Tuesday, March 26, 2024

DAB Español, Miércoles 27 de Marzo

Día 087, DAB Español, Miércoles 27 de Marzo


Deuteronomio 7:1-8:20; Lucas 7:36-8:3; Salmos 69:1-18; Proverbios 12:1 (Palabra de Dios para Todos (PDT))








Deuteronomio 7-8

Palabra de Dios para Todos

Israel, el pueblo de Dios

(Éx 34:11-17)


7 Cuando el SEÑOR tu Dios te haga entrar a la tierra que estás a punto de ocupar, expulsará a muchas naciones delante de ti: a los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos; siete naciones que eran más grandes y poderosas que tú. 2 Cuando el SEÑOR tu Dios los ponga en tus manos y tú los venzas, entonces tienes que destruirlos completamente. No harás acuerdos de paz con ellos ni les tendrás piedad. 3 No te relaciones con ellos. No les des tus hijas a sus hijos ni tomes sus hijas como esposas para tus hijos, 4 porque harán que tus hijos dejen de seguirme; los harán servir a otros dioses y el SEÑOR se enojará contigo y te destruirá rápidamente.

Destruyan los dioses falsos


5 Esto harás con esas naciones: Destruye sus altares, despedaza sus piedras memoriales[a], corta los postes de Aserá y quema sus ídolos en el fuego. 6 Porque tú eres un pueblo santo, que pertenece al SEÑOR tu Dios. Te ha elegido el SEÑOR tu Dios para ser su tesoro entre todos los pueblos de la tierra. 7 El SEÑOR no te ama ni te eligió por ser la nación más grande de todas, pues eras la más pequeña. 8 Lo hizo porque el SEÑOR te ama y quiere cumplir la promesa que les hizo a tus antepasados, que el SEÑOR te sacaría de Egipto por su gran poder y te liberaría de la esclavitud y del poder del faraón, rey de Egipto.


9 Entonces reconoce ahora que el SEÑOR tu Dios es el único Dios. Es un Dios fiel que mantiene por mil generaciones su pacto y fiel amor hacia todos aquellos que lo aman y obedecen sus mandamientos, 10 pero castiga a los que lo rechazan y no demora en destruirlos. 11 Así que tú debes obedecer los mandamientos, las normas y las leyes que hoy te mando.


12 Si obedeces estas leyes y te aseguras de cumplirlas, el SEÑOR tu Dios mantendrá su pacto y el fiel amor que les prometió a tus antepasados. 13 Él te amará, bendecirá e incrementará tu número. Te bendecirá con muchos hijos, y bendecirá tus campos con buenas cosechas. Te dará granos, vino nuevo y aceite. Bendecirá a tu ganado con crías y a tus ovejas con corderos, en la tierra que les prometió a tus antepasados.


14 Tú serás bendecido más que todas las naciones y no habrá hombre ni mujer estéril entre los tuyos o entre tus animales. 15 El SEÑOR no permitirá que te enfermes. Tú sabes lo que sucedió en Egipto, pero él no dejará que ninguna de las terribles enfermedades que tuvieron los egipcios te llegue a ti, sino hará que las sufran aquellos que te odien. 16 Destruye a todas las naciones que el SEÑOR tu Dios está dejando en tu poder. No tengas compasión de ellos ni adores a sus dioses, porque eso será una trampa para ti.

El Señor ayudará a su pueblo


17 Si te preguntas: «Estas naciones son más fuertes que yo, ¿cómo podré expulsarlas?» 18 No les temas, y recuerda lo que el SEÑOR tu Dios les hizo al faraón y a toda la gente de Egipto. 19 Recuerda las maravillas que vieron tus ojos, las señales y los milagros que hizo el SEÑOR. Recuerda el gran poder y la fuerza con la que el SEÑOR tu Dios te sacó de Egipto. Les hará lo mismo que le hizo a Egipto a todas las naciones a las que tú les temes ahora.


20 Además el SEÑOR tu Dios enviará avispas[b] en contra de ellos hasta que sean destruidos los que sobrevivan y se escondan de ti. 21 No les temas, porque el SEÑOR tu Dios está contigo, y él es un Dios grande y poderoso. 22 El SEÑOR tu Dios echará estas naciones poco a poco. No serás capaz de destruirlas a todas de una sola vez, si lo hicieras, los animales salvajes se multiplicarían en tu contra. 23 El SEÑOR tu Dios pondrá a todas esas naciones en tus manos y las confundirá hasta que sean destruidas. 24 Él te entregará a sus reyes, tú acabarás con ellos y nadie los recordará. Nadie podrá detenerte hasta que no hayas acabado con ellos.


25 Quema a sus ídolos en el fuego. No desees la plata ni el oro que está en ellos ni te quedes con ellos para no resultar atrapado por ellos, porque el SEÑOR tu Dios odia los ídolos. 26 No lleves ninguno de esos ídolos a tu casa y así evitarás que Dios te odie también a ti, pues Dios los odia a ellos.

No te olvides del Señor


8 Sé cuidadoso y obedece toda la instrucción que hoy te mando, para que vivas, te multipliques y entres a ocupar la tierra que el SEÑOR les prometió a tus antepasados. 2 Recuerda el camino por el que el SEÑOR tu Dios te guió durante todos estos 40 años en el desierto, para enseñarte a ser humilde, ponerte a prueba y saber lo que tú pensabas: para saber si ibas a obedecer sus mandamientos o no. 3 Él te humilló y te hizo pasar hambre. Luego te dio a comer maná, que ni tú ni tus antepasados conocían, para enseñarte que el ser humano no sólo vive de pan, sino de todo lo que el SEÑOR ordena. 4 Tu ropa no se desgastó y tus pies no se hincharon durante estos 40 años. 5 Por eso recuerda que el SEÑOR tu Dios te está educando y corrigiendo como un padre a su hijo.


6 Así que obedece los mandamientos del SEÑOR tu Dios, síguelo y respétalo a él 7 porque el SEÑOR tu Dios te lleva a una tierra buena; una tierra de arroyos y fuentes, y ríos subterráneos que surgen en los valles y las colinas. 8 Una tierra con trigo y cebada, vinos de uva, higueras y granados; una tierra de olivos y miel; 9 una tierra donde tú no vivirás en la pobreza y donde tendrás todo lo que necesites; una tierra donde las piedras son hierro y de donde sacarás cobre de las montañas. 10 Comerás todo lo que quieras y estarás satisfecho, y entonces bendecirás al SEÑOR tu Dios por la tierra buena que te ha dado.


11 Asegúrate de no olvidar al SEÑOR tu Dios, para que no falles en obedecer sus mandamientos, normas y leyes que te doy hoy. 12 Podrás comer todo lo que quieras y construirás buenas casas y vivirás en ellas. 13 Tu ganado y rebaños se multiplicarán, tu oro y plata aumentarán, y todo lo que tienes se multiplicará. 14 Cuando eso ocurra, ten cuidado de no volverte orgulloso y olvidar al SEÑOR tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, un lugar de esclavitud. 15 Él es quien te guió en este desierto grande y terrible, lleno de serpientes y escorpiones venenosos; una tierra seca donde no había agua. Él es quien hizo salir agua de la roca sólida para ti. 16 Él es quien te alimentó con maná en el desierto, maná que tus antepasados no conocieron. Lo hizo para humillarte y ponerte a prueba, y al final prosperarte. 17 Ten cuidado de no decirte a ti mismo: «Mi fuerza y mi propio poder han obtenido esta riqueza para mí». 18 Más bien recuerda al SEÑOR tu Dios, porque él es quien te da el poder para obtener riqueza, cumpliendo así como lo está haciendo hoy, el pacto que les prometió a tus antepasados.


19 Si olvidas al SEÑOR tu Dios, buscas ayuda de otros dioses, los sirves y los adoras, yo te advierto hoy que con toda seguridad serás destruido. 20 Como las naciones que el SEÑOR está por destruir ante ti, también te destruirá a ti porque no obedeciste al SEÑOR tu Dios.

Footnotes


7:5 piedras memoriales Piedras que se erigían para ayudarle a la gente a recordar los dioses falsos que adoraban. Igual en 12:3.

7:20 avispas Otras traducciones posibles ángel de Dios o su gran poder.


Monday, March 25, 2024

DAB Español, Martes 26 de Marzo

Día 086, DAB Español, Martes 26 de Marzo


Deuteronomio 5:1-6:25; Lucas 7:11-35; Salmos 68:19-36; Proverbios 11:29-31 (Palabra de Dios para Todos (PDT))








Deuteronomio 5-6

Palabra de Dios para Todos

Los diez mandamientos

(Éx 20:1-17)


5 Moisés llamó a todo el pueblo de Israel y le dijo: «Israelitas, escuchen estas normas y leyes que hoy les voy a comunicar. Apréndanlas y obedézcanlas fielmente. 2 El SEÑOR nuestro Dios hizo un pacto con nosotros en el monte Horeb. 3 El SEÑOR no hizo este pacto con nuestros antepasados, lo hizo con nosotros, con todos los que estamos vivos hoy aquí. 4 En el monte, en medio del fuego, el SEÑOR habló directamente con ustedes. 5 En aquel momento, yo estaba entre el SEÑOR y ustedes, para transmitirles la palabra del SEÑOR porque ustedes estaban asustados debido al fuego, y no subieron al monte. Él dijo:


6 »Yo soy el SEÑOR tu Dios que te rescató de Egipto donde eras esclavo.


7 »No adores otros dioses además de mí.


8 »No hagas ningún ídolo ni nada parecido de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas que están debajo de la tierra. 9 No te inclines ante ellos ni los adores, porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy un Dios celoso. Castigaré por el pecado de los padres a los hijos, e incluso a los nietos y bisnietos, por culpa de los que me desprecian, 10 pero mostraré fiel amor por mil generaciones a los que me aman y obedecen mis mandamientos.


11 »No jures a la ligera por el nombre del SEÑOR tu Dios, pues el SEÑOR no dejará sin castigo al que jure usando su nombre a la ligera.


12 »Ten en cuenta el día de descanso y considéralo un día santo, tal como el SEÑOR tu Dios te mandó. 13 Seis días a la semana harás todo tu trabajo, 14 pero el séptimo día es de descanso dedicado al SEÑOR tu Dios. Ese día no trabajarás ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu burro ni cualquier otro de tus animales, ni el inmigrante que viva en tus ciudades. Así que tus esclavos deberán descansar como tú. 15 Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el SEÑOR tu Dios te trajo de allí gracias a su gran poder y fuerza. Por esta razón el SEÑOR tu Dios te mandó respetar el día de descanso.


16 »Respeta a tu papá y a tu mamá, como el SEÑOR tu Dios te ha mandado, para que tengas una larga vida y prosperes en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.


17 »No mates.


18 »No cometas adulterio.


19 »No robes.


20 »No sirvas de testigo falso contra los demás.


21 »No codicies a la esposa de tu semejante, ni desees su casa, ni su tierra, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada de lo que él tenga».

El pueblo siente temor de Dios

(Éx 20:18-26)


22 El SEÑOR nos ordenó estos mandamientos con voz fuerte para toda la congregación en el monte, desde el fuego, la nube y la espesa niebla. No dijo nada más, las escribió en dos tablas de piedra y me las dio.


23 Cuando escucharon la voz desde la oscuridad, mientras el monte ardía en fuego, se acercaron a mí todos los líderes de sus tribus y sus ancianos. 24 Ustedes dijeron: «Mira, el SEÑOR nuestro Dios nos mostró su gloria y su grandeza, y escuchamos su voz que provenía del fuego. Hoy hemos visto que Dios puede hablarle a una persona y que esta puede seguir viviendo. 25 Pero, ¿para qué seguir arriesgando nuestra vida? Seguramente este gran fuego nos destruirá. Si escuchamos nuevamente la voz del SEÑOR nuestro Dios, moriremos. 26 Ningún ser humano que ha escuchado desde el fuego la voz del Dios viviente como la hemos escuchado nosotros, ha sobrevivido. 27 Tú, Moisés, te acercarás y escucharás todo lo que el SEÑOR nuestro Dios diga, luego nos lo dirás y nosotros te escucharemos y haremos lo que diga el SEÑOR nuestro Dios».


28 El SEÑOR escuchó sus palabras cuando me hablaron y me dijo: «Escuché lo que esta gente te dijo. Todo lo que te dijeron está bien. 29 Deseo que ellos me respeten y obedezcan siempre todos mis mandamientos, así todo les irá bien a ellos y a sus descendientes para siempre. 30 Ve y diles que regresen a sus carpas. 31 Pero tú, Moisés, quédate aquí conmigo y yo te transmitiré todos los mandamientos, leyes y normas que deberás enseñarles, para que ellos las obedezcan en la tierra que les doy en posesión».


32 Asegúrate de hacer todo lo que el SEÑOR tu Dios te ordene, sin desobedecer ninguno de los mandamientos. 33 Vivirás como el SEÑOR tu Dios te ordene, de tal forma que sigas con vida y puedas prosperar y vivir mucho tiempo en la tierra que ocuparás.

Ama y obedece siempre a Dios


6 Esta es la instrucción que Dios me mandó enseñarles. Me la dio en forma de normas y leyes. Obedézcanlas en el territorio que ustedes están a punto de ocupar. 2 De esa forma mostrarán ustedes respeto al SEÑOR su Dios. Si ustedes, sus hijos y sus nietos obedecen todos los días de su vida las leyes y mandamientos de Dios que les doy, tendrán una larga vida. 3 Escucha, Israel, y obedece fielmente estas leyes para que prosperes y te conviertas en una nación muy numerosa, como el SEÑOR, el Dios de tus antepasados, te prometió. La tierra que vas a ocupar rebosa de leche y de miel.


4 Escucha, ¡Israel! El SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR es uno.[a]


5 Por eso ama al SEÑOR tú Dios con todo tu corazón[b], con todo tu ser y con todas tu fuerzas[c].


6 Recuerda siempre estos mandamientos que te doy hoy. 7 Enséñaselos a tus hijos y háblales sobre ellos cuando estés en tu casa, cuando camines, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8 Escríbelos y átalos en tu brazo como un recordatorio y llévalos como cinta en tu frente. 9 Escríbelos en las puertas de tu casa y a la entrada de tus ciudades.


10 El SEÑOR tu Dios les prometió a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob que te iba a dar a ti esta tierra. Cuando te permita entrar a ella, te dará ciudades grandes y buenas, que tú no construiste; 11 casas llenas de cosas buenas que tú no compraste; pozos que tú no excavaste; viñedos y olivos que tú no plantaste. Cuando hayas comido y estés satisfecho, 12 sé cuidadoso de no olvidar al SEÑOR, que te sacó de la tierra de Egipto, donde eras esclavo. 13 Respeta al SEÑOR tu Dios, sírvele y haz tus promesas en su nombre. 14 No deberás seguir a otros dioses, a ninguno de los dioses de las naciones vecinas, 15 porque el SEÑOR tu Dios que está presente entre ustedes es un Dios celoso. Así que ten cuidado, para que el SEÑOR tu Dios no se enoje contigo y te destruya completamente.


16 No pongas a prueba al SEÑOR tu Dios, como hiciste en Masá. 17 Obedece los mandamientos del SEÑOR tu Dios, sus enseñanzas y leyes que te ha dado. 18 Haz lo que el SEÑOR considere bueno y justo para que así prosperes y puedas entrar y ocupar la tierra buena que el SEÑOR les prometió a tus antepasados. 19 De esa forma podrás expulsar del territorio a todos tus enemigos, tal como prometió el SEÑOR.

Enséñales a tus hijos lo que Dios hizo


20 En el futuro, cuando tu hijo te pregunte: «¿Cuál es el significado de las enseñanzas, normas y leyes que el SEÑOR nuestro Dios te dio?», 21 tú le responderás: «Nosotros éramos esclavos del faraón de Egipto, pero el SEÑOR nos sacó de Egipto gracias a su gran poder. 22 Ante nuestros ojos el SEÑOR hizo señales grandes y terribles, y milagros contra Egipto, contra el faraón y contra toda su gente. 23 Él nos sacó de ese lugar para traernos aquí y darnos esta tierra que él les había prometido a nuestros antepasados. 24 El SEÑOR nos mandó obedecer todas estas normas y leyes, y a respetarlo y obedecerlo a él. Esto será siempre para nuestro bien y nos mantendrá con vida como sucede hoy. 25 Si tenemos cuidado de obedecer todos sus mandamientos, tal como él nos ordenó el SEÑOR, Dios nos aprobará por haber hecho lo que es bueno».

Footnotes


6:4 El SEÑOR […] es uno Otras posibles traducciones: El SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR solamente; El SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR es el único SEÑOR; o el SEÑOR nuestro Dios es un solo SEÑOR.

6:5 corazón Frecuentemente usado para referirse a la mente, esto es, los pensamientos y la voluntad de una persona.

6:5 fuerzas Esto implica habilidad y medios.


Lucas 7:11-35

Palabra de Dios para Todos

Jesús resucita al hijo de una viuda


11 Un poco después, Jesús fue a un pueblo llamado Naín. Sus seguidores y una gran multitud lo acompañaban. 12 Cuando él llegó cerca de la entrada del pueblo, llevaban a enterrar al hijo único de una viuda. La viuda iba acompañada de mucha gente. 13 Al verla, el Señor tuvo compasión de ella y le dijo:


—No llores.


14 Se acercó y tocó el ataúd. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo:


—Joven, yo te digo: ¡levántate!


15 El joven se sentó, empezó a hablar y Jesús se lo entregó a su mamá. 16 Todos se llenaron de temor y alababan así a Dios:


—Un gran profeta está entre nosotros.


También decían:


—Dios ha venido a ayudar a su pueblo.


17 Esta noticia se divulgó por toda Judea y sus alrededores.

Jesús y Juan el Bautista

(Mt 11:2-19)


18 Los seguidores de Juan fueron y le contaron a él todo lo que había pasado. Entonces Juan llamó a dos de ellos y 19 los envió a preguntarle al Señor: «¿Eres el que iba a venir, o debemos esperar a alguien más?»


20 Los enviados llegaron hasta donde estaba Jesús y le dijeron:


—Juan el Bautista nos envió a preguntarte lo siguiente: “¿Eres el que iba a venir, o debemos esperar a alguien más?”


21 En ese momento Jesús sanó a mucha gente que tenía enfermedades, dolencias y espíritus malignos y les dio la vista a muchos ciegos. 22 Entonces les contestó:


—Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y escuchado. Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. 23 Afortunado el que no dude de mí.[a]


24 Después de que los mensajeros de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Hierba[b] azotada por el viento? 25 Si no, ¿qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido con ropa fina? ¡Escuchen! La gente que se viste con ropa elegante y vive de lujo, habita en palacios. 26 ¿Entonces qué es lo que salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo que Juan es más que un profeta. 27 Las Escrituras dicen de él:


»“Oye, te envío mi mensajero delante de ti,

quien preparará el camino para tu venida”.[c]


28 Les digo que Juan es el mejor hombre que ha nacido; sin embargo, el menos importante en el reino de Dios es más importante que Juan».


29 Cuando toda la gente oyó esto, incluso los cobradores de impuestos, se hicieron bautizar por Juan. Así reconocieron que la enseñanza de Dios era correcta. 30 Pero los fariseos y los expertos de la ley rechazaron el plan de Dios para ellos, y no permitieron que Juan los bautizara.


31 «¿Con quién puedo comparar a la gente de esta generación? ¿Cómo son ellos? 32 Son como muchachos sentados en la plaza que se gritan unos a otros:


»“¡Nosotros tocamos la flauta,

pero ustedes no bailaron.

Cantamos una canción triste,

pero ustedes no lloraron!”


33 Porque vino Juan el Bautista, quien no comía pan ni bebía vino como los demás, pero ustedes dicen: “Tiene un demonio”. 34 Ha venido el Hijo del hombre que come y bebe como los demás, pero ustedes dicen: “Miren, es comilón, borracho y amigo de los cobradores de impuestos y de los pecadores”. 35 Pero la sabiduría divina se comprueba por la vida de todos los que la siguen».

Footnotes


7:23 no dude de mí Textualmente no halle tropiezo en mí.

7:24 Hierba Textualmente Carrizo.

7:27 Cita de Mal 3:1.



Salmos 68:19-35

Palabra de Dios para Todos


19

Alaben al Señor, nuestro Dios y Salvador;

todos los días lleva nuestras cargas. Selah


20

Él es nuestro Dios, el Dios que nos salva;

el Señor DIOS nos salva de la muerte.

21

Dios aplastará la cabeza de sus enemigos;

la cabeza melenuda de los que viven en el pecado.


22

El SEÑOR dijo: «Los traeré desde Basán,

desde las profundidades del mar regresarán,

23

para que ustedes bañen sus pies en la sangre de sus enemigos

y sus perros la laman cuanto quieran».


24

Ya se pueden ver las procesiones

de mi Dios y Rey rumbo al santuario.

25

Al frente va gente a cantarle con músicos,

rodeados por jovencitas tocando la pandereta.

26

¡Alaben al SEÑOR en la gran asamblea!

¡Alaben a Dios, hijos de Israel!

27

El pequeño Benjamín está allí guiando a la multitud;

allí está la gran familia de Judá,

y allí están los líderes de Zabulón y Neftalí.


28

Dios mío, muéstranos tu poder;

muéstranos el poder que usaste a nuestro favor en el pasado.

29

Los reyes te traerán regalos

a tu templo en Jerusalén.

30

Dios mío, castiga a esa bestia de los juncos,

a esa manada de toros entre naciones como becerros.

Tú venciste a los que buscaban la guerra.

Ahora, haz que vengan a ti a traerte sus barras de plata.

31

Haz que te traigan sus riquezas desde Egipto.

Que los etíopes te traigan sus regalos.


32

Reinos de la tierra, canten a Dios.

Canten canciones de alabanza al Señor. Selah


33

Él cabalga atravesando los cielos antiguos,

escuchen su poderosa voz.

34

Reconozcan el poder de Dios;

su majestad está sobre Israel,

con su poder llena los cielos.

35

Desde tu templo, oh Dios, eres imponente.

El Dios de Israel le da fuerza y poder a su pueblo.


¡Bendito sea Dios!

Sunday, March 24, 2024

DAB Español, Lunes 25 de Marzo

Día 085, DAB Español, Lunes 25 de Marzo


Deuteronomio 4:1-49; Lucas 6:39-7:10; Salmos 68:1-18; Proverbios 11:28 (Palabra de Dios para Todos (PDT))








Deuteronomio 4

Palabra de Dios para Todos

Moisés le pide al pueblo que obedezca


4 Ahora, pueblo de Israel, presten atención a las normas y leyes que yo les estoy enseñando. Obedézcanlas para que puedan seguir con vida, y así entrar y ocupar la tierra que les da el SEÑOR, el Dios de sus antepasados. 2 No les añadan ni les quiten nada a mis órdenes, sino obedezcan los mandamientos del SEÑOR su Dios que yo les ordeno.


3 Ustedes vieron lo que hizo el SEÑOR cuando el pueblo adoró a Baal Peor. A todo israelita que siguió a Baal Peor, el SEÑOR su Dios le quitó la vida, 4 pero todos ustedes, que siguieron fieles al SEÑOR su Dios, todavía siguen vivos.


5 ¡Miren! Les he enseñado las normas y leyes así como el SEÑOR mi Dios me ha ordenado, para que ustedes las pongan en práctica en la tierra que van a ocupar. 6 Deberán ser cuidadosos en obedecer fielmente estas leyes porque esa será la prueba de su sabiduría y entendimiento para las otras naciones que oirán de estas leyes y dirán: «Realmente, esta gran nación es de gente sabia e inteligente».


7 ¿Qué gran nación hay en la que su dios esté tan cerca como el SEÑOR lo está de nosotros, que viene cuando le pedimos ayuda? 8 Y ¿en qué gran nación hay normas y leyes tan justas como toda esta ley que les estoy dando? 9 Pero sé cuidadoso en extremo para que no olvides lo que tus ojos han visto y no se borren de tu mente todos los días de tu vida. Enséñales todo esto a tus hijos y a los hijos de tus hijos. 10 No olvides nunca lo que viste el día que te presentaste ante el SEÑOR tu Dios en el monte Horeb, cuando el SEÑOR me dijo: «Reúne al pueblo ante mí, para que oigan lo que tengo que decirles y aprendan a obedecerme todos los días de su vida en la tierra, y para que les enseñen esto a sus hijos». 11 Ustedes se acercaron y se colocaron al pie del monte que ardía en un fuego que llegaba hasta el cielo; había oscuridad y una densa niebla. 12 El SEÑOR les habló desde el medio del fuego. Escucharon el sonido de sus palabras, pero no veían ninguna forma, solamente se oía una voz. 13 Él les anunció su pacto que les mandó obedecer: los diez mandamientos que grabó en dos tablas de piedra. 14 El SEÑOR me mandó a mí que les enseñara las normas y leyes, de forma que ustedes pudieran obedecerlas en la tierra que ocuparán al cruzar el río Jordán.


15 Ustedes no vieron ninguna figura el día que el SEÑOR les habló en el monte Horeb desde el medio del fuego. Así que por su propio bien sean cuidadosos 16 y no se corrompan a sí mismos. Por lo tanto, no hagan ningún ídolo de ninguna forma, nada de imágenes o estatuas de hombre o mujer, 17 o de un animal en la tierra o de un ave que vuela en el cielo, 18 o de cualquier cosa que se arrastre en el suelo o de cualquier pez que esté en el agua. 19 También sean cuidadosos, cuando miren al cielo y vean el sol, la luna y las estrellas, y se sientan tentados a adorarlos y servirles. El SEÑOR su Dios les asignó esos astros a todas las demás naciones del mundo, 20 pero a ustedes el SEÑOR los tomó y los sacó del horno de Egipto para ser su propio pueblo, como lo son ahora.


21 El SEÑOR se enojó conmigo por culpa de ustedes y me aseguró que yo no cruzaría el río Jordán y que no entraría a la tierra buena que el SEÑOR su Dios les da. 22 Yo moriré aquí en esta tierra, no cruzaré el Jordán, pero ustedes sí lo harán y ocuparán esa tierra buena. 23 Sean cuidadosos de no olvidar el pacto que el SEÑOR su Dios hizo con ustedes para que, como el SEÑOR su Dios les ha mandado, no se hagan ídolos de ninguna forma. 24 El SEÑOR su Dios es un fuego que lo consume todo, un Dios celoso[a].


25 Ustedes vivirán por mucho tiempo en la tierra, tendrán hijos y nietos, y llegarán a viejos. Sin embargo, se corromperán si hacen ídolos de la clase que sea, harán enojar al SEÑOR y provocarán su ira. 26 Así que les advierto hoy, con el cielo y la tierra de testigos, que si llegan a hacer esa maldad, morirán rápidamente en la tierra a la que entran y que van a ocupar al cruzar el río Jordán. Vivirán poco tiempo en esa tierra porque serán destruidos. 27 El SEÑOR los dispersará entre las naciones y sólo unos pocos sobrevivirán entre los pueblos a donde el SEÑOR los expulsará. 28 Allí adorarán dioses hechos por seres humanos; dioses de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen ni huelen. 29 Desde allí buscarás al SEÑOR tu Dios y lo encontrarás si lo buscas de todo corazón y con todo tu ser. 30 Cuando estés angustiado y en dificultades y te suceda todo esto en el futuro, entonces volverás al SEÑOR tu Dios y lo obedecerás. 31 Porque el SEÑOR tu Dios es un Dios misericordioso que no te abandonará ni te destruirá. Él no olvidará el pacto que hizo con tus antepasados.


32 Averigüen lo sucedido en épocas pasadas desde cuando Dios creó a Adán en la tierra; busquen en todo el mundo de un lado a otro. ¿Ha sucedido alguna vez algo tan grandioso como esto? ¿Se ha oído hablar antes de algo como esto? 33 ¿Alguna nación ha escuchado la voz de Dios hablándoles desde el fuego, así como ustedes la escucharon y siguieron vivos? 34 ¿Algún otro dios ha tratado de ir y tomar una nación para sí de otra nación, por medio de obras maravillosas, señales y milagros, guerra, gran poder y fuerza, y grandes hechos aterradores, como todos los que el SEÑOR tu Dios hizo por ti en Egipto ante tus ojos?


35 A ti se te mostró todo eso para que supieras que el SEÑOR es el verdadero Dios. No hay ningún otro Dios aparte de él. 36 Te corrigió haciendo que escucharas su voz desde el cielo, y en la tierra te mostró su fuego grandioso y oíste sus palabras que salen del fuego. 37 Él mismo con gran poder te sacó de Egipto porque amó a tus antepasados y eligió a su descendencia. 38 Su intención era expulsar a otras naciones más fuertes y más poderosas que tú, y darte a ti las tierras de ellos como tu propiedad, como sucede hoy en día.


39 Así que reconoce hoy y grábate en la mente que el SEÑOR es el verdadero Dios en el cielo y en la tierra. No hay ningún otro. 40 Obedece sus leyes y sus mandamientos que hoy te ordeno para que tú y tus hijos prosperen, y para que vivan mucho tiempo en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da para siempre.

Moisés elige las ciudades de refugio


41 Luego Moisés designó tres ciudades en el lado oriental del río Jordán, 42 a donde una persona podía escapar si mataba a alguien accidentalmente sin haber tenido intención de hacerle mal. Esa persona podía escapar a alguna de esas tres ciudades y seguir viviendo allí. 43 Las ciudades que Moisés designó fueron: para los rubenitas, Béser, que está en el desierto del altiplano; Ramot de Galaad para los gaditas, y Golán de Basán para la tribu de Manasés.

Introducción de la ley de Moisés


44 Esta es la ley que Moisés le dio al pueblo de Israel. 45 Estos son los decretos, leyes y normas que Moisés les dio a los israelitas cuando salieron de Egipto, 46 al otro lado del río Jordán, en el valle opuesto a Bet Peor, en la tierra del rey Sijón de los amorreos, que reinaba en Hesbón, y al que Moisés y los israelitas vencieron cuando salieron de Egipto. 47 Ellos ocuparon su tierra y la tierra del rey Og de Basán, los dos reyes amorreos del lado oriental del río Jordán. 48 Esa tierra iba de Aroer, que está en el límite del arroyo Arnón hasta el monte Sirión, es decir, el monte Hermón, 49 junto con el valle al oriente del río Jordán, hacia el sur hasta el mar Muerto, y al oriente hasta las laderas del monte Pisgá.

Footnotes


4:24 Dios celoso Esto indica que Dios demanda completa lealtad y no tolera que se adoren a otros dioses.


Saturday, March 23, 2024

DAB Español, Domingo 24 de Marzo


Día 084, DAB Español, Domingo 24 de Marzo


Deuteronomio 2:1-3:29; Lucas 6:12-38; Salmos 67; Proverbios 11:27 (Palabra de Dios para Todos (PDT))







Deuteronomio 2-3

Palabra de Dios para Todos

Israel vaga por el desierto


2 Luego nos dirigimos de vuelta hacia el desierto por el camino al mar Rojo así como el SEÑOR me había mandado y vagamos alrededor de la región montañosa de Seír[a] por mucho tiempo. 2 Luego el SEÑOR me dijo: 3 «Ustedes han estado caminando por esta región montañosa lo suficiente, vayan ahora al norte. 4 Luego dale estas órdenes al pueblo: Ustedes están pasando por el territorio de sus hermanos, los descendientes de Esaú, que están viviendo en Seír. Ellos están temerosos de ustedes. 5 No los provoquen porque yo no les daré ni un palmo[b] de tierra de ellos, porque yo le di a Esaú la región montañosa de Seír como su propiedad. 6 Para alimentarse ustedes, cómprenles trigo, e incluso páguenles el agua que ustedes consuman. 7 Recuerden que nunca les ha faltado nada porque el SEÑOR su Dios los ha bendecido a ustedes en todo lo que han hecho. Dios los cuidó mientras recorrían este gran desierto, y durante los últimos 40 años el SEÑOR ha estado con ustedes».


8 Entonces nos alejamos de la tierra de nuestros parientes, los descendientes de Esaú, que vivían en Seír, del camino de Arabá, de Elat y de Ezión Guéber, y tomamos entonces el camino hacia el desierto de Moab.


9 El SEÑOR me dijo: «No provoquen a Moab y no entren en batalla con ellos porque yo no les daré a ustedes nada de la tierra de Moab. A los descendientes de Lot[c] les he dado de herencia la región de Ar.


10 (Los emitas vivían antes en Ar. Ellos eran gente fuerte y numerosa como los anaquitas. 11 Se creía que ellos también eran refaítas como los anaquitas, pero los moabitas los llamaban emitas. 12 También los horeos habían vivido anteriormente en Seír, pero los descendientes de Esaú los expulsaron y vivieron ahí en su lugar, así como lo hizo Israel en la tierra que el SEÑOR les había dado).


13 »Ahora, pónganse en marcha y crucen sobre el valle Zéred». Entonces lo hicimos. 14 Nos tomó 38 años viajar desde Cades Barnea al valle Zéred. En aquel tiempo, toda la generación de guerreros que no había confiado en Dios en Cades Barnea había muerto, tal como el SEÑOR lo había prometido. 15 De hecho, el SEÑOR mismo se opuso a ellos hasta que los eliminó completamente del campamento.


16 Cuando todos los guerreros del pueblo murieron, 17 el SEÑOR me dijo: 18 «Hoy cruzarás por el territorio de Moab en Ar, 19 y cuando se aproximen a los amonitas, no los provoques y no pelees con ellos, porque yo no te daré nada de la tierra de los amorreos. Yo se la he dado de herencia a los descendientes de Lot.


20 (Esta era también considerada la tierra de los refaítas. Ellos vivieron allí antes y los amonitas los llamaron los zamzumitas. 21 Eran grandes y numerosos como los anaquitas, pero el SEÑOR los destruyó y los amonitas los expulsaron y habitaron ahí en su lugar. 22 Él les ayudó igualmente a los descendientes de Esaú que vivían en Seír cuando destruyó a los horeos ante ellos, para que tomaran su tierra y vivieran ahí hasta el día de hoy. 23 Y respecto a los aveos que vivían en poblaciones cerca de Gaza; los filisteos, que venían de Creta los destruyeron y se establecieron en su lugar).


24 »Ponte en marcha, prepárate y cruza el arroyo Arnón. Mira, te he dado el poder de vencer al rey Sijón de los amorreos de Hesbón. Comienza a tomar su tierra y emprende la guerra contra él. 25 Este día haré que todos los pueblos de la tierra les teman y se aterroricen de ustedes. Cuando ellos escuchen noticias sobre ustedes, se asustarán y temblarán ante ustedes».

La derrota de Sijón

(Nm 21:21-30)


26 Entonces yo, Moisés, envié mensajeros desde el desierto oriental al rey Sijón de Hesbón con esta propuesta de paz: 27 «Déjanos pasar por el camino de tu tierra, permaneceremos en él y no nos saldremos ni a la derecha ni a la izquierda. 28 Nos venderás comida para que podamos comer, y te compraremos el agua para que podamos beber. Solamente déjanos cruzar a pie, 29 así como los descendientes de Esaú que viven en Seír y los moabitas que viven en Ar nos lo permitieron, hasta que hayamos cruzado el río Jordán a la tierra que el SEÑOR nuestro Dios nos da». 30 Pero el rey Sijón de Hesbón se negó a dejarnos cruzar por su tierra, porque el SEÑOR tu Dios lo volvió terco de espíritu y endureció su corazón para ponerlo bajo tu control (como lo está ahora).


31 Luego el SEÑOR me dijo: «Mira, he comenzado a darte a Sijón y su tierra; entra a tomar posesión de su tierra, pues será tuya». 32 Entonces Sijón, con toda su gente, fue a Yahaza a enfrentarse con nosotros en batalla. 33 El SEÑOR nuestro Dios nos lo entregó para que lo venciéramos a él, junto con sus hijos y todo su ejército. 34 En aquel tiempo capturamos todas sus ciudades y matamos en cada ciudad a todos los hombres, mujeres y niños. No dejamos ningún sobreviviente. 35 Tomamos solamente como botín el ganado y las cosas de valor de las ciudades que capturamos. 36 Desde Aroer en el límite del arroyo Arnón, incluyendo la ciudad que se encuentra en el valle, hasta la región de Galaad, no dejamos ninguna ciudad sin conquistar. El SEÑOR nuestro Dios nos entregó cada una de ellas. 37 Lo único a lo que no nos acercamos, conforme a la orden del SEÑOR, fue a la tierra de los amonitas que incluía todo lo que está a la orilla del arroyo Jaboc y las ciudades de la región montañosa.

Guerra contra Basán

(Nm 21:31-35)


3 Luego seguimos hacia Basán, pero entonces el rey Og de Basán salió con todo su ejército a enfrentarse con nosotros en Edrey. 2 El SEÑOR me dijo: «No le temas, porque a ustedes yo les he entregado a él, a su gente y a su tierra, y ustedes le harán a él lo mismo que le hicieron al rey Sijón de los amorreos que reinaba en Hesbón».


3 Entonces el SEÑOR nuestro Dios nos entregó al rey Og de Basán y a todo su ejército, y los derrotamos de tal forma que no hubo sobrevivientes. 4 En esa oportunidad capturamos todas sus ciudades. No quedó ninguna población sin ser conquistada. En total tomamos 60 ciudades que estaban en la región de Argob, el reino de Og de Basán. 5 Todas esas ciudades estaban fortificadas con murallas, portones altos y barras de hierro. Además había muchos pueblos sin murallas. 6 Los destruimos completamente, así como habíamos destruido al rey Sijón de Hesbón. Matamos en cada ciudad a todos los hombres, mujeres y niños, 7 pero todo el ganado y el botín de las ciudades los tomamos para nosotros.


8 Entonces, en aquel tiempo, tomamos la tierra de los dos reyes amorreos que estaba en el lado oriental del río Jordán, desde el arroyo Arnón hasta el monte Hermón. 9 (Los sidonios llamaban Hermón a Sirión, y los amorreos la llamaban Senir). 10 Tomamos todas las ciudades de los llanos altos, todo Galaad y todo Basán hasta Salcá y Edrey. Estas eran las ciudades del reino de Og en Basán. 11 El rey Og de Basán era uno de los pocos refaítas que aun quedaban. Él tenía una cama de hierro de 4 metros y medio de largo por 2 de ancho.[d] La cama todavía se encuentra en Rabá de los amonitas.

La tierra al oriente del río Jordán

(Nm 32:1-42)


12 Entonces en aquel tiempo tomamos posesión del siguiente territorio: desde Aroer que está en el arroyo Arnón, yo les di la mitad de la región montañosa de Galaad y sus ciudades a los rubenitas y a los gaditas. 13 El resto de Galaad y todo Basán, el reino de Og, se lo di a la media tribu de Manasés. Toda la región del Argob, en Basán, es llamada la tierra de los refaítas. 14 Yaír, de la tribu de Manasés, tomó toda la región de Argob, hasta el límite de los guesureos y los macateos, y le puso por nombre Javot Yaír, y así se llama hasta el día de hoy.


15 A Maquir le di Galaad. 16 A los rubenitas y a los gaditas les di la tierra desde Galaad hasta el arroyo Arnón, siendo el centro del valle la frontera, y hasta arriba, hacia el río Jaboc, la frontera de los amonitas. 17 El Arabá y el río Jordán eran la frontera occidental, desde el lago de Galilea[e] hasta el mar Muerto[f], en las laderas del monte Pisgá al oriente.


18 Yo les ordené esto en aquel tiempo: «El SEÑOR su Dios les ha dado a ustedes esta tierra en posesión. Todos ustedes, los guerreros que han sido llamados[g] cruzarán el río Jordán delante de sus hermanos, el pueblo de Israel. 19 Solamente sus esposas, hijos y ganado, pues sé que tienen mucho ganado, se quedarán en las ciudades que yo les he dado, 20 hasta que el SEÑOR les haya dado descanso a sus hermanos, como les ha dado descanso a ustedes; y hasta que ellos también hayan tomado posesión de la tierra que el SEÑOR su Dios les da al otro lado del río Jordán. Luego, todos ustedes podrán volver a la tierra que les he dado».


21 En aquel tiempo, yo le ordené esto a Josué: «Tú has visto lo que el SEÑOR su Dios les hizo a esos dos reyes. El SEÑOR les hará lo mismo a todos los reinos por los que ustedes están a punto de pasar. 22 No les teman, porque el SEÑOR su Dios está peleando por ustedes».

Prohibición a Moisés de entrar a Canaán


23 Entonces yo le rogué así al SEÑOR en aquel tiempo: 24 «Oh Señor DIOS, solamente has comenzado a mostrarme a mí, tu siervo, lo grande y poderoso que eres. No hay dios en el cielo ni en la tierra que pueda hacer las maravillas que tú haces. 25 Te ruego que me dejes cruzar y ver esa tierra buena que está al otro lado del río Jordán. Déjame ver esas hermosas montañas y la región del Líbano».


26 Pero el SEÑOR, como estaba muy enojado conmigo por culpa de ustedes, no quiso concederme mi deseo. El SEÑOR me dijo: «¡Ya basta! No insistas más sobre este asunto. 27 Sube a la cima del monte Pisgá y observa al occidente y al norte, al sur y al oriente, y observa con tus propios ojos, pero no podrás cruzar el río Jordán. 28 Dale instrucciones a Josué y ayúdale a ser fuerte y valiente, porque él llevará a este pueblo al otro lado del río y él hará que hereden la tierra que ves».


29 Luego nos quedamos en el valle cerca de Bet Peor.

Footnotes


2:1 Seír o Edom.

2:5 palmo Textualmente ni siquiera lo que cubre la planta de un pie.

2:9 descendientes de Lot Los hijos de Lot eran Moab y Ben Amí. Ver Gn 19:30-38.

3:11 4 metros […] 2 de ancho Textualmente 9 codos de largo por 4 de ancho. En Deuteronomio las medidas de longitud textualmente están en codos. Ver tabla de pesas y medidas.

3:17 lago de Galilea Textualmente mar de Quinéret.

3:17 el mar Muerto Textualmente el mar del Arabá. Igual en 4:49.

3:18 que han sido llamados o deberán equiparse para la batalla.


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