Sunday, January 11, 2026

DAB Español, Lunes 12 de Enero

Día 012, DAB Español, Lunes 12 de Enero


Génesis 26:17-27:46; Mateo 9:1-17; Salmos 10:6-18; Proverbios 3:9-10 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










Génesis 26:17-27:46

Nueva Biblia de las Américas

17 Isaac se fue de allí, acampó en el valle[a] de Gerar y se estableció allí.


18 Isaac volvió a cavar los pozos de agua que habían sido cavados[b] en los días de su padre Abraham, porque los filisteos los habían cegado después de la muerte de Abraham, y les puso los mismos nombres[c] que su padre les había puesto[d]. 19 Cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle encontraron allí un pozo de aguas vivas.


20 Entonces riñeron los pastores de Gerar con los pastores de Isaac, diciendo: «El agua es nuestra». Por eso él llamó al pozo Esek[e], porque habían reñido con él. 21 Cavaron otro pozo, y también riñeron por él; por eso lo llamó Sitna[f]. 22 Y se trasladó de allí y cavó otro pozo, y no riñeron por él; por eso lo llamó Rehobot[g], porque dijo: «Al fin[h] el Señor ha hecho lugar[i] para nosotros, y prosperaremos en la tierra».


23 De allí Isaac subió a Beerseba. 24 El Señor se le apareció aquella misma noche y le dijo:


«Yo soy el Dios de tu padre Abraham;

No temas, porque Yo estoy contigo.

Y te bendeciré y multiplicaré tu descendencia[j],

Por amor de Mi siervo Abraham».


25 Y allí Isaac construyó un altar e invocó el nombre del Señor y plantó allí su tienda; y allí abrieron los siervos de Isaac un pozo.


Pacto entre Isaac y Abimelec

26 Entonces Abimelec vino a él desde Gerar, con su consejero[k] Ahuzat y con Ficol, jefe de su ejército. 27 Y les dijo Isaac: «¿Por qué han venido a mí, ustedes que me odian y me han echado de entre ustedes?». 28 Y ellos respondieron: «Vemos claramente que el Señor ha estado contigo, así es que dijimos: “Haya ahora un juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y hagamos un pacto contigo, 29 de que no nos harás ningún mal, así como nosotros no te hemos tocado y[l] solo te hemos hecho bien, y te hemos despedido en paz. Tú eres ahora el bendito del Señor”».


30 Entonces él les preparó un banquete, y comieron y bebieron. 31 Muy de mañana se levantaron y se hicieron mutuo juramento. Entonces Isaac los despidió y ellos se fueron de su lado en paz. 32 Aquel mismo día los siervos de Isaac llegaron y le informaron acerca del pozo que habían cavado, y le dijeron: «Hemos hallado agua». 33 Y lo llamó Seba[m]. Por eso el nombre de la ciudad es Beerseba[n] hasta hoy.


34 Cuando Esaú tenía 40 años, se casó con[o] Judit, hija de Beeri, el hitita, y con Basemat, hija de Elón, el hitita; 35 y ellas hicieron la vida insoportable[p] para Isaac y Rebeca.


Jacob suplanta a Esaú

27 Y aconteció que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: «Hijo mío». «Aquí estoy», le respondió Esaú. 2 Y dijo Isaac: «Mira, yo soy viejo y no sé el día de mi muerte. 3 Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme caza. 4 Prepárame un buen guisado[q] como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera».


5 Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar una pieza para traer a casa[r], 6 Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Mira, oí a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole: 7 “Tráeme caza y prepárame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del Señor antes de mi muerte”. 8 Ahora pues, hijo mío, obedéceme en[s] lo que te mando. 9 Ve ahora al rebaño y tráeme[t] de allí dos de los mejores cabritos de las cabras, y yo prepararé con ellos un buen guisado para tu padre como a él le gusta.


10 »Entonces se lo llevarás a tu padre, que comerá, para que te bendiga antes de su muerte». 11 Pero Jacob dijo a su madre Rebeca: «Esaú mi hermano es hombre velludo y yo soy lampiño. 12 Quizá mi padre me toque, y entonces seré para él un engañador[u] y traeré sobre mí una maldición y no una bendición». 13 Pero su madre le respondió: «Caiga sobre mí tu maldición, hijo mío. Solamente obedéceme[v]. Ve y tráemelos». 14 Jacob fue, tomó los cabritos y los trajo a su madre, y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba.


15 Entonces Rebeca tomó las mejores[w] vestiduras de Esaú, su hijo mayor, que ella tenía en la casa, y vistió a Jacob, su hijo menor. 16 Le puso las pieles de los cabritos[x] sobre las manos y sobre la parte lampiña del cuello, 17 y puso el guisado que había hecho y el pan en manos de su hijo Jacob.


18 Entonces Jacob fue a su padre, y le dijo: «Padre mío». «Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío?», preguntó Isaac. 19 Jacob contestó a su padre: «Soy Esaú tu primogénito. He hecho lo que me dijiste. Levántate, te ruego. Siéntate y come de mi caza para que me bendigas[y]». 20 Pero Isaac dijo a su hijo: «¿Cómo es que la has encontrado tan pronto, hijo mío?». «Porque el Señor tu Dios hizo que así me[z] sucediera», respondió Jacob.


21 Isaac entonces dijo a Jacob: «Te ruego que te acerques para tocarte, hijo mío, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú». 22 Jacob se acercó a Isaac su padre, y él lo tocó y dijo: «La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú». 23 No lo reconoció porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y lo bendijo.


24 Y le preguntó: «¿Eres en verdad mi hijo Esaú?». «Yo soy», respondió Jacob. 25 Entonces dijo: «Sírveme[aa], y comeré de la caza de mi hijo para que yo[ab] te bendiga». Y le sirvió[ac], y comió; le trajo también vino, y bebió.


26 Y su padre Isaac le dijo: «Te ruego que te acerques y me beses, hijo mío». 27 Jacob se acercó y lo besó; y al notar[ad] el olor de sus vestidos, Isaac lo bendijo, diciendo[ae]:


«Ciertamente el olor de mi hijo

Es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido.

28 -»Dios te dé, pues, del rocío del cielo,

Y de la riqueza de la tierra,

Y abundancia de grano y de vino nuevo.

29 -»Sírvante pueblos,

Y póstrense ante ti naciones;

Sé señor de tus hermanos,

E inclínense ante ti los hijos de tu madre.

Malditos los que te maldigan,

Y benditos los que te bendigan».


30 Pero tan pronto como Isaac había terminado de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esaú llegó de su cacería. 31 También él hizo un buen guisado y lo trajo a su padre, y dijo a su padre: «Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que tú me bendigas[af]».


32 Y su padre Isaac le dijo: «¿Quién eres?». «Soy tu hijo, tu primogénito, Esaú», le respondió. 33 Isaac tembló con un estremecimiento muy grande, y dijo: «¿Quién fue entonces el que trajo caza, antes de que tú vinieras, y me la trajo y yo comí de todo, y lo bendije? Sí, y bendito será».


34 Al oír Esaú las palabras de su padre, clamó con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: «¡Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío!». 35 Pero Isaac respondió: «Tu hermano vino con engaño y se ha llevado tu bendición».


36 Y Esaú dijo: «Con razón se llama Jacob[ag], pues me ha suplantado estas dos veces. Primero me quitó mi primogenitura y ahora me ha quitado mi bendición». Y añadió: «¿No has reservado una bendición para mí?». 37 «Mira», le respondió Isaac, «yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes[ah]; y con grano y vino nuevo lo he sustentado. En cuanto a ti ¿qué haré, pues, hijo mío?».


38 Y Esaú dijo a su padre: «¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío». Y Esaú alzó su voz y lloró. 39 Entonces su padre Isaac le dijo:


«Lejos de[ai] la fertilidad[aj] de la tierra será tu morada,

Y lejos del[ak] rocío que baja[al] del cielo.

40 -»Por tu espada vivirás,

Y a tu hermano servirás;

Mas acontecerá que cuando te impacientes,

Arrancarás su yugo de tu cuello».


Rencor de Esaú

41 Esaú, pues, guardó rencor a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo había bendecido; y Esaú se dijo[am]: «Los días de luto por mi padre están cerca; entonces mataré a mi hermano Jacob». 42 Cuando las palabras de Esaú, su hijo mayor, le fueron comunicadas a Rebeca, envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: «Mira, en cuanto a ti, tu hermano Esaú se consuela con la idea de matarte. 43 Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz: levántate y huye[an] a Harán, a casa de mi hermano Labán. 44 Quédate con él algunos días hasta que se calme[ao] el furor de tu hermano; 45 hasta que la ira de tu hermano contra ti se calme[ap], y olvide lo que le hiciste. Entonces enviaré y te traeré de allá. ¿Por qué he de sufrir la pérdida de ustedes dos en un mismo día?».


46 Entonces Rebeca dijo a Isaac: «Estoy cansada de vivir[aq] a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como estas, de las hijas de esta[ar] tierra, ¿para qué me servirá la vida?».


Footnotes

26:17 O torrente.

26:18 Lit. que ellos habían cavado.

26:18 Lit. y llamó sus nombres como los nombres.

26:18 Lit. llamado.

26:20 I.e. Riña.

26:21 I.e. Enemistad.

26:22 I.e. Lugares amplios.

26:22 Lit. Ciertamente ahora.

26:22 O anchura.

26:24 Lit. simiente.

26:26 Lit. y su amigo íntimo.

26:29 Lit. y así como.

26:33 I.e. Juramento.

26:33 I.e. Pozo del Juramento.

26:34 Lit. tomó por mujer a.

26:35 Lit. fueron amargura de espíritu.

27:4 O plato sabroso, y así en el resto del cap.

27:5 La versión gr. (sept.) dice: para su padre.

27:8 Lit. oye mi voz conforme a.

27:9 Lit. toma para mí.

27:12 Lit. seré ante sus ojos un burlador.

27:13 Lit. oye mi voz.

27:15 Lit. deseables o escogidas.

27:16 Lit. cabritos de las cabras.

27:19 Lit. me bendiga tu alma.

27:20 Lit. que delante de mí.

27:25 Lit. Acércamela.

27:25 Lit. mi alma.

27:25 Lit. Y se la acercó.

27:27 Lit. oler.

27:27 Lit. y dijo.

27:31 Lit. tu alma me bendiga.

27:36 I.e. el que suplanta.

27:37 Lit. hermanos.

27:39 O He aquí, de.

27:39 Lit. grosura.

27:39 O y del.

27:39 Lit. de arriba.

27:41 Lit. dijo en su corazón.

27:43 Lit. huye por ti mismo.

27:44 Lit. se aparte.

27:45 Lit. se aparte de ti.

27:46 Lit. mi vida.

27:46 Lit. la.

Mateo 9:1-17

Nueva Biblia de las Américas

Curación de un paralítico

9 Subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado del mar y llegó a Su ciudad. 2 Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: «Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados». 3 Y algunos de los escribas decían para sí[a]: «Este blasfema». 4 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones? 5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, y anda”? 6 Pues para que sepan que el Hijo del Hombretiene autoridad en la tierra para perdonar pecados», entonces dijo* al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».


7 Y levantándose, el paralítico se fue a su casa. 8 Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor[b], y glorificaron a Dios, que había dado tal poder[c] a los hombres.


Llamamiento de Mateo y la cena en su casa

9 Cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: «¡Ven tras Mí!». Y levantándose, lo siguió.


10 Y estando Él sentado[d] a la mesa en la casa, muchos recaudadores de impuestos[e] y pecadores llegaron y se sentaron[f] a la mesa con Jesús y Sus discípulos. 11 Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a Sus discípulos: «¿Por qué come su Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?».


12 Al oír Jesús esto, dijo: «Los que están sanos[g]no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 13 Pero vayan, y aprendan lo que significa: “Misericordia[h]quiero y no sacrificio”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».


Pregunta sobre el ayuno

14 Entonces los discípulos de Juan se acercaron* a Jesús, diciendo: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero Tus discípulos no ayunan?». 15 Y Jesús les respondió: «¿Acaso los acompañantes del novio[i]pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será[j]quitado, y entonces ayunarán. 16 Nadie pone un remiendo[k]de tela nueva[l]en un vestido viejo; porque el remiendo[m]al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. 17 Y nadie echa vino nuevo en odres[n]viejos, porque entonces[o]los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan».


Footnotes

9:3 Lit. dentro de sí.

9:8 O se llenaron de asombro.

9:8 O autoridad.

9:10 Lit. reclinado.

9:10 O publicanos; i.e. los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos.

9:10 Lit. reclinaron.

9:12 Lit. fuertes.

9:13 O Compasión.

9:15 Lit. hijos del tálamo.

9:15 Lit. sea.

9:16 Lit. lo que se pone encima.

9:16 Lit. sin encoger.

9:16 Lit. lo que llena.

9:17 I.e. cueros usados como recipientes.

9:17 Lit. y si no.

Salmos 10:6-18

Nueva Biblia de las Américas

6 Dice en su corazón: «No hay quien me mueva;

Por todas las generaciones no sufriré adversidad».

7 Llena está su boca de blasfemia, engaño y opresión;

Bajo su lengua hay malicia e iniquidad.

8 Se sienta al acecho en las aldeas,

En los escondrijos mata al inocente;

Sus ojos espían al desvalido.

9 Acecha en el escondrijo como león en su guarida;

Acecha para atrapar al afligido,

Y atrapa al afligido arrastrándolo a su red.

10 Se agazapa, se encoge,

Y los desdichados caen en sus garras.

11 El impío dice en su corazón: «Dios se ha olvidado;

Ha escondido Su rostro; nunca verá nada».

12 ¶Levántate, oh Señor; alza, oh Dios, Tu mano.

No te olvides de los pobres.

13 ¿Por qué ha despreciado el impío a Dios?

Ha dicho en su corazón: «Tú no le pedirás cuentas».

14 Tú lo has visto, porque has contemplado la malicia y el maltrato, para hacer justicia con Tu mano.

A Ti se acoge el desvalido;

Tú has sido amparo del huérfano.

15 Quiébrale el brazo al impío y al malvado;

Persigue su maldad hasta que desaparezca.

16 ¶El Señor es Rey eternamente y para siempre;

Las naciones han perecido de Su tierra.

17 Oh Señor, Tú has oído el deseo de los humildes;

Tú fortalecerás su corazón e inclinarás Tu oído

18 Para hacer justicia al huérfano y al afligido;

Para que no vuelva a causar terror el hombre que es de la tierra.


Proverbios 3:9-10

Nueva Biblia de las Américas

9 Honra al Señor con tus bienes

Y con las primicias de todos tus frutos;

10 Entonces tus graneros se llenarán con abundancia

Y tus lagares rebosarán de vino nuevo.


Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

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