Sunday, April 28, 2019

DAB Español, Lunes 29 de Abril

Día 119, DAB Español, Lunes 29 de Abril

Jueces 9:22-10:18; Lucas 24:13-53; Salmos 100; Proverbios 14:11-12 (Nueva Traducción Viviente (NTV))






Jueces 9:22-10:18 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Siquem se rebela contra Abimelec
22 Tres años después de que Abimelec comenzó a gobernar a Israel, 23 Dios envió un espíritu que generó conflictos entre Abimelec y los ciudadanos prominentes de Siquem, quienes finalmente se rebelaron. 24 Dios estaba castigando a Abimelec por haber asesinado a los setenta hijos de Gedeón, y a los ciudadanos de Siquem por apoyarlo en esa traición de asesinar a sus hermanos. 25 Los ciudadanos de Siquem le tendieron una emboscada a Abimelec en las cumbres de las colinas y robaban a todo el que pasara por allí. Pero alguien alertó a Abimelec acerca de la conspiración.

26 Un día Gaal, hijo de Ebed, se mudó a Siquem con sus hermanos y se ganó la confianza de los ciudadanos prominentes de Siquem. 27 Durante el festival anual de la cosecha en Siquem, celebrado en el templo del dios local, hubo vino en abundancia, y todos comenzaron a maldecir a Abimelec. 28 «¿Quién es ese Abimelec? —gritó Gaal—. No es un hijo legítimo de Siquem.[a] Entonces, ¿por qué debemos ser sus siervos? Él no es más que un hijo de Gedeón, y ese Zebul solo es su ayudante. Sirvan a los verdaderos hijos de Hamor, el fundador de Siquem. ¿Por qué tenemos que servir a Abimelec? 29 Si yo fuera el encargado aquí, me desharía de Abimelec. Le diría:[b] “¡Búscate unos soldados y sal a pelear!”».

30 Pero cuando Zebul, el jefe de la ciudad, oyó lo que Gaal decía, se puso furioso. 31 Le envió mensajeros a Abimelec, quien estaba en Aruma,[c] para decirle: «Gaal, hijo de Ebed, y sus hermanos se han mudado a Siquem, y ahora están incitando a la ciudad a rebelarse contra ti. 32 Ven con un ejército esta noche y escóndete en los campos. 33 Por la mañana, a la salida del sol, ataca la ciudad. Cuando Gaal y los que lo acompañan salgan contra ti, podrás hacer con ellos lo que quieras».

34 Entonces Abimelec y todos sus hombres fueron de noche, se dividieron en cuatro grupos y se posicionaron alrededor de Siquem. 35 Gaal estaba parado junto a las puertas de la ciudad cuando Abimelec y su ejército salieron de su escondite. 36 Al verlos, Gaal le dijo a Zebul:

—¡Mira, hay gente bajando de las cumbres!

—Parecen hombres pero son nada más sombras reflejadas en las colinas —contestó Zebul.

37 Pero Gaal insistió:

—¡No! Hay gente bajando de las colinas.[d] Y otro grupo viene por el camino que pasa por el Roble de los Adivinos.[e]

38 Entonces Zebul se volvió contra él y preguntó:

—¿Y qué pasó con esa boca grande tuya que presume tanto? Acaso no fuiste tú el que dijo: “¿Quién es ese Abimelec y por qué debemos ser sus siervos?”. ¡Te burlaste de esos hombres, y ahora están en las afueras de la ciudad! ¡Sal a pelear contra ellos!

39 Entonces Gaal marchó al frente de los ciudadanos prominentes de Siquem a la batalla contra Abimelec. 40 Pero Abimelec lo persiguió, y muchos de los hombres de Siquem cayeron heridos por el camino cuando se retiraban hacia la entrada de la ciudad. 41 Entonces Abimelec regresó a Aruma, y Zebul expulsó de Siquem a Gaal y a sus hermanos.

42 Al día siguiente, la gente de Siquem salió a los campos para pelear. Cuando Abimelec se enteró, 43 dividió a sus hombres en tres grupos y tendió una emboscada en los campos. Cuando vio que algunos hombres salían de la ciudad, él y su grupo saltaron de su escondite y los atacaron. 44 Abimelec y sus hombres tomaron por asalto la puerta de la ciudad para impedir que los de Siquem volvieran a entrar, mientras los otros dos grupos de Abimelec mataban a la gente en los campos. 45 La batalla duró todo el día, hasta que finalmente Abimelec tomó la ciudad. Entonces mató a los habitantes, redujo la ciudad a escombros y esparció sal por todo el suelo.

46 Cuando los ciudadanos prominentes que vivían en la torre de Siquem se enteraron de lo sucedido, corrieron a esconderse en el templo de Baal-berit.[f] 47 Alguien le informó a Abimelec que los ciudadanos se habían juntado en el templo, 48 entonces él llevó a sus tropas al monte Salmón. Tomó un hacha, cortó ramas de un árbol y se las puso al hombro. «¡Rápido, hagan lo mismo que hice yo!», dijo a sus hombres. 49 Entonces, siguiendo el ejemplo de Abimelec, cada uno de ellos cortó ramas. Amontonaron las ramas contra las paredes del templo y les prendieron fuego. Así murieron todos los que vivían en la torre de Siquem, unas mil personas, tanto hombres como mujeres.

50 Luego Abimelec atacó la ciudad de Tebes y la tomó. 51 Pero había una torre fuerte dentro de la ciudad, y todos los habitantes, hombres y mujeres, corrieron a refugiarse allí. Se atrincheraron en su interior y subieron al techo de la torre. 52 Entonces Abimelec los siguió para atacar la torre; pero cuando se preparaba para prenderle fuego a la entrada, 53 desde el techo, una mujer tiró una piedra de molino, que cayó sobre la cabeza de Abimelec, y le partió el cráneo.

54 Enseguida él le dijo a su joven escudero: «¡Saca tu espada y mátame! ¡Que no se diga que una mujer mató a Abimelec!». Así que el joven lo atravesó con su espada, y él murió. 55 Cuando los hombres de Abimelec lo vieron muerto, se desbandaron y regresaron a sus casas.

56 De esa forma, Dios castigó a Abimelec por el mal que había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos. 57 Dios también castigó a los hombres de Siquem por toda su maldad. Así se cumplió la maldición de Jotam, hijo de Gedeón.

Tola, juez de Israel
10 Después de la muerte de Abimelec, la siguiente persona que rescató a Israel fue Tola, hijo de Púa, hijo de Dodo. Era de la tribu de Isacar pero vivía en la ciudad de Samir, en la zona montañosa de Efraín. 2 Fue juez de Israel durante veintitrés años. Cuando murió, lo enterraron en Samir.

Jair, juez de Israel
3 Después de la muerte de Tola, Jair, de Galaad, fue juez de Israel durante veintidós años. 4 Sus treinta hijos cabalgaban sobre treinta burros y eran dueños de treinta ciudades en la tierra de Galaad, que aún se llaman las Ciudades de Jair.[g] 5 Cuando murió Jair, lo enterraron en Camón.

Los amonitas oprimen a Israel
6 Una vez más, los israelitas hicieron lo malo a los ojos del Señor. Sirvieron a las imágenes de Baal y de Astoret, y a los dioses de Aram, de Sidón, de Moab, de Amón y de Filistea. Abandonaron al Señor y dejaron de servirle por completo. 7 Entonces el Señor ardió de enojo contra los israelitas y los entregó en manos de los filisteos y los amonitas, 8 quienes comenzaron a oprimirlos ese mismo año. Durante dieciocho años oprimieron a los israelitas que vivían al oriente del río Jordán, en la tierra de los amorreos (es decir, Galaad). 9 Los amonitas también cruzaron al lado occidental del Jordán y atacaron a Judá, a Benjamín y a Efraín.

Los israelitas estaban muy angustiados. 10 Finalmente clamaron al Señor por ayuda y dijeron:

—Hemos pecado contra ti, porque te hemos abandonado como nuestro Dios para servir a las imágenes de Baal.

11 El Señor respondió:

—¿Acaso no los rescaté yo de los egipcios, los amorreos, los amonitas, los filisteos, 12 los sidonios, los amalecitas y los maonitas? Cuando ellos los oprimían, ustedes clamaban a mí por ayuda, y yo los rescataba. 13 Sin embargo, ustedes me abandonaron y sirvieron a otros dioses. Así que ya no los rescataré más. 14 ¡Vayan a clamar a los dioses que han escogido! ¡Que los rescaten ellos de este momento de angustia!

15 Pero los israelitas rogaron al Señor diciendo:

—Hemos pecado. Castíganos como bien te parezca, pero rescátanos hoy de nuestros enemigos.

16 Entonces los israelitas dejaron los dioses ajenos para servir al Señor, y él se entristeció a causa del sufrimiento que experimentaban.

17 En esa ocasión, los ejércitos de Amón se habían juntado para la guerra y acampaban en Galaad, y el pueblo de Israel se congregó y acampó en Mizpa. 18 Los líderes de Galaad se dijeron unos a otros: «El primero que ataque a los amonitas será proclamado gobernante de todo el pueblo de Galaad».

Footnotes:
9:28 En hebreo ¿Quién es Siquem?
9:29 Así aparece en la versión griega; en hebreo dice Y le dijo.
9:31 O en secreto; en hebreo dice en Torma; comparar 9:41.
9:37a O del centro de la tierra.
9:37b En hebreo Elónmeonenim.
9:46 En hebreo El-berit, otro nombre para Baal-berit; comparar 9:4.
10:4 En hebreo Havot-jair.
Nueva Traducción Viviente (NTV)
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Lucas 24:13-53 Nueva Traducción Viviente (NTV)
De camino a Emaús
13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban camino al pueblo de Emaús, a unos once kilómetros[a] de Jerusalén. 14 Al ir caminando, hablaban acerca de las cosas que habían sucedido. 15 Mientras conversaban y hablaban, de pronto Jesús mismo se apareció y comenzó a caminar con ellos; 16 pero Dios impidió que lo reconocieran.

17 Él les preguntó:

—¿De qué vienen discutiendo tan profundamente por el camino?

Se detuvieron de golpe, con sus rostros cargados de tristeza. 18 Entonces uno de ellos, llamado Cleofas, contestó:

—Tú debes de ser la única persona en Jerusalén que no oyó acerca de las cosas que han sucedido allí en los últimos días.

19 —¿Qué cosas? —preguntó Jesús.

—Las cosas que le sucedieron a Jesús, el hombre de Nazaret —le dijeron—. Era un profeta que hizo milagros poderosos, y también era un gran maestro a los ojos de Dios y de todo el pueblo. 20 Sin embargo, los principales sacerdotes y otros líderes religiosos lo entregaron para que fuera condenado a muerte, y lo crucificaron. 21 Nosotros teníamos la esperanza de que fuera el Mesías que había venido para rescatar a Israel. Todo esto sucedió hace tres días.

22 »No obstante, algunas mujeres de nuestro grupo de seguidores fueron a su tumba esta mañana temprano y regresaron con noticias increíbles. 23 Dijeron que el cuerpo había desaparecido y que habían visto a ángeles, quienes les dijeron ¡que Jesús está vivo! 24 Algunos de nuestros hombres corrieron para averiguarlo, y efectivamente el cuerpo no estaba, tal como las mujeres habían dicho.

25 Entonces Jesús les dijo:

—¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras. 26 ¿Acaso no profetizaron claramente que el Mesías tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en su gloria?

27 Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo.

28 Para entonces ya estaban cerca de Emaús y del final del viaje. Jesús hizo como que iba a seguir adelante, 29 pero ellos le suplicaron: «Quédate con nosotros esta noche, ya que se está haciendo tarde». Entonces los acompañó a la casa. 30 Al sentarse a comer,[b] tomó el pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos. 31 De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Y, en ese instante, Jesús desapareció.

32 Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». 33 En menos de una hora, estaban de regreso a Jerusalén. Allí encontraron a los once discípulos y a los otros que se habían reunido con ellos, 34 quienes decían: «¡El Señor ha resucitado de verdad! Se le apareció a Pedro[c]».

Jesús se aparece a los discípulos
35 Luego los dos de Emaús les contaron cómo Jesús se les había aparecido mientras iban por el camino y cómo lo habían reconocido cuando partió el pan. 36 Entonces, justo mientras contaban la historia, de pronto Jesús mismo apareció de pie en medio de ellos. «La paz sea con ustedes», les dijo. 37 Pero todos quedaron asustados y temerosos; ¡pensaban que veían un fantasma!

38 «¿Por qué están asustados? —les preguntó—. ¿Por qué tienen el corazón lleno de dudas? 39 Miren mis manos. Miren mis pies. Pueden ver que de veras soy yo. Tóquenme y asegúrense de que no soy un fantasma, pues los fantasmas no tienen cuerpo, como ven que yo tengo». 40 Mientras hablaba, él les mostró sus manos y sus pies.

41 Aun así, ellos seguían sin creer, llenos de alegría y asombro. Entonces les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?». 42 Le dieron un pedazo de pescado asado, 43 y él lo comió mientras ellos miraban.

44 Entonces dijo: «Cuando estaba con ustedes antes, les dije que tenía que cumplirse todo lo escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos». 45 Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras, 46 y dijo: «Efectivamente, se escribió hace mucho tiempo que el Mesías debería sufrir, morir y resucitar al tercer día. 47 También se escribió que este mensaje se proclamaría con la autoridad de su nombre a todas las naciones,[d] comenzando con Jerusalén: “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”. 48 Ustedes son testigos de todas estas cosas.

49 »Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo».

La ascensión
50 Entonces Jesús los llevó a Betania, levantó sus manos al cielo y los bendijo. 51 Mientras los bendecía, los dejó y fue levantado al cielo. 52 Entonces ellos lo adoraron y regresaron a Jerusalén llenos de gran alegría; 53 y pasaban todo su tiempo en el templo, adorando a Dios.

Footnotes:
24:13 En griego 60 estadios [7 millas].
24:30 O Al reclinarse.
24:34 En griego Simón.
24:47 O todos los grupos étnicos.
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Salmos 100 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Salmo 100
Salmo de agradecimiento.
1 ¡Aclamen con alegría al Señor, habitantes de toda la tierra!
2     Adoren al Señor con gozo.
    Vengan ante él cantando con alegría.
3 ¡Reconozcan que el Señor es Dios!
    Él nos hizo, y le pertenecemos;[a]
    somos su pueblo, ovejas de su prado.
4 Entren por sus puertas con acción de gracias;
    vayan a sus atrios con alabanza.
    Denle gracias y alaben su nombre.
5 Pues el Señor es bueno.
    Su amor inagotable permanece para siempre,
    y su fidelidad continúa de generación en generación.

Footnotes:
100:3 Así aparece en una lectura alternativa del texto masorético; la otra alternativa y algunas versiones antiguas dicen y no nosotros mismos.
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Proverbios 14:11-12 Nueva Traducción Viviente (NTV)
11 La casa de los perversos será destruida,
    pero la humilde morada de los justos prosperará.

12 Delante de cada persona hay un camino que parece correcto,
    pero termina en muerte.

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Saturday, April 27, 2019

DAB Español, Domingo 28 de Abril

Día 118, DAB Español, Domingo 28 de Abril

Jueces 8:17-9:21; Lucas 23:44-24:12; Salmos 99; Proverbios 14:9-10 (Nueva Traducción Viviente (NTV))






Jueces 8:17-9:21 Nueva Traducción Viviente (NTV)
17 También derribó la torre de Peniel y mató a todos los hombres de la ciudad.

18 Después les preguntó a Zeba y a Zalmuna:

—Los hombres que ustedes mataron en Tabor, ¿cómo eran?

—Se parecían a ti —le contestaron—, todos tenían el aspecto de un hijo de rey.

19 —¡Eran mis hermanos, los hijos de mi propia madre! —exclamó Gedeón—. Tan cierto como que el Señor vive, les aseguro que no los mataría si ustedes no los hubieran matado a ellos.

20 Volviéndose a Jeter, su hijo mayor, le dijo:

—¡Mátalos!

Pero Jeter no sacó la espada, porque era apenas un muchacho y tenía miedo.

21 Entonces Zeba y Zalmuna le dijeron a Gedeón:

—¡Sé hombre! ¡Mátanos tú mismo!

Entonces Gedeón los mató a los dos y tomó los adornos reales que sus camellos llevaban en el cuello.

El efod sagrado de Gedeón
22 Entonces los israelitas dijeron a Gedeón:

—¡Gobiérnanos! Tú y tu hijo y tu nieto serán nuestros gobernantes, porque nos has rescatado de Madián.

23 Pero Gedeón respondió:

—Yo no los gobernaré ni tampoco mi hijo. ¡El Señor los gobernará! 24 Sin embargo, tengo una petición que hacerles: que cada uno de ustedes me dé un arete del botín que recogieron de sus enemigos caídos.

(Como los enemigos eran ismaelitas, todos usaban aretes de oro).

25 —¡Con todo gusto! —le contestaron.

Así que extendieron un manto, y cada uno de ellos echó un arete de oro que había recogido del botín. 26 Todos los aretes de oro pesaron unos diecinueve kilos,[a] sin contar los ornamentos reales ni los pendientes ni la ropa de púrpura usada por los reyes de Madián, ni las cadenas que sus camellos llevaban en el cuello.

27 Entonces Gedeón hizo un efod sagrado con el oro y lo puso en Ofra, su pueblo natal. Pero pronto todos los israelitas se prostituyeron al rendir culto a ese efod, el cual se convirtió en una trampa para Gedeón y su familia.

28 Esa es la historia de cómo el pueblo de Israel derrotó a Madián, y este nunca se recuperó. Y hubo paz en la tierra durante el resto de la vida de Gedeón, unos cuarenta años más.

29 Luego Gedeón,[b] hijo de Joás, volvió a su casa. 30 Le nacieron setenta hijos varones, porque tuvo muchas esposas. 31 Además tuvo una concubina en Siquem que le dio un hijo, a quien él llamó Abimelec. 32 Gedeón murió muy anciano, y fue enterrado en la tumba de su padre Joás, en Ofra, en la tierra del clan de Abiezer.

33 En cuanto murió Gedeón, los israelitas se prostituyeron al rendir culto a las imágenes de Baal y al hacer a Baal-berit su dios. 34 Se olvidaron del Señor su Dios, quien los había rescatado de todos los enemigos que los rodeaban. 35 Tampoco mostraron lealtad alguna con la familia de Jerobaal (es decir, Gedeón), a pesar de todo el bien que él había hecho por Israel.

Abimelec gobierna sobre Siquem
9 Un día Abimelec, hijo de Gedeón,[c] fue a Siquem para visitar a sus tíos, los hermanos de su madre. Les dijo a ellos y al resto de su familia materna: 2 «Pregúntenles a los ciudadanos prominentes de Siquem si prefieren ser gobernados por los setenta hijos de Gedeón o por un solo hombre. ¡Y recuerden que soy de la misma sangre que ustedes!».

3 Entonces los tíos de Abimelec transmitieron ese mensaje a los ciudadanos de Siquem. Y después de escuchar la propuesta, el pueblo de Siquem decidió por Abimelec, porque era pariente de ellos. 4 Le dieron setenta monedas de plata del templo de Baal-berit, las cuales él usó para contratar a unos hombres alborotadores e imprudentes que aceptaron seguirlo. 5 Fue a la casa de su padre en Ofra y allí, sobre una misma piedra, mató a sus setenta medios hermanos, los hijos de Gedeón. Pero Jotam, el hermano menor, escapó y se escondió.

6 Entonces todos los ciudadanos prominentes de Siquem y de Bet-milo convocaron una reunión bajo el roble que está junto a la columna[d] de Siquem y proclamaron rey a Abimelec.

Parábola de Jotam
7 Cuando Jotam se enteró, subió a la cima del monte Gerizim y gritó:

«¡Escúchenme, ciudadanos de Siquem!
    ¡Escúchenme a mí si quieren que Dios los escuche a ustedes!
8 Cierta vez los árboles decidieron elegir un rey.
    Primero le dijeron al olivo:
    “¡Reina sobre nosotros!”.
9 Pero el olivo se negó diciendo:
“¿Dejaría yo de producir el aceite de oliva
    que bendice a Dios y a la gente,
    solo para mecerme por encima de los árboles?”.

10 »Entonces le dijeron a la higuera:
    “¡Reina sobre nosotros!”.
11 Pero la higuera también se negó diciendo:
“¿Dejaría yo de producir mi dulce fruto,
    solo para mecerme por encima de los árboles?”.

12 »Entonces le dijeron a la vid:
    “¡Reina sobre nosotros!”.
13 Pero la vid también se negó diciendo:
“¿Dejaría yo de producir el vino
    que alegra a Dios y a la gente,
    solo para mecerme por encima de los árboles?”.

14 »Finalmente todos los árboles le dijeron al espino:
    “¡Reina sobre nosotros!”.
15 Y el espino les respondió a los árboles:
“Si realmente quieren que yo sea su rey,
    vengan a refugiarse bajo mi sombra.
Si no, que salga fuego de mí
    y consuma los cedros del Líbano”».

16 Jotam continuó: «Ahora asegúrense de haber actuado honorablemente y de buena fe al elegir como rey a Abimelec, y de haberse portado bien con Gedeón y todos sus descendientes. ¿Lo trataron con la honra que se merece por todo lo que realizó? 17 Pues él luchó por ustedes y arriesgó su vida cuando los rescató de los madianitas. 18 Pero hoy ustedes se rebelaron contra mi padre y sus descendientes al matar a sus setenta hijos sobre una misma piedra. Y escogieron a Abimelec, hijo de su esclava, para que sea rey de ustedes, solo porque es su pariente.

19 »Si hoy han actuado honorablemente y de buena fe hacia Gedeón y sus descendientes, entonces que tengan alegría con Abimelec y que él tenga alegría con ustedes. 20 Pero si no han actuado de buena fe, ¡que salga fuego de Abimelec y consuma a los ciudadanos prominentes de Siquem y de Bet-milo, y que salga fuego de los ciudadanos de Siquem y de Bet-milo y consuma a Abimelec!».

21 Entonces Jotam huyó y se fue a vivir a Beer, porque le tenía miedo a su hermano Abimelec.

Footnotes:
8:26 En hebreo 1700 [siclos] [43 libras].
8:29 En hebreo Jerobaal; ver 6:32.
9:1 En hebreo Jerobaal (ver 6:32); también en 9:2, 5, 16, 19, 24, 28, 57.
9:6 El significado del hebreo es incierto.
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Lucas 23:44-24:12 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Muerte de Jesús
44 Ya era alrededor del mediodía, y la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde. 45 La luz del sol desapareció. Y, de repente, la cortina del santuario del templo se rasgó por la mitad. 46 Después Jesús gritó: «Padre, ¡encomiendo mi espíritu en tus manos!»[a]. Y con esas palabras dio su último suspiro.

47 Cuando el oficial romano[b] encargado de la ejecución vio lo que había sucedido, adoró a Dios y dijo: «Este hombre era inocente[c] de verdad». 48 Y cuando todas las multitudes que habían venido a observar la ejecución vieron lo que había sucedido, regresaron a casa con gran dolor;[d] 49 pero los amigos de Jesús, incluidas las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, se quedaron mirando de lejos.

Entierro de Jesús
50 Había un hombre bueno y justo llamado José. Era miembro del Concilio Supremo judío, 51 pero no había estado de acuerdo con la decisión y las acciones de los otros líderes religiosos. Era de la ciudad de Judea llamada Arimatea y esperaba la venida del reino de Dios. 52 Fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 53 Luego bajó el cuerpo de la cruz, lo envolvió en un largo lienzo de lino y lo colocó en una tumba nueva que había sido tallada en la roca. 54 Esto sucedió el viernes por la tarde, el día de preparación,[e] cuando el día de descanso estaba por comenzar.

55 Mientras llevaban el cuerpo, las mujeres de Galilea iban detrás y vieron la tumba donde lo colocaron. 56 Luego fueron a sus casas y prepararon especias y ungüentos para ungir el cuerpo de Jesús; pero cuando terminaron ya había comenzado el día de descanso, así que descansaron como ordena la ley.

La resurrección
24 El domingo,[f] muy temprano por la mañana, las mujeres fueron a la tumba, llevando las especias que habían preparado. 2 Encontraron que la piedra de la entrada estaba corrida a un costado. 3 Entonces entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Mientras estaban allí perplejas, de pronto aparecieron dos hombres vestidos con vestiduras resplandecientes.

5 Las mujeres quedaron aterradas y se inclinaron rostro en tierra. Entonces los hombres preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? 6 ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Recuerden lo que les dijo en Galilea, 7 que el Hijo del Hombre[g] debía ser traicionado y entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y que resucitaría al tercer día».

8 Entonces ellas recordaron lo que Jesús había dicho. 9 Así que regresaron corriendo de la tumba a contarles a los once discípulos y a todos los demás lo que había sucedido. 10 Fueron María Magdalena, Juana, María la madre de Santiago y varias mujeres más quienes contaron a los apóstoles lo que pasó. 11 Pero a los hombres el relato les pareció una tontería, y no les creyeron. 12 Sin embargo, Pedro se levantó de un salto y corrió a la tumba para ver por sí mismo. Agachándose, miró hacia adentro y vio solo los lienzos de lino, vacíos; luego regresó a la casa, preguntándose qué habría ocurrido.

Footnotes:
23:46 Sal 31:5.
23:47a En griego el centurión.
23:47b O justo.
23:48 En griego regresaron a casa golpeándose el pecho.
23:54 En griego Era el día de la preparación.
24:1 En griego El primer día de la semana.
24:7 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
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Salmos 99 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Salmo 99
1 ¡El Señor es rey!
    ¡Que tiemblen las naciones!
Está sentado en su trono, entre los querubines.
    ¡Que se estremezca toda la tierra!
2 El Señor se sienta con majestad en Jerusalén,[a]
    exaltado sobre todas las naciones.
3 Que ellas alaben tu nombre grande y temible.
    ¡Tu nombre es santo!
4 Rey poderoso, amante de la justicia,
    tú has establecido la imparcialidad.
Has actuado con justicia
    y con rectitud en todo Israel.[b]
5 ¡Exalten al Señor nuestro Dios!
    ¡Póstrense ante sus pies porque él es santo!

6 Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes;
    Samuel también invocó su nombre.
Clamaron al Señor por ayuda,
    y él les respondió.
7 Habló a Israel desde la columna de nube,
    y los israelitas siguieron las leyes y los decretos que les dio.
8 Oh Señor nuestro Dios, tú les respondiste;
    para ellos fuiste Dios perdonador,
    pero los castigaste cuando se desviaron.

9 Exalten al Señor nuestro Dios
    y adoren en su monte santo, en Jerusalén,
    ¡porque el Señor nuestro Dios es santo!

Footnotes:
99:2 En hebreo Sión.
99:4 En hebreo Jacob. Ver nota en 44:4.
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Proverbios 14:9-10 Nueva Traducción Viviente (NTV)
9 Los necios se burlan de la culpa,
    pero los justos la reconocen y buscan la reconciliación.

10 Cada corazón conoce su propia amargura,
    y nadie más puede compartir totalmente su alegría.

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Friday, April 26, 2019

DAB Español, Sábado 27 de Abril

Día 117, DAB Español, Sábado 27 de Abril

Jueces 7:1-8:16; Lucas 23:11-43; Salmos 97-98; Proverbios 14:7-8 (Palabra de Dios para Todos (PDT))






Jueces 7:1-8:16 Palabra de Dios para Todos (PDT)
7 Muy temprano, Yerubaal, o sea Gedeón, y sus hombres armaron su campamento a orillas del río Jarod. El campamento de los madianitas estaba al norte de ellos, en el valle al pie del monte de Moré. 2 El SEÑOR le dijo a Gedeón: «Te voy a ayudar a derrotar a los madianitas. Pero tienes muchos hombres en tu ejército, y no quiero que los israelitas me olviden y crean que ellos solos se han salvado. 3 Así que llama a tus hombres y diles: “El que tenga miedo puede irse de aquí y regresar a su casa”». Se fueron veintidós mil hombres pero todavía quedaron diez mil.

4 Y el SEÑOR le dijo a Gedeón: «Todavía son muchos hombres. Llévalos a tomar agua y allí les haré una prueba. Si yo digo: “Este hombre irá contigo”, entonces ese hombre irá, pero si digo: “Este hombre no irá contigo”, entonces ese hombre no irá».

5 Entonces Gedeón llevó a sus hombres a tomar agua. Allí el SEÑOR dijo: «Separa a tus hombres en dos grupos así: Arma un grupo con los que beban el agua en sus manos lamiendo como un perro y arma el otro grupo con los que se arrodillen para beber».

6 Solo trescientos hombres bebieron el agua con las manos, todos los demás se arrodillaron para beber. 7 Entonces el SEÑOR le dijo a Gedeón: «Con los trescientos hombres que bebieron con las manos es suficiente para salvarte, haré que derrotes a los madianitas. Todos los demás pueden irse a su casa».

8 Gedeón envió a los otros hombres a su casa y se quedó sólo con los trescientos hombres, además del armamento y las trompetas de los que se fueron. Los madianitas estaban acampando en el valle, más abajo del campamento de Gedeón. 9 Esa noche el SEÑOR le dijo a Gedeón: «¡Levántate! Haré que derrotes el ejército de los madianitas, baja ya y atácalos. 10 Si tienes miedo de bajar solo, entonces lleva a tu siervo Furá. Baja al campamento de los madianitas 11 y escucha lo que dicen, después ya no tendrás temor de atacarlos».

Entonces Gedeón y su sirviente Furá bajaron hasta el límite donde estaban los soldados del campamento enemigo. 12 Los madianitas, los amalecitas y los del oriente estaban acampando en ese valle. Eran tantos hombres que parecían una plaga de langostas y parecía que había tantos camellos como los granos de arena en la playa.

13 Cuando Gedeón llegó al campamento, escuchó que un soldado le contaba un sueño al otro. El soldado decía:

—Soñé que un pan de cebada venía rodando hacia el campamento de los madianitas y golpeó la tienda tan fuerte que la tienda cayó y quedó al revés.

14 El otro soldado sabía el significado del sueño y dijo:

—Tu sueño se trata de Gedeón, el hijo de Joás, significa que Dios hará que Gedeón destruya a todo el ejército madianita.

15 Después de escuchar el sueño y su significado, Gedeón adoró a Dios, luego regresó al campamento de Israel y dijo:

—¡Levántense todos! El SEÑOR nos ayudará a derrotar a los madianitas.

16 Gedeón dividió a los trescientos hombres en tres grupos. A cada hombre le dio una trompeta y un jarro vacío con una antorcha adentro. 17 Gedeón les dijo a sus hombres:

—Cuando lleguen al campamento enemigo, fíjense en mí y hagan lo que yo hago. 18 Todos rodeen el campamento. El grupo que va conmigo y yo tocaremos las trompetas. Después ustedes toquen también sus trompetas y griten: «¡Por el SEÑOR y por Gedeón!»

19 Gedeón y los cien hombres que estaban con él llegaron al borde del campamento enemigo. Llegaron a media noche, justo cuando estaban cambiando la guardia. Gedeón y sus hombres tocaron sus trompetas y rompieron los jarros.

20 Entonces los tres grupos tocaron sus trompetas y rompieron los jarros. En la mano izquierda tenían las antorchas y en la mano derecha tenían trompetas. Todos gritaban: «¡Una espada por el SEÑOR y una por Gedeón!»

21 Cada uno de los hombres de Gedeón se quedó en su puesto rodeando el campamento enemigo. Los hombres del ejército madianita gritaban y corrían. 22 Cuando los trescientos hombres de Gedeón tocaron sus trompetas, el SEÑOR hizo que los madianitas se mataran unos a otros con sus espadas. El ejército enemigo huyó hacia la ciudad de Bet Sitá que queda cerca de la ciudad de Zererá, corrieron hasta la ciudad de Abel Mejolá, que queda junto a Tabat.

23 Entonces se les avisó a los soldados de las tribus de Neftalí, Aser y Manasés que persiguieran a los madianitas. 24 Gedeón envió mensajeros por todas las montañas de Efraín.

Los mensajeros gritaban: «¡Salgan antes de que los madianitas lleguen!» Los hombres de Efraín salieron y tomaron control de los ríos hasta Bet Bará. 25 Ellos también capturaron a Oreb y Zeb, los dos líderes madianitas. A Oreb lo mataron en un lugar conocido como la roca de Oreb. Y a Zeb lo mataron en un lugar de su mismo nombre donde se pisaban las uvas para hacer vino. Los hombres de Efraín siguieron persiguiendo a los madianitas, pero primero llevaron las cabezas de Oreb y Zeb a donde estaba Gedeón, en el lugar donde se cruza el río Jordán.

8 Los hombres de Efraín estaban enojados con Gedeón y cuando lo encontraron le dijeron:

—¿Por qué nos trataste así? ¿Por qué no nos llamaste para pelear contra los madianitas?

2 Gedeón respondió:

—Yo no he hecho nada importante comparado con lo que ustedes han hecho. Ustedes, los hombres de Efraín, han conseguido una cosecha mucho mejor que la de mi familia, los de Abiezer. 3 Dios les permitió atrapar a Oreb y Zeb, los líderes madianitas. ¿Cómo podría comparar lo que yo hice con lo que ustedes hicieron?

Después de oír estas palabras, a los hombres de Efraín se les pasó el enojo con Gedeón.

Gedeón atrapa a dos reyes madianitas
4 Gedeón y sus trescientos hombres llegaron al río Jordán y cruzaron a la otra orilla, pero estaban muy cansados y tenían hambre. [a] 5 Gedeón les dijo a los habitantes de Sucot:

—Por favor denles algo de comer a mis hombres, que vienen muy cansados. Venimos persiguiendo a los reyes madianitas Zeba y Zalmuna.

6 Pero los habitantes de Sucot respondieron:

—¿Por qué tenemos que dar de comer a tus hombres? ¿Acaso ya atraparon a Zeba y Zalmuna?

7 Gedeón dijo:

—No me darán comida, pero el SEÑOR me ayudará a atrapar a Zeba y Zalmuna, y luego volveré. Les golpearé todo el cuerpo con espinas y zarzas del desierto.

8 Gedeón y sus hombres salieron de ese lugar hacia Peniel. Allí, Gedeón pidió el mismo favor a los habitantes de Peniel, pero ellos le respondieron igual que los de Sucot. 9 Gedeón dijo a los habitantes de Peniel:

—Después de lograr la victoria regresaré y destruiré esta torre.

10 Zeba y Zalmuna estaban en la ciudad de Carcor con su ejército de quince mil hombres. Era todo lo que quedaba del ejército de la gente del oriente, pues ya habían muerto en batalla ciento veinte mil hombres. 11 Gedeón y sus hombres siguieron por el camino que limita con el desierto, al oriente de las ciudades de Noba y Yogbea. Gedeón llegó hasta la ciudad de Carcor y atacó a sus enemigos, quienes no estaban preparados para el ataque. 12 Zeba y Zalmuna, los dos reyes madianitas, salieron huyendo, pero Gedeón los persiguió y los atrapó. Gedeón y sus hombres derrotaron al ejército enemigo.

13 Gedeón hijo de Joás y sus hombres regresaron de la batalla por un camino llamado paso de Jeres. 14 Gedeón capturó a un joven de la ciudad de Sucot y le hizo algunas preguntas. El joven escribió los nombres de los líderes y ancianos de la ciudad de Sucot. En total escribió setenta y siete nombres.

15 Entonces Gedeón regresó a la ciudad de Sucot y dijo:

—Ustedes se burlaron de mí, diciendo: “¿Por qué tenemos que darles de comer a tus hombres? ¿Acaso ya atraparon a Zeba y Zalmuna?” Pues bien, aquí están Zeba y Zalmuna. 16 Gedeón tomó espinas y zarzas del desierto y empezó a golpear a los ancianos líderes de Sucot.

Footnotes:
Jueces 8:4 tenían hambre Según LXX. TM: iban en persecución.
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Lucas 23:11-43 Palabra de Dios para Todos (PDT)
11 Herodes y sus soldados lo trataban con desprecio. Burlándose de él, le pusieron ropa lujosa y lo enviaron de nuevo a Pilato. 12 Antes Herodes y Pilato habían sido enemigos, pero desde ese día se hicieron amigos.

Jesús condenado a muerte
13 Pilato llamó a los jefes de los sacerdotes, a los líderes y al pueblo, 14 y les dijo:

—Ustedes me trajeron a este hombre de quien dicen estaba inquietando al pueblo, pero lo juzgué delante de todos ustedes y no lo encontré culpable de ninguno de los delitos de que lo acusan. 15 Ni tampoco Herodes porque nos lo envió de vuelta. Miren, no ha hecho nada que merezca la muerte. 16 Entonces, después de azotarlo un poco, lo dejaré ir. 17 [a]

18 Pero todos ellos gritaron a una voz:

—¡Mátenlo! ¡Dejen libre a Barrabás!

19 Barrabás estaba en la cárcel por haber empezado una revuelta en la ciudad y por asesinato. 20 Pilato quería dejar en libertad a Jesús, así que les dijo otra vez que lo iba a dejar ir. 21 Pero ellos siguieron gritando:

—¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!

22 Por tercera vez Pilato le dijo a la gente:

—¿Por qué? ¿Qué ha hecho de malo este hombre? Él no es culpable. No encuentro ninguna razón para matarlo; por eso lo soltaré después de azotarlo.

23 Pero ellos seguían gritando. Todos exigían que lo crucificaran. Tanto gritaron que 24 Pilato decidió hacer lo que pedían. 25 Pilato dejó libre a Barrabás, el hombre que había sido puesto en la cárcel por rebelión y asesinato, y les entregó a Jesús para que hicieran con él lo que quisieran.

Crucifixión de Jesús
26 Cuando los soldados se llevaban a Jesús, agarraron a un tal Simón, de la ciudad de Cirene, que venía del campo, lo obligaron a cargar la cruz y a llevarla detrás de Jesús. 27 Mucha gente seguía a Jesús, incluso algunas mujeres, las cuales lloraban y se lamentaban por él. 28 Jesús se dio vuelta y les dijo:

—Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí. Más bien lloren por ustedes y por sus hijos. 29 Está llegando la hora terrible en que la gente dirá: “Afortunadas las mujeres que no pueden tener hijos, que nunca los han tenido ni han amamantado”. 30 Entonces dirán a las montañas: “¡Caigan sobre nosotros!”, y a los cerros les dirán: “¡Cúbrannos!” [b] 31 Si le hacen esto al árbol vivo, ¿qué no le harán al seco? [c]

32 También llevaron a dos criminales para que los ejecutaran junto con Jesús. 33 Llegaron al lugar llamado «La Calavera», donde los soldados crucificaron a Jesús y también a los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda.

34 Jesús dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». [d]

Los soldados rifaron entre ellos la ropa de Jesús. 35 La gente estaba allí mirando, y los líderes se burlaban de él, diciendo:

—Si él es el elegido de Dios, el Mesías, entonces que se salve a sí mismo. Salvó a otros, ¿no?

36 Los soldados vinieron y también se burlaron de él. Le ofrecieron vinagre 37 y dijeron:

—Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!

38 En la parte de arriba de la cruz estaba escrito: « Este es el Rey de los judíos». 39 Uno de los criminales también empezó a insultarlo:

—¿No eres el Mesías? ¡Entonces sálvate a ti mismo y a nosotros también!

40 Pero el otro criminal lo reprendió y le dijo:

—¿Es que no tienes temor de Dios? ¿Acaso no estás bajo la misma sentencia? 41 Tú y yo merecemos morir por lo que hicimos, pero este hombre no ha hecho nada malo.

42 Luego le dijo:

—Jesús, acuérdate de mí cuando comiences a reinar.

43 Entonces Jesús le dijo:

—Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Footnotes:
Lucas 23:17 Algunos manuscritos añaden el versículo 17: Cada año en el festival de la Pascua, Pilato le liberaba un prisionero al pueblo.
Lucas 23:30 Cita de Os 10:8.
Lucas 23:31 Si […] seco Posiblemente, el árbol vivo se refiere a Jesús, y el seco a la gente que será destruida después.
Lucas 23:34 Jesús […] hacen Algunos manuscritos antiguos de Lucas no tienen esas palabras.
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Salmos 97-98 Palabra de Dios para Todos (PDT)
El Señor gobierna
97 El SEÑOR es rey, alégrese la tierra;
    alégrense las orillas remotas.
2 Nubes espesas y oscuras lo rodean;
    la justicia y el derecho son la base de su reino.
3 Delante de él avanza un fuego,
    y destruye a sus enemigos.
4 Su luz se ve en el cielo
    y tiembla la tierra al verla.
5 Las montañas se derriten como cera ante la presencia del SEÑOR,
    el dueño de toda la tierra.
6 Los cielos hablan de sus decisiones justas;
    todas las naciones ven su gloria.

7 Quedan en ridículo los que adoran ídolos,
    los que se enorgullecen de ellos.
    ¡Inclínense ante él todos los dioses!
8 Sion, escucha y alégrate;
    ciudades de Judá, siéntanse felices,
    porque el SEÑOR toma decisiones sabias.
9 SEÑOR Altísimo, tú eres en verdad quien gobierna la tierra;
    tú estás por encima de todos los dioses.

10 Ustedes, los que aman al SEÑOR, odien el mal.
    Él protege la vida de su pueblo fiel,
    y los libra del poder de los perversos.
11 La luz brilla para el justo
    y la alegría sobre la gente honesta.
12 Justos, alégrense en el SEÑOR
    y alaben su santo nombre.

Toquen canciones al Señor
Canción.
98 Canten una nueva canción al SEÑOR,
    porque él ha hecho maravillas.
Su mano derecha le dio la victoria,
    su santo poder lo hizo.
2 El SEÑOR ha mostrado su poder para salvar;
    ante los ojos de las naciones reveló que lo que él hace es justo.
3 Dios se acordó de su fiel amor
    y de su lealtad para con el pueblo de Israel.
La gente de tierras lejanas vio
    lo que hizo Dios para salvarnos.

4 Que todo el mundo cante con alegría al SEÑOR;
    que entonen canciones alegres y toquen alegres cantos.
5 Canten alabanzas al SEÑOR al son del arpa;
    al son del arpa y con bellas melodías.
6 Canten con alegría al SEÑOR, nuestro Rey,
    al son de trompetas y clarines.

7 Que brame el mar y todo lo que hay en ellos;
    el mundo y todos los que lo habitan.
8 Que los ríos aplaudan;
    que todas las montañas juntas festejen con cantos.
9 Cántenle al SEÑOR,
    porque él viene a juzgar el mundo.
Él gobernará al mundo con justicia,
    a los pueblos con imparcialidad.

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Proverbios 14:7-8 Palabra de Dios para Todos (PDT)
7 No seas amigo de los brutos,
    pues ellos no te pueden enseñar nada.

8 El inteligente es sabio
    porque piensa muy bien lo que hace,
pero el bruto es tonto
    porque se engaña a sí mismo.

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DAB Español, Miércoles 23 de Septiembre

Día 266, DAB Español, Miércoles 23 de Septiembre Isaías 41:17-43:13; Efesios 2:1-22; Salmos 67; Proverbios 23:29-35 (Nueva Biblia de las Amé...