Friday, August 28, 2026

DAB Español, Viernes 28 de Agosto

Día 240, DAB Español, Viernes 28 de Agosto


Job 28:1-30:31; 2 Corintios 2:12-17; Salmos 42; Proverbios 22:7 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Job 28-30

Nueva Versión Internacional

Elogio de la sabiduría

28 Hay minas de donde se saca la plata

    y lugares donde se refina el oro.

2 El hierro se extrae de la tierra;

    el cobre, de la piedra fundida.

3 El minero ha puesto fin a las tinieblas:

    hurga en los rincones más apartados;

    busca piedras en la más densa oscuridad.

4 Lejos de la gente

    cava túneles en lugares donde nadie ha estado;

lejos de la gente

    se balancea en el aire.

5 La tierra, de la cual se extrae su sustento,

    es transformada en su interior como con fuego.

6 De sus rocas se obtienen zafiros,

    y en el polvo se encuentra oro.

7 No hay ave de rapiña que conozca ese escondrijo

    ni ojo de halcón que lo haya descubierto.

8 Ninguna bestia soberbia ha puesto allí su pata;

    tampoco merodean allí los leones.

9 La mano del minero ataca la dura piedra

    y pone al descubierto la raíz de las montañas.

10 Abre túneles en la roca

    y sus ojos contemplan todos sus tesoros.

11 Anda en busca de[a] las fuentes de los ríos,

    y trae a la luz cosas ocultas.


12 Pero ¿dónde se halla la sabiduría?

    ¿Dónde habita la inteligencia?

13 Nadie sabe lo que ella vale,

    pues no se encuentra en la tierra de los vivientes.

14 «Aquí no está», dice el abismo;

    «Aquí tampoco», responde el mar.

15 No se compra con el oro más fino

    ni su precio se calcula en plata.

16 No se compra con oro refinado,[b]

    ni con precioso ónice ni zafiros.

17 Ni el oro ni el cristal se comparan con ella;

    tampoco se cambia por áureas joyas.

18 ¡Para qué mencionar el coral y el jaspe!

    ¡La sabiduría vale más que los rubíes!

19 El rubí de Cus no se le iguala,

    ni es posible comprarla con oro puro.


20 ¿De dónde, pues, viene la sabiduría?

    ¿Dónde habita la inteligencia?

21 Se esconde de los ojos de toda criatura;

    ¡hasta de las aves del cielo se oculta!

22 El abismo destructor y la muerte afirman:

    «Algo acerca de su fama llegó a nuestros oídos».

23 Solo Dios sabe llegar hasta ella;

    solo él sabe dónde habita.

24 Porque él puede ver los confines de la tierra;

    ve todo lo que hay bajo los cielos.

25 Cuando él establecía la fuerza del viento

    y determinaba el volumen de las aguas,

26 cuando dictaba el estatuto para las lluvias

    y la ruta de las tormentas,

27 miró entonces a la sabiduría y ponderó su valor;

    la puso a prueba y la confirmó.

28 Y dijo a los mortales:

    «Temer al Señor: ¡eso es sabiduría!

    Apartarse del mal: ¡eso es inteligencia!».


Soliloquio de Job

29 Job, retomando la palabra, dijo:


2 «¡Cómo añoro los meses que se han ido,

    los días en que Dios me cuidaba!

3 Su lámpara alumbraba sobre mi cabeza

    y por su luz podía andar entre tinieblas.

4 ¡Qué días aquellos, cuando yo estaba en mi apogeo

    y Dios bendecía mi casa con su íntima amistad!

5 Cuando aún estaba conmigo el Todopoderoso

    y mis hijos me rodeaban;

6 cuando ante mí corrían ríos de crema

    y de las rocas fluían arroyos de aceite.


7 »Cuando ocupaba mi puesto en el concejo de la ciudad[c]

    y en la plaza pública tomaba asiento,

8 los jóvenes al verme se hacían a un lado

    y los ancianos se ponían de pie;

9 los jefes se abstenían de hablar

    y se tapaban la boca con las manos;

10 los nobles bajaban la voz

    y la lengua se pegaba a su paladar.

11 Los que me oían, hablaban bien de mí;

    los que me veían, me alababan.

12 Si el pobre recurría a mí, yo lo rescataba

    y también al huérfano si no tenía quien lo ayudara.

13 Me bendecían los desahuciados;

    ¡por mí gritaba de alegría el corazón de las viudas!

14 De justicia y rectitud me revestía;

    ellas eran mi manto y mi turbante.

15 Para los ciegos fui sus ojos;

    para los tullidos, sus pies.

16 Fui padre de los necesitados

    y defensor de los extranjeros.

17 A los malvados les rompí las mandíbulas;

    ¡de sus dientes les arrebaté la presa!


18 »Llegué a pensar: “Moriré en mi propia casa;

    mis días serán incontables como la arena del mar.

19 Mis raíces llegarán hasta las aguas;

    el rocío de la noche se quedará en mis ramas.

20 Mi gloria conservará en mí su lozanía

    y el arco en mi mano se mantendrá firme”.


21 »La gente me escuchaba expectante

    y en silencio aguardaba mi consejo.

22 Hablaba yo y nadie replicaba;

    mis palabras hallaban cabida[d] en sus oídos.

23 Anhelaban mis palabras

    como quien espera las lluvias de primavera.

24 Si yo les sonreía, no podían creerlo;

    mi rostro sonriente los reanimaba.[e]

25 Yo les indicaba el camino a seguir;

    me sentaba a la cabecera;

habitaba entre ellos como un rey entre su tropa,

    como quien consuela a los que están de luto.


30 »¡Y ahora resulta que de mí se burlan

    jovencitos a cuyos padres no habría puesto

    ni con mis perros ovejeros!

2 ¿De qué me habría servido la fuerza de sus manos,

    si no tenían ya fuerza para nada?

3 Retorciéndose de hambre y de necesidad,

    rondaban[f] en la noche por tierras desoladas,

    por páramos deshabitados.

4 En los matorrales arrancaban hierbas amargas

    y comían[g] raíces de retama.

5 Habían sido excluidos de la comunidad,

    acusados a gritos como ladrones.

6 Se vieron obligados a vivir

    en el lecho de los arroyos secos,

    entre las grietas y en las cuevas.

7 Bramaban entre los matorrales,

    se amontonaban entre la maleza.

8 Gente vil, generación infame,

    fueron expulsados de la tierra.


9 »¡Y ahora resulta que soy tema de sus parodias!

    ¡Me he vuelto su hazmerreír!

10 Les doy asco y se alejan de mí;

    no vacilan en escupirme en la cara.

11 Ahora que Dios me ha humillado por completo,

    no se refrenan en mi presencia.

12 A mi derecha, me ataca el populacho;[h]

    tienden trampas a mis pies

    y levantan rampas de asalto para atacarme.

13 Han irrumpido en mi camino;

    sin ayuda de nadie han logrado destruirme.[i]

14 Avanzan como a través de una ancha brecha;

    irrumpen entre las ruinas.

15 El terror me ha sobrecogido;

    mi dignidad se esfuma como el viento,

    ¡mi salvación se desvanece como las nubes!


16 »Y ahora la vida se me escapa;

    me oprimen los días de sufrimiento.

17 La noche me taladra los huesos;

    el dolor que me corroe no tiene fin.

18 Como con un manto, Dios me envuelve con su poder;

    me ahoga como el cuello de mi ropa.

19 Me arroja con fuerza en el fango

    y me reduce a polvo y ceniza.


20 »A ti clamo, Dios, pero no me respondes;

    me hago presente, pero tú apenas me miras.

21 Implacable, te vuelves contra mí;

    con el poder de tu brazo me atacas.

22 Me arrebatas, me lanzas al[j] viento;

    me arrojas al ojo de la tormenta.

23 Sé muy bien que me llevas a la muerte,

    a la morada final de todos los vivientes.


24 »Pero nadie golpea al que está derrotado,

    al que en su angustia reclama auxilio.

25 ¿Acaso no he llorado por los que sufren?

    ¿No me he condolido por los pobres?

26 Cuando esperaba lo bueno, vino lo malo;

    cuando buscaba la luz, vinieron las sombras.

27 No cesa la agitación que me invade;

    me enfrento a días de sufrimiento.

28 Ando apesadumbrado, pero no a causa del sol;

    me presento en la asamblea y pido ayuda.

29 He llegado a ser hermano de los chacales,

    compañero de los avestruces.

30 La piel se me ha requemado y se me cae;

    el cuerpo me arde por la fiebre.

31 El tono de mi arpa es de lamento;

    el son de mi flauta es de tristeza.


Footnotes

28:11 Anda en busca de (LXX, Aquila y Vulgata); Detiene (TM).

28:16 oro refinado; Lit. oro de Ofir.

29:7 cuando ocupaba … ciudad. Lit. cuando salía yo a las puertas de la ciudad.

29:22 hallaban cabida. Lit. caían como gotas.

29:24 mi rostro … reanimaba. Lit. la luz de mi rostro no los hacía caer.

30:3 rondaban. Alt. roían.

30:4 comían. Alt. se calentaban con.

30:12 populacho. Palabra de difícil traducción.

30:13 sin ayuda … destruirme. Alt. han logrado destruirme, y dicen: “Nadie puede ayudarlo”.

30:22 me lanzas al. Lit. me haces cabalgar sobre el.

2 Corintios 2:12-17

Nueva Versión Internacional

Ministros del nuevo pacto

12 Ahora bien, cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, descubrí que el Señor me había abierto una puerta. 13 Aun así, me sentí intranquilo por no haber encontrado allí a mi hermano Tito, por lo cual me despedí de ellos y me fui a Macedonia.


14 Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes[a] y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. 15 Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. 16 Para estos somos olor de muerte que los lleva a la muerte; para aquellos, olor de vida que los lleva a la vida. ¿Y quién es competente para semejante tarea? 17 A diferencia de muchos, nosotros no somos de los que trafican con la palabra de Dios. Más bien, hablamos con sinceridad delante de él en Cristo, como enviados de Dios que somos.


Footnotes

2:14 nos lleva triunfantes. Alt. nos conduce en desfile victorioso.

Salmos 42

Nueva Versión Internacional

Libro II

Al director musical. Masquil de los hijos de Coré.

42 Como ciervo jadeante que busca las corrientes de agua,

    así te busca, oh Dios, todo mi ser.

2 Tengo sed de Dios, del Dios vivo.

    ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?

3 Mis lágrimas son mi pan de día y de noche,

    mientras me preguntan a todas horas:

    «¿Dónde está tu Dios?».

4 Recuerdo esto y me deshago en llanto:

    yo solía ir con la multitud

    y la conducía a la casa de Dios.

Entre voces de alegría y acciones de gracias

    hacíamos gran celebración.


5 ¿Por qué estás tan abatida, alma mía?

    ¿Por qué estás tan angustiada?

En Dios pondré mi esperanza

    y lo seguiré alabando.

    ¡Él es mi salvación y mi Dios!


6 Dios mío, me siento muy abatido;

    por eso pienso en ti

desde la tierra del Jordán,

    desde las alturas del Hermón,

    desde el monte Mizar.

7 Un abismo llama a otro abismo

    en el rugir de tus cascadas;

todas tus ondas y tus olas

    se han precipitado sobre mí.


8 Esta es la oración al Dios de mi vida:

    que de día el Señor envíe su amor

    y de noche su canto me acompañe.


9 Y digo a Dios, a mi roca:

    «¿Por qué me has olvidado?

¿Por qué debo andar afligido

    y oprimido por el enemigo?».

10 Mortal agonía me penetra hasta los huesos

    cuando mis adversarios me insultan,

preguntándome a todas horas:

    «¿Dónde está tu Dios?».


11 ¿Por qué estás tan abatida, alma mía?

    ¿Por qué estás angustiada?

En Dios pondré mi esperanza

    y lo seguiré alabando.

    ¡Él es mi salvación y mi Dios!


Proverbios 22:7

Nueva Versión Internacional

7 Los ricos son los amos de los pobres;

    los deudores son esclavos de sus acreedores.


Nueva Versión Internacional (NVI)

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Thursday, August 27, 2026

DAB Español, Jueves 27 de Agosto

Día 239, DAB Español, Jueves 27 de Agosto


Job 23:1-27:23; 2 Corintios 1:12-2:11; Salmos 41; Proverbios 22:5-6 (Nueva Versión Internacional (NVI))










Job 23-27

Nueva Versión Internacional

Octavo discurso de Job

23 A esto respondió Job:


2 «Mi queja sigue siendo amarga;

    gimo bajo el peso de su mano.[a]

3 ¡Ah, si supiera yo dónde encontrar a Dios!

    ¡Si pudiera llegar adonde él habita!

4 Ante él expondría mi caso;

    llenaría mi boca de argumentos.

5 Podría conocer su respuesta,

    y trataría de entenderla.

6 ¿Disputaría él conmigo con todo su poder?

    ¡Claro que no! ¡Ni me acusaría!

7 Ante él cualquier hombre intachable podría presentar su caso,

    y yo sería absuelto para siempre delante de mi Juez.


8 »Si me dirijo hacia el este, no está allí;

    si me encamino al oeste, no lo encuentro.

9 Si está ocupado en el norte, no lo veo;

    si se vuelve al sur, no alcanzo a percibirlo.

10 Él, en cambio, conoce mis caminos;

    si me pusiera a prueba, saldría yo puro como el oro.

11 En sus sendas he afirmado mis pies;

    he seguido su camino sin desviarme.

12 No me he apartado de los mandamientos de sus labios;

    valoro más las palabras de su boca que mi pan de cada día.


13 »Pero él es soberano;[b]

    ¿quién puede hacerlo desistir?

    Lo que él quiere hacer, lo hace.

14 Hará conmigo lo que ha determinado;

    todo lo que tiene pensado lo realizará.

15 Por eso me espanto en su presencia;

    si pienso en todo esto, me lleno de temor.

16 Dios ha hecho que mi corazón desmaye;

    me tiene aterrado el Todopoderoso.

17 Con todo, no logran acallarme las tinieblas

    ni la densa oscuridad que cubre mi rostro.


24 »¿Por qué el Todopoderoso no establece tiempos de juicio?

    ¿Por qué quienes lo conocen buscan en vano esos días?

2 Hay quienes no respetan los linderos

    y pastorean ganado robado;

3 a los huérfanos los despojan de sus asnos;

    a las viudas les quitan en prenda sus bueyes;

4 apartan del camino a los necesitados;

    a los pobres del país los obligan a esconderse.

5 Como asnos salvajes del desierto,

    madrugan los pobres a buscar su comida

    y la llanura del desierto da de comer a sus hijos.

6 En campos ajenos recogen forraje

    y en las viñas de los malvados recogen uvas.

7 Por no tener ropa, se pasan la noche desnudos;

    ¡no tienen con qué protegerse del frío!

8 Las lluvias de las montañas los empapan;

    no teniendo más abrigo, se arriman a las peñas.

9 Al huérfano se le aparta de los pechos de su madre;

    al pobre se le retiene a cambio de una deuda.

10 Por no tener ropa, andan desnudos;

    aunque cargados de trigo, van muriéndose de hambre.

11 Exprimen aceitunas en sus terrazas;

    pisan uvas en las cubas, pero desfallecen de sed.

12 De la ciudad se eleva el clamor de los moribundos;

    la garganta de los heridos reclama ayuda,

    ¡pero Dios ni se da por enterado!


13 »Hay quienes se oponen a la luz;

    no viven conforme a ella

    ni reconocen sus caminos.

14 Apenas amanece, se levanta el asesino

    y mata al pobre y al necesitado;

    apenas cae la noche, actúa como ladrón.

15 Los ojos del adúltero están pendientes de la noche;

    se dice a sí mismo: “No habrá quien me vea”,

    y mantiene oculto el rostro.

16 Por la noche, penetra el ladrón la casa ajena,

    pero se encierra durante el día;

    ¡de la luz no quiere saber nada!

17 Para todos ellos, la mañana es oscuridad;

    prefieren el horror de las tinieblas.


18 »Los malvados son como espuma sobre el agua;

    su parcela está bajo maldición;

    ya no van a trabajar a los viñedos.

19 Y así como el calor y la sequía

    arrebatan la nieve derretida,

    así la muerte[c] arrebata a los pecadores.

20 Su propia madre se olvida de ellos;

    los gusanos se los comen.

Nadie vuelve a recordarlos;

    son desgajados como árboles.

21 Maltratan a la estéril, a la mujer sin hijos;

    jamás buscan el bien de la viuda.

22 Pero Dios, con su poder, arrastra a los poderosos;

    cuando él se levanta, nadie tiene segura la vida.

23 Dios los deja sentirse seguros,

    pero no les quita la vista de encima.

24 Por algún tiempo son exaltados,

    pero luego dejan de existir;

son humillados y recogidos como hierba,[d]

    son cortados como espigas.


25 »¿Quién puede probar que es falso lo que digo

    y reducir mis palabras a la nada?».


Tercer discurso de Bildad

25 A esto respondió Bildad de Súah:


2 «Dios es poderoso e infunde temor;

    él pone orden en las alturas de los cielos.

3 ¿Pueden contarse acaso sus ejércitos?

    ¿Sobre quién no alumbra su luz?

4 ¿Cómo puede una persona declararse justo ante Dios?

    ¿Cómo puede alegar pureza quien ha nacido de mujer?

5 Si a sus ojos no tiene brillo la luna,

    ni son puras las estrellas,

6 mucho menos el hombre, simple gusano;

    ¡mucho menos el hombre, miserable lombriz!».


Interrupción de Job

26 Pero Job intervino:


2 «¡Tú sí que ayudas al débil!

    ¡Tú sí que salvas al que no tiene fuerza!

3 ¡Qué consejos sabes dar al ignorante!

    ¡Qué gran discernimiento has demostrado!

4 ¿Quién te ayudó a pronunciar tal discurso?

    ¿Qué espíritu ha hablado por tu boca?


5 »Un estremecimiento invade a los muertos,

    a los que habitan debajo de las aguas.

6 Ante Dios, los dominios de la muerte[e] quedan al descubierto;

    nada hay que oculte el abismo destructor.

7 Dios extiende el cielo del norte sobre el vacío;

    sobre la nada tiene suspendida la tierra.

8 En sus nubes envuelve las aguas,

    pero las nubes no se revientan con su peso.

9 Cubre la faz de la luna llena

    al extender sobre ella sus nubes.

10 Dibuja el horizonte sobre la superficie de las aguas

    para dividir la luz de las tinieblas.

11 Aterrados por su reprensión,

    tiemblan los pilares de los cielos.

12 Con su poder Dios agita el mar;

    con su sabiduría descuartizó a Rahab.

13 Un soplo suyo despeja los cielos;

    con su mano ensartó a la serpiente escurridiza.

14 ¡Y esto es solo una muestra de sus obras,[f]

    un murmullo que logramos escuchar!

    ¿Quién podrá comprender su trueno poderoso?».


Noveno discurso de Job

27 Job, retomando la palabra, dijo:


2 «Vive Dios, el Todopoderoso,

    quien se niega a hacerme justicia,

    quien me ha amargado el ánimo,

3 que mientras haya vida en mí

    y aliento divino en mi nariz,

4 mis labios no pronunciarán maldad alguna

    ni mi lengua proferirá mentiras.

5 Jamás podré admitir que ustedes tengan la razón;

    mientras viva, insistiré en mi integridad.

6 Insistiré en mi inocencia; no cederé.

    Mientras viva, no me remorderá la conciencia.


7 »¡Que terminen mis enemigos como los malvados

    y mis adversarios como los injustos!

8 ¿Qué esperanza tienen los impíos

    cuando son eliminados,

    cuando Dios les quita la vida?

9 ¿Escucha Dios su clamor

    cuando les sobreviene la angustia?

10 ¿Acaso se deleitan en el Todopoderoso,

    o claman a Dios en todo tiempo?


11 »¡Yo les voy a mostrar algo del poder de Dios!

    ¡No les voy a ocultar los planes del Todopoderoso!

12 Si ustedes mismos han visto todo esto,

    ¿a qué viene tanta palabrería?


13 »Este es el destino que Dios tiene reservado para los malvados;

    esta es la herencia que los tiranos recibirán del Todopoderoso:

14 No importa cuántos hijos tengan,

    la espada los aguarda;

    jamás sus descendientes comerán hasta saciarse.

15 La plaga sepultará a quienes les sobrevivan;

    sus viudas no llorarán por ellos.

16 Y aunque amontonen plata como polvo,

    y apilen vestidos como arcilla,

17 será el justo quien se ponga esos vestidos,

    y el inocente quien reparta esa plata.

18 Las casas que construyen parecen larvas de polilla,

    parecen cobertizo de vigilancia.

19 Se acuestan siendo ricos, pero por última vez;

    cuando abren los ojos, sus riquezas se han esfumado.

20 Les sobreviene un diluvio de terrores;

    la tempestad los arrebata por la noche.

21 El viento del este se los lleva y desaparecen;

    los arranca de su lugar.

22 Se lanza contra ellos sin clemencia,

    mientras ellos tratan de huir de su poder.

23 Agita las manos y aplaude burlón;

    entre silbidos, los arranca de su lugar».


Footnotes

23:2 su mano (LXX y Siríaca); mi mano (TM).

23:13 pero él es soberano. Lit. y él, en uno.

24:19 la muerte. Lit. el Seol.

24:24 como hierba (LXX); como todo (TM).

26:6 los dominios de la muerte. Lit. el Seol.

26:14 una muestra de sus obras. Lit. los extremos de sus caminos.

2 Corintios 1:12-2:11

Nueva Versión Internacional

Pablo cambia de planes

12 Para nosotros, el motivo de satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo, y especialmente entre ustedes, con la santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría humana, sino a la gracia de Dios. 13 No estamos escribiéndoles nada que no puedan leer ni entender. Espero que lleguen a comprender todo, 14 así como ya nos han comprendido en parte, que pueden sentirse orgullosos de nosotros como también nosotros nos sentiremos orgullosos de ustedes en el día del Señor Jesús.


15 Confiando en esto, quise visitarlos primero a ustedes para que recibieran una doble bendición; 16 es decir, visitarlos de paso a Macedonia y verlos otra vez a mi regreso de allá. Así podrían ayudarme a seguir el viaje a Judea. 17 Al proponerme esto, ¿acaso lo hice a la ligera? ¿O es que hago mis planes según criterios meramente humanos, de manera que diga «sí, sí» y «no, no» al mismo tiempo?


18 Pero tan cierto como que Dios es fiel, el mensaje que les hemos dirigido no es «sí» y «no». 19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, a quien Silvano, Timoteo y yo predicamos entre ustedes, no fue «sí» y «no»; en él siempre ha sido «sí». 20 Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. 21 Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, 22 nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón como garantía de sus promesas.


23 ¡Por mi vida! Invoco a Dios como testigo de que todavía no he ido a Corinto solo por consideración a ustedes. 24 No es que intentemos imponerles la fe, sino que deseamos contribuir a la alegría de ustedes, pues por la fe se mantienen firmes.


2 En efecto, decidí no hacerles otra visita que causara tristeza. 2 Porque, si yo los entristezco, ¿quién me brindará alegría, sino aquel a quien yo haya entristecido? 3 Escribí como lo hice para que, al llegar yo, los que debían alegrarme no me causaran tristeza. Estaba confiado de que todos ustedes harían suya mi alegría. 4 Escribí con gran tristeza y angustia de corazón y con muchas lágrimas, no para entristecerlos, sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo.


Perdón para el pecador

5 Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado solo a mí; hasta cierto punto —y lo digo para no exagerar— se la ha causado a todos ustedes. 6 Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría. 7 Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. 8 Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él. 9 Con este propósito escribí: para ver si pasan la prueba de la completa obediencia. 10 A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.


Salmos 41

Nueva Versión Internacional

Al director musical. Salmo de David.

41 Dichoso el que piensa en el débil;

    el Señor lo librará en el día de la desgracia.

2 El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida;

    lo hará dichoso en la tierra

    y no lo entregará al capricho de sus enemigos.

3 El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor;

    cuando caiga enfermo lo restaurará.


4 Yo he dicho:

«Señor, ten piedad de mí;

    sáname, pues contra ti he pecado».

5 Mis enemigos hablan males contra mí:

    «¿Cuándo morirá?

    ¿Cuándo su nombre pasará al olvido?».

6 Si alguno viene a verme, me dice mentiras;

    su corazón acumula maldad

    y luego al salir lo cuenta.


7 Todos mis enemigos se juntan y murmuran contra mí;

    me hacen responsable de mi mal. Dicen:

8 «Le ha afligido un mal devastador;

    de esa cama no volverá a levantarse».

9 Hasta mi amigo cercano,

    en quien yo confiaba

y que compartía el pan conmigo,

    se ha vuelto contra mí.


10 Pero tú, Señor, ten piedad de mí;

    haz que vuelva a levantarme para darles su merecido.

11 En esto conozco que te he agradado:

    en que mi enemigo no triunfe sobre mí.

12 Por mi integridad me sostienes

    y en tu presencia me mantendrás para siempre.


13 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,

    por los siglos de los siglos.

Amén y amén.


Proverbios 22:5-6

Nueva Versión Internacional

5 Espinas y trampas hay en la senda de los malvados,

    pero el que cuida su vida se aleja de ellas.


6 Instruye al niño en el camino correcto

    y aun en su vejez no lo abandonará.


Nueva Versión Internacional (NVI)

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DAB Español, Viernes 28 de Agosto

Día 240, DAB Español, Viernes 28 de Agosto Job 28:1-30:31; 2 Corintios 2:12-17; Salmos 42; Proverbios 22:7 (Nueva Versión Internacional (NVI...