Sunday, June 29, 2025

DAB Español, Lunes 30 de Junio

Día 182, DAB Español, Lunes 30 de Junio


2 Reyes 17:1-18:12; Hechos 20:1-38; Salmos 148; Proverbios 18:6-7 (Reina Valera Contemporánea (RVC))











2 Reyes 17:1-18:12

Reina Valera Contemporánea

Caída de Samaria y cautiverio de Israel


17 Ajaz tenía doce años de reinar sobre Judá cuando Oseas hijo de Elá comenzó a reinar sobre Israel, y reinó nueve años en Samaria. 2 Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, aunque no como los reyes de Israel anteriores a él. 3 El rey Salmanasar de Asiria llegó y lo atacó, y Oseas fue hecho su siervo, y se le obligó a pagar tributo. 4 Pero Oseas envió embajadores al rey So de Egipto, y dejó de pagar tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año; y cuando el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba contra él, mandó aprehenderlo y le mantuvo cautivo en la cárcel. 5 Luego, el rey de Asiria invadió todo el país y durante tres años mantuvo sitiada a Samaria. 6 A los nueve años del reinado de Oseas el rey de Asiria capturó Samaria y a los israelitas se los llevó cautivos a Asiria, y los dejó en Jalaj y en Jabor, junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.


7 Y es que los hijos de Israel pecaron contra el Señor su Dios, que los libró del poder del rey de Egipto, y rindieron culto a dioses ajenos; 8 imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había expulsado de la presencia de los israelitas, y siguieron las malas prácticas de los reyes de Israel. 9 Los israelitas practicaron en secreto cosas que el Señor su Dios no aprobaba; construyeron altares en los montes de todas sus ciudades, y hasta en las torres de las atalayas y en las ciudades fortificadas; 10 erigieron estatuas e imágenes de Asera en toda alta colina y bajo todo árbol frondoso, 11 y en todos los altares de los montes quemaron incienso, como lo hacían las naciones que el Señor había expulsado de su presencia, y provocaron la ira del Señor con las maldades que cometían. 12 Rindieron culto a los ídolos, de los cuales el Señor les había advertido: «Ustedes no deben hacer tales cosas.»


13 El Señor amonestó a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes. Les dijo:


«Apártense de sus malos caminos. Obedezcan mis mandamientos y mis ordenanzas, y sigan todas las leyes que yo prescribí a sus antepasados, y que les he dado a conocer por medio de mis siervos los profetas.»


14 Pero ellos, lejos de obedecer, se encapricharon como antes se encapricharon sus antepasados, los cuales no creyeron en el Señor su Dios. 15 Desecharon los estatutos del Señor y el pacto que había hecho con sus antepasados, así como los testimonios que él les había prescrito, y siguieron a los dioses falsos, con lo que ellos mismos perdieron valor, y siguieron a las naciones a su alrededor, a pesar de que el Señor les había mandado que no las imitaran. 16 Abandonaron todos los mandamientos del Señor su Dios, se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos y rindieron culto a Baal. 17 Incluso llegaron a ofrecer como ofrenda quemada a sus hijos y a sus hijas, y se entregaron a practicar la adivinación y los agüeros. Se entregaron a hacer lo malo a los ojos del Señor, y de esa manera provocaron su ira. 18 Por eso el Señor se enojó en gran manera contra Israel, y los alejó de su presencia, y sólo quedó la tribu de Judá.


19 Pero ni siquiera Judá cumplió los mandamientos del Señor su Dios, sino que siguieron los estatutos que Israel mismo se prescribió. 20 Por eso el Señor desechó a toda la descendencia de Israel, y los afligió y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.


21 Cuando el Señor apartó a los israelitas de la dinastía de David, ellos proclamaron como su rey a Jeroboán hijo de Nabat, y Jeroboán apartó a Israel de la obediencia al Señor y los hizo cometer grandes pecados. 22 Los israelitas cometieron todos los pecados que cometió Jeroboán, sin apartarse de ellos, 23 hasta que el Señor apartó de su presencia a Israel, tal y como él lo había anunciado por medio de todos los profetas, sus siervos. Fue así como Israel fue llevado cautivo a Asiria, hasta el día de hoy.

Asiria puebla de nuevo a Samaria


24 Entonces el rey de Asiria trajo a las ciudades de Samaria gente de Babilonia, de Cutá, de Avá, de Jamat y de Sefarvayin, para que las habitaran en lugar de los israelitas. Y así, estos extranjeros tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus ciudades.


25 Al principio, cuando comenzaron a habitar esas ciudades, como ellos no servían al Señor, el Señor envió contra ellos leones para que los mataran. 26 Entonces ellos le dijeron al rey de Asiria:


«Las gentes que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no reconocen la ley del Dios de aquella tierra, y como no la reconocen, su Dios ha lanzado leones en medio de ellos, y los leones los matan.»


27 Entonces el rey de Asiria ordenó:


«Lleven de vuelta a alguno de los sacerdotes que trajeron de allá, y déjenlo vivir allí, para que les enseñe la ley del Dios del país.»


28 Y uno de los sacerdotes que había sido llevado cautivo de Samaria, vino y habitó en Betel, y les enseñó cómo debían servir al Señor.


29 Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los santuarios que los de Samaria habían levantado en los montes, cada nación en la ciudad donde habitaba. 30 Los de Babilonia hicieron imágenes de Sucot Benot, los de Cutá hicieron imágenes de Nergal, y los de Jamat hicieron imágenes de Asima. 31 Los aveos hicieron imágenes de Nibejaz y de Tartac, y los de Sefarvayin adoraban a Adramelec y a Anamelec, dioses de Sefarvayin, ofreciendo a sus hijos como sacrificios por fuego.


32 Pero esta gente también rendía culto al Señor, así que del bajo pueblo designaron sacerdotes para que ministraran en los altares de los montes, y éstos ofrecían los sacrificios de esa gente en esos santuarios. 33 Rendían culto al Señor, pero también honraban a sus dioses, como acostumbraban hacerlo las naciones de donde habían sido tomados.


34 Hasta el día de hoy, esta gente hace lo que siempre hizo: ni temen al Señor, ni cumplen sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen lo que la ley y los mandamientos del Señor mandan hacer a los hijos de Jacob, cuyo nombre fue cambiado por el de Israel. 35 Con los israelitas el Señor hizo un pacto, y claramente les ordenó:


«Ustedes no temerán a otros dioses, ni los adorarán, ni les servirán, ni les ofrecerán sacrificios. 36 Sólo me temerán a mí, el Señor, que con gran poder y con brazo extendido los saqué de Egipto. Sólo a mí me temerán y adorarán, y ofrecerán sacrificios. 37 Siempre tendrán cuidado de poner por obra los estatutos, derechos, leyes y mandamientos que yo les di por escrito. No temerán a dioses ajenos. 38 No olvidarán el pacto que yo hice con ustedes, ni temerán a dioses ajenos; 39 me temerán a mí, el Señor su Dios, y yo los libraré del poder de todos sus enemigos.»


40 Pero ellos no escucharon, sino que siguieron practicando sus costumbres antiguas.


41 Esos pueblos temieron al Señor y, al mismo tiempo, sirvieron a sus ídolos. También sus hijos y sus nietos siguieron las prácticas de sus antepasados, y así lo hacen hasta el día de hoy.

Reinado de Ezequías


18 Oseas hijo de Elá tenía tres años de reinar sobre Israel cuando Ezequías hijo de Ajaz, comenzó a reinar sobre Judá. 2 Tenía entonces veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén. Su madre se llamaba Abí, y era hija de Zacarías. 3 Ezequías hizo lo recto a los ojos del Señor, como antes lo había hecho David su padre. 4 Quitó los altares de los montes y despedazó las imágenes, cortó los símbolos de Asera y destruyó la serpiente de bronce que había hecho Moisés, a la que hasta entonces los israelitas le quemaban incienso, y la llamó Nejustán.[a] 5 Ezequías puso su esperanza en el Señor, Dios de Israel, y ni antes ni después de él hubo otro rey como él entre todos los reyes de Judá, 6 pues siguió al Señor y no se apartó de él; al contrario, obedeció los mandamientos que el Señor le prescribió a Moisés. 7 El Señor estaba con Ezequías. Adondequiera que él iba, tenía éxito. Se rebeló contra el rey de Asiria, y no se puso a su servicio. 8 Además, combatió a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, y desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fortificada.

Caída de Samaria


9 En el séptimo año del reinado de Oseas hijo de Elá sobre Israel, que era el cuarto año del reinado del rey Ezequías de Judá, el rey Salmanasar de Asiria atacó la ciudad de Samaria y la sitió. 10 Tres años después logró conquistarla. En el año sexto del reinado de Ezequías, que era el noveno año del reinado de Oseas sobre Israel, Samaria fue conquistada. 11 El rey de Asiria hizo prisioneros a los israelitas, y los llevó cautivos a Asiria. Los puso en las ciudades de Jalaj y Jabor, junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos. 12 Y es que los israelitas no obedecieron a la voz del Señor, su Dios, sino que faltaron a su pacto y a todo lo que había mandado Moisés, el siervo del Señor. No las obedecieron ni las pusieron por obra.

Footnotes


2 Reyes 18:4 Es decir, Objeto de bronce.



Hechos 20

Reina Valera Contemporánea

Viaje de Pablo a Macedonia y a Grecia


20 Una vez que se calmó el alboroto, Pablo llamó a los discípulos y, luego de animarlos y abrazarlos, se despidió de ellos y se fue a Macedonia. 2 Después de recorrer aquellas regiones y de animar a los hermanos con largos discursos, se dirigió a Grecia, 3 donde estuvo tres meses. Pero como los judíos le tendieron una emboscada cuando él estaba por embarcarse rumbo a Siria, decidió regresar por Macedonia. 4 Lo acompañaron Sópater de Berea, Aristarco y Segundo, de Tesalónica; Gayo, de Derbe; Timoteo, y Tíquico y Trófimo, de Asia. 5 Pero ellos se adelantaron y nos esperaron en Troas. 6 Nosotros salimos de Filipos en barco, después de la fiesta de los panes sin levadura, y cinco días después nos reunimos con ellos en Troas. Allí nos quedamos siete días.

Visita de despedida de Pablo en Troas


7 El primer día de la semana los discípulos se reunieron para partir el pan, y Pablo estuvo enseñándoles. Pero como tenía que salir al día siguiente, alargó su discurso hasta la medianoche. 8 En el aposento alto donde se habían reunido había muchas lámparas. 9 Un joven que se llamaba Eutico estaba sentado en la ventana del tercer piso. Como Pablo se extendió demasiado en su predicación, a Eutico lo venció el sueño y se cayó, así que cuando lo levantaron estaba muerto. 10 Entonces Pablo bajó y se echó sobre él, lo abrazó y dijo: «No se alarmen. Está vivo.» 11 Después volvió a subir, y partió el pan y comió; luego siguió hablando hasta que amaneció, y entonces se fue. 12 Para consuelo de todos, al joven se lo llevaron vivo.

Viaje de Troas a Mileto


13 Nosotros nos embarcamos antes, y navegamos hasta Asón, donde teníamos que recoger a Pablo, pues él había decidido ir allá por tierra. 14 Cuando se reunió con nosotros en Asón, subió a bordo y nos fuimos a Mitilene. 15 Partimos de allí, y al día siguiente estábamos frente a Quío. Al otro día tocamos puerto en Samos, y un día después llegamos a Mileto. 16 Pablo se apresuraba porque, de ser posible, quería estar en Jerusalén el día de Pentecostés, así que había decidido pasar de largo a Éfeso y no detenerse en Asia.

Discurso de despedida de Pablo en Mileto


17 Desde Mileto Pablo envió un mensaje a los ancianos de la iglesia de Éfeso, para que se reunieran con él. 18 Cuando los ancianos llegaron, les dijo:


«Ustedes saben cómo me he comportado todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia. 19 Saben que he servido al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas, y que he sido puesto a prueba por las intrigas de los judíos. 20 También saben que no me he negado a serles útil, y que en público y en las casas he anunciado y enseñado 21 a los judíos y a los no judíos que deben volverse a Dios, y tener fe en nuestro Señor Jesucristo. 22 Ahora voy a Jerusalén, llevado por el Espíritu, pero no sé lo que allá me espera, 23 a no ser lo que el Espíritu Santo me ha confirmado en todas las ciudades, de que me esperan cárceles y tribulaciones. 24 Pero eso a mí no me preocupa, pues no considero mi vida de mucho valor, con tal de que pueda terminar con gozo mi carrera y el ministerio que el Señor Jesús me encomendó, de hablar del evangelio y de la gracia de Dios. 25 Yo sé que no me volverá a ver ninguno de ustedes, entre quienes he estado proclamando el reino de Dios; 26 por lo tanto, puedo asegurarles que estoy limpio de la sangre de todos, 27 pues no me he negado a anunciarles el plan de Dios. 28 Yo les ruego que piensen en ustedes mismos, y que velen por el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos, para que cuiden de la iglesia del Señor, que el ganó por su propia sangre. 29 Yo sé bien que después de mi partida vendrán lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30 Aun entre ustedes mismos, algunos se levantarán y con sus mentiras arrastrarán tras de sí a los discípulos. 31 Por lo tanto, manténganse atentos y recuerden que noche y día, durante tres años, con lágrimas en los ojos siempre he aconsejado a cada uno de ustedes. 32 Ahora los encomiendo a Dios y a su palabra de bondad, la cual puede edificarlos y darles la herencia prometida con todos los que han sido santificados. 33 Nunca he codiciado la plata ni el oro ni el vestido de nadie. 34 Bien saben ustedes que mis manos me han servido para ganar lo que nos faltaba a mí y a los que están conmigo. 35 Siempre les enseñé, y ustedes lo aprendieron, que a los necesitados se les ayuda trabajando como he trabajado yo, y recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Hay más bendición en dar que en recibir.”»


36 Dicho esto, Pablo se puso de rodillas y oró con ellos. 37 Todos comenzaron a llorar y, echándose al cuello de Pablo, lo besaron, 38 pues les dolió mucho el que dijera que no lo volverían a ver. Después de eso, lo acompañaron hasta el barco.



Salmos 148

Reina Valera Contemporánea

Exhortación a la alabanza universal

Aleluya.


148 ¡Alabado sea el Señor desde los cielos!

¡Alabado sea el Señor en las alturas!

2

¡Que alaben al Señor todos sus ángeles!

¡Que alaben al Señor todos sus ejércitos!


3

¡Que alaben al Señor el sol y la luna!

Que alaben al Señor las estrellas refulgentes!

4

¡Que alaben al Señor los cielos de los cielos,

y las aguas que están sobre los cielos!


5

¡Alabado sea el nombre del Señor!

El Señor dio una orden, y todo fue creado.

6

Todo quedó para siempre en su lugar;

el Señor dio una orden que no se debe alterar.


7

Que alaben al Señor, desde la tierra,

los monstruos marinos y el mar profundo;

8

el fuego y el granizo, la nieve y el rocío,

y el viento tempestuoso que ejecuta su palabra;

9

los montes y las colinas,

los árboles frutales y los cedros,

10

los animales salvajes y los domésticos,

los reptiles y los pájaros,

11

los reyes de la tierra y todos los pueblos,

todos los jefes y gobernantes de la tierra,

12

los jóvenes y las doncellas,

los ancianos y los niños.


13

¡Alabado sea el nombre del Señor!

¡Sólo su nombre merece ser exaltado!

¡Su gloria domina los cielos y la tierra!


14

¡Que alaben al Señor todos sus fieles!

¡Que lo alabe Israel, su pueblo cercano!

¡El Señor ha dado poder a su pueblo!


¡Aleluya!



Proverbios 18:6-7

Reina Valera Contemporánea


6

Las palabras del necio provocan contiendas;

sus labios convocan a los golpes.

7

El necio provoca su propio mal;

con sus propios labios se tiende una trampa.

Reina Valera Contemporánea (RVC)


Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas

Saturday, June 28, 2025

DAB Español, Domingo 29 de Junio

Día 181, DAB Español, Domingo 29 de Junio


2 Reyes 15:1-16:20; Hechos 19:13-41; Salmos 147; Proverbios 18:4-5 (Reina Valera Contemporánea (RVC))











2 Reyes 15-16

Reina Valera Contemporánea

Reinado de Azarías


15 Jeroboán tenía veintisiete años de reinar sobre Israel cuando Azarías hijo de Amasías comenzó a reinar sobre Judá. 2 Azarías tenía entonces dieciséis años, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jecolías, y era de Jerusalén. 3 Azarías hizo lo recto a los ojos del Señor, tal y como lo había hecho Amasías, su padre. 4 Sin embargo, no se quitaron los altares en los montes, sino que el pueblo seguía ofreciendo sacrificios y quemando incienso en esos altares. 5 Pero el Señor hirió al rey con lepra, y estuvo leproso hasta el día de su muerte. Vivía en una casa aparte, y su hijo Yotán estaba a cargo del palacio y de gobernar al pueblo.


6 Los demás hechos de Azarías, y todas sus obras, se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Judá. 7 Cuando Azarías fue a reunirse con sus antepasados, lo sepultaron en la ciudad de David, y en su lugar reinó su hijo Yotán.

Reinado de Zacarías


8 Azarías tenía treinta y ocho años de reinar sobre Judá cuando Zacarías hijo de Jeroboán comenzó a reinar sobre Israel, y reinó seis meses. 9 Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, tal y como lo habían hecho sus antepasados, pues no se apartó de los pecados con que Jeroboán hijo de Nabat hizo pecar a Israel. 10 Salún hijo de Jabés conspiró contra él, y en presencia de su pueblo le quitó la vida y reinó en su lugar.


11 Los demás hechos de Zacarías se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 12 Con su muerte se cumplió lo que el Señor le había anunciado a Jehú, cuando le dijo: «Tus hijos ocuparán el trono de Israel hasta la cuarta generación.» Y así fue.

Reinado de Salún


13 Uzías tenía treinta y nueve años de reinar sobre Judá cuando Salún hijo de Jabés comenzó a reinar en Samaria, pero reinó sólo un mes 14 porque Menajén hijo de Gadi salió de Tirsa para atacar a Samaria. En el ataque, Menajén hirió de muerte a Salún, y entonces reinó en su lugar.


15 Los demás hechos de Salún, y la conspiración que tramó, se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 16 Menajén saqueó la ciudad de Tifesaj, y mató a todos los que estaban allí y en los alrededores, comenzando por la ciudad de Tirsa. Como no le habían abierto las puertas, saqueó la ciudad y abrió en canal a todas las mujeres que estaban embarazadas.

Reinado de Menajén


17 Azarías tenía treinta y nueve años de reinar sobre Judá cuando Menajén hijo de Gadi comenzó a reinar sobre Israel, y reinó diez años en Samaria. 18 Pero hizo lo malo a los ojos del Señor. Durante todo su reinado no se apartó de los pecados con que Jeroboán hijo de Nabat hizo pecar a Israel. 19 El rey Pul de Asiria llegó y atacó el país, y Menajén le entregó treinta y tres mil kilos de plata para que le ayudara a confirmarse en el trono. 20 Este dinero lo impuso Menajén como tributo sobre Israel. Todos los poderosos y opulentos tuvieron que dar cincuenta monedas de plata cada uno, para entregárselas al rey de Asiria; así el rey de Asiria no puso un pie en el país, sino que se retiró.


21 Los demás hechos de Menajén, y todas sus obras, se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 22 Cuando Menajén fue a reunirse con sus antepasados, en su lugar reinó su hijo Pecajías.

Reinado de Pecajías


23 Azarías tenía cincuenta años de reinar sobre Judá cuando Pecajías hijo de Menajén comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años en Samaria. 24 Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, pues no se apartó de los pecados con que Jeroboán hijo de Nabat hizo pecar a Israel. 25 Pecaj hijo de Remalías, que era uno de sus capitanes, conspiró contra él y, apoyado por Argob y Arie, más cincuenta galaaditas, le quitó la vida en el palacio real de Samaria, y reinó en su lugar.


26 Los demás hechos de Pecajías, y todas sus obras, se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

Reinado de Pecaj


27 Azarías tenía cincuenta y dos años de reinar sobre Judá cuando Pecaj hijo de Remalías comenzó a reinar sobre Israel, y reinó veinte años en Samaria. 28 Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, pues no se apartó de los pecados con que Jeroboán hijo de Nabat hizo pecar a Israel.


29 En los días del rey Pecaj de Israel, el rey Tiglat Piléser de Asiria llegó y tomó las ciudades de Iyón, Abel Betmacá, Yanoja, Cedes, Jazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftalí, y a sus habitantes los llevó cautivos a Asiria. 30 Yotán hijo de Uzías tenía veinte años de reinar cuando Oseas hijo de Elá conspiró contra Pecaj hijo de Remalías, y le quitó la vida y reinó en su lugar.


31 Los demás hechos de Pecaj, y todas sus obras, se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

Reinado de Yotán


32 Yotán hijo de Uzías comenzó a reinar sobre Judá cuando Pecaj hijo de Remalías tenía dos años de reinar sobre Israel,. 33 Cuando Yotán comenzó a reinar, tenía veinticinco años, y reinó dieciséis años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jerusa, y era hija de Sadoc. 34 Y Yotán hizo lo recto a los ojos del Señor, pues se condujo tal y como lo había hecho Uzías, su padre, 35 y además construyó la puerta más alta del templo del Señor. Sin embargo, no fueron quitados los altares de los montes, sino que el pueblo siguió ofreciendo sacrificios y quemando incienso en ellos.


36 Los demás hechos de Yotán, y todas sus obras, se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Judá. 37 Por esos días, el Señor comenzó a enviar contra Judá al rey Resín de Siria, y a Pecaj hijo de Remalías. 38 Y cuando Yotán fue a reunirse con sus antepasados, fue sepultado con ellos en la ciudad de su antepasado David, y en su lugar reinó su hijo Ajaz.

Reinado de Ajaz


16 Pecaj hijo de Remalías tenía diecisiete años de reinar sobre Israel cuando Ajaz hijo de Yotán comenzó a reinar sobre Judá. 2 Cuando comenzó a reinar, Ajaz tenía veinte años, y reinó dieciséis años en Jerusalén. Pero a diferencia de su antepasado David, no hizo lo recto a los ojos del Señor su Dios, 3 sino que siguió el mal ejemplo de los reyes de Israel, llegando incluso a sacrificar en el fuego a su hijo, según las repugnantes prácticas de las naciones que el Señor echó de la presencia de los hijos de Israel. 4 También ofreció sacrificios y quemó incienso en los altares de los montes, y en las colinas, y bajo la sombra de todo árbol frondoso.


5 Entonces el rey Resín de Siria y el rey de Israel, Pecaj hijo de Remalías, le declararon la guerra a Ajaz y sitiaron la ciudad de Jerusalén, pero no pudieron conquistarla. 6 Fue entonces cuando el rey de Edom recobró Elat para Edom, y expulsó de allí a los hombres de Judá. Entonces los edomitas vinieron a Elat, y hasta el día de hoy viven allí.


7 Ajaz envió embajadores al rey Tiglat Piléser de Asiria, con este mensaje:


«Yo soy tu siervo. Soy también tu hijo. Ven a defenderme del rey de Siria y del rey de Israel, que se han levantado en armas contra mí.»


8 Además, Ajaz tomó la plata y el oro que había en el templo del Señor y en los tesoros del palacio real, y se lo envió al rey de Asiria como un presente. 9 El rey de Asiria respondió a su llamado, pues vino y atacó Damasco, y la tomó y se llevó cautivos a los habitantes de Quir. A Resín le quitó la vida.


10 Después el rey Ajaz fue a Damasco para encontrarse con el rey Tiglat Piléser de Asiria. Allí el rey Ajaz se fijó en el altar que estaba en Damasco, y le envió al sacerdote Urías el diseño y la descripción exacta de ese altar. 11 Y mientras el rey Ajaz volvía de Damasco, el sacerdote Urías construyó el altar, tal y como el rey Ajaz lo había descrito desde Damasco. 12 Cuando el rey volvió de Damasco y vio el altar, se acercó a éste y ofreció sacrificios allí. 13 Presentó su holocausto y su ofrenda, y derramó sus libaciones, y esparció sobre el altar la sangre de sus sacrificios de paz; 14 luego, mandó quitar el altar de bronce que estaba en la parte delantera del templo del Señor, entre el altar y el templo, y lo puso al norte del nuevo altar. 15 Entonces el rey Ajaz ordenó al sacerdote Urías:


«En el altar grande quemarás el holocausto de la mañana y la ofrenda de la tarde, más el holocausto y la ofrenda del rey, lo mismo que el holocausto y la ofrenda y libaciones de todo el pueblo; sobre él esparcirás toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de bronce será mío, para que yo consulte a Dios en él.»


16 Y el sacerdote Urías hizo todo tal y como el rey Ajaz se lo mandó.


17 El rey Ajaz desmontó los tableros de las bases, y les quitó las fuentes; quitó también el mar que estaba sobre los bueyes de bronce, y lo puso sobre una base de piedra. 18 Por causa del rey de Asiria quitó también del templo del Señor el pórtico para los días de reposo, que se había construido en el templo, lo mismo que el pasadizo exterior del rey.


19 Los demás hechos y obras de Ajaz, se hallan registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Judá. 20 Cuando el rey Ajaz fue a reunirse con sus antepasados, fue sepultado con ellos en la ciudad de David, y en su lugar reinó su hijo Ezequías.



Hechos 19:13-41

Reina Valera Contemporánea


13 Andaban por ahí algunos judíos exorcistas, que intentaban invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malignos. Les decían: «En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordenamos salir.» 14 Los que hacían esto eran los siete hijos de un judío llamado Esceva, que era jefe de los sacerdotes; 15 pero el espíritu maligno les respondió: «Yo sé quién es Jesús, y sé también quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?» 16 Dicho esto, el hombre que tenía el espíritu malo se arrojó sobre ellos; y los derribó con tanta fuerza que los hizo huir desnudos y heridos. 17 Esto lo supieron todos los habitantes de Éfeso, tanto judíos como griegos, y les entró mucho temor, pero magnificaban el nombre del Señor Jesús. 18 Muchos de los que habían creído venían y confesaban sus malas prácticas. 19 De igual manera, muchos de los que practicaban la magia llevaron sus libros y los quemaron delante de todos. ¡Y el precio de esos libros era de cincuenta mil piezas de plata! 20 Y fue así como la palabra del Señor fue extendiéndose y difundiéndose con mucha fuerza.


21 Cuando Pablo vio esto, le pareció que luego de visitar Macedonia y Acaya debía ir a Jerusalén. Decía: «Después de estar allí, tengo que ir a Roma y ver qué pasa allá.» 22 Envió entonces a Macedonia a Timoteo y Erasto, que eran dos de sus ayudantes, pero él se quedó por algún tiempo en Asia.

El alboroto en Éfeso


23 Por esos días hubo un gran disturbio por causa de las enseñanzas del Camino. 24 Resulta que un platero llamado Demetrio hacía réplicas en plata del templo de la diosa Diana, con lo cual ganaban mucho dinero los artífices. 25 Demetrio reunió a los obreros y les dijo: «Amigos míos, ustedes saben que este oficio es para nosotros una buena fuente de ingresos. 26 Pero como han visto y sabido, Pablo ha persuadido a mucha gente de que no son dioses los que hacemos con nuestras manos. De esto ha convencido a mucha gente, no sólo en Éfeso sino en casi toda Asia. 27 Esto no sólo desacredita y pone en peligro nuestro negocio, sino también al templo de la gran diosa Diana, que es venerada en toda la provincia de Asia y en el mundo entero. ¡Esto la despoja de su divinidad y majestad!»


28 Cuando los artesanos oyeron esto, se llenaron de ira y gritaron: «¡Grande es Diana de los efesios!» 29 La ciudad entera se llenó de confusión, así que todos se fueron al teatro y se llevaron a rastras a Gayo y Aristarco, los compañeros macedonios de Pablo. 30 Pablo intentó enfrentarse al pueblo, pero los discípulos no lo dejaron. 31 También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron un mensaje, en el que le rogaban que no se presentara en el teatro. 32 Era tal la confusión entre la concurrencia que unos gritaban una cosa, y otros, otra; aunque la mayoría no sabía para qué se habían reunido. 33 De entre la multitud, los judíos sacaron a empujones a un tal Alejandro, que a señas pidió silencio, pues quería presentar su defensa ante el pueblo; 34 pero cuando supieron que era judío, todos a una voz gritaron durante casi dos horas: «¡Grande es Diana de los efesios!» 35 Una vez que la multitud se apaciguó, el escribano dijo: «Varones efesios, ¿quién no sabe que la ciudad de Éfeso es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen que cayó del cielo? 36 Esto nadie lo puede contradecir. Lo que ustedes deben hacer es calmarse y no actuar con precipitación. 37 Han traído ustedes a estos hombres, que no han profanado ni ofendido a nuestra diosa. 38 Si Demetrio y sus artífices tienen motivo de queja contra alguno, tenemos tribunales, y también procónsules. Ante ellos pueden presentar su acusación. 39 Y si tienen alguna otra demanda, eso puede resolverse en una asamblea legalmente constituida. 40 Por sucesos como el de hoy, corremos el riesgo de que se nos acuse de sedición, ya que nada justifica una reunión como ésta.» 41 Dicho esto, el escribano disolvió la asamblea.



Salmos 147

Reina Valera Contemporánea

Alabanza por el retorno del cautiverio


147 ¡Aleluya!


¡Cuán bueno es cantar salmos a nuestro Dios!

¡Cuán grato y hermoso es alabarlo!


2

El Señor reconstruye a Jerusalén,

y hace volver a los israelitas desterrados.

3

El Señor reanima a los descorazonados,

y sana sus heridas.

4

El Señor creó todas la estrellas del cielo,

y a cada una le puso nombre.

5

Nuestro Señor es grande y poderoso,

y su sabiduría no tiene límite.

6

El Señor exalta a los humildes,

y humilla hasta el polvo a los malvados.


7

¡Cantemos alabanzas al Señor!

¡Cantemos salmos a nuestro Dios al son del arpa!

8

El Señor cubre de nubes los cielos,

y hace que llueva sobre la tierra;

El Señor hace crecer la hierba de los montes;

9

da de comer a los ganados,

y también a los polluelos de los cuervos, cuando piden.

10

El Señor no se deleita en los caballos briosos,

ni se complace en la agilidad de los jinetes;

11

El Señor se complace en los que le honran,

y en los que confían en su misericordia.


12

Jerusalén, ¡alaba al Señor!

Sión, ¡alaba a tu Dios!

13

El Señor refuerza los cerrojos de tus puertas,

y bendice a los que habitan dentro de tus muros.

14

El Señor mantiene en paz tus fronteras,

y te sacia con lo mejor del trigo.

15

El Señor envía su palabra a la tierra,

y sus órdenes se cumplen de inmediato.

16

Cae la nieve como copos de lana,

y la escarcha se esparce como ceniza.

17

Deja caer las piedrecillas de granizo;

y a causa del frío todo se congela.

18

Pero da otra orden, y el hielo se derrite;

sopla el viento, y las aguas vuelven a correr.


19

El Señor comunicó a Jacob, que es Israel,

sus estatutos y sus sentencias.

20

No hizo lo mismo con ninguna otra nación;

nadie más conoció sus mandamientos.


¡Aleluya!



Proverbios 18:4-5

Reina Valera Contemporánea


4

Los dichos del hombre son aguas profundas,

pero la sabiduría es una fuente inagotable.

5

No está bien favorecer al impío

y no hacerle justicia al hombre honrado.

Reina Valera Contemporánea (RVC)


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