Día 244, DAB Español, Sábado 31 de Agosto
Job 37:1-39:30; 2 Corintios 4:13-5:10; Salmos 44:9-26; Proverbios 22:13 (La Biblia de las Américas (LBLA))
Job 37-39
La Biblia de las Américas
37 Ante esto también tiembla mi corazón,
y salta de su lugar.
2
Escuchad atentamente el estruendo de su voz,
y el rugido que sale de su boca.
3
Bajo todos los cielos lo suelta,
y su relámpago[a] hasta los confines de la tierra.
4
Tras él, ruge una voz;
truena Él con su majestuosa voz,
y no retiene los relámpagos[b] mientras se oye su voz.
5
Maravillosamente truena Dios con su voz,
haciendo grandes cosas que no comprendemos.
6
Porque a la nieve dice: «Cae sobre la tierra»,
y al aguacero y a la lluvia[c]: «Sed fuertes».
7
Él sella la mano de todo hombre,
para que todos conozcan su obra.
8
La fiera entra en su guarida,
y permanece en su madriguera[d].
9
Del sur[e] viene el torbellino,
y del norte[f] el frío.
10
Del soplo de Dios se forma el hielo,
y se congela la extensión de las aguas.
11
También Él carga de humedad la densa nube,
y esparce la nube con su relámpago[g];
12
aquella gira y da vueltas por su sabia dirección,
para hacer todo lo que Él le[h] ordena
sobre la faz de toda la tierra[i].
13
Ya sea por corrección[j], o por el mundo suyo,
o por misericordia, Él hace que suceda[k].
14
Escucha esto, Job,
detente y considera las maravillas de Dios.
15
¿Sabes tú cómo Dios las establece,
y hace resplandecer el relámpago[l] de su nube?
16
¿Sabes tú la posición de las densas nubes,
maravillas del perfecto en conocimiento,
17
tú, cuyos vestidos están calientes
cuando la tierra está en calma a causa del viento del sur?
18
¿Puedes con Él extender el firmamento,
fuerte como espejo de metal fundido?
19
Enséñanos qué le hemos de decir a Dios;
no podemos ordenar nuestro argumento a causa de las tinieblas.
20
¿Habrá que contarle que yo quiero hablar?
¿O debe un hombre decir que quiere ser tragado[m]?
21
Ahora los hombres no ven la luz que brilla en el firmamento;
pero pasa el viento y lo despeja.
22
Del norte viene dorado esplendor:
majestad impresionante alrededor de Dios.
23
Es el Todopoderoso[n]; no le podemos alcanzar;
Él es grande en poder,
y no pervertirá el juicio ni la abundante justicia.
24
Por eso le temen los hombres;
Él no estima a ninguno que se cree sabio de corazón.
Dios convence a Job de su ignorancia
38 Entonces el Señor respondió a Job desde el torbellino y dijo:
2
¿Quién es este que oscurece el consejo
con palabras sin conocimiento?
3
Ciñe ahora tus lomos como un hombre,
y yo te preguntaré, y tú me instruirás.
4
¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra?
Dímelo, si tienes[o] inteligencia.
5
¿Quién puso sus medidas?, ya que sabes,
¿o quién extendió sobre ella cordel?
6
¿Sobre qué se asientan sus basas,
o quién puso su piedra angular
7
cuando cantaban juntas las estrellas del alba,
y todos los hijos de Dios gritaban de gozo?
8
¿O quién encerró con puertas el mar,
cuando, irrumpiendo, se salió de su seno;
9
cuando hice de una nube su vestidura,
y de espesa oscuridad sus pañales;
10
cuando sobre él establecí límites[p],
puse puertas y cerrojos,
11
y dije: «Hasta aquí llegarás, pero no más allá;
aquí se detendrá el orgullo de tus olas»?
12
¿Alguna vez en tu vida[q] has mandado a la mañana,
y hecho conocer al alba su lugar,
13
para que ella eche mano a los confines de la tierra,
y de ella sean sacudidos los impíos?
14
Ella cambia como barro bajo el sello;
y como con vestidura se presenta[r].
15
Mas se quita la luz a los impíos,
y se quiebra el brazo levantado.
16
¿Has entrado hasta las fuentes del mar,
o andado en las profundidades[s] del abismo?
17
¿Te han sido reveladas las puertas de la muerte,
o has visto las puertas de la densa oscuridad?
18
¿Has comprendido la extensión[t] de la tierra?
Dímelo, si tú sabes todo esto.
19
¿Dónde está el camino a la morada de la luz?
Y la oscuridad, ¿dónde está su lugar,
20
para que la lleves a su territorio,
y para que disciernas los senderos de su casa?
21
¡Tú lo sabes, porque entonces ya habías nacido,
y grande es el número de tus días!
22
¿Has entrado en los depósitos de la nieve,
o has visto los depósitos del granizo,
23
que he reservado para el tiempo de angustia,
para el día de guerra y de batalla?
24
¿Dónde está el camino en que se divide la luz,
o el viento solano esparcido sobre la tierra?
25
¿Quién ha abierto un canal para el turbión,
o un camino para el rayo,
26
para traer lluvia sobre tierra despoblada[u],
sobre un desierto sin hombre alguno,
27
para saciar la tierra desierta y desolada,
y hacer brotar las semillas[v] de la hierba?
28
¿Tiene padre la lluvia?
¿Quién ha engendrado las gotas de rocío?
29
¿Del vientre de quién ha salido el hielo?
Y la escarcha del cielo, ¿quién la ha dado a luz?
30
El agua se endurece[w] como la piedra,
y aprisionada está la superficie del abismo.
31
¿Puedes tú atar las cadenas de las Pléyades,
o desatar las cuerdas de Orión?
32
¿Haces aparecer una constelación[x] a su tiempo,
y conduces la Osa con sus hijos?
33
¿Conoces tú las ordenanzas de los cielos,
o fijas su dominio en la tierra?
34
¿Puedes levantar tu voz a las nubes,
para que abundancia de agua te cubra?
35
¿Envías los relámpagos para que vayan
y te digan: «Aquí estamos»?
36
¿Quién ha puesto sabiduría en lo más íntimo del ser,
o ha dado a la mente[y] inteligencia?
37
¿Quién puede contar las nubes con sabiduría,
o inclinar los odres de los cielos,
38
cuando el polvo en masa se endurece,
y los terrones se pegan entre sí?
39
¿Puedes cazar la presa para la leona,
o saciar el apetito de los leoncillos,
40
cuando se agachan en sus madrigueras,
o están al acecho en sus guaridas?
41
¿Quién prepara para el cuervo su alimento,
cuando sus crías claman a Dios,
y vagan sin comida?
Dios habla de la naturaleza y sus criaturas
39 ¿Conoces tú el tiempo en que paren las cabras monteses[z]?
¿Has observado el parto de las ciervas?
2
¿Puedes contar los meses de su gestación,
o conoces el tiempo en que han de parir?
3
Se encorvan, paren sus crías,
y se libran de sus dolores de parto.
4
Sus crías se fortalecen, crecen en campo abierto;
se van y no vuelven a ellas.
5
¿Quién dejó en libertad al asno montés?
¿Y quién soltó las ataduras del asno veloz,
6
al cual di por hogar el desierto,
y por morada la tierra salada?
7
Se burla del tumulto de la ciudad,
no escucha los gritos del arriero.
8
Explora los montes buscando su pasto,
y anda tras toda hierba verde.
9
¿Consentirá en servirte el búfalo,
o pasará la noche en tu pesebre?
10
¿Puedes atar al búfalo con coyundas[aa] para el surco,
o rastrillará los valles en pos de ti?
11
¿Confiarás en él por ser grande su fuerza
y le confiarás tu labor?
12
¿Tendrás fe en él de que te devolverá tu grano[ab],
y de que lo recogerá de tu era?
13
Baten alegres las alas del avestruz,
¿acaso con el ala y plumaje del amor[ac]?
14
Porque abandona sus huevos en la tierra,
y sobre el polvo los calienta;
15
se olvida de que algún pie los[ad] puede aplastar,
o una bestia salvaje los[ae] puede pisotear.
16
Trata a sus hijos con crueldad, como si no fueran suyos;
aunque su trabajo sea en vano, le es indiferente[af];
17
porque Dios le ha hecho olvidar la sabiduría,
y no le ha dado su porción de inteligencia.
18
Pero cuando se levanta en alto[ag],
se burla del caballo y de su jinete.
19
¿Das tú al caballo su fuerza?
¿Revistes su cuello de crines?
20
¿Le haces saltar como la langosta?
Terrible es su formidable resoplido;
21
escarba[ah] en el valle, y se regocija en su fuerza;
sale al encuentro de las armas.
22
Se burla del temor y no se acobarda,
ni retrocede ante la espada.
23
Resuena contra él la aljaba,
la lanza reluciente y la jabalina.
24
Con ímpetu y furor corre sobre[ai] la tierra;
y no se está quieto al sonido de la trompeta.
25
Cada vez que la trompeta suena, como que dice: «¡Ea!»,
y desde lejos olfatea la batalla,
las voces atronadoras de los capitanes y el grito de guerra.
26
¿Acaso por tu sabiduría se eleva el gavilán,
extendiendo sus alas hacia el sur?
27
¿Acaso a tu mandato[aj] se remonta el águila
y hace en las alturas su nido?
28
En la peña mora y se aloja,
sobre la cima del despeñadero[ak], lugar inaccesible.
29
Desde allí acecha la presa[al];
desde muy lejos sus ojos la divisan.
30
Sus polluelos chupan la sangre;
y donde hay muertos, allí está ella.
Footnotes
Job 37:3 Lit., luz
Job 37:4 Lit., no los retiene
Job 37:6 Lit., aguacero de lluvia y aguacero de lluvias
Job 37:8 Lit., sus madrigueras
Job 37:9 Lit., De la cámara
Job 37:9 Lit., de los vientos que dispersan
Job 37:11 Lit., luz
Job 37:12 Lit., les
Job 37:12 Lit., tierra habitable
Job 37:13 Lit., vara
Job 37:13 Lit., sea hallado
Job 37:15 Lit., la luz
Job 37:20 O, Si un hombre habla, ciertamente será tragado
Job 37:23 Heb., Shaddai
Job 38:4 Lit., sabes
Job 38:10 Lit., rompí en él mi decreto
Job 38:12 Lit., ¿Desde tus días
Job 38:14 Lit., se presentan
Job 38:16 O, en busca
Job 38:18 O, anchura
Job 38:26 Lit., sin hombre
Job 38:27 O, el crecimiento
Job 38:30 Lit., se esconde
Job 38:32 Heb., Mazarot
Job 38:36 O, al gallo
Job 39:1 Lit., de la peña
Job 39:10 Lit., su cuerda
Job 39:12 Lit., semilla
Job 39:13 O, de una cigüeña
Job 39:15 Lit., lo
Job 39:15 Lit., lo
Job 39:16 Lit., no tiene temor
Job 39:18 O, para huir
Job 39:21 Lit., escarban
Job 39:24 O, devora
Job 39:27 Lit., boca
Job 39:28 O, de la peña
Job 39:29 Lit., el alimento