Thursday, January 29, 2026

DAB Español, Viernes 30 de Enero

Día 030, DAB Español, Viernes 30 de Enero


Éxodo 10:1-12:13; Mateo 20:1-28; Salmos 25:1-11; Proverbios 6:6-11 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










Éxodo 10:1-12:13

Traducción en lenguaje actual

Octavo castigo: Los saltamontes atacan los campos

10 Dios le dijo a Moisés: «Ve y preséntate ante el rey. Yo he hecho que él y sus consejeros se pongan tercos, para mostrarles mi poder mediante señales terribles y asombrosas. 2 Así podrás contarles a tus hijos y a tus nietos todo lo que hice contra los egipcios, y cómo me burlé de ellos, para que sepan que yo soy el Dios de los israelitas».


3 Moisés y Aarón se presentaron ante el rey y le dijeron:


«El Dios de los israelitas me ha enviado a preguntarle hasta cuándo seguirá siendo tan orgulloso. ¿Cuándo lo va a obedecer? Déjenos ir a adorarlo. 4 Si usted no lo hace, mañana Dios enviará sobre su país una nube de saltamontes 5 que cubrirá todo el suelo. Los saltamontes se comerán todas las plantas y todos los árboles que hayan quedado después de la lluvia y el granizo, 6 y llenarán todo el país de Egipto. ¡Nunca los padres ni los abuelos de Su Majestad vieron algo semejante!»


Cuando Moisés salió del palacio, 7 los consejeros egipcios le dijeron al rey: «¿Hasta cuándo vamos a soportar a este hombre? ¡Sólo nos ha traído problemas! Deje Su Majestad que se vaya con su pueblo a adorar a su Dios. ¿No sabe Su Majestad que todo Egipto está en la ruina?»


8 El rey mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo:


—Está bien, vayan a adorar a su Dios. Pero antes, díganme quiénes van a ir.


9 Moisés le contestó:


—Debemos ir todos nosotros, pues vamos a celebrar una fiesta en honor de nuestro Dios. Iremos con todos nuestros jóvenes y ancianos, con nuestros hijos e hijas, y también nos llevaremos nuestras ovejas y vacas.


10 Con tono burlón, el rey le dijo:


—¡Ah sí, cómo no! ¡Y, por supuesto, su Dios los va a acompañar! ¿Acaso creen que voy a dejar que se lleven a sus niños? Ustedes tienen la mala intención de escapar. 11 Pero no va a ser como ustedes quieran. Si realmente quieren adorar a su Dios, vayan sólo los hombres.


Enseguida los egipcios echaron a Moisés y a Aarón fuera del palacio, 12 pero Dios le dijo a Moisés: «Extiende tu brazo y ordena que los saltamontes vengan sobre Egipto y se coman todas las plantas que quedaron después del granizo».


13-14 Moisés obedeció. Al instante, Dios envió sobre el país un viento que, desde el este, sopló todo el día y toda la noche. Ese viento trajo tal cantidad de saltamontes, que a la mañana siguiente todo Egipto estaba cubierto de ellos. ¡Nunca antes se había visto algo así! 15 ¡Ni el suelo podía verse! Los saltamontes se comieron todas las plantas y frutas que habían quedado después del granizo. 16 Muy apurado, el rey llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: «Me he portado muy mal con su Dios y con ustedes. 17 Por favor, perdónenme una vez más y pídanle a su Dios que nos quite esos saltamontes, porque nos están matando. O por lo menos, ¡que los aleje de mí!»


18-19 Moisés salió del palacio y le rogó a Dios por el rey. Entonces Dios hizo que un viento muy fuerte soplara desde el oeste, y el viento se llevó los saltamontes y los arrojó al Mar de los Juncos. ¡Todo Egipto quedó libre de saltamontes! 20 Pero Dios hizo que el rey se pusiera terco y no dejara ir a los israelitas.


Noveno castigo: La gran oscuridad

21 Entonces Dios le dijo a Moisés: «Extiende el brazo hacia el cielo y ordena que todo Egipto se quede a oscuras. Habrá tanta oscuridad que los egipcios podrán sentirla».


22 Moisés extendió su brazo, y durante tres días todo Egipto quedó a oscuras. 23 Todo estaba tan oscuro que los egipcios no podían verse unos a otros, ni dar un paso sin tropezarse. Sin embargo, en todas las casas israelitas sí había luz. 24 Cuando el rey vio esto, llamó a Moisés y le dijo:


—¡Vayan a adorar a su Dios! Pueden llevarse a sus niños, pero dejen aquí sus ovejas y vacas.


25-26 Moisés le contestó:


—De ningún modo. También nuestras vacas y ovejas deben ir con nosotros. No sabemos cuántos sacrificios tendremos que hacer, sino que Dios nos lo dirá cuando lleguemos. Además, también ustedes deben darnos más animales para ofrecérselos a nuestro Dios.


27 Una vez más, Dios hizo que el rey se pusiera terco y no dejara ir a los israelitas. 28 Así que el rey le dijo a Moisés:


—¡Largo de aquí! Y más te vale no volver a presentarte ante mí. Si vuelves por acá, mandaré que te maten.


29 Moisés contestó:


—De acuerdo. Jamás volveré a verte la cara.


Anuncio del décimo castigo

11 Después Dios le dijo a Moisés: «Voy a castigar al rey y a su pueblo una vez más. Después de ese castigo los dejará ir, y hasta los echará de su país para siempre. 2 Tú ve y diles a todos los israelitas, hombres y mujeres, que se preparen para salir y que les pidan a sus vecinos objetos de oro y plata».


3 Dios hizo que los egipcios trataran bien a los israelitas, y tanto ellos como los consejeros mismos del rey respetaban a Moisés.


4 Una vez más, Moisés le dijo al rey:


«Dios me manda decir a Su Majestad que cerca de la medianoche, él recorrerá todo Egipto, 5 y les quitará la vida a todos los hijos mayores de los egipcios. Todos morirán, desde el hijo mayor de Su Majestad, hasta el hijo mayor de la sirvienta que trabaja en el molino. ¡Ni siquiera las primeras crías de los ganados egipcios escaparán de la muerte! 6 Nunca antes han sufrido ustedes una desgracia tan grande, ni nunca más volverán a sufrirla. 7 Y para demostrarles que es Dios quien distingue entre ustedes y los israelitas, de nosotros no morirá ni uno solo de nuestros hijos mayores, ni tampoco una sola de las primeras crías de nuestros animales. Es más, ni siquiera un perro nos ladrará. 8 Toda esta gente que está al servicio de Su Majestad vendrá a verme, y de rodillas me rogará que me vaya de Egipto y me lleve a mi pueblo. Sólo entonces me iré de aquí».


Moisés salió muy enojado del palacio del rey. 9 Entonces Dios le dijo: «El rey no va a hacerles caso. Eso me permitirá seguir haciendo señales terribles y asombrosas en este país».


10 Moisés y Aarón hicieron en presencia del rey todas las señales terribles y asombrosas que Dios les había ordenado hacer, pero el rey se puso terco y no dejó que los israelitas se fueran de Egipto.


Instrucciones para celebrar la cena de la Pascua

12 Cuando Moisés y Aarón aún estaban en Egipto, Dios les dijo:


2 «Este mes será para ustedes el primer mes del año,[a] y el más importante. 3-5 Digan a todos los israelitas que el día diez de este mes cada familia debe apartar un cordero o un cabrito para comérselo. Los animales deben ser machos, de tan sólo un año de edad, y sin ningún defecto. Pero asegúrense de que el animal que elijan alcance para todos, pues cada miembro de la familia debe comer lo acostumbrado. Si alguna familia es muy pequeña como para comerse todo el animal, deberá compartirlo con la familia vecina.


6 »Cuando cada familia haya apartado su animal, deberá guardarlo hasta el día catorce de este mes, y ese día al atardecer lo matará. 7 Una vez que se reúnan para comer, tomarán un poco de sangre del animal y la untarán en el marco de la puerta de la casa. 8 Esa noche comerán la carne del animal asada al fuego, acompañada de pan sin levadura y hierbas amargas. 9 Pero no vayan a comerse la carne cruda o hervida; tienen que asarla al fuego, y comerse la cabeza, las patas y las tripas.


10 »Además, deben comer rápidamente, con la ropa y las sandalias puestas, y la vara en la mano, como si estuvieran apurados por salir. 11 No deben guardar nada para el día siguiente, porque es la fiesta de la Pascua en mi honor; lo que les sobre, deberán quemarlo.


12 »Esa noche recorreré todo Egipto y mataré a todos los hijos mayores de cada familia egipcia, sea hombre o animal. Yo soy el Dios de Israel, y les daré su merecido a los dioses de Egipto. 13 Pero ustedes los israelitas no deben tener miedo; la sangre que van a untar en los marcos de las puertas me servirá de señal. Cuando yo la vea, no les haré ningún daño a sus hijos mayores, sino que pasaré de largo.


Footnotes

Éxodo 12:2 El primer mes del año era el mes de Abib. Véase nota en 23.15.

Mateo 20:1-28

Traducción en lenguaje actual

Los trabajadores en la viña

20 »En el reino de Dios sucede algo parecido a lo que pasó en una viña. El dueño salió muy de mañana a contratar hombres para que trabajaran en ella. 2 Se puso de acuerdo con los trabajadores para pagarles el salario de un día completo; y los envió a trabajar. 3 Como a las nueve de la mañana, el dueño volvió a salir, y en la plaza encontró a varios hombres que estaban desocupados. 4 Les dijo: “Vayan a trabajar a mi viña, y les pagaré un salario justo.” Los hombres aceptaron y fueron a trabajar. 5 Como a las doce del día, el dueño volvió a hacer lo mismo; y salió otra vez a las tres de la tarde. 6 Ya eran las cinco de la tarde cuando el dueño fue de nuevo a la plaza, y vio a otros hombres desocupados. Entonces les preguntó: “¿Por qué han estado ahí todo el día sin hacer nada?”


7 »Ellos le contestaron: “¡Porque nadie nos ha dado trabajo!”


»El dueño les dijo: “Vayan a trabajar a mi terreno.”


8 »Cuando se hizo de noche, el dueño le dijo al jefe de los trabajadores: “Llama a cada uno de los trabajadores y págales, comenzando por los últimos que vinieron, y terminando por los que vinieron primero.”


9 »Entonces se acercaron los trabajadores que llegaron a las cinco de la tarde y recibieron el salario de un día completo. 10 Después, cuando pasaron los que habían llegado primero, muy de mañana, pensaron que a ellos les pagarían mucho más. Pero cada uno de ellos recibió el mismo salario de un día completo. 11 Después de recibir el dinero, esos trabajadores comenzaron a hablar mal del dueño de la viña 12 y le dijeron: “Los que llegaron a las cinco de la tarde sólo trabajaron una hora, pero usted les pagó a ellos lo mismo que a nosotros, que trabajamos todo el día aguantando el calor. Eso no es justo.”


13 »Pero el dueño le contestó a uno de ellos: “¡Mira, amigo! Yo no he sido injusto contigo. Recuerda que los dos acordamos que tú trabajarías por el salario de un día completo. 14 Toma el dinero que te ganaste, y vete. No es problema tuyo que yo les pague lo mismo a los que vinieron a las cinco. 15 Yo puedo hacer con mi dinero lo que me parezca. ¿Por qué te da envidia que yo sea bueno con los demás?”


16 Jesús terminó diciendo: «Así, los que ahora son los primeros, serán los últimos; y los que ahora son los últimos, serán los primeros.»


Jesús habla otra vez de su muerte

17 Mientras Jesús iba hacia Jerusalén, en el camino reunió a sus doce discípulos y les dijo:


18 «Como pueden ver, ahora vamos a Jerusalén. Y a mí, el Hijo del hombre, me entregarán a los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley. Ellos dirán que debo morir, 19 y me entregarán a mis enemigos para que se burlen de mí, y para que me golpeen y me hagan morir en una cruz. Pero después de tres días, resucitaré.»


La petición de una madre

20-21 La madre de Santiago y Juan, que eran dos de los discípulos, fue con ellos a hablar con Jesús. Cuando llegaron, ella se arrodilló delante de Jesús para pedirle un favor. Jesús le preguntó:


—¿Qué es lo que quieres?


Ella le dijo:


—Por favor, ordena que, cuando estés sentado en el trono de tu reino, mis hijos se sienten siempre junto a ti, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.[a]


22 Jesús respondió:


—Ustedes no saben lo que piden. ¿Están dispuestos a sufrir todo lo malo que va a pasarme?


Ellos le dijeron:


—Sí, lo estamos.


23 Jesús les dijo:


—Les aseguro que ustedes sufrirán mucho, igual que yo. Pero sólo mi Padre decide quiénes serán los más importantes en mi reino. Eso no lo decido yo.


24 Cuando los otros diez discípulos se dieron cuenta de todo esto, se enojaron con Santiago y Juan. 25 Entonces Jesús los llamó a todos y les dijo:


«Ustedes saben que los que gobiernan a los pueblos se portan como sus amos, y que los grandes señores imponen su autoridad sobre esa gente. 26 Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, si alguno de ustedes quiere ser importante, tendrá que servir a los demás. 27 Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el esclavo de todos. 28 Yo, el Hijo del hombre, lo hago así. No vine a este mundo para que me sirvan, sino para servir a los demás. Vine para dar mi vida por la salvación de muchos.»


Footnotes

Mateo 20:20 Derecha... izquierda: En aquel tiempo, los oficiales más importantes de todo reino se sentaban a la derecha y a la izquierda del rey.

Salmos 25:1-11

Traducción en lenguaje actual

Ayúdanos y protégenos

SALMO 25 (24)

Himno de David.

25 1-2 Mi Señor y Dios,

a ti dirijo mis ruegos

porque en ti confío.

No me hagas pasar vergüenza;

no permitas que mis enemigos

se burlen de mí.

3 Tampoco dejes que pasen vergüenza

los que en ti confían;

¡la vergüenza deben pasarla

los que traicionan a otros!


4-5 Dios mío,

enséñame a vivir

como tú siempre has querido.

Tú eres mi Dios y salvador,

y en ti siempre confío.


6-7 Dios mío,

por tu amor y tu bondad

acuérdate de mí.

Recuerda que siempre me has mostrado

tu ternura y gran amor;

pero olvídate de los pecados

que cometí cuando era joven.


8-10 Dios mío, tú eres bueno

y siempre actúas con justicia.

Enseñas a los pecadores

a hacer lo bueno;

enseñas a los humildes

a hacer lo bueno y lo justo.

Con quienes cumplen tu pacto

y obedecen tus mandamientos

tú siempre actúas

con amor y fidelidad.


11 Dios mío,

es muy grande mi maldad;

pero por todo lo que tú eres,

te ruego que me perdones.


Proverbios 6:6-11

Traducción en lenguaje actual

No seas perezoso

6 ¡Vamos, joven perezoso,

fíjate en la hormiga!

¡Fíjate en cómo trabaja,

y aprende a ser sabio como ella!

7 La hormiga no tiene jefes,

ni capataces ni gobernantes,

8 pero durante la cosecha

recoge su comida y la guarda.


9 Jovencito perezoso,

¿cuánto más seguirás durmiendo?,

¿cuándo vas a despertar?

10 Te duermes un poco,

te tomas la siesta,

tomas un descansito

y te cruzas de brazos...

11 ¡Así acabarás

en la más terrible pobreza!


Traducción en lenguaje actual (TLA)

Copyright © 2000 by United Bible Societies


DAB Español, Jueves 29 de Enero, David y Goliat 01

 En esta primera lección aprendimos lo que es necesario para ser usado por Dios.
  1. Hay que entrar en el proceso, siendo fiel en lo poco
  2. Las cosas pequeñas son importantes (David fue fiel en lo poco)
  3. Antes de poder ser líder, uno tiene que servir  
  4. 1 Timoteo 3:13Sirviendo, una gana para sí un grado honroso 
    Y mucha confianza en la fe  







Lección 01                        Lecciones de David y Goliat
 
Introducción
  A. Todo el mundo, aún los no creyentes, sabe algo de David y como
    mató al gigante
  B. Muchos sabemos, también, algo de la vida de David cuando era 
    joven o sea, antes de este evento famoso
    1. Como era despreciado por su familia, pero, escogido por Dios
    2. Como era fiel en lo poco, para ser levantado por Dios
    3. Por su pasión para Dios
  B. Hay muchas lecciones de su vida que se aplican a todos nosotros.
  C. 1 Samuel 17 - Por el tiempo, no leeremos todo el relato. El resumen:
    1. Los Israelitas estaban en una guerra con los filisteos.
    2. Los 2 ejércitos estaban acampados en Judá, pero sin entrar en la
        batalla
    3. El gigante Goliat retaba a los Israelitas – buscando a alguien que 
        peleara contra él.
      a) Génesis 6:1-4 – Gigantes que no eran personas normal.
      b) Fue una de las razones que Dios envió el diluvio.
    4. David fue al campamento para llevarles a sus hermanos una 
        comida
    5. Estando allá, no pudo creer que el gigante se burlaba de los 
        ejércitos de Dios.
    6. Todos los Israelitas, cobardes, se reían de David, aunque sólo él
        creía a Dios .
    7. Mata al gigante.
    8. Huyen los filisteos y ahora, todos quieren a David
  D. Vamos a ver unos principios importantes de esta historia
    1. No solamente para animar a los pequeños contra los grandes
    2. Ni solamente para decirnos que todo podemos
        Porque Dios no quiere que hagamos todo, sino que hagamos su
        voluntad
    3. Sino para enseñarnos principios para mantenernos en el fluir del 
        reino de Dios y así cumplir sus propósitos y glorificar su Nombre.
Principios de la historia de David contra Goliat
  A. 1 Samuel 16:11 – Las cosas pequeñas son importantes
    1. A veces, el hombre pasa por alto lo que es importante para Dios
      Todos los evangelios explican lo importante para los fariseos y lo de
      Cristo
      a) Por bien y por mal
        1) Lucas 16:10 – el hombre de Dios es fiel
        2) Cantares 2:15 – Las zorras pequeñas no solamente comían las 
            uvas, sino también, destruían las viñas.
      b) NUNCA pensemos que las cosas pequeñas de nuestras vidas no
          son importantes.
    2. La vida de David nos enseña que los momentos grandes 
        comienzan con los insignificantes.
      Recuerden:
       a) La vida cristiana es más un proceso de fidelidad y crecimiento 
           que los eventos grandes.
       b) Si no está fiel en lo poco, Dios no te puede usar en lo grande
       c) La fidelidad es la clave – siendo fiel en lo que nadie más puede 
           ver lo de tu corazón
  B. 1 Samuel 17:17-20Antes de poder ser líder, uno tiene que servir  
         * La verdad es que siempre sigues sirviendo aún cuando eres líder
         * El siervo fiel se conforma con que Dios lo levantará en su tiempo
    1. No hay atajo – en un principio fijo en toda la Biblia
    2. No hay excepciones – es un principio para todos
      a) José, Moisés, Nehemías, Esther, Pedro, Juan, Pablo, nosotros
      b) Ejemplos:
      c) La persona que solamente quiere hacer “lo visto” en la iglesia
    3. 1 Timoteo 3:13Sirviendo, una gana para sí un grado honroso Y
         mucha confianza en la fe

 

 


Wednesday, January 28, 2026

DAB Español, Jueves 29 de Enero

Día 029, DAB Español, Jueves 29 de Enero


Éxodo 7:25-9:35; Mateo 19:13-30; Salmos 24; Proverbios 6:1-5 (Traducción en lenguaje actual (TLA))










Éxodo 7:25-9:35

Traducción en lenguaje actual

25 Siete días después, Dios golpeó el agua del río Nilo.


Segundo castigo: Las ranas llenan el país

8 Entonces Dios le dijo a Moisés:


«Ve a hablar con el rey de Egipto, y dile de mi parte que los deje ir al desierto para que me adoren. 2 Si no los deja ir, yo haré que todo Egipto se llene de ranas. 3-4 Habrá ranas en el río Nilo, y en el palacio del rey, y en las casas de sus consejeros y de todo su pueblo. Se meterán en su habitación y se treparán en su cama; ¡habrá ranas hasta donde amasan su pan!»


5 Moisés fue a hablar con el rey de Egipto, pero como éste no dejó que el pueblo se fuera, Dios le dijo a Moisés: «Dile a Aarón que tome su vara y la extienda sobre los ríos, arroyos y lagunas, para que salgan ranas y llenen todo Egipto».


6 Aarón extendió su brazo sobre todos los depósitos de agua de Egipto, y de allí salieron ranas y llenaron todo el país. 7 También los magos egipcios con su magia hicieron que salieran ranas del agua y que llenaran todo el país. 8 El rey, por su parte, mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo:


—Pídanle a su Dios que quite las ranas, porque ya no las soportamos. Si lo hace, yo dejaré que el pueblo de Israel vaya a ofrecerle sacrificios.


9 Moisés contestó:


—Muy bien, Su Majestad. Ahora dígame cuándo quiere que le pida a Dios por usted, por sus servidores y por su pueblo. Así las ranas se irán de su palacio y se quedarán sólo en el río.


10-11 —¡Que se vayan mañana mismo! —contestó el rey.


—Pues así se hará —dijo Moisés—. Mañana mismo se irán y se quedarán sólo en el río. Ya no molestarán más a los egipcios. Así sabrá Su Majestad que no hay otro Dios como el Dios de Israel.


12 Moisés y Aarón salieron del palacio del rey. Luego Moisés le rogó a Dios que alejara del rey las ranas que había mandado. 13 Dios lo hizo así, y se murieron las ranas que había en las casas, en los patios y en los campos. 14 Los egipcios juntaron en montones las ranas muertas, y todo el país olía muy mal. 15 Pero tal como Dios lo había dicho, en cuanto el rey vio que ya todo había pasado, no les hizo caso, sino que se puso más terco y no dejó salir a los israelitas.


Tercer castigo: El polvo se convierte en mosquitos

16 Entonces Dios le dijo a Moisés: «Dile a Aarón que golpee con su vara el polvo del suelo de Egipto, para que se convierta en mosquitos».


17 Moisés y Aarón hicieron lo que Dios les ordenó. Aarón extendió el brazo y con su vara golpeó el polvo del suelo. Al instante, todo el polvo de Egipto se convirtió en mosquitos que picaban a la gente y a los animales. 18 Los magos de Egipto intentaron hacer lo mismo, pero no pudieron. Y como los mosquitos seguían atacando a la gente y a los animales, 19 los magos fueron a ver al rey y le dijeron: «¡Dios está haciendo todo esto!»


Una vez más, todo sucedió como Dios lo había dicho: El rey de Egipto se puso terco y no les hizo caso ni a Moisés ni a Aarón.


Cuarto castigo: Muchas moscas atacan a Egipto

20 Entonces Dios le dijo a Moisés:


«Levántate mañana muy temprano, y cuando el rey baje al río le saldrás al encuentro y le dirás de mi parte que deje salir a mi pueblo para que vaya a adorarme. 21 Si no los deja ir, yo enviaré muchas moscas para que lo molesten a él, y a sus servidores y a su pueblo. Todas las casas egipcias se llenarán de moscas, y habrá moscas hasta en el suelo. 22-23 Sin embargo, no enviaré moscas sobre la región de Gosén, donde vive mi pueblo; las moscas atacarán a los egipcios, pero no a los israelitas. Esto lo haré mañana mismo. Así sabrá el rey de Egipto, que el Dios de los israelitas está en su país».


24 Y Dios cumplió lo que había anunciado: envió muchísimas moscas, que se metieron en el palacio del rey y en las casas de sus servidores. Todo Egipto se llenó de moscas y quedó arruinado. 25 Al ver esto el rey, mandó a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo:


—Vayan y adoren a su Dios, pero no salgan del país.


26 Moisés le contestó:


—No creo que debamos hacerlo. A los egipcios no les gustará vernos adorar a nuestro Dios y ofrecerle animales que para ellos son sagrados. Si llegan a vernos haciéndolo, lo más seguro es que nos maten a pedradas. 27 Es mejor que vayamos al desierto, hasta donde lleguemos en tres días, y que allí le ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios, tal como él nos lo ha ordenado.


28 El rey contestó:


—Yo los dejaré ir al desierto a ofrecer sacrificios a su Dios, siempre y cuando no se alejen mucho, y le pidan a su Dios por mí.


29 Moisés dijo:


—En cuanto salga yo de aquí, le pediré a Dios que mañana mismo aleje de Egipto las moscas. Pero lo haré siempre y cuando Su Majestad permita, de una vez por todas, que mi pueblo vaya y ofrezca sacrificios a nuestro Dios.


30-31 Moisés salió del palacio y le pidió a Dios que alejara del rey las moscas, y Dios así lo hizo. No quedó una sola mosca. 32 Pero el rey volvió a ponerse terco y no dejó salir a los israelitas.


Quinto castigo: Muere el ganado de Egipto

9 Entonces Dios le dijo a Moisés:


«Ve y dile de mi parte al rey que los deje ir a adorarme. 2 Si no los deja ir, 3 haré que se enferme gravemente todo su ganado. Se enfermarán los caballos, los burros, los camellos, las vacas y las ovejas, y no habrá nada que los cure. 4 Pero al ganado de Israel no le haré ningún daño, así que de los animales de los israelitas no morirá uno solo. 5 ¡Mañana mismo haré que se enferme el ganado de Egipto!»


6 Al día siguiente, Dios hizo que todo el ganado de los egipcios se enfermara gravemente y se muriera; pero del ganado de los israelitas no murió ni un solo animal. 7 Así lo comprobó la gente que el rey de Egipto envió a investigar. Pero aun así, el rey siguió terco y no dejó que los israelitas fueran a adorar a Dios.


Sexto castigo: Los egipcios y sus animales se enferman de llagas

8 Entonces Dios les dijo a Moisés y a Aarón:


«Tomen de un horno un poco de ceniza, y vayan a ver al rey. Cuando estén en su presencia, quiero que tú, Moisés, lances la ceniza al aire. 9 La ceniza se convertirá en un polvo fino, y al caer sobre la gente y sobre los animales de Egipto hará que les salgan llagas en la piel».


10-11 Moisés y Aarón tomaron ceniza y fueron a ver al rey. Cuando estuvieron frente a él, Moisés tomó la ceniza y la lanzó al aire. La ceniza hizo que a todos los egipcios y a sus animales les salieran llagas en la piel. Los magos no pudieron presentarse ante Moisés para hacer lo mismo con su magia, porque aun ellos tenían el cuerpo lleno de llagas. 12 Sin embargo, Dios hizo que el rey se pusiera terco y no quisiera saber nada de Moisés ni de Aarón, tal como Dios se lo había dicho a Moisés.


Séptimo castigo: Dios hace llover granizo sobre Egipto

13 Entonces Dios le dijo a Moisés:


«Levántate muy temprano. Preséntate ante el rey y dile de mi parte que yo, el Dios de los israelitas, le ordeno que deje que mi pueblo vaya a adorarme. 14 De lo contrario, esta vez enviaré todos mis castigos contra todo Egipto. No hay en toda la tierra otro Dios como yo, y se lo voy a demostrar. 15 Si yo lo hubiera deseado, habría castigado a todos los egipcios con una enfermedad tan terrible que ya estarían muertos. 16 Si hasta ahora no lo he hecho, es porque quiero mostrar mi poder, y porque quiero que todos en el país me conozcan.


17 »Dile que si insiste en no dejar salir a mi pueblo, 18 mañana a esta hora dejaré caer unos granizos tan grandes y pesados, como no se han visto en toda la historia de Egipto. 19 Dile que ponga en lugar seguro todo su ganado y todo lo que tenga en el campo, porque el granizo caerá sobre todo hombre y animal, y matará a todo el que no esté en lugar seguro».


20 Al oír esta advertencia de parte de Dios, algunos de los consejeros del rey tuvieron miedo y dejaron que sus sirvientes fueran a ponerse a salvo, y además guardaron todo su ganado en los establos. 21 Pero otros no creyeron y dejaron en el campo a sus sirvientes y al ganado. 22 Entonces Dios le dijo a Moisés: «Levanta al cielo tu brazo, para que lluevan granizos sobre toda la gente, y sobre el ganado y las plantas de Egipto».


23 Con la vara en la mano, Moisés levantó el brazo al cielo. Al instante, Dios dejó caer sobre Egipto truenos, rayos y granizo. 24 ¡Nunca en toda la historia de Egipto se había visto algo parecido! Tan terribles eran la lluvia de granizo y los rayos que caían, 25 que acabaron con gente, ganados y plantas. Los árboles quedaron despedazados, 26-32 y el lino y la cebada destruidos, pues el lino había florecido y la cebada estaba ya en espiga. Sólo se salvaron el trigo y el centeno, porque dan fruto más tarde. Sin embargo, en el territorio de Gosén, donde vivían los israelitas, no cayó un solo granizo. Por eso el rey de Egipto mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo:


—Debo admitir que esta vez he hecho mal. La culpa la tenemos nosotros y no Dios, así que díganle que ya no impediré que los israelitas se vayan. ¡Ya no soportamos más el granizo y los truenos!


Moisés le contestó:


—Voy a demostrarle a Su Majestad que nuestro Dios es el dueño de toda la tierra. En cuanto yo salga de la ciudad, hablaré con él, y ya no habrá más truenos ni granizo. Esto lo haré a pesar de que ni usted ni sus consejeros respetan todavía a Dios.


33 Moisés salió entonces del palacio y de la ciudad, y levantando los brazos le pidió a Dios que quitara los truenos y el granizo. Al momento la lluvia terminó, el granizo dejó de caer, y los truenos ya no se escucharon más. 34 Pero aun cuando todo terminó, el rey siguió haciendo lo malo: tanto él como sus consejeros se pusieron tercos, y no dejaron que se fueran los israelitas. 35 Pero ya Dios había dicho que esto sucedería, y Moisés se lo comunicó al pueblo.


Mateo 19:13-30

Traducción en lenguaje actual

Jesús bendice a los niños

13 Algunas madres llevaron a sus niños para que Jesús pusiera sus manos sobre ellos y orara. Pero los discípulos las regañaron. 14 Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan; porque el reino de Dios es de los que son como ellos.»


15 Jesús puso su mano sobre la cabeza de cada uno de los niños, y luego se fue de aquel lugar.


El joven rico

16 Un joven vino a ver a Jesús y le preguntó:


—Maestro, ¿qué cosa buena debo hacer para tener vida eterna?


17 Jesús le contestó:


—¿Por qué me preguntas qué cosa es buena? Sólo Dios es bueno. Si quieres vivir de verdad, obedece los mandamientos.


18 El joven preguntó:


—¿Cuáles mandamientos?


Jesús le dijo:


—No mates; no seas infiel en tu matrimonio; no robes; no mientas para hacerle daño a otra persona; 19 obedece y cuida a tu padre y a tu madre; ama a los demás tanto como te amas a ti mismo.


20 Entonces el joven dijo:


—Todos esos mandamientos los he obedecido. ¿Qué más puedo hacer?


21 Jesús le dijo:


—Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres. Así, Dios te dará un gran premio en el cielo. Luego ven y conviértete en uno de mis seguidores.


22 Cuando el joven oyó eso, se fue muy triste, porque era muy rico.


23 Jesús entonces les dijo a sus discípulos:


—Les aseguro que es muy difícil que una persona rica entre en el reino de Dios. 24 En realidad, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para una persona rica entrar en el reino de Dios.


25 Los discípulos se sorprendieron mucho al oír lo que Jesús dijo, y comentaban entre ellos:


—Entonces, ¿quién podrá salvarse?


26 Jesús los miró y les dijo:


—Para la gente, lograr eso es imposible; pero para Dios todo es posible.


27 Pedro le contestó:


—Recuerda que nosotros hemos dejado todo lo que teníamos, y te hemos seguido. ¿Qué premio vamos a recibir?


28 Jesús les respondió:


—Les aseguro que todos ustedes reinarán conmigo cuando yo, el Hijo del hombre, me siente en el trono de mi reino poderoso. Entonces Dios cambiará todas las cosas y las hará nuevas. Cada uno de ustedes gobernará a una de las doce tribus de Israel. 29 Y todos los que, por seguirme, hayan dejado a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos o a sus hermanas, a su padre o a su madre, su casa o un terreno, recibirán cien veces más de lo que dejaron, y tendrán además vida eterna. 30 Pero muchas personas que ahora son importantes, serán las menos importantes, y muchos que ahora no son importantes, serán los más importantes.


Salmos 24

Traducción en lenguaje actual

El Rey del universo

SALMO 24 (23)

Himno de David.

24 Dios es dueño de toda la tierra

y de todo lo que hay en ella;

también es dueño del mundo

y de todos sus habitantes.

2 Dios afirmó la tierra

sobre el agua de los mares;

Dios afirmó este mundo

sobre el agua de los ríos.


3 Sólo puede subir al monte de Dios

y entrar en su santo templo

4 el que siempre hace lo bueno

y jamás piensa hacer lo malo;

el que no adora a dioses falsos

ni hace juramentos en su nombre.

5 Al que es así,

Dios lo llena de bendiciones;

¡Dios, su Salvador, le da la victoria!


6 Dios de Israel,

así son todos los que te buscan;

así son los que a ti acuden.


7 «¡Abran los portones de Jerusalén!

¡Dejen abiertas sus antiguas entradas!

¡Está pasando el Rey poderoso!»


8 «¿Y quién es este Rey poderoso?»


«¡Es el Dios de Israel;

Dios fuerte y valiente!

¡Es nuestro Dios,

el valiente guerrero!»


9 «¡Abran los portones de Jerusalén!

¡Dejen abiertas sus antiguas entradas!

¡Está pasando el Rey poderoso!»


10 «¿Y quién es este Rey poderoso?»


«¡Es el Dios de Israel,

el Rey poderoso!

¡Él es el Dios del universo!»


Proverbios 6:1-5

Traducción en lenguaje actual

Piensa antes de actuar

6 Querido jovencito,

si algún amigo te pide

que respondas por él

y te comprometas

a pagar sus deudas,

2 no aceptes ese compromiso,

pues caerás en la trampa.

3 No dejes que tu amigo te atrape;

¡mejor ponte a salvo!

Te recomiendo que vayas a verlo

y le ruegues que no te comprometa.

4 Que no te agarren de tonto;

5 mejor ponte a salvo,

como huyen del cazador,

las aves y los venados.


Traducción en lenguaje actual (TLA)

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