Friday, March 20, 2026

DAB Español, Sábado 21 de Marzo

Día 081, DAB Español, Sábado 21 de Marzo


Números 32:1-33:39; Lucas 4:31-5:11; Salmos 64; Proverbios 11:22 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










Números 32:1-33:39

Palabra de Dios para Todos

Las tribus al oriente del río Jordán

(Dt 3:12-22)

32 Los descendientes de Rubén y Gad tenían mucho ganado y al ver la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, se dieron cuenta que era un buen sitio para la cría del ganado. 2 Así que fueron y les dijeron a Moisés, a Eleazar el sacerdote y a los jefes de la comunidad:


3 —La región alrededor de Atarot, Dibón, Jazer, Nimrá, Hesbón, Elalé, Sebán[a], Nebo y Beón, 4 que el SEÑOR ha conquistado para el pueblo de Israel, es una tierra buena para la ganadería y lo que tenemos nosotros, tus siervos, es precisamente ganado. 5 Si tienes una buena opinión de nosotros, tus siervos, danos esa tierra, y no nos hagas atravesar el río Jordán.


6 Moisés les dijo a los de Gad y Rubén:


—¿Es que sus hermanos deben ir a la guerra mientras ustedes se quedan aquí? 7 ¿Por qué tratan de desanimar a los israelitas para que no pasen a la tierra que el SEÑOR les ha dado? 8 Eso fue lo mismo que hicieron sus padres cuando los mandé desde Cades Barnea a explorar la tierra. 9 Fueron hasta el valle de Escol y exploraron la tierra, pero ellos desanimaron al pueblo de Israel para que no entraran a la tierra que el SEÑOR les había dado. 10 Ese día el SEÑOR se enojó mucho y juró: 11 “Ninguno de los que vinieron de Egipto de 20 años de edad en adelante, verá la tierra que le prometí a Abraham, a Isaac y a Jacob porque no me han seguido fielmente; 12 excepto Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun. Ellos sí han seguido al SEÑOR fielmente”. 13 El SEÑOR se enojó con Israel y los hizo vagar por el desierto durante 40 años, hasta que murió toda esa generación que hizo enojar al SEÑOR. 14 Ahora resulta que ustedes, pecadores, han tomado el lugar de sus padres para aumentar aun más la ira del SEÑOR contra Israel. 15 Si ustedes se ponen en contra de él, entonces él los dejará aun más tiempo en el desierto y ustedes causarán la destrucción de todo este pueblo.


16 Los de Rubén y Gad se acercaron a Moisés y le dijeron:


—Déjanos construir aquí corrales para nuestro ganado y edificar ciudades para nuestras familias. 17 Luego tomaremos las armas para ir al frente de los israelitas hasta que los hayamos llevado a su lugar. Mientras tanto nuestras familias se quedarán viviendo en ciudades amuralladas, a salvo de la gente que habita esta tierra. 18 Nosotros no regresaremos a nuestros hogares sino hasta que todos los israelitas hayan tomado posesión de su herencia. 19 No pediremos que se nos reparta territorio junto con ellos al otro lado del río Jordán, ni más allá, porque ya hemos recibido nuestra herencia al oriente del Jordán.


20 Moisés les dijo:


—En ese caso, si están dispuestos a cumplir su palabra, tomen las armas para ir a la guerra a las órdenes del SEÑOR. 21 Que todos sus combatientes crucen el Jordán, a las órdenes del SEÑOR, hasta que él expulse a todos sus enemigos. 22 Una vez que hayan terminado de ayudar a sus hermanos a tomar posesión del territorio, se cumplirá la promesa que hicieron a Israel delante del SEÑOR. Entonces podrán volver a sus hogares. Este territorio será su propiedad con la aprobación del SEÑOR. 23 Si ustedes no cumplen con todo esto, entonces estarán pecando contra el SEÑOR y tengan plena seguridad de que serán castigados por su pecado. 24 Construyan, pues, ciudades para sus familias y corrales para sus ganados, pero cumplan con todo lo que dijeron.


25 Los de Gad y Rubén le dijeron a Moisés:


—Sí, señor. Haremos tal como tú ordenas. 26 Nuestros hijos, mujeres, ganados y todos nuestros otros animales se quedarán aquí, en las ciudades de Galaad. 27 Nosotros, tus siervos, cruzaremos el Jordán, armados para la guerra, a las órdenes del SEÑOR, tal como tú dices.


28 Luego Moisés dio estas órdenes al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los jefes de las tribus israelitas, respecto a los de Gad y Rubén. 29 Moisés dijo:


—Si los de Gad y Rubén cruzan el Jordán con ustedes y van a la guerra a las órdenes del SEÑOR, y conquistan el territorio, entonces les darán en posesión la tierra de Galaad, 30 pero si los combatientes de ellos no cruzan con ustedes para hacer la guerra, entonces les darán un territorio entre ustedes en la tierra de Canaán.


31 Los de Rubén y Gad respondieron:


—Nosotros tus siervos haremos tal como el SEÑOR ha ordenado. 32 Cruzaremos armados a las órdenes del SEÑOR a la tierra de Canaán para la guerra, pero nuestra herencia estará al oriente del Jordán.


33 Así que Moisés les entregó el reino de Sijón, rey de los amorreos y el reino del rey Og de Basán a las tribus de Gad y Rubén y a la mitad de la tribu de Manasés hijo de José. Les dio la tierra con sus ciudades y el área alrededor de ellas. 34 Entonces los de Gad reconstruyeron las ciudades de Dibón, Atarot, Aroer, 35 Atarot Sofán, Jazer, Yogbea, 36 Bet Nimrá y Bet Arán. Las fortificaron y construyeron también corrales para su ganado. 37 Los de Rubén construyeron las ciudades de Hesbón, Elalé, Quiriatayin, 38 Nebo, Baal Megón, cambiándoles algunos nombres, y Sibma. Ellos les colocaron nombres nuevos a las ciudades que reconstruyeron.


39 Los descendientes de Maquir hijo de Manasés fueron a Galaad, la conquistaron y expulsaron a todos los amorreos que vivían allí. 40 Moisés le dio Galaad a los de Maquir hijo de Manasés y ellos vivieron allí. 41 Yaír hijo de Manasés fue, conquistó las poblaciones de los amorreos y las llamó «poblaciones de Yaír». 42 Noba fue, conquistó Quenat y los pueblos cercanos, y le puso su nombre a esa región, Noba.


Viaje de Israel desde Egipto

33 Estas fueron las etapas del viaje que hicieron los israelitas cuando salieron por tropas de Egipto bajo el mando de Moisés y Aarón. 2 Moisés anotó los nombres de los lugares de donde salían, etapa por etapa, de acuerdo al mandato del SEÑOR, y estos fueron los lugares de cada etapa:


3 Dejaron Ramsés el día 15 del primer mes, el día después de la Pascua. Los israelitas salieron con aire de triunfo, a la vista de todos los egipcios, 4 mientras los egipcios sepultaban a todos sus hijos mayores, pues el SEÑOR les había dado muerte. El SEÑOR mostraba así que también había dictado sentencia contra los dioses egipcios.


5 Los israelitas marcharon de Ramsés y acamparon en Sucot.


6 Dejaron Sucot y acamparon en Etam, a la orilla del desierto.


7 Dejaron Etam y fueron hacia Pi Ajirot, al oriente de Baal Zefón, y acamparon cerca de Migdol.


8 Dejaron Pi Ajirot y marcharon a través del mar hacia el desierto. Marcharon durante tres días por el desierto de Etam y acamparon en Mara.


9 Dejaron Mara y fueron a Elim. En Elim había doce manantiales y 70 palmeras, así que acamparon ahí.


10 Dejaron Elim y acamparon cerca al mar Rojo[b].


11 Dejaron el mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.


12 Dejaron el desierto de Sin y acamparon en Dofcá.


13 Dejaron Dofcá y acamparon en Alús.


14 Dejaron Alús y acamparon en Refidín. Allí no había agua para que la gente bebiera.


15 Dejaron Refidín y acamparon en el desierto del Sinaí.


16 Dejaron el desierto del Sinaí y acamparon en Quibrot Hatavá.


17 Dejaron Quibrot Hatavá y acamparon en Jazerot.


18 Dejaron Jazerot y acamparon en Ritmá.


19 Dejaron Ritmá y acamparon en Rimón Peres.


20 Dejaron Rimón Peres y acamparon en Libná.


21 Dejaron Libná y acamparon en Risá.


22 Dejaron Risá y acamparon en Celata.


23 Dejaron Celata y acamparon en el monte Séfer.


24 Dejaron el monte Séfer y acamparon en Jaradá.


25 Dejaron Jaradá y acamparon en Maquelot.


26 Dejaron Maquelot y acamparon en Tajat.


27 Dejaron Tajat y acamparon en Téraj.


28 Dejaron Téraj y acamparon en Mitca.


29 Dejaron Mitca y acamparon en Jasmoná.


30 Dejaron Jasmoná y acamparon en Moserot.


31 Dejaron Moserot y acamparon en Bené Yacán.


32 Dejaron Bené Yacán y acamparon en Hor de Guidgad.


33 Dejaron Hor de Guidgad y acamparon en Jotbata.


34 Dejaron Jotbata y acamparon en Abroná.


35 Dejaron Abroná y acamparon en Ezión Guéber.


36 Dejaron Ezión Guéber y acamparon en Cades en el desierto de Sin.


37 Dejaron Cades y acamparon en Hor, la montaña que queda en los límites de Edom. 38 El sacerdote Aarón subió al monte Hor de acuerdo a la orden del SEÑOR y allí murió el primer día del quinto mes, 40 años después de que los israelitas salieron de Egipto. 39 Aarón tenía 123 años de edad cuando murió en el monte Hor.


Footnotes

32:3 Sebán o Sibma.

33:10 mar Rojo o mar de las Cañas, pero ver 1 R 9:26.

Lucas 4:31-5:11

Palabra de Dios para Todos

Jesús sana a un endemoniado

(Mr 1:21-28)

31 Después, Jesús fue a Capernaúm, un pueblo de Galilea, y enseñaba a la gente en el día de descanso. 32 Ellos se admiraban de sus enseñanzas porque su mensaje tenía autoridad. 33 En la sinagoga había un hombre que tenía un espíritu maligno, quien gritó con fuerza:


34 —¡Oye! ¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres tú: ¡el Santo de Dios!


35 Pero Jesús reprendió al espíritu maligno y le dijo:


—¡Cállate y sal de él!


Entonces delante de todos, el demonio tiró al hombre al suelo y después salió de él sin hacerle ningún daño.


36 Todos se quedaron atónitos y se decían unos a otros: «¿Qué clase de enseñanza es esta? Jesús ordena con autoridad y poder a los espíritus malignos que salgan, ¡y ellos salen!»


37 Entonces la fama de Jesús se extendió por toda la región.


Jesús sana a la suegra de Pedro

(Mt 8:14-15; Mr 1:29-31)

38 Jesús salió de la sinagoga y fue a casa de Simón[a]. La suegra de Simón tenía una fiebre muy alta y le rogaron a Jesús que la ayudara. 39 Jesús se acercó y le ordenó a la fiebre que saliera de ella, y la fiebre la dejó. En ese mismo instante se puso de pie y empezó a atenderlos a todos.


Jesús sana a mucha más gente

(Mt 8:16-17; Mr 1:32-34)

40 Al ponerse el sol, la gente llevó a Jesús a todos los que padecían de diversas enfermedades. Él impuso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó. 41 También de muchos de ellos salieron demonios que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Sin embargo, Jesús reprendía a los demonios y no los dejaba hablar porque ellos sabían que él era el Mesías.


Jesús anuncia el mensaje de Dios

(Mr 1:35-39)

42 Cuando se hizo de día, Jesús se fue a un lugar solitario. La multitud lo andaba buscando y llegaron a donde él estaba. Trataban de convencerlo de que no se fuera. 43 Pero Jesús les dijo:


—También tengo que anunciar la buena noticia del reino de Dios en otros pueblos. Para eso fui enviado.


44 Jesús iba anunciando su mensaje en las sinagogas de Judea.


Los primeros seguidores

(Mt 4:18-22; Mr 1:16-20)

5 Una vez Jesús estaba a la orilla del lago de Genesaret, y la gente lo apretujaba, tratando de escuchar la palabra de Dios. 2 Jesús vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas para lavar sus redes. 3 Jesús subió a la de Simón y le pidió que lo alejara un poco de la orilla. Luego se sentó y le enseñó a la multitud desde la barca.


4 Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:


—Lleva la barca a aguas profundas y lancen las redes para pescar.


5 Simón le respondió:


—Maestro, estuvimos trabajando toda la noche y no pescamos nada. Pero si tú lo dices, lanzaré las redes.


6 Así lo hicieron y atraparon tantos peces que las redes se rompían. 7 Entonces les hicieron señales a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Ellos fueron y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.


8 Al ver esto Simón Pedro se arrodilló delante de Jesús y le dijo:


—¡Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador!


9 Es que él y todos sus compañeros se llenaron de asombro por la gran pesca que habían hecho. 10 Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo y compañeros de Simón, también estaban asombrados. Entonces Jesús le dijo a Simón:


—No tengas miedo. De ahora en adelante vas a pescar gente.


11 Ellos trajeron sus barcas a la orilla, dejaron todo y siguieron a Jesús.


Footnotes

4:38 Simón Otro nombre de Simón era Pedro. Igual en 5:3-5, 10.

Salmos 64

Palabra de Dios para Todos

Lo justos confían en Dios

Al director. Canción de David.

1 Dios mío, escucha mi queja,

    protégeme de las amenazas de mis enemigos.

2 Protégeme de los planes secretos de los delincuentes;

    escóndeme de esa pandilla de perversos.

3 Afilan su lengua como afilar una espada;

    lanzan palabras venenosas como si fueran flechas.

4 De repente disparan flechas contra gente inocente;

    nadie los ve en sus escondites.

5 Se animan unos a otros a hacer el mal.

    Planean juntos cómo tender sus trampas a los demás

    y están seguros de que nadie podrá descubrirlos.

6 Ellos planean hacer injusticias,

    hacen investigaciones minuciosas.

El ser humano puede llegar a ser muy malo,

    es muy difícil saber qué es lo que realmente está pensando.


7 Pero Dios les lanzará sus flechas,

    caerán heridos sin previo aviso.

8 Sus propias palabras los harán caer,

    el que los vea se burlará de ellos.

9 Todo el mundo verá lo que Dios es capaz de hacer

    y se lo contará a los demás.

    Así todos conocerán lo que Dios es capaz de hacer.

10 Los justos confían en Dios,

    y el SEÑOR les da refugio.

    La gente honesta se sentirá bien.


Proverbios 11:22

Palabra de Dios para Todos

22 Anillo de oro en hocico de un cerdo

    es la mujer bella de poco cerebro.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

© 2005, 2015 Bible League International


Thursday, March 19, 2026

DAB Español, Viernes 20 de Marzo

Día 080, DAB Español, Viernes 20 de Marzo


Números 30:1-31:54; Lucas 4:1-30; Salmos 63; Proverbios 11:20-21 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










Números 30-31

Palabra de Dios para Todos

Las leyes sobre las promesas

30 Moisés les dijo a los jefes de Israel: «El SEÑOR ha ordenado 2 que cuando un hombre haga una promesa al SEÑOR, o se comprometa a algo bajo juramento, no deberá romper su palabra sino que cumplirá todo lo que dijo.


3 »Puede darse el caso de que una joven que todavía viva en casa de sus padres haga una promesa al SEÑOR o se comprometa a algo. 4 Si el papá se entera de su promesa y no le dice nada, entonces tendrá que cumplir su promesa, 5 pero si el papá se entera y ese mismo día se opone a la promesa o a lo que ella se comprometió, entonces queda anulada toda promesa que ella haya hecho. El SEÑOR la perdonará porque hubo oposición del papá.


6 »En caso de que ella haga una promesa o se comprometa a algo precipitadamente y luego se case, 7 si el esposo se entera y no le dice nada, entonces tendrá que cumplir sus promesas. 8 Sin embargo, si el esposo se entera y ese mismo día se opone a la promesa o a lo que ella se comprometió, entonces él anula esas promesas, y el SEÑOR la perdonará.


9 »Todas las promesas que haga una viuda o una mujer divorciada tendrá que cumplirlas.


10 »Puede también darse el caso de que una mujer casada haga una promesa o se comprometa a algo. 11 Si su marido se entera y no le dice nada ni se opone a ello, entonces tendrá que cumplir todas sus promesas. 12 Sin embargo, si el marido las anula el día que él se entere de ellas, entonces no estará obligada a cumplir esa promesa ni lo que se comprometió porque el marido anuló todo eso, y el SEÑOR la perdonará. 13 El marido puede permitir que ella mantenga todas sus promesas o las puede anular. 14 Si el marido no le dice nada al día siguiente de que él se haya enterado de la promesa, entonces con su silencio, el marido confirma la validez de todas las promesas o compromisos que ella haya hecho. 15 Ahora bien, si el marido anula las promesas de ella después del día que él se enteró, entonces él se hace responsable del incumplimiento de ella».


16 Esas son las órdenes que le dio el SEÑOR a Moisés en lo referente a las relaciones de un hombre con su esposa y de un padre con la hija que aun vive en su casa.


Guerra contra los madianitas

31 El SEÑOR le dijo a Moisés: 2 «Antes de que mueras y te reúnas con tus antepasados, quiero que tomes venganza por parte de los israelitas contra los madianitas».[a]


3 Entonces Moisés le dijo al pueblo:


—Prepárense algunos de ustedes para la guerra contra Madián porque vamos a hacer caer sobre ellos la venganza del SEÑOR. 4 Que cada tribu de Israel envíe 1000 hombres a la guerra.


5 Entonces de las divisiones militares de cada tribu se eligieron 1000 hombres, en total 12 000 hombres armados para el combate. 6 Moisés los envió a la batalla, y con ellos fue Finés hijo del sacerdote Eleazar, llevando los objetos sagrados y las trompetas para dar las órdenes de ataque. 7 Atacaron a Madián tal como el SEÑOR le había ordenado a Moisés, y mataron a todos los varones madianitas. 8 Mataron además a los cinco reyes madianitas: Eví, Requen, Zur, Jur y Reba, y también a Balán hijo de Beor. 9 Los israelitas hicieron prisioneras a las mujeres de Madián y a sus hijos, y se llevaron todos sus animales, ganado y riquezas. 10 También les incendiaron todas sus ciudades y campamentos. 11 Luego reunieron todo el botín, incluyendo personas y animales, 12 y se lo llevaron a Moisés, a Eleazar el sacerdote y a la comunidad israelita, al campamento en las llanuras de Moab, junto al río Jordán, frente a Jericó. 13 Entonces Moisés, el sacerdote Eleazar y los jefes de la comunidad fueron a recibirlos afuera del campamento.


14 Moisés estaba muy enojado con los oficiales del ejército, los comandantes de 1000 hombres y los comandantes de 100 hombres que volvían de la guerra. 15 Moisés les dijo:


—¿Por qué dejaron vivas a todas las mujeres? 16 Ellas fueron precisamente las que siguieron el consejo de Balán que hizo que los israelitas pecaran contra el SEÑOR en Peor, y por eso cayó una terrible plaga sobre la comunidad del SEÑOR. 17 Así que ahora, maten a todos los niños varones y a todas las mujeres que no sean vírgenes, 18 pero dejen vivir a todas las muchachas vírgenes y tómenlas para ustedes. 19 Todo el que haya matado a alguien o haya tocado un cadáver quédese fuera del campamento por siete días. Ustedes y los prisioneros deben purificarse al tercer y séptimo día, 20 y deben purificar toda la ropa y todo artículo de cuero, pelo de cabra y madera.


21 Luego, el sacerdote Eleazar les dijo a los soldados que habían ido a la guerra:


—Esta es una ley que el SEÑOR le dio a Moisés: 22 Los objetos de oro, plata, bronce, hierro, estaño y plomo, 23 y todo lo que resista el fuego, deben ponerlo al fuego para purificarlo, y luego deben lavarlos con el agua de purificación. En cuanto a lo que no resista el fuego, debe purificarse con el agua de purificación. 24 Al séptimo día deben lavar su ropa y quedarán puros. Después de esto podrán entrar al campamento.


Repartición del botín

25 El SEÑOR le dijo a Moisés: 26 «Tú, el sacerdote Eleazar y los jefes de familia de la comunidad, hagan una lista de todo lo que capturaron en batalla, tanto de seres humanos como de animales. 27 Divide en dos partes lo que fue capturado en batalla, y entrega una parte a los que fueron al combate y la otra al resto de la comunidad. 28 A los que fueron al combate exígeles una parte de su botín para el SEÑOR: De lo que les corresponda, tanto de personas como de los asnos, vacas y ovejas, toma uno de cada 500. 29 Eso lo tomarás de la parte que les correspondió a los que fueron al combate, y se lo entregarás al sacerdote Eleazar como contribución para el SEÑOR. 30 Ahora bien, de la parte que les corresponde al resto de israelitas, tanto de las personas como de los asnos, vacas y ovejas, es decir de todos los animales, tomarás uno de cada 50 y se los entregarás a los levitas que están a cargo del cuidado de la Carpa Sagrada del SEÑOR».


31 Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron exactamente lo que el SEÑOR le ordenó a Moisés. 32 Sin tomar en cuenta lo que cada soldado recogió por su parte, el botín de guerra fue el siguiente: 675 000 ovejas, 33 72 000 cabezas de ganado, 34 61 000 burros, 35 y 32 000 personas, o sea las muchachas vírgenes. 36 La mitad que le correspondió a los soldados fue esta: 337 500 ovejas, 37 de las cuales dieron 675 como contribución al SEÑOR; 38 36 000 cabezas de ganado, de las cuales dieron 72 como contribución al SEÑOR; 39 30 500 burros, de los cuales dieron 61 como contribución al SEÑOR; 40 16 000 personas, de las cuales dieron 32 como contribución al SEÑOR. 41 Moisés entregó la contribución para el SEÑOR al sacerdote Eleazar, tal como el SEÑOR le había ordenado a Moisés.


42 La mitad que le correspondió al resto de los israelitas fue esta: 43 337 500 ovejas, 44 36 000 cabezas de ganado, 45 35 500 burros 46 y 16 000 personas. 47 Moisés tomó de la mitad que le correspondió al resto de los israelitas, uno de cada 50, tanto de personas como de animales y se los dio a los levitas que estaban a cargo del cuidado de la Carpa Sagrada del SEÑOR, tal como el SEÑOR le había ordenado a Moisés.


48 Luego los jefes de las divisiones militares, los comandantes de 1000 hombres y los comandantes de 100 hombres se presentaron ante Moisés 49 y le dijeron: «Nosotros, tus siervos, hemos pasado lista de los soldados que teníamos a nuestro mandato y ningún israelita murió en la batalla. 50 Así que hemos traído como ofrenda al SEÑOR los objetos de oro que cada uno de nosotros encontró: pulseras, brazaletes, anillos, aretes y collares. Son para dar como rescate por nuestras vidas al SEÑOR».


51 Moisés y Eleazar el sacerdote recibieron de ellos todos esos objetos de oro, bien elaborados. 52 Todo el oro que los comandantes de 1000 hombres y los comandantes de 100 hombres ofrecieron como contribución al SEÑOR pesó 190 kilos, 53 pues cada uno de los soldados había tomado botín por su cuenta. 54 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron el oro de los comandantes de 1000 hombres y de los comandantes de 100 hombres, y lo llevaron a la carpa del encuentro para que sirviera como recordatorio al SEÑOR en favor de los israelitas.


Footnotes

31:2 Ver Nm 25:1-18.

Lucas 4:1-30

Palabra de Dios para Todos

Jesús es puesto a prueba

(Mt 4:1-11; Mr 1:12-13)

4 Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del río Jordán. El Espíritu lo guiaba en el desierto 2 por 40 días, siendo tentado por el diablo. Jesús no comió nada durante ese tiempo y al final tenía mucha hambre.


3 El diablo le dijo:


—Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.


4 Jesús le respondió:


—Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”.[a]


5 Entonces el diablo llevó a Jesús a un lugar alto y en un instante le mostró todos los reinos del mundo. 6 El diablo le dijo:


—Te daré la autoridad y grandeza de todos ellos. Me las han dado a mí, y se las puedo dar a quien yo quiera. 7 Si te arrodillas y me adoras, todo será tuyo.


8 Jesús le contestó:


—Está escrito: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.[b]


9 Entonces el diablo llevó a Jesús a Jerusalén y lo puso en lo más alto de un extremo del área del templo, y le dijo:


—Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo desde aquí, 10 porque está escrito:


“El mandará a sus ángeles acerca de ti

    para que te cuiden”[c],


11 y


“Sus manos te rescatarán

    para que ni siquiera te lastimes los pies contra las piedras”.[d]


12 Jesús le contestó:


—Dicho está: “No pongas a prueba al Señor tu Dios”.[e]


13 Cuando el diablo había intentado todo, lo dejó hasta una próxima oportunidad.


Jesús comienza su obra

(Mt 4:12-17; Mr 1:14-15)

14 Jesús regresó a Galilea con el poder del Espíritu; toda la gente de esa región hablaba muy bien de él. 15 Jesús comenzó a enseñar en sus sinagogas, y todos lo honraban.


Jesús visita su pueblo

(Mt 13:53-58; Mr 6:1-6)

16 Entonces Jesús regresó a Nazaret, el pueblo donde había crecido. Como de costumbre, fue a la sinagoga en el día de descanso y se puso de pie para leer las Escrituras. 17 Le dieron el libro del profeta Isaías, lo abrió y encontró la parte donde está escrito:


18 «El Señor ha puesto su Espíritu en mí,

    porque me eligió para anunciar las buenas noticias a los pobres.

Me envió a contarles a los prisioneros que serán liberados.

    A contarles a los ciegos que verán de nuevo,

y a liberar a los oprimidos;

19     para anunciar que este año

    el Señor mostrará su bondad».[f]


20 Luego Jesús enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga le ponían mucha atención. 21 Entonces Jesús les dijo:


—Lo que acabo de leerles se ha cumplido hoy ante ustedes.


22 Todos hablaban bien de Jesús. Estaban impresionados por lo bien que hablaba, y dijeron:


—¿No es este el hijo de José?


23 Él les dijo:


—Yo sé que me van a venir con el viejo refrán: “Médico, cúrate a ti mismo. Haz aquí en tu propio pueblo lo mismo que oímos que hiciste en Capernaúm”. 24 Pero les digo la verdad: no se acepta a ningún profeta en su propio pueblo. 25 Les aseguro que en los tiempos de Elías no llovió durante tres años y medio, no había comida en todo el país y había muchas viudas en Israel. 26 Pero Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una viuda de Sarepta en la región de Sidón. 27 También en los tiempos del profeta Eliseo había mucha gente con lepra en Israel, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, que era sirio.


28 Cuando escucharon eso, todos en la sinagoga se enfurecieron tanto que 29 se levantaron y agarraron a Jesús y lo arrastraron fuera del pueblo. Lo llevaron a la cima del cerro donde estaba construido el pueblo para tirarlo desde allí. 30 Pero Jesús pasó por en medio de todos y siguió su camino.


Footnotes

4:4 Cita de Dt 8:3.

4:8 Cita de Dt 6:13.

4:10 Cita de Sal 91:11.

4:11 Cita de Sal 91:12.

4:12 Cita de Dt 6:16.

4:18-19 Cita de Is 61:1-2; 58:6.

Salmos 63

Palabra de Dios para Todos

Tú eres mi Dios

Canción de David cuando estaba en el desierto de Judá.

1 Dios mío, tú eres mi Dios,

    desesperado te busco.

Mi alma tiene sed de ti;

    todo mi ser suspira por ti,

como la tierra seca y árida

    desea el agua.


2 Te vi en tu templo,

    contemplé tu poder y tu gloria.

3 Tu fiel amor es mejor que la vida misma,

    mis labios te alaban.

4 Te alabaré con mi vida;

    alzaré las manos en tu nombre al adorarte.

5 Me sentiré completamente satisfecho,

    como quien disfruta de una comida muy sabrosa,

    y mis labios dichosos te alabarán.


6 Estando en mi lecho me acuerdo de ti,

    pienso en ti a media noche.

7 Porque tú me ayudas,

    y a la sombra de tus alas canto de alegría.

8 Me aferro a ti,

    tu mano derecha me sostiene.


9 Pero no lograrán nada los que buscan acabar conmigo,

    terminarán en la tumba.

10 Ellos serán castigados con la espada

    y sus cadáveres serán devorados por el chacal.

11 El rey estará feliz junto a Dios,

    y todos los que lo aman lo alabarán.

    En cambio, a los mentirosos se les tapará la boca.


Proverbios 11:20-21

Palabra de Dios para Todos

20 El SEÑOR detesta a los de mente corrompida,

    pero se complace con los que viven honestamente.

21 Tarde o temprano el perverso recibirá su castigo,

    pero los justos serán liberados del castigo.


Palabra de Dios para Todos (PDT)

© 2005, 2015 Bible League International


DAB Español, Sábado 21 de Marzo

Día 081, DAB Español, Sábado 21 de Marzo Números 32:1-33:39; Lucas 4:31-5:11; Salmos 64; Proverbios 11:22 (Palabra de Dios para Todos (PDT))...