Tuesday, June 30, 2026

DAB Español, Martes 30 de Junio

Día 181, DAB Español, Martes 30 de Junio


2 Reyes 17:1-18:12; Hechos 20:1-38; Salmos 148; Proverbios 18:6-7 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 17:1-18:12

Nueva Biblia de las Américas

Causas de la caída del reino de Israel

17 En el año doce de Acaz, rey de Judá, Oseas, hijo de Ela, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó nueve años. 2 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él. 3 Subió contra él Salmanasar, rey de Asiria, y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo. 4 Pero el rey de Asiria descubrió una conspiración de[a] Oseas, quien había enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no había pagado tributo al rey de Asiria como había hecho año tras año. Por tanto el rey de Asiria lo detuvo y lo encadenó en la cárcel. 5 Entonces el rey de Asiria invadió todo el país y subió a Samaria, y le puso sitio por tres años. 6 En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y se llevó a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos.


7 Esto sucedió porque los israelitas habían pecado contra el Señor su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto de bajo la mano de Faraón, rey de Egipto, y habían reverenciado a otros dioses; 8 y anduvieron en las costumbres de las naciones que el Señor había arrojado de delante de los israelitas, y en las costumbres de los reyes de Israel que ellos habían introducido. 9 Los israelitas secretamente hicieron cosas[b] que no eran rectas contra el Señor su Dios. Además se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas. 10 Se erigieron pilares sagrados y Aseras[c] sobre toda colina alta y bajo todo árbol frondoso. 11 Quemaron incienso allí en todos los lugares altos, como las naciones que el Señor se había llevado al destierro de delante de ellos; e hicieron cosas malas provocando al Señor. 12 Y sirvieron a ídolos, acerca de los cuales el Señor les había dicho: «Ustedes no harán esto».


13 El Señor amonestaba a Israel y a Judá por medio de todos Sus profetas y de todo vidente, diciendo: «Vuélvanse de sus malos caminos y guarden Mis mandamientos, Mis estatutos conforme a toda la ley que ordené a sus padres y que les envié por medio de Mis siervos los profetas». 14 Sin embargo, ellos no escucharon, sino que fueron tercos[d] como sus padres, que no creyeron en el Señor su Dios. 15 Desecharon Sus estatutos y el pacto que Él había hecho con sus padres, y Sus advertencias con las cuales los había amonestado. Siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que los rodeaban, respecto de las cuales el Señor les había ordenado que no hicieran como ellas. 16 Y abandonaron todos los mandamientos del Señor su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros; hicieron una Asera[e], adoraron a todo el ejército de los cielos y sirvieron a Baal. 17 Hicieron pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas. Practicaron la adivinación y los encantamientos, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del Señor, provocándolo. 18 Y el Señor se enojó en gran manera contra Israel y los quitó de su presencia. Solo quedó la tribu de Judá.


19 Tampoco Judá guardó los mandamientos del Señor su Dios, sino que anduvieron en las costumbres[f] que Israel había introducido. 20 Y el Señor desechó a toda la descendencia[g] de Israel, y los afligió y los entregó en mano de saqueadores, hasta que los echó de su presencia. 21 Cuando Él arrancó a Israel de la casa de David, ellos hicieron rey a Jeroboam, hijo de Nabat. Entonces Jeroboam apartó a Israel de seguir al Señor, y les hizo cometer un gran pecado. 22 Los israelitas anduvieron en todos los pecados que había cometido Jeroboam; no se apartaron de ellos, 23 hasta que el Señor quitó a Israel de Su presencia, como Él había hablado por medio de todos Sus siervos los profetas. E Israel fue llevado de su propia tierra al destierro, a Asiria, hasta hoy.


24 El rey de Asiria trajo hombres de Babilonia, de Cuta, de Ava[h], de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria en lugar de los israelitas. Y tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus ciudades. 25 Al principio de habitar ellos allí, no temieron al Señor, así que el Señor envió leones entre ellos que mataron a muchos de ellos. 26 Entonces hablaron al rey de Asiria: «Las naciones que ha llevado al destierro a las ciudades de Samaria, no conocen la costumbre del dios de la tierra; por eso él ha enviado leones entre ellos, y es la causa por la que los leones los matan porque ellos no conocen la costumbre del dios de la tierra».


27 Y el rey de Asiria ordenó: «Lleven allá a uno de los sacerdotes que ustedes llevaron al destierro, y que él vaya y habite allí; y que les enseñe la costumbre del dios de la tierra». 28 Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado al destierro desde Samaria, y habitó en Betel[i], y les enseñó cómo habían de temer al Señor. 29 Pero cada nación continuó haciendo sus propios dioses, y los pusieron en las casas de los lugares altos que los samaritanos habían hecho, cada nación en las ciudades en que habitaban. 30 Y los hombres de Babilonia hicieron a Sucot Benot; los hombres de Cuta hicieron a Nergal; los hombres de Hamat hicieron a Asima; 31 y los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac; y los de Sefarvaim quemaban a sus hijos en el fuego como ofrenda a Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaim. 32 También temían al Señor pero nombraron de entre sí sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por ellos en las casas de los lugares altos. 33 Temían al Señor pero servían a sus dioses conforme a la costumbre de las naciones de donde habían sido llevados al destierro.


34 Hasta el día de hoy siguen haciendo conforme a sus antiguas costumbres. No temen[j] al Señor, ni siguen sus estatutos ni sus ordenanzas ni la ley ni el mandamiento que el Señor había ordenado a los hijos de Jacob, a quien puso el nombre de Israel, 35 con los cuales el Señor hizo un pacto y les ordenó: «No temerán[k] a otros dioses ni se inclinarán ante ellos, no los servirán ni les ofrecerán sacrificios. 36 Sino que al Señor, que los hizo subir de la tierra de Egipto con gran poder y con brazo extendido, a Él temerán[l] y ante Él se inclinarán y a Él ofrecerán sacrificios. 37 Y los estatutos, las ordenanzas, la ley y el mandamiento que Él les escribió, cuidarán de cumplirlos siempre, y no temerán a otros dioses. 38 Y el pacto que he hecho con ustedes, no lo olvidarán, ni temerán a otros dioses. 39 Sino que al Señor su Dios temerán, y Él los librará de mano de todos sus enemigos».


40 Pero ellos no escucharon, sino que hicieron conforme a su antigua costumbre. 41 Y aunque estas naciones temían al Señor, también servían a sus ídolos; y de la misma manera que hicieron sus padres, así hacen hasta hoy sus hijos y sus nietos.


Ezequías rey de Judá

18 En el año tercero de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá. 2 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Abi[m], hija de Zacarías. 3 Hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre David había hecho. 4 Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y cortó la Asera[n]. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los israelitas le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán[o].


5 Ezequías confió en el Señor, Dios de Israel. Después de él, no hubo ninguno como él entre todos los reyes de Judá, ni entre los que fueron antes de él, 6 porque se apegó al Señor; no se apartó de Él, sino que guardó los mandamientos que el Señor había ordenado a Moisés. 7 El Señor estaba con él; adondequiera que iba prosperaba. Se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió. 8 Derrotó[p] a los filisteos hasta Gaza y su territorio, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas.


9 En el año cuarto del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, Salmanasar, rey de Asiria, subió contra Samaria y la sitió, 10 y después de tres años la tomaron. En el año sexto de Ezequías, que era el año noveno de Oseas, rey de Israel, Samaria fue tomada. 11 Y el rey de Asiria llevó a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en el Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos, 12 porque no obedecieron la voz del Señor su Dios, sino que quebrantaron Su pacto, es decir, todo lo que Moisés, siervo del Señor, había ordenado; no escucharon, ni lo cumplieron.


Footnotes

17:4 Lit. en.

17:9 O pronunciaron palabras.

17:10 I.e. deidades femeninas.

17:14 Lit. endurecieron su cerviz.

17:16 I.e. deidad femenina.

17:19 Lit. los estatutos.

17:20 Lit. simiente.

17:24 En 2Rey. 18:34, Iva.

17:28 I.e. Casa de Dios.

17:34 O reverencian.

17:35 O reverenciarán.

17:36 O reverenciarán.

18:2 En 2Crón. 29:1, Abías.

18:4 I.e. deidad femenina.

18:4 I.e. pedazo de bronce.

18:8 Lit. Hirió.

Hechos 20

Nueva Biblia de las Américas

Viaje de Pablo por Macedonia y Grecia

20 Después que cesó el alboroto, Pablo mandó llamar a los discípulos, y habiéndolos exhortado, despidiéndose, partió para ir a Macedonia. 2 Y después de recorrer aquellas regiones y de haberlos exhortado mucho, llegó a Grecia. 3 Pasó allí tres meses, y habiéndose tramado un plan en su contra de parte de los judíos cuando estaba por embarcarse para Siria, tomó la decisión de regresar por Macedonia.


4 Lo acompañaban Sópater de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de los tesalonicenses; Gayo de Derbe, y Timoteo; Tíquico y Trófimo de Asia[a]. 5 Pero estos se habían adelantado y nos esperaban en Troas. 6 Nos embarcamos en Filipos después de los días de la Fiesta de los Panes sin Levadura[b], y en cinco días llegamos adonde ellos estaban en Troas; y allí nos quedamos siete días.


Despedida de Pablo en Troas

7 El primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando salir al día siguiente, y prolongó su discurso[c] hasta la medianoche. 8 Había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos. 9 Y estaba sentado en la ventana un joven llamado Eutico. Como Pablo continuaba hablando, Eutico fue cayendo en un profundo sueño hasta que, vencido por el sueño, se cayó desde el tercer piso y lo levantaron muerto. 10 Pero Pablo bajó y se tendió sobre él, y después de abrazarlo, dijo: «No se alarmen[d], porque está vivo[e]».


11 Volviendo arriba, después de partir el pan y de comer[f], conversó largamente con ellos hasta el amanecer, y entonces se marchó. 12 Al muchacho se lo llevaron vivo, y quedaron grandemente[g] consolados.


Viaje de Troas a Mileto

13 Entonces nosotros, adelantándonos a tomar la nave, salimos para Asón, con el propósito de recoger allí a Pablo, pues así lo había decidido, deseando él ir por tierra[h] hasta Asón. 14 Cuando nos encontró en Asón, lo recibimos a bordo y nos dirigimos a Mitilene. 15 Saliendo de allí, al día siguiente llegamos frente a Quío; y al otro día atracamos en Samos. Habiendo hecho escala en Trogilio[i], al día siguiente llegamos a Mileto. 16 Porque Pablo había decidido dejar a un lado a Éfeso para no detenerse en Asia, pues se apresuraba para estar, en Jerusalén el día de Pentecostés si le era posible.


17 Desde Mileto mandó mensaje a Éfeso y llamó a los ancianos de la iglesia.


Despedida en Mileto

18 Cuando vinieron a él, les dijo:


«Ustedes bien saben cómo he sido con ustedes todo el tiempo, desde el primer día que estuve[j] en Asia. 19 He servido al Señor con toda humildad, con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos. 20 Bien saben cómo no rehuí declararles a ustedes nada que fuera útil, y de enseñarles públicamente y de casa en casa[k], 21 testificando solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.


22 »Ahora yo, atado en espíritu[l], voy a Jerusalén sin saber lo que allá me sucederá, 23 salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones. 24 Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera[m] y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios.


25 »Y ahora, yo sé que ninguno de ustedes, entre quienes anduve predicando el reino, volverá a ver mi rostro. 26 Por tanto, les doy testimonio[n] en este día de que soy inocente[o] de la sangre de todos, 27 pues no rehuí declararles todo el propósito[p] de Dios.


28 »Tengan cuidado de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos[q] para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró[r] con Su propia sangre. 29 Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre ustedes que no perdonarán el rebaño. 30 También de entre ustedes mismos se levantarán algunos[s] hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. 31 Por tanto, estén alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas.


32 »Ahora los encomiendo a Dios[t] y a la palabra de Su gracia, que es poderosa para edificarlos y darles la herencia entre todos los santificados. 33 Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado. 34 Ustedes saben que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo. 35 En todo les mostré que así, trabajando, deben ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”».


36 Cuando Pablo terminó de hablar[u], se arrodilló y oró con todos ellos. 37 Comenzaron todos a llorar desconsoladamente[v], y abrazando a[w] Pablo, lo besaban. 38 Estaban afligidos[x] especialmente por la palabra que había dicho de que ya no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta el barco.


Footnotes

20:4 I.e. provincia occidental de Asia Menor.

20:6 O de los Ázimos.

20:7 Lit. la palabra.

20:10 O Dejen de estar atribulados.

20:10 Lit. su vida está en él.

20:11 Lit. probar.

20:12 Lit. no poco.

20:13 Lit. a pie.

20:15 Los mss. más antiguos no incluyen: habiendo hecho… Trogilio.

20:18 Lit. puse el pie.

20:20 O en los varios hogares privados.

20:22 O en el Espíritu.

20:24 Algunos mss. agregan: con gozo.

20:26 O los llamo como testigos.

20:26 Lit. limpio.

20:27 O consejo, o, designio.

20:28 O supervisores.

20:28 Lit. adquirió.

20:30 Lit. hombres.

20:32 Un ms. antiguo dice: al Señor.

20:36 Lit. Y diciendo esto.

20:37 Lit. hubo un considerable llanto de todos.

20:37 Lit. y echándose al cuello de.

20:38 Lit. sufriendo dolor.

Salmos 148

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 148

Alabe la creación al Señor

148 ¡Aleluya!

Alaben al Señor desde los cielos;

Alábenlo en las alturas.

2 Alábenlo, todos Sus ángeles;

Alábenlo, todos Sus ejércitos.

3 Alábenlo, sol y luna;

Alábenlo, todas las estrellas luminosas.

4 Alábenlo, cielos de los cielos,

Y las aguas que están sobre los cielos.

5 Alaben ellos el nombre del Señor,

Pues Él ordenó y fueron creados;

6 Los estableció eternamente y para siempre,

Les dio ley que no pasará.

7 ¶Alaben al Señor desde la tierra,

Monstruos marinos y todos los abismos;

8 Fuego y granizo, nieve y bruma;

Viento tempestuoso que cumple Su palabra;

9 Los montes y todas las colinas;

Árboles frutales y todos los cedros;

10 Las fieras y todo el ganado;

Reptiles y aves que vuelan;

11 Reyes de la tierra y todos los pueblos;

Príncipes y todos los jueces de la tierra;

12 Jóvenes y también vírgenes;

Los ancianos junto con los niños.

13 ¶Alaben ellos el nombre del Señor,

Porque solo Su nombre es exaltado;

Su gloria es sobre tierra y cielos.

14 Él ha exaltado el poder de Su pueblo,

Alabanza para todos Sus santos,

Para los israelitas, pueblo a Él cercano.

¡Aleluya!


Proverbios 18:6-7

Nueva Biblia de las Américas

6 Los labios del necio provocan[a] riña,

Y su boca llama a los golpes.

7 La boca del necio es su ruina,

Y sus labios una trampa para su alma.


Footnotes

18:6 Lit. vienen con.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

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Monday, June 29, 2026

DAB Español, Lunes 29 de Junio

Día 180, DAB Español, Lunes 29 de Junio


2 Reyes 15:1-16:20; Hechos 19:13-41; Salmos 147; Proverbios 18:4-5 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 15-16

Nueva Biblia de las Américas

Reinado de Azarías en Judá

15 En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías[a], hijo de Amasías, rey de Judá. 2 Tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolía, de Jerusalén. 3 Hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre Amasías había hecho. 4 Solo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo todavía sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 5 Y el Señor hirió al rey, y quedó leproso hasta el día de su muerte. Y habitó en una casa separada, mientras Jotam, hijo del rey, estaba al frente de la casa, gobernando[b] al pueblo de la tierra. 6 Los demás hechos de Azarías y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 7 Y durmió Azarías con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David, y su hijo Jotam reinó en su lugar.


Varios reyes de Israel

8 En el año treinta y ocho de Azarías, rey de Judá, Zacarías, hijo de Jeroboam, reinó seis meses sobre Israel en Samaria. 9 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel. 10 Entonces Salum, hijo de Jabes, conspiró contra él y lo hirió delante del pueblo y lo mató, y reinó en su lugar. 11 Los demás hechos de Zacarías, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel. 12 Esta es la palabra que el Señor habló a Jehú: «Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel». Y así fue.


13 Salum, hijo de Jabes, comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías[c], rey de Judá, y reinó un mes en Samaria. 14 Entonces Manahem, hijo de Gadi, subió de Tirsa y vino a Samaria, e hirió a Salum, hijo de Jabes, en Samaria, y lo mató y reinó en su lugar. 15 Los demás hechos de Salum y la[d] conspiración que tramó, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel. 16 Entonces Manahem hirió a Tifsa y a todos los que estaban en ella y en sus alrededores[e] desde Tirsa, porque no le abrieron las puertas, por eso la hirió; y abrió el vientre a todas las mujeres que estaban encinta.


17 En el año treinta y nueve de Azarías, rey de Judá, Manahem, hijo de Gadi, comenzó a reinar sobre Israel; y reinó diez años en Samaria. 18 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; en todos sus días no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.


19 Pul[f], rey de Asiria, vino contra el país, y Manahem dio a Pul 34 toneladas de plata para que su mano estuviera con él para fortalecer el reino bajo su mando. 20 Entonces Manahem exigió este dinero a Israel, a todos los ricos poderosos, de cada uno cincuenta siclos (570 gramos) de plata para pagar al rey de Asiria. Y el rey de Asiria se volvió y no se detuvo allí en el país. 21 Los demás hechos de Manahem y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 22 Y durmió Manahem con sus padres, y su hijo Pekaía reinó en su lugar.


23 En el año cincuenta de Azarías, rey de Judá, Pekaía, hijo de Manahem, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó dos años. 24 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel. 25 Entonces su oficial, Peka, hijo de Remalías, conspiró contra él y lo hirió en Samaria, en la ciudadela de la casa del rey, y también a Argob y a Arie; y con él estaban cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas. Lo mató y reinó en su lugar. 26 Los demás hechos de Pekaía y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.


27 En el año cincuenta y dos de Azarías, rey de Judá, Peka, hijo de Remalías, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó veinte años. 28 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.


29 En los días de Peka, rey de Israel, vino Tiglat Pileser, rey de Asiria, y tomó Ijón, Abel Bet Maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad y Galilea, toda la tierra de Neftalí; y se los llevó cautivos a Asiria. 30 Oseas, hijo de Ela, tramó una conspiración contra Peka, hijo de Remalías, y lo hirió y le dio muerte; y reinó en su lugar, en el año veinte de Jotam, hijo de Uzías. 31 Los demás hechos de Peka y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.


Reinado de Jotam

32 En el segundo año de Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá. 33 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc. 34 Hizo lo recto ante los ojos del Señor; hizo conforme a todo lo que su padre Uzías había hecho. 35 Solo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo todavía sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Él edificó la puerta superior de la casa del Señor.


36 Los demás hechos de Jotam y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 37 En aquellos días el Señor comenzó a enviar a Rezín, rey de Aram, y a Peka, hijo de Remalías, contra Judá. 38 Jotam durmió con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de su padre David; y su hijo Acaz reinó en su lugar.


Reinado de Acaz

16 En el año diecisiete de Peka, hijo de Remalías, comenzó a reinar Acaz, hijo de Jotam, rey de Judá. 2 Acaz tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; pero no hizo lo recto ante los ojos del Señor su Dios como su padre David había hecho. 3 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar a su hijo por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el Señor había arrojado de delante de los israelitas. 4 Y sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, en las colinas y debajo de todo árbol frondoso.


5 Entonces Rezín, rey de Aram, y Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer guerra y sitiaron a Acaz; pero no lo podían vencer. 6 En aquel tiempo Rezín, rey de Aram, recuperó a Elat para Aram, y echó a los judíos de Elat[g] completamente; y los arameos vinieron a Elat y allí han morado hasta hoy.


7 Acaz envió mensajeros a Tiglat Pileser, rey de Asiria, diciéndole: «Yo soy tu siervo y tu hijo; sube y líbrame de la mano del rey de Aram y de la mano del rey de Israel que se han levantado contra mí». 8 Acaz tomó la plata y el oro que se hallaba en la casa del Señor y en los tesoros de la casa del rey, y envió un presente al rey de Asiria. 9 El rey de Asiria lo escuchó, y el rey de Asiria subió contra Damasco y la tomó, y se llevó a su pueblo al destierro en Kir, y dio muerte a Rezín.


10 El rey Acaz fue a Damasco a ver a Tiglat Pileser, rey de Asiria, y vio el altar que estaba en Damasco; y el rey Acaz envió al sacerdote Urías el diseño del altar y su réplica, conforme a toda su hechura. 11 Y el sacerdote Urías edificó un altar; conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías antes del regreso del rey Acaz de Damasco. 12 Cuando vino el rey de Damasco y vio el altar, el rey se acercó al altar y subió hasta[h] él; 13 quemó su holocausto y su ofrenda de cereal, derramó su libación y roció la sangre de sus ofrendas de paz sobre el altar; 14 y el altar de bronce, que estaba delante del Señor, lo trajo de delante de la casa, de entre su altar y la casa del Señor, y lo puso al lado norte de su altar.


15 Entonces el rey Acaz dio órdenes al sacerdote Urías: «Quema sobre el gran altar el holocausto de la mañana y la ofrenda de cereal de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda de cereal, con el holocausto de todo el pueblo de la tierra y con su ofrenda de cereal y sus libaciones. Rocía sobre él toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de bronce será para mí para consultar». 16 Y el sacerdote Urías hizo conforme a todo lo que el rey Acaz le había ordenado.


17 Entonces el rey Acaz cortó los bordes de las basas, y quitó de ellas la pila. También quitó el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él y lo puso sobre un enlosado de piedra. 18 Y el pórtico para el día de reposo, que habían edificado en la casa, y la entrada exterior del rey, los quitó de la casa del Señor a causa del rey de Asiria. 19 Los demás hechos de Acaz, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 20 Acaz durmió con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David; y su hijo Ezequías reinó en su lugar.


Footnotes

15:1 En 2Crón. 26:1 Uzías.

15:5 Lit. juzgando.

15:13 O Azarías.

15:15 Lit. su.

15:16 Lit. sus límites.

15:19 O Tiglat Pileser III.

16:6 Heb. Elot.

16:12 U ofreció sobre.

Hechos 19:13-41

Nueva Biblia de las Américas

13 Pero también algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: «Les ordeno que salgan, en el Nombre de Jesús a quien Pablo predica». 14 Siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes judíos, eran los que hacían esto. 15 Pero el espíritu malo les respondió: «A Jesús conozco[a], y sé quién es Pablo, pero ustedes, ¿quiénes son?».


16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los[b] dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Supieron esto todos los habitantes de Éfeso, tanto judíos como griegos. El temor se apoderó de[c] todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era exaltado.


18 También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban[d]. 19 Muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos. Calcularon su precio y hallaron que llegaba a 50,000 monedas de plata (180 kilogramos). 20 Así crecía poderosamente y prevalecía la palabra del Señor[e].


Los planes de Pablo

21 Pasadas estas cosas, Pablo decidió en el espíritu[f] ir a Jerusalén después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: «Después que haya estado allí, debo visitar[g] también Roma». 22 Y habiendo enviado a Macedonia a dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, él se quedó en Asia[h] por algún tiempo.


El tumulto de los plateros

23 Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Camino. 24 Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana[i] y producía no pocas ganancias a los artífices, 25 reunió a estos junto con los obreros de oficios semejantes, y dijo: «Compañeros[j], ustedes saben que nuestra prosperidad depende de[k] este comercio. 26 Pueden ver y oír que no solo en Éfeso, sino en casi toda Asia, este Pablo ha persuadido a una gran cantidad de gente, y la ha apartado, diciendo que los dioses hechos con las manos no son dioses verdaderos. 27 Y no solo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Diana[l] se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asia y el mundo entero[m], sea despojada de su grandeza».


28 Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y comenzaron a gritar: «¡Grande es Diana[n] de los efesios!». 29 La ciudad se llenó de confusión y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando[o] consigo a Gayo y a Aristarco, los compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia. 30 Cuando Pablo quiso ir a la multitud[p], los discípulos no se lo permitieron. 31 También algunas de las autoridades de la provincia de Asia, que eran amigos de Pablo[q], le enviaron mensaje y repetidamente le rogaron que no se aventurara[r] a presentarse en el teatro.


32 Así que unos gritaban una cosa y otros otra, porque había confusión en la asamblea[s], y la mayoría no sabía por qué razón[t] se habían reunido. 33 Algunos de la multitud pensaron que se trataba de Alejandro[u], puesto que los judíos lo habían empujado hacia adelante. Entonces Alejandro, haciendo señal de silencio con la mano, quería hacer su defensa ante la asamblea[v]. 34 Pero cuando se dieron cuenta de que era judío, un clamor se levantó de todos ellos, gritando como por dos horas: «¡Grande es Diana[w] de los efesios!».


35 Entonces el secretario[x], después de calmar a la multitud, dijo*: «Ciudadanos[y] de Éfeso, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana[z] y de la imagen que descendió del cielo[aa]? 36 Puesto que estos hechos son innegables, deben guardar calma y no hacer nada precipitadamente. 37 Porque han traído a estos hombres que ni roban templos, ni blasfeman a nuestra diosa[ab].


38 »Así pues, si Demetrio y los artífices que están con él tienen queja contra alguien, los tribunales están abiertos y los procónsules dispuestos; presenten sus acusaciones unos contra otros. 39 Pero si demandan algo más que esto, se decidirá en asamblea[ac] legítima[ad]. 40 Porque ciertamente corremos peligro de ser acusados de crear problemas en relación con lo acontecido hoy, ya que no existe causa justificada para esto, y por ello no podremos explicar este alboroto[ae]». 41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea[af].


Footnotes

19:15 O reconozco.

19:16 Posiblemente, a dos de ellos.

19:17 Lit. cayó sobre.

19:18 Lit. sus prácticas; i.e. prácticas mágicas.

19:20 O conforme al poder del Señor la palabra crecía.

19:21 O Espíritu.

19:21 Lit. ver.

19:22 I.e. la provincia romana de la costa occidental de Asia Menor, y así en el resto del cap.

19:24 Gr. Artemisa.

19:25 Lit. Hombres.

19:25 Lit. es de.

19:27 Gr. Artemisa.

19:27 Lit. la tierra habitada.

19:28 Gr. Artemisa.

19:29 Lit. habiendo arrastrado.

19:30 Lit. al pueblo.

19:31 Lit. él.

19:31 Lit. se entregara.

19:32 Gr. iglesia.

19:32 O por causa de quien.

19:33 O instruyeron a Alejandro.

19:33 Lit. el pueblo.

19:34 Gr. Artemisa.

19:35 I.e. que presidía las asambleas populares.

19:35 Lit. Hombres.

19:35 Gr. Artemisa.

19:35 I.e. Zeus, o, Júpiter.

19:37 O ni son ladrones de templos, ni blasfemadores de nuestra diosa.

19:39 Gr. iglesia.

19:39 U ordinaria.

19:40 O esta turba.

19:41 Gr. iglesia.

Salmos 147

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 147

Alabanza por la restauración y prosperidad de Jerusalén

147 ¡Aleluya!

Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios,

Porque agradable y apropiada es la alabanza.

2 El Señor edifica a Jerusalén;

Congrega a los dispersos de Israel;

3 Sana a los quebrantados de corazón

Y venda sus heridas.

4 Cuenta el número de las estrellas,

Y a todas ellas les pone nombre.

5 Grande es nuestro Señor, y muy poderoso;

Su entendimiento es infinito.

6 El Señor sostiene al afligido

Pero humilla a los impíos hasta la tierra.

7 ¶Canten al Señor con acción de gracias;

Canten alabanzas con la lira a nuestro Dios,

8 El que cubre de nubes los cielos,

El que provee lluvia para la tierra,

El que hace brotar la hierba en los montes.

9 Él da su alimento al ganado

Y a la cría de los cuervos cuando chillan.

10 No se deleita en la fuerza del caballo,

Ni se complace en las piernas ágiles del hombre.

11 El Señor favorece a los que le temen,

A los que esperan en Su misericordia.

12 ¶¡Alaba al Señor, oh Jerusalén!

¡Alaba a tu Dios, oh Sión!

13 Porque Él ha reforzado los cerrojos de tus puertas;

Ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

14 Él hace la paz en tus fronteras;

Te sacia con lo mejor del trigo.

15 Envía Sus órdenes a la tierra;

Su palabra corre velozmente.

16 Manda la nieve como lana;

Esparce la escarcha cual ceniza.

17 Arroja Su hielo como migas de pan;

¿Quién puede resistir ante Su frío?

18 Envía Su palabra y los derrite;

Hace soplar Su viento y el agua corre.

19 Declara Su palabra a Jacob,

Y Sus estatutos y Sus ordenanzas a Israel.

20 No ha hecho así con ninguna otra nación;

Y en cuanto a Sus ordenanzas, no las han conocido.

¡Aleluya!


Proverbios 18:4-5

Nueva Biblia de las Américas

4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre;

Arroyo que fluye, la fuente de la sabiduría.

5 No es bueno mostrar preferencia por el impío,

Para ignorar al[a] justo en el juicio.


Footnotes

18:5 Lit. echar a un lado.

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Saturday, June 27, 2026

DAB Español, Domingo 28 de Junio

Día 179, DAB Español, Domingo 28 de Junio


2 Reyes 13:1-14:29; Hechos 18:22-19:12; Salmos 146; Proverbios 18:2-3 (Nueva Biblia de las Américas (NBLA))










2 Reyes 13-14

Nueva Biblia de las Américas

Otros reyes de Israel

13 En el año veintitrés de Joás, hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz, hijo de Jehú, sobre Israel en Samaria, y reinó diecisiete años. 2 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, y siguió tras los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel; no se apartó de ellos. 3 Y la ira del Señor se encendió contra Israel, y los entregó día tras día en mano de Hazael, rey de Aram, y en mano de Ben Adad, hijo de Hazael. 4 Entonces Joacaz imploró el favor del Señor, y el Señor lo oyó; porque Él vio la opresión de Israel, de cómo el rey de Aram los oprimía. 5 Y el Señor dio a Israel un libertador, y escaparon del poder de los arameos; y habitaron los israelitas en sus tiendas como antes.


6 Con todo, no se apartaron de los pecados con que la casa de Jeroboam hizo pecar a Israel, sino que anduvieron en ellos; y también la Asera[a] permaneció en pie en Samaria. 7 Pues a Joacaz no le había quedado del ejército[b] más que cincuenta hombres de a caballo, diez carros y 10,000 hombres de a pie, porque el rey de Aram los había destruido y los había hecho como polvo de trilla. 8 Los demás hechos de Joacaz y todo lo que hizo y su poder, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 9 Y durmió Joacaz con sus padres y lo sepultaron en Samaria, y su hijo Joás reinó en su lugar.


10 En el año treinta y siete de Joás, rey de Judá, Joás, hijo de Joacaz, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó dieciséis años. 11 E hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos. 12 Los demás hechos de Joás, y todo lo que hizo, y el poder con que peleó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 13 Y durmió Joás con sus padres, y Jeroboam se sentó en su trono; y Joás fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.


14 Cuando Eliseo se enfermó con la enfermedad de la cual había de morir, Joás[c], rey de Israel, descendió a él y lloró sobre su rostro, y dijo: «¡Padre mío, padre mío, los carros de Israel y sus hombres de a caballo!». 15 Y Eliseo le dijo: «Toma un arco y flechas». Y él tomó un arco y flechas. 16 Entonces dijo al rey de Israel: «Pon tu mano en el arco». Y él puso su mano sobre el arco; entonces Eliseo colocó sus manos sobre las manos del rey. 17 Y dijo: «Abre la ventana hacia el oriente, y él la abrió». Entonces Eliseo dijo: «Tira». Y él tiró. Y Eliseo dijo: «Flecha de victoria del Señor, y flecha de victoria sobre Aram, porque derrotarás[d] a los arameos en Afec hasta exterminarlos.» 18 Entonces añadió: «Toma las flechas»; y él las tomó. Y dijo al rey de Israel: «Golpea la tierra»; y él la golpeó tres veces y se detuvo. 19 Y el hombre de Dios se enojó con él, y dijo: «Deberías haber golpeado cinco o seis veces, entonces hubieras herido a Aram hasta exterminarlo. Pero ahora herirás a Aram solo tres veces».


20 Eliseo murió y lo sepultaron. Las bandas de los moabitas solían invadir la tierra en la primavera[e] de cada año. 21 Y una vez cuando estaban sepultando a un hombre, vieron que una banda de merodeadores se les acercaba; así que arrojaron al hombre en la tumba de Eliseo. Cuando el hombre cayó[f] y tocó los huesos de Eliseo, revivió, y se puso en pie.


22 Hazael, rey de Aram, había oprimido a Israel todos los días de Joacaz. 23 Pero el Señor tuvo piedad de ellos, y les tuvo compasión y se volvió a ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos ni echarlos de su presencia hasta hoy. 24 Al morir Hazael, rey de Aram, su hijo Ben Adad reinó en su lugar. 25 Entonces Joás[g], hijo de Joacaz, recobró de nuevo de mano de Ben Adad, hijo de Hazael, las ciudades que este había tomado en guerra de mano de su padre Joacaz. Tres veces Joás[h] lo derrotó[i] y recobró las ciudades de Israel.


Amasías rey de Judá

14 En el año segundo de Joás[j], hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías, hijo de Joás, rey de Judá. 2 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén. 3 Hizo lo recto ante los ojos del Señor, pero no como su padre David; hizo conforme a todo lo que su padre Joás había hecho. 4 Solo que los lugares altos no fueron quitados. Todavía el pueblo sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.


5 Una vez afianzado el reino en su mano, Amasías mató a los siervos que habían asesinado a su padre el rey. 6 Pero a los hijos de los asesinos[k] no les dio muerte, conforme a lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, tal como el Señor ordenó, diciendo: «No se dará muerte a los padres por causa de los hijos, ni se dará muerte a los hijos por causa de los padres, sino que a cada uno se le dará muerte por su propio pecado». 7 Amasías mató a 10,000 de Edom en el valle de Sal y tomó a Sela en batalla, y la llamó Jocteel, hasta hoy.


8 Entonces Amasías envió mensajeros a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciéndole: «Ven, veámonos cara a cara». 9 Y Joás, rey de Israel, envió mensaje a Amasías, rey de Judá, diciéndole: «El cardo que estaba en el Líbano envió a decir al cedro que estaba en el Líbano: “Da tu hija por mujer a mi hijo”. Pero pasó una fiera que estaba en el Líbano, y pisoteó el cardo. 10 Ciertamente has derrotado[l] a Edom, y tu corazón se ha envanecido. Disfruta tu gloria y quédate en tu casa; pues, ¿por qué quieres provocar el mal de modo que caigas tú y Judá contigo?».


11 Pero Amasías no quiso escuchar. Y subió Joás, rey de Israel; y él y Amasías, rey de Judá, se enfrentaron en Bet Semes, que pertenece a Judá. 12 Y Judá fue derrotado por Israel, y cada uno huyó a su tienda. 13 Entonces Joás, rey de Israel, capturó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Ocozías, en Bet Semes. Después vino a Jerusalén y derribó la muralla de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta del Ángulo, 400 codos (180 metros). 14 Tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que se encontraban en la casa del Señor y en los tesoros de la casa del rey, también los rehenes; y volvió a Samaria.


15 Los demás hechos de Joás, cuánto hizo y su poder, y cómo peleó con Amasías, rey de Judá; ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 16 Y durmió Joás con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y su hijo Jeroboam reinó en su lugar.


17 Y Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel. 18 Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 19 En Jerusalén conspiraron contra él, y Amasías huyó a Laquis; pero lo persiguieron hasta Laquis y allí lo mataron. 20 Lo trajeron sobre caballos y fue sepultado en Jerusalén con sus padres en la ciudad de David. 21 Y todo el pueblo de Judá tomó a Azarías[m], que tenía dieciséis años, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasías. 22 Él edificó a Elat y la restituyó a Judá, después que el rey durmió con sus padres.


23 En el año quince de Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, Jeroboam, hijo de Joás[n], rey de Israel, comenzó a reinar en Samaria, y reinó cuarenta y un años. 24 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel. 25 Él restableció la frontera de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar de Arabá, conforme a la palabra que el Señor, Dios de Israel, había hablado por medio de Su siervo el profeta Jonás, hijo de Amitai, que era de Gat Hefer. 26 Porque el Señor había visto la aflicción de Israel, que era muy amarga; pues no había siervo ni libre, ni nadie que ayudara a Israel. 27 El Señor no había dicho que borraría el nombre de Israel de debajo del cielo, y los salvó por mano de Jeroboam, hijo de Joás[o].


28 Los demás hechos de Jeroboam y todo lo que hizo y su poder, cómo peleó y cómo recobró para Israel a Damasco y a Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 29 Jeroboam durmió con sus padres, con los reyes de Israel, y su hijo Zacarías reinó en su lugar.


Footnotes

13:6 I.e. deidad femenina.

13:7 Lit. pueblo.

13:14 O Joás.

13:17 Lit. herirás.

13:20 Lit. entrada.

13:21 Lit. vino.

13:25 O Joás.

13:25 O Joás.

13:25 Lit. hirió.

14:1 O Joás.

14:6 Lit. heridores.

14:10 Lit. herido.

14:21 En 2Crón. 26:1, Uzías.

14:23 O Joás.

14:27 O Joás.

Hechos 18:22-19:12

Nueva Biblia de las Américas

22 Al llegar a Cesarea, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquía. 23 Después de pasar allí algún tiempo, Pablo fue recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos.


Apolos en Éfeso

24 Llegó entonces a Éfeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente[a], y que era poderoso en las Escrituras. 25 Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque solo conocía el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a hablar abiertamente en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios.


27 Cuando Apolos quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron, y escribieron a los discípulos que lo recibieran. Cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído[b], 28 porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo[c].


Pablo en Éfeso

19 Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de haber recorrido las regiones superiores, llegó a Éfeso y encontró a algunos discípulos, 2 y les preguntó: «¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron?». Ellos le respondieron: «No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo[d]».


3 Entonces Pablo les preguntó: «¿En qué bautismo, pues, fueron bautizados?». «En el bautismo de Juan», contestaron ellos. 4 Y Pablo les dijo: «Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en Aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús».


5 Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. 7 Eran en total unos doce hombres.


La iglesia se establece en Éfeso

8 Pablo entró en la sinagoga, y por tres meses continuó hablando abiertamente, discutiendo y persuadiéndoles acerca[e] del reino de Dios. 9 Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes, hablando mal del Camino ante la multitud, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulos, y discutía diariamente en la escuela de Tirano. 10 Esto continuó por dos años, de manera que todos los que vivían en Asia[f] oyeron la palabra del Señor, tanto judíos como griegos.


11 Dios hacía milagros[g] extraordinarios por mano de Pablo, 12 de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellos.


Footnotes

18:24 O instruido.

18:27 O ayudó mucho por la gracia a los que habían creído.

18:28 I.e. el Mesías.

19:2 O que el Espíritu Santo ha sido dado.

19:8 Algunos mss. antiguos dicen: las cosas acerca.

19:10 I.e. provincia occidental de Asia Menor.

19:11 U obras de poder.

Salmos 146

Nueva Biblia de las Américas

Salmo 146

El Señor, verdadero ayudador

146 ¡Aleluya!

Oh alma mía, alaba al Señor.

2 Alabaré al Señor mientras yo viva;

Cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.

3 No confíen ustedes en príncipes,

Ni en hijo de hombre en quien no hay salvación.

4 Su espíritu exhala, él vuelve a la tierra;

En ese mismo día perecen sus pensamientos.

5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob,

Cuya esperanza está en el Señor su Dios,

6 Que hizo los cielos y la tierra,

El mar y todo lo que en ellos hay;

Que guarda la verdad para siempre;

7 Que hace justicia a los oprimidos,

Y da pan a los hambrientos.

El Señor pone en libertad a los cautivos.

8 ¶El Señor abre los ojos a los ciegos,

El Señor levanta a los caídos,

El Señor ama a los justos.

9 El Señor protege a los extranjeros,

Sostiene al huérfano y a la viuda,

Pero frustra el camino a los impíos.

10 El Señor reinará para siempre,

Tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones.

¡Aleluya!


Proverbios 18:2-3

Nueva Biblia de las Américas

2 El necio no se deleita en la prudencia,

Sino solo en revelar su corazón.

3 Cuando llega el impío, llega también el desprecio,

Y con la deshonra viene la afrenta.


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DAB Español, Viernes 17 de Julio

Día 198, DAB Español, Viernes 17 de Julio 1 Crónicas 24:1-26:11; Romanos 4:1-13; Salmos 13; Proverbios 19:15-16 (Traducción en lenguaje actu...