Tuesday, October 28, 2025

DAB Español, Miércoles 29 de Octubre

Día 303, DAB Español, Miércoles 29 de Octubre


Lamentaciones 1:1-2:19; Filemón 1:1-25; Salmos 101; Proverbios 26:20 (Palabra de Dios para Todos (PDT))










    

Lamentaciones 1:1-2:19

Palabra de Dios para Todos

Jerusalén llora su destrucción


1 ¡Pobre ciudad!

Ha quedado tan sola la que antes estuvo llena de gente.

Era una de las ciudades más importantes,

pero ahora es como una viuda.

La que antes era la princesa de las naciones,

ahora se ha convertido en una esclava.


2

Llora amargamente en la noche

y las lágrimas llenan su rostro.

De todos los amigos que tenía,

ninguno la consuela ahora.

Todos sus amigos la han traicionado;

se han convertido en sus enemigos.


3

Luego de sufrir y haber sido oprimida,

Judá ha sido hecha prisionera.

Ella vive entre naciones extranjeras,

pero no encuentra un lugar dónde descansar.

Todos los que la persiguen,

la han acorralado y la dejan sin salida.


4

Los caminos que llevan a Sion están llorando;

ya nadie viene a los festivales.

Todos sus portales están desiertos.

Los sacerdotes se lamentan,

le arrebatan las jóvenes[a]

y Sion está llena de amargura.


5

Sus enemigos la gobiernan

y los que la odian descansan cómodamente.

Esto sucedió porque el SEÑOR la castigó

por todos sus pecados.

Sus enemigos capturaron a sus hijos

y se los llevaron lejos.


6

Toda la belleza de la hija de Sion[b]

ha desaparecido.

Sus príncipes quedaron como venados

que no encuentran lugar dónde pastar.

Se quedaron sin fuerza

y sus cazadores los atraparon.


7

Jerusalén recuerda

cuando fue lastimada y perdió su hogar.

Se acuerda de todas las cosas bellas

que tenía en el pasado.

Se acuerda de cuando su pueblo cayó ante el poder del enemigo

y no hubo nadie que la ayudara.

Sus enemigos la miraban

y se burlaban de su derrota.


8

Jerusalén cometió un gran pecado

y por eso se volvió impura.

Todos los que la estimaban ahora la desprecian

porque la han visto desnuda.

Ella se lamenta

y se aleja avergonzada.


9

El vestido de Jerusalén se ensució.

Ella no pensó en su futuro.

Cuando cayó en desgracia,

no hubo nadie que la consolara.

¡SEÑOR, mira mi sufrimiento!

¡Mi enemigo ha ganado!


10

El enemigo extendió su mano

y se llevó todos los tesoros de Jerusalén.

Ella vio cómo gente de otras naciones invadían su templo.

¡Tú habías ordenado que esas naciones nunca entraran en nuestro templo!


11

Toda la población de Jerusalén llora amargamente

mientras busca algo qué comer.

Están entregando sus tesoros a cambio de comida,

para poder seguir con vida.

¡SEÑOR, mira y date cuenta

de lo abatida que estoy!


12

A todo los que pasan por el camino ella les grita: «¡Fíjense, mírenme!

¿Existe un dolor como el mío?

¿Hay sufrimiento como el que me mandó el SEÑOR

cuando se enojó conmigo?»


13

Él envió fuego desde arriba

y lo hizo penetrar hasta mis huesos.

Él tendió una red para atraparme

y me hizo caer.

Me convirtió en una tierra desolada

y me hizo estar enferma todo el día.


14

La mano del Señor tejió todos mis pecados

y los convirtió en un yugo.

Ese yugo fue colocado en mi cuello

y se llevó toda mi fuerza.

El Señor me puso bajo el dominio de gente

más fuerte que yo.


15

El Señor rechazó a todos los guerreros

que había en mi ciudad.

Reunió a un ejército en mi contra

para que destruyera a mis jóvenes soldados.

El Señor pisoteó a la hija virgen de Judá[c]

como se pisan las uvas para hacer vino.


16

Por todo eso es que lloro;

las lágrimas ruedan por mis mejillas

porque lejos está de mí quien me consuele.

Lejos está de mí quien pueda darme fuerza de nuevo.

Mis hijos quedaron abandonados

porque sus enemigos los derrotaron.


17

Sion grita pidiendo ayuda,

pero no hay quien la consuele.

El SEÑOR ordenó a los vecinos de Jacob

que se convirtieran en sus enemigos.

Jerusalén se ha vuelto impura

entre las naciones enemigas.


18

El SEÑOR es justo al castigarme

porque lo he desobedecido.

Escuchen todos en la tierra

y vean mi dolor.

Mis hombres y mujeres jóvenes

han sido llevados prisioneros.


19

Llamé a los que me amaban,

pero ellos me traicionaron.

Mis sacerdotes y ancianos líderes

murieron en la ciudad

buscando comida

para poder sobrevivir.


20

¡SEÑOR, mira mi sufrimiento!

Mis intestinos están revueltos.

Mi corazón está lleno de remordimiento

porque he sido muy rebelde.

Los niños fueron asesinados en la calle,

y dentro de la casa estaba la muerte.


21

La gente ha escuchado mi lamento,

pero no hay nadie que me consuele.

Todos mis enemigos saben de mi sufrimiento

y se alegran de lo que tú me has hecho.

Espero que llegue el día que tú has anunciado

y que a ellos les suceda lo mismo que a mí.


22

Espero que te des cuenta del mal que ellos hacen

y que los trates con la misma dureza

con la que me has tratado a mí

por todos mis pecados.

Hazlo porque estoy llena de sufrimiento

y mi corazón está muy adolorido.

El Señor destruyó a Jerusalén


2 Mira con qué desprecio ha tratado

el Señor en su ira a la hija de Sion.

Él hizo que la gloria de Israel

cayera del cielo a la tierra.

El día de su ira se olvidó del lugar

donde descansaban sus pies.


2

El Señor lo destruyó todo

y ninguna de las casas de Jacob quedó en pie.

En su ira destruyó

las fortalezas de la hija de Judá.

Hizo que Judá se derrumbara

e hirió a su reino y a sus príncipes.


3

En el ardor de su furia,

le quitó toda su fuerza a Israel.

Retiró su mano protectora

cuando se acercó el enemigo,

y quemó a Jacob como un gran fuego

que consume todo lo que hay a su alrededor.


4

Como un enemigo alistó su arco;

sostuvo la espada en su mano derecha.

Como si fuera el enemigo,

mató a nuestros seres queridos.

Él derramó su ira como fuego

sobre las carpas de Sion.


5

El Señor se convirtió en enemigo

y destruyó a Israel.

Destruyó todas sus fortalezas

y sus ciudades amuralladas.

Multiplicó los quejidos

y lamentos en la hija de Judá.


6

Él arrancó su templo como si fuera un jardín.

Arruinó su festival.

El SEÑOR hizo que en Sion se olvidaran

de los festivales y del día de descanso,

y en medio de su violenta ira

mostró desprecio por el rey y el sacerdote.


7

El Señor rechazó su altar;

su santuario le causaba repulsión.

Puso en manos del enemigo

las murallas de Jerusalén.

Los enemigos gritaron de alegría en la casa del SEÑOR

como si estuvieran en una fiesta.


8

El SEÑOR decidió destruir

la muralla de la hija de Sion.

Hizo sus planes muy cuidadosamente

y no dudó en destruirla.

Él hizo que las fortificaciones y las murallas

se quejaran y se debilitaran.


9

Sus portales se vinieron abajo.

Él convirtió en pedazos sus barras de hierro.

El rey y sus príncipes fueron esparcidos por todas las naciones

y no queda ninguno para dar enseñanzas.

Ni siquiera los profetas

pueden recibir una visión del SEÑOR.


10

Los ancianos de la hija de Sion

se sientan en el piso en silencio.

Arrojan polvo sobre su cabeza

y se visten con ropa áspera.[d]

Las jóvenes de Jerusalén

inclinan su cabeza hacia la tierra.


11

Mis ojos están llenos de lágrimas,

arden mis entrañas.

Me descompone

la destrucción de mi pueblo

y ver morir en las calles de la ciudad

a los niños y a los bebés.


12

Ellos preguntan a su mamá:

«¿Dónde están el pan y el vino?»

y como heridos de muerte,

caen en las plazas de la ciudad.

Lloran de dolor

y mueren en brazos de su mamá.


13

¿Qué te puedo decir?

¿Con qué te puedo comparar, hija de Sion?

¿Con qué te puedo comparar para traerte consuelo,

hija virgen de Sion?

En verdad, tu ruina es tan inmensa como el mar.

¿Quién podrá curarte?


14

Tus profetas te contaron sus visiones,

pero esas visiones eran falsas y sin valor.

Ellos no trataron de mejorar tu destino

advirtiéndote de tus crímenes.

Por el contrario, te contaron sus profecías

con palabras vacías y falsas.


15

Los que pasan por el camino

se asombran al verte.

Hacen gestos y sacuden su cabeza

al ver a la hija de Jerusalén.

Al verla, preguntan:

«¿Es esta la ciudad que según dicen era la más bella de todas?

¿Es esta la ciudad que admiraba toda la tierra?»


16

Todos tus enemigos

hablan en contra tuya.

Hacen escándalo y dicen:

«Los hemos destruido.

Este es el día que tanto hemos esperado.

Ese día ha llegado y lo hemos visto».


17

El SEÑOR hizo lo que planeó.

Cumplió su amenaza;

lo que prometió hace tanto tiempo.

Destruyó y no tuvo compasión.

Les dio la victoria a tus enemigos

e hizo que ellos celebraran tu derrota.


18

¡Muralla de la hija de Sion,

grita con todo tu corazón al Señor!

Que tus lágrimas corran

como un río día y noche.

No te detengas,

no permitas que tus ojos se detengan.


19

Levántate y grita en la noche

al inicio de cada hora.

Implora piedad

ante la presencia del Señor.

Eleva tus manos hacia él

por el bien de tus hijos

que se mueren de hambre

en todas las calles de la ciudad.

Footnotes


1:4 le arrebatan las jóvenes Según LXX. TM: las jóvenes sufren.

1:6 hija de Sion Otra forma de referirse a Jerusalén.

1:15 hija virgen de Judá Un nombre simbólico dado a la ciudad de Jerusalén. Ver también 2:2. Ver Judá en el vocabulario.

2:10 ropa áspera Ropa que la gente usaba para demostrar su tristeza.



Filemón

Palabra de Dios para Todos


1 Estimado Filemón, compañero de trabajo:


Te saludamos yo, Pablo, prisionero por la causa de Jesucristo, y nuestro hermano Timoteo. 2 También les escribimos a nuestra hermana Apia, a Arquipo, nuestro compañero en la lucha por la fe, y a la iglesia que se reúne en tu casa.


3 Que la paz y las bendiciones de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo estén con ustedes.

El amor y la fe de Filemón


4 Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones, 5 porque he escuchado del amor que tienes por todo el pueblo santo de Dios y también de la fe que tienes en nuestro Señor Jesucristo. 6 Le pido a Dios que tu participación en la fe sea tan activa que te sirva para conocer todo lo bueno que podemos hacer a favor de Cristo. 7 Estoy muy contento y alegre porque con tu amor, hermano, has animado al pueblo de Dios.

Recibe bien a Onésimo


8 Así que aunque siendo tu hermano en Cristo puedo atreverme a decirte qué hacer, 9 prefiero suplicártelo en nombre del amor. Yo, Pablo, ya viejo y ahora prisionero por la causa de Jesucristo, 10 te pido un favor para Onésimo, quien aquí en la prisión se ha convertido en un hijo para mí. 11 Antes, él no te era útil, pero ahora se ha vuelto muy útil para ti y para mí.[a]


12 Te envío de nuevo a Onésimo, pero hacerlo es para mí tan difícil como perder algo de mí mismo. 13 Me gustaría que se quedara conmigo para que me ayudara en tu lugar mientras estoy prisionero por haber anunciado la buena noticia de salvación. 14 Pero no quiero hacer nada sin tu permiso, para que no hagas el favor por obligación sino por tu propia voluntad.


15 Tal vez Onésimo fue apartado de ti por un poco tiempo para que pudieras tenerlo de vuelta para siempre. 16 Ya no vuelve como un esclavo, sino como algo más valioso que un esclavo: como un hermano querido. Yo lo aprecio muchísimo, pero tú lo apreciarás aun más, ahora como integrante de tu familia y también como hermano en el Señor.


17 Si me consideras tu hermano en la fe, entonces recibe a Onésimo de nuevo, como si me recibieras a mí. 18 Si Onésimo te ha tratado mal o si te debe algo, yo lo pagaré. 19 Aquí pongo mi firma. Yo, Pablo, me comprometo a pagarte lo que Onésimo te deba, por no decir que me debes tu propia vida en la fe. 20 Entonces, hermano, hazme este favor[b] como seguidor del Señor; esto me levantaría el ánimo como hermano en Cristo. 21 Te escribo esta carta confiado en que harás lo que te pido y aun más.


22 Prepárame también un lugar dónde quedarme, porque espero que Dios responda a sus oraciones de que yo pueda ir a visitarlos.

Saludos finales


23 Saludos de Epafras, un compañero de prisión por la causa de Jesucristo. 24 También te mandan saludos Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis compañeros de trabajo.


25 Que nuestro Señor Jesucristo los bendiga en abundancia.

Footnotes


1:11 Pablo hace un juego de palabras con el nombre de Onésimo que significa útil.

1:20 hazme este favor Pablo hace aquí otro juego de palabras en griego, porque el verbo que usa se relaciona con el nombre Onésimo.



Salmos 101

Palabra de Dios para Todos

No haré nada malo

Canción de David.


1

Cantaré al fiel amor y a la justicia;

quiero cantarte a ti SEÑOR.

2

Estudiaré cómo vivir una vida pura,

¿cuándo vendrás a mí?

Viviré honestamente

aun dentro de mi propio hogar.

3

No contemplaré con mis ojos lo vergonzoso[a];

detesto a la gente que lo hace.

¡Yo no lo haré!


4

No tomaré parte en nada deshonesto;

no haré nada malo.

5

Le pediré que se calle al que hable mal a espaldas de otro.

No me sentaré a comer con el de mirada altanera

y que se crea mejor que los demás.


6

Miraré con agrado a la gente leal;

la invitaré a vivir junto a mí.

Sólo gente honesta estará a mi servicio.

7

No entrará a mi casa el que hace fraude;

ningún mentiroso permanecerá en mi presencia.

8

Diariamente haré callar a todos los perversos de estas tierras.

Expulsaré de la ciudad del SEÑOR a todos los delincuentes.

Footnotes


101:3 lo vergonzoso o ningún ídolo.



Proverbios 26:20

Palabra de Dios para Todos


20

Si no hay leña, se apaga el fuego;

si no hay chismes, se acaba el pleito.

Palabra de Dios para Todos (PDT)


© 2005, 2008, 2012, 2015 Centro Mundial de Traducción de La Biblia © 2005, 2008, 2012, 2015 Bible League International

No comments:

Post a Comment

DAB Español, Sábado 07 de Febrero

Día 038, DAB Español, Sábado 07 de Febrero Éxodo 26:1-27:21; Mateo 25:1-30; Salmos 31:1-8; Proverbios 8:1-11 (Reina-Valera 1960 (RVR1960)) ...