Saturday, July 4, 2026

DAB Español, Sábado 04 de Julio

Día 185, DAB Español, Sábado 04 de Julio


2 Reyes  23:31-25:30; Hechos 22:17-23:10; Salmos 2; Proverbios 18:13 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 23:31-25:30

Nueva Biblia de las Américas

Reinados de Joacaz y Joacim

31 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna. 32 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que habían hecho sus padres. 33 Y Faraón Necao lo puso en prisión en Ribla, en la tierra de Hamat, para que no reinara en Jerusalén; e impuso una multa sobre la tierra de 34 toneladas de plata y 34 kilos de oro. 34 Faraón Necao hizo rey a Eliaquim, hijo de Josías, en lugar de Josías su padre, y cambió su nombre por el de Joacim. Pero tomó a Joacaz y lo llevó a Egipto, y allí murió. 35 Y Joacim dio la plata y el oro a Faraón, e impuso contribuciones al país para entregar el dinero conforme al mandato de Faraón. Exigió la plata y el oro del pueblo del país, a cada uno conforme a sus bienes, para dárselo a Faraón Necao.


36 Joacim tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. El nombre de su madre era Zebuda, hija de Pedaías, de Ruma. 37 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que habían hecho sus padres.


Invasión de Judá por Nabucodonosor

24 En los días de Joacim subió Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim fue su siervo por tres años; después se levantó y se rebeló contra él. 2 Entonces el Señor envió contra Joacim bandas de caldeos, bandas de arameos, bandas de moabitas y bandas de amonitas. Y las envió contra Judá para destruirla, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de sus siervos los profetas. 3 Ciertamente por mandato del Señor sucedió esto contra Judá para quitarlos de Su presencia, por los pecados de Manasés, por todo lo que había hecho. 4 También por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente, y el Señor no quiso perdonar.


5 Los demás hechos de Joacim y todo lo que hizo ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 6 Durmió Joacim con sus padres; y su hijo Joaquín reinó en su lugar. 7 El rey de Egipto no salió más de su tierra, porque el rey de Babilonia había tomado todo lo que pertenecía al rey de Egipto desde el torrente de Egipto hasta el río Éufrates.


8 Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre era Nehusta, hija de Elnatán, de Jerusalén. 9 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que había hecho su padre.


Primera deportación

10 En aquel tiempo los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron a Jerusalén, y la ciudad fue sitiada. 11 Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a la ciudad mientras sus siervos la tenían sitiada. 12 Joaquín, rey de Judá, se rindió[a] al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus jefes y sus oficiales. El rey de Babilonia lo apresó en el año octavo de su reinado. 13 Nabucodonosor sacó de allí todos los tesoros de la casa del Señor, los tesoros de la casa del rey, y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho en el templo del Señor, tal como el Señor había dicho. 14 Y se llevó en cautiverio a todo Jerusalén: a todos los jefes, a todos los hombres valientes, 10,000 cautivos, y a todos los artesanos y herreros. Nadie quedó, excepto la gente más pobre del país. 15 También se llevó a Joaquín en cautiverio a Babilonia. Asimismo se llevó en cautiverio de Jerusalén a Babilonia a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos del país. 16 Todos los hombres valientes, 7,000 y los artesanos y herreros, 1,000 todos fuertes y aptos para la guerra, también a estos el rey de Babilonia llevó en cautiverio a Babilonia. 17 Entonces el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaquín, a su tío Matanías y cambió su nombre por el de Sedequías.


18 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna. 19 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que había hecho Joacim. 20 Por causa de la ira del Señor sucedió esto en Jerusalén y en Judea, hasta que los echó de Su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.


Sitio de Jerusalén

25 Y en el noveno año de su reinado, en el décimo mes, el día diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, él y todo su ejército contra Jerusalén, acampó contra ella y construyó un muro de asedio alrededor de ella. 2 La ciudad estuvo sitiada hasta el undécimo año del rey Sedequías. 3 A los nueve días del mes cuarto el hambre era tan grande en la ciudad que no había alimento para la población. 4 Y al ser abierta una brecha en la ciudad, todos los hombres de guerra huyeron de noche por el camino de la puerta entre las dos murallas, junto al jardín del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad, y se fueron por el camino del Arabá. 5 Pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y lo alcanzó en los llanos de Jericó, y todo su ejército se dispersó de su lado. 6 Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y este lo sentenció. 7 Y degollaron a los hijos de Sedequías en su presencia, y a Sedequías le sacó los ojos, lo ató con cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia.


Cautiverio de Judá

8 En el mes quinto, a los siete días del mes, en el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 9 Y quemó la casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; prendió fuego a toda casa grande. 10 Todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó las murallas alrededor de Jerusalén; 11 y al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la multitud, los llevó en cautiverio Nabuzaradán, capitán de la guardia. 12 Pero el capitán de la guardia dejó a algunos de los más pobres del país para que fueran viñadores y labradores.


13 Los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa del Señor, y las basas y el mar de bronce que estaban en la casa del Señor, y llevaron el bronce a Babilonia. 14 También se llevaron las ollas, las palas, las despabiladeras, las cucharas, y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio del templo. 15 El capitán de la guardia se llevó además los incensarios y los tazones, lo que era de oro puro y lo que era de plata pura. 16 En cuanto a las dos columnas, el mar y las basas que Salomón había hecho para la casa del Señor; no era posible calcular el peso del bronce de todos estos objetos. 17 La altura de una columna era de 18 codos (8.1 metros), y tenía sobre ella un capitel de bronce; la altura del capitel era de 3 codos (1.35 metros), con una obra de malla y granadas alrededor del capitel, todo de bronce. Y la segunda columna era igual con obra de malla.


18 Entonces el capitán de la guardia tomó al sumo sacerdote Seraías y al segundo sacerdote Sofonías y a los tres oficiales del templo[b]. 19 Y de la ciudad prendió a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, y a cinco hombres de los consejeros del rey que se hallaban en la ciudad, y al escriba del capitán del ejército, que alistaba a la gente del país, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se hallaban en la ciudad. 20 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los tomó y se los llevó al rey de Babilonia en Ribla. 21 Entonces el rey de Babilonia los hirió y les dio muerte en Ribla, en la tierra de Hamat. Así Judá fue llevado al cautiverio, lejos de[c] su tierra.


22 Y en cuanto al pueblo que quedó en la tierra de Judá, al que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dejado, puso sobre ellos a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán. 23 Cuando todos los jefes de tropas, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia había nombrado gobernador a Gedalías, vinieron a este en Mizpa: Ismael, hijo de Netanías, Johanán, hijo de Carea, Seraías, hijo de Tanhumet el netofatita, y Jaazanías, hijo del maacateo, ellos y sus hombres. 24 Gedalías les hizo un juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: «No teman a los siervos de los caldeos; habiten en la tierra y sirvan al rey de Babilonia, y les irá bien».


25 Pero sucedió que en el séptimo mes, Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la familia[d] real, vino con diez hombres e hirió a Gedalías, y este murió junto con los judíos y los caldeos que estaban con él en Mizpa. 26 Entonces todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, y los jefes de las tropas se levantaron y se fueron a Egipto, porque temían a los caldeos.


Joaquín honrado en Babilonia

27 En el año treinta y siete del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veintisiete días del mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el año en que comenzó a reinar, sacó[e] de la prisión a Joaquín, rey de Judá; 28 y le habló con benevolencia y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia. 29 Le cambió sus vestidos de prisión, y comió siempre en la presencia del rey, todos los días de su vida; 30 y para su sustento, se le dio de continuo una ración de parte del rey, una porción para cada día, todos los días de su vida.


Footnotes

24:12 Lit. salió.

25:18 Lit. guardianes del umbral.

25:21 Lit. de sobre.

25:25 Lit. simiente.

25:27 Lit. levantó la cabeza.

Hechos 22:17-23:10

Nueva Biblia de las Américas

17 »Cuando regresé a Jerusalén y me hallaba orando en el templo, caí en un éxtasis, 18 y vi al Señor que me decía: “Apresúrate y sal pronto de Jerusalén porque no aceptarán tu testimonio acerca de Mí”.


19 »Entonces yo dije: “Señor, ellos saben bien que en las sinagogas, una tras otra, yo encarcelaba y azotaba a los que creían en Ti. 20 Cuando se derramaba la sangre de Tu testigo Esteban, allí estaba también yo dando mi aprobación, y cuidando los mantos de los que lo estaban matando”. 21 Pero Él me dijo: “Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentiles”».


Pablo bajo vigilancia del comandante

22 La multitud lo oyó hasta que dijo esto[a], entonces alzaron sus voces y dijeron: «¡Quita de la tierra a ese hombre! No se le debe permitir que viva».


23 Como ellos vociferaban, y arrojaban sus mantos, y echaban polvo al aire, 24 el comandante[b] ordenó que llevaran a Pablo al cuartel, diciendo que debía ser sometido a[c] azotes para saber la razón por qué la gente gritaban contra él de aquella manera. 25 Cuando lo estiraron con[d] correas, Pablo dijo al centurión que estaba allí: «¿Les es lícito azotar a un ciudadano[e] romano sin haberle hecho juicio?».


26 Al oír esto el centurión, fue al comandante y le avisó: «¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es ciudadano romano». 27 Vino el comandante a Pablo y le dijo: «Dime, ¿eres ciudadano romano?». «Sí», contestó él. 28 Y el comandante respondió: «Yo adquirí esta ciudadanía por una gran cantidad de dinero». «Pero yo soy ciudadano romano de nacimiento», le dijo Pablo.


29 Entonces los que iban a someterlo a[f] azotes, al instante lo soltaron[g]. También el comandante tuvo temor cuando supo que Pablo era ciudadano romano, y porque lo había atado con cadenas.


Pablo ante el Concilio

30 Al día siguiente, queriendo el comandante saber con certeza la causa por la cual los judíos lo acusaban a Pablo, lo soltó, y ordenó a los principales sacerdotes y a todo el Concilio[h] que se reunieran. Después llevó[i] a Pablo y lo puso ante ellos.


23 Entonces Pablo, mirando fijamente al Concilio[j], dijo: «Hermanos[k], hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia[l]».


2 Y el sumo sacerdote Ananías ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearan en la boca. 3 Entonces Pablo le dijo: «¡Dios lo golpeará a usted, pared blanqueada! ¿Se sienta usted para juzgarme conforme a la ley, y viola la ley ordenando que me golpeen?».


4 Los que estaban allí observando, dijeron: «¿Al sumo sacerdote de Dios injurias?». 5 Y Pablo dijo: «No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito está: “No hablarás mal de una de las autoridades de tu pueblo”».


6 Entonces Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y otra fariseos, alzó la voz en el Concilio: «Hermanos[m], yo soy fariseo, hijo de fariseos. Se me juzga a causa de la esperanza de[n] la resurrección de los muertos». 7 Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. 8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, pero los fariseos creen todo esto.


9 Se produjo entonces un gran alboroto. Y levantándose algunos de los escribas del grupo de los fariseos, discutían enérgicamente, diciendo: «No encontramos nada malo en este hombre; pero ¿y si un espíritu o un ángel le ha hablado?». 10 Al surgir un gran altercado, el comandante[o] tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y ordenó que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartel.


Footnotes

22:22 Lit. esta palabra.

22:24 Gr. quiliarca; i.e. oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.

22:24 Lit. examinado con.

22:25 Lit. para las.

22:25 Lit. hombre.

22:29 Lit. examinarlo con.

22:29 Lit. se retiraron de él.

22:30 O Sanedrín.

22:30 Lit. bajando.

23:1 O al Sanedrín.

23:1 Lit. Varones hermanos.

23:1 O me he conducido como un buen ciudadano.

23:6 Lit. Varones hermanos.

23:6 Lit. y.

23:10 Gr. quiliarca; i.e. oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.

Salmos 2

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 2

El reino del Ungido del Señor

2 ¿Por qué se sublevan las naciones[a],

Y los pueblos traman cosas vanas?

2 Se levantan los reyes de la tierra,

Y los gobernantes traman unidos

Contra el Señor y contra Su Ungido[b], diciendo:

3 «¡Rompamos Sus cadenas

Y echemos de nosotros Sus cuerdas!».

4 ¶El que se sienta como Rey en los cielos se ríe,

El Señor se burla de ellos.

5 Luego les hablará en Su ira,

Y en Su furor los aterrará, diciendo:

6 «Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey

Sobre Sión, Mi santo monte».

7 ¶«Ciertamente anunciaré el decreto del Señor

Que me dijo: “Mi Hijo eres Tú,

Yo te he engendrado hoy.

8 -”Pídeme, y te daré las naciones como herencia Tuya,

Y como posesión Tuya los confines de la tierra.

9 -”Tú los quebrantarás con vara[c] de hierro;

Los desmenuzarás como vaso de alfarero”».

10 ¶Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento;

Reciban amonestación, oh jueces de la tierra.

11 Adoren[d] al Señor con reverencia,

Y alégrense con temblor.

12 Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino,

Pues puede inflamarse de repente Su ira.

¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!


Footnotes

2:1 O los gentiles.

2:2 O Mesías.

2:9 O cetro.

2:11 O Sirvan.

Proverbios 18:13

Nueva Biblia de las Américas

13 El que responde antes de escuchar,

Cosecha[a] necedad y vergüenza.


Footnotes

18:13 Lit. le es.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

Nueva Biblia de las Américas™ NBLA™ Copyright © 2005 por The Lockman Foundation



Friday, July 3, 2026

DAB Español, Viernes 03 de Julio

Día 184, DAB Español, Viernes 03 de Julio


2 Reyes  22:4-23:30; Hechos 21:37-22:16; Salmos 1; Proverbios 18:11-12 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 22:4-23:30

Nueva Biblia de las Américas

4 «Ve al sumo sacerdote Hilcías para que cuente el dinero traído a la casa del Señor, que los guardianes del umbral han recogido del pueblo, 5 y que lo pongan en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del Señor, y que ellos lo den a los obreros que están asignados en la casa del Señor para reparar los daños de la casa, 6 a los carpinteros, a los constructores y a los albañiles, y para comprar maderas y piedra de cantería para reparar la casa. 7 Pero no se les pedirá cuenta del dinero entregado en sus manos porque obran con fidelidad».


Hallazgo del libro de la ley

8 Entonces el sumo sacerdote Hilcías dijo al escriba Safán: «He hallado el libro de la ley en la casa del Señor». E Hilcías dio el libro a Safán, y este lo leyó. 9 Y el escriba Safán vino al rey, y trajo palabra al rey, diciendo: «Sus siervos han tomado el dinero que se halló en la casa, y lo han puesto en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del Señor». 10 El escriba Safán informó también al rey: «El sacerdote Hilcías me ha dado un libro». Y Safán lo leyó en la presencia del rey.


11 Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. 12 Entonces el rey ordenó al sacerdote Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Micaías[a], al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey: 13 «Vayan, consulten al Señor por mí, por el pueblo y por todo Judá acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado, porque grande es la ira del Señor que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de este libro, haciendo conforme a todo lo que está escrito de nosotros».


14 Entonces el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías fueron a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella. 15 Y ella les dijo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Digan al hombre que los ha enviado a mí: 16 Así dice el Señor: ‘Voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, según todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá. 17 Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con toda la obra de sus manos, por tanto Mi ira arde contra este lugar y no se apagará’”. 18 Pero al rey de Judá que los envió a consultar al Señor, así le dirán: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘En cuanto a las palabras que has oído, 19 porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante del Señor cuando oíste lo que hablé contra este lugar y contra sus habitantes, que vendrían a ser desolación y maldición, y has rasgado tus vestidos y has llorado delante de Mí, ciertamente te he oído’, declara el Señor. 20 ‘Por tanto, te reuniré con tus padres y serás recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no verán todo el mal que Yo voy a traer sobre este lugar’”». Y llevaron la respuesta al rey.


Reformas del rey Josías

23 Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y Jerusalén. 2 Y el rey subió a la casa del Señor, y con él todos los hombres de Judá, todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor; y leyó en su presencia[b] todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa del Señor. 3 Después el rey se puso en pie junto a la columna e hizo pacto delante del Señor de andar en pos del Señor y de guardar Sus mandamientos, Sus testimonios y Sus estatutos con todo su corazón y con toda su alma, para cumplir las palabras de este pacto escritas en este libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.


4 Después el rey ordenó que el sumo sacerdote Hilcías y los sacerdotes de segundo orden y los guardianes del umbral, sacaran del templo del Señor todas las vasijas que se habían hecho para Baal, para la Asera[c] y para todo el ejército de los cielos, y los quemó fuera de Jerusalén en los campos del Cedrón y llevó sus cenizas a Betel[d]. 5 Josías quitó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían nombrado para quemar incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén, también a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a las constelaciones y a todo el ejército de los cielos. 6 Y sacó la Asera de la casa del Señor fuera de Jerusalén, al torrente Cedrón, y la quemó junto al torrente Cedrón; la redujo a polvo y arrojó el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 7 También derribó las casas de los dedicados a la prostitución[e] que estaban en la casa del Señor, donde las mujeres tejían pabellones para la Asera.


8 Entonces Josías trajo a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los lugares altos donde los sacerdotes habían quemado incienso, desde Geba hasta Beerseba, y derribó los lugares altos de las puertas que estaban a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, a la izquierda de la puerta de la ciudad. 9 Sin embargo, los sacerdotes de los lugares altos no podían subir al altar del Señor en Jerusalén, sino que comían panes sin levadura entre sus hermanos. 10 También profanó al Tofet que está en el valle de Ben Hinom, para que nadie hiciera pasar por fuego a su hijo o a su hija para honrar a Moloc.


11 A la entrada de la casa del Señor, junto a la cámara de Natán Melec, el oficial que estaba en las dependencias, quitó los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol, y prendió fuego a los carros del sol. 12 Y los altares que estaban sobre el techo, el aposento alto de Acaz que habían hecho los reyes de Judá, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa del Señor el rey los derribó, los destrozó[f] allí y arrojó su polvo al torrente Cedrón. 13 El rey también profanó los lugares altos que estaban frente a Jerusalén, los que estaban a la derecha del monte de destrucción, que Salomón, rey de Israel, había edificado a Astoret, abominación de los sidonios, y a Quemos, abominación de los moabitas, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 14 Asimismo hizo pedazos los pilares sagrados, derribó las Aseras y llenó sus lugares con huesos humanos.


15 Además, derribó el altar que estaba en Betel y el lugar alto que había hecho Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, o sea, derribó también aquel altar y el lugar alto, destruyó sus piedras, las redujo a polvo y quemó la Asera. 16 Al regresar, Josías vio los sepulcros que estaban allí en el monte, y envió a recoger los huesos de los sepulcros y los quemó sobre el altar, profanándolo, conforme a la palabra del Señor que había proclamado el hombre de Dios que había anunciado estas cosas. 17 Entonces dijo: «¿Qué monumento es este que veo?». Y los hombres de la ciudad le dijeron: «Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Judá y proclamó estas cosas que has hecho contra el altar de Betel». 18 Y él dijo: «Déjenlo en paz; que nadie moleste sus huesos». Así dejaron sus huesos intactos con los huesos del profeta que vino de Samaria.


19 Josías quitó también todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales habían hecho los reyes de Israel provocando a ira al Señor. Les hizo tal y como había hecho en Betel. 20 Y mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que estaban allí, y quemó huesos humanos sobre ellos. Y regresó a Jerusalén.


21 Entonces el rey ordenó a todo el pueblo: «Celebren la Pascua al Señor su Dios como está escrito en este libro del pacto». 22 En verdad que tal Pascua no se había celebrado desde los días de los jueces que gobernaban a Israel, ni en ninguno de los días de los reyes de Israel y de los reyes de Judá. 23 Solo en el año dieciocho del rey Josías fue celebrada esta Pascua al Señor en Jerusalén.


24 Josías también quitó[g] a los adivinos y a los espiritistas, los ídolos domésticos y los otros ídolos, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, con el fin de confirmar las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa del Señor. 25 Y antes de él no hubo rey como él que se volviera al Señor con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés, ni otro como él se levantó después de él.


26 Sin embargo, el Señor no desistió del furor de Su gran ira, ya que ardía Su ira contra Judá a causa de todas las provocaciones con que Manasés lo había provocado. 27 Y el Señor dijo: «También quitaré a Judá de Mi presencia, como he quitado a Israel. Y desecharé a esta ciudad que Yo había escogido, a Jerusalén, y al templo del[h] cual dije: “Mi nombre estará allí”».


28 Los demás hechos de Josías y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 29 En sus días subió Faraón Necao, rey de Egipto, contra el rey de Asiria junto al río Éufrates. Y el rey Josías fue a su encuentro, pero Faraón Necao lo mató en Meguido en cuanto lo vio. 30 Sus siervos llevaron su cuerpo en un carro desde Meguido, lo trajeron a Jerusalén y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de aquella tierra tomó a Joacaz, hijo de Josías, y lo ungieron y lo hicieron rey en lugar de su padre.


Footnotes

22:12 En 2Crón. 34:20, Abdón, hijo de Micaía.

23:2 Lit. a oídos de ellos.

23:4 I.e. deidad femenina.

23:4 I.e. Casa de Dios.

23:7 I.e. como parte del rito pagano.

23:12 O corrió de.

23:24 Lit. consumió.

23:27 Lit. la casa de la.

Hechos 21:37-22:16

Nueva Biblia de las Américas

Defensa de Pablo en Jerusalén

37 Cuando estaban para meterlo en el cuartel, Pablo dijo al comandante: «¿Puedo decirte algo?». Y él dijo*: «¿Sabes griego? 38 ¿Entonces tú no eres el egipcio que hace tiempo[a] levantó una revuelta y sacó los 4,000 hombres de los asesinos[b] al desierto?».


39 Pablo respondió: «Yo soy judío de Tarso de Cilicia, ciudadano de una ciudad no sin importancia. Te suplico que me permitas hablar al pueblo». 40 Cuando el comandante le concedió el permiso, Pablo, de pie sobre las gradas, hizo señal al pueblo con su mano, y cuando hubo[c] gran silencio, les habló en el idioma hebreo[d]:


22 «Hermanos y padres, escuchen mi defensa que ahora presento ante ustedes», decía Pablo.


2 Cuando oyeron que se dirigía a ellos en el idioma hebreo[e], observaron aún más silencio. El continuó*:


Pablo da testimonio de su conversión

3 «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado bajo[f] Gamaliel en estricta conformidad a la ley de nuestros padres[g], siendo tan celoso de Dios como todos ustedes lo son hoy. 4 Perseguí este Camino hasta la muerte, encadenando y echando en cárceles tanto a hombres como a mujeres, 5 de lo cual pueden testificar[h] el sumo sacerdote y todo el Concilio[i] de los ancianos. De ellos recibí cartas para los hermanos[j], y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos[k] a Jerusalén también a los que estaban allá, para que fueran castigados.


6 »Y aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi alrededor. 7 Caí al suelo y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. 8 Y respondí: “¿Quién eres, Señor?”. Y Él me dijo: “Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues”.


9 »Los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron[l] la voz de Aquel que me hablaba. 10 Y yo dije: “¿Qué debo hacer, Señor?”. Y el Señor me dijo: “Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas”.


11 »Pero como yo no veía por causa del resplandor[m] de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entré a Damasco. 12 Y uno llamado Ananías, hombre piadoso según las normas de la ley, y de quien daban buen testimonio todos los judíos que vivían allí, 13 vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: “Hermano Saulo, recibe la vista”. En ese mismo instante[n] alcé los ojos y lo miré.


14 »Y él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha designado[o] para que conozcas Su voluntad, y para que veas al Justo y oigas palabra[p] de Su boca. 15 Porque tú serás testigo Suyo a todos los hombres de lo que has visto y oído. 16 Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando Su nombre”.


Footnotes

21:38 Lit. días.

21:38 O sicarios.

21:40 Lit. ocurrió.

21:40 I.e. arameo judaico.

22:2 I.e. arameo judaico.

22:3 Lit. a los pies de.

22:3 Lit. conforme a la rigidez de la ley ancestral.

22:5 Lit. testificar en mi favor.

22:5 O Sanedrín.

22:5 I.e. judíos.

22:5 Lit. estando atados.

22:9 U oyeron (con entendimiento).

22:11 O de la gloria.

22:13 O Al instante; lit. Y en esa misma hora.

22:14 O escogido.

22:14 O mensaje; lit. voz.

Salmos 1

Nueva Biblia de las Américas

LIBRO PRIMERO

Salmo 1

Contraste entre el justo y los impíos

1 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,

Ni se detiene en el camino de los pecadores,

Ni se sienta en la silla de los escarnecedores,

2 Sino que en la ley del Señor está su deleite,

Y en Su ley medita de día y de noche!

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de agua,

Que da su fruto a su tiempo

Y su hoja no se marchita;

En todo lo que hace, prospera.

4 ¶No así los impíos,

Que son como paja que se lleva el viento.

5 Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio,

Ni los pecadores en la congregación de los justos.

6 Porque el Señor conoce el camino de los justos,

Pero el camino de los impíos perecerá.


Proverbios 18:11-12

Nueva Biblia de las Américas

11 La fortuna del rico es su ciudad fortificada,

Y como muralla alta en su imaginación.

12 Antes de la destrucción el corazón del hombre es altivo,

Pero a la gloria precede la humildad.


Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

Nueva Biblia de las Américas™ NBLA™ Copyright © 2005 por The Lockman Foundation

Thursday, July 2, 2026

Efesios 04

Efesios 2 (a continuación) - Reconciliación en Cristo
 1. Los gentiles eran personas despreciadas siendo gente sin pacto.
     Pero, ahora en Cristo Jesús son aceptos.
 2. Él es nuestra paz (no simplemente nos da paz).
 3. Somos miembros de la familia de Dios.
  a) Edificados sobre el fundamento de Cristo y sus ministerios.
  b) En quien todo el edificio va creciendo.
  c) La morada de Dios - La iglesia es su cuerpo.








DAB Español, Jueves 02 de Julio

Día 183, DAB Español, Jueves 02 de Julio


2 Reyes  20:1-22:3; Hechos 21:18-36; Salmos 150; Proverbios 18:9-10 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 20:1-22:3

Nueva Biblia de las Américas

Enfermedad y curación de Ezequías

20 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: «Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque morirás y no vivirás”». 2 Entonces él volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo: 3 «Te ruego, oh Señor, que te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de Ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante Tus ojos». Y Ezequías lloró amargamente.


4 Y antes que Isaías hubiera salido del patio central, vino a él la palabra del Señor, diciendo: 5 «Vuelve y dile a Ezequías, príncipe de Mi pueblo: “Así dice el Señor, Dios de tu padre David: ‘He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; entonces te sanaré. Al tercer día subirás a la casa del Señor. 6 Y añadiré quince años a tu vida[a], y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y defenderé esta ciudad por amor a Mí mismo y por amor a Mi siervo David’”». 7 Entonces Isaías dijo: «Tomen una masa de higos». La tomaron y la pusieron sobre la úlcera, y sanó.


8 Y Ezequías dijo a Isaías: «¿Cuál será la señal de que el Señor me sanará, y de que subiré a la casa del Señor al tercer día?». 9 Respondió Isaías: «Esta será la señal del Señor para ti, de que el Señor hará lo que ha dicho: ¿avanzará la sombra diez grados[b] o retrocederá diez grados[c]?». 10 Y Ezequías respondió: «Es fácil que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados». 11 El profeta Isaías clamó al Señor, y Él hizo volver atrás la sombra diez grados en las gradas por las que había declinado, en las gradas de Acaz.


Ezequías muestra sus tesoros

12 En aquel tiempo Berodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un regalo a Ezequías, porque oyó que Ezequías había estado enfermo. 13 Y Ezequías los escuchó y les mostró toda su casa del tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostrara. 14 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: «¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti?». Y Ezequías respondió: «Han venido de un país lejano, de Babilonia». 15 Y él dijo: «¿Qué han visto en tu casa?». Y Ezequías respondió: «Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado».


16 Entonces Isaías dijo a Ezequías: «Oye la palabra del Señor: 17 “Vienen días cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia; nada quedará”, dice el Señor. 18 “Y algunos de tus hijos que saldrán de ti, los que engendrarás, serán llevados, y serán oficiales[d] en el palacio del rey de Babilonia”». 19 Entonces Ezequías dijo a Isaías: «La palabra del Señor que has hablado es buena. Pues pensaba[e]: ¿No es así, si hay paz y seguridad[f] en mis días?». 20 Los demás hechos de Ezequías y todo su poderío, y cómo hizo el estanque y el acueducto, y trajo agua a la ciudad, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 21 Y durmió Ezequías con sus padres; y su hijo Manasés reinó en su lugar.


Reinado de Manasés

21 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hepsiba. 2 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, conforme a las abominaciones de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas. 3 Porque reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había destruido; levantó también altares a Baal e hizo una Asera[g], como había hecho Acab, rey de Israel, y adoró a todo el ejército de los cielos y los sirvió.


4 Edificó además altares en la casa del Señor, de la cual el Señor había dicho: «En Jerusalén pondré Mi nombre». 5 Edificó altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa del Señor. 6 Hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la hechicería, usó la adivinación y trató con adivinos y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del Señor, provocándolo a ira.


7 Colocó la imagen tallada de Asera[h] que él había hecho, en la casa de la cual el Señor había dicho a David y a su hijo Salomón: «En esta casa y en Jerusalén, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondré Mi nombre para siempre. 8 Y haré que nunca más los pies de Israel vaguen fuera de la tierra que di a sus padres, con tal de que cuiden de hacer conforme a todo lo que les he mandado, y conforme a toda la ley que Mi siervo Moisés les ordenó». 9 Pero ellos no escucharon, y Manasés hizo que se extraviaran para que hicieran lo malo, más que las naciones que el Señor había destruido delante de los israelitas.


10 Entonces el Señor habló por medio de Sus siervos los profetas: 11 «Por cuanto Manasés, rey de Judá, ha hecho estas abominaciones, habiendo hecho lo malo más que todo lo que hicieron los amorreos antes de él, haciendo pecar también a Judá con sus ídolos; 12 por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel: “Voy a traer tal calamidad sobre Jerusalén y Judá, que a todo el que oiga de ello le retumbarán ambos oídos. 13 Extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab, y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, limpiándolo y volviéndolo boca abajo. 14 Abandonaré al remanente de Mi heredad y los entregaré en mano de sus enemigos, y serán para presa y despojo para todos sus enemigos; 15 porque han hecho lo malo ante Mis ojos, y han estado provocándome a ira desde el día en que sus padres salieron de Egipto, hasta el día de hoy”».


16 Además, Manasés derramó muchísima sangre inocente hasta llenar a Jerusalén de un extremo a otro, aparte de su pecado con el que hizo pecar a Judá para que hiciera lo malo ante los ojos del Señor. 17 Los demás hechos de Manasés, todo lo que hizo y el pecado que cometió, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 18 Manasés durmió con sus padres, y fue sepultado en el jardín de su casa, en el jardín de Uza; y su hijo Amón reinó en su lugar.


Reinado de Amón

19 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. El nombre de su madre era Mesulemet, hija de Haruz, de Jotba. 20 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, como había hecho su padre Manasés. 21 Pues anduvo en todo el camino en que su padre había andado, sirvió a los ídolos a los que su padre había servido y los adoró. 22 Abandonó al Señor, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino del Señor. 23 Y conspiraron contra él los siervos de Amón y mataron al rey en su casa. 24 Pero el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón, y en su lugar el pueblo de la tierra hizo rey a su hijo Josías. 25 Los demás hechos que Amón hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 26 Amón fue sepultado en su sepulcro en el jardín de Uza; y su hijo Josías reinó en su lugar.


Reinado de Josías

22 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jedida, hija de Adaía, de Boscat. 2 Hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en todo el camino de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda.


3 Y en el año dieciocho del rey Josías, el rey envió al escriba Safán, hijo de Azalía, de Mesulam, a la casa del Señor, diciéndole:


Footnotes

20:6 Lit. tus días.

20:9 O gradas, y así en los vers. 10 y 11.

20:9 O gradas, y así en los vers. 10 y 11.

20:18 O eunucos.

20:19 Lit. dijo.

20:19 O verdad.

21:3 I.e. deidad femenina.

21:7 I.e. deidad femenina.

Hechos 21:18-36

Nueva Biblia de las Américas

18 Al día siguiente Pablo fue[a] con nosotros a ver a Jacobo[b], y todos los ancianos estaban presentes. 19 Después de saludarlos, comenzó a referirles una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles mediante su ministerio.


20 Ellos, cuando lo oyeron, glorificaban a Dios y le dijeron: «Hermano, ya ves cuántos miles[c] hay entre los judíos que han creído, y todos son celosos de la ley. 21 Se les ha contado acerca de ti, que enseñas a todos los judíos entre los gentiles que se aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen[d] las tradiciones. 22 Entonces, ¿qué es lo que se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunirá[e] pues oirán que has venido.


23 »Por tanto, haz esto que te decimos. Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto[f]; 24 tómalos y purifícate junto con ellos, y paga sus gastos[g] para que se rasuren la cabeza. Así todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives ordenadamente, guardando la ley. 25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de todo lo que ha sido sacrificado a los ídolos, de sangre y de comer carne de animales estrangulados y de fornicación».


26 Entonces Pablo tomó consigo a los hombres, y al día siguiente, purificándose[h] junto con ellos, fue al templo, notificando de la terminación de los días de purificación, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos.


El tumulto en el templo

27 Cuando estaban para cumplirse los siete días, los judíos de Asia[i], al verlo en el templo alborotaron a todo el pueblo y le echaron mano, 28 gritando: «¡Hombres de Israel[j], ayúdennos! Este es el hombre que enseña[k] a todos, por todas partes, contra nuestro pueblo, la ley y este lugar. Además, incluso ha traído griegos al templo, y ha profanado este lugar santo». 29 Pues anteriormente habían visto a Trófimo el Efesio con él en la ciudad, y pensaban que Pablo lo había traído al templo.


30 Se alborotó toda la ciudad, y llegó el pueblo corriendo de todas partes[l]. Apoderándose de Pablo lo arrastraron fuera del templo, y al instante cerraron las puertas. 31 Mientras procuraban matarlo, llegó aviso al comandante[m] de la compañía[n] romana que toda Jerusalén estaba en confusión. 32 Inmediatamente tomó consigo algunos soldados y centuriones, y corrió hacia ellos; cuando el pueblo vio al comandante y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.


33 Entonces el comandante llegó y lo arrestó, y ordenó que lo ataran con dos cadenas, y preguntaba quién era y qué había hecho. 34 Pero entre la muchedumbre unos gritaban una cosa y otros otra, y como él no pudo averiguar con certeza los hechos, debido al tumulto, ordenó que llevaran a Pablo al cuartel. 35 Cuando Pablo llegó a las gradas, los soldados tuvieron que cargarlo por causa de la violencia de la turba[o]; 36 porque la multitud del pueblo lo seguía, gritando: «¡Muera!».


Footnotes

21:18 Lit. entró.

21:18 O Santiago, hermano de Jesús.

21:20 Lit. diez miles.

21:21 Lit. ni anden conforme a.

21:22 Algunos mss. antiguos no incluyen: la multitud se reunirá.

21:23 Lit. tienen un voto sobre sí.

21:24 Lit. gasta en ellos.

21:26 O tomó a los hombres el día siguiente y purificándose.

21:27 I.e. provincia occidental de Asia Menor.

21:28 Lit. Hombres de Israel.

21:28 O predica.

21:30 Lit. ocurrió un correr junto de todo el pueblo.

21:31 Gr. quiliarca; i.e. oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.

21:31 I.e. tropa.

21:35 O multitud.

Salmos 150

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 150

Salmo de alabanza

150 ¡Aleluya!

Alaben a Dios en Su santuario;

Alábenlo en Su majestuoso firmamento.

2 Alaben a Dios por Sus hechos poderosos;

Alábenlo según la excelencia de Su grandeza.

3 ¶Alaben a Dios con sonido de trompeta;

Alábenlo con arpa y lira.

4 Alaben a Dios con pandero y danza;

Alábenlo con instrumentos de cuerda y flauta.

5 Alaben a Dios con címbalos sonoros;

Alábenlo con címbalos resonantes.

6 Todo lo que respira alabe al Señor.

¡Aleluya!


Proverbios 18:9-10

Nueva Biblia de las Américas

9 También el que es negligente en su trabajo

Es hermano del que destruye.

10 El nombre del Señor es torre fuerte,

A ella corre el justo y está a salvo[a].


Footnotes

18:10 Lit. es puesto en alto.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

Nueva Biblia de las Américas™ NBLA™ Copyright © 2005 por The Lockman Foundation


DAB Español, Sábado 04 de Julio

Día 185, DAB Español, Sábado 04 de Julio 2 Reyes  23:31-25:30; Hechos 22:17-23:10; Salmos 2; Proverbios 18:13 (Nueva Biblia de las Américas ...