Tuesday, September 8, 2026

Día 251, DAB Español, Martes 08 de Septiembre


Isaías 1:1-2:22; 2 Corintios 10:1-18; Salmos 52; Proverbios 22:26-27 (Reina Valera Actualizada (RVA-2015))










Isaías 1-2

Reina Valera Actualizada

Dureza de Judá a pesar del castigo

1 Visión de Isaías hijo de Amoz, que vio acerca de Judá y de Jerusalén en los días de Uzíasa, Jotamb, Acazc y Ezequíasd, reyes de Judá: 2 Oigan, cielos; y escucha, tierra, porque habla el SEÑOR: “Crié hijos y los engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mí. 3 El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no conoce; mi pueblo no entiende”.


4 ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, descendencia de malhechores, hijos depravados! Han abandonado al SEÑOR, han despreciado al Santo de Israel y se han vuelto atrás.


5 ¿Para qué han de ser golpeados aún? Pues todavía persistirán en rebelarse. Toda cabeza está dolorida y todo corazón está enfermo. 6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en ella parte sana, sino heridas, golpes y llagas recientes. No han sido curadas ni vendadas ni suavizadas con aceite. 7 Su tierra es desolada, sus ciudades son incendiadas; su suelo es devorado por extraños ante su misma presencia, y es desolado como cuando es destruido por extraños. 8 La hija de Sion ha quedado como una cabaña en una viña, como una choza en un huerto de pepinos, como una ciudad sitiada.


9 Si el SEÑOR de los Ejércitos no nos hubiera dejado unos pocos sobrevivientes, seríamos ya como Sodoma y nos pareceríamos a Gomorra[a].


Las demandas de un Dios santo

10 Escuchen la palabra del SEÑOR, oh gobernantes de Sodoma. Escucha la ley de nuestro Dios, oh pueblo de Gomorra. 11 Dice el SEÑOR: “¿De qué me sirve la multitud de sus sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos. 12 Cuando vienen a ver mi rostro[b], ¿quién pide esto de sus manos, para que pisoteen mis atrios? 13 No traigan más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los sábados y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva! 14 Mi alma aborrece sus lunas nuevas y sus festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas[c]. 15 Cuando extiendan sus manos, yo esconderé de ustedes mis ojos. Aunque multipliquen las oraciones, yo no escucharé. ¡Sus manos están llenas de sangre!


16 “ Lávense, límpiense, quiten la maldad de sus acciones de delante de mis ojos. Dejen de hacer el mal. 17 Aprendan a hacer el bien, busquen el derecho, reprendan al opresor, defiendan al huérfano, amparen a la viuda.


18 “Vengan, pues, dice el SEÑOR; y razonemos juntos: Aunque sus pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 19 Si quieren y obedecen, comerán de lo mejor de la tierra. 20 Pero si rehúsan y se rebelan, serán consumidos por la espada; porque la boca del SEÑOR ha hablado”.


Castigo y redención de Sion

21 ¡Cómo se ha convertido en prostituta la ciudad fiel! Llena estaba de derecho, y en ella habitaba la justicia; pero ahora la habitan homicidas. 22 Tu plata se ha convertido en escoria; tu vino está adulterado con agua. 23 Tus magistrados son rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el soborno y va tras las recompensas. No defienden al huérfano ni llega a ellos la causa de la viuda.


24 Por tanto, dice Dios, el SEÑOR[d] de los Ejércitos, el Fuerte de Israel: “¡Ah! Tomaré satisfacción de mis adversarios y me vengaré de mis enemigos. 25 Volveré mi mano contra ti; te limpiaré de tus escorias como con lejía y quitaré toda tu impureza.


26 Luego restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como al comienzo. Y después serás llamada Ciudad de Justicia, Urbe Fiel”.


27 Sion será redimida con el derecho, y sus arrepentidos con la justicia. 28 Pero los rebeldes y los pecadores serán quebrantados a una; los que abandonan al SEÑOR serán consumidos. 29 Entonces se avergonzarán[e] de los robles que han amado, y tendrán afrenta a causa de los jardines que han escogido. 30 Porque serán como la encina de hojas secas y como el jardín al que le faltan las aguas. 31 El fuerte se convertirá en estopa, y su trabajo en chispa. Ambos arderán juntos, y no habrá quien los apague.


Exaltación de Sion y paz universal

2 La palabra que Isaías hijo de Amoz recibió en visión con respecto a Judá y a Jerusalén: 2 Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa del SEÑOR será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él todas las naciones. 3 Muchos pueblos vendrán y dirán: “Vengan, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas”. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR.


4 Él juzgará entre las naciones y arbitrará entre muchos pueblos. Y convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra.


5 ¡Oh casa de Jacob, vengan y caminemos a la luz del SEÑOR!


El temible día del SEÑOR

6 Ciertamente tú has rechazado a tu pueblo, la casa de Jacob, porque ellos están llenos de costumbres orientales y de adivinos, como los filisteos; y hacen tratos con los hijos de extranjeros. 7 Su tierra se ha llenado de plata y de oro, y sus tesoros no tienen fin. También su tierra se ha llenado de caballos, y sus carros son innumerables. 8 Además, su tierra se ha llenado de ídolos. Adoran la obra de sus manos, lo que sus dedos han hecho. 9 El hombre se ha postrado; el ser humano se ha rebajado. Por tanto, no los perdones.


10 Métete en la roca; escóndete en el polvo ante la temible presencia del SEÑOR y ante el esplendor de su majestad. 11 Los ojos altivos del hombre serán humillados, y la soberbia del ser humano será postrada. Solo el SEÑOR será enaltecido en aquel día. 12 Porque el día del SEÑOR de los Ejércitos vendrá contra todo arrogante y altivo, y contra todo el que se ha enaltecido, el cual será humillado. 13 Vendrá contra todos los cedros del Líbano, altos y erguidos, y contra todas las encinas de Basán. 14 Vendrá contra todas las altas montañas y contra todas las colinas elevadas. 15 Vendrá contra toda torre alta y contra todo muro fortificado, 16 contra todas las naves de Tarsis y contra todos los barcos lujosos. 17 La altivez del hombre será postrada; la soberbia del ser humano será humillada. Solo el SEÑOR será enaltecido en aquel día, 18 y los ídolos desaparecerán por completo.


19 Los hombres se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, a causa de la temible presencia del SEÑOR y del esplendor de su majestad, cuando se levante para hacer temblar la tierra. 20 En aquel día los hombres arrojarán a los topos[f] y a los murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro que habían hecho para adorarlos, 21 a fin de meterse en las grietas de las rocas y en las hendiduras de las peñas, a causa de la temible presencia del SEÑOR y del esplendor de su majestad, cuando el SEÑOR se levante para hacer temblar la tierra.


22 Dejen de confiar en el hombre, cuyo hálito está en su nariz; pues, ¿de qué estima es digno?


Footnotes

Isaías 1:9 Cf. 2 Crón. 26:l ss.; cf. 2 Rey. 15:1 ss.

Isaías 1:12 Cf. 2 Rey. 15:32 ss.

Isaías 1:14 Cf. 2 Rey. 16:1 ss.

Isaías 1:24 Cf. 2 Rey. 19:2 ss.

Isaías 1:29 Cf. Gén. 19:24.

Isaías 2:20 Según un ms. y Peshita; TM, presentar mi rostro.

2 Corintios 10

Reina Valera Actualizada

Pablo defiende su ministerio

10 Ahora yo, Pablo, les exhorto por la mansedumbre y ternura de Cristo, ¡yo que en persona soy humilde entre ustedes, pero ausente soy osado para con ustedes! 2 Les ruego que cuando esté presente no tenga que usar de la osadía con que resueltamente estoy dispuesto a proceder contra algunos que piensan que andamos según la carne. 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. 5 Destruimos los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, 6 y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia, una vez que la obediencia de ustedes sea completa.


7 ¡Miran las cosas según las apariencias! Si alguien está convencido dentro de sí que es de Cristo, considere de nuevo que, así como él es de Cristo, también nosotros lo somos. 8 Porque si me glorío un poco más de nuestra autoridad, la cual el Señor nos ha dado para edificación y no para su destrucción, no seré avergonzado; 9 para que no parezca que quiero atemorizarlos por cartas. 10 Porque dicen: “Aunque sus cartas son duras y fuertes, su presencia física es débil y su palabra despreciable”. 11 Esto tenga en cuenta tal persona: Lo que somos en palabra por carta cuando estamos ausentes, lo mismo seremos también en hechos cuando estemos presentes.


12 Porque no osamos clasificarnos o compararnos con algunos que se recomiendan a sí mismos. Pero ellos, midiéndose y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. 13 Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente sino conforme a la medida de la regla que Dios nos asignó, para llegar también hasta ustedes. 14 Porque no nos salimos de nuestros límites como si no hubiéramos llegado a ustedes; pues hasta ustedes hemos llegado con el evangelio de Cristo, 15 no gloriándonos desmedidamente en trabajos ajenos. Más bien, tenemos la esperanza de que, con el progreso de su fe, se incrementará considerablemente nuestro campo entre ustedes, conforme a nuestra norma; 16 para que anunciemos el evangelio en los lugares más allá de ustedes, sin entrar en territorio ajeno como para gloriarnos de la obra ya realizada por otros. 17 Pero el que se gloría, gloríese en el Señor[a]. 18 Porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo sino aquel a quien Dios recomienda.


Footnotes

2 Corintios 10:17 Jer. 9:24; cf. 1 Cor. 1:31.

Salmos 52

Reina Valera Actualizada

Final del hombre vil

52 Al músico principal. Masquil[a] de David cuando Doeg el edomita fue y le informó a Saúl diciendo: “David ha ido a la casa de Abimelec”.


¿Por qué te jactas, oh poderoso,

de la maldad contra el piadoso? Todo el día 2 tu lengua maquina agravios; como navaja afilada produce engaño.

3 Has amado el mal más que el bien;

la mentira, más que el hablar justicia.

Selah[b]

4 Has amado toda palabra perversa; oh, lengua engañosa.

5 Por eso Dios te derribará para siempre;

te aplastará y te arrancará de tu morada.

Él te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah[c]

6 Los justos lo verán y temerán.

Se reirán de él diciendo:

7 “¡Vean al hombre que no puso a Dios como su fortaleza

sino que confió en sus muchas

riquezas

y se refugió en su maldad!”.

8 Pero yo seré como un olivo verde

en la casa de Dios;

en la misericordia del SEÑOR confiaré eternamente y para siempre.

9 Por siempre te daré gracias por lo que has hecho.

En presencia de tus fieles esperaré

en tu nombre, porque es bueno.


Footnotes

Salmos 52:1 Probablemente un cántico sapiencial.

Salmos 52:3 Posiblemente tiene que ver con el acompañamiento musical.

Salmos 52:5 Posiblemente tiene que ver con el acompañamiento musical.

Proverbios 22:26-27

Reina Valera Actualizada

—3—

26 No estés entre los que se dan la mano[a], entre los que dan fianza por deudas.

27 Si no tienes con qué pagar,

¿por qué han de quitar tu cama

de debajo de ti?


Footnotes

Proverbios 22:26 Es decir, para hacer compromisos.

Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

Version Reina Valera Actualizada, Copyright © 2015 by Editorial Mundo Hispano



Monday, September 7, 2026

DAB Español, Lunes 07 de Septiembre

Día 250, DAB Español, Lunes 07 de Septiembre


Cantares 5:1-8:14; 2 Corintios 9:1-15; Salmos 51; Proverbios 22:24-25 (Reina Valera Actualizada (RVA-2015))










Cantares 5-8

Reina Valera Actualizada

El amado

5 He venido a mi huerto,


oh hermana y novia mía.

He recogido mi mirra y mi perfume. He comido mi panal y mi miel;

he bebido mi vino y mi leche.

¡Coman, oh amigos!

¡Beban, oh amados!

¡Beban en abundancia!


La amada

2 Yo dormía, pero mi corazón

estaba despierto,

y oí a mi amado que tocaba

a la puerta y llamaba:

“Ábreme, hermana mía, amada mía, paloma mía, perfecta mía;

porque mi cabeza está llena de rocío

y mis cabellos están mojados con las gotas de la noche”.

3 Ya me había desvestido;

¿cómo me iba a volver a vestir? Había lavado mis pies;

¿cómo iba a volverlos a ensuciar?

4 Mi amado metió su mano

por el agujero de la puerta,

y mi corazón se conmovió

a causa de él.

5 Entonces me levanté

para abrir a mi amado,

y mis manos gotearon

perfume de mirra.

Mis dedos gotearon mirra

sobre la manecilla del cerrojo.

6 Abrí a mi amado,

pero mi amado se había ido; había desaparecido.

Se me salía el alma

cuando él hablaba.

Lo busqué, pero no lo hallé;

lo llamé, pero no me respondió.

7 Me encontraron los guardias

que rondan la ciudad;

me golpearon y me hirieron.

Me despojaron de mi manto

los guardias de las murallas.

8 Júrenme, oh hijas de Jerusalén, que si hallan a mi amado

le dirán que estoy enferma de amor.


El cortejo nupcial

9 ¿Qué tiene tu amado

que no tenga cualquier otro amado,

oh la más hermosa

de todas las mujeres?

¿Qué tiene tu amado

más que cualquier otro amado para que nos hagas jurar así?


La amada

10 Mi amado es blanco y sonrosado; sobresale entre diez mil.

11 Su cabeza es oro fino.

Sus cabellos son ondulados, negros como el cuervo.

12 Sus ojos son como palomas

junto a los arroyos de aguas,

bañados en leche y sentados sobre engastes.

13 Sus mejillas son como almácigos

de especias aromáticas que exhalan perfumes.

Sus labios son como lirios

que despiden penetrante aroma.

14 Sus manos son como barras de oro engastadas con crisólitos.

Su vientre es como una plancha

de marfil,

recubierta con zafiros.

15 Sus piernas son como columnas

de mármol cimentadas

sobre bases de oro.

Su figura es como el Líbano,

escogido como los cedros.

16 Su paladar es dulcísimo;

¡todo él es deseable!

Así es mi amado y así es mi amigo,

oh hijas de Jerusalén.


El cortejo nupcial

6 Adónde se ha ido tu amado,


oh la más hermosa de todas

las mujeres?

Dinos en qué dirección se fue,

y lo buscaremos contigo.


La amada

2 Mi amado descendió a su huerto,

al almácigo de las especias,

para apacentar en los jardines

y para recoger los lirios.

3 ¡Yo soy de mi amado

y mi amado es mío!

Él apacienta entre los lirios.


El amado

4 ¡Qué bella eres, oh amada mía! Eres como Tirsa,

atractiva como Jerusalén

e imponente como ejércitos

abanderados.

5 Aparta de mí tus ojos,

porque ellos me doblegan.

Tu cabello es como manada de cabras que se deslizan por las laderas

de Galaad.

6 Tus dientes son como rebaños de ovejas que suben del lavadero: que todas tienen mellizos, y ninguna hay sin cría.

7 Tus mejillas parecen mitades

de granada, a través de tu velo.

8 Hay sesenta reinas,

ochenta concubinas

y un sinnúmero de jóvenes mujeres.

9 ¡Pero una sola es mi paloma,

mi perfecta!

Ella es la única hija de su madre, quien la considera predilecta.

La ven las mujeres y la llaman: “Bienaventurada”.

Las reinas y las concubinas

la alaban diciendo:

10 “¿Quién es aquella que

raya como el alba

y es bella como la luna,

radiante como el sol e imponente como ejércitos abanderados?”.

11 Al huerto de los nogales descendí, para ver los retoños del valle, para ver si las vides ya han florecido;

si han brotado los granados.

12 Y antes que me diera cuenta,

mi alma me puso sobre los carros

de mi generoso pueblo.


El cortejo nupcial

13 ¡Vuelve, vuelve, oh Sulamita! ¡Vuelve, vuelve; queremos mirarte!


La amada

¿Qué han de observar en la Sulamita, cuando danza en medio de los dos campamentos?


El amado

7 ¡Qué bien lucen tus pies con


las sandalias, oh hija de nobles!

Los contornos de tus muslos son como joyas, obra de las manos

de un artista.

2 Tu ombligo es como una copa redonda a la que no le falta el vino aromático. Tu vientre es como un montón de trigo rodeado de lirios.

3 Tus dos pechos son como dos venaditos mellizos de gacela.

4 Tu cuello es como torre de marfil. Tus ojos son como los estanques en Hesbón, en la puerta de Bat-rabim. Tu nariz es como la torre del Líbano que mira hacia Damasco.

5 Tu cabeza es como el Carmelo,

y tu cabellera es como púrpura real aprisionada en trenzas.

6 ¡Qué bella y dulce eres,

oh amor deleitoso!

7 Tu talle es como una palmera,

y tus pechos como racimos de dátiles.

8 Pensé: “¡Subiré a la palmera

y me prenderé de sus racimos!”.


¡Sean tus pechos como racimos de uvas, y la fragancia de tu boca

como de manzanas!

9 Tu paladar es como el buen vino que corre suavemente hacia el amado

y fluye por los labios

de los que se duermen.


La amada

10 ¡Yo soy de mi amado,

y él me desea con ardor!

11 Ven, oh amado mío, vayamos

al campo.

Alojémonos en las aldeas;

12 madruguemos para ir a las viñas. Veamos si han florecido las vides,

si se han abierto sus botones,

o si han brotado los granados. ¡Allí te daré mi amor!

13 Las mandrágoras ya despiden

su fragancia,

y a nuestras puertas

hay toda clase de frutas selectas: tanto frescas como secas que

he guardado para ti, oh amado mío.


8 ¡Oh, cómo quisiera que fueras


mi hermano,

que mamó los pechos de mi madre!

Así, al encontrarte afuera,

yo te besaría sin que nadie me menospreciara.

2 Yo te llevaría y te metería

en la casa de mi madre,

y tú me enseñarías.

Y yo te haría beber vino aromático

y jugo de granadas.

3 Su brazo izquierdo está debajo

de mi cabeza

y su derecho me abraza.

4 ¡Júrenme, oh hijas de Jerusalén, que no despertarán

ni provocarán el amor

hasta que quiera!


El cortejo nupcial

5 ¿Quién es esta que sube del desierto

recostada sobre su amado?


La amada

Debajo de un manzano te desperté; allí donde tu madre tuvo dolores, allí donde tuvo dolores

la que te dio a luz.

6 Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo.

Porque fuerte como la muerte

es el amor;

inconmovible como el Seol

es la pasión.

Sus brasas son brasas de fuego;

es como poderosa llama[a].

7 Las poderosas aguas

no pueden apagar el amor

ni lo pueden anegar los ríos.

Si el hombre diera todas las riquezas

de su casa para comprar el amor,

de cierto lo despreciarían.


El cortejo nupcial

8 Tenemos una hermana pequeña que todavía no tiene pechos.

¿Qué haremos de nuestra hermana cuando de ella se empiece a hablar?

9 Si ella es muralla, edificaremos sobre ella torreones de plata.

Si ella es puerta, la recubriremos con paneles de cedro.


La amada

10 Yo soy muralla

y mis pechos son torreones. Entonces llegué a ser a sus ojos como quien encuentra paz.


El amado

11 Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó al cuidado de guardias: Cada uno de ellos debía traer mil piezas de plata por su fruto.

12 ¡Pero mi viña está delante de mí! Las mil piezas sean para ti,

oh Salomón,

y doscientas para los que guardan

su fruto.

13 ¡Oh tú que habitas en los jardines, mis compañeros

desean escuchar tu voz!

¡Déjame oírla!


La amada

14 ¡Escápate, oh amado mío!

Sé semejante al venado o al cervatillo sobre los montes de las especias.


Footnotes

Cantares 8:6 Según vers. antiguas; cf. 8:14; heb., Beter.

2 Corintios 9

Reina Valera Actualizada

9 En cuanto a esta ayuda para los santos, está de más que les escriba 2 pues conozco su pronta disposición, por la cual me glorié de ustedes entre los de Macedonia: “Acaya está preparada desde el año pasado”. Y el celo de ustedes ha servido de estímulo para muchos. 3 Pero he enviado a estos hermanos para que el orgullo que tenemos de ustedes no sea vano en este respecto, y para que estén preparados, como vengo diciendo. 4 No sea que, si van conmigo algunos macedonios y los hallan no preparados, nos avergoncemos nosotros (por no decir ustedes) por haber tenido esta confianza. 5 Por eso he creído conveniente exhortar a los hermanos a que vayan a ustedes con anticipación y preparen primero la generosidad de ustedes antes prometida, para que esté lista como muestra de generosidad y no como de exigencia.


Exhortación a la generosidad

6 Y digo esto: El que siembra escasamente cosechará escasamente, y el que siembra con generosidad también con generosidad cosechará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por obligación porque Dios ama al dador alegre. 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en ustedes toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abunden para toda buena obra; 9 como está escrito:


Esparció; dio a los pobres.

Su justicia permanece para siempre[a].


10 El que da semilla al que siembra y pan para comer, proveerá y multiplicará la semilla de ustedes y aumentará los frutos de la justicia de ustedes. 11 Esto, para que sean enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce acciones de gracias a Dios por medio de nosotros. 12 Porque el ministrar este servicio sagrado no solamente suple lo que falta a los santos, sino que redunda en abundantes acciones de gracias a Dios. 13 Al experimentar esta ayuda, ellos glorificarán a Dios por la obediencia que profesan al evangelio de Cristo, y por su liberalidad en la contribución para con ellos y con todos. 14 Además, por su oración a favor de ustedes, demuestran que los quieren a causa de la sobreabundante gracia de Dios en ustedes. 15 ¡Gracias a Dios por su don inefable!


Footnotes

2 Corintios 9:9 Sal. 9:9; Sal. 112:9.

Salmos 51

Reina Valera Actualizada

Oración de arrepentimiento

51 Al músico principal. Salmo de David, cuando el profeta Natán fue a él después de que David tuvo relaciones con Betsabé.


Ten piedad de mí, oh Dios,

conforme a tu misericordia.

Por tu abundante compasión borra mis rebeliones.

2 Lávame más y más de mi maldad,

y límpiame de mi pecado.

3 Porque yo reconozco mis rebeliones,

y mi pecado está siempre delante

de mí.

4 Contra ti, contra ti solo he pecado

y he hecho lo malo ante tus ojos. Seas tú reconocido justo en tu palabra

y tenido por puro en tu juicio.

5 He aquí, en maldad he nacido,

y en pecado me concibió mi madre.

6 He aquí, tú quieres la verdad en

lo íntimo,

y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7 Quita mi pecado con hisopo,

y seré limpio;

lávame, y seré más blanco

que la nieve.

8 Hazme oír[a] gozo y alegría,

y se regocijarán estos huesos que has quebrantado.

9 Esconde tu rostro de mis pecados

y borra todas mis maldades.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón puro y renueva un espíritu firme

dentro de mí.

11 No me eches de tu presencia

ni quites de mí tu Santo Espíritu.

12 Devuélveme el gozo de tu salvación,

y un espíritu generoso me sustente.

13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

y los pecadores se convertirán a ti.

14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación,

y con regocijo cantará mi lengua

tu justicia.

15 Señor, abre mis labios,

y proclamará mi boca tu alabanza.

16 Porque no quieres sacrificio;

y si doy holocausto, no lo aceptas.

17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado.

Al corazón contrito y humillado

no desprecias tú, oh Dios.

18 Haz bien a Sion con tu benevolencia; edifica los muros de Jerusalén.

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

el holocausto o la ofrenda del todo quemada.

Entonces se ofrecerán becerros sobre tu altar.


Footnotes

Salmos 51:8 Peshita dice Sáciame de…

Proverbios 22:24-25

Reina Valera Actualizada

—2—

24 No hagas amistad con el iracundo

ni tengas tratos con el violento,

25 no sea que aprendas sus maneras

y pongas una trampa para tu propia vida.


Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

Version Reina Valera Actualizada, Copyright © 2015 by Editorial Mundo Hispano


Día 251, DAB Español, Martes 08 de Septiembre Isaías 1:1-2:22; 2 Corintios 10:1-18; Salmos 52; Proverbios 22:26-27 (Reina Valera Actualizada...