición y execración en medio de tu pueblo, que haga que tu criatura se malogre y que se hinche tu vientre; 22 que esta agua que acarrea maldición penetre en tus entrañas y haga que se hinche tu vientre y se malogre tu criatura”. Y la mujer contestará: “Amén, amén”.


23 El sacerdote escribirá estas maldiciones en una hoja y las disolverá en el agua de amargura; 24 luego hará beber a la mujer el agua amarga de la maldición, para que penetre en ella con toda su amargura. 25 Después el sacerdote tomará de la mano de la mujer la ofrenda de los celos y la presentará ante el Señor con el rito de la elevación, poniéndola sobre el altar. 26 El sacerdote tomará una parte de la ofrenda como porción representativa, la quemará sobre el altar y finalmente hará beber el agua a la mujer. 27 Una vez que la haya bebido, si verdaderamente se ha deshonrado y ha sido infiel a su marido, el agua de la maldición penetrará en ella con toda su amargura, su vientre se hinchará, se malogrará su criatura y será objeto de maldición en medio de su pueblo. 28 Pero si no se deshonró, sino que está sin mancha alguna, entonces quedará ilesa y será capaz de procrear.


29 Este es el ritual a seguir en casos de celos, cuando una mujer sea infiel a su marido y se deshonre, 30 o cuando el marido tenga un ataque de celos con respecto a su mujer. En tales casos se presentará la mujer ante el Señor y el sacerdote ejecutará en ella este ritual completo. 31 El marido quedará exento de culpa y la mujer cargará con su pecado.


Marcos 12:18-37

La Palabra (Hispanoamérica)

La cuestión de la resurrección (Mt 22,23-33; Lc 20,27-40)

18 Después de esto vinieron unos saduceos que, como dicen que no hay resurrección, hicieron a Jesús esta pregunta:


19 — Maestro, Moisés nos dejó escrito que si el hermano de uno muere y deja esposa , pero no hijos, el hermano mayor superviviente deberá casarse con la viuda para dar descendencia al hermano difunto. 20 Pues bien, hubo una vez siete hermanos; el primero de ellos se casó, pero murió sin haber tenido descendencia. 21 Entonces el segundo hermano se casó con la viuda, pero él también murió sin dejar descendencia. Lo mismo pasó con el tercero, 22 y con los siete: ninguno tuvo descendencia de aquella mujer, que fue la última de todos en morir. 23 Así, pues, en la resurrección, cuando todos resuciten, ¿de cuál de ellos será esposa, si los siete estuvieron casados con ella?


24 Jesús les dijo:


— Ustedes están en esto muy equivocados al no conocer las Escrituras ni tener idea del poder de Dios. 25 En la resurrección ya no habrá matrimonios, sino que todos serán como los ángeles que están en los cielos. 26 En cuanto a que los muertos han de resucitar, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? 27 Pues bien, él es Dios de vivos y no de muertos. ¡Ustedes están muy equivocados!


El mandamiento principal (Mt 22,34-40; Lc 10,25-28)

28 Uno de los maestros de la ley que había escuchado toda la discusión, al ver lo bien que Jesús les había respondido, se acercó a él y le preguntó:


— ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?


29 Jesús le contestó:


— El primero es: Escucha, Israel : el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. 30 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas. 31 Y el segundo es : Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que estos.


32 El maestro de la ley contestó a Jesús:


— ¡Muy bien, Maestro! Es cierto lo que dices: Dios es único y no hay otro fuera de él. 33 Y amar a Dios con todo nuestro corazón, con todo nuestro entendimiento y con todas nuestras fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios. 34 Jesús entonces, viendo que había contestado con sabiduría, le dijo:


— Tú no estás lejos del reino de Dios.


Después de esto, ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


¿De quién es hijo el Mesías? (Mt 22,41-46; Lc 20,41-44)

35 Jesús estaba enseñando en el Templo e interpelaba a sus oyentes diciendo:


— ¿Cómo es que los maestros de la ley dicen que el Mesías es hijo de David? 36 El propio David afirmó, inspirado por el Espíritu Santo:


Dijo el Señor a mi Señor:

“Siéntate a mi derecha

hasta que ponga a tus enemigos

debajo de tus pies”.


37 Pues si el propio David llama Señor al Mesías, ¿cómo puede el Mesías ser hijo suyo?


Y era mucha la gente que disfrutaba escuchando a Jesús.


Salmos 48

La Palabra (Hispanoamérica)

Salmo 48 (47)

Sión, la ciudad del gran rey

48 Cántico. Salmo de los hijos de Coré.

2 El Señor es grande y digno de toda alabanza;

en la ciudad de nuestro Dios está su santo monte,

3 la hermosa colina que alegra la tierra entera;

el monte Sión es el confín del norte,

es la ciudad del gran rey.

4 Dios está en sus palacios,

se muestra como un baluarte.

5 Se habían aliado los reyes

y avanzaban todos juntos,

6 pero al verla enmudecieron

y, aterrados, huyeron presurosos.

7 Los invadió un temblor

cual dolor de parturienta,

8 como cuando el viento del este

destroza las naves de Tarsis.

9 Lo que oímos lo hemos visto

en la ciudad del Señor del universo,

en la ciudad de nuestro Dios.

¡Que Dios la afiance para siempre! [ Pausa]

10 Oh Dios, evocamos tu amor

en el interior de tu Templo;

11 tu nombre y tu alabanza llegan

hasta los confines de la tierra,

tu diestra está llena de justicia.

12 Que el monte de Sión se alegre,

que se alegren las hijas de Judá

por tus justas decisiones.

13 Recorran Sión, denle la vuelta,

cuenten ustedes sus torres;

14 miren sus murallas, recorran sus palacios,

para poder anunciar a la generación venidera

15 que este es Dios, nuestro Dios eterno,

que él es quien nos conduce por siempre.


Proverbios 10:26

La Palabra (Hispanoamérica)

26 Vinagre a los dientes y humo a los ojos

es el perezoso para quien lo envía.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España

Tuesday, March 3, 2026

DAB Español, Miércoles 04 de Marzo

Día 064, DAB Español, Miércoles 04 de Marzo


Números 2:1-3:51; Marcos 11:27-12:17; Salmos 47; Proverbios 10:24-25 (La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH))










Números 2-3

La Palabra (Hispanoamérica)

Ubicación de los escuadrones

2 El Señor se dirigió a Moisés y a Aarón y les dijo:


2 — Los israelitas acamparán cada uno con su regimiento, bajo las insignias de sus casas patriarcales; acamparán, a cierta distancia, alrededor de la Tienda del encuentro.


3 Al este, es decir, hacia la salida del sol, acamparán por escuadrones los que militen bajo el estandarte del campamento de Judá; su jefe es Naasón, hijo de Aminadab. 4 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de setenta y cuatro mil seiscientos efectivos. 5 Junto a él acamparán los de la tribu de Isacar, cuyo jefe es Natanael, hijo de Zuar. 6 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cincuenta y cuatro mil cuatrocientos efectivos. 7 Vienen luego los de la tribu de Zabulón, cuyo jefe es Eliab, hijo de Jelón. 8 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cincuenta y siete mil cuatrocientos efectivos. 9 El total de los censados en el campamento de Judá es de ciento ochenta y seis mil cuatrocientos efectivos. Estos serán los que abrirán la marcha.


10 Al sur acamparán por escuadrones los que militen bajo el estandarte de Rubén; su jefe es Elisur, hijo de Sedeur. 11 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cuarenta y seis mil quinientos efectivos. 12 Acamparán junto a él los de la tribu de Simeón, cuyo jefe es Selumiel, hijo de Zurisaday. 13 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cincuenta y nueve mil trescientos efectivos. 14 Vienen luego los de la tribu de Gad, cuyo jefe es Eliasaf, hijo de Deuel. 15 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta efectivos. 16 El total de los censados por escuadrones en el campamento de Rubén es de ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta efectivos. Estos marcharán en segundo lugar.


17 Luego, en medio de los otros campamentos, irá la Tienda del encuentro y el campamento de los levitas. En el mismo orden en que acampan, así marchará cada uno con su regimiento.


18 Al oeste acamparán por escuadrones los que militen bajo el estandarte de Efraín; su jefe es Elisamá, hijo de Amihud. 19 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cuarenta mil quinientos efectivos. 20 Junto a él acamparán los de la tribu de Manasés, cuyo jefe es Gamaliel, hijo de Pedasur. 21 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de treinta y dos mil doscientos efectivos. 22 Vienen luego los de la tribu de Benjamín, cuyo jefe es Abidán, hijo de Guideoní. 23 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de treinta y cinco mil cuatrocientos efectivos. 24 El total de los censados por escuadrones en el campamento de Efraín es de ciento ocho mil cien efectivos. Estos marcharán en tercer lugar.


25 Al norte acamparán por escuadrones los que militen bajo el estandarte de Dan; su jefe será Ajiezer, hijo de Amisaday. 26 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de sesenta y dos mil setecientos efectivos. 27 Junto a él acamparán los de la tribu de Aser, cuyo jefe es Paguiel, hijo de Ocrán. 28 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cuarenta y un mil quinientos efectivos. 29 Vienen finalmente los de la tribu de Neftalí, cuyo jefe es Ajirá, hijo de Enán. 30 Su cuerpo de ejército, según el censo, constará de cincuenta y tres mil cuatrocientos efectivos. 31 El total de los censados en el campamento de Dan es de ciento cincuenta y siete mil seiscientos efectivos. Estos marcharán los últimos tras sus estandartes.


32 Estos fueron los israelitas censados según sus casas patriarcales. El total de los censados por escuadrones en sus respectivos campamentos fue de seiscientos tres mil quinientos cincuenta. 33 Además de los levitas que no fueron censados junto con los demás israelitas, tal como el Señor había mandado a Moisés.


34 Hicieron, pues, los israelitas todo lo que el Señor había ordenado a Moisés: acampaban por regimientos y en ese mismo orden emprendían la marcha según sus clanes y sus casas patriarcales.


La tribu de Leví: rango y funciones

3 Esta es la descendencia de Aarón y de Moisés, cuando el Señor habló con Moisés en el monte Sinaí 2 y estos eran los nombres de los hijos de Aarón: Nadab el primogénito, Abihú, Eleazar e Itamar. 3 Así se llamaban los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos y consagrados para ejercer la función sacerdotal. 4 Pero Nadab y Abihú murieron en el desierto de Sinaí, sin tener hijos, cuando ofrecieron fuego ilícito delante del Señor. Por su parte, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio durante la vida de su padre Aarón.


5 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


6 — Convoca a los de la tribu de Leví y ponlos a disposición del sacerdote Aarón para que lo asistan. 7 Ellos lo asistirán y asistirán a toda la comunidad en la Tienda del encuentro, desempeñando las tareas de la Morada 8 Estarán a cargo de todos los utensilios de la Tienda del encuentro, y asistirán a los israelitas, desempeñando las tareas de la Morada. 9 Pondrás los levitas al servicio de Aarón y de sus hijos, pues le han sido donados por parte de los israelitas. 10 Y designarás a Aarón y a sus hijos para que ejerzan el sacerdocio; el intruso que se arrogue ese derecho será condenado a muerte.


11 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


12 — Mira, yo me reservo a los levitas de entre los demás israelitas en sustitución de todos los primogénitos —los primeros nacidos— de Israel; los levitas serán, pues, míos. 13 Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos egipcios, consagré para mí a todos los primogénitos de Israel, tanto personas como animales. Y serán míos, pues yo soy el Señor.


Primer censo de los levitas

14 El Señor se dirigió a Moisés en el desierto de Sinaí y le dijo:


15 — Haz un censo de los hijos de Leví según sus casas patriarcales, por sus clanes; registrarás a todos los varones mayores de un mes.


16 Y Moisés los registró conforme a la palabra y al mandato del Señor. 17 Estos son los nombres de los hijos de Leví: Guersón, Queat y Merarí. 18 Los nombres de los hijos de Guersón por clanes son Libní y Simeí. 19 Los hijos de Queat por clanes son: Amrán, Jisar, Hebrón y Uziel; 20 y los hijos de Merarí por clanes son: Majlí y Musí. Estos son los clanes de Leví, según las casas patriarcales.


21 A Guersón pertenecía el clan de los libnitas y el de los simeitas; estos eran los clanes guersonitas. 22 Los censados, contando a todos los varones mayores de un mes, fueron siete mil quinientos. 23 Los clanes de Guersón acampaban al occidente detrás de la Morada. 24 El jefe de la casa patriarcal de los guersonitas era Eliasaf, hijo de Lael. 25 A los guersonitas correspondía, en la Tienda del encuentro, el cuidado de la Morada, de la Tienda y su cubierta, de la cortina de la entrada de la Tienda del encuentro, 26 de las cortinas del atrio, y de la cortina de la puerta del atrio, que rodea la Morada, así como del cordaje necesario para todas las tareas de montaje.


27 A Queat pertenecían los clanes de Amrán, Jisar, Hebrón y Uziel; estos eran los clanes de los queatitas. 28 Los censados, que cumplían funciones en el santuario, contando a todos los varones mayores de un mes, fueron ocho mil seiscientos, 29 Los clanes de los queatitas acampaban al lado sur de la Morada. 30 El jefe de la casa patriarcal de los clanes queatitas era Elizafán, hijo de Uziel.


31 A cargo de ellos estaban el Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios del santuario para ejercer el culto, el velo y todo lo necesario para las tareas de montaje. 32 El principal de los jefes de los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, responsable de los que servían en las cosas santas. 33 A Merarí pertenecían los clanes de Majlí y Musí; estos eran los clanes meraritas. 34 Los censados, contando a todos los varones mayores de un mes, fueron seis mil doscientos. 35 El jefe de la casa patriarcal de Merarí era Zuriel, hijo de Abijail, y acampaban al lado norte de la Morada. 36 A cargo de los meraritas estaba la custodia de los tablones de la Morada, sus barras, sus columnas, sus basas, todos sus utensilios y todo lo necesario para las tareas de montaje. 37 También estaban a su cargo las columnas alrededor del atrio, sus basas, sus estacas y sus cuerdas.


38 En cuanto a Moisés, a Aarón y a sus hijos, debían acampar al oriente, frente a la Morada, es decir, frente a la Tienda del encuentro, y a su cargo estaban las tareas del recinto sagrado en sustitución de los demás israelitas. Cualquier intruso que se arrogue ese derecho, será condenado a muerte.


39 El total de los levitas que Moisés y Aarón censaron según sus respectivos clanes por orden del Señor —todos ellos varones y mayores de un mes—, fue de veintidós mil.


El rescate de los primogénitos

40 El Señor dijo a Moisés:


— Censa a todos los primogénitos varones de los israelitas mayores de un mes, y registra sus nombres. 41 Y reserva a los levitas para mí —yo soy el Señor— en lugar de todos los primogénitos de Israel; reserva también para mí el ganado de los levitas en lugar de todos los primogénitos del ganado de los israelitas.


42 Censó entonces Moisés, como el Señor le había mandado, a todos los primogénitos de los israelitas. 43 El total de todos los primogénitos varones mayores de un mes, registrados por sus nombres, fue de veintidós mil doscientos setenta y tres.


44 Luego el Señor se dirigió a Moisés y le dijo:


45 — Reserva para mí a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los israelitas; y reserva también el ganado de los levitas en lugar del ganado de los israelitas; los levitas serán míos. Yo soy el Señor. 46 Y como rescate por los doscientos setenta y tres primogénitos israelitas, que exceden el número de los levitas, 47 tomarás cinco siclos por cabeza, según el valor del siclo del santuario que es de veinte gueras, 48 dando a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate de los que exceden.


49 Tomó, pues, Moisés el dinero correspondiente al rescate de los que excedían el número de los rescatados por los levitas 50 —el dinero correspondiente al rescate de los primogénitos de los israelitas que sumaba mil trescientos sesenta y cinco siclos en total, según el valor del siclo del santuario— 51 y se lo dio a Aarón y a sus hijos, conforme a la orden que el Señor había dado a Moisés.


Marcos 11:27-12:17

La Palabra (Hispanoamérica)

Cuestionan la autoridad de Jesús (Mt 21,23-27; Lc 20,1-8)

27 Cuando llegaron de nuevo a Jerusalén, mientras Jesús estaba paseando por el Templo, se acercaron a él los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos, 28 y le preguntaron:


— ¿Con qué derecho haces tú todo eso? ¿Quién te ha autorizado a hacer lo que estás haciendo?


29 Jesús les contestó:


— Yo también voy a preguntarles una cosa. Respóndanme y les diré con qué derecho hago todo esto. 30 ¿De quién recibió Juan el encargo de bautizar: de Dios o de los hombres? ¡Respóndanme!


31 Ellos se pusieron a razonar entre sí: “Si contestamos que lo recibió de Dios, él dirá: ‘¿Por qué, pues, no le creyeron?’ 32 Pero ¿cómo vamos a decir que lo recibió de los hombres?”. Y es que temían la reacción del pueblo, porque todos tenían a Juan por profeta. 33 Así que respondieron:


— No lo sabemos.


Entonces Jesús les replicó:


— Pues tampoco yo les diré con qué derecho hago todo esto.


Parábola de los labradores criminales (Mt 21,33-46; Lc 20,9-19)

12 Jesús les contó entonces esta parábola:


— Un hombre plantó una viña, la cercó con una valla, construyó un lagar y levantó una torre; luego la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. 2 En el tiempo oportuno envió un criado para percibir de los labradores la parte correspondiente del fruto de la viña. 3 Pero ellos le echaron mano al criado, lo golpearon y lo mandaron de vuelta con las manos vacías. 4 Volvió a enviarles otro criado, y ellos lo hirieron en la cabeza y lo llenaron de injurias. 5 Luego mandó a otro, y a este lo asesinaron. Y lo mismo hicieron con otros muchos; a unos los hirieron y a otros los mataron. 6 Cuando al amo ya únicamente le quedaba su hijo querido, lo envió por último a los viñadores pensando: “A mi hijo lo respetarán”. 7 Pero aquellos labradores se dijeron unos a otros: “Este es el heredero. Matémoslo, y la herencia será nuestra”. 8 Y, echándole mano, lo asesinaron y lo arrojaron fuera de la viña. 9 ¿Qué hará, pues, el dueño de la viña? Llegará, hará perecer a esos labradores y dará la viña a otros. 10 ¿No han leído ustedes este pasaje de las Escrituras:


La piedra que desecharon los constructores,

se ha convertido en la piedra principal.

11 Esto lo ha hecho el Señor,

y nos resulta verdaderamente maravilloso?


12 Sus adversarios comprendieron que Jesús se había referido a ellos con esta parábola. Por eso trataban de apresarlo, aunque finalmente desistieron y se marcharon, porque temían a la gente.


La cuestión del tributo al emperador (Mt 22,15-22; Lc 20,20-26)

13 Los fariseos y los del partido de Herodes enviaron algunos de los suyos con el encargo de sorprender a Jesús en alguna palabra comprometedora. 14 Vinieron, pues, y le preguntaron:


— Maestro, sabemos que tú eres sincero y que no te preocupa el qué dirán, pues no juzgas a la gente por las apariencias, sino que enseñas con toda verdad a vivir como Dios quiere; así pues, ¿estamos o no estamos obligados a pagar el tributo al emperador romano? ¿Tenemos o no tenemos que dárselo? 15 Jesús, conociendo la hipocresía que había en ellos, les contestó:


— ¿Por qué me ponen trampas? Tráiganme un denario para que yo lo vea.


16 Ellos se lo presentaron y Jesús les preguntó:


— ¿De quién es esta efigie y esta inscripción?


Le contestaron:


— Del emperador.


17 Entonces Jesús les dijo:


— Pues den al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.


Con esta respuesta quedaron estupefactos.


Salmos 47

La Palabra (Hispanoamérica)

Salmo 47 (46)

Canten y ensalcen a nuestro rey

47 Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Salmo.

2 Pueblos, batan palmas todos juntos;

aclamen a Dios con gritos de júbilo

3 porque el Señor Altísimo es admirable,

es el gran rey de la tierra entera.

4 Él nos somete a los pueblos,

las naciones pone a nuestros pies.

5 Él escogió nuestra heredad,

la gloria de Jacob, su amado. [ Pausa]

6 Dios asciende entre aclamaciones,

el Señor entre sones de trompeta.

7 Canten y ensalcen a Dios,

canten y ensalcen a nuestro rey.

8 Dios es rey de la tierra entera,

¡cántenle ustedes un himno!

9 Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su santo trono.

10 Los nobles de los pueblos se reúnen

junto con el pueblo del Dios de Abrahán;

pues a Dios pertenecen los reyes de la tierra,

a Dios cuya grandeza es inmensa.


Proverbios 10:24-25

La Palabra (Hispanoamérica)

24 Al malvado le sucede lo que teme,

al justo se le cumplen sus deseos.

25 Tras la tormenta desaparece el malvado,

el justo permanece para siempre.


La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España

El Manto de Gracia de Dios 01

En esta primera lección, vimos varias cosas:  1. La gracia define al cristianismo  2. Pablo estaba frustrado con los que comenzaron bajo la ...