Thursday, August 29, 2019

DAB Español, Viernes 30 de Agosto

Día 242, DAB Español, Viernes 30 de Agosto

Job 34:1-36:33; 2 Corintios 4:1-12; Salmos 44:1-8; Proverbios 22:10-12 (Reina-Valera 1960 (RVR1960))






Job 34-36 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Eliú justifica a Dios
34  Además Eliú dijo:

2 Oíd, sabios, mis palabras;
Y vosotros, doctos, estadme atentos.

3 Porque el oído prueba las palabras,
Como el paladar gusta lo que uno come.

4 Escojamos para nosotros el juicio,
Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno.

5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo,
Y Dios me ha quitado mi derecho.

6 ¿He de mentir yo contra mi razón?
Dolorosa es mi herida sin haber hecho yo transgresión.

7 ¿Qué hombre hay como Job,
Que bebe el escarnio como agua,

8 Y va en compañía con los que hacen iniquidad,
Y anda con los hombres malos?

9 Porque ha dicho: De nada servirá al hombre
El conformar su voluntad a Dios.

10 Por tanto, varones de inteligencia, oídme:
Lejos esté de Dios la impiedad,
Y del Omnipotente la iniquidad.

11 Porque él pagará al hombre según su obra,
Y le retribuirá conforme a su camino.

12 Sí, por cierto, Dios no hará injusticia,
Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.

13 ¿Quién visitó por él la tierra?
¿Y quién puso en orden todo el mundo?

14 Si él pusiese sobre el hombre su corazón,
Y recogiese así su espíritu y su aliento,

15 Toda carne perecería juntamente,
Y el hombre volvería al polvo.

16 Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto;
Escucha la voz de mis palabras.

17 ¿Gobernará el que aborrece juicio?
¿Y condenarás tú al que es tan justo?

18 ¿Se dirá al rey: Perverso;
Y a los príncipes: Impíos?

19 ¿Cuánto menos a aquel que no hace acepción de personas de príncipes.
Ni respeta más al rico que al pobre,
Porque todos son obra de sus manos?

20 En un momento morirán,
Y a medianoche se alborotarán los pueblos, y pasarán,
Y sin mano será quitado el poderoso.

21 Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre,
Y ve todos sus pasos.

22 No hay tinieblas ni sombra de muerte
Donde se escondan los que hacen maldad.

23 No carga, pues, él al hombre más de lo justo,
Para que vaya con Dios a juicio.

24 El quebrantará a los fuertes sin indagación,
Y hará estar a otros en su lugar.

25 Por tanto, él hará notorias las obras de ellos,
Cuando los trastorne en la noche, y sean quebrantados.

26 Como a malos los herirá
En lugar donde sean vistos;

27 Por cuanto así se apartaron de él,
Y no consideraron ninguno de sus caminos,

28 Haciendo venir delante de él el clamor del pobre,
Y que oiga el clamor de los necesitados.

29 Si él diere reposo, ¿quién inquietará?
Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará?
Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;

30 Haciendo que no reine el hombre impío
Para vejaciones del pueblo.

31 De seguro conviene que se diga a Dios:
He llevado ya castigo, no ofenderé ya más;

32 Enséñame tú lo que yo no veo;
Si hice mal, no lo haré más.

33 ¿Ha de ser eso según tu parecer?
El te retribuirá, ora rehúses, ora aceptes, y no yo;
Di, si no, lo que tú sabes.

34 Los hombres inteligentes dirán conmigo,
Y el hombre sabio que me oiga:

35 Que Job no habla con sabiduría,
Y que sus palabras no son con entendimiento.

36 Deseo yo que Job sea probado ampliamente,
A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos.

37 Porque a su pecado añadió rebeldía;
Bate palmas contra nosotros,
Y contra Dios multiplica sus palabras.

35  Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo:

2 ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho:
Más justo soy yo que Dios?

3 Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?
¿O qué provecho tendré de no haber pecado?

4 Yo te responderé razones,
Y a tus compañeros contigo.

5 Mira a los cielos, y ve,
Y considera que las nubes son más altas que tú.

6 Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él?
Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?

7 Si fueres justo, ¿qué le darás a él?
¿O qué recibirá de tu mano?

8 Al hombre como tú dañará tu impiedad,
Y al hijo de hombre aprovechará tu justicia.

9 A causa de la multitud de las violencias claman,
Y se lamentan por el poderío de los grandes.

10 Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor,
Que da cánticos en la noche,

11 Que nos enseña más que a las bestias de la tierra,
Y nos hace sabios más que a las aves del cielo?

12 Allí clamarán, y él no oirá,
Por la soberbia de los malos.

13 Ciertamente Dios no oirá la vanidad,
Ni la mirará el Omnipotente.

14 ¿Cuánto menos cuando dices que no haces caso de él?
La causa está delante de él; por tanto, aguárdale.

15 Mas ahora, porque en su ira no castiga,
Ni inquiere con rigor,

16 Por eso Job abre su boca vanamente,
Y multiplica palabras sin sabiduría.

Eliú exalta la grandeza de Dios
36  Añadió Eliú y dijo:

2 Espérame un poco, y te enseñaré;
Porque todavía tengo razones en defensa de Dios.

3 Tomaré mi saber desde lejos,
Y atribuiré justicia a mi Hacedor.

4 Porque de cierto no son mentira mis palabras;
Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.

5 He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie;
Es poderoso en fuerza de sabiduría.

6 No otorgará vida al impío,
Pero a los afligidos dará su derecho.

7 No apartará de los justos sus ojos;
Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre,
Y serán exaltados.

8 Y si estuvieren prendidos en grillos,
Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,

9 El les dará a conocer la obra de ellos,
Y que prevalecieron sus rebeliones.

10 Despierta además el oído de ellos para la corrección,
Y les dice que se conviertan de la iniquidad.

11 Si oyeren, y le sirvieren,
Acabarán sus días en bienestar,
Y sus años en dicha.

12 Pero si no oyeren, serán pasados a espada,
Y perecerán sin sabiduría.

13 Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira,
Y no clamarán cuando él los atare.

14 Fallecerá el alma de ellos en su juventud,
Y su vida entre los sodomitas.

15 Al pobre librará de su pobreza,
Y en la aflicción despertará su oído.

16 Asimismo te apartará de la boca de la angustia
A lugar espacioso, libre de todo apuro,
Y te preparará mesa llena de grosura.

17 Mas tú has llenado el juicio del impío,
En vez de sustentar el juicio y la justicia.

18 Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe,
El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.

19 ¿Hará él estima de tus riquezas, del oro,
O de todas las fuerzas del poder?

20 No anheles la noche,
En que los pueblos desaparecen de su lugar.

21 Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad;
Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.

22 He aquí que Dios es excelso en su poder;
¿Qué enseñador semejante a él?

23 ¿Quién le ha prescrito su camino?
¿Y quién le dirá: Has hecho mal?

24 Acuérdate de engrandecer su obra,
La cual contemplan los hombres.

25 Los hombres todos la ven;
La mira el hombre de lejos.

26 He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos,
Ni se puede seguir la huella de sus años.

27 El atrae las gotas de las aguas,
Al transformarse el vapor en lluvia,

28 La cual destilan las nubes,
Goteando en abundancia sobre los hombres.

29 ¿Quién podrá comprender la extensión de las nubes,
Y el sonido estrepitoso de su morada?

30 He aquí que sobre él extiende su luz,
Y cobija con ella las profundidades del mar.

31 Bien que por esos medios castiga a los pueblos,
A la multitud él da sustento.

32 Con las nubes encubre la luz,
Y le manda no brillar, interponiendo aquéllas.

33 El trueno declara su indignación,
Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

2 Corintios 4:1-12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
4  Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.

2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;

4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.

6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

Viviendo por la fe
7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,

8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;

9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;

10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.

11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

12 De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Salmos 44:1-8 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Liberaciones pasadas y pruebas presentes
Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré.
44  Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado,
    La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

2 Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos;
Afligiste a los pueblos, y los arrojaste.

3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada,
Ni su brazo los libró;
Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro,
Porque te complaciste en ellos.

4 Tú, oh Dios, eres mi rey;
Manda salvación a Jacob.

5 Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos;
En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.

6 Porque no confiaré en mi arco,
Ni mi espada me salvará;

7 Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos,
Y has avergonzado a los que nos aborrecían.

8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo,
Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Proverbios 22:10-12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
10 Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda,
Y cesará el pleito y la afrenta.

11 El que ama la limpieza de corazón,
Por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.

12 Los ojos de Jehová velan por la ciencia;
Mas él trastorna las cosas de los prevaricadores.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Wednesday, August 28, 2019

DAB Español, Jueves 29 de Agosto

Día 241, DAB Español, Jueves 29 de Agosto

Job 31:1-33:33; 2 Corintios 3:1-18; Salmos 43; Proverbios 22:8-9 (Reina-Valera 1960 (RVR1960))






Job 31-33 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Job afirma su integridad
31  Hice pacto con mis ojos;
    ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?

2 Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios,
Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?

3 ¿No hay quebrantamiento para el impío,
Y extrañamiento para los que hacen iniquidad?

4 ¿No ve él mis caminos,
Y cuenta todos mis pasos?

5 Si anduve con mentira,
Y si mi pie se apresuró a engaño,

6 Péseme Dios en balanzas de justicia,
Y conocerá mi integridad.

7 Si mis pasos se apartaron del camino,
Si mi corazón se fue tras mis ojos,
Y si algo se pegó a mis manos,

8 Siembre yo, y otro coma,
Y sea arrancada mi siembra.

9 Si fue mi corazón engañado acerca de mujer,
Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,

10 Muela para otro mi mujer,
Y sobre ella otros se encorven.

11 Porque es maldad e iniquidad
Que han de castigar los jueces.

12 Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón,
Y consumiría toda mi hacienda.

13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva,
Cuando ellos contendían conmigo,

14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?
Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo?

15 El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?
¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?

16 Si estorbé el contento de los pobres,
E hice desfallecer los ojos de la viuda;

17 Si comí mi bocado solo,
Y no comió de él el huérfano

18 (Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre,
Y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);

19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido,
Y al menesteroso sin abrigo;

20 Si no me bendijeron sus lomos,
Y del vellón de mis ovejas se calentaron;

21 Si alcé contra el huérfano mi mano,
Aunque viese que me ayudaran en la puerta;

22 Mi espalda se caiga de mi hombro,
Y el hueso de mi brazo sea quebrado.

23 Porque temí el castigo de Dios,
Contra cuya majestad yo no tendría poder.

24 Si puse en el oro mi esperanza,
Y dije al oro: Mi confianza eres tú;

25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,
Y de que mi mano hallase mucho;

26 Si he mirado al sol cuando resplandecía,
O a la luna cuando iba hermosa,

27 Y mi corazón se engañó en secreto,
Y mi boca besó mi mano;

28 Esto también sería maldad juzgada;
Porque habría negado al Dios soberano.

29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía,
Y me regocijé cuando le halló el mal

30 (Ni aun entregué al pecado mi lengua,
Pidiendo maldición para su alma);

31 Si mis siervos no decían:
¿Quién no se ha saciado de su carne?

32 (El forastero no pasaba fuera la noche;
Mis puertas abría al caminante);

33 Si encubrí como hombre mis transgresiones,
Escondiendo en mi seno mi iniquidad,

34 Porque tuve temor de la gran multitud,
Y el menosprecio de las familias me atemorizó,
Y callé, y no salí de mi puerta;

35 !!Quién me diera quien me oyese!
He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí,
Aunque mi adversario me forme proceso.

36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro,
Y me lo ceñiría como una corona.

37 Yo le contaría el número de mis pasos,
Y como príncipe me presentaría ante él.

38 Si mi tierra clama contra mí,
Y lloran todos sus surcos;

39 Si comí su sustancia sin dinero,
O afligí el alma de sus dueños,

40 En lugar de trigo me nazcan abrojos,
Y espinos en lugar de cebada. m Aquí terminan las palabras de Job.

Eliú justifica su derecho de contestar a Job
32  Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.

2 Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios.

3 Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job.

4 Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él.

5 Pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió en ira.

6 Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:
    Yo soy joven, y vosotros ancianos;
    Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión.

7 Yo decía: Los días hablarán,
Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.

8 Ciertamente espíritu hay en el hombre,
Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.

9 No son los sabios los de mucha edad,
Ni los ancianos entienden el derecho.

10 Por tanto, yo dije: Escuchadme;
Declararé yo también mi sabiduría.

11 He aquí yo he esperado a vuestras razones,
He escuchado vuestros argumentos,
En tanto que buscabais palabras.

12 Os he prestado atención,
Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job,
Y responda a sus razones.

13 Para que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;
Lo vence Dios, no el hombre.

14 Ahora bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,
Ni yo le responderé con vuestras razones.

15 Se espantaron, no respondieron más;
Se les fueron los razonamientos.

16 Yo, pues, he esperado, pero no hablaban;
Más bien callaron y no respondieron más.

17 Por eso yo también responderé mi parte;
También yo declararé mi juicio.

18 Porque lleno estoy de palabras,
Y me apremia el espíritu dentro de mí.

19 De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero,
Y se rompe como odres nuevos.

20 Hablaré, pues, y respiraré;
Abriré mis labios, y responderé.

21 No haré ahora acepción de personas,
Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.

22 Porque no sé hablar lisonjas;
De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.

Eliú censura a Job
33  Por tanto, Job, oye ahora mis razones,
    Y escucha todas mis palabras.

2 He aquí yo abriré ahora mi boca,
Y mi lengua hablará en mi garganta.

3 Mis razones declararán la rectitud de mi corazón,
Y lo que saben mis labios, lo hablarán con sinceridad.

4 El espíritu de Dios me hizo,
Y el soplo del Omnipotente me dio vida.

5 Respóndeme si puedes;
Ordena tus palabras, ponte en pie.

6 Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho;
De barro fui yo también formado.

7 He aquí, mi terror no te espantará,
Ni mi mano se agravará sobre ti.

8 De cierto tú dijiste a oídos míos,
Y yo oí la voz de tus palabras que decían:

9 Yo soy limpio y sin defecto;
Soy inocente, y no hay maldad en mí.

10 He aquí que él buscó reproches contra mí,
Y me tiene por su enemigo;

11 Puso mis pies en el cepo,
Y vigiló todas mis sendas.

12 He aquí, en esto no has hablado justamente;
Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.

13 ¿Por qué contiendes contra él?
Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.

14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
Pero el hombre no entiende.

15 Por sueño, en visión nocturna,
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
Cuando se adormecen sobre el lecho,

16 Entonces revela al oído de los hombres,
Y les señala su consejo,

17 Para quitar al hombre de su obra,
Y apartar del varón la soberbia.

18 Detendrá su alma del sepulcro,
Y su vida de que perezca a espada.

19 También sobre su cama es castigado
Con dolor fuerte en todos sus huesos,

20 Que le hace que su vida aborrezca el pan,
Y su alma la comida suave.

21 Su carne desfallece, de manera que no se ve,
Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.

22 Su alma se acerca al sepulcro,
Y su vida a los que causan la muerte.

23 Si tuviese cerca de él
Algún elocuente mediador muy escogido,
Que anuncie al hombre su deber;

24 Que le diga que Dios tuvo de él misericordia,
Que lo libró de descender al sepulcro,
Que halló redención;

25 Su carne será más tierna que la del niño,
Volverá a los días de su juventud.

26 Orará a Dios, y éste le amará,
Y verá su faz con júbilo;
Y restaurará al hombre su justicia.

27 El mira sobre los hombres; y al que dijere:
Pequé, y pervertí lo recto,
Y no me ha aprovechado,

28 Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro,
Y su vida se verá en luz.

29 He aquí, todas estas cosas hace Dios
Dos y tres veces con el hombre,

30 Para apartar su alma del sepulcro,
Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.

31 Escucha, Job, y óyeme;
Calla, y yo hablaré.

32 Si tienes razones, respóndeme;
Habla, porque yo te quiero justificar.

33 Y si no, óyeme tú a mí;
Calla, y te enseñaré sabiduría.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

2 Corintios 3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Ministros del nuevo pacto
3  ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?

2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;

3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;

5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,

6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,

8 ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?

9 Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.

10 Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.

11 Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.

12 Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;

13 y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.

14 Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.

15 Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.

16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.

17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Salmos 43 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Plegaria pidiendo vindicación y liberación
43  Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa;
    Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.

2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado?
¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán;
Me conducirán a tu santo monte,
Y a tus moradas.

4 Entraré al altar de Dios,
Al Dios de mi alegría y de mi gozo;
Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Proverbios 22:8-9 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
8 El que sembrare iniquidad, iniquidad segará,
Y la vara de su insolencia se quebrará.

9 El ojo misericordioso será bendito,
Porque dio de su pan al indigente.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

DAB Español, Lunes 28 de Septiembre

Día 271, DAB Español, Lunes 28 de Septiembre Isaías 54:1-57:13; Efesios 6:1-24; Salmos 70; Proverbios 24:8 (La Biblia de las Américas (LBLA)...